Blog I: Elecciones andaluzas o el embrutecimiento de un pueblo: http://www.gaceta.es/pio-moa/elecciones-andaluzas-o-embrutecimiento-pueblo-23032015-1027
**La Edad de Asentamiento de Europa, después de las duras circunstancias de la Edad de Supervivencia, cuando pudo haber colapsado en embrión la cultura europea, es tratada en “Cita con la Historia” del domingo pasado. Aunque el continente sufre los graves peligros de una nueva invasión destructora, esta vez mongola y de la Peste Negra,, que redujo la población en un tercio o más, en conjunto Europa mantuvo sus instituciones, desarrolló los movimientos culturales del románico y el gótico, emprendió las Cruzadas (una contraofensiva aunque finalmente fracasada) e hizo retroceder decisivamente al islam en España: citaconlahistoria.es/2015/03/22/la-edad-de-asentamiento-en-europa/ …
Cita con la Historia depende por completo de sus oyentes en dos sentidos: de crecimiento de la difusión y de respaldo económico. Si los oyentes dan a conocer el programa a sus conocidos, en la universidad o dentro de trabajo, citándolo o comentándolo en las redes sociales, será posible salir del gueto en que, por desgracia, se encuentran algunas iniciativas valiosas. Y si los seguidores del programa lo mantiene económicamente, lo que exige un dispendio insignificante para cada uno, “Cita con la Historia” no se verá ahogada ni quedará finalmente en nada. Por eso apelamos a la responsabilidad de quienes creen que la historia no pasa en balde, y que su tergiversación entraña graves peligros para el presente y el futuro.
La cuenta a la que pasar el micromecenazgo es: ”Tiempo de ideas siglo XXI”, Es09 0182 1364 33 0201543346
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En general, las ideologías vienen a ser religiones sucedáneas, y como tales tienen su fe (en la Ciencia, en el Hombre, en la Materia, en el Proletariado, en el Pueblo, en la Sociedad, incluso la Economía (Dinero, Prosperidad)…), sus creencias secundarias o derivadas, sus ritos, sus “santos”, sus sacerdotes (intelectuales, periodistas y políticos cumplen a menudo esa función moralmente orientadora) sentimientos de identidad… Los ateísmos rechazan el Dios espiritual y personal, pero crean y creen en otros. Pero ¿qué decir de los agnósticos? El agnóstico no tiene evidencia de la existencia de alguna divinidad y por tanto no cree ni deja de creer: lo más seguro es que ¿quién sabe? En realidad, nadie, ni los creyentes más fanatizados, tienen evidencia de la existencia de Dios (la palabra “existencia” muy inapropiada en este caso). La fe proviene, como dije, de un sentimiento-intuición, y aunque puede encontrar argumentos y apoyos en la razón, estos nunca son suficientes, y por ello la fe sigue siendo lo que es, y no un producto de la razón (sin contar que no hay en la mente humana, o no produce la mente humana, una sola razón. Hay muchas y contradictorias)
En el agnosticismo podemos encontrar dos posturas: la provisional (aunque puede mantenerse toda la vida) de quien, sin convencerse de alguna doctrina religiosa, indaga al respecto; y la de quien considera el agnosticismo una especie de doctrina definitiva.
Una de las implicaciones de lo argumentado hasta ahora es que el ser humano no puede sostenerse en la vida sin la fe en algo que le supera y transciende. Obsérvese que los conceptos ideológicos de la Ciencia, el Progreso, el Hombre, etc., son verdaderos mitos que transcienden la limitada y embrollada vida real de los individuos, marcándoles una orientación. No existen en la realidad son productos de la mente, abstracciones idealizadas de las ciencias, los hombres, los avances técnicos o (más dudosamente) morales, los objetos materiales, etc. A esas abstracciones se les atribuye –también el agnóstico– una realidad que se niega a las divinidades y espíritus tradicionales, una realidad consoladora e inspiradora de conductas y actitudes ante la vida. Si el agnóstico prescindiera realmente de todas esas divinidades sucedáneas o modernas, si prescindiera de la fe o creencia en ellas, daría en el vacío más inconsolable y difícilmente podría sustraerse a la tentación del suicidio.
En resumen, si el ser humano es religioso inevitablemente, por su propia constitución, diríamos, el agnosticismo como doctrina vendría a constituir otra manifestación de religiosidad: desecha la creencia en el Dios tradicional porque su fe en la Ciencia y la Razón le obliga a ello, según su modo de ver: una fe desplaza a otra. Esto ha ocurrido muchas veces en la historia, y sería cuestión de ver las consecuencias.
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El libro coordinado por Francisco J. Contreras El sentido de la libertad, del que habrá que hablar más, ya plantea desde el principio un problema, el de si la libertad tiene un sentido. El fondo del trabajo, de lectura muy recomendable, es “la historia y vigencia de la idea de ley natural”, una ley un tanto inaprehensible que subtendería las leyes políticas y sin la cual estas podrían adoptar cualquier sentido. No obstante, la idea de los derechos humanos, tal como se presentó en la fundación de la ONU , adoptó tal nombre en oposición clara u oscura a la idea de “derechos naturales”. Es decir, es el hombre quien decide qué derechos aceptar y defender, sin una fundamentación más allá de él, sin una fundamentación diríamos metafísica. Pero ¿qué es el hombre? Se trata de una abstracción interpretada por “algunos” hombres que se arrogan el papel de definidores, institucionalizadores y censores de la idea. He aquí que por todas partes surgen problemas y dificultades. Como digo, habrá que hablar más de este importante libro.
