La debilidad teórica del liberalismo y Franco

Este sábado en Una hora con la Historia, trataremos las particularidades del catolicismo español en la Reconquista. Pueden ver en YouTube y en podcast la sesión anterior: la primacía de Castilla en la génesis de España: https://www.youtube.com/watch?v=BDGLvcZvcxg&t=23s La Reconquista Y España

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P. Pese a su afirmación de que liberales y demócratas deberían estar agradecidos a Franco, la realidad evidente es la contraria. ¿A qué lo atribuye?

–A debilidad teórica e ignorancia de la historia. Es digno de analizarse.  Observe una de las  frases más estúpidas y sin embargo influyentes, de quien es considerado el liberal español más influyente del siglo XX: aquello de que “España es el problema y Europa la solución”. España no es ningún problema, tenía y tiene problemas serios, que es otra cosa; y los problemas de entonces abocaron a la guerra civil. Y Europa no es solución a nada: tenía entonces problemas muy serios, que abocaron a la II Guerra Mundial, muchísimo peor que la nuestra en todos los sentidos, y de la que nos libramos gracias a Franco.  Creo que Ortega soltó esa frase ya después de I Guerra Mundial, que por lo visto no le inspiró el menor análisis ni la menor lección. Ni por supuesto, supo entender las tensiones y problemas europeos en el período de entreguerras. Pues si Ortega entendía así la historia y la realidad de su tiempo, imagínese lo que harían tantos otros muy inferiores a él… Su frase y otras por el estilo en su España invertebrada, como que “Castilla hizo a España y la deshizo”, o que la Reconquista no había existido… A Ortega le perdía el gusto por hacer frases, y Azaña no erraba del todo al decir que más que pensamientos tenía ocurrencias. Asombra que semejante sarta de tonterías haya tenido tal influencia, lo que, claro está, no es culpa de Ortega sino de tantos seguidores mediocres, desde falangistas a ultraliberales… Creo que solo entró en razón cuando retornó del exilio en 1946 y percibió una España muy distinta ya de la que había conocido. No hablo de Ortega como pensador o filósofo en general, sino como pensador político e intérprete de la historia. En esto era un frívolo, por decirlo suavemente.

P. Cabría oponer, no obstante, que no todo el mundo ha seguido a Ortega y que debe haber habido otros pensadores de cierto fuste. No puede limitarse todo a Ortega ni siquiera a los padres espirituales de la república

–Hay que tener en cuenta otros dos factores: la alternativa teórica a Ortega no podía ser el Menéndez Pelayo menos liberal, como se intentó. Y debemos ponderar también el influjo de la Europa occidental, tan mitificada como ignorada por nuestros cosmopaletos. Los países euroocidentales salieron moral, política y económicamente destrozados de la II Guerra Mundial, incluso la vencedora Inglaterra pasó durante años por serios apuros económicos y la pérdida progresiva de su imperio. Además, debían mucho, muchísimo, no solo al ejército useño, sino también a Stalin y su ejército rojo. Unos y otros decidieron hambrear a España a fin de hacer caer su régimen, ya que una invasión resultaba muy peligrosa en aquellas circunstancias. Fracasaron en las dos cosas. Pues bien, muchos liberales, con su tradicional frivolidad que tanto daño ha hecho al país, se compincharon en un momento dado con democristianos y socialdemócratas, para acabar con el franquismo en el célebre “Contubernio de Múnich”: el mismo espíritu que les llevó a traer la república y el Frente Popular. ¿Qué podía hacer aquella reunión de botarates y chisgarabises para impedir una deriva catastrófica que inevitablemente habría traído la caída del régimen? Cualquiera con dos dedos de frente traerían la desgracia, como Don Juan cuando quería echar a Franco para poner de primer ministro… ¡a Prieto! Los de Múnich creían, como siempre, que “Europa” aseguraría una democracia a su gusto. ¡Ningún problema, cuando esos países europeos funcionaban en la práctica como satélites de Usa y bajo la permanente amenaza de la URSS, y en España el único partido realmente existente era el comunista! España estaba libre de las enormes deudas de todo tipo de los demás países con Usa e indirectamente con Stalin, pero aquellos politiqueros querían que el país se comportase como mendigo o cosa así. Como satélite de los satélites, según ocurre ahora. La estupidez es una de las grandes fuerzas de la historia, y en España ha funcionado a todo gas. Por enorme fortuna, Franco fue otra cosa.

