Intereses internacionales de España / Atracción sexual y atracción amorosa.

Blog I:  “Diada”: la farsa dentro de la farsa / Diez años de “Los mitos de la guerra Civil”: http://www.intereconomia.com/blog/presente-y-pasado/diada-farsa-farsa-diez-anos-los-mitos-guerra-civil-20130910#comments

*****************************

La cuestión de Siria, como antes las de Irak y Afganistán, ponen sobre la mesa la ausencia de una política internacional  de España, más allá de los beatos fervores “europeístas” y de la supeditación a las decisiones de Usa. La ignorancia de nuestros políticos y de mucha gente dice que de otro modo nos separaríamos de “Europa”, nos aislaríamos. Otros afirman que es mejor que nos gobiernen desde Bruselas o Berlín, porque con los políticos que tenemos… Pero los políticos de fuera no son mucho mejores, y obviamente mirarán por los intereses de sus países, no del nuestro: la confusión y falta de criterio por aquí no tienen límites. El hecho es que España, dentro de Europa, es un país excéntrico, como Inglaterra o Suecia; que tiene un ámbito cultural amplísimo, sobre todo en América, al que debe atender; que solo tiene un enemigo potencial, Marruecos, agresivo pero afortunadamente débil, y frente al cual no son ninguna garantía la UE ni la OTAN. Estos datos, muy desarrollables, señalan unos intereses españoles fuertemente diferenciados de los de otros países vecinos, lo que implica una política internacional propia, no enemiga pero tampoco subordinada a las otras potencias europeas. El éxito de España en el siglo XX – y fue un éxito realmente magnífico–, consistió en mantener la neutralidad en las dos guerras mundiales. Neutralidad solo parcial e inevitablemente rota durante la guerra fría, mediante una relación particular y mutuamente beneficiosa con Usa, sin subordinación (Cuando Johnson pidió el envío de tropas a Vietnam, Franco se negó, y le vaticinó la derrota –mandó un grupo de 12 sanitarios, nada más). Terminada la guerra fría, opino que esa relación debe mantenerse, aunque con otras formas, y utilizándola también, e igualmente a la OTAN,  como presión para la devolución de Gibraltar. Hace años escribí este artículo, contra los que hablaban de aislamiento, de salir de “Europa” y similares:

¿Está Suiza en Europa?

Los suizos siempre han tenido fama de aficionados a las armas, hasta el punto de que solían alistarse en otros ejércitos como mercenarios; a veces en ejércitos enemigos entre sí, y, según cuentan, en las treguas se reunían suizos de uno y otro bando a beber y comentar los incidentes de los combates. Todavía observamos ese carácter en la seriedad con que se toman la preparación militar. Pero, como país, es el que ha disfrutado de más larga paz en Europa, permaneciendo neutral en todos los conflictos que han devastado el continente en los últimos dos siglos.

Esa neutralidad ha tenido algunos costes, y en la última guerra mundial el comportamiento suizo en relación con, por ejemplo, los judíos, distó de ser modélico —mucho mejor fue el de Franco, por poner un caso—. Pero el balance de conjunto es inmensamente positivo, y no sólo para la propia Suiza, país elegido como sede de la Sociedad de Naciones, donde nació la Cruz Roja, y donde numerosos estados contendientes han firmado o negociado el fin de sus querellas. Suiza es, además, una de las más antiguas y prestigiosas democracias del mundo. Es una considerable potencia industrial y también científica —superior a España, por cierto— y artística; la célebre opinión reflejada en “El tercer hombre” simplemente no pasa de tontería. Y es quizá el país más sólidamente rico de Europa.

Suiza ha seguido, en general, el camino de apoyarse en sus propias fuerzas y en su propia experiencia, evitando mimetismos y sin aislarse, no obstante, del exterior. Pese a las fuertes presiones para que se sume a la corriente, ha declinado entrar en la Unión Europea. Obviamente, no muestra el menor complejo por ello, ni a ningún político se le ocurre presentarla como ajena a Europa. Al contrario, los suizos tienen la impresión de ser en muchas cosas más bien un modelo para el resto del continente. Que un país tan pequeño muestre tal confianza en sí mismo es un hecho destacable, pero mucho más el que esa confianza se haya demostrado tan justificada.

