¿Pueden las elecciones dar un vuelco?

El legado de Franco (2) en Una hora con la historia: https://www.youtube.com/watch?v=m061Xun50VU

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Espero que esta vez se cumpla el auge de VOX, aunque se perciben en él algunas fallas. Los lemas Regeneración democrática y Respeto a la historia tendrían más calado que los de orden constitucional y demás. Ortega ha estado bien al recordar el racismo del PNV, aunque tendría que haber recordado también su complicidad con la ETA. Claro que con la ETA han sido cómplices el PSOE y el PP de Rajoy.

   Pero básicamente se trata de definir a los demás partidos como zapateriles y exponer lo que eso significa en política concreta: cubrir con el manto del antifranquismo los pasos hacia la disgregación de España y destrucción de la democracia. Un antifranquismo falso –pues no existe el franquismo desde hace más de 40 años y ninguno de esos antifranquistas de ahora luchó entonces contra él– y un democratismo tan falso como el de Corea del Norte o la Venezuela de Maduro.  Es preciso enfrentarse y derrotar a ese bloque de partidos mafiosos, que agrupan a todos menos a VOX. O eso o integrarse como disidentes parciales en el bloque.

   En los días que quedan hasta el domingo pueden cambiar bastantes cosas. VOX ha logrado romper el muro de silencio y falsedad en torno a él, y ahora todo depende de la claridad  y contundencia de su mensaje. Es VOX contra todos, necesariamente, o entre todos lo fagocitarán.

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Análisis en el blog, 29 de abril pasado

Parece que fui el único en acertar los resultados de VOX: entre 20 y 90 diputados. La broma aparente ocultaba dos posibilidades: la putrefacción del régimen tripartito PP-PSOE-separatistas autorizaba la expectativa de un vuelco histórico; pero por otra parte el embrutecimiento de la sociedad tras cuarenta años de falsificación de la historia y la democracia podía impedir el necesario vuelco, y eso es lo que ha sucedido (ver el blog de hace dos días). Habría que añadir el tradicional carácter acojonadillo del votante de derecha, deseoso de que lo timen una y otra vez en función de la “utilidad”.

No voy a examinar las consecuencias para cada partido. Lo que va a ocurrir en adelante es lo que ya ha ocurrido, empeorado con toda probabilidad y con peligro creciente. Hay sin embargo varios aspectos positivos importantes. Ante el resultado mucho menos favorable de lo esperado, Abascal se ha mostrado como un verdadero líder: la lucha acaba de empezar;  una minoría parlamentaria importante, si sabe obrar de forma inteligente y agresiva, puede cambiar el clima político y social; y VOX ha conseguido convertirse en el eje de la política al poner sobre la mesa la cuestión de España y, de forma más difusa, de la democracia. PP y C´s se asustaron al ver cierta reacción popular patriótica, y se han hecho a su vez los patriotas. Es de suponer que ahora, al ver el precario resultado de su “patriotismo” vuelvan do solían, lo que beneficia a VOX.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

Hay otros dos punto de máximo calado, ausentes en la campaña electoral,  en la inercia de estos cuarenta años: la significación del franquismo y la posición internacional de España. Sobre ambos aspectos VOX no ha elaborado nada. Desde este blog y en algunos libros, en particular Los mitos del franquismo,  he proporcionado “munición” argumental al respecto, que hasta ahora nadie ha aprovechado. Por puro temor, no por otra cosa, ante el matonismo intelectual y político del antifranquismo, cáncer de la democracia.

Y hablando del franquismo, un gran eje político cuya importancia han entendido bien la izquierda y los separatistas: Franco ganó todas sus batalles militares y políticas, solo perdió la de la propaganda. Y la perdió por deficiencia intelectual e ideológica. Él fue quizá el militar y estadista más destacado del siglo XX no solo de España sino de Europa. Pero no era ni pretendía ser un intelectual y, como recuerda Fernández de la Mora, jugaba con unas pocas ideas, productivas pero  sencillas. Esa deficiencia podría haber sido subsanada por un pensamiento político de fondo, pero este fue muy débil y permitió que el Vaticano II liquidase todo futuro al régimen e iniciase la corrupción de la democracia subsiguiente.

En los años 40 y 50 se produjo una polémica interesante, aunque no muy profunda, entre los partidarios de Ortega y los de Menéndez Pelayo.  En política, Ortega solo dejó de disparatar cuando volvió a España después de la guerra civil. En cuanto a Menéndez Pelayo, su visión histórico-política  es cuando menos insuficiente. Pero los dos fueron pensadores de gran categoría y está por hacer un ensayo de fondo comparando ambas figuras, tarea que sugiero a quien tenga tiempo e interés.

Quiero decir con esto que la lucha democrática es la acción por crear y ganar opinión pública, y que esta es una cuestión de propaganda. Ahora bien, sin una sólida base intelectual, la propaganda degenera rápidamente en demagogia.  VOX haría bien en plantearse la formación de un taller de ideas y de lo que los comunistas llamábamos una “escuela de cuadros”, para dar perspectiva histórica e intelectual a los dirigentes de segunda fila. De otro modo, pueden atraer a sus filas a una plaga de listillos oportunistas y políticos baratos capaces de arruinar el proyecto.

