La estupidez y la listillería /Don Julián hoy

Blog I Recuerdos sueltos (13) Búblichki.  Prisión naval de Caranza: http://www.gaceta.es/pio-moa/recuerdos-sueltos-13-bublichki-prision-naval-caranza-15082015-0905

**Si ignoras lo que ocurrió antes de que nacieras, siempre serás un niño” (Cicerón) pic.twitter.com/rUPtw9Fdlf

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La estupidez y la listillería

30 de Mayo de 2006 – 08:45:46 – Pío Moa – 310 comentarios

No recuerdo quién dijo que el peligro en política es que una buena causa sea defendida por líderes mediocres y una mala causa por políticos brillantes. No es exactamente el caso actual en España. Aquí, la sangrante mediocridad de la derecha se corresponde con una mezcla,  en la izquierda, de estupidez de fondo y habilidad de superficie. Hay una inmensa estupidez en el designio de destruir la Constitución y reducir España a un amasijo de “naciones” inventadas por demagogos; y una habilidad o listillería práctica en la forma como el ilegal gobierno  está llevando adelante el proceso. Una combinación nada infrecuente.       

Azaña: “¿Tendremos que resignarnos a que España caiga en una política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta?”   O aún: “Lo que me ha dado un hachazo terrible, en lo más profundo de mi intimidad, es, con motivo de la guerra, haber descubierto la falta de solidaridad  nacional. A muy pocos nos importa la idea nacional”.

   Omitamos la contribución del propio Azaña a tales desdichas: no dejó de pintar un buen  retrato de su gente. Y de la gente que hoy intenta arrasar lo construido en España desde la Transición.

“Don Julián, hoy”

29 de Mayo de 2006 – 08:32:00 – Pío Moa – 327 comentarios

Juan Goytisolo, en su reivindicación del conde famoso, formuló el antiespañolismo visceral de gran parte de la izquierda: “la negación del suelo patrio, de las tradiciones, de la moral convencional, incluida la heterosexualidad… Quizá esta última nota fue la menos celebrada: se tomó como un dato puramente personal aun cuando la consigna de Goytisolo era bien clara: la revolución total, la traición total, el entreguismo total pasaba por la reconversión sexual” (César Alonso de los Ríos: “Don Julián, hoy)

Resulta en extremo apropiado que la defensa intelectual,  por así llamarla de la colaboración con los asesinos de la ETA,  recaiga en profesionales de la homosexualidad, de la telebasura o del cine basura. Tal colaboración sólo podrían encontrarla adecuada unos profesionales de la degradación moral.

Una descripción precisa: “Rosas blancas para la ETA. Una roja para Zapo el Rojo”.

Para coordinarse contra el proceso de arrasamiento de la Constitución: odiseus48@wanadoo.es

Bibliotecas para nada

28 de Mayo de 2006 – 10:09:27 – Pío Moa – 292 comentarios

La historiografía  o, más en general,  las ciencias sociales, deben mucho al marxismo,  he oído más de una vez a profesores de derechas. ¿Qué le deben?  La atención a la economía, se supone. Pero “economía” no significa lo mismo en el lenguaje de Marx que en el corriente, y, tomada como base “material” explicativa  de la historia, es perfectamente falsa. Por lo común, quienes, desde la derecha, adoptan tal postura, demuestran tanto su ignorancia como su deseo de pasar por personas “moderadas” y “de mente abierta”… a costa del respeto a la verdad. Y  del espíritu crítico. Quien haya seguido las polémicas que he mantenido con diversos intelectuales habrá podido comprobar lo poco que importaba la veracidad a la gran mayoría. Vulgarizando el marxismo a su nivel, cabría sostener que el eje oculto de su argumento consiste, sin más,  en la defensa de sus intereses “materiales”, económicos, de disfrutadores del dinero público.

El marxismo,  sólo aprovechable como material de derribo, sigue presente en nuestra universidad simplemente porque quienes antes se proclamaban con orgullo marxistas o hacían ostentosas reverencias a la doctrina (Tusell, el modelo),  nunca entendieron por qué cayó el muro de Berlín. Sorprende cómo un enfoque doctrinal falso de raíz ha producido, y sigue produciendo, miles  y miles de libros, tesis e “investigaciones”. Pura farfolla casi todo. Bibliotecas enteras para nada.

