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Sitios de interés
Continuidad histórica y nuevos problemas / Lo que nos jugamos / (V) Democracia como utopía
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El mayor estadista / El tiempo extraño (6) / Efectos nefastos
El mayor estadista
Ayer puse el blog sin recordar que hoy es una fecha histórica, aniversario de la muerte del mayor estadista que ha tenido España en al menos dos siglos: el que venció a sovietizantes y separatistas, salvó a España de las atrocidades de la guerra mundial, derrotó al maquis comunista y las maniobras internacionales conjuntas de países comunistas, democráticos y dictatoriales para aislar y hambrear la nación, mantuvo la unidad e independencia nacional, y dejó un país reconciliado y próspero. Nadie ha hecho más por España en varios siglos. ¿Quiénes le odian? No los demócratas, que nunca le hicieron oposición. Le odian los etarras y sus corruptos amigos del gobierno, los separatistas de todo pelaje, los comunistas y los señoritos del PP, condenados por su inanidad y oportunismo a alimentarse de los desechos intelectuales de la izquierda. Bien mirado, no es de extrañar ese odio, lo sorprendente sería lo contrario.
Hoy la herencia del franquismo, es decir la unidad e independencia nacionales, la paz, la reconciliación, y sobre todo la libertad, están seriamente amenazadas por unos políticos corruptos, totalitarios y estafadores que no viven en la mentira sino de ella. Pero esto es así también porque quienes más o menos entienden los méritos de Franco, son incapaces, por confusión y pasividad, de contrarrestar a los odiadores y crear opinión pública. Y esto parece tener mal remedio, por ahora.
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“Una novela dantesca” (Aquilino Duque)
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Otoño de 1943: el franquismo sufre amenazas internas y externas cada vez más serias, pese a lo cual se consolida 205 – El franquismo se consolida frente a amenazas internas y externas – YouTube
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El tiempo extraño (6).
Como decía, era un lugar común en la oposición antifranquista la elevación moral y cultural que experimentaría la sociedad cuando, por fin hubiera llegado la libertad o lo que llamaban libertad, tras el fin de “la dictadura”. Sin embargo recuerdo bien los años de la transición, cuando vivía en la clandestinidad pero atento a los fenómenos sociales en marcha. Bien pronto se empezó a hablar del “desencanto” ante aquellas expectativas. Los jóvenes se volvían “pasotas” y las retóricas políticas “les resbalaban”. Antes, aunque fuera por curiosidad, bastantes personas recogían los “panfletos” que tiraban los partidos en el metro, las calles o las puertas de las fábricas, y ahora quedaban en el suelo, pisoteadas con indiferencia. Se intentaba crear una “épica de la libertad por fin conquistada”, pero realmente la democracia llegaba por evolución, sin conquista de ninguna clase; y era imposible ver nada épico en aquellos políticos y partidos que, salvo en parte los comunistas, se habían dedicado a prosperar y trepar en el franquismo, incluso en su aparato de estado… Saltaba a la vista que simplemente se proponían hacer lo mismo en la nueva situación declarando su aversión al régimen anterior, del que tantos beneficios habían extraído. Esta “jeta” era particularmente cómica entre los cómicos, es decir, entre gentes del teatro, del cine, intelectuales, etc. promovidas y premiadas abundantemente en aquellos horribles años de tiranía y páramo cultural. Y los que habían luchado, pocos, sugerían una historia más bien algo sórdida que épica. En fin, más que de épica liberadora eran tiempos de farsa generalizada, en la que casi todo el mundo hacía su papel alegremente.
