Los problemas de Rusia

 

Blog I: La importancia de la cultura para la supervivencia de un país: http://www.gaceta.es/pio-moa/importancia-cultura-supervivencia-deun-pais-10052015-2109

**Última sesión de “Cita con la Historia”. Qué es la masonería:  https://www.youtube.com/watch?v=JrMCtbn3Tsk

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Rusia está siendo presentada en muchos medios como una amenaza para la paz, especialmente para Europa, se la compara a las agresiones nazis, etc. La realidad es bastante distinta. La Alemania nazi era el país más poblado de Europa occidental, con una población joven, técnica y científicamente muy desarrollado y con un potencial militar que rápidamente la llevó al primero o uno de los primeros puestos de Europa, que por entonces quería decir del mundo.

   La Rusia actual es un país de 146 millones de habitantes, comparado con los 500 millones largos de la UE y los 320 millones de Usa. Además, la población rusa está envejecida (también en la UE) y en descenso pronunciado. El PIB ruso, aunque ha crecido con rapidez en los años de Putin,  es cinco o seis veces inferior al de la UE y otro tanto al de Usa. Científica y técnicamente, Rusia sigue estando entre los primeros países del mundo, pero a distancia considerable de Usa y  de la UE. Sus presupuestos militares en 2014 eran menos de la octava parte de los useños, poco superiores a los ingleses y menos de la mitad de los ingleses, franceses y alemanes juntos. Y aunque tiene armas nucleares, también las tienen Inglaterra y Francia y seguramente en mayor número Usa. Por consiguiente, las posibilidades reales de Rusia de convertirse en algo parecido a la Alemania nazi son muy remotas, y no es probable que Putin sea tan poco realista que no lo entienda.

   Rusia sufre, además, otros muchos problemas. Ha perdido la proyección ideológica internacional de la URSS, y obviamente no puede recuperarla. Y tiene una muy extensa frontera con otro enemigo potencial, China, con una enorme población al lado de los inmensos territorios semidespoblados (cada vez más) de Siberia, y que ya casi duplica los gastos militares rusos.

   La acusación a Putin de ser un autócrata no se asienta en la realidad. Rusia sigue siendo una democracia, aunque un tanto autoritaria, y el prestigio de Putin es hoy por hoy muy grande en su país. Sus victorias electorales se basan fundamentalmente en dos hechos: el país ha crecido económicamente de modo sostenido a partir de la caótica situación anterior;  y  la impresión de la mayoría de los rusos de que su país se está haciendo más soberano y más respetado. Putin cultiva el nacionalismo ruso, cosa natural: el nacionalismo useño o el inglés, etc., no son menos intensos, desde luego.

El problema actual con Rusia ha surgido a raíz de que el país se sintiera cada vez más rodeado y acosado por bases de la OTAN, con instalación de armas antimisiles cerca de sus fronteras La situación se agravó con el derrocamiento del gobierno electo pro ruso de Yanukóvich, cuando este rechazó un tratado de asociación con la UE. El derrocamiento se produjo mediante manifestaciones en la Euromaidán de Kíef, y para Moscú se trató de una maniobra parecida a las de la “primavera árabe”, probablemente instrumentalizadas por gobiernos occidentales. La posibilidad de que Ucrania ingresara en la UE o en la OTAN era inaceptable para Moscú, y lo expresó Putin al decir que deseaba que los barcos occidentales fueran a Sebastopol como invitados y no que los invitados fueran los barcos rusos.  Crimea había pertenecido a Rusia y la base de Sebastopol tiene un valor sentimental y estratégico decisivo para la flota rusa. El segundo paso ha sido el intento de separar a la parte rusa de Ucrania de la parte antirrusa, una jugada arriesgada.

    La campaña de acusaciones a la Rusia de Putin parece un tanto desorbitada. Y ha sido tradicional en Usa emprender campañas mediáticas de desprestigio para debilitar  o intervenir militarmente en otros países. Moscú replica acusanto a Usa y la UE de interferir en los asuntos internos de otros países y de incumplir las normas democráticas de que tanto blasonan.

      Para Moscú, los gobiernos occidentales están tratando de imponer sus intereses a toda costa, para lo cual no dudan en atacar directamente a otros países, como Afganistán o Irak, o de subvertirlos indirectamente, como a Egipto, Libia o Siria (con resultados por lo demás catastróficos). Aparte de los problemas militares con Ucrania, Moscú se esfuerza por romper lo que considera un cerco apoyándose en cualesquiera regímenes hostiles a Usa y la UE, como Venezuela, Cuba, etc., e intentando atraer a potencias como China y la India, lo que a la larga le será difícil. No tiene otra opción.

