Una Constitución en ruinas en una España en ruinas

   Los enlaces al final de este artículo corresponden a diversos artículos que he dedicado a las contradicciones de la Constitución, al modo entre chapucero y en algunos aspectos ilegal como fue elaborada (examinado en el libro La Transición de cristal), y al modo como ha sido conculcada, es decir, pisoteada desde el principio. Lo principal podría resumirse así: la Constitución establece el principio de la unidad nacional de España, y al mismo tiempo crea las condiciones para su disolución, bien por disgregación en “nacionalidades” o por liquidación mediante la entrega de la soberanía a la burocracia de Bruselas. El proceso ha sido el progresivo debilitamiento de la nación en beneficio de los separatismos y de una UE empeñada en destruir las culturas europeas y las raíces religiosas cristianas, a todo lo cual han colaborado y colaboran entusiásticamente los principales partidos, es decir, toda la mal  llamada “casta política”, reducida más bien a chusma. Hay otros muchos procesos degenerativos, unos favorecidos por la Constitución y otros por las acciones antidemocráticas de los partidos, pero quizá este sea el más significativo y acuciante.

       Para entender cómo ha ocurrido todo ello debemos remontarnos al significado histórico del régimen anterior, que he procurado estudiar en Los mitos del franquismo  y a su situación a la muerte de Franco. El franquismo dejó, en efecto, un país en las mejores condiciones de su historia para una democracia sólida.  Un país en el club de los más prósperos del mundo y, sobre todo, olvidado muy mayoritariamente de los odios que habían destrozado a la república. Un país con unos separatismos muy débiles, los cuales no osaban decir su nombre y se proclamaban simplemente autonomistas. En tales condiciones fue posible una transición  “de la ley a la ley”, evolutiva y sin ruptura, planteada así por Torcuato Fernández Miranda y rápidamente traicionada por Suárez, que emprendió el proceso contrario. Llegó a identificarse fraudulentamente democracia (ninguno de los partidos era en rigor democrático) con antifranquismo. Así la política se convirtió en una farsa interminable. Si todavía se mantiene la nación y ciertos valores de cohesión necesarios, se debe a la inercia histórica y a la magnífica herencia del franquismo, que no ha podido ser demolida por completo.

     Sin embargo la herencia de aquel régimen no se acompañaba de un discurso político propio. Lejos de ser homogéneo o monolítico, el franquismo se componía de fuerzas diversas y en buena medida contrarias, las “familias”, especie de partidos. El punto ideológico común a ellas era el catolicismo, y el régimen se proclamó católico. Las cosas fueron bien hasta el Concilio Vaticano II, pero este privó al régimen de su discurso, lo vació ideológicamente y gran parte de la Iglesia pasó a actuar contra Franco, promoviendo los separatismos, al Partido Comunista, al terrorismo de la ETA y a cualquier esbozo de negación del régimen. El “diálogo con los marxistas” se acompañaba de la negación de diálogo a un régimen que había salvado a la Iglesia, directa y físicamente, del exterminio. He examinado en otros lugares la causa de este cambio fundamental.

     Así, desde el Vaticano II, el régimen tenía sus días contados. No podía sustituir su invocado catolicismo político por la doctrina falangista,  que había sido creada en unas circunstancias históricas muy concretas, no se había desarrollado y ya no decía gran cosa a la mayoría de la sociedad. En cuanto al carlismo, profundamente dividido, sus ideas llegaban al delirio entre los seguidores de Carlos Hugo. La corriente  democristiana, también débil, parecía la más adecuada a las circunstancias, combinada con cierta socialdemocracai confusa, a veces procedente del falangismo, y con un “europeísmo” un tanto vacuo, que en el fondo perseguía la disolución de la nación española. En definitiva, la democracia cristiana era más bien una suma de oportunismos, perfectamente capaz de promover los separatismos o de seguir con los “diálogos” que tanto habían perjudicado a la propia Iglesia, pero parecía la salida más “adecuada a los tiempos”. La ausencia de un discurso ideológico coherente creaba un vacío rellenable  con políticas de ocasión. Así, la transición solo podía resultar muy mediocre y con maniobras de “vuelo corraleño”,  basadas en la ignorancia voluntaria de la historia y en la ausencia de una visión amplia de futuro. En estos 40 años, el país ha ido a trancas y barrancas, con terrorismo intenso y luego consagración del asesinato como modo premiado de hacer política, con grandes altibajos económicos y un excesivo desempleo permanente, con la consagración institucional y totalitaria de la falsificación de la historia, reconstruyendo los mitos y odios del Frente Popular, deslegitimando de paso a la propia transición y a la monarquía, y autorizando cualquier proceso disgregador,. Etc.  Y hoy, en una huida hacia adelante, los partidos tratan de reformar una Constitución nunca respetada, para hacerla más irrespetable todavía.  Y ello en un mundo que está entrando en una etapa de ebullición política peligrosa.