Siempre lo olvidamos

26 de Mayo de 2006 – 08:19:50 – Pío Moa – 208 comentarios

Serafín Fanjul:

“En 1571, tras la derrota de Lepanto, Uluch Alí, alias Kapudan Bajá, almirante turco escribía: “La flota del imperio divinamente guiada se encontró con la escuadra de los malditos infieles, y la voluntad de Allah se volvió del otro lado”. Así se salvaron los europeos de la época, culminando el choque con la cristiandad occidental (a excepción de Francia, que siempre se ha desentendido de los intereses generales) iniciado en 1501 con la entrada de Kemal Rais en el Mar Tirreno. Una larga ristra de asaltos, invasiones, rapiñas, captura de habitantes para venderlos, que se prolongaría durante tres siglos e imposibles de reseñar aquí ni someramente. No obstante, en un país tan desmemoriado como el nuestro no huelga recordar que en Hungría sí rememoran la triste derrota de Mohács (1526), que en el este de Europa tampoco olvidan los dos asedios otomanos a Viena (1529 y 1683), que en Belgrado y Budapest todavía a fines del siglo XVII había bajás turcos, o que las incursiones de los piratas musulmanes alcanzaron a la misma Islandia (1627), después de haber asolado las costas de Inglaterra e Irlanda. De las de Granada, Málaga o Valencia ni hablamos; ni del saqueo de Ciudadela (Menorca) por Piali Rais en 1558; ni del exterminio de los armenios ya en pleno siglo XX. Nuestro descuido de la Historia, que viene de atrás que y los gobiernos socialistas se han preocupado de agravar, nos induce a mantener posturas absurdas. Me explico.

Está fuera de discusión que los acontecimientos del pasado no pueden encastillarnos en actitudes determinantes de la política económica, cultural o militar de la actual Unión Europea, pero tampoco resulta conveniente decretar amnesia general, en España y en Europa entera, desconociendo (véase la Constitución europea de Giscard y Rodríguez) los orígenes y los elementos básicos de homogeneización de nuestro continente y, a la par, abriéndose seráficamente rebozados en almíbar al enemigo de ayer (para los armenios el asunto queda muy cerca, no son consejas del siglo XV) que, por su parte, no ha renunciado a ninguno de los factores de confrontación con nosotros; sólo quieren beneficiarse de la economía de la Unión, por lo demás no les interesamos. Y con un gobierno islamista, menos: recuérdese el veto turco al paso de tropas americanas por su territorio en 2003. Y, sin embargo, el Parlamento europeo ha aprobado el inicio de negociaciones con Turquía con vistas a su ingreso en la Unión, basándose en el muy discutible argumento de que el 4 % del territorio turco se halla en el continente europeo. La geografía como única guía es mala consejera porque, entonces, cabe preguntar qué pintan las Antillas francesas o Canarias en la Unión, o por qué no damos la razón a Marruecos y les entregamos atados de pies y manos a ceutíes y melillenses”

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La majadería de Juan Luis Cebrián

Blog I Recuerdos (12) Terrores de infancia  http://www.gaceta.es/pio-moa/recuerdos-12-terrores-infancia-14082015-0727

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(¡Estas lumbreras mandarinean el mundillo intelectual español!)

