En los Balcanes, Creta y norte de África: 183 – Duro castigo alemán a Inglaterra | Derrota del PSOE – YouTube
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Neutralidad V. Dos neutralidades. a) I Guerra Mundial
Al hablar de neutralidad e independencia conviene examinar la historia reciente. Como es sabido, España permaneció neutral en las dos guerras mundiales del siglo XX, y esa fue la gran diferencia con el resto de Europa, exceptuando Suiza y Suecia. No obstante la neutralidad en la primera tuvo rasgos diferentes de la segunda, como los tuvieron las propias dos guerras. En 1914, España era un país psicológica y en buena medida políticamente subordinado a Francia e Inglaterra, a quienes la compañía bélica de hispana habría convenido como suministradora de “carne de cañón”, tan aplicada en aquella guerra de trincheras. Por contra, una beligerancia de Madrid al lado de Alemania les habría resultado catastrófica, dada la posición geoestratégica de la península, a espaldas de Francia y sobre líneas de comunicación vitales para Inglaterra.
Claro que una beligerancia proalemana era casi impensable dada la anglofilia de la clase alta española, que había intentado copiar el sistema político inglés, con resultados poco brillantes; y la francofilia mayoritaria en los intelectuales, que veían en la III república francesa el modelo a aplicar en España. Las simpatías por Alemania estaban mucho menos extendidas. El argumento general de los belicistas era que ¡como podía España aislarse de una contienda que abarcaba a toda Europa, a todo el mundo, y en la que se jugaban los valores más universales!…, cuando el conflicto tenía sustancia fundamentalmente económica entre países liberales y parlamentarios. Y cuando de Francia e Inglaterra, por las que querían sacrificar a miles de españoles, una había permanecido impasible en la guerra hispano-useña del 98, solo 16 años antes, y la otra había colaborado descaradamente con Usa, amén de invadir nuestro territorio por Gibraltar… Tales “menudencias” no contaban para los aliadófilos.
Alcalá-Zamora cuenta en sus memorias cómo Romanones –que tanto haría años más tarde por traer la república–, había querido meter a España en la contienda mediante el hecho consumado, aprovechando unas vacaciones parlamentarias. Y hay indicios de manejos con la misma intención detrás de la huelga revolucionaria de 1917. Por todas estas razones, la neutralidad fue un acierto realmente difícil, casi milagroso, que debe atribuirse al sector más patriótico de la clase política. Al no lograr imponer su beligerancia, los anglofrancófilos hispanos inventaron la historia de que el país no había guerreado por simple “impotencia”. Portugal y otros muchos países beligerantes eran desde luego, mucho más impotentes que España.
La neutralidad fue una inmensa ventaja para España: le ahorró un alto precio en sangre, que habría traído graves convulsiones políticas, como ocurrió a Portugal o a Italia, y en cambio le facilitó un fuerte impulso económico, vendiendo bienes muy diversos a Francia e Inglaterra (la comunicación con Alemania estaba cortada). Una contribución importante fue el motor de aviación usado por los Aliados, fabricado por la empresa española Hispano-suiza, y con licencia en Francia, Inglaterra y Usa.
Debe señalarse que la neutralidad no obedeció a una gran estrategia precisa de los gobiernos españoles, sino más bien a motivaciones de bajo nivel, aunque acertadas. Cambó, por ejemplo, haría esta observación algo pedestre: ”Había que hacer lo posible para evitar los estragos políticos y económicos de la guerra… y aprovecharse de ello si era posible”. Como iremos viendo, existían concepciones más profundas, aunque casi inconscientes de la propia historia y de la de Europa.
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Crónica Arte transgresor
**Abascal ha pedido “generosidad” al PP en Madrid. Error. Ayuso no es el Mequetrefe ni el Puxoliño, pero sigue siendo PP, y no debe olvidarse.
**Puxoliño pide un proyecto “más europeo”. Es decir una disolución de la nación española más acelerada. No otra cosa significa el “europeísmo” en España.
**Policías y guardias civiles exigen a Marlasca “contundencia” contra los delincuentes en el Campo de Gibraltar. Como si se la piden frente a la ETA: el primer delincuente es el Marlasca, por eso está a cargo de Interior. Como la compinche de Villarejo está en justicia. Como toda la banda del gobierno la preside un Doctor.
