Blog I: Opiniones de republicanos sobre la II República / Viaje por Las Hurdes (II) http://www.intereconomia.com/blog/presente-y-pasado/opiniones-sobre-republica-por-hurdes-ii-20130412
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Observaciones Hayek-Keynes
1.- Asumimos que los conceptos “plátanos” o “pescado” engloban, simplificándola, toda la variada producción y consumo de esas sociedades, desde la comida a la ropa, las casas y muebles, los adornos para las mujeres, los artículos de lujo para una minoría, los juguetes, etc. Sin embargo la simplificación no sirve bien porque, a) nos induce a considerar que la producción y el consumo de una sociedad tienen un límite, cuando en realidad la avidez de consumo es prácticamente ilimitada, y de ella nace el esfuerzo productivo. Y b) esa simplificación de la producción-consumo impide examinar las complicadas relaciones entre unos productos y otros. Así, en una crisis no todos los productos caen (dan pérdida) ni en la bonanza todos prosperan. Esta interrelación importa, porque podría ser también un factor de crisis: así, cuando un producto determinado da mucha ganancia, los capitales podrían volcarse en él más allá de un punto de equilibrio, como parece haber sucedido con el sector inmobiliario.
2.- Por otra parte la posibilidad de consumo está limitada en los dos ejemplos, ya que, salvo casos particulares, los isleños o los plantadores no van a consumir pescado o plátanos más allá de cierta cantidad suficiente (enfermarían con un consumo excesivo). Por ello no tendrán interés en aumentar la producción más allá de ese límite, y como dije antes la tendencia social es a ampliar los límites. Habrá interés, en cambio, en mejorar las técnicas de modo que se obtenga la misma producción con menos esfuerzo
3.- No obstante, puede ocurrir que, una vez alcanzado el nivel suficiente de consumo con las técnicas disponibles, persista una tendencia, entre los empresarios, a producir aún más (por el acicate de la ganancia y por la rivalidad entre ellos, ya que cada empresario desconoce el límite del consumo en un momento dado). Lo cual sería otro factor de crisis.
4.- La clave de las crisis, en Hayek como en Keynes, parece encontrarse en un desequilibrio ocasional o periódico entre el ahorro y la inversión. Solo que el mecanismo desequilibrador es visto por cada uno de distinto modo. Para Hayek se trata de un ahorro forzado (por el estado, por ejemplo, rebajando en exceso los tipos de interés y produciendo demasiado dinero), causa de inversiones ruinosas; Keynes, en cambio, encuentra que el ahorro, aun no siendo forzado, a veces no se transmuta en inversiones, con lo que ahorrar se convertiría en causa de la crisis. Para Hayek, la salida de la crisis consistiría en dejar que las inversiones no rentables se hundiesen hasta encontrar de nuevo el equilibrio; para Keynes, al contrario, habría que fomentar el consumo y no el ahorro, como incentivo para estimular las decaídas inversiones.
5.- Keynes parece tener razón en esto: el ahorro voluntario no da lugar necesariamente a nuevas inversiones sino que puede, por el contrario, disminuirlas al restringir el consumo: para que haya nuevas inversiones ha de haber buenas expectativas de consumo, y si este tiende a bajar como consecuencia del ahorro, las inversiones también bajarán creando un círculo vicioso
6.- Mi impresión (de mero aficionado, ciertamente) es que en los dos casos se parte de un error al considerar el ahorro una abstención de consumo actual en pro de mejoras posteriores. Pero, ¿qué es el consumo actual? Lo solemos medir en una escala de tiempo, normalmente en un año. En un año se produce una cantidad determinada de bienes (pescado o plátanos, en los ejemplos reseñados), que debe consumirse o perderse. Si la gente decide restringir el consumo, una cantidad mayor de esos bienes se perderá o bien la producción (la inversión en ella) también descenderá para acomodarse al menor consumo. Esto ocurre a veces, según Keynes, pero entonces el ahorro no sería un factor de crisis en algunos casos, sino siempre. En este sentido, el ahorro sería imposible o en todo caso perjudicial para la inversión, esto es, la producción.
6.- Se asume también que el ahorro se realiza para invertir en equipo. Es decir, se restringe el consumo actual con objeto de aumentarlo en el futuro mediante la mejora en las técnicas, etc. Creo que la idea está relacionada con cierta justificación moralista de la ganancia, que sería una recompensa por la abstención consumista. En todo caso no parece muy cierto. Los pescadores, como los plataneros, emplean la mayor parte de su tiempo y energías en pescar o cuidar la plantación y recolectar los frutos, lo que incluye consumo de utensilios y materias diversas (lo podemos llamar consumo indirecto o intermedio, por contraste con el consumo directo o final de plátanos y pescado). Pero solo se dedicarán a ese esfuerzo después de haber consumido lo necesario (en alimentarse, en este caso), pues de otro modo su rendimiento en el trabajo bajaría, lo que es otro argumento en contra del ahorro considerado como abstención de consumo.
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“RIA-Novosti, agencia rusa de noticias, publicó el 8 de febrero un pequeño artículo sobre las dificultades de las mujeres rusas durante la ocupación alemana, firmado por Anush Janbabyan. En él se podía leer: “A principios de la década de los 40 del siglo XX, la vida de muchas mujeres soviéticas se convirtió en una pesadilla de la noche a la mañana. El enemigo invadió la patra, el marido partió al frente, los padres ancianos y los niños pequeños se quedaron sin sustento (…) Los territorios ocupados de la URSS se llenaron de militares alemanes, letones, estonioos, finlandeses, húngaros, rumanos, italianos y españoles. Flirteo por una parte y abusos sexuales por otra. Las lugareñas sintieron en carne propia diversas maneras de interacción que elegía el enemigo (…) Según el historiador Boris Kovalev, los soldados más crueles eran los de los llamados destacamentos punitivos de Letonia y estonia. Los finlandeses también habrían destacado por su brutalidad en las relaciones con las mujeres soviéticas. En el otro extremo se situaban los españoles de la División Azul. Fueron los mejores en el trato que tuvieron con la población local. Muchos se casaron con muchachas rusas y, una vez terminada la misión, regresaron con ellas a España. Entre los alemanes hubo de todo.
Boris Kovalev es un historiador ruso que une en su persona dos características: ser uno de los pocos historiadores rusos que estudia a fondo la vida en los territorios ocupados por la Wehrmacht (sin dejar de lado el tema del colaboracionismo de la población local con los alemanes) y ser estudiodo de la División Azul, que le afecta personalmente por ser natural de Nóvgorod” (Boletín Blau División de marzo)
Nota: No obstante tengo entendido que los matrimonios entre españoles y rusas no fueron reconocidos oficialmente y que, aunque algunos trataron de traerse a sus mujeres disfrazadas de soldados, casi ninguno lo consiguió. Alguna mención hice en la novela Sonaron gritos…
