Blog I Recuerdos sueltos (13) Búblichki. Prisión naval de Caranza: http://www.gaceta.es/pio-moa/recuerdos-sueltos-13-bublichki-prision-naval-caranza-15082015-0905
**Si ignoras lo que ocurrió antes de que nacieras, siempre serás un niño” (Cicerón) pic.twitter.com/rUPtw9Fdlf

*********************
30 de Mayo de 2006 – 08:45:46 – Pío Moa – 310 comentarios
No recuerdo quién dijo que el peligro en política es que una buena causa sea defendida por líderes mediocres y una mala causa por políticos brillantes. No es exactamente el caso actual en España. Aquí, la sangrante mediocridad de la derecha se corresponde con una mezcla, en la izquierda, de estupidez de fondo y habilidad de superficie. Hay una inmensa estupidez en el designio de destruir la Constitución y reducir España a un amasijo de “naciones” inventadas por demagogos; y una habilidad o listillería práctica en la forma como el ilegal gobierno está llevando adelante el proceso. Una combinación nada infrecuente.
Azaña: “¿Tendremos que resignarnos a que España caiga en una política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta?” O aún: “Lo que me ha dado un hachazo terrible, en lo más profundo de mi intimidad, es, con motivo de la guerra, haber descubierto la falta de solidaridad nacional. A muy pocos nos importa la idea nacional”.
Omitamos la contribución del propio Azaña a tales desdichas: no dejó de pintar un buen retrato de su gente. Y de la gente que hoy intenta arrasar lo construido en España desde la Transición.
29 de Mayo de 2006 – 08:32:00 – Pío Moa – 327 comentarios
Juan Goytisolo, en su reivindicación del conde famoso, formuló el antiespañolismo visceral de gran parte de la izquierda: “la negación del suelo patrio, de las tradiciones, de la moral convencional, incluida la heterosexualidad… Quizá esta última nota fue la menos celebrada: se tomó como un dato puramente personal aun cuando la consigna de Goytisolo era bien clara: la revolución total, la traición total, el entreguismo total pasaba por la reconversión sexual” (César Alonso de los Ríos: “Don Julián, hoy)
Resulta en extremo apropiado que la defensa intelectual, por así llamarla de la colaboración con los asesinos de la ETA, recaiga en profesionales de la homosexualidad, de la telebasura o del cine basura. Tal colaboración sólo podrían encontrarla adecuada unos profesionales de la degradación moral.
Una descripción precisa: “Rosas blancas para la ETA. Una roja para Zapo el Rojo”.
Para coordinarse contra el proceso de arrasamiento de la Constitución: odiseus48@wanadoo.es
28 de Mayo de 2006 – 10:09:27 – Pío Moa – 292 comentarios
La historiografía o, más en general, las ciencias sociales, deben mucho al marxismo, he oído más de una vez a profesores de derechas. ¿Qué le deben? La atención a la economía, se supone. Pero “economía” no significa lo mismo en el lenguaje de Marx que en el corriente, y, tomada como base “material” explicativa de la historia, es perfectamente falsa. Por lo común, quienes, desde la derecha, adoptan tal postura, demuestran tanto su ignorancia como su deseo de pasar por personas “moderadas” y “de mente abierta”… a costa del respeto a la verdad. Y del espíritu crítico. Quien haya seguido las polémicas que he mantenido con diversos intelectuales habrá podido comprobar lo poco que importaba la veracidad a la gran mayoría. Vulgarizando el marxismo a su nivel, cabría sostener que el eje oculto de su argumento consiste, sin más, en la defensa de sus intereses “materiales”, económicos, de disfrutadores del dinero público.
El marxismo, sólo aprovechable como material de derribo, sigue presente en nuestra universidad simplemente porque quienes antes se proclamaban con orgullo marxistas o hacían ostentosas reverencias a la doctrina (Tusell, el modelo), nunca entendieron por qué cayó el muro de Berlín. Sorprende cómo un enfoque doctrinal falso de raíz ha producido, y sigue produciendo, miles y miles de libros, tesis e “investigaciones”. Pura farfolla casi todo. Bibliotecas enteras para nada.
26 de Mayo de 2006 – 08:19:50 – Pío Moa – 208 comentarios
Serafín Fanjul:
“En 1571, tras la derrota de Lepanto, Uluch Alí, alias Kapudan Bajá, almirante turco escribía: “La flota del imperio divinamente guiada se encontró con la escuadra de los malditos infieles, y la voluntad de Allah se volvió del otro lado”. Así se salvaron los europeos de la época, culminando el choque con la cristiandad occidental (a excepción de Francia, que siempre se ha desentendido de los intereses generales) iniciado en 1501 con la entrada de Kemal Rais en el Mar Tirreno. Una larga ristra de asaltos, invasiones, rapiñas, captura de habitantes para venderlos, que se prolongaría durante tres siglos e imposibles de reseñar aquí ni someramente. No obstante, en un país tan desmemoriado como el nuestro no huelga recordar que en Hungría sí rememoran la triste derrota de Mohács (1526), que en el este de Europa tampoco olvidan los dos asedios otomanos a Viena (1529 y 1683), que en Belgrado y Budapest todavía a fines del siglo XVII había bajás turcos, o que las incursiones de los piratas musulmanes alcanzaron a la misma Islandia (1627), después de haber asolado las costas de Inglaterra e Irlanda. De las de Granada, Málaga o Valencia ni hablamos; ni del saqueo de Ciudadela (Menorca) por Piali Rais en 1558; ni del exterminio de los armenios ya en pleno siglo XX. Nuestro descuido de la Historia, que viene de atrás que y los gobiernos socialistas se han preocupado de agravar, nos induce a mantener posturas absurdas. Me explico.
Está fuera de discusión que los acontecimientos del pasado no pueden encastillarnos en actitudes determinantes de la política económica, cultural o militar de la actual Unión Europea, pero tampoco resulta conveniente decretar amnesia general, en España y en Europa entera, desconociendo (véase la Constitución europea de Giscard y Rodríguez) los orígenes y los elementos básicos de homogeneización de nuestro continente y, a la par, abriéndose seráficamente rebozados en almíbar al enemigo de ayer (para los armenios el asunto queda muy cerca, no son consejas del siglo XV) que, por su parte, no ha renunciado a ninguno de los factores de confrontación con nosotros; sólo quieren beneficiarse de la economía de la Unión, por lo demás no les interesamos. Y con un gobierno islamista, menos: recuérdese el veto turco al paso de tropas americanas por su territorio en 2003. Y, sin embargo, el Parlamento europeo ha aprobado el inicio de negociaciones con Turquía con vistas a su ingreso en la Unión, basándose en el muy discutible argumento de que el 4 % del territorio turco se halla en el continente europeo. La geografía como única guía es mala consejera porque, entonces, cabe preguntar qué pintan las Antillas francesas o Canarias en la Unión, o por qué no damos la razón a Marruecos y les entregamos atados de pies y manos a ceutíes y melillenses”


Estos hechos, de los que la España actual es un resultado inequívoco, no pueden ser minimizados, y menos aún pasados por alto, como he procurado exponer en Nueva historia de España.