Nuestro caso es casi justamente el contrario. Parece que estuviéramos siempre dispuestos a olvidar o menospreciar nuestra propia experiencia, a no darnos a nosotros mismos un margen de confianza, a buscar fuera, con espíritu milagrero, algún bálsamo de Fierabrás a nuestras heridas. Cuando oigo referencias al “orgullo español”, por parte de franceses o ingleses, me quedo perplejo. No sé si habrá ahora mismo en Europa un pueblo más servil y falto de confianza en sí mismo. Autodesconfianza tan justificada como la confianza suiza, pues, en círculo vicioso, engendra sus propios males.  (LD, 11-5-2003)

 *********************************

Sobre una extraña reacción de Carmen: 

En el capítulo V,  Alberto emprende su nueva vida sin estar aún repuesto,  empujado por Carmen a buscarse la vida fuera de la casa ocupada por ella y su hermano Paco. Sus otros avatares, en los que se mete un tanto a desgana pero sin poder  evitarlo, haciéndose con un carné de la CNT, que le facilita su amigo,  e ingresando en un cuartel de milicias, solo son hechos no demasiado infrecuentes por entonces en Barcelona, salvo el segundo. Es decir, en medio del caos de los primeros meses, mucha gente, de derechas o indiferentes, se hacía con algún carné de cualquier grupo político de izquierdas,  pero no para combatir, sino para andar con alguna seguridad por las calles o enchufarse en alguna labor cómoda de retaguardia.  La  cuestión es por qué  Carmen expulsa a Alberto, algo que solo se aclarará más adelante. Siendo Carmen un tanto “beata” según la descripción de su hermano, se siente aparentemente perturbada por tener que vivir en la misma casa con un amigo:   “Son sus principios morales –le informa Paco—Te aceptó porque estabas en las últimas, y como ya has mejorado  debes arreglarte por tu cuenta, dice que otros están peor y espabilan. Ella misma, tan joven y sin  experiencia, bandeándose en el Ritz con moscardones y jefecillos déspotas…”

Obviamente, ni  el sagaz Paco ni, sobre todo, Alberto,  aún con la resaca de su anterior desdicha, interpretan mal la situación y los motivos de Carmen. Paco, porque está atento a otras cuestiones: acepta el despotismo de su hermana porque no quiere disputas con ella que pongan en peligro el piso, su refugio. Y Alberto marcha, resentido y débil, para enfrentarse a unas tareas que por entonces no habría podido sobrellevar sin la tutela de su gran amigo, tan nietzscheano, según lo ve zgzna y otros.

   Hay dos tipos de atracción, la puramente sexual, es muy amplia, quizá más en el varón, y la amorosa, mucho más complicada y exclusiva, de origen  total o casi totalmente inconsciente: la leyenda de Tristán e Isolda lo representa con la pócima mágica, que se impone a la voluntad.  Como sabremos más tarde, Alberto se había sentido atraído ya de niño por Carmen. Es difícil decir cómo se compagina esto con su actitud frustrada ante la expulsión del piso. Cree haber hablado poco con la chica y sin ningún interés especial. Estaba todavía un tanto fuera de sí, pero ella quizá  había considerado menos anodinas las charlas diarias al volver del Ritz.  De todas formas, en adelante serán las empresas aventuradas las que tiren de él. Esto es un tópico en cierta literatura épica, donde el personaje elige la acción heroica por encima de la vida amorosa o doméstica.  Aquí, la elección le viene impuesta por la mujer, sin quererlo en realidad ninguno de los dos.

Creado en presente y pasado | 117 Comentarios

¿Qué se busca en Siria? / Tipos de relatos de acción.

Blog I Al despertar del sueño olímpico… http://www.intereconomia.com/blog/despertar-sueno-olimpico-20130908

————————————–

**Si fuera cierto el dicho napoleónico de que las guerras se ganan con dinero, dinero y dinero, Usa habría ganado en Vietnam (y Franco habría perdido la Guerra Civil)

**Usa fue la primera superpotencia desde 1945, y la única desde 1991. Sin embargo ha fracasado en Vietnam, Líbano, Somalia, Afganistán, Irak, Egipto,  que recuerde ahora. Y se dispone a fracasar en Siria.

