Blog de gaceta.es: ¿Salir del euro?/ Frente a la colaboración con la ETA, AVT convoca / Campana de mi lugar (recuerdos sueltos)
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Hace días propuse un esquema de programa de partido ante el deterioro galopante del sistema construido en la transición. La discusión no fue muy fructífera, y la propuesta misma, vista de cerca, iba algo descaminada. Se trata, como en 1976, de proponer una reforma y no una ruptura, es decir, un desarrollo razonable y los cambios necesarios sobre los avances democráticos desde la transición, con rectificación radical del rupturismo de Zapatero en los años pasados. Rupturismo cuyos nefastos puntos esenciales he expuesto en la “Carta abierta a un mamarracho”, que puede servir de guía para lo que es preciso corregir.
Mi propuesta, vista ahora, da la impresión de poner el carro delante de los bueyes, es decir, de plantear como principio una reforma constitucional que solo sería posible después de un proceso en que los partidos actuales terminaran de desacreditarse por sus actos, por la denuncia sistemática de ellos y por la presentación de una alternativa viable.
Si observamos la evolución de los últimos decenios, acentuada desastrosamente bajo Zapatero, comprobamos un deterioro persistente en tres aspectos: la democracia, la cohesión nacional y la moral pública. Lo cual se ha complicado con la violenta crisis económica actual, en gran medida producto de las anteriores. Esto solo puede remediarlo un partido con unas propuestas de reforma generales, pero precisas, en los tres sentidos mencionados. Podría ejemplificarse en cinco puntos: Independencia y despolitización de la justicia. Recuperación de las competencias educativas y otras por el estado. Defensa de la familia contra el abortismo y promoción de una natalidad equilibrada. Saneamiento económico del estado, reduciendo su tamaño y marcando límites a la intervención de los políticos. Política internacional independiente.
Digo ejemplificar, porque son quizá los puntos más chirriantes ahora mismo, pero en cada terreno debía haber otros. De la mayor importancia sería corregir la política exterior, que cada vez hace más de España un “aliado lacayo” en la OTAN y la UE, y un país más y más dependiente de poderes supranacionales difícilmente controlables y de funcionamiento muy poco democrático. A ver si planteándolo por partes la discusión mejora.
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Un investigador austríaco me ha escrito:
El texto sobre el Valle de los Caídos lo conocía, lo había leído en la página de la Fundacion Francisco Franco. Como no sabía nada del barranco de Órgiva he mirado en Internet, y he encontrado esta página: http://www.juntadeandalucia.es/gobernacionyjusticia/mapadefosas/busquedaTumbas.cgj?codigoProvincia=4. Según los datos (8 entradas de Órgiva), hay, al menos, 5275 cadáveres en este lugar, algunos números concretos, otros vagos, y hay, además, cinco fosas con un número desconocido. Aunque el número de 5000 parece muy elevado y puede estar exagerado, al menos los bajos (196, 12, 5, 45, 17) me parecen fiables ya que son concretos y documentados. El verano pasado, cuando empecé a trabajar en este tema sin saber realmente mucho sobre el trasfondo, estuve en varias exhumaciones que me parecían serias y con fundamento histórico. Como he visto su rechazo tan frontal a estas exhumaciones he pensado que a lo mejor le interese visitar una exhumación para ver cómo trabajan y qué hay detrás. No lo digo a la ligera sino porque he visto en este tiempo que el enfrentamiento actual se basa, sobre todo, en el no-enfrentamiento real, en una falta de debate basado en hechos, lo que usted ha mencionado al final diciendo que le gustaría debatir con sus oponentes de forma concreta.
En cuanto a su artículo detallado sobre “Víctimas de la guerra civil”: como el libro es de 1999, ha habido más investigaciones y se ha reducido, curiosamente a la baja, el número de víctimas, sobre todo en la parte franquista. En el libro que le mencioné, “Violencia roja y azul”, hablan de 130.199 “víctimas” (de asesinatos, consejos de guerra) en la zona franquista, y de 49.272 “víctimas” (idem) en la parte republicana, números documentados. Es un libro en el que tratan de analizar, investigar, de forma seria y historiográfica, el número de víctimas en ambos lados. Por lo menos me lo parece. G. P.