En su reciente artículo “Barbarie, religión y progreso”, Juan Luis Cebrián, eminencia pensante de la izquierda en el poder, ha escrito cosas como esta: “Sin las cruzadas y la Inquisición, sin la insidiosa Reconquista Ibérica, podríamos, ¿quien sabe?, haber asistido al florecimiento de una civilización mediterránea, ecuménica y no sincretista, en la que convivieran diversos legados de la cultura grecolatina”. Hombre, puestas así las cosas, también “podríamos haber asistido” al descubrimiento de la teoría de la relatividad o de los quanta, a la exploración del espacio y a la conquista del sistema solar a partir del Mediterráneo. O a la completa islamización de Europa. Total “¿quién sabe?”. Aunque, para ser precisos, ¿”habríamos” podido asistir a tales venturas? Sin la insidiosa Reconquista, incluso quizá sin la Inquisición, lo más probable es que ni Cebrián ni la mayoría de los españoles actuales hubiéramos llegado a existir físicamente, pues somos hijos de las repoblaciones reconquistadoras; no digamos ya a existir culturalmente: solo tenemos que mirar al Magreb para entender la clase de civilización ecuménica (el Islam tiene vocación ecuménica) de que disfrutaríamos, o disfrutarían los súbditos de un nunca vencido Al Ándalus.

A decir verdad, si el propio Cebrián puede expresarse como se expresa –caprichosa, más que libremente– se debe, qué vamos a hacerle, a la insidiosa Reconquista, la cual nunca fue “ibérica” –¿sabrá Cebrián de qué habla?–, sino española. La reconquista de España, es decir, de la tradición cristiana, latina y europea, frente a Al Ándalus y los imperios magrebíes.

La ignorancia de Cebrián vuelve a brillar cuando atribuye a su quiensabiente civilización ecuménica la convivencia de “diversos legados de la cultura grecolatina”. La cultura griega fue bastante distinta de la romana, y en el seno de ambas crecieron, efectivamente, legados muy diversos, incluso incompatibles. Allí tienen sus fuentes el pensamiento totalitario y el democrático, la idea republicana y las tiranías, el estoicismo y el hedonismo… Y ambas culturas se extendieron por la conquista y el imperio. No sobraría que Cebrián explicase, si sabe, en qué “diversos legados” está pensando. En cambio nos obsequia con una trivialidad aplastante: su civilización ucrónica habría funcionado “lo mismo que conviven hoy las dos Europas, la de la cerveza y el vino, la de la mantequilla y el aceite de oliva, en una sola idea de democracia”. La democracia gastronómica, toda una aportación teórica. Previsible, por lo demás, en un sentido amplio: también podría haber aludido a la Europa de las playas y la de los acantilados, la de las nubes y la de los soles, la de los abrigos y la de las camisolas… 

Y aun osa escalar más cumbres el pensamiento de este hombre audaz: “Uno puede ser a la vez catalán, español, europeo, arquitecto, hombre o mujer, moreno o rubio, alto o bajo, cristiano, judío o musulmán, sentir su identidad en todas esas cosas a la vez, y de manera prioritaria en alguna de ellas, según las ocasiones”. Esto se llama profundidad y originalidad. No las cuatro primeras posibilidades, desde catalán a arquitecto, una vulgaridad obvia. Incluso lo de moreno o rubio, si uno cree que los tintes resuelven la cuestión. Pero mediten sobre las siguientes: uno puede ser a la vez hombre o mujer, alto o bajo, cristiano, judío o musulmán”. Todo depende de las ocasiones. No me digan que no tiene gracia el pensador. Creo que a nadie se le había ocurrido hasta ahora. Por extraño olvido deja de indicar “comunista o demócrata, liberal o totalitario…” Lo cual sí puede depender de las ocasiones, él mismo lo ha demostrado.

Mas, por desgracia, aquella civilización maravillosa y grecolatina no llegó a cuajar: “El poder religioso, aliado con el trono, se encargó de eliminar el pluralismo, tanto en el seno del Islam como en el de la cristiandad. Los liberales de unas y otras religiones sufrieron persecución y exilio por los poderes de esta tierra”. Veamos: el pluralismo, el liberalismo y la democracia se han desarrollado en la parte cristiana del Mediterráneo, pero no en la parte conquistada bélicamente por el Islam. Y aunque la democracia liberal es históricamente muy reciente, hunde profundas raíces en las concepciones cristianas de libertad y dignidad del individuo, manifiestas ya en la Edad Media. Si los cristianos españoles terminaron triunfando sobre un poder musulmán muy superior durante siglos, y en algunos aspectos más civilizado, se debió seguramente al dinamismo de esas ideas, que diferenciaron el poder religioso y el político, crearon los primeros parlamentos y dieron a la herencia grecolatina un giro muy distinto de los musulmanes, en cuyo seno quedó pronto agotada.