**La agresión a Siria haría que Usa luchara hombro con hombro con Al Qaida. La de las torres gemelas.

**A Usa y a la anticristiana UE, el destino de los cristianos sirios no les importa en absoluto.

**Con su apoyo a la agresión contra Siria, Rajoy demuestra una vez más su carácter lacayuno.

**A España no se le pierde nada en Siria. Como no se le perdía en Vietnam. Por eso Franco se negó a enviar tropas y vaticinó a Johnson la derrota.

**España no debe resignarse a ser un satélite de Usa o del eje París-Berlín. Sería un gravísimo error. Los satélites cargan con las malas consecuencias y no entran en las ganancias

**Es difícil imaginar algo más contrario a los  derechos humanos que los rebeldes de Siria (muchos de los cuales no son sirios), alentados por Obama y la UE.

**Pocas cosas más contrarias al ideal de democracia que los integristas islámicos, a quienes apoyan la UE y Usa.

**¿Está en juego, en Siria, el armamento nuclear que está desarrollando Irán?  No parece.

**¿Está en juego en Siria el petróleo? Ni lo está ni lo estuvo en Irak

**¿Existe en Siria un  problema de rivalidad e influencias entre Usa y Rusia (o China)?  Suena más probable.

**Confieso que no acabo de entender el embrollo de Siria, ni me convencen los contradictorios análisis que leo.

****************************************

Aunque Paco, Alberto y Carmen son muy maduros, o la guerra les hace madurar muy aprisa, conservan ciertos rasgos infantiles. Se alegran demasiado y esperan consecuencias decisivas de las informaciones sobre victorias nacionales;  Alberto se entusiasma con las aventuras que le  cuenta Paco del frente de Zaragoza; Paco dice creer en el destino (piensa que le está reservado un destino importante, o al menos está decidido a intentarlo, ya que ha llegado al mundo sin intervención de su voluntad, aunque esto no es demasiado infantil).  En el relato de Paco sobre su paso por las brutales trincheras  hay algo incongruente, que me señaló un militar: cuando alguien se pasaba al bando nacional y se ofrecía a trabajar para él en la retaguardia enemiga, no se le aceptaba de buenas a primeras, sino que era interrogado, pasaba por un campo de prisioneros y era sometido a vigilancia antes de aceptarlo.  No obstante, Paco es aceptado después de solo unos interrogatorios. Sin embargo, esto ocurría al principio de la contienda, cuando en los dos bandos reinaba cierto caos y muchas decisiones se tomaban sobre la marcha, cuadraran a las ordenanzas o no. Aparte de que en situaciones así ocurren los hechos más inesperados.

De su experiencia y primer fervor revolucionario, Paco ha cosechado una amarga decepción, no precisamente teórica, sino práctica y, de acuerdo con su espíritu animoso y confiado, está dispuesto a contribuir cuanto pueda a la derrota del Frente Popular.  Aun sin identificarse claramente con los ideales del bando nacional, que tampoco conoce bien. Pero no piensa integrarse del todo en la quinta columna,  sino que mantiene frente a ella cierta de razonable distancia, por temor a caer en alguna redada general, y que efectivamente le será útil.  Alberto sigue convaleciente, con la mente confusa, pero se interesa. A pesar del asesinato de su padre y desaparición de su madre y hermana, tiene todavía ciertas dudas y reticencias, y es la confianza en su amigo y un vago deseo de acción lo que le empuja. Los dos se conocen y saben por dónde respira cada uno.

En la literatura y el cine más frecuentes, sobre todo los useños, los personajes de acción son solo de acción, tipos duros movidos sobre todo por  codicia de dinero o de poder, o por el sexo, y su inteligencia no pasa de ahí, de la habilidad para actuar en su provecho y adelantarse a sus rivales. Si hay un problema moral,  suele ser simple y quedar implícito; muchas obras tienen también pretensiones  amorales. En El padrino,  queda de relieve con especial calidad. El comunismo, en cambio  ha creado hombres “de una pasta especial”, como decía Stalin, que unían el interés y disciplina teóricos a la capacidad de acción, aunque, paradójicamente, no por el dinero o por algún bien material (La noche quedó atrás, de Jan Valtin, lo refleja bastante bien. Incluso El cero y el infinito). Es otro tipo de gente de acción. En el fascismo es distinto, la acción resulta más despótica, con ideales de apariencia más simple, y quizá por eso no ha dado pie a una literatura de mayor  interés, o al menos no la conozco, aunque la adopción del dicho de Nietzsche “Vive peligrosamente”, debiera haber tenido el efecto contrario. En el bando nacional y en la Falange, el elemento católico milita contra la aventura, que cuando se da aparece distorsionada por cierto buenismo y falta de verdadera tensión: se sabe demasiado fácilmente quiénes son los malos y quienes los buenos, movidos por una bondad convencional. La única excepción que conozco (en cuanto a la religión) es La paz empieza nunca, de Emilio Romero  cuyos personajes, no obstante,  aparecen demasiado simples en mi recuerdo. Yo diría que los personajes de Sonaron gritos difieren bastante de los tipos anteriores, se aproximan más al comunista, sin encajar tampoco gran cosa en él