   La implosión de la URSS pareció a la mayoría de los analistas el prólogo a la extensión, o en su caso imposición por todo el mundo de regímenes que satisficieran las exigencias de Usa. El balance, por ahora, es un panorama internacional cada vez más oscuro y plagado de amenazas como nadie habría podido prever hace tan solo diez años.

  

 

 

 

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¿Qué debe España a la UE? / Hope Aguirry, por el imperio del vicio

Blog I: Anécdotas en torno a “Los mitos del franquismo”: http://www.gaceta.es/pio-moa/anecdotario-los-mitos-franquismo-08052015-1418

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Sin demasiada sorpresa oigo a Pedro J. en VEO7 decir que “Europa”, como él llama a la UE o se llamaba antes a la CEE, significa para los españoles libertad y prosperidad y que España pertenece a un club, la UE, con sus normas, que nos hemos beneficiado inmensamente de esa pertenencia pero hemos incumplido algunas normas y, claro, los otros miembros nos están llamando la atención.

Estas historietas calan, llevan muchos años calando en la conciencia pública, pero no por ello son más ciertas. Antes de entrar en la CEE, sin necesidad de “entrar en Europa”, como decían los demagogos, España estaba creciendo económicamente a un ritmo mucho mayor que el de los países de la CEE, acercándose con rapidez a la media de ellos, mantenía su soberanía en mucho mayor grado que después, y unos índices de salud social bastante superiores también. Desde que entramos en la CEE, luego llamada UE, no hemos vuelto a alcanzar tales tasas de desarrollo, hemos perdido soberanía hasta el extremo de convertirnos en una especie de protectorado de Alemania y Francia, y hemos descendido brutalmente en salud social (índices de fracaso matrimonial, familiar y escolar, de drogadicción –primer país en consumo de cocaína, según he oído– de alcoholismo, de personas en prisión y delincuencia juvenil, de violencia doméstica, de abortos, etc.).

Y aun antes del espectacular desarrollo de los años 60 y mitad de los 70, España consiguió índices de crecimiento muy aceptables, a pesar de no haber dispuesto del Plan Marshall, como el resto de Europa occidental, y haber sufrido en cambio un prolongado aislamiento internacional completamente injusto, con olvido de los enormes beneficios que Usa y Gran Bretaña habían extraído de la neutralidad española en la guerra mundial. Índices de crecimiento manifiestos en el extraordinario descenso de la mortalidad infantil, la prolongación de la esperanza de vida al nacer, el aumento del consumo de energía, de la alfabetización, del estudiantado medio y superior, de la presencia femenina en la universidad, etc., algo sin parangón con la república u otros períodos anteriores. Esto, en los llamados (por los necios y los demagogos) “años perdidos” 40 y 50.

Tales son los datos reales y cuantificables, pero sistemáticamente olvidados o falseados con el fin de meter en la psicología social la idea de que los españoles somos completamente ineptos y si se nos deja por nuestra cuenta, sin la tutela de “Europa” no podríamos hacer nada que valiera la pena. Una Europa en la que nunca hemos dejado de estar –con nuestras particularidades, como los demás países–, desde Roma y desde que la Reconquista derrotó a Al Ándalus. Si España ha sido admitida en la UE será porque conviene a la UE, pero es posible que a nosotros no nos convenga tanto, porque el balance para España no es precisamente brillante.

En cuanto a la libertad, cabe recordar a Pedro J. y quienes piensan como él un par de hechos elementales: el franquismo no fue un régimen totalitario como los que existían en más de la mitad del continente –con aplauso de muchos progresistas hispanos–, sino autoritario y de economía bastante liberal, que permitió su transformación en una democracia sin los traumas de otros países. Y por eso la democracia no se la debemos a “Europa”, es decir, la CEE-UE, sino a nosotros mismos, al revés que casi todos los demás países eurooccidentales, los cuales se la deben muy directa e inmediatamente a Usa. Y nuestra entrada en la CEE-UE no ha impedido en absoluto los fenómenos de involución y ahora descomposición política que ahora padecemos.

Nunca he conseguido entender de dónde sale ese servilismo absolutamente necio, cuando hemos logrado tantas cosas de las que podemos sentirnos contentos. Pero salga de donde salga, tiene unos efectos fácilmente constatables en la degradación de las instituciones, en la pérdida de soberanía y en la repugnante chabacanización del ambiente social.