R. Creo que hay un equívoco en esto. Yo no me opongo a las excavaciones, indudablemente hubo asesinatos por los dos bandos, y no deja de ser una investigación histórica. Lo que rechazo es el aura propagandística que las rodea en dos sentidos: tratando de centrar el sentido de la guerra en esos crímenes, cuando la guerra fue mucho más que eso, y tratando de crear la impresión de que unos eran víctimas inocentes, demócratas honrados eliminados simplemente por serlo. La campaña es como si se quisiera reducir la II Guerra Mundial a un debate sobre qué bando asesinó a más civiles mediante el terrorismo aéreo: en tal caso, los buenos serían los alemanes, y los malos los ingleses y useños. Lo de Órgiva quedó claro en su momento, y la Junta de Andalucía es probablemente, entre otras cosas, el gobierno más corrupto y corruptor de España, por lo que la confianza que merece es muy limitada. Pero esa gente persiste porque tiene los medios y subvenciones y piensa que las críticas que recibe no alcanzan al gran público.
Cuando la investigación se plantea en esos términos ya no es una investigación histórica seria (aunque a veces sea técnicamente correcta) sino una falsificación de raíz. Y mientras no quede bien aclarado el sentido de la guerra civil, todas las investigaciones concretas, aparte de falsarias en gran medida, son falsarias globalmente. Como usted comprenderá, yo no puedo dedicarme a verificar concretamente lo que hay de cierto o de falso en cada excavación. Lo que me interesa ante todo es poner de relieve la falsedad general que envuelven y el intento de justificar al Frente Popular como el demócrata y el agredido. Cuando estos dos aspectos quedan claros, esas excavaciones pierden gran parte de su sentido, que hoy no es otro que el propagandístico. Estoy seguro de que no dedicarían el menor interés a esos desenterramientos si no fuera por el provecho político y propagandístico que extraen de ellos unas izquierdas que quieren identificarse con el Frente Popular… y que se le parecen bastante, aunque las circunstancias hayan cambiado, gradias a la labor del franquismo, por cierto.
La falsificación se extiende, naturalmente, al contenido: hubo simples asesinatos por muchas razones, hasta por deudas, y hubo ejecución de personas culpables de crímenes. No se pueden meter todas en el mismo saco. Tampoco se pueden equiparar las ejecuciones de después de la guerra con las de la guerra misma. Durante esta, las estimaciones más serias hablan de un número parecido de muertes en retaguardia, proporcionalmente mayor o menor, según se vea. Hay además algunos elementos diferentes: el grado de sadismo en el Frente Popular fue muy superior al del otro bando, y entre las izquierdas se asesinaron también abundantemente ellas mismas. Aparte de que el terror de las izquierdas empezó mucho antes del 36, siendo el contrario un terror de respuesta. Stanley Payne ha escrito un interesante artículo criticando el “holocausto” de Preston. Las ejecuciones de después de la guerra se hicieron, al revés que en Francia, Italia y muchos otros sitios, mediante juicios legales. Es cierto que eran menos garantistas que los actuales, pero lo eran mucho más que los de los tribunales “populares” izquierdistas, y mucho más, también, que los que se hicieron en el resto de Europa al final de la guerra mundial. Cuando la “memoria histórica” pretende anular esos juicios, lo que busca es rehabilitar a los chekistas y asesinos y ladrones que fueron condenados en ellos y equipararlos a los inocentes que sin duda también cayeron entonces. Y lo hace porque esa ley viene a ser una revancha un tanto criminal por la pérdida de la guerra.
****Tres ejemplos: Órgiva, Pozo Fortuna (o Funeres), Sima Jinámar:
http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/la-tecnica-del-odio-1451/6.html
http://blogs.libertaddigital.com/enigmas-del-11-m/asturias-y-la-memoria-de-los-envenenadores-2713/
