“Violencia de género”

Blog I. Recuerdos (50) Un viaje por Las Hurdes (II) http://gaceta.es/pio-moa/recuerdos-50-viaje-hurdes-ii-02102015-0737

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Violencia “de género”

23 de Noviembre de 2006 – 13:09:09 – Pío Moa – 363 comentarios

En los años 40 las autoridades estaban empeñadas en campañas incesantes para erradicar el mercado negro o “estraperlo”, que burlaba mercancías del control público y volvía el racionamiento más precario. Se detenía y condenaba a duras penas a redes de traficantes, se publicaba condenas llenas de indignación moral, normas, etc. Todo en vano. La razón era muy simple: el racionamiento creaba de forma automática el estraperlo, éste nacía de aquel. Lo mismo ocurrió en el resto de Europa al terminar la guerra mundial (el racionamiento –y el mercado negro– duró en Inglaterra hasta entrados los años 50, por ejemplo). Solo cuando se volvió al mercado libre desapareció el nefasto fenómeno.

El caso viene a cuento de las campañas, costosas y  demagógicas, de los “liberadores de la mujer” contra la violencia doméstica, “de género” la llaman. Pero esa violencia nace, es un producto más, de sus concepciones de la sexualidad, tal como el estraperlo del racionamiento. La concepción “progre” de la sexualidad puede resumirse en esa especie de puterío y macarrería irresponsable introducidos ya desde la escuela, y masivamente por la televisión, la publicidad, etc. Salta demasiado a la vista el estrecho lazo entre esas concepciones y la disgregación de la familia, la pérdida de respeto mutuo en la pareja, la desafección a los hijos y otros fenómenos progresistas asociados, como el aumento de embarazos de adolescentes, de abortos, de la droga y el alcoholismo en la juventud… y la violencia doméstica. Tratan de reprimir por un lado lo que fomentan por el otro, creando de paso aparatos burocráticos y cargos retribuidos del presupuesto público, mientras se hacen los virtuosos.

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Una hedionda comicidad

24 de Noviembre de 2006 – 11:46:50 – Pío Moa – 503 comentarios

Uno de los espectáculos más cómicos en cierto sentido, y deprimentes en otro, es el del partido de Filesa y el GAL, nunca regenerado, acusando de corrupción a otros; el partido del Pacto Pro Terrorista y contra las Libertades a punto de acusar de terroristas a las víctimas directas de la ETA. De momento ya las llama extrema derecha contraria a la paz, a la paz de los asesinos y los gorrinos. Y no pasa nada. Ahí están, dominando en los medios, tan orondos.

No menos estupefaciente es oír a unos políticos de vida familiar frecuentemente desastrosa, u homosexuales militantes, pontificar sobre la sexualidad, impulsar políticas “a favor de la mujer” o “contra la violencia doméstica”, derrochando dinero público y creando una multitud de cargos parasitarios. Tan felices y virtuosos todos, creando problemas y fingiendo soluciones bien remuneradas. Y tampoco pasa nada.

Nada, excepto que la corrupción, una corrupción mucho más profunda que la meramente económica, se extiende por el país como una hedionda marea de aguas fecales. De momento, eso.

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Qué aprender del franquismo

Blog I. Recuerdos (49) Viaje a Las Hurdes (I): http://gaceta.es/pio-moa/recuerdos-49-viaje-hurdes-i-30092015-0946

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   En Los mitos del franquismo creo haber dejado claro que el franquismo fue una gran época para España, en la que se superaron gravísimos problemas históricos que habían conducido a varias guerras civiles en el siglo XIX y a otra en el XX. Política, económica y culturalmente, no ha habido época mejor en por lo menos dos siglos. Incluso, no siendo un régimen demoliberal, creó las condiciones para una democracia no convulsa, algo que los liberales y demócratas tradicionales en España nunca habrían conseguido. Todavía estamos viviendo en paz de sus rentas a pesar del antifranquismo, es decir, a pesar del terrorismo y las connivencias con él, a pesar de la politización de la justicia, de la corrupción de los partidos y de los separatismos. Incluso podemos agradecerle el haber llegado España a una democracia por evolución interna y no por intervención militar useña como en la mayor parte de Europa occidental.