P. Pero Franco, dice usted, no tenía una ideología precisa, ni tampoco mucha enjundia intelectual, a pesar de su insistencia en la importancia del análisis intelectual.

–Es verdad. Franco no era un intelectual, pero tampoco un militarote inculto. Se aferraba, como dice Fernández de la Mora, a unas pocas ideas, no muy elaboradas pero claras y veraces, conclusiones de su estudio de la historia y su propia experiencia vital. Y no se dejaba desviar por los sofismas y embrollos típicos de nuestros intelectuales. No era falangista, ni fascista, ni socialista, ni carlista o tradicionalista,  temía el liberalismo político, por su experiencia, y no transigía con el comunismo. Ideológicamente era sobre todo lo que podríamos llamar “católico social” con una gran dosis de pragmatismo y apego a la realidad: tomaba de aquí y de allá lo que juzgaba más aprovechable en cada ocasión. Creo que Fernández de la Mora es quien mejor lo  ha retratado. Pero precisamente por esas razones su régimen no podía perdurar después de él. Y no solo porque no existiese nadie con una autoridad y prestigio comparables  sino, como ya expliqué, porque los elementos políticos de su régimen tendían a disgregarse. Hay un aspecto que casi siempre se olvida: tendemos a creer en la virtualidad indefinida de un régimen o receta política o económica exitosa, capaz de sacar a un país de una depresión grave. Pero el éxito crea situaciones nuevas para las que no valen ya las recetas anteriores. El éxito político y social del franquismo empujaba hacia una democracia, máxime después de la traición de la Iglesia. El modo como luego se hizo, con un antifranquismo delictivo, ya es otra cuestión.

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*El calendario de los bomberos, so pretexto de “humanitarismo”, es un calendario típicamente macarra y homosexual. Prohibirlo es un error, pero debe decirse ala verdad.

*Hace tiempo analicé en mi blog cómo la degradación de la feminidad origina dos “modelos”, la puta y la marimacho: https://www.piomoa.es/?p=6851

*Hay que decir, en honor a los comunistas, que fueron los únicos que siguieron luchando contra el franquismo, arriesgándose seriamente. Socialistas y separatistas se dedicaron a vivir en el exilio de lo robado, o a prosperar bajo el muy benéfico régimen de Franco.

*La #DivisiónAzul fue a Rusia a luchar contra el comunismo, a devolver a Stalin su visita a España, no a luchar por los objetivos generales de Hitler.

*Uno de los hechos más notorios de la #DivisiónAzul consistió en frustrar en Krasni Bor, a un elevado precio, una gran operación soviética tipo Stalingrado, diseñada por Zhukof

*”Permita que abrace a un soldado de aquella heroica división” (La #DivisiónAzul)” (Helmut Kohl, reunificador de Alemania, al visitar el Alcázar de Toledo y ser guiado por un oficial español que había estado en Rusia)

*La #DivisiónAzul ganó el aprecio tanto de los alemanes (gute Kameraden) como de los civiles rusos, a muchos de los cuales salvó de morir de hambre.

*Según el historiador ruso S. Kovaliof, los españoles de la #DivisiónAzul fueron los soldados extranjeros que mejor se portaron con las mujeres rusas.

*La #DivisiónAzul fue probablemente la unidad más humanitaria de cuantas lucharon en la II Guerra Mundial en cualquiera de los bandos.

*Hay varios rasgos que definen al antifranquismo: es corrupto, embustero, proetarra, proseparatista, odia a España, trata de imponerse totalitariamente. Últimamente también es LGTBI. Lo resumía Gregorio Marañón: “estupidez y canallería”.

*ZP es un imbécil, pero un imbécil genial: cambió la transición, rescató a la ETA, impulsó los separatismos destruyó la democracia con leyes totalitarias de memoria histórica y de género… Y hoy todos los partidos son zapateristas, un solo partido zapaterista ideológicamente

*Vamos a decirlo claramente: si un liberal o un demócrata se declara antifranquista es que ni es liberal ni es demócrata.

 

 

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Lo que liberales y demócratas deben a Franco

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P. ¿Y en Europa?