     Son muchas las políticas imaginables para contrarrestar las derivas mencionadas antes de llegar a la catástrofe. Pero las mismas deben asentarse en un nuevo discurso ideológico general no simplemente negativo, y asentado en el examen del pasado. Porque en España parece que la experiencia histórica pasa en balde o es analizada con tosquedad extrema. En todo caso, la demolición del legado franquista de paz, unidad nacional, conservación de la raíz cristiana de nuestra cultura y prosperidad, está ya muy adelantada y exige una reacción urgente y enérgica.

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 http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/la-constitucion-en-ruinas-52227/

 http://www.libertaddigital.com/opinion/historia/pudo-hacerse-otra-constitucion-1276238638.HTML

 Por qué la transición fue un relativo éxito pese a la mediocridad de sus autores:

 http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/un-misterio-de-la-transicion-60309/

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El hombre como ser acosado

Blog I. Por qué gana siempre la izquierda: http://gaceta.es/pio-moa/gana-izquierda-03122016-1720

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Al abordar la condición humana, no solo debemos tener en cuenta su incertidumbre esencial, sino también su posición en un mundo que por una parte le acoge, por otra le asombra o maravilla, pero también le atemoriza, por su misterio, y por otra le hostiga y acosa  de manera a menudo muy cruel.  Volviendo a Omar Jayam, este afirma: “Saborea un instante de gozo: la vida no es más que eso”. Ello indica su posición social sin duda muy confortable  y debió de estar muy sano para ahogar su inquietud en vino sin demasiadas consecuencias, y  bien protegido para desafiar de aquel modo los preceptos islámicos: su angustia venía de consideraciones filosóficas más que del acoso de la vida común a la inmensa mayoría.

El hombre primitivo estaba particularmente expuesto a enfermedades y accidentes,  la necesidad de alimentarse y sobrevivir le obligaba a grandes esfuerzos a menudo ingratos, los caprichos de la naturaleza podían arrasar  en un momento los frutos de una larga labor, o su vida misma, con inundaciones, tormentas, terremotos, sequías;  debía contemplar, si tenía suerte, la muerte de muchos seres queridos antes de que llegara la suya… En realidad, nada ha cambiado de manera esencial, simplemente la técnica ha rodeado a gran parte de la humanidad de un escudo protector que por lo demás no evita nada de lo anterior, solo atenúa algo sus efectos.  El primitivo tenía al menos la seguridad de que los montes y el paisaje seguirían igual en todo caso, la impresión de eternidad del cielo y la tierra y de que, ya que no él, la humanidad seguiría existiendo indefinidamente en su descendencia. Hoy, esas seguridades se han evaporado. El universo no es estable, la tierra no es estable, enfermedades y accidentes nuevos acechan constantemente, la necesidad de vivir obliga a grandes esfuerzos ingratos a la mayoría, a pesar de que las distracciones (el “vino”) se hayan multiplicado hasta extremos que afectan a la salud mental de mucha gente. Y no es de extrañar que proliferen de tal modo los relatos y películas de catástrofes naturales apocalípticas, exterminadoras, aunque sean tratados de modo trivial.

   No solo la naturaleza acosa al hombre, también la sociedad, también los demás seres humanos. La necesidad de mantener el orden social, de impedir su desintegración,  limita y a menudo mutila los deseos que el individuo genera de forma inagotable con ayuda de su imaginación. La  sociedad, por medio de la ley, oprime inevitablemente a los individuos, aunque les permita al mismo tiempo sobrevivir. Vivir es en ese sentido limitarse, limitar “el instante de gozo” (prescindiendo de cómo a menudo el gozo se transforma en dolor). Pero se mantiene una especie de acoso  incluso en las relaciones personales,  los círculos íntimos o amistosos, así como  los profesionales, en los que la ley no se hace evidente en principio. Las relaciones en el trabajo, con compañeros y jefes, que ocupan una gran parte de la vida, rara vez son  muy satisfactorias, y siempre implican una dosis de malestares y enfados. Ello ocurre incluso en las más íntimas relaciones amorosas, en las que es preciso ceder por evitar males mayores. Todo ello se hace con aceptación, que de todas formas liberas otras energías y produce alegría, o con resignación, que entristece.