Por lo demás, también dentro de la civilización occidental crecieron las ideas totalitarias que han convulsionado el siglo XX. Ideas tan anticristianas como las del fundamentalismo islámico o las del mismo Cebrián. Este, no es de extrañar, ha expuesto las suyas en Marraquech, capital del imperio almohade, que estuvo cerca de anular a la Insidiosa, y hoy ciudad emblemática de esa ejemplar y pluralista democracia de Mohamed VI. Y aún menos de extrañar que el envidiable régimen marroquí permita a Cebrián hablar como lo hace, en un homenaje a Juan Goytisolo, otro excelso pensador demócrata, muy a gusto en aquel paraíso de la libertad.

Nada nuevo. Cosas parecidas hacían y decían antaño en Moscú diversos intelectuales enamorados de la democracia, el pluralismo y la cultura grecolatina. Por entonces, sin embargo, Cebrián prefería colaborar con el franquismo. Termina nuestro apóstol de la libertad llamando a reflexionar en torno a la alianza de civilizaciones. ¡Pues vamos allá!

(En LD, 2006-09-28)

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Casi todo lo que usted creía saber sobre la Inquisición es falso: https://www.youtube.com/watch?v=vCVe8BhXTI4

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¿Existió la Reconquista?

Blog I: Recuerdos sueltos (11) El tesoro de los templarios: http://www.gaceta.es/pio-moa/recuerdos-11-tesoro-los-templarios-13082015-0838

**”Falsificar el pasado significa directamente falsear el presente y comprometer el futuro” (Julián Marías)

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(LD)CUESTIONES DE HISTORIA DE ESPAÑA

La Reconquista

En mi cita semanal con Luis del Pino, los sábados por la mañana, el otro día comenté un hecho que ha llegado a mis oídos: un alumno de Historia de la Universidad de Salamanca que no podía utilizar el término Reconquista so pena de suspender. ¿Increíble? Nada de eso.

Desde hace muchos años, la idea de que los reinos cristianos españoles recuperaron España en un proceso largo y difícil viene siendo objeto de una crítica verdaderamente pintoresca, pero incesante. La idea viene de lejos, y Ortega y Gasset, tan arbitrario en sus interpretaciones históricas y tan aficionado a las frases ocurrentes y de escaso sentido (recuérdese la muy celebrada “”España es el problema y Europa la solución”), negó en su librito España invertebrada, tan disparatado como influyente, que un proceso tan prolongado pudiera llamarse Reconquista. La idea podía tener algún sentido si, como observa Stanley Payne, su autor hubiera ido más allá de la frase y tratado de demostrarla convincentemente, lo que no fue el caso. Pero a menudo las frases rimbombantes tienen más efecto que una argumentación sólida.

Y no le habría sido fácil a Ortega demostrarla, desde luego. El proceso reconquistador se hizo sobre la idea de la pérdida de España a manos de los invasores islámicos, los cuales habían fundado no solo un nuevo estado, sino toda una cultura de corte africano-oriental que, de haberse impuesto, habría alterado drásticamente la dinámica histórica de la península desde la II Guerra Púnica, sustituyéndola por una dinámica semejante a la del Magreb. Y la idea de la pérdida de España se refiere al reino hispanogodo, sin el cual resulta imposible explicar la Reconquista, como han mostrado muy bien García Moreno y otros: en el norte de África no existió, tras la caída de Roma, nada parecido al reino de Spania.

La ocupación prácticamente total de la península por los musulmanes hizo que las resistencias fueran surgiendo de forma aislada, con lo que el resultado final, en un proceso tan largo, habría sido, con la mayor probabilidad, la consolidación de una península balcanizada en estados y países distintos, cristianos e islámicos. Sin embargo, la separación solo se mantuvo en el caso de Portugal. En el resto, el 80% del territorio, terminó resurgiendo la España perdida, cristiana, latina y europea. Ello fue casi un milagro, que se explica por la fuerza de la idea fundamental de todos los reinos de formar parte de España. Incluso los portugueses siguieron considerándose españoles mucho después de afianzada su independencia. A pesar de las hostilidades entre los reinos españoles (que no meramente cristianos, pues los reinos cristianos iban extendiéndose por toda Europa), hostilidades mucho menores que las producidas entre los islámicos, la idea unitaria de España pervivió y al final se impuso.

