Blog I: ¿Qué es la casta política?: http://www.gaceta.es/pio-moa/casta-politica-03112014-1307
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MAURICIO- ¡Voto a tal! ¿Qué rebuzno se te ha escapado del cerco de los dientes, poetastro Patricio? ¿Que en qué nos puede afectar el big bang, digo la Grex? Imagina por un momento que nos cae encima un meteorito gigante, como el que dicen que causó la extinción de los dinosaurios, y acaba con Porriño y el resto del mundo… ¡Hay millones de esos meteoritos o meteorazos rondando por ahí en espera de caer sobre nosotros! ¿Te imaginas? ¿No es para estar preocupado? ¿No es para interesarse en esas cosas que a los tontos les parecen tan remotas? No consigo entender cómo puedes dormir tranquilo…Por no hablar de esa actitud retardataria y oscurantista de esa despreocupación, el “que inventen otros”… Así andamos siempre…
FELICIO.- Vale, vale, pero dejemos beber en paz a Patricio, que al pobre, lo sacas de la poesía y no da una…. Pero te diré, Mauricio, que tu paradoja sobre el punto inicial de la Grex y el hecho de que recibamos su luz por todos los puntos del horizonte no vale nada. Tendría sentido si considerásemos un universo plano, por ejemplo, pero el cosmos hemos de concebirlo curvado, algo así como la superficie de una esfera, de modo que, aunque consigamos ver la luz de hace doce mil millones de años en todas las direcciones, en una circunferencia gigantesca, en realidad la vemos salir de un punto, como si cien aviones salieran en todas las direcciones de Nueva Zelanda y llegaran a Porriño simultáneamente: nos parecería que llegaban de todas direcciones, pero en realidad llegaban de un solo punto. Pues así con la luz. Esa imagen de la superficie de un globo permite imaginar también por qué las galaxias se apartan unas de otras, como pasa con los puntos de un globo al inflarse. En fin, sé que es una imagen tosca, pero es la que me han contado.
SIMPLICIO.- Pero ¿no es llamativo que se alejan con más rapidez las más lejanas? ¿No debieran estar acercándose a nosotros? Porque eso podría indicar que la velocidad de expansión del universo era mucho mayor al principio, cuando la Nacre se convirtió en la Grex, y se va debilitando conforme nos acercamos a nuestro tiempo. Pero en tal caso las galaxias debieran acercarse a nosotros, en vez de alejarse, cuando en lugar de alejarse de la Nacre, se alejan de nosotros, que estamos tan lejanos de aquella.
FABRICIO.- Con lo cual, si me permitís expresarme así, la creación de espacio también disminuye. Porque, imagina la primera fase de la Grex: allí, el espacio se expande de modo gigantesco, pero está todo él ocupado por partículas, una especie de sopa espesa de ellas. Con un poco de tiempo, se crea un espacio vacío dentro del cual las partículas, a mucha menos temperatura, se van agrupando… Sí, sí, dejemos lo de las partículas y antipartículas y por qué no se han aniquilado. La cuestión es el espacio vacío.
SALICIO.- ¿Como si muchas personas tirasen de una sábana en direcciones opuestas, hasta romperla en pedazos y dejar amplios espacios entre los jirones?
FELICIO.- Con la diferencia de que entre los pedazos de la sábana no hay ninguna tendencia unitaria, bueno, en principio. Ninguna tendencia a rehacer la unidad primigenia de la sábana. Mientras que entre las galaxias y acumulaciones de masa, subsiste como un intento de volver al principio, una voluntad, como si dijéramos, de rehacer la unidad entre las galaxias y demás, la gravedad, vamos, como si la masa recordase su ideal estado de absoluto reposo en la Nacre y tratase de volver a ella. Eso es la gravedad.
MAURICIO.- Pero ¿qué dices, Felicio? Pareces creer en el espacio vacío y en la acción a distancia. El espacio no está vacío, está lleno de campos de fuerza, el gravitatorio, sin ir más lejos.
PATRICIO.- Pasmado me dejáis. Ninguno de vosotros es físico, pero juro que habláis con una propiedad desusada entre los científicos. Casi estoy por componeros un poema.
FELICIO.- ¿Es imprescindible que lo hagas, Patricio? Te juro que con tu promesa de hacerlo me es suficiente, sin necesidad de que la cumplas.
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PATRICIO.- –Entonces, Felicio, ¿hemos de pensar que la gravedad es como la fuerza del amor, la nostalgia y la atracción por la feliz Nacre, cuando todo estaba en dulce reposo, el intento de volver a aquel paraíso en lucha inclemente con las discordantes y violentas fuerzas expansivas de la Grex?
FELICIO.- Tómalo así, si quieres. Total, ¿quién te lo impide?