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A un votante del PSOE

Dice usted que vota al PSOE porque defiende los intereses y derechos de los trabajadores, pero no acabo de creerlo. Si usted tiene memoria y una poco de cultura histórica, sabrá que cuando el PSOE tuvo poder, en la república, sus medidas aparentemente favorables a los obreros elevaron el desempleo, el hambre y la miseria mucho más que antes. Y que en el Frente Popular sus políticas trajeron la mayor hambre que haya sufrido España en el siglo XX, bastante peor que la de los años 40. Y que cuando el PSOE  volvió al poder con Felipe González dejó un saldo de tres millones de parados mientras cultivaba la “cultura del pelotazo”. Y con Zapatero el paro llegó a los cinco millones. Sabe que Andalucía es la región con más paro (y corrupción, junto con Cataluña) y mayor estancamiento económico después de varios decenios de gobierno socialista.  Cuando se mencionan estas cosas, el PSOE siempre sabe echar a otros las culpas, pero si presta usted más atención a los hechos que a las palabras tendrá que concluir que hay algo extraño en esa retórica de “defensa de los trabajadores”. Le creería más si dijera usted que votaba al PSOE por no votar a los señoritos cutres del PP. De acuerdo, pero es como elegir entre el tifus y el cólera.

Y empleo esa expresión “tifus o cólera” para subrayar la gravedad de la  situación a que nos han llevado los dos partidos, con dos regiones vaciadas de estado central,  en golpe de estado permanente y en riesgo grave de disgregación entre propagandas de odio a España. La tendencia, cultivada durante años, ha sido esa. Usted entiende seguramente que la nación es la base de una convivencia pacífica y libre entre españoles, mientras que de su disgregación, ya en proceso avanzado, saldrían unos cuantos estaditos impotentes y hostiles entre sí, juguetes de potencias exteriores. ¿Quién en su sano juicio puede desear tal cosa? Esto es mucho más importante que si los impuestos suben o bajan uno o dos puntos. Observe también que tanto el PSOE como el PP vienen entregando progresiva e ilegalmente la soberanía española a la  burocracia LGTBI y multicultural de Bruselas. Políticas que se manifiestan, entre otras cosas, en la promoción masiva del aborto (cien mil al año) y al mismo tiempo de una inmigración salvaje, usando para ello pretextos tan sentimentalmente humanitarios como falsos. ¿A quién le conviene que se eliminen cien mil vidas de españoles y entren otros tantos o más inmigrantes que en su inmensa mayoría no van a integrarse en España, entre otras cosas porque la cultura difundida hoy en España es precisamente antiespañola?

Se habla mucho últimamente de la historia criminal del PSOE, y sospecho que usted vota a ese partido fundamentalmente porque no la conoce. Es criminal porque ha provocado repetidamente el enfrentamiento violento y armado entre españoles, porque destruyó la legalidad republicana en unas elecciones fraudulentas, entregó a Stalin las reservas financieras españolas convirtiendo al genocida soviético en verdadero amo del Frente Popular, porque organizó chekas y crímenes brutales durante la guerra y expolió bienes públicos y privados, a ricos y a pobres. Esto está ampliamente documentado, y lo he expuesto en varios libros y vuelvo a recordarlo en otro próximo a publicarse. Fíjese en que lo más grave fue aquella destrucción de la legalidad, porque el respeto a la ley democrática es  lo que permite la convivencia entre los distintos intereses y aspiraciones que existen en la sociedad. En esa destrucción está la causa profunda de la guerra civil.

Bien, dirá usted, también los contrarios cometieron crímenes, y en todo caso es agua pasada. Pero no es agua tan pasada, porque el partido al que usted vota quiere imponer por ley que creamos una versión partidista de los hechos, a su conveniencia. Y esto es un nuevo ataque a la legalidad, a la actual Constitución y a la democracia, porque socava las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra. Es gravísimo y se quiere hacer pasar, empezando por el PP, por un asunto de poca relevancia. En una democracia, la historia no se impone por ley desde el poder, eso solo ocurre en tiranías como la de Corea del Norte o la actual de Venezuela.  En ningún lugar se impondría por ley que Colón descubrió América o  que Roma latinizó Hispania. ¿Por qué, entonces, se ha impuesto esa ley de memoria histórica? Porque su versión de la historia es completamente falsa y solo puede sostenerse mediante la coacción y las subvenciones del poder. Esto es un verdadero crimen que se está cometiendo ante nuestros ojos sin que muchos quieran verlo.