   La cuestión obvia es: ¿no podría entonces haber continuado indefinidamente, o no sería una buena idea tratar de volver a él? En el libro expongo esa dificultad: a pesar de sus intentos, el franquismo no creó una ideología superadora del liberalismo y el marxismo. Lo más parecido, el falangismo, quedó anquilosado en los “textos sagrados” de José Antonio, un tanto eclécticos y que no han sido desarrollados a pesar de los enormes cambios habidos desde entonces en España y en el mundo; y el catolicismo, adoptado como común denominador de las fuerzas que derrotaron al Frente Popular, no es una doctrina política. Por eso, y porque personajes de la talla de Franco no surgen cada dos días, el franquismo es inviable como sistema. Simplemente surgió como respuesta a una gravísima crisis histórica, la afrontó pragmáticamente con gran éxito y en esa empresa se agotó.

   Lo que debemos preguntarnos es, entonces, no es si puede pensarse en aquel régimen como una solución a la crisis actual, sino más bien qué se puede aprender de él. Lo que se ha hecho ha sido lo contrario desde hace casi cuarenta años, no ha habido siquiera un análisis serio de la época, casi todos se reducen a penosos tópicos de propaganda en un sentido u otro, y por eso han resucitado muchos de los viejos “demonios familiares”.  En el fondo, de manera implícita o esbozada, ese, qué podemos aprender de aquel régimen,  es el tema de Los mitos del franquismo    

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Conclusión de las elecciones catalanas: la putrefacción continúa.

Hace poco contesté a una pregunta que, vistas las circunstancias, ganase quien ganase en las elecciones catalanas, España y la democracia iban a perder. La democracia, porque los separatistas pretendían un auténtico golpe de estado convirtiendo las elecciones regionales en plebiscitarias en pro de la disgregación de España, golpismo aceptado implícita o explícitamente por todas las demás fuerzas. Es decir, el mero hecho del carácter tomado por estas elecciones demuestra que la Constitución y en general la ley, son papel mojado en España. Y lo son desde hace mucho tiempo, y no por culpa principal de los separatistas sino del grupo PPSOE. Sobre esta base esencial, puede decirse que las elecciones las han perdido todos.

  1. El cuerpo electoral catalán es de 5,4 millones de personas. La participación no ha llegado al 77,5%,  insuficiente para unas elecciones que se planteaban como plebiscitarias y sobre una cuestión tal radical como la balcanización de España. Pese a la intensísima agitación, casi una cuarta parte de los votantes se ha abstenido. Es un dato significativo, que casi nadie tiene en cuenta, y que revela una franja de un 10% de personas incrédulas o asqueadas de los partidos.
  2. Sobre esos 5,4 millones, el voto  a los dos partidos “plebiscitarios” ha sido de 1,6 Es decir, ha bajado en casi 200.000 con respecto a la “consulta” de hace unos meses, en que votaron 1,8 millones por la secesión. No obstante, la cifra sigue igual o ligeramente superior si juntamos los 0,3 millones de CUP,aunque este no se haya sumado a la iniciativa de Mas-Junqueras.

Por tanto, ha sido una derrota importante de los separatistas, ocasionada no por quienes tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir la ley –que nunca lo hacen—sino por los ciudadanos. A pesar de ello,  no ha sido tampoco una victoria de los partidarios de España y la democracia:

  1. Los votos no secesionistas han superado por muy poco a los separatistas.
  2. Los votos favorable s España y la democracia siguen muy divididos y mucho menos organizados (y subvencionados y resueltos) que los contrarios.
  3.  El panorama empeora mucho si atendemos a los partidos votados: ni uno solo cree realmente en España y la democracia. Los consideramos españolistas se han especializado en estafar a sus electores, jugando con anhelos difusos de estos:

El grupo PPSOE tiene una responsabilidad  especial en el auge del separatismo, al que ha amparado y financiado a costa de la Constitución y, sobre todo de la unidad de España. Sin él, el separatismo nunca habría llegado tan lejos ni se habría vuelto tan audaz.

Ciudadanos no es propiamente un partido españolista, sino “europeísta”, como el PPSOE. El europeísmo, tal como está planteado por todos los partidos de España –sin el menor análisis real–, es el programa de disolución de España en la UE. No es más que una expresión del desprecio por la propia España. Otro factor de debilidad es la situación personal de Arrimadas y su escaso brío político. Y un tercero, el hecho de ser un partido de centro izquierda con votos de derecha.

Podemos es un partido directamente antidemocrático y nada opuesto de hecho a la  balcanización de España.

