* Los emisarios del PSOE a la ETA decían a esta que estaban en el mismo barco. Lo llevo señalando muchos años: el barco del socialismo, el antifranquismo, el feminismo, la memoria histórica, la ideología lgtbi, el odio o desprecio a España…
* ¿Por qué quería el PSOE rescatar a la ETA de la ruina a la que la había llevado Aznar con el estado de derecho? Porque PSOE y ETA estaban en el mismo barco. El barco de la destrucción de España y la democracia.
*El PSOE y la ETA estaban en el mismo barco, a confesión propia no se precisa más. Pero, ¿y el PP de Rajoy? Pues también. Estaban como camareros de los capitanes Ternera, Rubalcaba y ZP.
*ZP y Rajoy deben terminar en la cárcel como cómplices de banda armada. Lo llevo diciendo muchos años. O ellos o el estado de derecho y la democracia.
*España es el único país del mundo con una casta política mafiosa que premia el asesinato, financia los separatismos y la colonización cultural, es amiga y aliada del país que invade su territorio y emplea el ejército en operaciones bajo mando ajeno, en lengua ajena y en interés ajeno.
************************
–En la publicidad de la editorial sobre su novela hay dos frases que me llaman la atención: “los ojos del asesino de su padre le descubrían la verdad sobre sí mismo”. En otro lugar la presentan como “la gran novela de los años de hierro”. Entiendo la pretensión sobre lo segundo, pero no lo primero…
R. Son frases publicitarias, el negocio funciona así. Pero, ¿cuál es la verdad que descubre el protagonista? Hay, si se quiere, dos padres. ¿Cuál es el verdadero? El que le ha admitido y criado, es verdad que fríamente, más por caridad cristiana que por amor, o el padre biológico? El protagonista no siente mucho cariño por el primero, es lógico, pero hace un esfuerzo por ser ecuánime con él. Se da cuenta de que ya es bastante que no le despreciase o lo maltratase. Hoy salen en la prensa con frecuencia casos de hombres que maltratan, o abusan sexualmente, incluso asesinan a hijos que su pareja ha tenido con otros. Pero, aunque no lo diga explícitamente, el protagonista no siente cariño por su padre “real”, real en el sentido de que es quien lo ha criado en la realidad, ni tampoco por su madre y su hermana, la preferida. Eso se percibe en el poco esfuerzo que hace al terminar la guerra civil por encontrar sus restos. En cuanto a su padre biológico, no lo descubre hasta el momento en que tiene que matarlo. Hasta entonces no tenía más que motivos para odiarle y ninguna razón para evitar asesinarlo. Cuando lo descubre sufre un enorme conflicto moral. Obviamente considera que acabar con él es absolutamente necesario, no puede echarse atrás, por mil razones, pero decide no participar directamente en la ejecución, él mismo no entiende bien por qué (lo mismo que no entiende bien por qué trata de salvar al obrero comunista de Vigo, a quien ha engañado y que está a punto de caer en una redada. Las reacciones de las personas no se guían demasiado por la lógica).
El descubrimiento de que el hombre del maquis es su padre biológico, a aquellas alturas y para una persona de espíritu objetivo como él, no debería presentar demasiado problema, más bien quedar como una curiosidad llamativa. Después de todo, dicho padre había asesinado a quienes, mejor o peor, constituían su familia y le había llevado a él mismo al borde de la locura. Era además la lógica de la guerra: era un enemigo peligroso y no había por qué pensar más en el asunto. Con abstenerse en su muerte, dejar que otros la llevasen a cabo, podía darse por resuelto el conflicto moral. Pero es días después cuando el conflicto se le presenta con otra cara, que le aterra: el causante de su existencia, de su presencia en el mundo, era aquel individuo siniestro con quien, además, tenía más semejanzas de las que le hubiera gustado. Ese lazo de causa a efecto entre aquel individuo y él mismo, entre la vida de los dos, es lo que le produce una impresión repentina y demoledora. Demoledora porque se trata de un conflicto sin solución. Y ese golpe le produce, sin decirlo, un cambio en su actitud ante su propia vida anterior, que preferirá olvidar, le empuja a cambiar radicalmente de vida y someterse, por así decir, a Carmen.