La historia criminal del partido al que usted vota, repito, no es cosa del pasado. Volvió al poder en 1982, con el lema de “cien años de honradez” – tan poco honrado con la verdad, e insisto en que es preciso a todos conocer la historia–, y declaró la muerte de Montesquieu, es decir, de la independencia judicial. Esta independencia es sin embargo un fundamento radicalmente necesario  de la  democracia, pues sin él la arbitrariedad y la tiranía se van imponiendo inexorablemente. Y acabamos de ver algunos efectos de esa muerte de Montesquieu en la sentencia del Supremo  sobre los golpistas separatistas y en la sentencia sobre la profanación de la tumba de Franco, un acto arbitrario  y tremendamente ofensivo para millones de españoles, un acto contra la paz y la democracia.

Democracia que  de ningún modo se debe al PSOE, cuya tendencia se manifiesta precisamente en la ley citada y la ofensiva contra Montesquieu. Ni siquiera el PSOE puede jactarse, al revés que los comunistas,  de haber hecho oposición al hombre de quien cuarenta y cuatro años después quiere vengarse de manera inauditamente ruin y cobarde. Ya es bastante significativo que el PSOE coincida con los separatistas, los comunistas “venezolanos” de Podemas, con el PP de los señoritos cutres, con la ETA legalizada, con los parlanchines de Ciudadanos, en ese odio feroz a Franco. Esa mera coincidencia dice mucho más que largos discursos.

  Y yo le digo, votante del PSOE: votar sin conocimiento al menos general de la historia y sin otra información que la verborrea infame de los partidos mencionados, es contribuir a un proceso de destrucción de la democracia, de la convivencia en paz y en libertad de los españoles, y de disgregación de la nación española, sin la cual nos acechan los males del pasado. Decía el filósofo Santayana que un pueblo que olvida su historia se condena a repetirla. A repetir lo peor de ella.  Le ruego que tenga usted esto en cuenta a la hora de votar. Hoy ha surgido un partido distinto,  al que llaman “de extrema derecha” los de la memoria totalitaria y la muerte de Montesquieu. Creo que es más bien de extrema necesidad, en un momento histórico,  y que debemos darle una oportunidad.

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Carta a un votante del PSOE

 Munición para la artillería. ¿Habrá muchos artilleros?

Dice usted que vota al PSOE porque defiende los intereses y derechos de los trabajadores, pero no acabo de creerlo. Si usted tiene memoria y una poco de cultura histórica, sabrá que cuando el PSOE tuvo poder, en la república, sus medidas aparentemente favorables a los obreros elevaron el desempleo, el hambre y la miseria mucho más que antes. Y que en el Frente Popular sus políticas trajeron la mayor hambre que haya sufrido España en el siglo XX, bastante peor que la de los años 40. Y que cuando el PSOE  volvió al poder con Felipe González dejó un saldo de tres millones de parados mientras cultivaba la “cultura del pelotazo”. Y con Zapatero el paro llegó a los cinco millones. Sabe que Andalucía es la región con más paro (y corrupción, junto con Cataluña) y mayor estancamiento económico después de varios decenios de gobierno socialista.  Cuando se mencionan estas cosas, el PSOE siempre sabe echar a otros las culpas, pero si presta usted más atención a los hechos que a las palabras tendrá que concluir que hay algo extraño en esa retórica de “defensa de los trabajadores”. Le creería más si dijera usted que votaba al PSOE por no votar a los señoritos cutres del PP. De acuerdo, pero es como elegir entre el tifus y el cólera.

Y empleo esa expresión “tifus o cólera” para subrayar la gravedad de la  situación a que nos han llevado los dos partidos, con dos regiones vaciadas de estado central,  en golpe de estado permanente y en riesgo grave de disgregación entre propagandas de odio a España. La tendencia, cultivada durante años, ha sido esa. Usted entiende seguramente que la nación es la base de una convivencia pacífica y libre entre españoles, mientras que de su disgregación, ya en proceso avanzado, saldrían unos cuantos estaditos impotentes y hostiles entre sí, juguetes de potencias exteriores. ¿Quién en su sano juicio puede desear tal cosa? Esto es mucho más importante que si los impuestos suben o bajan uno o dos puntos. Observe también que tanto el PSOE como el PP vienen entregando progresiva e ilegalmente la soberanía española a la  burocracia LGTBI y multicultural de Bruselas. Políticas que se manifiestan, entre otras cosas, en la promoción masiva del aborto (cien mil al año) y al mismo tiempo de una inmigración salvaje, usando para ello pretextos tan sentimentalmente humanitarios como falsos. ¿A quién le conviene que se eliminen cien mil vidas de españoles y entren otros tantos o más inmigrantes que en su inmensa mayoría no van a integrarse en España, entre otras cosas porque la cultura difundida hoy en España es precisamente antiespañola?