Típica también fue la vasta difusión de la droga, desde el porro o la cocaína a la más dañina, la heroína. No conozco ningún estudio al respecto, pero puede afirmarse que miles de jóvenes murieron y muchos más quedaron más o menos idiotizados por sus efectos. El PCE no era partidario, pero el PSOE fomentaba la nueva tendencia de “libertad”. En la prensa se preguntaba al respecto a los líderes de las juventudes de los partidos, y también los de derecha se mostraban comprensivos, “¿quién no se ha fumado algún porro?”. También la pornografía subió en flecha, a menudo mezclada con la política “democrática”. La revista pornopolítica Interviú alcanzó una tirada de un millón de ejemplares, absolutamente insólita. Y también subió en flecha la delincuencia común, con revueltas en las cárceles y asesinatos entre presos, creo recordar que llegaron a jugar al balón con la cabeza de alguno. En el lenguaje corriente se introducían muchos términos del caló carcelario, e iba infantilizándose
El negocio de las alarmas, puertas blindadas y empresas de seguridad, antes prácticamente inexistente, se fue convirtiendo en un pilar no desdeñable de la economía. Recuerdo aquel tiempo también por las estridentes sirenas policiales a cualquier hora y en cualquier sitio, y también por el sonido de las alarmas de los coches, que te despertaban a cualquier hora de la noche.
También aparecieron las fiestas con mucho ruido en pisos o simplemente los “botellones” (esta cutre palabra vino más tarde) en la calle y en los bares hasta altas horas de la noche, que no dejaban descansar a los vecinos que debían levantarse pronto para ir al trabajo, de quienes se burlaban abiertamente, también en prensa como en El País. España había entrado en un jolgorio de libertad, hedonismo, decibelios y cachondeo a todo trapo. Parecía que “la democracia es así”, o bien que había que tolerar una etapa pasajera de tales alegrías como desahogo por la brutal represión antes sufrida. . En la prensa se extendía el chismorreo sexual de unos y de otros… Hay que decir que los comunistas explicábamos estos fenómenos “culturales” como manejos de la burguesía para apartar a los obreros y los jóvenes de la lucha y disolver su “conciencia de clase” o “revolucionaria”. Otros creo que los atribuían a la masonería o al propio comunismo, o al sionismo. En realidad, creo que eran fenómenos espontáneos, solo en parte dirigidos desde la prensa y los medios, donde iban asentándose “los putos y las putas”, como decía un comentarista.
Cualquier protesta era tachada de “represora”, “conservadora”, “puritana”, adjetivos de intención negativa… o de “nostalgia del franquismo”, aquel páramo cultural y social donde nadie se divertía bajo un yugo oscurantista de terror policial. Lo del “páramo cultural” fue tomando cuerpo de la pluma de unos intelectuales que hoy han pasado en su mayoría a un merecido olvido, aunque no sin dejar su huella.
Este ambiente no muy paradisíaco se completaba con oleadas de huelgas nunca vistas, que hacían quebrar a numerosas empresas; un desempleo tampoco visto anteriormente; y una abundancia de mendigos, que habían prácticamente desaparecido bajo la brutal tiranía del régimen pasado. Y por supuesto estaba el terrorismo en ascenso, sobre todo el de la ETA. Llamar a todo esto democracia, cultura, elevación moral o cosa parecida… se puede hacer, por supuesto, por qué no, ¿no estamos en un país libre? Pero es interesante recordar también que cuando el PSOE llegó al poder lo hizo con la consigna del “cambio”, un cambio solo posible con la “honradez y firmeza de cien años” demostrada por aquel partido. Recuerdo que salieron incluso adivinos pronosticando para España, bajo los socialistas, un período de florecimiento económico, cultura y política como nuna se había soñado. Por eso ahora las lumbreras de la “memoria histórica” dicen que la etapa anterior no había sido de “verdadera democracia”, sino de “crímenes franquistas”.
Debo decir que el PSOE siempre me produjo especial repugnancia, aunque por razones distintas. Entonces porque percibía claramente su desvergonzada usurpación de una lucha antifranquista que no realizó, y su demagogia social no menos desvergonzada. Posteriormente, por razones de más peso.
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Persistentes efectos nefastos
La experiencia del Frente Popular me parece extraordinariamente valiosa para entender la historia desde entonces: por qué hizo imposible la democracia para una larga temporada, y por qué actualmente, por falsear la historia o pretender ignorarla, hemos llegado a la situación actual.
Importa también entender su estrecha relación con la II Guerra Mundial, no en el sentido que normalmente se da a la relación entre esta y la guerra de España, sino en los efectos de la alianza entre Stalin y las potencias anglosajonas. Como previó Franco, esa alianza no iba a prolongarse mucho en términos militares y políticos, pero ha pesado mucho, y sigue pesando, en la ideología y la propaganda. Con efectos nefastos para la estabilidad y la libertad en España, hasta hoy mismo.