Ortega y Gasset.Estos hechos, de los que la España actual es un resultado inequívoco, no pueden ser minimizados, y menos aún pasados por alto, como he procurado exponer en Nueva historia de España.

Por ello habría que explicar el dogmatismo y empecinamiento de muchos profesores e intelectuales en mantener una visión tan evidentemente deformada de nuestra historia. Dudo de que haya otro país en Europa cuya historia haya sido tan tenaz y sistemáticamente falseada en ciertos niveles, e ignorada popularmente. Una razón ha sido la extensión de una ideología antiespañola, de auténtico odio a España (recuérdese que en algunas épocas los vivas a nuestro país eran perseguidos, y ahora mismo son mirados con reticencia o aversión en muchos ambientes), cuyas raíces, como he explicado, cabe encontrar en Bartolomé de las Casas, pero que en el siglo XIX, y sobre todo en el XX, se complicaron con nuevas ideologías de corte izquierdista o progresista. Para Azaña, como para Costa u Ortega, la historia entera de España había sido una especie de inmensa equivocación y anormalidad, que ellos, supuestamente, venían a corregir. Paralelamente, los nacionalismos regionales en Cataluña, Vascongadas, en menor medida en Galicia y Andalucía, más tarde en Canarias, se dedicaron a convertir la historia en una sucesión de mitos, a negar la misma existencia de España o a presentar esta como un poder oscuro y salvaje. El marxismo, tan difundido hasta hace poco y, en formas menos explícitas, también ahora mismo, dio una envoltura científica a todas esas concepciones. Durante años la misma palabra España quedó proscrita en los ambientes de izquierda y separatistas; lo sigue estando en gran medida: había que decir “Estado español”, expresión absurda, por cuanto si es español tiene que existir España.

Atendamos al modo como han prosperado estos disparates históricos y conceptuales. En el fondo, los negacionistas de España tenían una oscura conciencia de estar desbarrando, y por ello procuraban sustituir el debate racional por afirmaciones rotundas, lucubraciones arbitrarias, insolencias y desplantes, como ocurre ahora mismo en torno a la guerra civil y la república. Su actitud se vio alentada por la inhibición mayoritaria de los presuntos defensores de España, salpicada de ocasionales reacciones en un plano sentimental.

La escasez de debate es uno de los índices más precisos de la decadencia intelectual de nuestro país. Ahora mismo vemos al principal partido de una oposición ficticia insistir en “mirar al futuro” y olvidar el pasado. Del pasado se puede aprender mucho; del futuro, nada: solo proyectar en él los insignificantes deseos de los necios.

CUESTIONES DE HISTORIA DE ESPAÑA: Cuestiones de historia de España Errores izquierdistas básicos sobre la república Errores derechistas sobre la república – La herencia de Las Casas Pulsiones suicidas en la monarquía  El seudomito de las Tres Culturas  La destructividad de la izquierda  Antifranquismo y democracia.

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En tuíter (PioMoa1) 

**No suele repararse en este hecho definitorio: el Frente Popular unió a separatistas, izquierdas sovietizantes e izquierdas burguesas.

Lo único que unía a las izquierdas en la república y guerra civil era la decisión de exterminar a la Iglesia. Una decisión genocida.

**También unía a las izquierdas en la guerra civil el odio o el desinterés por España, que les aliaba a los disgregadores de la nación.