   En suma, el único partido que se ha manifestado abiertamente contra el secesionismo es Ciudadanos. PPSOE, por el contrario, viene combinando su vacuo “europeísmo” con el apoyo en los hechos al separatismo.

   Como datos positivos podemos señalar, no obstante,  el propio éxito de Ciudadanos que, con todas sus deficiencias, es inmensamente preferible al PPSOE. Y otro dato positivo es el gran fracaso de PPSOE, que quizá sea el principio de su fin. La historia dirá que ese doble partido ha sido una verdadera banda de malhechores cada vez más degradada,  que ha llevado a España muy cerca de la ruina.

   En conclusión: las circunstancias son cada vez más favorables para el surgimiento de un partido o movimiento cívico por España y la democracia. Pero el mismo no acaba de surgir. Tenía alguna esperanza en VOX, pero no lo veo ni de lejos a la altura del momento. Sigue siendo un partido marginal y con tendencia a la marginalidad en sus actuaciones, dispersas y sin estrategia.

Por tanto, la situación seguirá pudriéndose. Cuarenta años de imperio de la mentira profesionalizada han degradado profundamente a la sociedad, y la reacción sigue siendo muy débil

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Política delictiva / “Coeducación” y diferencias hombre-mujer

Este domingo en “Cita con la Historia” trataremos el separatismo catalán desde el punto de vista de la lengua “propia” y de la economía en el pasado. En Radio Inter, de 4 a 5 de la tarde, y en youtube y en  www.citaconlahistoria.es

**Blog I. Recuerdos (48) Paseo nostálgico: http://gaceta.es/pio-moa/recuerdos-48-paseo-nostalgico-25092015-0819

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Luego el PP se sumó a estas maniobras delictivas

César Alonso de los Ríos supo verlo

22 de Septiembre de 2006 – 15:33:54 – Pío Moa – 283 comentarios

El artículo de Juan Luis Cebrián titulado pomposamente –así es el hombre– “Barbarie, religión y progreso”, ha recibido merecidas burlas, pero no debe tomarse a broma. Pues aunque consiste en una simple majadería adobada con odio a España, contiene verdadero peligro. Peligro porque el autor, por chiflado que parezca, es un hombre de poder, de mucho poder: la eminencia gris inspiradora de las fechorías de Zapo y los suyos. Fue un artículo suyo el que hundió el Pacto Antiterrorista y los intentos de colaboración del PSOE con el PP contra la ETA y los separatismos liberticidas, transformándola en colaboración con los separatistas y la ETA contra el partido que entonces defendía la unidad de España y la democracia. Y en su libro de charletas con Felipe González marcaba la orientación general para el PSOE. Lo demás ha seguido: la legitimación del asesinato como medio de obtener inmensas ganancias políticas a costa del estado de derecho, los estatutos balcanizantes y otros premios a la ETA así como al terrorismo y al extremismo islámico, el acoso a la familia y a la Iglesia, la alianza con las tiranías más detestables del globo, las insidias contra Israel y la defensa del poder nuclear para Irán…

Cebrián no propugna la “alianza de civilizaciones” entendida como una forma de entendimiento y coexistencia entre las culturas cristiana-democrática y la musulmana, sino como el socavamiento de la primera y el fortalecimiento de la segunda en la propia España. A ello se reduce el núcleo de su llamémosle pensamiento. Y en ello consiste su peligro, vista la doble estrategia islámica de penetración pacífica y chantaje terrorista, servida por una nutrida quinta columna. Nada de esto ocurre por causalidad. Alguien supo verlo, hace seis años:

El donjulianismo de la Izquierda

Como otras clarificaciones importantes, ha pasado inadvertido el artículo de César Alonso de los Ríos en ABC, “Don Julián, hoy”, donde denuncia el tic antiespañol de buena parte de la izquierda. Juan Goytisolo, en su reivindicación del conde famoso fue, en efecto, el más claro formulador de ese talante, en realidad viejo: “la negación del suelo patrio, de las tradiciones, de la moral convencional, incluida la heterosexualidad… Quizá esta última nota fue la menos celebrada: se tomó como un dato puramente personal aun cuando la consigna de Goytisolo era bien clara: la revolución total, la traición total, el entreguismo total pasaba por la reconversión sexual”.