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Por qué tiene razón la pandilla del Pollo Doctor
Por qué tiene razón la pandilla de Pollo Doctor.
Hay que entender la lógica política e ideológica de los procesos que vivimos por debajo de la espumilla de los chismorreos políticos de cada momento. Ya en la transición, la inanidad intelectual de la derecha permitió que se confundiese democracia con antifranquismo. A partir de ahí se abrió un proceso de corrosión de la democracia, porque el antifranquismo nunca fue democrático. De serlo, nada más democrático que la ETA, pues no solo combatió al franquismo, sino que reúne en sí los dos componentes de los vencidos en 1939: separatismo y socialismo sovietizante.
El ápice de ese proceso se alcanzó con Aznar, cuando condenó el alzamiento del 18 de julio y se convirtió en el mayor benefactor político de los separatistas. Con ello despejó el camino a las leyes y medidas de Zapatero, en particular la ley de memoria histórica, que ahora quieren reforzar. La ley de memoria remataba la condena hecha por Aznar convirtiendo en ley la deslegitimación del franquismo. Al parecer casi nadie se daba o quería darse cuenta de sus consecuencias lógicas. Con ello se deslegitimaba la herencia de aquel régimen, que en definitiva no era otra cosa que la paz más larga de España en dos siglos, la prosperidad mayor que se había vivido antes o después, la unidad nacional, la cultura básicamente cristiana de occidente y la monarquía. Y esta es la herencia que se quiere destruir en nombre de una democracia representada por sovietizantes y separatistas herederos de los vencidos en la guerra civil.
Pero ¿y la democracia? ¿Podía haber venido ella del franquismo? De acuerdo con la falsedad inicial, no podía. Lo que habría ocurrido en la transición habría sido una falsa jugada del propio régimen para perpetuarse lavando su fachada. Sin embargo está el referéndum de 1976, que todo el mundo quiere olvidar. Por abrumadora mayoría popular se decidió la democracia de la ley a la ley, desde la legitimidad histórica del franquismo. Una legitimidad que la gente entendía por haber derrotado al Frente Popular, haber librado al país de la guerra mundial, haber mantenido la unidad nacional y la cultura europea de raíz cristiana, por haber traído la mayor prosperidad vivida hasta entonces y mantenido una gran libertad personal. El franquismo fue dictatorial, porque las circunstancias históricas no permitían otra cosa, pero no fue tiránico. Esta es la legitimidad del franquismo, y solo desde ella podía pasarse a una democracia que no reprodujese las convulsiones de los años 30.
Así pensaba la gran mayoría entonces… , muy equivocadamente según la doctrina del antifranquismo democrático. Pues si mantenemos la equiparación de democracia y antifranquismo, el actual frente popular tiene razón: aquel referéndum no puede ser reconocido, como tampoco la transición y la amnistía posteriores. La única democracia posible sería la que saltase hacia atrás cuarenta años para proseguir la supuesta legitimidad del Frente Popular. Solo que este, claro está, solo puede llamarse democrático desde una absoluta perversión del lenguaje, perversión a la que, abierta o implícitamente, se han prestado ya la UCD y más decisivamente Aznar y su partido, los obispos y la monarquía, en una inmunda quiebra política, intelectual y moral.
Dicen ahora los enterados que la pandilla gobernante en España va contra la transición y la amnistía. No es cierto: va contra el franquismo, contra su herencia, porque sin él, ni la transición ni la amnistía habrían sido posibles. Y esta es la lección que todos debemos aprender si queremos evitar errores del pasado.