 Ese acoso empuja al individuo a moverse, a menudo a desgana, a hacer lo que no quisiera, y provoca un malestar oscuro,  que se procura disimular aunque a veces salte a la superficie con fuerza explosiva. Superar satisfactoriamente el acoso producido por la vida social exige un gran esfuerzo psíquico, al que ayuda la religión o, actualmente, los innúmeros tratados de autoayuda o de psiquiatría.  La manera más frecuente es la diversión, que en la sociedad actual ha generado industrias gigantescas, que llegan al aturdimiento. De otro modo parece insoportable la vida a mucha gente.

  

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Europa en su historia: del cristianismo a las ideologías

 

http://www.todoliteratura.es/noticia/11410/pensamiento/pio-moa-publica-europa-un-ensayo-sobre-la-evolucion-historica-del-continente.html

Algunas de las tesis desarrolladas en Europa, una introducción a su historia

  1. Aunque Europa se compone de gran número de culturas nacionales, idiomas, historias muy variadas, etc., cabe encontrar algunos rasgos básicos comunes, en particular la religión tradicional cristiana, aun si dividida en tres grandes ramas.

  2. La religión es el núcleo generador de las culturas, mucho más que la economía.

  3. El cristianismo, en especial su rama católica, tiene la particularidad de diferenciar entre poder espiritual, radicado en Roma y los múltiples poderes económicos. Ello ha dado a la civilización europea un peculiar dinamismo e inquietud internos.

  4. La historia de Europa comienza con la II Guerra Púnica, pues de haber perdido Roma, el Imperio romano no habría llegado a existir, y la evolución histórica en Europa habría sido muy distinta.

  5. El cristianismo no es la única raíz de la cultura europea, sino que también tiene importancia primordial la cultura grecolatina. No obstante, esa cultura se ha transmitido y mantenido a través del cristianismo

  6. Como herencia grecolatina, el cristianismo registra una especial tensión entre razón y fe, mucho más aguda que en cualquier otra civilización o cultura, y esta es otra característica esencial de Europa.

  7. La tensión entre razón y fe, mantenida  a lo largo de dieciocho siglos, llegó a la ruptura en el siglo XVIII, llamado de la Ilustración.

  8. La Ilustración optó resueltamente por la razón, y desde ella sometió a la fe cristiana a una crítica radical, a resultas de la cual el cristianismo ha retrocedido en estos dos siglos sin llegar a desaparecer ni mucho menos.

  9. Según la crítica racionalista la religión es producto de la ignorancia y la impotencia. La ignorancia sería vencida por la ciencia, y la impotencia por la técnica. Esta crítica es falsa.

  10. Paradójicamente, la razón fue objeto de una nueva fe, atribuyéndosele la capacidad de dotar al hombre de algo parecido a la omnipotencia.

  11. La fe en la razón suponía que esta origina conclusiones unívocas e imbatibles sobre el hombre, la vida y el cosmos. Sin embargo de unas mismas premisas pueden originarse conclusiones distintas y opuestas. Y así, la fe en la razón ha originado diversas ideologías: liberal, marxista, anarquista, más tarde fascista y otras menores. Además, dentro de cada una ha habido interpretaciones y tendencias distintas.

  12. Por ideología entendemos aquí concepciones del mundo y de la vida que aspiran a prescindir de la fe religiosa y apoyarse exclusivamente en la razón y la ciencia. De hecho obran como religiones sustitutorias.

  13. La época de las ideologías, que se abre con la Ilustración, ha conducido en el siglo XX al choque entre ellas en dos guerras mundiales. La primera puede entenderse como una pugna entre diversas concepciones liberales, y la segunda como la colisión entre tres de ellas, la liberal, la marxista y la fascista. Esta última ha determinado la entrada de Europa en un período de decadencia, que no sabemos si será definitiva o no.