**Desde que los gobiernos han hablado y dado una “solución política” para la ETA, sus presos son presos políticos.

****El alzamiento de julio de 1936 contra el Frente Popular fue legítimo. Sepa por qué: http://citaconlahistoria.es/2015/07/26/la-legitimidad-del-alzamiento-nacional-de-18-de-julio-de-1936/ … … …

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Nación y democracia

**Blog I. Recuerdos (10) Entre Numancia y Termancia… ¿Y la dos?: http://www.gaceta.es/pio-moa/recuerdos-10-numancia-termancia-12082015-0846

**Entender el franquismo permite entender mucho mejor el presente: pic.twitter.com/rUPtw9Fdlf

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Nación, nacionalismos, terrorismo

17 de Abril de 2006 – 09:00:33 – Pío Moa – 93 comentarios

Las confusiones  y disputas a que han dado lugar los términos nación y nacionalismos son interminables, así que conviene explicar en qué sentido los toma cada cual.  Aquí entendemos que las naciones –algunas naciones– son, desde luego, anteriores a los nacionalismos. Éstos surgen básicamente en el siglo XIX, con la idea de que la nación, el pueblo, asume y ejerce la soberanía, excluyendo a  cualquier  otro soberano.  Doctrina democrática en principio, aunque susceptible de tornarse en lo  contrario.

Armados con esa doctrina,  numerosas minorías políticas e intelectuales  han reconstruido, o incluso inventado, naciones antes inexistentes, a fin de alcanzar un poder que de otro modo no tendrían. Las naciones vasca o catalana son un invento tardío de los nacionalismos de finales del siglo XIX. Fundados ambos, sobre todo el vasco, en  sorprendentes exaltaciones racistas, en idealizaciones típicamente románticas del feudalismo medieval, y en la pretensión de que España o no existía o era enemiga de los vascos y los catalanes –que tanto habían ayudado a formar la nación española–. En buena medida constituyen una reacción al éxito creciente del liberalismo en España.

El balance histórico de ambos movimientos en su siglo largo de existencia no puede ser más revelador: contribuyeron, junto a otros grupos mesiánicos, revolucionarios y terroristas, a hundir los sistemas de libertades de la Restauración y la República; y  cayeron en una nada honrosa pasividad  durante las dos dictaduras. Con una sola  excepción real, ya a última hora del franquismo, la ETA: un grupo declaradamente totalitario, con el asesinato por la espalda como marca de fábrica.

Y desde la Transición, la complicidad política entre los secesionismos y el terrorismo ha sido  el factor principal de corrosión del sistema de democrático, aniquilando casi las libertades en las Vascongadas y socavándolas en Cataluña. Asombrosamente, a última hora se les ha unido el gobierno del PSOE.  O quizá no tan asombrosamente. Se trata del partido más corrupto de la historia reciente de España, adverso a Montesquieu, con su propio historial terrorista nunca autocriticado y sin ningún Besteiro entre sus líderes. Así ha nacido la Alianza contra la Constitución, esto es, contra la unidad y la democracia españolas. Con este toro hemos de lidiar los ciudadanos.

La nación española

18 de Abril de 2006 – 09:14:57 – Pío Moa – 130 comentarios

Si el nacionalismo prescribe el traspaso de la soberanía a la nación, apartándola de cualquier otro soberano, cae de su peso que la nación precede al nacionalismo, aunque  con esa doctrina se hayan reconstruido luego, e incluso inventado,  buen número de naciones nuevas.

Podemos llamar nación a una colectividad político-cultural con fuerte sentimiento de serlo, y en Europa encontramos varias de ellas preexistentes al nacionalismo, como Inglaterra, Francia, Suecia, Rusia, Holanda, Portugal y algunas más. También España, y de las más antiguas. (Más sencillamente: nación es una comunidad cultural bastante homogénea con un estado)

La existencia nacional de España puede remontarse a Leovigildo, pues él dio fin a la fase del reino godo  como simple imposición de un grupo dominante, no identificado con el pueblo sobre el que dominaba. Con Leovigildo empieza la unidad política y consciente de España sobre la base cultural creada por Roma; y empieza también el sentimiento patriótico español, claramente expresado por Isidoro de Sevilla. Si antes existió ese sentimiento, no lo sabemos ni parece muy probable.