Unas palabras sobre Torcuato Fernández Miranda. Este fue el único político de verdad clarividente de la transición. Él percibió con claridad dos cosas: a) que el franquismo no podía continuar; y b) que la democracia no funcionaría si no se hacía sentir débiles a los antifranquistas. Lo segundo era esencial, porque en la incertidumbre de una transición política podían creerse más fuertes de lo que eran, lanzarse a acciones aventureras y volver a las andadas. El modo como hizo saber a los antifranquistas que eran débiles, fue el citado referéndum. Contra él se movilizaron en vano los que hablaban de ruptura para enlazar con los vencidos de la guerra. Primero intentaron una huelga general que falló estrepitosamente, y después un boicot al referéndum igualmente fracasado. El pueblo no tenía “memoria histórica”, tenía simplemente memoria real de lo que había vivido, y votó lo justo. Este fracaso obligó al antifranquismo a moderarse… por un período.
¿Y por qué no podía continuar el franquismo? En primer lugar porque, al definirse como católico y ser rechazado por la Iglesia en el Vaticano II, había caído en un vacío ideológico. En segundo lugar porque, como efecto de ese vacío, los cuatro partidos o familias del régimen estaban disgregados y a la greña, entre sí y dentro de cada uno: ninguno de ellos podía continuar el franquismo, y la mayoría ya no lo querían. Por eso fueron muy pocos los que se opusieron en las Cortes y luego al referéndum. En tercer lugar porque, a consecuencia de lo anterior, el régimen nunca había desarrollado una ideología propia. Por tanto, solo quedaba intentar una democracia que no repitiese las convulsiones de la república, para lo cual el franquismo había creado una sociedad reconciliada y próspera en una nación unida.
Torcuato era hombre culto, conocedor de la historia y sus líneas de fondo, pero desgraciadamente Suárez, al que creyó erróneamente un discípulo fiel, era un chisgarabís ignorante que solo concebía la política como el chanchulleo de ocasión con estos y los otros. Y que condujo la transición al peligroso desastre del 23-f. Y el rey resultó algo muy semejante. No obstante, el franquismo dejó una herencia tan fuerte, que todavía el frente popular no ha logrado sus objetivos, aun habiendo avanzado mucho hacia ellos.
El caso es que hoy, por estas falsificaciones de la historia, ha vuelto el frente popular de separatistas y sovietizantes, y el país se encuentra en golpe de estado permanente, en serio peligro de disgregación nacional y de tiranía comunistoide, empeorado por una renuncia a la soberanía que hace de España un país satélite o títere de otras potencias. Ha vuelto el poder de “la estupidez y la canallería”, que dijo Gregorio Marañón. El poder que quiere arrebatar la libertad a los españoles, dividirlos y provocar el choque entre ellos. El poder que intenta, al modo hitleriano, implantar una tiranía empleando torticeramente fórmulas legales. El poder al que hay que parar los pies de manera absoluta antes de que nos conduzca al choque directo.
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Crímenes de lesa cheka / El tiempo extraño (5) / El gran problema del Frente Popuar
Crónica. Crímenes de lesa cheka
**El PSOE, gran aliado de la ETA, dice que investigará “los crímenes de la transición” hasta 1982. No se refiere a los crímenes de la ETA, a la que rescató y premió el PSOE cuando Aznar y Mayor Oreja la llevaron al borde de la extinción. ¿Hasta cuándo aguantaremos a estos delincuentes?
**Los chorizos del PSOE y los agentes de la narcotiranía de Maduro acusan al franquismo de crímenes de “lesa humanidad”. En su idioma perturbado quieren decir, naturalmente, de “lesa cheka”. Y lo asombroso es que quienes cometieron tales crímenes fueron los jefes del Frente Popular, que huyeron con los tesoros robados mientras dejaban a sus
“pobres”chekistas (torturadores y asesinos) expuestos a la justicia de los nacionales.
**Se habla de victimas de la ETA, olvidando siempre la mayor de ellas: la destrucción del estado de derecho por el PSOE, el mayor cómplice de los pistoleros, a quienes rescató y premió al llegar al poder después de los atentados del 11-m.
**No es cierto que los españoles se reconciliaran en la transición. Venían reconciliados de muchos años atrás. Sin ello no podría haber habido ninguna transición, con políticos tan mediocres como aquellos. Piensen en el rey “que trajo la democracia”.