–Lo de la gran novela de los años de hierro.
P. Eso es otra cosa. Hay bastantes novelas sobre la guerra civil y aquellos años, enfocadas desde diversos ángulos. Para mí, es una literatura demasiado convencional, lo he dicho a menudo. Creo que la literatura española desde el siglo XVII adolece de falta de conflicto moral y de sentido épico. Es una literatura a remolque de la francesa sobre todo, peor que esta y demasiado costumbrista. Por épica entiendo el esfuerzo del hombre ante los límites de su condición. La épica no es necesariamente bélica, aunque en situaciones extremas de guerra alcanza quizá su mayor expresividad. ¿Es la gran novela de los años de hierro? Llamo años de hierro a los que van desde 1936 hasta la derrota del maquis en 1948, porque van marcados todos por la guerra o el peligro o la amenaza de ella, y exigen reacciones extremas. Bien, ¿es la gran novela de la época, o mejor dicho sobre la época, como dice la publicidad? Pues qué le voy a decir. Me parece muy posible, ya le he dicho que lo que he leído no me parece demasiado bueno, aunque hay obras de calidad. Espero que la mía no entre en el lote.
***********
Europa y España
Es evidente que España salió de la II Guerra Mundial en una posición política y moral muy superior a la del resto del continente. Sin deudas ni tutelas, como decía y se olvida siempre. No obstante aquella independencia resultaba insultante para los países de Europa occidental, que adoptaron enseguida una actitud delictiva de hostilidad y aislamiento con pretextos indecentes, a pesar de lo mucho que debían a la neutralidad española. El mismo Israel adoptó esa actitud a pesar de que España había salvado a gran número de judíos.
El problema pasó pronto a ser el del expansionismo soviético. Al terminar la guerra mundial, ningún ejército estaba en condiciones de vencer al soviético, salvo con bombas atómicas, inexistentes por el momento y que habría acabado de destruir a Europa. Claro que la URSS tampoco podía emplearse a fondo porque necesitaba rehacerse de los tremendos destrozos de la guerra, y de momento podía darse por satisfecha con lo conseguido. Pero su influencia estaba ahí, con grandes partidos en Francia e Italia, guerrillas en Gracia y en España, etc. Franco había advertido a los ingleses que su alianza con Stalin no podía durar y que más les valía pensar en ponerse de acuerdo con España. Londres había rechazado con furia la propuesta española como una injerencia insolente e inadmisible, pero la realidad estaría de parte de Franco, y a aquellos países no les quedó más remedio que “tragar” y resignarse a ella. El maquis y el aislamiento fueron derrotados por España, y Usa, más pragmática, debió admitir que en una estrategia general en Europa, España adquiría una relevancia no menor que Inglaterra.
No por eso iban a deponer su hostilidad aquellos países –propiamente sus políticos y partidos, con excepciones– so pretexto de “democracia” (eran países muy complacientes en muchos sentidos con la URSS –a la que debían tanto, también hay que decirlo–; y que llevaban a cabo despiadadas represiones, finalmente inútiles, en sus colonias). Y la verdad es que en relación con el peligro comunista, como había ocurrido con la neutralidad, aquellos países y Usa debieron mucho más a la firme retaguardia española que España a ellos y a los préstamos y comercio que poco a poco tuvieron que abrir.
Pocas semanas después del fin de la guerra en Europa, Franco pronunció un discurso en el que auguraba que los países de Europa occidental no iban a tener más remedio de imitar al régimen español. En esto no fue tan realista como otros, pero tampoco era un disparate, y merecerá la pena examinarlo con algún detenimiento.
************
Cómo derrotó España el criminal aislamiento decretado, al terminar la guerra mundial, por regímenes comunistas, democracias y dictaduras diversas: https://www.youtube.com/watch?v=dJuWZeoFYPQ