MAURICIO.- Pues yo creo que sigue en pie la objeción de Simplicio: ¿cómo van a alejarse más rápidamente de nosotros las galaxias más remotas, es decir, más próximas a la Grex? Admito que se alejen con mayor rapidez de la propia Grex, pero al alejarse de ella se estarían acercando más a nosotros, tal como los aviones que despegan de Nueva Zelanda se acercarían a Porriño aunque vinieran por distintos lugares del horizonte…
FABRICIO.- No tiene por qué ser así, simpático zoquete, si Porriño, en lugar de estarse quieto, fuera alejándose de Nueva Zelanda, ampliándose el espacio entre los dos pueblos hermanos, como si dijéramos. Entonces los aviones tardarían mucho más en llegar de lo que habrían tardado si la distancia hubiera permanecido igual. Y si la velocidad de alejamiento es igual o superior a la de los aviones, entonces los aviones nunca podrían llegar aquí, por mucho que se lo propusieran, y no conocerían jamás las bellezas y alegrías de Porriño.
FELICIO.- Bien, no vale el ejemplo de los aviones, pero eso no cambia nada. Si la velocidad expansiva del cosmos fuese disminuyendo, veríamos a las galaxias cercanas separarse más despacio, y con el tiempo podrían acercarse en lugar de alejarse; y si la expansión tomase una velocidad creciente, las galaxias o cúmulos de ellas más próximos se separarían con mayor rapidez unos de otros. Pero en los dos casos, las galaxias más remotas tendrían que parecernos que se nos acercan, porque, además, ¿hacia dónde se alejarían, si el espacio era mucho menor entonces?
SALICIO.- Yo diría que si la velocidad de expansión va reduciéndose, significa que triunfa la fuerza de la atracción gravitatoria, la cual, como bien dice Patricio, ¿qué es sino la fuerza del amor en su estado primigenio? Y si, por desgracia, fuera cierto que la expansión se acelera, nos hallaríamos entonces ante el triunfo de las fuerzas del caos, del mal, porque unas masas cada vez más aisladas e insignificantes en medio de un vacío cada vez más gigantesco y aterrador resultaría… ummm… harto desagradable, por no decir más. Sería, si se me permite la expresión, el triunfo de la religión germánica sobre la cristiana, el Ragnarok, ya sabéis…Aunque a mí todo esto me parece un galimatías, con perdón.
FABRICIO.- Se me ocurre otra pega. Si el cosmos empezó hace, digamos, doce mil, o trece mil o catorce mil años, o los que sean, entonces su tamaño total sería de esos años multiplicados por la velocidad de la luz, porque tengo entendido que no es posible una velocidad mayor en el universo…
SIMPLICIO.- Bueno, eso suponiendo que la velocidad de expansión fuera la de la luz uniformemente desde el principio. Si la expansión va más lenta que la luz, el universo tiene que ser más pequeño, incluso mucho más pequeño.
FABRICIO.- Pero no es eso lo que dicen los astrónomos, según me han contado. Dicen que el cosmos tendría un diámetro, incluso un radio, mucho mayor que esos doce mil millones de años luz. Además, quedamos en que no se expande a velocidad uniforme desde la Grex, porque si no, no veríamos a unas galaxias alejarse con más rapidez que otras.
MAURICIO.- Sin olvidar, admirable tartaja, que si el universo se expandiera a la velocidad de la luz, no veríamos más allá de nuestra galaxia, porque la luz de las demás nunca nos llegaría, tal como no nos llegarían los aviones de Nueva Zelanda si Porriño se alejara de ella a la misma velocidad que los aviones.
APARICIO.- ¿Sabéis lo que os digo? Que todas esas historias que nos cuentan los físicos son puras patrañas para vivir del cuento. Porque dicen que a la velocidad de la luz la masa se vuelve inmensa, y cuando enciendo una bombilla yo no siento que esa masa me aplaste. Tampoco me aplastan los raudales de luz que el sol nos envía. Además, suponed un foco de luz que suelta dos rayos simultáneos en dirección opuesta: ¿se alejan uno del otro a 300.000 kilómetros por segundo, o a 600.000? En el primer caso, cada rayo iría, en relación con el otro, a 150.000 kilómetros, y no a 300.000… Y hay quien dice que el espacio puede ampliarse a mayor velocidad que la luz, pero si fuera así, nunca nos llegaría la luz de otros objetos… Item más, si el tiempo se acorta hasta pararse a esa velocidad, un tío que fuera tan rápido recorrería el universo entero sin enterarse de que ha pasado ningún tiempo. Quiero decir con ello que estaría permanentemente en la Grex, pues entre la Grex y lo que vino después no habría ninguna diferencia para él, porque no habría ningún después… Y aún diré otra cosa: ¿no dicen que la luz se mueve por impulsos, o cuantos, o como les llamen? Entonces, entre impulso e impulso habría un momento de oscuridad, pero nosotros solo percibimos la luz de manera continua. Dirán que los impulsos son tan rápidos que los percibimos como cosa continua, pero supongo que los instantes de oscuridad son igual de rápidos y no percibimos una oscuridad permanente… ¿Quién puede creerse todos esos rollos macabeos? ¡Y todo lo hacen por ganarse unos duros! Qué falta de escrúpulos.
PATRICIO.- A mi entender, Aparicio ha dado en el clavo, amigos. Propongo que no perdamos el tiempo y la vida en esas historias abstrusas e ininteligibles que a nada conducen, y nos dediquemos a la poesía, al amor, al vino, antes de que la doliente vejez nos amargue la existencia…
MAURICIO.- Ya vuelve a rebuznar Patricio…