(publicado en 2010)

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Parece que manuelp y kufisto se han declarado en huelga de blog.

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Hope Aguirry, por el imperio del vicio:

Doña Hope es Honorary Dame Commander of the Order of the British Empire, una distinción otorgada por servicios al Imperio Británico, cuya representación más conspicua en España es la colonia de Gibraltar. Hope se felicita porque la industria del vicio a gran escala venga a Madrid. ¡Qué gran triunfo! Dará 200.000 puestos de trabajo (¡y qué trabajo!) aseguran los vendedores de cuentos (como el euro nos iba a proporcionar una prosperidad sin fin). Porque hay vicios detestables, incluso repugnantes, los que no dan dinero; pero si lo dan, ¿qué persona seria y emancipada podría oponerse a ellos? No sé qué privilegios otorgarán al magnate useño para sus limpios negocios, aparte de gibraltarizar todavía más a España, en este caso a Madrid. Parece que un periodista madrileño le dijo a uno barcelonés: “Vosotros os lleváis Disney y nosotros las putas”. Algo así. Tiene gracia que periódicos como El País, parte de cuyo negocio es precisamente la prostitución, critique el proyecto por inmoral, aunque lo sea. Pero, en fin, no deja de ser un modo de salir de la crisis, como bien explicaban los pastores de Porriño: https://www.piomoa.es/?p=28

https://www.piomoa.es/?p=72

Otro modo de salir de la crisis es que todos los políticos imitaran a la honesta concejala de Los Yébenes, tan injusta y antiprogresistamente acosada por el populacho:

Niñato Grotesco contra Futurista Zampabollos (mayo de 2009) He aquí a dos grandes hombres de estado en el debate sobre el ídem de la nación, que por lo visto se limita a la crisis económica, dejando de lado la crisis de involución política (¿qué importancia tiene eso?) y otras cosas: http://www.libertaddigital.com/…/los-silencios-clamorosos-…/

Natural, ya nos ilustró Futurista Zampabollos con su profundo pensamiento: “La economía lo es todo”. Uno esperaría que tan expertos ecónomos tendrían alguna idea clara sobre la salida de la crisis: la realidad la ha expresado concisa y perfectamente Alberto Recarte: “Las recetas del gobierno son malas, y las del PP, horrorosas por lo incoherentes”. Pero eso es lo de menos. De lo que se trata es de hablar de la crisis económica, no vayan a creer los ciudadanos que los políticos se desentiende porque a ellos no les afecte.

Pues esto es lo que hay, señores, unos insignes dirigentes del país que no desentonarían del todo en el progresista Zimbabue mugabeño, régimen ideal para la Alianza de Civilizaciones. Como Mugabe, Grotesco quiere cambiar el modelo económico por ley, y Zampabollos, no lo duden, le secundará.

Y sin embargo los dos tienen su mano una solución que apuntaba Arturito Tinajas, según el brillante informe del infortunado Moh Ul-sih en El erótico crimen del Ateneo de Madrid, y que ya ha empezado a poner en práctica, por más que tímidamente, doña Soraya. ¿Imaginan ustedes lo que sacaría el PP en euros y sobre todo en votos, con un calendario lujoso, bien editado, con posados de alto erotismo de Rajoy, Cospedal, Soraya (por supuesto, ella ha marcado el camino y debe reconocérsele), Pons, la líder del PP en Cataluña, y tantos otros y otras jefes y jefas del PP? ¿No sería una apuesta por el futuro? ¿Y vídeos, etc.? Pero recordemos la inmortal intervención de Tinajas:

“Qué pasaría si los señores excelentísimos ministros, dejándose de remilgos de señoritas beatas, salieran en la televisión a explicar sus experiencias sexuales, ¡con audacia, insisto! ¡Sin falsos pudores! A explicar cómo gracias a la tecnología del condón, se han librado del sida, la blenorragia, los picores… ¡Fuera mojigaterías, excelentísimos señores, señoras, ministros, ministras! Y si ustedes entrasen en acción ante la cámara, lúdicamente (…) ¿Se dan ustedes cuenta de lo que supondría su ejemplo vivo y actuante? ¿Lo que supondría para salvar vidas y emancipar a las masas? ¡Qué altura moral! ¡Qué consecuencia en la actitud! ¡Qué ética! ¡Qué donosura y despiporre y qué belleza de formas! ¿No superaríamos así, de una tacada, siglos de atraso? ¿No nos haríamos más europeos? Considérenlo, se lo ruego, porque lo avanzado siempre choca al principio, pero después se vuelve natural. ¡La Utopía debe guiarnos, como siempre! Además, el primer país cuyos dirigentes pusieran en práctica la idea que desde esta histórica tribuna, desde este foro del pensamiento brindo, ese país iba a ingresar unos royalties de órdago. Piensen en la venta de vídeos, de películas por todo el mundo ¡Quién iba a dejar de adquirir esos documentos únicos! Porque el primero en abrir brecha será el ganador. Otros gobiernos seguirían el ejemplo, pero las imitaciones tendrán después interés escaso. Un filón (…)”

No digo yo que con eso se resolviera del todo la crisis, tampoco conviene exagerar. Pero que la aliviaría bastante, eso es seguro, y de paso divertiría al personal, que bien lo necesita en tiempos duros. Y nuestros líderes harían una demostración de su talla de estadistas.

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Apologías del suicidio social

Blog I: El caos en Musulmania y la risa psicópata de Hillary Clinton:http://www.gaceta.es/pio-moa/caos-musulmania-risa-psicopata-hillary-clinton-06052015-0814

**Con que solo un millar de oyentes de “Cita con la Historia” aportasen cada uno y una sola vez 20-30 euros, el programa podría mentenerse ya todo el año. No debemos resignarnos a que el país termine asfixiado bajo el Himalaya de falsedades, que decía Besteiro, un Himalaya cada vez más alto, porque unas mentiras empujan a otras. Un Himalaya que, en expresión de Julián Marías, cierra el horizonte de España.

**Entrevista sobre Los mitos del franquismo:   https://www.youtube.com/watch?v=JzZt1Zt77lE 

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El catedrático de Filosofía del Derecho Francisco J. Contreras ha escrito un importante ensayo (Liberalismo, catolicismo y ley natural) en que trata los problemas de una Europa envejecida debido a la caída de la  natalidad. Fenómenos concomitantes a tal decadencia son la promoción de la soltería, la homosexualidad y el aborto, y de todo aquello que contribuya a minar la familia. El estudio es susceptible de mucho comentario, pero mencionaré ahora un libro citado por el autor y que quiere teorizar estas tendencias llevándolas a su extremo. Dice el señor Contreras:

Con el declive creciente de la religión (en Europa, que no en el resto del mundo) y el descrédito de sus sucedáneos seculares (en los dos primeros tercios del siglo XX todavía muchos europeos creían que era preciso tener hijos “por la patria” o “por el socialismo”: ahora ya no), probablemente la filosofía implícita del hombre de nuestra época viene a ser: “he sido arrojado por azar a una existencia en la que me descubro atrapado, y que carece de todo sentido o finalidad; ya que estoy aquí, intentaré minimizar el sufrimiento durante los años que me toquen, llevarme bien con los demás, etc. … pero nada de sacrificarme por grandes empresas a largo plazo, ni de esfuerzos cuyo fruto no me vaya a dar tiempo a cosechar”. Alguien que interpreta así la vida no sentirá ninguna urgencia por multiplicarla. ¿Seguro que hacemos un favor a nuestros hijos trayéndolos al ser? El filósofo David Benatar se ha atrevido a explicitar lo que muchos europeos piensan ya secretamente, en un libro cuyo título es Mejor no haber sido nunca: El daño de la existencia. Básicamente, está de acuerdo con Schopenhauer y Cioran en que la vida humana es sobre todo frustración: deseo insatisfecho, carencia, tensión constante hacia objetivos que, una vez alcanzados, decepcionan (la “melancolía del cumplimiento” de que habló Hegel); el saldo emocional de la vida es claramente deficitario: existe una asimetría placer-dolor; los contados momentos de plenitud no compensan los innumerables de frustración, temor, decepción, tedio, vacío … “Si contempláramos nuestra vida objetivamente –comenta Peter Singer en su reseña sobre Better Never to Have Been- veríamos que no es algo que debamos infligir a otros”. Singer tiene la valentía de llevar la argumentación hasta el último paso: “Entonces, ¿por qué no nos convertimos voluntariamente en la última generación sobre la Tierra? Si nos pusiéramos de acuerdo todos para esterilizarnos, no serían precisos sacrificios. ¡Podríamos estar de fiesta hasta la extinción!”. No estaríamos violando los derechos de nadie, pues “las generaciones venideras” aún no existen. En todo caso, estaríamos haciéndoles un favor”.  