 

 

Creado en presente y pasado | 98 Comentarios

Por una España emprendedora / Verosimilitud de Paco, Alberto y Carmen

Blog I: ¿Por qué se luchó en la Guerra Civil? http://www.intereconomia.com/blog/presente-y-pasado/por-que-se-lucho-guerra-civil-20130906

*****************************

Las épocas de auge y decadencia de los países pueden  medirse por su capacidad emprendedora, tanto en el terreno  de la alta cultura como en el económico o el político. En el siglo XVI, España exploró y descubrió medio mundo, y su historial naval  queda sin duda como el más destacado de la humanidad: baste señalar que fue el primer país en cruzar el Atlántico y el Pacífico, los mayores océanos, y en dar la vuelta al mundo, entre muchas otras proezas. Ello no había podido hacerse sin una depurada técnica y preparación de pilotos y especialistas, en general. Dejo aparte las empresas militares, inevitables y necesarias contra la cuádruple hostilidad de turcos, protestantes, franceses e ingleses, pero que terminaron por agotar la capacidad financiera al cabo de un siglo largo  (por otra parte, hoy es impensable para España  nada parecido). España disponía de gran número de universitarios y de dos universidades prestigiosas, en las que bullía un pensamiento y una vida intelectual de gran altura, y fue capaz de fundar universidades, además de ciudades, en los países descubiertos y colonizados. Al mismo tiempo, su arte y literatura tienen una gran originalidad, dentro de la cultura europea.

Con la decadencia,  el espíritu de empresa involucionó a otro conservador, burocrático y rutinario, con aversión a las novedades. La universidad y la enseñanza degeneraron, incapaces de incorporarse a la ciencia y de generar un pensamiento influyente.  El siglo XIX fue el fondo del estancamiento, plagado de luchas internas y declive económico relativo, de enseñanza y universidad insignificantes, e ineptitud para entrar en la revolución industrial, exceptuando algunos atisbos en Barcelona y Bilbao.  Solo hacia el final del siglo hubo una progresiva, pero lenta recuperación económica, política (mayor estabilidad) e intelectual y literaria. Después de las convulsiones y la guerra civil del siglo XX, España demostró un nuevo espíritu: fue capaz de derrotar una revolución que sumió  en la tiranía y el estancamiento económico a un tercio de la humanidad; de desafiar  con éxito el injusto aislamiento impuesto por los vencedores de Alemania; de  vencer una peligrosa guerra de guerrillas que aspiraba a recobrar la tradición de guerras civiles; de crecer económicamente como nunca antes, recobrando gran parte del terreno perdido con respecto a la Europa rica; y de generar una vida cultural, si no brillante sí bastante original y prometedora.

La transición cumplió una necesidad de la época, pero la cumplió mal. En economía, el ritmo de desarrollo se ralentizó, el paro fue haciéndose masivo, la desigualdad social aumentó y empeoró la salud social; la universidad se expandió, pero su calidad  y productividad bajó en el terreno del pensamiento y la invención –aunque mantuvo un buen nivel técnico en muchas materias– . Culturalmente, el país entró en el páramo que absurdamente se achacaba al franquismo, con muy pocos autores u obras de algún interés y seguimiento mediocre de  modas foráneas;  la historiografía, sobre todo la del pasado reciente, se convirtió en una fábrica de distorsiones… Solo en algunas ramas de la economía (banca, construcción, textil,  diversas empresas de servicios de proyección internacional) permanece un espíritu de empresa, aunque culturalmente ya no sea español en la mayoría de los casos, desplazado por la moda anglosajonizante.