–La deriva europea, quizá incluso más acentuada en España, es a lo que Tocqueville llamó “despotismo democrático”. A una especie de totalitarismo que tiende a convertir la sociedad en un parque temático, infantilizar a la gente y manipularla salvaguardando algunas formas de democracia. Pero bajo esa tendencia se presentan problemas muy amplios y en gran medida nuevos derivados de la llamada globalización, del impacto de las nuevas tecnologías, del crecimiento de la población y la interrelación cada vez más estrecha entre las gentes de todas partes. La ideología hoy predominante en la UE busca solucionar esos problemas marchando hacia un gobierno mundial que presuntamente aseguraría la paz, destruyendo las culturas nacionales, presentadas como fuentes de guerra, disminuyendo la población a base de destruir la familia so pretexto de “patriarcado”, fomentar la sexualidad estéril y el aborto, etc. Creo que ese programa es suicida y totalitario, pero contrarrestarlo exige elaborar unas ideas que no sean puramente defensivas. Tocqueville destacaba la importancia de la libertad frente a esas derivas que se producen espontáneamente en sociedades como las nuestras.

P. Sin embargo, ud se presenta como liberal y al mismo tiempo defiende al franquismo.

–Veamos, soy liberal en el sentido de que doy máxima importancia a la igualdad ante la ley, las libertades políticas y los límites al poder del estado. Al mismo tiempo soy muy crítico con la política concreta que han aplicado los liberales en España y con su pobre capacidad teórica. En buena medida el franquismo fue resultado y al mismo tiempo remedio a las estupideces liberales.

P. ¿Son estupideces las virtudes que usted relaciona con el liberalismo?

–No, claro. Cualquier teoría general solo puede aplicarse en unas condiciones históricas y culturales concretas, y eso en España ha fallado siempre. Tanto los liberales (en general “europeístas”), como los marxistas, los conservadores o los fascistas (que apenas hubo aquí) han carecido de análisis  mínimamente serios de la realidad española, a la que querían aplicar sin más unas ideas generales tomadas del extranjero y mal meditadas,  vulgarizadas y convertidas en tópicos y latiguillos. El tradicionalismo español también ha sido singularmente pobre y tópico.

P. Sigue la pregunta: ¿cómo ha podido ser eso con unos principios tan claros?

–Veamos: nuestros problemas arrancan de la república, en realidad de bastante antes, pero vamos a poner ese tope. Fueron los liberales los que trajeron la república, que enseguida resultó un caos de violencias, odios y miseria. Fueron liberales los que urdieron el Pacto de San Sebastián, empezando por Alcalá-Zamora, Maura o Azaña, así como fueron liberales los “padres espirituales” de la república, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala. Cuando Ortega escribe aquel artículo demencial  contra Primo de Rivera y la monarquía y al poco tiempo clama “no es eso, no es eso”, demuestra no haber tenido ni idea del país en que vivía. Como no la tenía de Europa, que según su tonta frase era “la solución”. Y fue el liberal Alcalá-Zamora y otros como él quienes, a pesar de una experiencia de cinco años desastrosos, abrieron camino al Frente Popular. Naturalmente, como para entonces las cosas ya habían llegado demasiado lejos  encontramos entre lo liberales, empezando por los “padres espirituales”, los más amargos denuestos contra la república y el Frente Popular y sus líderes. A menudo recuerdo esos denuestos porque a los “historiadores” convencionales les gusta olvidarlos. Pero si las cosas habían llegado tan lejos, si estaba en grave riesgo la integridad nacional y tan avanzado el terror totalitario y el plan de arrasar la  cultura cristiana,  se había debido en gran parte a aquellos liberales, a su ceguera y simpleza política. Y si afortunadamente aquellos peligros fueron superados no se debió a los liberales, sino al bando nacional, que rechazaba el liberalismo, precisamente por aquellas experiencias, aunque lo teorizase mal.

P. Por lo tanto, los liberales deben su subsistencia al franquismo.

–¡Y tanto! Como la Iglesia, como la monarquía, como, finalmente, la misma democracia. El franquismo solo tuvo oposición real del comunismo y, en sus últimos años, del terrorismo separatista etarra, también comunistoide. Nunca de los liberales. Me hacen gracia, triste gracia, los que se presentan como liberales y condenan al régimen que les salvó porque, dicen, era una dictadura y eso su escrupulosa conciencia no lo admite. ¡Qué habría sido de ellos sin esa dictadura que ellos mismos habían contribuido a hacer inevitable, y que fue históricamente tan necesaria y fructífera! Y hay otros tan torpes –¡siempre el tópico en sustitución del análisis!– que salen con que, en todo caso, Franco debía haber dado paso a la democracia mucho antes de su muerte. De haber hecho tal idiotez, los amenazadores  problemas que hoy tenemos los  habríamos tenido mucho antes, y muy agravados. Y desde luego no lo habrían evitado esos liberales.  En tuíter he expuesto estas ideas resumidas:

1. En el franquismo, España era el país europeo en que mejor se vivía. No todos, claro: los comunistas y separatistas estaban bastante fastidiados.