**El mensaje del referéndum de 1976 fue clarísimo: legitimar la democracia desde el franquismo y el franquismo desde la democracia. Pero esto solo parecen haberlo entendido bien su autor, Fernández-Miranda, y la oposición que quedó entonces derrotada, y nunca aceptó la decisión popular. Tampoco la aceptó una parte de la derecha que creía poder mantener el franquismo, porque no lo había entendido. La derecha “centrista”, del rey abajo, vio en el referéndum, un hecho histórico de gran calado, poco más que una triquiñuela que le beneficiaba de momento.
**Lo más penoso de la humillante situación en que los mangantes y matones de izquierda hunden a España es el escaso espíritu y decisión de resistencia a ellos.
**El Pentágono acusa a Rusia de “comportamiento problemático”. Puede ser cierto, pero ¿no es problemático destrozar países enteros como Irak, Afganistán, Siria o Libia? Eso no puede achacársele a Rusia, por ahora.
**Londres también acusa a Rusia de “aventurerismo”. ¿Y las aventuras inglesas en Irak, Afganistán, Siria o Libia? ¿Y su aventura en España con la colonia de Gibraltar, que tan gratuita y remuneradora le resulta gracias a los gobiernos lacayos de Madrid?
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“Una novela dantesca” (Aquilino Duque)
Otoño de 1943: el franquismo sufre amenazas internas y externas cada vez más serias, pese a lo cual se consolida 205 – El franquismo se consolida frente a amenazas internas y externas – YouTube
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El tiempo extraño (5)
En la teoría de la extrema izquierda, como el PCE(r)-GRAPO o la ETA, “la lucha popular” habría obligado al franquismo a “lavarse un poco la cara reconociendo ciertas libertades”, que podían usarse contra él hasta llegar al socialismo y la disgregación de España (no debe olvidarse que la ETA reunía la doble característica del Frente Popular: era al mismo tiempo comunistoide y separatista). En la izquierda un poco menos extrema, su oposición al referéndum del 76 había dejado paso a un intento de explotar también unas libertades que, en rigor y salvo al PCE, nada le debían, pues nunca había participado en la “lucha popular”. Lucha por demás exigua, pues, como demostró el referéndum, la inmensa mayoría nunca había combatido al régimen, en el cual se vivía con tranquilidad, prosperidad y una amplia libertad personal, aunque las libertades políticas estuvieran restringidas a comunistas o separatistas.
Lógicamente, todos esperaban, yo también incluso al quedar fuera del partido, que las libertades generasen un ambiente popular de lucha “políticamente consciente” y de cierta elevación moral, por así decirlo. ¡La dulcificación o salida de una tiranía horrorosa, con su páramo cultural, deberían crear una sociedad esplendorosa! Los socialistas, que habían vivido muy bien en el franquismo, llegaban presumiendo de su “honradez y firmeza”; el PCE, único que podía presumir de lucha antifranquista desde el principio hasta el final del régimen, se jactaba de no mentir y “cumplir lo que decía”; todos adoraban “la libertad”, etc. No iban a salir así del todo las cosas. Los comunistas esperaban que su larga lucha fuera premiada por una masa de votos que les acercasen por lo menos al poder y, para su terrible sorpresa, el premio se lo birlaba un PSOE insignificante, pero protegido por el propio franquismo en sus últimos años y rápidamente inflado con dinero alemán y de otras fuentes. Por ello, los comunistas entrarían en una prolongada crisis y el propio Carrillo llegaría a ser expulsado de su partido. Luego, la honradez y altura moral e intelectual del PSOE se demostraría sin dejar lugar a dudas. Los dos mayores grupos maoístas o marxistas-leninistas (ORT y PT) se unieron… como paso previo a su hundimiento, demostrando que no siempre la unión hace la fuerza. Muchos de sus “cuadros” pasaron a reforzar a un PSOE en que veían más futuro político y personal… Los separatistas no osaban decir su nombre: parecían contentarse con una vaga autonomía.