Un efecto de la decadencia cultural ha sido el desprecio sistemático a los ayeres de España, ya desde el regeneracionismo, solo corregido parcialmente en el franquismo y reforzado en la transición. Ello solo puede socavar las capacidades  de  la sociedad.   Hoy, sometida a tensiones disgregadoras, crisis económica, mal futuro demográfico  e involución democrática, España parece al borde del desmoronamiento, como titulaba Recarte un estudio  de la situación. Se percibe un clima de desilusión y apatía, pero precisamente por eso es más necesario que  nunca recuperar el espíritu emprendedor en todos los planos. Si la reacción se produce, el tiempo lo dirá, pero algún partido debiera tratar estas cuestiones con un realismo optimista.

*************************************

En el tercer capítulo de  Sonaron gritos y golpes a la puerta, Alberto, tras un breve episodio o recaída psicótica, va siendo capaz de mantener alguna conversación, y así se entera  por Paco de la guerra en curso, de la que no sabía nada. A lo largo de su aventura se equivocarán casi siempre en sus  análisis y expectativas sobre la marcha del conflicto, lo que a veces les lleva al desaliento y la abulia, aunque en general mantengan el ánimo.  Lo más significativo es probablemente la conversación con Carmen. Paco presenta a su hermana, un poco en broma, como una “beata”, y ella somete a Alberto a un pequeño interrogatorio para saber si es ateo  como parece ser su hermano. Alberto no sabe realmente lo que es,  pero adopta una pose desenvuelta que decepciona a la chica: “Los que han matado a tu padre tampoco creían en Dios”, murmura. Ella se había rebelado contra el marxismo al que habían evolucionado sus padres, y se aprecia que es una chica con carácter y convicciones sólidas.

El problema implícito es el de los efectos de la fe  religiosa. Esta, para los creyentes, es necesaria para sostenerse en la vida y para obrar  con sentido y lo que suele llamarse bondad. Sin embargo, Paco y Alberto, en su peculiar agnosticismo, serán capaces de afrontar los desafíos de aquella situación turbulenta, y si no siempre sus acciones pueden calificarse de bondadosas,  tampoco lo son muchas veces las de los creyentes. Por lo demás, aparece ya una diferencia profunda entre los dos amigos. Alberto tiene algunos toques neuróticos, lo que cabría atribuir a su reciente experiencia y al efecto de su semipérdida de la razón, aunque al final de la primera parte nos enteraremos de que había otras razones anteriores, de las que no era consciente, para sus problemas psíquicos. Paco, en cambio, es bien parecido,  desenvuelto, jovial, con gran autoconfianza y afición al peligro;  desenvuelto y exitoso con las mujeres, frecuentaba prostitutas casi desde la pubertad y tenía una amante, con 18 años.  Para este personaje me inspiré, en parte,  en un amigo de la adolescencia, que con 16 años era el chulo de una prostituta joven. Este tipo de personas suele ser extremadamente trivial y “macarril”,  y en general sin mucha inteligencia, pero Paco  tiene la peculiaridad, desde luego infrecuente, de una gran curiosidad y afición por el pensamiento, las teorías  Una especie de filósofo y hombre de acción al mismo tiempo, cosa, ya digo, poco habitual.

La amistad de los dos personajes nace de esas comunes aficiones, y también de un afán de aventura que en Alberto podría interpretarse también como una huida de sí mismo, al menos en parte.  Por lo demás, como sabremos más adelante, Alberto  se había encontrado con Carmen dos o tres veces cuando eran niños, y se había sentido muy atraído por la chica. Esto tampoco es muy corriente, pero desde luego se da.

La guerra va a moldear de un modo peculiar la relación entre los dos amigos, muy compenetrados a pesar de sus diferencias psíquicas o anímicas. He recibido críticas por haber atribuido a unas personas tan jóvenes tales aficiones filosóficas y otras complejidades psicológicas. Pero por experiencia y recuerdos del colegio, sé que hay adolescentes con esas características. Por lo demás, ya he dicho que, salvo algunos casos, no he querido imaginar personajes convencionales o costumbristas.

**************

 

Creado en presente y pasado | 78 Comentarios

Por una España reconciliada / Misterios económicos /Coherencia literaria.

 

Recuerdo un artículo de El País, hace muchos años, comentando el desconcierto de muchos supuestos expertos europeos sobre España por la forma tranquila como la masa de los españoles  llevaba el cambio democrático. No había grandes revueltas ni ansias de “venganza”  por haber sufrido tanto del franquismo,  etc.  Y esa es la verdad. Y fue  esa actitud muy mayoritaria la que permitió realizar la transición  a unos políticos de escasa talla, de “vuelo corraleño”,  cuyos errores e incapacidad para corregirlos han desembocado en la profunda depresión actual.