¿Por qué Izquierda Unida o el PSOE están siempre tan dispuestos a aliarse y trabajar con los nacionalismos balcanizantes? En apariencia se trata de maniobras normales en el juego democrático, para arrancar el poder a la derecha, pero en realidad hay algo más profundo. El PNV es pura derecha, el partido más clerical, racista y, excluyendo a Batasuna, antidemocrático de España. En Cataluña, los jefes socialistas juegan a superar el nacionalismo al derechista de Pujol. Y en Galicia, el Bloque imita a Batasuna, bien que sin ETA gallega, por el momento. ¿Qué tienen de común esas alianzas? Tienen ese viejo reflejo donjulianista: debilitar o hundir a España, su unidad y tradiciones, es “progresista”.

Cierto que, a menudo, quienes actúan así proclaman su fervor por “otra España”, pero esa “otra” nunca pasó de invención fantástica y caprichosa, construida con meras y contradictorias buenas intenciones, combinadas con descalificaciones injustas y exaltadas de la historia real del país. No toda la izquierda, claro, ha sido o es así, pero la tendencia resulta muy fuerte, tanto más cuanto que la izquierda española ha sido y es, desde el punto de vista intelectual, prácticamente nula.

Las prédicas antiespañolas han tenido un terrible efecto desmoralizador, porque han sabido revestirse con el manto de la democracia y la libertad, sin haber recibido en muchos años una réplica a la altura, sino más bien un medroso silencio. De ahí la gravedad alcanzada por el problema del nacionalismo vasco, y por otros problemas. No es la primera vez que pasa, ni ha pasado sólo en España. Antes de la II Guerra Mundial, la mayoría de los universitarios ingleses, según las encuestas, no estaba dispuesta a defender a su país, lo cual hubo de animar mucho a Hitler. Después las cosas siguieron otro curso, pero sin duda aquella ola antipatriótica y pacifista contribuyó al desencadenamiento del horror. Confiemos en que aquí la reacción se produzca más a tiempo.

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“Coeducación”

24 de Septiembre de 2006 – 12:42:26 – Pío Moa – 602 comentarios

Se defiende la enseñanza mixta (llamada significativamente “coeducación”) con el argumento de que chicos y chicas deben prepararse para convivir en un mundo de igualdad de sexos (“géneros”). A veces también se dramatiza: “¿Es que hay que tratar a las mujeres como si perteneciesen a otra especie?”

La dramatización no tiene mucho valor. En casi todas las especies superiores existe un fuerte dimorfismo sexual y diferenciación de funciones, sin que por ello dejen de ser la misma especie. En el ser humano el dimorfismo sexual está muy acentuado, precisamente.

Más peso tiene el primer argumento, o lo tendría si especificara mejor qué entiende por igualdad. En una sociedad democrática, la igualdad afecta a los derechos y a las oportunidades, de ningún modo supone que todo el mundo desempeñe las mismas funciones –en rigor acabaría por ser una sola función–, o gane el mismo dinero, o piense o se vista de la misma forma, etc.

Desde el punto de vista democrático –es decir, político, que no ocupa toda la vida humana, sino solo parte de ella– no existen hombres y mujeres, sino solo personas. Lo cual no niega en absoluto las diferencias físicas, anímicas y funcionales entre mujeres y varones. Ningún abusivo programa político podrá eliminarlas, e intentarlo solo puede traer perturbaciones sociales y psíquicas.

Abusivo programa claramente implícito ya en el empleo de la palabra “educación”, referida a la instrucción pública. Aunque la enseñanza tiene estrechos lazos con la educación, se trata de cosas distintas. La educación procede sobre todo de la familia, y definirla como una función del estado constituye, precisamente, una usurpación de funciones, un típico rasgo totalitario.

Dejemos, por tanto, que los padres elijan si prefieren la enseñanza mixta o separada, y veamos los resultados de una y de otra. Aunque, a decir verdad, llevamos tiempo viéndolos.

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La ETA anuncia que no abandonará las pistolas y las bombas. ¿Por qué habría de hacerlo, si Zapo les ha demostrado lo muchísimo que con ellas puedan ganar?

Porque Zapo y su ilegal gobierno no es “débil” ante el terrorismo. Su talante se llama, precisamente, colaboración política con él. Entre todos ellos intentan destruir el estado de derecho y la unidad de España.