  14. Algunos autores han sostenido que lo que consideran fracaso sangriento de las ideologías abre el paso a una vuelta al cristianismo, un cristianismo remozado y enriquecido por la experiencia histórica. Ello, sin embargo, no se ha producido y parece más bien como  si la propia Iglesia estuviera guiándose por diversos productos ideológicos, más bien que orientarlos. Un ejemplo fue el famoso “diálogo con los marxistas”, extremadamente perjudicial para la Iglesia. La tendencia, corregida en parte por Juan Pablo II y Ratzinger, ha empeorado aparentemente con Bergoglio.    **************

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Por qué Putin tiene razón

Cómo los felices años 20 prepararon la II Guerra Mundial: https://www.youtube.com/watch?v=CNpyL2BKmKM

**Para seguir en la OTAN, España debía exigir la devolución de Gibraltar y la protección de Ceuta y Melilla. Y ni aún así nos convendría

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Para entender a Putin conviene entender antes a la Clinton. Esta señora representa precisamente la política abortista (hasta los nueve meses), radicalmente anticristiana, homosexista,  imperialista so pretexto de extender la democracia, y extremadamente belicista. Representa la política que ha llevado a convertir a Afganistán, Irak, Libia, Siria o Egipto en auténticos caos de guerras civiles realmente brutales, auge de regímenes de pesadilla como el estado islámico,  golpe militar para salvar in extremis la situación en Egipto. Y representa, incluso por encima de ello, la policía de cerco y acoso a Rusia. La Clinton está convencida, como ella misma  ha explicado,  que Usa debe marcar la línea al resto del mundo en el siglo XXI, tal como lo ha hecho desde la segunda mitad del XX (durante 45 años en rivalidad con la URSS).  La cosa puede quedar más clara  en relación con el caso sirio. Usa y la UE han apoyado y fomentado la desestabilización del régimen de Asad, como hicieron con otros regímenes, so pretexto de que era “un dictador”, como si no hubiera otros y mucho más dañinos (este al menos mantenía a Siria en orden y en paz, con prosperidad creciente). Intervinieron de manera pirata, injiriéndose en los asuntos internos de otro país reconocido en la ONU, para impulsar a unos supuestos demócratas degolladores. Con la ilusión, además, de que así quizá hicieran caer a Irán, un régimen fundamentalista que debe su fundación en gran medida a Usa. Por el contrario, Rusia actúa en Siria de manera perfectamente legal, a petición del gobierno legal y reconocido en la ONU. ¿Se entiende la diferencia? 

  Putin ha hecho bastantes declaraciones acertadas: “No perseguimos a  los homosexuales, pero a los niños hay que dejarlos en paz”, se opone a la abyecta política homosexista, cada vez más totalitaria, al abortismo, defiende el cristianismo, no admite un multiculturalismo destructor de la cultura europea, precisamente, etc. En otras palabras, representa justamente lo contrario de la Clinton.

 Es bastante lógico que algunos países del entorno ruso, como Finlandia, países Bálticos, Polonia, etc. sientan una desconfianza ancestral ante el imperialismo ruso y soviético, del que han sido víctimas tantas veces. Sin embargo el imperialismo ruso tiene hoy pocas bases para desarrollarse. Rusia es un país envejecido, que pierde población, su población es menos de la mitad que la de Usa, y un tercio de la de la UE. Sus presupuestos militares son solo una pequeña fracción de los useños, y solo los de Inglaterra y Francia ya superan a los rusos. La propaganda de la OTAN, directa o encubierta, insiste mucho sobre las avanzadas armas rusas, pero esto se parece a la política de Inglaterra a principios del siglo XX alarmando, en falso, de que Alemania estaba a punto de conseguir una flota pareja a la  inglesa. Con Putin la economía rusa ha superado el marasmo, inducido casualmente por el Banco Mundial y el FMI, de la época de Yeltsin, pero sigue siendo una economía débil y vulnerable. Las posibles apetencias imperiales de Rusia parecen, una vez examinadas las relaciones de fuerza reales, muy poco amenazantes, al menos por un tiempo.