Por lo demás, todos unieron fuerzas para desacreditar al PCE(r)-GRAPO e impedir que arraigara. Lo cual no podían hacer ya con la ETA, con la que, desde el comienzo de sus asesinatos en 1968, habían colaborado de muchas formas, especialmente desde una prensa legal en el franquismo. Colaboraba también la oposición meliflua y consentida por el régimen, cuya prensa demostró lo que entendía por democracia cuando, recién muerto Franco, Solzhenitsin explicó lo que era una dictadura de verdad. Todos tomaban a los etarras por unos jóvenes ingenuos que les hacían el trabajo sucio para, cuando llegase la democracia, retirarse y cederles el paso al poder: no eran por cierto unos linces aquellos “antifranquistas”, desde el PSOE a los del “Grupo 16″. No debe olvidarse que la ETA reunía la doble cara del Frente Popular: era al mismo tiempo comunistoide y separatista. Si a alguien le extraña la actual colaboración y homenajes a la ETA por parte del PSOE, comunistas, separatistas y demás, debe conocer esta larga complicidad, que he expuesto en mis libros sobre el separatismo vasco y catalán. En cambio el GRAPO había empezado sus atentados demasiado tarde, cuando todos se aprestaban a utilizar aquellas libertades políticas que tan poco les debían.
Las expectativas de la oposición, por tanto, estaban saliendo mal, excepto, en un plano meramente utilitario, al PSOE. En la derecha, en sentido amplio y que incluía a los separatistas vascos y catalanes, de momento cautelosos, había un sector que creía posible continuar un franquismo –que no entendían– empleando también alguna violencia, desde luego insignificante al lado de la ETA o el GRAPO. Y entre su falta de comprensión del referéndum y esa violencia residual, se iban desacreditando rápidamente. Otro sector trataba de desenvolverse y desenvolver la democracia asentándola en los logros del franquismo, encontrándose en un fuego cruzado desde la oposición izquierdista-separatista y de la derecha autodenominada centrista, la UCD impulsada por el rey y Suárez con ideología democristiana apoyada, paradójicamente, en el aparato del Movimiento franquista, es decir, falangista. La conjunción se reveló exitosa, pero el partido terminaría saltando por los aires solo cinco años después de formado.
Basten estos breves rasgos para tener una idea del peculiar ambiente político creado por entonces. Pero creo que es aún más interesante examinar el extraño ambiente popular creado al compás de los acontecimientos políticos.
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El gran problema del Frente Popular
El principal problema interno del Frente Popular fue el intenso empuje disgregador de las fuerzas que lo componían. Y fue la estrategia diseñada en Moscú y aplicada por el Partido Comunista, lo que permitió mantener en el Frente una unidad suficiente para sostener tanto tiempo la lucha, incluso con ocasiones de ganarla. Cuando, al principio de la guerra, los nacionales parecían inexorablemente condenados al fracaso, como decía Prieto, las tendencias disgregadoras no parecían muy dañinas, porque de lo que se trataba no era tanto de ganar, cosa que se daba por hecha, sino de cobrar fuerza con vistas al reparto del botín. Fueron los comunistas los que vieron desde el principio tres cosas: que la guerra iba a ser larga, que había posibilidad de que la ganara Franco, y de que, para impedirlo, era imprescindible una verdadera estrategia a largo plazo. Cuando anarquistas, socialistas, separatistas y republicanos de izquierda vieron realmente el peligro, se encontraron con que la única solución era la que iban imponiendo los comunistas. Ahora bien, lo que Stalin y sus agentes perseguían no era salvar generosamente una república democrática, como lo ha pintado y sigue pintando una larguísima serie de historiadores charlatanes (Ver en entradas pasadas de este blog la “Galería de charlatanes”). Esta cuestión clave y muy poco atendida, también por la historiografía de derecha, la he tratado de modo especial en Por qué el Frente Popular perdió la guerra
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Clave de la guerra civil / El tiempo extraño (4) / (IV) Despotismo ilustrado / Que vayan a Alemania
Una clave de la guerra civil
Siempre me llamó la atención que muchos historiadores y comentaristas partidarios del Frente Popular condenen sin embargo a Stalin o a los comunistas. Se creen así más “demócratas”. Pero sin Stalin y los comunistas, el FP no habría durado seis meses a los nacionales. La razón principal de su debilidad está en que anarquistas, socialistas, separatistas y republicanos de izquierda tenían proyectos no solo distintos sino opuestos, y carecían, como lamentaba Azaña, de una idea nacional que les diese cohesión. Les unía, desde luego, el odio a lo que representaban los nacionales y, al principio, la convicción de que iban a aplastar su rebelión con facilidad…, sustituida a los pocos meses por un saludable temor a que los nacionales vencieran y les ajustasen cuentas. Por otra parte los dirigentes de aquellos partidos tenían demasiado de majaderos y a menudo de criminales, basta leer las memorias de ellos mismos para comprobarlo.