Sin ese precedente no hubiera sido posible la Reconquista, que llevó a rehacer una nación  de cultura cristiana y latina después de verse anegada por la invasión musulmana, y convertida al islamismo y al arabismo gran parte de su población. Sin esa previa nación hispanogótica  hoy no existiría España, sino Al Ándalus, o bien un conglomerado de pueblos y estados diversos, tipo los Balcanes. La reconstrucción de la unidad española a partir de la invasión islámica fue un proceso extremadamente improbable, y en parte frustrado, pues dio lugar a dos naciones, Portugal y España. Pero exitoso en lo fundamental.

Las naciones aparecen y desaparecen en la historia. La cuestión, el reto actual, es si nos resignaremos a la sustitución de España por  un conglomerado balcanizante de “naciones” inventadas recientemente por unos cuantos iluminados triviales. Por desgracia son poco conocidas del gran público las ideas y doctrinas de Arana, Prat de la Riba, Blas Infante, Risco y otros cuantos mesías provincianos. Tendría el mayor interés la divulgación de sus ideas para hacer comprender a todos la trascendencia de la opción entre una España unida y democrática y las propuestas de tales charlatanes.  Porque la charlatanería prospera en la ignorancia.

Nación y democracia

19 de Abril de 2006 – 07:33:30 – Pío Moa – 127 comentarios

Del hecho de que la nación española sea anterior a la democracia deducen algunos el carácter accesorio de esta última: lo esencial y permanente sería la nación, y la democracia poco más que una cuestión de moda, poco relevante en cualquier caso. Pero también es anterior nuestra nación al nacionalismo, al liberalismo, al despotismo ilustrado, a la monarquía autoritaria de los Austrias… Un país sólo puede subsistir si adopta eso que suele llamarse “espíritu de los tiempos”. Hoy España no podría mantenerse unida sin un firme espíritu democrático.

Hecho de máxima significación: los enemigos de España lo son también de las libertades. El PSOE, organizador de la guerra civil y partido marxista hasta hace poco, nunca se democratizó realmente, como prueban su corrupción, su terrorismo de gobierno, su aspiración a liquidar a Montesquieu, su ausencia de Besteiros entre los líderes. Los partidos separatistas han hundido o debilitado las libertades en Vascongadas y Cataluña. Y para qué hablar del islamismo, y no sólo el terrorista.

Como en la última etapa de la república, está en marcha una acelerada destrucción de la legalidad democrática a cargo de una alianza de fuerzas también muy parecida a la de entonces, aunque los métodos difieran. Muchos creen esa destrucción preferible a cualquier enfrentamiento, o calculan que no tendrá consecuencias si el pueblo está debidamente anestesiado. Se equivocan. La ley nos permite vivir en libertad y en paz. Sustituirla por chanchullos ilegales entre partidos mafiosos sólo puede acarrear la descomposición social. De ahí la importancia de defender la Constitución. Y de reformarla en sentido opuesto al deseado por la delincuencia política

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Tolerancia y solidaridad / Comisarios políticos y corruptores de la infancia

Blog I. Recuerdos sueltos (9) La mala vía: http://www.gaceta.es/pio-moa/recuerdos-9-mala-via-11082015-0800

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Tolerancia y solidaridad

Dos de los tres valores más promovidos por el ilegal gobierno que padecemos, pero no queremos ni debemos sufrir, son la tolerancia y la solidaridad. Las predica como panaceas de aplicación general, cuando, en realidad, no es así. Si usted es solidario con Mohamed VI, contribuye en igual medida a la agresividad del déspota hacia los saharauis y los españoles de Ceuta y Melilla. Si usted es tolerante con el “matrimonio” de homosexuales, no lo es con la institución familiar. Si usted cultiva la tolerancia y la solidaridad con la tiranía castrista, está por ello mismo atacando a los demócratas cubanos. Si usted aplica esas virtudes a los separatistas, está atacando la unidad y la estabilidad de España. Si usted se solidariza con las dictaduras del Tercer Mundo, las ayuda a oprimir a sus pueblos. Etc. Y puede no haber mala intención de principio, pero es que no puede ocurrir de otra manera. Esa concepción abstracta de la solidaridad y la tolerancia encubre casi siempre alguna felonía contra la libertad y la justicia.