La crisis demográfica europea, por tanto, es probablemente la expresión de un cansancio civilizacional y de un nihilismo larvado: para desear transmitir la vida, es preciso creer que ésta tiene un significado.   

Hay que decir que la fiesta de Singer no duraría mucho. Requeriría una alta cantidad de producción y el trabajo consiguiente, y terminaría inevitablemente en suicidio masivo  cuando no hubiera jóvenes que atendieran a los juerguistas vejestorios. Pero la cuestión principal es la aversión a la vida, subyacente siempre en el ser humano y que, curiosamente, no suele volverse multitudinaria en situaciones de dureza y pobreza, sino en las de abundancia, como las actuales o las de la decadencia helenística y romana, cuando las capas algo acomodadas renunciaban a la descendencia. Pero la tendencia existe siempre: si la vida se reduce a un valle de lágrimas, ¿qué interés puede haber en traer nueva gente a él? Expresiones parecidas las hemos oído todos de algunas personas, sin mayores consecuencias. Lo característico de hoy es que la tendencia se ha vuelto mucho más extensa y teorizada.   

Tal teorización es también antigua, encontramos algo parecido en el Eclesiastés, en cuanto a  descripción pesimista de la vida, aunque sin extraer de ella consecuencias de suicidio social.  En ocasiones esas corrientes han  adquirido notable fuerza, por ejemplo en la herejía cátara o albigense. “Credo de misterios e iniciaciones de tipo gnóstico rechazado por la Iglesia desde muy pronto, tenía algo de doctrina del suicidio social. Oponía radicalmente el espíritu a la materia, esta producto de Satán, con quien identificaban al Dios bíblico  por haber creado el mundo. Condenaban, por material, el cuerpo, la encarnación de Jesús o la resurrección de la carne, tachaban de satánica la procreación, propugnaban el aborto y condenaban el matrimonio, practicano una mezcla de ascetismo y libertinaje. Recordaban algo al priscilianismo (en Nueva historia de España). El odio al cuerpo no excluía prácticas orgiásticas, resueltas en algunas de sus consecuencias con el aborto. Los cátaros eran protegidos por muchos nobles en el sureste de Francia y tras poco fructuosos intentos de la Iglesia por convertirlos, fueron finalmente derrotados en una cruzada. Un precedente de gran interés, creo.

(En LD, 17-10-2011)

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Algunas simplezas de César Vidal

Blog I: El franquismo y los judíos / Franco dictador, y sus enemigos: http://www.gaceta.es/pio-moa/franquismo-los-judios-04052015-0907

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( En mis polémicas con César Vidal  en LD procuré mantener un tono cortés, a pesar de las evidentes simplezas y destemplanzas del personaje. Hasta hace poco no me había percatado de hasta qué punto llega su bellaquería y desvergüenza)

Es una verdadera lástima que César Vidal, que a menudo hace análisis políticos e históricos inteligentes, se vaya por los cerros de Úbeda en cuanto  sale a relucir el protestantismo. Dice, por ejemplo: No pocos españoles, a diferencia de la generalidad de los ciudadanos de esas naciones donde triunfó la Reforma, normalmente, siempre encuentran excusas para sí o para el sector al que pertenece a la hora de no someterse al imperio de la ley. Esta visión beatífica de sometimiento a la ley en los países protestantes puede constatarse mediante las estadísticas de la delincuencia. ¿Se atreverá don César a afirmar que hay en España más delincuencia que en países protestantes (o ex protestantes) como Alemania o Inglaterra? He expuesto, en los artículos sobre la salud social, que España cuenta con una de las poblaciones penales más altas de Europa, sin que ello suponga que la tasa de delincuencia sea más alta que en otros países. ¿Significa ello más o menos “imperio de la ley”? En la admirada Usa protestante de César Vidal, el número de delitos y presidiarios es asombrosamente elevado. ¿Prueba el dato mucho respeto a la ley en esa sociedad, o lo contrario? ¿Y los índices en Inglaterra o Alemania?  Don César, además, no tiene en cuenta, como de costumbre, los cambios que se producen con el tiempo. No hace tantos años (unos 35), España era uno de los países del mundo con menos delincuencia y menos presos, muchos menos que los de los países “donde triunfó la Reforma”. ¿Qué le parece?