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Justicia social

Blog I. La frívola ignorancia del separatismo. Recuerdos (47) Cómo conocí a Paul Diel: http://gaceta.es/pio-moa/frivola-ignorancia-separatismo-recuerdos-47-paul-diel-23092015-0855

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La expresión “justicia social” es redundante, pues toda justicia es social por naturaleza. En  el cristianismo tiene el sentido, algo difuso, de que la economía no lo es todo, y que la dinámica del dinero produce desequilibrios que deben ser contrarrestados por una política “justa”. En el lenguaje de la izquierda,  justicia social quiere decir algo así como “justicia económica”, basada en el supuesto de que la igualdad política es una ficción si no existe igualdad económica. Es una idea que extrapola la democracia a un terreno en el que esta no juega ni puede jugar, como no puede jugar en la mayoría  de las actividades humanas.

Es evidente que la economía tiene su propia lógica y su propia dinámica, que son objeto de constante estudio, pero sin conclusiones claras. La marcha de la economía casi siempre termina sorprendiendo a los economistas. Pero una de las tendencias de esa dinámica es a la concentración del poder económico. Esto se ha producido desde la Grecia clásica, cuando fue preciso abolir por ley la esclavitud por deudas, ya que la progresiva concentración de la riqueza en pocas manos condenaba a muchos más a una espiral de endeudamiento de la que no lograban salir. La abolición de la esclavitud por deudas sun una ley de “justicia social”.

  No obstante se insiste desde otro punto de vista en que si se respetan las leyes (no muy bien conocidas) de la economía y se evita al máximo la intromisión de las leyes políticas en el mercado, este funcionará a la perfección, creando la mayor prosperidad humanamente posible para el mayor número. En otras palabras: cuanto más reducido sea el estado y menos se entrometa en el funcionamiento económico, mejor irá todo. Además, la “justicia social” sería esencialmente injusta, pues consistiría en quitar a los más capaces el producto de su trabajo y habilidad para dárselo a los más inútiles o vagos, con lo cual la sociedad en conjunto perdería. Este aserto vendría confirmado por la experiencia histórica, pues el capitalismo liberal se ha mostrado muy superior en todos los terrenos a los regímenes socialistas o que han invocado la justicia social para perturbar las leyes del mercado. Incluso países comunistas como China solo han logrado prosperar renunciando a muchos de sus dogmas económicos e introduciendo normas capitalistas.

De acuerdo con la teoría anterior, los regímenes de “justicia social” y de mucho gasto estatal debieran haberse hundido con gran rapidez, pero la experiencia histórica es más compleja. Una economía más clásicamente liberal-capitalista llevó a la Gran Depresión de los años 30, de la cual se salió, después de la II Guerra Mundial,  con un incremento espectacular del gasto y la intervención estatal en la economía (el mero aumento del gasto público constituye una intervención indirecta). Y sin embargo, ello no condujo a la quiebra de los países occidentales, sino que conocieron varias décadas de prosperidad nunca vista. El sistema volvió a entrar en crisis a mediados de los años 70, pero en lo esencial se ha mantenido. La crisis actual es interpretada por unos economistas como resultado de un llamado estado del bienestar inasumible, y por otros como efecto de la política desreguladora y liberalizadora aplicada por Reagan y Thatcher en su tiempo.

   En fin, encontramos en la experiencia histórica casos de prosperidad con  enormes gastos estatales (en Dinamarca superan el 50% del PIB) y con gastos mucho más reducidos (la España del franquismo). Y también casos en los que la “justicia social” frena la economía, como en Venezuela o en la Argentina peronista.

     Hay otro aspecto en la “justicia social”, señalado al principio. Según algunas teorías liberales, la libertad depende justamente del mercado, pero hay algo de cierto en la crítica de que sin cierta igualdad económica, la libertad política tiende a la ficción. Pues si bien el dinero no es “el poder”, como se  simplifica a menudo,  es “un poder”, que interrelaciona con los demás, condicionándose mutuamente. Y la idea de que el estado saquea a los mejores y más eficientes para estimular la vagancia de los peores, puede ocurrir y en alguna medida ocurre; pero se trata también de una caricatura, semejante a la de que los ricos roban a los pobres. Los más ricos no siempre son los más trabajadores y con mejores ideas, pues en su riqueza influyen muchos más factores que esos. Esa concepción destruye además la moral, por cuanto negocios como la prostitución o el juego, que mueven eficientemente inmensas cantidades de dinero, resultarían tan excelentes como la construcción de viviendas o de escuelas: mucho más incluso, ya que permitirían enriquecerse mucho más a los  empresarios más eficientes en esos terrenos.

    La realidad es que nos encontramos en una época histórica repleta de problemas para los que no ofrecen solución clara las fórmulas tradicionales.

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