Se habla mucho últimamente de la historia criminal del PSOE, y sospecho que usted vota a ese partido fundamentalmente porque no la conoce. Es criminal porque ha provocado repetidamente el enfrentamiento violento y armado entre españoles, porque destruyó la legalidad republicana en unas elecciones fraudulentas, entregó a Stalin las reservas financieras españolas convirtiendo al genocida soviético en verdadero amo del Frente Popular, porque organizó chekas y crímenes brutales durante la guerra y expolió bienes públicos y privados, a ricos y a pobres. Esto está ampliamente documentado, y lo he expuesto en varios libros y vuelvo a recordarlo en otro próximo a publicarse. Fíjese en que lo más grave fue aquella destrucción de la legalidad, porque el respeto a la ley democrática es  lo que permite la convivencia entre los distintos intereses y aspiraciones que existen en la sociedad. En esa destrucción está la causa profunda de la guerra civil.

Bien, dirá usted, también los contrarios cometieron crímenes, y en todo caso es agua pasada. Pero no es agua tan pasada, porque el partido al que usted vota quiere imponer por ley que creamos una versión partidista de los hechos, a su conveniencia. Y esto es un nuevo ataque a la legalidad, a la actual Constitución y a la democracia, porque socava las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra. Es gravísimo y se quiere hacer pasar, empezando por el PP, por un asunto de poca relevancia. En una democracia, la historia no se impone por ley desde el poder, eso solo ocurre en tiranías como la de Corea del Norte o la actual de Venezuela.  En ningún lugar se impondría por ley que Colón descubrió América o  que Roma latinizó Hispania. ¿Por qué, entonces, se ha impuesto esa ley de memoria histórica? Porque su versión de la historia es completamente falsa y solo puede sostenerse mediante la coacción y las subvenciones del poder. Esto es un verdadero crimen que se está cometiendo ante nuestros ojos sin que muchos quieran verlo.

La historia criminal del partido al que usted vota, repito, no es cosa del pasado. Volvió al poder en 1982, con el lema de “cien años de honradez” – tan poco honrado con la verdad, e insisto en que es preciso a todos conocer la historia–, y declaró la muerte de Montesquieu, es decir, de la independencia judicial. Esta independencia es sin embargo un fundamento radicalmente necesario  de la  democracia, pues sin él la arbitrariedad y la tiranía se van imponiendo inexorablemente. Y acabamos de ver algunos efectos de esa muerte de Montesquieu en la sentencia del Supremo  sobre los golpistas separatistas y en la sentencia sobre la profanación de la tumba de Franco, un acto arbitrario  y tremendamente ofensivo para millones de españoles, un acto contra la paz y la democracia.

Democracia que  de ningún modo se debe al PSOE, cuya tendencia se manifiesta precisamente en la ley citada y la ofensiva contra Montesquieu. Ni siquiera el PSOE puede jactarse, al revés que los comunistas,  de haber hecho oposición al hombre de quien cuarenta y cuatro años después quiere vengarse de manera inauditamente ruin y cobarde. Ya es bastante significativo que el PSOE coincida con los separatistas, los comunistas “venezolanos” de Podemas, con el PP de los señoritos cutres, con la ETA legalizada, con los parlanchines de Ciudadanos, en ese odio feroz a Franco. Esa mera coincidencia dice mucho más que largos discursos.

  Y yo le digo, votante del PSOE: votar sin conocimiento al menos general de la historia y sin otra información que la verborrea infame de los partidos mencionados, es contribuir a un proceso de destrucción de la democracia, de la convivencia en paz y en libertad de los españoles, y de disgregación de la nación española, sin la cual nos acechan los males del pasado. Decía el filósofo Santayana que un pueblo que olvida su historia se condena a repetirla. A repetir lo peor de ella.  Le ruego que tenga usted esto en cuenta a la hora de votar. Hoy ha surgido un partido distinto,  al que llaman “de extrema derecha” los de la memoria totalitaria y la muerte de Montesquieu. Creo que es más bien de extrema necesidad, en un momento histórico,  y que debemos darle una oportunidad.

 

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Democracia (II) La democracia y la última victoria de Franco /

Munición para los artilleros

**El PSOE es el partido español  de historia más criminal y corrupta del siglo XX y lo que va del XXI. El desconocimiento de este hecho convierte la política en farsa, y ha sido posible por la colaboración de una derecha infame.

**Con la totalitaria ley de memoria histórica, Juan Carlos firmó su propia deslegitimación. Con la profanación de la tumba de Franco, el Doctor Saunas y los separatistas, y por inhibición el PP) han propinado a la monarquía un nuevo y feroz golpe.

**El único medio de que el Doctor y sus aliados Torra, Otegui o el PNV sean desplazados sin que se vuelva a la misma política, es el voto masivo a VOX.

**El PP es un partido en descomposición dirigido por un chiquilicuatro y  con verdaderas taifas en Galicia, Vascongadas, Andalucía o Murcia. Siempre siguiendo las iniciativas del PSOE y los separatistas.

**El PSOE y los separatistas nunca habrían llegado a traer a España una situación crítica y el golpe de estado permanente sin la colaboración del PP y de la jerarquía eclesiástica.

**La “memoria histórica”, la memoria de Franco, los separatismos y la historia criminal del PSOE deben ser los ejes de  una campaña electoral nueva.