  Y ciertamente en España existe un desprecio por la ley, lo vemos a diario, y más en unas épocas que en otras, como ocurre en todos los países. Más acentuada en los últimos treinta años, supongo que los ejemplos están en la mente de todo el mundo y he puesto algunos en La Transición de cristal. Pero no siempre fue así. En la época de Franco, contra lo que don César sugiere enarbolando algunos hechos particulares, la ley se aplicaba de forma más segura que ahora. Y, repito, con mucha menos delincuencia y muchísima menos población penal no solo que ahora, sino que en los países protestantes.

   Asegura don César que el aporte jurídico de los españoles ha sido “el apaño”. Esto no es una injusticia sino una sandez malintencionada, pues no creo que provenga de la ignorancia, y no vale la pena dedicarle más espacio. Cae asimismo don César en el mal método, que he señalado en Nueva historia de España, de utilizar obras literarias (El alcalde de Zalamea, Fuenteovejuna) dándoles un sentido socio-histórico totalmente fuera de lugar (los marxistas también lo han hecho a menudo). La literatura  trata generalmente sucesos no corrientes, extraordinarios, en los que se describe la condición humana; por eso una obra literaria lograda sigue teniendo el mismo valor en una época que en otra, así la Ilíada, por poner un caso, que ofrece una visión muy distorsionada de la sociedad micénica y al mismo tiempo nos dice mucho sobre el ser humano entonces y ahora.  Y por ese camino, don César podría plantearse por qué las novelas policíacas han nacido y se han desarrollado especialmente en los países protestantes, para narrar crímenes, utilizaciones fraudulentas de la ley, corrupciones, abusos y apaños de los poderosos, etc. ¿Indica ello que en esos países abundan especialmente  tales plagas? No estoy seguro. En cuanto a los crímenes de estado que atribuye a Felipe II, tengo la impresión de que han sido más habituales, precisamente, entre los protestantes. En Nueva historia de España recuerdo algunos, de los hugonotes o en Holanda, por no hablar de los de Inglaterra.

   Sus explicaciones sobre la actitud de Lutero hacia los judíos… Bueno, solo pueden  convencer a los ya muy convencidos.  Y la expulsión que proponía Lutero, en plan de aplastar a los perros rabiosos, no se pareció en nada al modo como se hizo la expulsión en España, infinitamente más legal y considerada que otras expulsiones en otros países. O que otras expulsiones no de judíos practicadas por los protestantes  Puede consultar el señor Vidal a Luis Suárez, a quien cito en Nueva historia de España. Es cierto que siguió habiendo judíos en los países protestantes, pero a menudo recluidos en guetos y privados de derechos cívicos (como lo fueron los católicos hasta tiempos recientes).

  Sobre la defensa de los judíos por los protestantes en la II Guerra mundial, pone el caso de Dinamarca, donde había pocos judíos; pero en Holanda, donde había más, la deportación y colaboración con los nazis alcanzó altas proporciones. Y en la propia Alemania, ¿dónde arraigó más el nazismo si no en las regiones protestantes, como bien sabe el señor Vidal?  Y quien más judíos salvó fue el Vaticano; por cierto que la católica España de Franco tmbién hizo su importante contribución al salvamento. 

      Don César nos dice, asombrosamente, que Calvino impuso la primacía de la ley. ¿Qué ley? “La Biblia”,  aclara. Lo cual significa tomar las Escrituras al modo del Corán por los musulmanes . Pero ¿cómo puede utilizarse la Biblia como ley, si ella admite muchas interpretaciones, y más en virtud del libre examen? Solo podía servir de ley si UNA interpretación, obviamente la de Calvino, se imponía como LEY.  Esa supuesta primacía permitió a Calvino quemar a Miguel Servet y a otras gentes,  en especial a gran número de “brujas” La quema de brujas se extendió masivamente en territorios protestantes y algunos católicos, pero la Inquisición las cortó rápidamente en España.  ¿Primacía de la ley?  ¿De qué ley? Aparte de que su interpretación de la Biblia le llevaba a proscribir el teatro (Shakespeare, por ejemplo, tuvo problemas para representar, por parte de los puritanos de Londres), el baile y hasta hizo sospechosa la risa. Cuando se habla de la ética del trabajo calvinista se olvida su carácter neurótico, obsesivo, nacido de una interpretación particular de la gracia.