    Sin embargo, desde el derrumbe de la URSS, puede decirse que la política de la OTAN ha consistido en acosar a Rusia y cercarla de bases militares. La OTAN engañó a Gorbachof dándole a entender que no se extendería a los países ex satélites de la Unión Soviética, pero lo que ha hecho ha sido exactamente lo contrario. La culminación de esa estrategia consistió en derribar al gobierno proruso de Ucrania mediante la táctica de las “primaveras árabes”, como primer paso para extender allí la OTAN. En este punto, Rusia reaccionó recuperando Crimea y señalando: “Queremos que la OTAN venga de visita a Sebastopol, no que nosotros tengamos que ir a visitar a la OTAN en Sebastopol”.  Los sucesos de Crimea colmaron el vaso. En este país existe una masa de población prorrusa y otra muy antirrusa, en la que se apoyarían la tendencias expansionistas de la UE y la OTAN, y ello ha dado lugar a una guerra civil localizada, en la que Rusia ha apoyado, lógicamente, a los suyos. Sin la “primavera ucraniana”, promovida, al igual que la “primavera siria” y otras, por Usa y la UE, no  se habrían ocasionado los problemas actuales. Y la Clinton es de lo más “primaveral”.

   Putin ha venido a decir, respondiendo a un periodista de la BBC: “¿Cómo  pueden acusarnos de agredir y amenazar a la OTAN y la UE, cuando nuestros presupuestos militares son por comparación muy modestos, y cuando solo tenemos dos bases en el exterior, mientras que la OTAN tiene decenas de ellas rodeando a Rusia?”.

    Para crear ambiente y opinión internacional contra Rusia, la propaganda de la OTAN y la UE insiste en que Putin es un “autócrata”, un “nuevo zar”, en que no es un demócrata, etc. La realidad es que, si lo medimos por su popularidad, Putin es más demócrata, es decir,  tiene más apoyo popular, que los gobernantes occidentales, y que  por ello no necesita falsificar las elecciones. Una popularidad basada en algo sólido:  el orden y prosperidad logradas desde el período de Yeltsin, y en su defensa de los intereses nacionales rusos. También ha señalado Putin, en referencia a la situación que se viene creando, que “No queremos una democracia como la que han llevado a Irak”. Desde luego, el  ruso no es un gobernante blando ni un demócrata modélico, y se le han achacado medidas ilegales contra sus contrincantes, dominio de los medios de masas, favoritismos, quizá el asesinato de alguna persona molesta, etc. Pero si nos ponemos en plan purista, acabamos de ver cómo en Usa los medios de masas así como el gran dinero  han estado casi absolutamente a favor de la Clinton, cómo Trump ha denunciado fraudes electorales, etc.  En la UE se va imponiendo una corriente totalitaria que penaliza la libertad de conciencia y la libertad de expresión si vulneran los privilegios homosexistas o abortistas. En España existe lo que podríamos llamar una democracia antidemocrática. Etc. En una conferencia con los líderes de la UE, Putin le dijo: “Ustedes son muy aficionados a darnos lecciones de democracia que ustedes mismos no siguen”. Cito de memoria pero vino a ser algo así.   

   Lógicamente, debemos preguntarnos a qué responde la agresiva política de  la OTAN hacia Rusia. Creo que responde a dos concepciones estratégicas. La primera es que Rusia es una potencia débil (aunque tiene un arsenal nuclear muy a tener en cuenta) y hay que aprovechar la situación. Y en segundo lugar a un designio, también denunciado por Putin, de trocear a Rusia, en particular a Siberia, para adueñarse de sus enormes reservas de materias primas. Un plan en el que podría llegar a interesarse también China, otro punto débil de Rusia. Desde la caída de la URSS, los gobiernos useños y a sus órdenes los de la UE, se han aficionado a intervenir en los asuntos internos de otros países, a vulnerar la legalidad internacional, a promover guerras civiles… Los resultados (costosísimas derrotas en Afganistán, Irán, Libia, feroz guerra civil en Siria, auge del islamismo radical, masiva llegada de supuestos refugiados a la UE, golpe militar en Egipto, tensiones crecientes en Europa, etc.) debieran advertir a los Clinton y similares de los peligros de tales políticas. Hoy por hoy, es Putin quien tiene razón.