**En los muros y redes sociales deberían multiplicarse frases como esta: “Viva Franco, abajo los corruptos, separatistas y golpistas”

- O esta: “¿Por qué atacan a Franco el PSOE, de historia criminal y corrupta, los separatistas y un PP que escupe en las tumbas de sus padres?

**Franco murió hace 44 años. Dejó un país próspero y reconciliado, apto para una democracia sin convulsiones. Democracia y convivencia que hoy destruyen los antifranquistas de historia criminal.

**En el patriarcado las mujeres se suicidan mucho menos que los hombres, delinquen muchísimo menos, viven más tiempo… Y para demostrar su felicidad, sonríen mucho más.

Conocer lo que fue el franquismo es esencial para mantener la democracia y la unidad de España:

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Al ver cómo la democracia ha traído al poder a canallas como Zapatero o el Doctor, muchos concluyen que la democracia es el mal. Entonces los sistemas no democráticos serían los que permitirían gobernar a los mejores, estupidez que la historia desmiente contundentemente. La mayoría de los reyes han sido mediocres, algunos pésimos y muy pocos realmente excelentes. Lo mismo ocurre con los dictadores. No existe ni existirá ningún sistema que asegure el mejor gobierno. Y no es la democracia la que ha traído a Zapatero, sino los errores y oportunismos de otros.

Pero, dicen, ¿y el franquismo? ¿No fue excelente?  Como recordaba Fernández de la Mora, el franquismo solo puede entenderse como una etapa histórica, de ningún modo como una ideología. Ni siquiera como un régimen fácilmente indentificable, pues fue notablemente distinto el de los años 40-50 y el de los 60-75. Antes de la república, Franco sirvió fielmente al régimen demoliberal de la Restauración. Durante la república, manifestó adhesión a ella considerándola una democracia. ¿La prueba? En el primer bienio gobernaron los “malos”, llevando al país a una situación caótica. Pero en las elecciones de 1933 ganaron “los buenos” democráticamente –lo que revela que en democracia pueden ganar “los buenos”–, y sus dos años de gobierno fueron los mejores de la república. Izquierda y separatistas se rebelaron contra la legalidad democrática y fueron derrotados y como se recordará, Franco defendió entonces  la  legalidad democrática. Aunque luego el derechista Alcalá-Zamora, una especie de orate que obró semidictatorialmente, echara a perder los frutos de aquella victoria.

Las reglas del juego volvieron a romperse con las elecciones del 36, cuyo carácter fraudulento fue denunciado desde el primer momento por el mismo Franco y otros, aunque no se vieron capaces de cambiar las cosas.  Aun así, no se rebeló hasta que el asesinato de Calvo Sotelo le convenció de que seguir sirviendo a una gobierno semejante era completamente inmoral. Se sublevó, recuérdese, en nombre de la república.

No obstante, Franco comprendió algo que no entendieron los monárquicos ni la mayoría de los generales: que ganar una guerra para volver a una situación como la de la república o la de la Restauración era absurdo.  Era preciso crear un nuevo sistema de gobierno aprovechando experiencias diversas, entre ellas las del fascismo italiano y del salazarismo, pero dándoles un tinte católico y manteniendo bajo la rienda a la cuádriga de Falange, carlistas, monárquicos y católicos políticos (es difícil llamar a estos últimos (¿episcopales? ¿clericales?)  pese a ser la fuerza más importante. Falange y los monárquicos eran políticos católicos, mientras que los tradicionalistas y los episcopales eran católicos políticos. La diferencia importa).  La tarea exigía una capacidad ý visión política excepcionales y Franco las demostró. En cambio, basta  valorar a sus colaboradores y personal político para entender que ninguno tenía su talla ni podía ser su sucesor al mismo nivel.

En principio se trataba de superar tanto la ideología marxista como la liberal, pero eso nunca se consiguió realmente. No hubo, hay que repetirlo una ideología franquista, pues no lo fue ni el tradicionalismo carlista ni la Falange ni el monarquismo liberal o autoritario. Si acaso el “catolicismo social”, y ya sabemos lo que ocurrió después con él. El franquismo no cesó de liberalizarse desde principios de los 60, y no solo económicamente (en economía siempre fue predominantemente liberal).  La abolición de los partidos no fue ni mucho menos la causa del éxito del franquismo. En realidad solo fueron prohibidos los causantes de la guerra civil, pero los  vencedores formaban en realidad cuatro partidos no bien avenidos, y cada uno de ellos con distintas corrientes, una de ellas abiertamente antifranquista. Estos cuatro partidos (“familias”), se hallaban en los años 70 en  plena descomposición, y ninguno de ellos ni todos juntos estaban en condiciones de mantener un régimen que se volatilizaba.

   Franco, por cálculo o intuición, consiguió dos victorias últimas: que el Vaticano II no provocase un derrumbe como el del salazarismo portugués, y, póstumamente, a  través de Fernández Miranda, el referéndum de 1976, con la democratización “de la ley a la ley”, siempre olvidado deliberadamente  por unos y por otros. Con ello se consiguió algo que normalmente permiten las democracias y raramente los sistemas autocráticos: un gran cambio de poder pacífico y sin demasiados traumas.