    Pero vamos a mencionar algunos otros hechos que  don César pasa sistemáticamente por alto. En la patria del protestantismo, Alemania, la nueva religión no se impuso en modo alguno mediante ninguna primacía de la ley, sino mediante la rebeldía de numerosos grandes señores, estimulados por Lutero con la perspectiva de adueñarse de los bienes eclesiásticos, lo que hicieron con la mayor violencia y asesinatos. ¿Primacía de la ley? Pero cuando los campesinos sometidos a un yugo infernal se sublevaron, Lutero encontró que conculcaban la ley, puesto que se rebelaban contra sus señores, y llamó a exterminarlos con frases de increíble ferocidad. ¿Primacía de la ley? Y de nuevo, ¿cuál era la versión correcta de la Biblia si, según él, todo dependía del libre examen y la fe subjetiva de cada cual?

    Hay más: los conflictos y guerras civiles promovidos por los protestantes se solventaron, si así puede decirse,  sobre la base cuius regio eius religio, es decir, que allí donde habían vencido los príncipes luteranos tenían derecho a imponer su religión al pueblo, y ciertamente lo hicieron, mediante mil violencias. ¿Qué ley primaba entonces? 

     El propio Lutero llamó repetidamente a la rebeldía contra la Iglesia católica, que era la asentada y legitimada desde muchos siglos atrás y excitó a atacarla con la máxima saña, a lavarse las manos en su sangre, inspirándose en una interpretación del Evangelio (“no he venido a traer la paz, sino la espada”), con frases, nuevamente, de verdadero salvajismo. ¿Primacía de la ley?

    Podemos recordar asimismo cómo se impuso el anglicanismo, a base de innumerables crímenes y violencias, muchas más que las de la Inquisición y precisamente por un problema, digamos de bragueta, del rey, revelador de gran respeto a la ley.  A su vez, los señores sostenedores del anglicanismo ampliaron sus posesiones expoliando los bienes eclesiásticos y las tierras comunales, reduciendo a los campesinos a la más absoluta miseria. ¿Era aquello imperio de la ley o pura y simple tiranía?  Esta conducta fue seguida en muchas ocasiones en los siglos siguientes, y no digamos nada de su aplicación a Irlanda o Escocia hasta épocas próximas, dando lugar a hambrunas que pueden considerarse auténticos genocidios. U otras más recientes todavía, como la de Bengala. ¿La ley, de nuevo?  Nada de esto ocurrió nunca en España, si bien la desamortización de Mendizábal tuvo algunos rasgos de lo mismo. La persecución y privación de derechos a los católicos en esos países se mantuvo hasta tiempos recientes, a veces con crueldad espeluznante.

    Cabe decir, por otra parte, que el liberalismo surgió en parte como reacción a los excesos protestantes.  La Carta sobre la tolerancia, de Locke, trata precisamente, de limitar las persecuciones, con frecuencia brutales, entre los distintos grupos protestantes; y no extiende la tolerancia a los católicos, para quienes exige la lás dura intransigencia, por motivos, digamos “patrióticos”, ya que obedecían a un poder extranjero. 

    Por no hablar de la política de exterminio de los indios norteamericanos o de otras poblaciones aborígenes en Australia; o de las guerras del opio. O de las peleas entre la calvinista Holanda y la anglicana y en parte puritana Inglaterra por controlar el tráfico de esclavos. O la piratería, en la que la reina de Inglaterra tomaba desvergonzadamente su parte. Una vez más, ¿primacía de la ley? 

    Y todas estas cosas no son ninguna leyenda negra inventada a partir de las disparatadas invenciones de un fraile chiflado.

    Ahora mismo tenemos aquí el problema de Gibraltar, única colonia en un país europeo, donde la agresividad británica ha infringido sistemáticamente todos los tratados y leyes, y continúa haciéndolo. ¿Primacía de la ley?

   El hecho real que queda es que el protestantismo nació como un movimiento de rebeldía en extremo sanguinario, según justificaba el mismo Lutero, y que su concepción de “pueblo elegido”, “pueblo de los justos”, “la ciudad sobre la colina”, etc., ha sido el foco de políticas racistas y de exterminio. Podría reflexionar el señor Vidal sobre el hecho de que fue en la Alemania protestante donde más cundieron movimientos totalitarios como el marxismo o el nazismo, por ejemplo.

    Esto no es más que un breve resumen que podría ampliarse  y detallarse muchísimo más.