El secreto de la  relativa facilidad de la transición fue la reconciliación casi general conseguida bajo el franquismo, y que hizo posible que de este, y no de sus enemigos, saliera la democracia. Esa reconciliación se consiguió ya en los años 40 de forma negativa: las masas que habían apoyado y después padecido el Frente Popular, no tenían ya la menor ilusión por volver a algo parecido. El “Himalaya de mentiras” de que hablaba Besteiro se había aplanado. Y poco a poco, los extraordinarios logros del régimen (realmente extraordinarios si los comparamos con cualquier otro anterior desde la Guerra de Independencia)  volvieron la reconciliación más  positiva. La inmensa mayoría de la gente progresó,  desapareció el hambre y quedó en marginal el analfabetismo, España entró en el selecto club de los países de mayor renta per capita, había una gran libertad personal con un estado pequeño, y libertad política restringida, pero no inexistente. Quienes se consideraban demócratas o liberales se adaptaban bien a la situación, en la que prosperaban incluso en el aparato del  estado (no hubo oposición democrática: la real fue  sobre todo comunista y terrorista).  Etc.    Hay que recordar estas obviedades una y otra vez, porque la negación de ellas está cimentando un nuevo clima de odios.

Por supuesto, quedaban irreconciliables entre los marxistas, los terroristas y los separatistas, y se daba también la paradoja de que  según el régimen se liberalizaba, la oposición se volvía más cerril y radical. Pero eran minorías con poca influencia, que a menudo debían disimular sus verdaderos propósitos para atraerse a la gente.

Los fallos de la transición provocaron que esta situación envidiable fuera deteriorándose desde el principio, identificando democracia con antifranquismo (en tal caso, nadie más demócrata que los comunistas o los etarras). El antifranquismo, además de antidemócrata,  era irreconciliable,  negaba legitimidad al franquismo y se la regalaba a la república y al Frente Popular, sin hacer distinción entre ambos. Pero la república sucumbió ante los odios desatados desde el principio de ella, llevados a su apoteosis por el Frente Popular. Y nada más natural que los nuevos legitimadores de ambos regímenes  cultivasen las mismas demagogias de antaño,  que poco a poco se fueron infiltrando en el cuerpo social a través de libros, artículos y sobre todo  el cine y la televisión. Hoy encontramos una población que mayoritariamente  ignora o tiene ideas del todo equivocadas sobre su propio pasado, junto con una minoría muy activa empeñada en divulgar distorsiones que llegan a ser demenciales y contradictorias.  La mezcla de odio y estupidez que se percibe a través de las redes sociales, en tertulias y programas de radio y televisión, etc, son por sí solos  un buen timbre de alarma ante una situación  que no para de deteriorarse.   Claro está que todo ello solo fue posible por la deserción derechista de lo que los marxistas llamábamos “lucha ideológica”.

Cuando hablo de una España reconciliada, me refiero a una democracia que reconozca sus orígenes, que se apoye firmemente en el rechazo a experiencias delirantes y fallidas, que conozca la historia, en suma. Porque solo puede haber reconciliación sobre la verdad, mientras que el Himalaya de mentiras que han vuelto a alzar los antifranquistas retrospectivos solo puede  originar mayores y más enconados conflictos. Como vemos a cada paso.

**********************************

Escribía Alberto Recarte en 2010 (El desmoronamiento de España)  “El déficit público debe reducirse al 9,3% del PIB en 2010 y al 3% en 2013. La opinión unánime de las instituciones europeas, el FMI, los analistas y los inversores es que si el gobierno español no fuera capaz  de asegurar ese resultado, sería imposible financir en el exterior el proceso de ajuste, lo que se traduciría en la suspensión de pagos de nuestrop país. Un resultado que nadie quiere por las repercusiones que tendría en el euro como moneda única, en la supervivencia de algunas instituciones europeas y por las nuevas provisiones que necesitaría el grueso de la banca europea, que tendría que acudir nuevamente a los Estados en que está domiciliada para volver a ser capitalizada”

Una catástrofe, pues. Pero tengo idea de haber leído que el déficit público en este año 2013 no bajará del 7%.  ¿Qué es lo que ha fallado? Por qué el déficit no se ha reducido lo necesario y por qué no ha tenido las previstas consecuencias desastrosas? Algún experto podría explicarlo.