Así, el ilegal gobierno manifiesta una notable tolerancia y solidaridad con la ETA, al lado de la cual, afirma, va a traernos “la paz”. Por la misma razón intenta dividir y desprestigiar a sus víctimas más inmediatas, valiéndose de fanáticos disfrazados, como Peces Barba, o sin disfraces, como Pilar Manjón. Y, con el mayor cinismo, acusan de intolerantes y fachas a quienes denuncian sus maniobras. Forma parte del juego. en realidad, todos somos solidarios, unos con la tiranía, otros con la democracia; y tolerantes, unos con el crimen, otros con la ley.

(En blog, LD, 25 de Abril de 2006 – 08:36:15 – Pío Moa – 194 comentarios)

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Comisarios políticos y corruptores de la infancia

Quien haya visto El doctor Zhivago  recordará la escena en que Katia comenta la “instrucción cívica” recibida en la escuela. Típico de todos los sistemas totalitarios o en marcha hacia el totalitarismo: el adoctrinamiento  de los niños con el fin de perpetuar la tiranía. Como intenta ahora el locuelo de la Moncloa y su tropa corrompida por la misma visión sobre la que alertaba el genio de Tocqueville.

    En Rusia, la “instrucción cívica” llegó acompañada del amor libre, que fue derivando al puritanismo no por razones  morales, sino por sus graves inconvenientes para la administración del estado.  Hoy domina la trivialización de la sexualidad, cada vez más privada de la intimidad y el pudor, tachados de reaccionarios. En un artículo de hace cuatro años observé: “En mis tiempos, los curas imponían fastidiosas restricciones, mientras teníamos el ejemplo contrario en los barrios de prostitución, y esas tensiones nos procuraban lamentables problemas morales”. Pero ahora imponen su criterio las putas y los macarras –dicho en plan técnico, descriptivo–, así como los profesionales de la homosexualidad, que inundan con imágenes de burdel el espacio público (la televisión, la publicidad en la calle, en la prensa…). Sólo faltaba un paso: que esas concepciones prostibularias pasaran a convertirse en materia de enseñanza obligada en las escuelas.  Y el paso se está dando.

   Socialismo es corrupción, desgraciadamente, y en todos los órdenes. Podemos recordar el papel del PSOE, en la Transición, como auténtico  relaciones públicas  del narcotráfico entre la juventud. Y siempre sus fechorías pasando impunes bajo el marbete de “progresismo”.   El PSOE nace de una doctrina totalitaria, el marxismo, nunca superada en  ese partido: la  destrucción de la familia,  la moral cristiana y  la propiedad privada como necesarios para la “emancipación humana”. Actualmente los socialistas no sólo han renunciado a destruir la propiedad, sino que se han aficionado a ella con fervor exaltado;  pero en lo demás persisten con tenacidad fanática.

   “Un poder inmenso y tutelar que se asemejaría a la autoridad paterna si, como ella, tuviera por objeto preparar a los hombres para la edad viril; pero, por el contrario, no persigue  otra cosa que fijarlos irrevocablemente en la infancia”. Y una reacción, hasta ahora, irrisoria comparada con la magnitud de la amenaza.

23 de Abril de 2006 – 08:41:04 – Pío Moa – 99 comentarios

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En tuíter (PioMoa1):

*El origen de España como nación: https://www.youtube.com/watch?v=nOtjLtsJQ2M …

*¿Cuándo agradecerán los maleducados etarras al PP los servicios prestados?

*El PSOE siempre ha estado con los separatistas. Porque odia a España. https://twitter.com/hermanntertsch/status/630677886165454848 …

Hermann Tertsch: “Sabios”del PSOE piden reconocer la “singularidad”catalana. Un Ausgleich austro-húngaro. Ir de 1867 a 1914 en un lustro. Un receta cojonuda.

* En Gibraltar, y excepto en el plano militar, en este caso innecesario, España tiene la fuerza. Sus lacayunos gobiernos tienen la voluntad de servir a Londres

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