Por lo tanto, su resistencia durante casi tres años solo pudo deberse a algo exterior a ellos, y ese algo solo pudo ser Stalin. El análisis más superficial piensa nada más que en el envío de armas, muchas de ellas excelentes. También los técnicos militares, que luego destacarían –los que no fueron purgados– en la guerra contra Alemania. Pero hubo otro factor aún más relevante, si bien invisible: Stalin, a través del Partido Comunista, dotó al Frente Popular de una estrategia, de la que carecían los demás. Y aunque los demás desconfiaban de los comunistas, no tuvieron más remedio que ir resignándose a ella, por temor a los de Franco. Aceptación, eso sí, a medias, entre lloriqueos e intrigas. En Por qué el Frente Popular perdió la guerra, he tratado de explicar este punto crucial, no siempre bien comprendido, así como a su principal agente, Negrín. No porque este fuera un hombre de paja de Stalin, sino porque era el político más realista del FP. Fue un proceso del mayor interés para comprender cómo y por qué ocurrieron las cosas.

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El tiempo extraño (4)
Vueltos a Madrid, nos encontramos con el problema inmediato de la subsistencia. Al ir a Alicante nos habíamos adjudicado cada uno, si mal no recuerdo, unas doscientas mil pesetas –cortesía involuntaria de la banca–, cantidad no muy alta, pero considerable por entonces, que los otros habían gastado en aquellos meses, aunque mi compañera y yo, más ahorrativos, conservábamos un pequeño remanente. La ruptura me había desmoralizado bastante, pero al hacerse pública entendí que traía una ventaja: hasta entonces yo era una de las personas más buscadas por la policía, y en ese momento pasaba a ser un individuo casi insignificante y sin mayor interés. De todas maneras extremé algunas normas de seguridad. Vivir en la clandestinidad sin los medios y el respaldo del partido, ni poder buscar trabajo, era una perspectiva poco brillante.
Buscamos habitaciones en pisos compartidos, que era lo más barato, cambiando de tiempo en tiempo. Las gestiones las hacía ella, como es natural. En una ocasión en que fuimos los dos a hablar con los dueños de un piso, yo permanecía callado, y al salir se burló riendo: “Podías haber hablado más. Parecías el clásico hermano tonto de la chica”. En uno de los pisos que compartimos, algo agrietado, vivían un sirio, estudiante de medicina, y un palestino que se relacionaba con la oficina de la OLP en Madrid. Los dos tenían novias españolas. Yo salía poco de mi habitación, donde leía y daba vueltas a aquellas cosas, y un día oí en la salita una voz peculiar, que me recordó la de un chaval con quien había coincidido trece años antes recogiendo lúpulo para la Guinness, en el sur de Inglaterra. Aquello sí era un peligro. Cuando el visitante se fue, procuré informarme del sirio: efectivamente, su amigo era la misma persona. Si llegamos a coincidir, yo me habría visto en serio peligro porque él me reconocería y, desde luego no compartía mis puntos de vista. Al poco nos mudamos y mi compañera encontró trabajo de asistenta, y algún tiempo después de profesora de literatura en un colegio. Yo di algunas clases particulares, nada más podía hacer.
Por supuesto, me puse al mismo tiempo a “reconstruir el partido” con algunos contactos que conservaba. Viéndolo ahora, me doy cuenta de que era realmente una estupidez, pero la teoría marxista-leninista es tan fuerte, permite en apariencia explicarlo todo tan bien, que no es fácil desembarazarse de ella. Ortega recordaba en un artículo que no entendemos la realidad solo a partir de los datos objetivos, sino que la razón les añade inmediatamente una interpretación. Como esa interpretación es la que da sentido a los hechos, tendemos a preferir la interpretación, porque los datos o hechos, por sí solos, nos producen una sensación angustiosa de caos. “Si los hechos no coinciden con la teoría, peor para los hechos”, o “ya terminarán coincidiendo”, es en realidad la actitud más común en todo el mundo.