*************************

En el comentario anterior sobre Alberto en la novela se me coló, en el último párrafo, algo que ya había publicado, sobre la reacción de Alberto ante  el asesinato de su familia. Como dije a Hegemon: “La reacción de Alberto, que en ese momento tiene 17 años, se explica no solo por el episodio que acaba de contemplar sino porque, de pronto, se encuentra totalmente solo, su casa se ha convertido en un peligro y la vida a que ha estado acostumbrado hasta entonces ha cambiado drásticamente. No solo ha sufrido un choque muy traumático, sino que también se encuentra totalmente desamparado y con la sensación de amenaza por todas partes. Pregunté a un psiquiatra si su reacción es explicable y me dijo que sí, una mezcla confusa de pánico y de deseo de olvidar o más bien negar la experiencia.  Lo que en todo caso le parecía menos verosímil es que recuperase la presencia de ánimo en unas semanas, porque a menudo la recuperación tarda meses e incluso años. Pero como cada caso es diferente y la sensación de amistad y la propia atracción por Carmen  podían haber ayudado, pues no resulta del todo imposible“.

De hecho conozco personalmente casos  de reacciones a traumas, que en personas de carácter débil tienen cura muy larga, incluso nunca llega a superarse del todo, mientras que otras se reponen con bastante rapidez una vez encuentran un ambiente propicio. Como fuere, este tipo de verosimilitud no tiene demasiada importancia en una novela , que tiene su propia coherencia interna (Don Quijote, por ejemplo, sale relativamente indemne de las palizas que recibe, las cuales, tal como son descritas por Cervantes le habrían roto varios huesos, por lo menos, obligándole a largos períodos  de descanso y curas para reponerse).

Lo que realmente me interesaba más es el resto de lucidez y el consuelo que permite a Alberto abstraerse de sus miserias  en los ocasos y los amaneceres. La reflexión sobre la desaparición de la realidad o su transformación por efecto de la luz debe atribuirse más a la forma como lo recuerda alguien que se ha dedicado profesionalmente a la filosofía.

Creado en presente y pasado | 255 Comentarios

Por una España culta / La luz y la realidad

 

Blog I: La vulgaridad de la mujer española : http://www.intereconomia.com/blog/presente-y-pasado

************************************

He propuesto el lema “Por una España culta, reconciliada y emprendedora”, por si algún partido serio quiere adoptarlo. Para entender  mejor la primera parte del lema, podemos referirnos al siglo de mayor auge de España, el XVI. Muchos dan especial relieve al poder militar y político del país, quizá la primera potencia mundial por entonces, algo hoy imposible radicalmente. Pero olvidan que aquella potencia se sostenía en una sociedad que era posiblemente la más culta de Europa. Y no solo por tener acaso la mayor proporción de universitarios, sino por su poderosa cultura popular, bien reflejada en la gran literatura de la época, La Celestina, el Quijote, incluso en la picaresca, si bien este es ya un género de la decadencia o que la anuncia. He insistido en ello en Nueva historia de España y en España contra España, porque me parece un punto crucial, al que no siempre se presta la atención debida.

La cuestión de la cultura es decisiva,  porque, al revés que en el poder militar o político, para ella no hay límites. Si consideramos la decadencia española vemos fácilmente cómo es también la de su educación y alta cultura en general, más aún que el declive político-militar. España quedó atrasada en la ciencia y el pensamiento y, aunque ha tenido desde entonces períodos mejores y peores, es claro que no ha recuperado el nivel relativo del siglo XVI.

Un buen nivel cultural de la sociedad importa mucho para mantener la democracia.  La actual  incultura de la sociedad española se revela en mil cosas, desde la influencia de la telebasura a la disposición a elegir a demagogos baratos como Zapatero o a permitir una corrupción como la que presenciamos, o la incapacidad para responder adecuadamente a las oleadas de demagogia, sobre todo de la izquierda y separatistas. Por cultura no entiendo  la existencia de muchas personas con conocimientos particulares o especializados: obviamente hay  ahora  mucha más gente con esas condiciones que nunca antes. Falta en cambio, y cada vez  va la cosa a peor, un acervo de conocimientos comunes, sólidos  y ampliamente compartidos, junto con cierta capacidad crítica y lógica, que permita integrar los conocimientos especializados.