**Dice Manuel Gavira, de VOX, que nadie ha hecho más daño a la democracia que Pablo Iglesias”. ¡Vaya, hombre! ¿Fue el Coletas quien trajo las leyes de memoria o de género? ¿El que rescató a la ETA y financió los separatismos hasta el golpismo? ¿El que ha regalado la soberanía española “por grandes toneladas”…? Lo único que ha hecho el Moños es seguir la dinámica creada por el PSOE y el PP. No son buenas las confusiones en este terreno.
** ”Algo hemos hecho algunos por España –ha dicho Rajoy–, a ver qué hacen otros”. Olvida a su maestro ZP. Debería decir “Algo hemos hecho ZP y yo por España”;. Y concretar la vaguedad de ese “algo”: “Hemos llevado a España a una mayor disgregación, al golpe de estado permanente, a las leyes totalitarias y a la pérdida de soberanía, al rescate de la ETA, etc.” Si todo queda en “algo” no se entiende.
**Hoy el arte tiene que ser “transgresor”, informa El País hablando de una tal Marina Abramovic, Premio Princesa de Asturias de las artes. Y ahí la presentan, “transgrediendo” en el MOMA: “La artista se sentaba inmóvil ante los visitantes del museo, que se turnaban para sostenerle la mirada. Lo hizo durante tres meses y las imágenes dieron la vuelta al mundo”. Natural que le hayan dado el premio Princesa y que diera la vuelta al mundo. Qué menos.
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Por qué fracasaron las dos repúblicas
Resulta muy llamativo que las dos experiencia republicanas en España fracasaran tan desastrosamente, llevando al país al borde de la disolución. Aunque las fuerzas en acción y la situación histórica en un caso y en el otro fueran muy distintas, debemos buscar algún elemento común explicativo. A mi juicio, se encuentra en la misma falla que alguien achacaba al PP: ausencia de formación histórica e ideológica, sustituida por colecciones de tópicos tan simples como exaltados. De la I República y de esa nulidad intelectual persistente tenemos buena muestra en Castelar, un cretino pomposo y confuso… que tiene en plena Castellana de Madrid un monumento igualmente pomposo. La retórica vacía, asumiendo sin crítica y simplificando arbitrariamente corrientes ideológicas traídas del exterior y generalmente denigratorias de la propia historia y cultura hispanas, están presentes en los digamos próceres de las dos repúblicas. Azaña y los suyos trataban de repetir la primera, empeñados en “regenerar” España a la franciesa. De lo que llamaban “Europa” tenían cuatro ideas elementales, aunque fervientemente admirativas, y otras cuatro por el estilo sobre España, aunque denigratorias en este caso. Se trataba, en definitiva, de demoler la identidad nacional española forjada por los Reyes Católicos sobre el precedente hispanogótico. Se trataba de destruir el propio suelo en que podía asentarse un régimen.
La primera república fue fácilmente liquidada por Pavía en un episodio un tanto cómico. La segunda, en cambio, se saldó con una sangrienta guerra civil. Porque entre tanto se habían implantado en España otras fuerzas ideológicas, la anarquista y sobre todo la marxista, aparte de unos separatismos más fuertemente ideologizados. La primera fue la culminación del liberalismo exaltado (aunque persistiría y reaparecería con Azaña), mientras que en la segunda ese liberalismo quedaría anegado por las nuevas y más violentas fuerzas.
En los dos casos fue un militar el que puso fin al enloquecido experimento. La idea de los militares como causantes de los males de la patria es equivocada: ellos, como los políticos, podían adoptar una postura u otra, y en general, desde la invasión napoleónica, la mayoría de sus pronunciamientos tuvieron carácter “progresista”, aunque otros salvaron in extremis las chifladuras de los políticos. Amadeo de Saboya lo definió bien: “No entiendo nada, estamos en una jaula de locos”. Por qué, desde dicha invasión, ha tenido España unos políticos tan deleznables, es cuestión interesante a debatir.





![Años de Hierro: España en la Posguerra 1939-1945 de [Pío Moa Rodríguez]](https://m.media-amazon.com/images/I/51pc63L8bwL.jpg)