   La democracia obliga a los partidos a luchar por la opinión pública, lo que puede hacerse mejor o peor: una buena causa es a menudo muy mal defendida. Por tanto se corre el peligro de que los demagogos se impongan, lo mismo que un régimen autoritario tiene el peligro de que su líder sea un inepto o un loco, hecho no inhabitual. Así es la realidad humana. Una ventaja de la democracia es que, si se respetan los resultados electorales y el estado de derecho, la política puede cambiar sin  grandes trastornos, y que si se demuestra perjudicial puede corregirse en otras elecciones.  En la república fue posible una rectificación –y en parte se consiguió– del caos del primer bienio, y no se olvide que fue un líder conservador, obrando contra la norma parlamentaria, quien esterilizó su doble victoria, electoral y anti insurreccional.

   Los peligros de la democracia son reales, pero lo que ha pasado en España con Zapatero, Rajoy y el Doctor no es un problema de la democracia, sino de su erosión y progresiva destrucción por unos elementos demasiado parecidos a los que destruyeron la legalidad republicana. Y que con el mayor descaro –y aplauso de los ilusos antidemócratas de derecha— están acabando de hundir el gran acuerdo democrático de  1976. Es indispensable reivindicar la figura y los logros del franquismo no porque sea posible volver a un sistema de gobierno como aquel, sino porque,  precisamente sus logros permitieron la posibilidad de una democracia real, no convulsa, hoy atacada por la “estúpida canallería” de quienes no aprenden de la historia, tanto los del nuevo frente popular como los de una derecha tipo PP, degenerada y sin principios. La democracia es un logro póstumo del franquismo y se lo han dejado arrebatar entre unos y otros.

   Así pues, es precisa una doble reivindicación como base de una nueva política: la reivindicación del franquismo y de la democracia.

El legado de Franco: https://www.youtube.com/watch?v=72LX7cU2588

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

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Posiciones electorales / Animal religioso (II) El misterio

Para entender el sentido de las elecciones actuales debemos retrotraernos a Zapatero. Este fulano, especie de cretino genial, impuso la ruptura que izquierdas y separatistas no lograron en 1976. En ese sentido  supuso un antes y un después en el proceso abierto en la transición. El arma principal, pero no la única, fue la ley de memoria histórica, trabajada previamente por una continua propaganda desde poco después del mismo referéndum. El eje de la campaña deslegitimadora fue la denigración y calumnia sistemáticas al franquismo y a Franco.

Con la ley de memoria histórica, las leyes de género y otras medidas, España entraba de hecho en un nuevo régimen, reminiscente del Frente Popular. Lo importante del caso, y que revela una situación esperpento o demencia política, cuando  el propio rey firmó una ley que le deslegitimaba. Porque a aquellas alturas oponerse al engendro legal significaba justificar al franquismo, del que provenía la monarquía, y tras largas campañas izquierda y separatistas habían logrado convertir en tabú cualquier justificación del régimen anterior.  Hoy, el Doctor no  hace más que intentar llevar a su fin la misma política, que conduce directamente a la abolición de la democracia, de la monarquía y a una confederalización del país paso último a una disgregación ya considerablemente avanzada: piénsese solamente en la práctica desaparición del estado central en regiones tan importantes como Cataluña o Vascongadas, y en su extremo debilitamiento en otras.

  Por mucho que se denigren las capacidades intelectuales de Zapatero, debe reconocerse que los demás líderes le son inferiores incluso en ese terreno. Pues todos, excepto VOX, han aceptado las leyes e iniciativas del fulano y las han aplicado en lo posible. Todos son zapateristas, con matices, claro está: el PSOE y los separatistas son los más resueltos en esa dirección; el PP ha sido su máximo auxiliar en todo momento, también con Aznar que llegó a condenar el alzamiento del 18 de julio;  Podemas trata de empujar el movimiento a una situación venezolana; Ciudadanos rechaza nominalmente la disgregación del país, pero trata de entregarlo entero y disolverlo en la UE lgtbi  y colonizarlo por el inglés, lo mismo que los demás. El denominador común de todos ellos, repito, es su aceptación del rupturismo zapaterista y su dependencia política e ideológica de los separatismos.

   VOX ha surgido como una alternativa real, aún no completa pero suficientemente explícita, al zapaterismo de los demás. Durante años, todos han tratado de reducirlo a un gueto rodeado de un muro de silencio, pero eso se acabó. Ahora algunos de ellos, en especial el PP, tratarán de conducirlo al callejón sin salida de la “suma” y la expulsión del Doctor. El PP no puede sumar nada más que lo ha sumado todos estos años. Y la expulsión del Doctor no serviría de nada si le sucediera el PP. Sin embargo la actual demagogia “sumadora” del PP  puede tener bastante efecto si no es clarificada desde el principio: echar al Doctor y su pandilla es importante, y para ello VOX podría apoyar en su momento al PP y declararlo así. Pero mucho más importante es explicar y difundir la alternativa al zapaterismo, y en la batalla electoral VOX tiene que evitar a toda costa dar imagen de un PP bis más radicalizado a la derecha, como intentan presentarlo unos u otros.