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El pícaro Don Cebrián

    A los antifranquistas, sobre todo si son jóvenes, les digo: “Fijaos bien en quienes os informan sobre el franquismo. Antifranquistas aquí son desde De Juana Chaos hasta Rajoy o Soraya, pasando por Urkullu, hasta hace poco Carrillo, el héroe de Paracuellos y su admiradora María Antonia Iglesias,  Pujol, los de los EREs falsos, Mas, Josu Ternera, Pedro J, Gabilondo el de los calzoncillos suicidas, Bibiana Aido, Dienteputo, Arzallus, Ansón, Margallo,  Bolinaga, Carmen Chacó, Cebrián… ¿No os extraña que terroristas, comunistas, separatistas, izquierda y derecha y corruptos en general, coincidan? ¿Os merecen mucho crédito estos personajes?”. Normalmente se quedan sin saber qué decir, así que les aconsejo, con éxito muy variable, que lean o al menos hojeen  Los mitos del franquismo.

    Pues bien. Cebrián ha publicado en su periódico El País un adelanto de sus memorias con el título, de un sensacionalismo tontorrón, “¡Marietta, Marietta!”, centrado en el secuestro de Oriol en 1976-7 y donde me alude reiteradamente.  Da la impresión de ser una venganza por el capítulo que dedico a él y a Ansón en el mencionado libro, exponiendo cómo han falseado la historia reciente y manipulado la conciencia de millones de personas. Así que lo primero es entender la calidad moral e intelectual del periodista antes de atender a sus palabras.

    La carrera de Cebrián viene a ser la inversa de la mía. Él procede de una destacada familia falangista, lo que le fue muy útil para trepar en el franquismo hasta alcanzar cargos políticos muy importantes con Arias Navarro. La verdad es que debiera estar muy agradecido a aquel régimen. Yo, en cambio, luché contra él en la clandestinidad,  incluso arriesgando la vida.  Desde la transición, Cebrián, como tantos otros, se descubrió de pronto un antifranquista furibundo, y después de traicionar a Fraga, convirtió El País en una oficina dispensadora de carnés de demócrata. Una hazaña maestra de picaresca. Por mi parte, después de bastantes años de investigación y reflexión, ejercicios recomendables aunque poco practicados, llegué a la conclusión de que “los buenos”, por decirlo en términos simples, eran los nacionales y no el Frente Popular, y menos aún los antifranquistas de después de Franco. Esto volvió a costarme la marginalidad y la hostilidad, a veces peligrosa, de quienes habían logrado crear tal ambiente antifranquista, desde la ETA al PP, desde Egin a El País o ABC.

    Cambiar de opinión es normal y aquí casi todo el mundo lo ha hecho, pero las personas públicas  debieran explicar por qué, y Cebrián nunca explicó nada. Más bien ha falseado su autobiografía,  un verdadero deporte de tantos políticos y periodistas desde la transición.

    Bien, entre las cosas que cabe decir de este “maestro de periodistas” están estas: él fue uno de los principales impulsores de la colaboración con la ETA dándole una “salida política”, es decir, considerando el asesinato como una forma de hacer política. Asimismo amparó la maniobra de Zapatero de rescatar a la ETA de la ruina a que la había llevado la política de Aznar, que por primera vez aplicaba el estado de derecho a la banda terrorista. Fue el principal causante del desmoronamiento de la unidad PP-PSOE contra la ETA y el PNV en Vascongadas.  Llamaba “sindicato del crimen” a los periodistas honestos que destapaban la enorme corrupción del PSOE con Felipe González. Su periódico siempre fue amparo y cobertura de los separatismos y de la falsificación de la república, la guerra civil y el franquismo (este “demócrata” me negó el derecho de réplica a unos ataque de Tusell con motivo de mi libro Los mitos del franquismo.) No sigo, porque creo suficiente lo expuesto para entender al personaje como representante de la tradicional picaresca española, en su caso más bien antiespañola.

    Pero estas personas pueden decir también algunas verdades. ¿Las dice en su escrito en El País? Él pretende que el GRAPO era un montaje policial. ¡Y se llama periodista! Esa historieta fue inventada en la transición, he explicado muhas veces cómo y por qué, y muchos la creyeron o quisieron creerla, especialmente los socialistas. Pero he aquí que cuando estos llegaron al poder, en 1982,  encontraron a su disposición los archivos policiales, que estudiaron a fondo. Barrionuevo, ministro del Interior, lo explicó: Algún listo dictaminó que el GRAPO de alguna manera estaba influido por la Policía. Desde que se formularon por primera vez estas absurdas e infundadas teorías se había avanzado considerablemente, con información plenamente contrastada, sobre los orígenes, desarrollo, composición y fines de los GRAPO (…) Sus documentos, sus testimonios en los procesos, sus acciones y sus declaraciones eran públicas y estaban a disposición de todo el que quisiera comprobarlas. Pero daba igual. Los listos habían emitido su dictamen y no lo modificaron.