Todas estas cosas ya las expuse en De un tiempo y de un país, memoria de aquellas actividades (el título aludía irónicamente a una canción de Raimon). Pero me interesa ahora hablar un poco del extraño ambiente social y político que se creó en el país durante la transición. Extraño porque no coincidía con la teoría o ideas generales de ningún partido.
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Otoño de 1943: el franquismo sufre amenazas internas y externas cada vez más serias, pese a lo cual se consolida 205 – El franquismo se consolida frente a amenazas internas y externas – YouTube
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Poder y democracia (IV)Despotismo ilustrado
17. Todos los regímenes y oligarquías pretenden servir al orden social y por lo tanto al pueblo. Sobre ello hay dos enfoques: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, del despotismo ilustrado, y “todo para el pueblo, por el propio pueblo”, según una versión corriente de la democracia. Los dos enfoques son falsos, a poco que se piense.
18. La falsedad del segundo, expuesto por Lincoln en Gettysburg, radica en que “el pueblo” no es un todo homogéneo con unos intereses y conciencia de la realidad más o menos unánimes, sino que necesariamente se divide y entra en conflicto interno por las razones ya dichas al principio, y cada fracción del pueblo sigue a una u otra oligarquía o partido, inevitablemente.
19. La falsedad del primero radica en que la oligarquía encargada de beneficiar al pueblo sin él, tampoco es homogénea, sino que se divide en partidos o en camarillas, dependiendo del régimen que se trate. Y entre los cuales se desata con frecuencias una lucha por el poder que, sin otros frenos, tiende a hacerse destructiva, fomentando el desorden que el poder, por sí mismo, tendría que impedir.
20. Parte del problema de fondo está en una realidad constatable: el ejercicio del poder exige ciertos conocimientos y cualidades morales que la masa de la población no tiene o no entiende (Churchill argüía que el mejor argumento contra la democracia era una conversación de diez minutos con el votante medio). Se supone entonces que las oligarquías sí tienen esas capacidades, las cuales justificarían su gobierno, por encima de la voluntad del pueblo, mayoritariamente ignorante; o despreocupado de los asuntos políticos generales, más allá de los que les afectan particular y directamente.
21. El contraste entre la oligarquía que sabe y el pueblo que ignora daría la razón al despotismo ilustrado, cosa que podría ocurrir incluso en democracia, si un partido lograse arrastrar con demagogia a una mayoría popular. Sin embargo permanece el problema de la imposible homogeneidad de las oligarquías: cada partido se atribuye en exclusiva o de preferencia aquellos conocimientos y cualidades morales necesarios para gobernar. Ello hace inviable el despotismo ilustrado, presente siempre, de un modo u otro, en la política.
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Crónica. Que vayan a Alemania
** “El gobierno destierra de la educación la cultura del esfuerzo”. Propiamente destierra cualquier cultura, sustituyéndola por chifladuras de unos idiotas con ideas.
**”Colau, los sociatas y ERC impiden la colocación de una estatua del Quijote en Barcelona” ¿Pero no habíamos quedado en que Cervantes era catalán? ¿Y Colón también? Cualquier día esos ignorante dinamitan la estatua de Colón.
**Dice Ayuso que Cayetana tiene los valores del PP. Desgraciadamente es así, aunque parezca lo contrario a los observadores superficiales. De todas formas, estas riñas de familia son beneficiosas para el país.
**El conflicto con Bielorrusia es complicado. Esos “migrantes” proceden de Siria e Irak, países destruidos por la OTAN. No habría problema si Polonia no fuera la víctima: tendrían que ir directamente a Alemania, donde Merkel y sus sucesores estarían encantado de acogerles.
**A los presos pregunta Marlasca (marikón, según la Delgado), si “las feministas son una amenaza”. Pues según para quién. Para las vidas humanas en el seno materno son mucho más que una amenaza.
Creado en presente y pasado
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