VOX ha surgido como una alternativa, aún no completa pero suficientemente explícita al zapaterismo. En eso radica la fuerza que ya ha conseguido y en eso radican las esperanzas que viene suscitando. Una gran responsabilidad.

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El legado de Franco: https://www.youtube.com/watch?v=72LX7cU2588

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

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El misterio

 La muerte es un misterio que a su vez vuelve misteriosa la vida. Por misterio no queremos decir un enigma que con ingenio y esfuerzo podría resolverse, sino “algo” cuya explicación  está más allá de nuestras facultades. La razón se resiste a admitirlo, y esa resistencia ha generado las ideologías, pero por otra parte su propio ejercicio lleva con bastante facilidad a los límites de su competencia: el misterio se siente de un modo peculiar, no por nuestros sentidos ni por nuestra inteligencia, sino al comprobar su impotencia para explicarse a sí mismos.

   La vida no nos parece misteriosa a primera vista,  aunque sí enigmática. Son infinitos los enigmas que el hombre ha aclarado y los obstáculos que ha superado, para satisfacción suya por el poder de sus facultades. Nuestros sentidos y nuestra mente, con la cooperación social, nos permiten desenvolvernos en la vida con relativa seguridad. Sentimos nuestra existencia y la de las demás personas y del mundo en torno, y sabemos muchas cosas de ellos y de nosotros mismos, aunque nunca terminemos de saciar nuestro deseo o necesidad de saber y sentir. En otra palabras, comprendemos que en la existencia hay algo de misterioso e  inasequible, pero también que podemos desenvolvernos mejor o peor en ella, por lo que esa cualidad misteriosa nos parece solo relativa.

   Ahora bien, la muerte no es en absoluto relativa. Es un suceso absoluto. En él perdemos todas nuestras facultades para sentir, obrar  y explicar. Y aunque sigan otros humanos no nos es difícil concluir que al conjunto de ellos, a la humanidad, le llegará también su fin.

   Veamos ahora: la existencia se desarrolla en un espacio físico de tres dimensiones más otro factor, el tiempo,  que podemos llamar también dimensión, aunque sea tan diferente de las anteriores. Es otra cosa. El tiempo permite que la realidad en ese espacio transcurra, no quede estática como en principio percibimos el espacio. Permite que en un mismo espacio ocurran infinidad de actos diversos e incluso contrarios entre sí. Nuestras facultades (sentidos y razón, básicamente) nos permiten entender, mejor o peor, lo que ocurre en el espacio y el tiempo, desenvolvernos en esas dimensiones, reaccionar a los estímulos que nos procura la existencia, siendo parte de ella. Pero el mismo tiempo y el mismo espacio escapan a nuestras facultades. No sabemos lo que son y por qué existen o, más propiamente, encuadran la existencia, la realidad perceptible para nosotros.

   Somos parte mínima y temporal de lo existente, y esto en sí mismo es algo que escapa a nuestras capacidades mentales  y sensibles, como expresaban Omar Jayam y otros pensadores. Todas nuestras facultades nos vienen dadas y, junto con nuestra propia existencia,  terminarán por sernos arrebatadas: ¿por quién o por qué?,  ¿con qué objetivo? Imposible saberlo.

   Por lo demás, aunque dispongamos de sentidos y razón, el proceso de la vida nos causa una constante sensación de impotencia, nos obliga a someternos a resignarnos  o “aceptar” una realidad que tan a menudo contradice nuestros deseos y nuestra comprensión y nuestras ideas morales . ¿Qué es la vida?. Un Pleberio golpeado hasta la médula por el suicidio de su hija intenta desahogarse: “un laberinto de errores, un desierto espantable (…)  prado lleno de serpientes, río de lágrimas,  vana esperanza, falsa alegría…”. Es interesante comparar esta lamentación con la expresión furiosa de  Macbeth al conocer la muerte de su esposa:  “La vida es solo una sombra andante, un pobre actor que se pavonea y  agita en su hora sobre el escenario y ya no se le oye más. Un cuento de ruido y de furia sin sentido, contado por un idiota”.  En los dos casos se expresa la desesperación ante la desdicha,  en el  primero como lamento, en el segundo como maldición.