     Los “listos”, como Cebrián, eran más bien unos sinvergüenzas manipuladores. Los mismos que algo después exigieron que se destruyeran los archivos de la BPS (policía secreta del franquismo) Lo exigían en nombre de la democracia, a saber qué entendían por tal. Debieran estar orgullosos de aparecer en dichos archivos como perseguidos por Franco, pero al parecer ello les daba más bien angustia que orgullo, no fuera a demostrarse que tantos de ellos habían sido confidentes de la policía o traidores. Y los destruyeron según tengo entendido, unos archivos de tanto interés histórico: las biografías de muchos antifranquistas debían de correr peligro ante los documentos.

     Afirma Cebrián que cuando los mensajes reivindicando el secuestro de Oriol, dos periodistas de El País que habían estudiado conmigo en la Escuela de Periodismo reconocieron mi voz. Es posible, claro. Lo imposible es  que conocieran mi domicilio y el de mi “novia”, como cuenta Cebrián que le aseguraron. Para entonces yo llevaba varios años de clandestinidad y había cambiado de domicilio una buena media docena de veces desde la época en que estudiaba periodismo,  y mi compañera era otra que la de entonces. En fin, chorradas cebrianescas.

  Y para concluir, suelta esta puñalada de pícaro: Andando el tiempo la mayoría de los que perpetraron el crimen fueron abatidos a tiros por las fuerzas del orden, pero Pío Moa, acusado también de participar en el asesinato de un policía nacional el 1 de octubre de 1975, fue condenado por su papel en el secuestro a un solo año de cárcel que no tuvo que cumplir. Hoy se dedica a dar lecciones de moralidad y de historia en cuantas tribunas de la extrema derecha encuentra amparo. ¿Alguien ha impartido más lecciones que este buen hombre? Nuestro proetarra olvida tres cosas: que el asesinato del policía, que he detallado en De un tiempo y de un país y en Los crímenes de la guerra civil,  tuvo lugar como represalia por las últimas ejecuciones del franquismo, las cuales, según los cebrianes de turno, fueron horribles asesinatos. Los crímenes de la ETA, en cambio, eran por lo común festejados por los antifranquistas de entonces y lo han seguido siendo después, hasta brindaban por ellos, por lo que no ha de extrañar su insistencia en que la democracia se degradase con la “salida política”. Así que aquella acción de 1975 debiera ser también festejada. Es decir, si Cebrián fuera consecuente debería considerarme un héroe, cosa que no me hace ninguna gracia, pero como es un pícaro, finge indignación.

    En segundo lugar,  aquella acción, así como el secuestro de Oriol, fueron amnistiados en la transición. A lo mejor él está en contra, a estas alturas.

    En tercer lugar es tan bobo que contradice toda su teoría sobre los servicios secretos afirmando, de nuevo en falso, que casi todos los implicados en el secuestro de Oriol fueron abatidos a tiros por la policía.  Y, en cuarto lugar,  yo fui expulsado de aquel partido un año y medio después y seguí viviendo en la clandestinidad unos cinco o seis años más, hasta acogerme a las medidas de reinserción de Rosón, por lo que la condena fue de un año (dos en libertad provisional).

    En realidad, todo eso está recogido con detalle en mis memorias De un tiempo y de un país, y en diversos artículos, para quien quiera enterarse.  Es obvio que Cebrián lo sabe, pero como buen falsario, piensa que muy poca gente los leerá, mientras que a él le lee mucha más gente. Aunque su crédito merme a cada paso.

    Como pícaro, Cebrián no tiene siquiera la excusa de haber pasado hambre. Muy al contrario, tanto en el franquismo como después supo vivir siempre en la opulencia. Parece que la cosa no depende del dinero.

   Algo sobre el GRAPO en “Cita con la Historia”: https://www.youtube.com/watch?v=d44DKSJ2EXM

 

Algo sobre el GRAPO en “Cita con la Historia”: https://www.youtube.com/watch?v=d44DKSJ2EXM

 

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