No quiero dar la impresión, como el señor Vidal pretende del catolicismo, de que estos masivos crímenes, se amparasen o no en leyes ad hoc, definen al protestantismo o lo caracterizan en exclusiva. En la historia de todos los pueblos y religiones hay episodios atroces, pero también hay cosas mucho mejores. Si recuerdo estos datos es porque el señor Vidal, en su afán de condenar a España por su catolicismo histórico, cae en un constante unilateralismo, y sería muy lamentable que muchas personas, llevadas de la ignorancia corriente sobre la historia, le creyeran  o sacaran conclusiones poco acordes con la realidad. Y me gustaría que el señor Vidal encontrase algunas razones para vacilar en sus dogmáticas interpretaciones, que tanto me recuerdan a mis tiempos de marxista-leninista. Vuelvo al principio:  es lástima, porque don César no se prestigia a sí mismo con semejantes tiradas. 

(1-12-2011)

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Mario Noya@MarioNoyaM  ·  22 hHace 22 horas

 

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(II) Antígona: Creonte, “el animal racional”

Blog I: Hope Aguirry nos quiere gobernar. http://www.gaceta.es/pio-moa/hope-aguirry-quiere-gobernar-01052015-0942

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**Este domingo en Cita con la Historia: El franquismo y los judíos en la II Guerra Mundial

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Más allá del conflicto entre ley consuetudinaria y ley positiva, Antígona acusa a Creonte de tirano que se impone por el miedo, pero está claro que él obra de manera racional, y su argumento es indiscutible: Polinices ha venido contra la ciudad y debe ser castigado, ya que no en vida, en muerte. Para los griegos, el enterramiento y honras fúnebres tenían enorme importancia, y la Ilíada comienza mencionando los cadáveres de los héroes “pasto de aves y de perros”, para dar a las consecuencias de la ira de Aquiles su relieve trágico, algo que hoy nos impresiona menos.  Dejar el cadáver de Polinices expuesto a las aves y los perros era, por tanto, un castigo bien merecido por aquel que había ido a ocasionar muchas más muertes en Tebas. Se trataba, así, de un edicto razonable en nombre del interés de Tebas, al que representaba Creonte. Y justo, no tiránico, porque equiparar al amigo y al enemigo sí parece lo contrario de la justicia (“dar a cada cual lo suyo”). Creonte es aquí el “animal racional”, que cumple con su deber de gobernar salvaguardando los intereses de la ciudad. El castigo de Antígona aparece como igualmente justo, pues ella conocía perfectamente el edicto: su culpa es doble, por cometer la acción y por jactarse de ella asumiéndola como justa.

Antígona, por el contrario, no argumenta racionalmente, sino religiosamente. Invoca a los dioses y sus leyes eternas e inmutables. Para ella, esas leyes están por encima de las que pueda dictar cualquier mortal, hasta el punto de que no vacila en arrostrar la muerte por cumplirlas. Argumenta desde un plano completamente distinto del de Creonte, por lo que la discusión se vuelve muy difícil o imposible. Implícitamente, cree firmemente que las leyes de los dioses (la ley natural, en definitiva), están por encima de las leyes de ocasión creadas por los hombres, las cuales deben ajustarse a aquellas para no convertirse en tiránicas e injustas.

El discurso de Creonte apela a datos perfectamente conocidos, por así decir tangibles: alguien ha de hacer la ley, y hacerla  en defensa de la ciudad. En cambio, ¿cómo puede conocer Antígona la voluntad de los dioses en cada caso?  Solo puede argumentar con un “quién sabe” y una invocación al amor. Se apoya en la fe, y es de suponer que Creonte también la tendría, pero cuando se trata de legislar en concreto debe atenderse a la situación concreta y no a discutibles mandatos divinos, cuya interpretación por Antígona él considera injusta.

Por lo demás, si Antígona obra como lo hace se debe a que el caído es hermano suyo, y seguramente no lo habría hecho por un esclavo, como ella misma explica, ni probablemente por  una persona ajena a su familia, pese a que “quizá Hades piense de forma diferente” al edicto. Ello introduce otra faceta del conflicto: la contraposición del interés individual de Antígona y el general de la ciudad, que ella deja en un plano inferior. Antígona arguye que los tebanos comparten su actitud pero callan por miedo. Podía haber ocurrido, pero esa actitud supuesta a los ciudadanos sigue siendo irracional,  y de paso plantea un nuevo y eterno problema: el deber de obediencia al poder, siempre basado en un grado más o menos fuerte de temor  ante su “monopolio de la violencia”.     

 

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