Pleberio es un “hombre bueno” aniquilado por la desgracia, Macbeth un personaje a quien la ambición y el influjo de su endemoniada esposa han llevado a tal grado de crimen que se siente en un lago de sangre, tan lejos de la orilla que ya le da igual moverse en una dirección u otra. Pero los dos llegan a la misma conclusión: la vida no tiene sentido. Y sin embargo, concluye Macbeth, hay que luchar en ella hasta el final, mientras que ante Pleberio se alza solo una niebla impenetrable. Es cierto que en situaciones prósperas o tolerables nadie o casi nadie expresa esa desesperación, pero el “ruido de fondo” es el mismo: el dichoso no puede saber el motivo de su dicha ni cuánto durará, ni el por qué de la desdicha de otros, que le hace sentirse vagamente culpable y a menudo le induce a justificarse de manera seudomoral, algo como “se lo merecen”; o a dar una ayuda generalmente poco útil y que a menudo provoca más resentimiento que gratitud.

 Contra estas limitaciones en vano se rebelan o buscan salida nuestras facultades. Y no es difícil  ver en esa condición humana el origen de las religiones y de las ideologías.  Precisamente la consciencia más o menos viva de esas limitaciones humanas crea las religiones, la ideologías,  también el arte y la literatura.

Algunos piensan que la física podrá darnos tal vez una explicación, con sus hallazgos sobre el (supuesto)  comienzo del cosmos, sobre la posibilidad de otras dimensiones o los comportamientos de lo inmensamente pequeño, tan distintos de lo que percibimos en nuestro mundo. Quién sabe: quizá al morir penetremos “en otra dimensión”. Algo así parece que viene a decirlo la religión cristiana, pero permanece la pregunta: “¿Por qué y para qué?”

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Que no deje de tronar la artillería

Desde hace días me llegan audios de YouTube de una carta abierta mía al gobierno del Doctor y la Marimacho, escrita en este blog el 16 de julio del año pasado. La había leído en voz alta,  y de ahí el audio,  en el programa de Luis del Pino “Sin complejos”,  donde los sábados (a veces los domingos), entre las 10,30 y las 11.00 suelo tener una intervención de entre cinco y diez minutos.  Tenía medio olvidado el comentario, y ayer me abordó en un bar un profesor que se dijo votante del PSOE y que también había recibido el audio. Obviamente no estaba de acuerdo conmigo, pero me reconoció con ecuanimidad que estaba bien argumentado y era convincente.

No sé de quién o quiénes habrá partido la iniciativa de hacerla circular, pero viene inmejorablemente al caso ante la campaña electoral.  Llevo mucho tiempo señalando que los comentarios políticos o históricos del blog o de Una hora con la Historia  son munición argumentaria que procuro hacer contundente, contra el proceso destructivo de España y la democracia en marcha.  Pero la munición sirve de muy poco si quienes la reciben se contentan con verla y no la utilizan a fondo, que es lo que ocurre casi siempre. Por eso me ha sorprendido muy felizmente la iniciativa de quienes han decidido convertirse en artilleros y emplear a fondo la munición.

La pasividad mayoritaria parte de la idea de que quienes deben hacer la política son los partidos, que disponen de los medios necesarios, y que otra cosa es un esfuerzo inútil. Esto podría ser así en tiempo de normalidad y estabilidad, pero no, desde luego, en tiempos peligrosos como los que vivimos. Hoy es preciso que cada cual se convierta en “artillero” y no cese de disparar esta munición política, no sea que termine siendo necesario disparar otra. Y debe hacerse llegar a amigos y enemigos, procurando que la acción se extienda como una mancha de aceite. Muchos piensan que es inútil enviarla a votantes de izquierda o a separatistas, pero es lo contrario. En su gran mayoría rechazarán el mensaje, pero de momento lo han conocido, y solo eso ya  es  importante. Y si les llega por diversos canales, tanto mejor. Un mensaje no es asimilado si no llega de modo insistente, máxime en unos tiempos de infinita proliferación de mensajes contradictorios  o irrelevantes, que desconcierta y marea a la gente.

Ante nuestras narices, unos puñados de déspotas corruptos, de “doctores”, tiorras y  golpistas están amenazando la integridad nacional, base de toda posible convivencia, construida durante siglos por muchas generaciones con esfuerzo y sangre. Y esas pandillas amenazan la libertad de todos, se proponen multar y encarcelar a quienes no aceptemos sus versiones de la historia, cimentadas en el embuste descarado y la “estupidez canallesca”, que diría Marañón; y fundamento de sus políticas actuales.  Es preciso que sean ellos, los tiranos,   quienes en todo caso vayan a la cárcel.

En frase de Julián Marías, “no debíamos pensar tanto en lo que va a pasar, sino en lo que podemos hacer”.  Que es mucho, si nos lo proponemos. Y en esta importantísima campaña electoral cada uno debe hacer cuanto esté en su manos. “España espera que cada cual cumpla su deber”, diríamos, imitando otra frase célebre. Con su infame profanación, el Doctor, la marimacho  perturbada, y los separatistas, han declarado la guerra a quienes defendemos la nación y la libertad. Y es preciso replicarles en el terreno en que hoy se plantea el desafío, porque a todos nos concierne. En estas semanas la artillería debe tronar sin cesar un minuto.

https://www.youtube.com/watch?v=f7AM2_TxUDM

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