Entre  ese acervo básico está la historia, hoy un tanto despreciada en un Occidente que aspira a cortar sus raíces culturales. Pues un pueblo que olvida o  desfigura su pasado tiende a repetir lo peor de él. No es cierto, como pretendía Tony Blair, que la historia no puede enseñarnos nada ante los problemas de hoy.  Mientras sigamos siendo humanos, mirar al pasado con espíritu abierto nos proporcionará lecciones  saludables, mientras que la consigna de “mirar al futuro”, sugestiva en apariencia. Al futuro solo podemos proyectar nuestros deseos, por lo común estériles.  Sin embargo la historia debe enseñarse de manera muy distinta a como se hace actualmente, tan pesada y opaca que provoca rechazo más bien que adhesión.

Con la ayuda de los comentaristas del blog volveré a prestar atención a los problemas de la enseñanza y sus contenidos.

**********************************

La luz y la realidad

El segundo capítulo de Sonaron gritos y golpes a la puerta relata el asesinato en la familia de Alberto y la huida de este in extremis, para caer en un estado de perturbación mental, refugiándose en la parte más agreste del Montjuich como un  perro apaleado, lleno de miedo, robando fruta en algún huerto o rebuscando en las basuras. Un estado en el que pasa varios meses, durante lo cuales cumple dieciocho años. No habría subsistido mucho tiempo más, de no haberlo hallado casualmente su amigo de estudios, Paco, quien le da cobijo en una casa normal. Allí  se encuentra con Carmen,  hermana de su amigo. Paco anda en relaciones con la quinta columna  después de haberse desengañado del anarquismo.  Carmen, también  mezclada en la actividad subversiva,  trabaja en la cocina del Ritz, transformado por los revolucionarios en “Hotel gastonómico número 1”. Ello les permite comer mucho mejor que  la gente común,  sin soportar largas colas para obtener unos víveres escasos. Alberto tardará aún varias semanas en recuperar cierta lucidez.

Pero no voy a extenderme sobre esto. Hay un tema tocado muy de pasada, y que reaparece de otras formas en la novela:  mientras sobrevivía en Montjuich,  “El alba y el ocaso me aportaban algún sosiego: al amanecer contemplaba cómo se iluminaban poco a poco el cielo y el mar y la luz se extendía sobre el enorme y revuelto caserío de Barcelona, de donde subían columnas de humo; me llegaba el eco apagado de detonaciones, más tarde supe que se trataba de fusilamientos en el castillo  sobre la cima del monte. Al anochecer contemplaba  los últimos colores del cielo y cómo la realidad iba borrándose hasta fundirse en una nada oscura salpicada por las débiles luces urbanas o de los barcos, mientras la luna y las estrellas poblaban poco a poco el firmamento ennegrecido. Esos momentos obraban sobre mi estupor un influjo indefinible, vislumbre de un misterio confortante que gobernaba nuestro paso por la tierra”.

El punto clave es “cómo la realidad iba borrándose”. En su recuerdo, Alberto, profesor de filosofía,  se pregunta implícitamente sobre la realidad, tan determinada por la luz; por  y su desaparición repetida cada cierto número de horas para ser sustituida por la oscuridad, a la que podemos llamar otra  realidad muy diferente. En la cual también la agitación  de la vida “real” se convierte en quietud, olvido y da paso a la extraña vida de los sueños.  La pregunta sobre la realidad reaparece, de otra forma, en una conversación en Rusia, y también en la escena donde encuentran el cadáver de Mercè, la amante de Paco.

Alberto no intenta explicar la razón por la que el amanecer y el ocaso le traían consuelo, pero creo que tampoco hace falta. Desde siempre, esos momentos han ejercido sobre el ser humano un influjo tan poderoso como indefinible, aun si en la vida urbana moderna apenas se noten.

No sé si un psicólogo certificaría como realista la reacción de Alberto ante el asesinato de su padre y la desaparición de su madre y de su hermana. Creo que se dan casos así, en los que la mente rechaza aceptar lo ocurrido y entra en una especie de tiniebla. Un psiquiatra me comentó que la reacción era perfectamente posible.

Creado en presente y pasado | 91 Comentarios