Blog I. Cuatro charlatanes para gobernar un país en ruina: http://gaceta.es/pio-moa/cuatro-charlatanes-pais-ruina-10122015-1901
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Leo en el boletín Blau División, que mantiene la memoria de “aquella heroica unidad” (Helmut Kohl), un comentario sobre un artículo publicado en El País por un tal Miguel Martorell, profesor de historia en la UNED, parece ser. El hombre escribe contra la existencia de una calle en Madrid dedicada a la División Azul: ¿Podría alguien imaginar que París o Londres dedicaran una calle a una división de la Wehrmacht que actuó en el frente ruso durante la Segunda Guerra Mundial? (…) Si los soldados, los trabajadores voluntarios, las materias primas o la información prestada por Franco permitieron que el Tercer Reich sobreviviera un mes más, una semana más, un día más o una hora más, durante ese mes, esa semana, ese día o esa hora estuvo funcionando la máquina de matar más brutal, sanguinaria y mortífera del siglo XX.
Para ser o pasar por historiador, el señor Martorell plantea el asunto de un modo raro. Como él debiera saber –lo sabe casi todo el mundo– no puede haber calles de tal estilo en Londres y París porque ambas capitales (o los representantes de París en el exilio) fueron aliadas entonces del totalitarismo soviético. Y en cuanto a “máquina de matar”, la soviética no tenía nada que envidiar a la Wehrmacht. ¿Y qué decir de la “máquina de matar” anglosajona? La competencia de los tres ejércitos en cuanto a crímenes de guerra fue muy dura, y difícil señalar el ganador (otra cosa fue el Holocausto, un tipo de crimen distinto, pues no se ejerció contra un país beligerante).
Pero en aquel contexto, lo particular de la División Azul es que no cometió crímenes de guerra y que, según todos los testimonios, y a pesar de las espantosas condiciones en que hubieron de luchar, su conducta con la población civil fue en conjunto excelente (las raciones de los españoles salvaron a bastantes rusos de morir de hambre, y no se conocen casos de violaciones o brutalidades con las mujeres. Según un estudio del profesor ruso B. Kovaliof, los españoles fueron quienes mejor se portaron con las mujeres rusas entre los ejércitos que combatían allí). Este hecho convierte a aquella división de la Wehrmacht compuesta por españoles en un ejemplo moral de primera magnitud. Creo también que refleja una conducta mucho más frecuente en el ejército nacional que en el ejército rojo durante la guerra civil. Así que, aunque solo fuera por eso, bien merece la División Azul una calle y muchas calles en España. Lo merece incomparablemente más que los numerosos personajes próximos a las chekas tan abundantes en los callejeros de estos tiempos.
Por otra parte, la DA fue a luchar contra el bolchevismo, a devolverle la visita que había hecho a España y hecho prolongar nuestra guerra civil dos años más de lo que hubiera sido posible sin su intervención. Así que los Martorell y compañía debieran evitar su ruin retórica y entender que había una motivación válida para la afluencia de tantos voluntarios contra los soviéticos en la ocasión.
Ello aparte, la conducta militar de la DA fue asimismo excelente. Y ello no tuvo relevancia solamente en la campaña. Creo que también la tuvo como elemento disuasorio –no el principal pero seguramente valorado– para que las potencias vencedoras de Alemania perdiesen pronto interés, al terminar la guerra mundial, por invadir una España que había permanecido neutral. Como sabemos, debieron contentarse con un aislamiento destinado a crear hambruna masiva en España, pero cuyos peores efectos salvó la diplomacia de Franco al negociar créditos para la importación de carne y cereales de Argentina.
Por tanto, “aquella heroica División” queda como un gran ejemplo de valor militar, como probable ayuda para librar a España de una posible invasión, y sobre todo como un ejemplo moral de alcance por lo menos europeo. Guste o no a los amigos de la chekista memoria histórica.
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La División Azul en “Cita con la Historia”: https://www.youtube.com/watch?v=_cMvr7_vWBU