2. En el aspecto económico, España no era el país más destacado de Europa, aunque avanzaba con rapidez. Pero en salud social estaba mejor que ninguno: índices de delincuencia y población penal, suicidios, drogas, alcoholismo juvenil, fracaso familiar, prostitución, etc.

3. En el franquismo había algo así como seis veces menos presos que actualmente. Mucho menos fracaso familiar y escolar. Mucho menos alcoholismo juvenil. Mucha menos droga y pornografía. Muchos menos suicidios… La gente era más feliz.

4. En el franquismo había mucho más patriotismo que ahora. Apenas había separatismo. La única oposición real fue comunista y/o terrorista. Y el crecimiento económico fue durante los últimos quince años uno de los tres más altos del mundo.

5. El franquismo no puede volver, pero es mucho lo que podemos aprender de él para sanear una democracia que está siendo destruida precisamente por el antifranquismo del nuevo frente popular. Las enseñanzas puede ser útiles incluso frente a los rumbos que hoy sigue la UE. Pero ese es un terreno por explorar.

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Este sábado en Una hora con la Historia, trataremos las particularidades del catolicismo español en la Reconquista. Pueden ver en YouTube y en podcast la sesión anterior: la primacía de Castilla en la génesis de España: https://www.youtube.com/watch?v=BDGLvcZvcxg&t=23s La Reconquista Y España

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Flojera generacional, franquismo y democracia.

P. Si usted considera tan floja a la generación española actual, ¿por qué persiste en mantener sus análisis? ¿No será que está usted equivocado en el fondo?

–Uno siempre debe considerar la posibilidad de equivocarse. Pero que se trata de una generación floja o algo peor, es un dato objetivo, no una opinión. Intelectualmente, la España actual apenas produce más que morralla como un satélite de tercer orden de la cultura anglosajona. No voy a insistir en eso porque el servilismo y esterilidad cultural están bien a la vista, aunque salten chispazos esperanzadores aquí y allá. La moral predominante es un hedonismo pedestre, incluso criminal en la cuestión del aborto,  encauzado por una publicidad repugnante y unos intelectuales de tres al cuarto. En esas circunstancias pululan ideologías menores y absurdas como la LGTBI, un antifranquismo entre idiota y malvado, una imitación simiesca de lo anglosajón acompañado a menudo de un odio pueril a Usa, los racismos separatistas… Todo eso que llena el espacio público ¿Me equivoco en eso? Está bien a la vista. A lo mejor me equivoco en denunciarlo como algo maligno cuando debería ensalzarlo como democracia, pluralismo y demás, según la retórica hueca al uso. Pero tengo la convicción de no equivocarme al criticarlo.

P. Sin embargo se le acusa de una defensa excesiva, cerrada, del franquismo como si fuera una panacea para curar lo que usted llama podredumbre actual

–Al franquismo se le puede defender de dos formas: señalando la verdad histórica de lo que significó y logró para el país, para el pueblo español; y como ideología y régimen político válido en la actualidad. Los que lo defienden en el segundo sentido parten de ignorar lo que fue Franco y el franquismo y construyendo un mito algo simplón sobre ello. El franquismo fue un gran régimen y Franco un gran estadista, pero ya he explicado por qué el régimen no podía sobrevivir. En los años 40 y 50 se mantuvo contra el mundo entero, por así decir, hasta que sus enemigos no tuvieron más remedio que aceptarlo, por unas razones u otras. Y ese mero hecho indica una vitalidad y una fuerza interna que habría que analizar dejando de lado definitivamente las propagandas. He comenzado ese análisis en Los mitos del franquismo, que debería haber dado lugar a un buen debate. En una sociedad sana, en una democracia sana, así habría ocurrido. Pero la putrefacción moral e intelectual, insisto, es un hecho, no una opinión. En definitiva, el franquismo se agotó, pero no sin antes haber creado una sociedad nueva y apta para una democracia real, una democracia que está siendo destruida por un nuevo frente popular.

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P. ¿A qué llama usted una democracia real?

–En La guerra civil y los problemas de la democracia he tratado ese asunto, que es crucial pero que  tampoco trata nadie. La democracia en su significado etimológico es un absurdo, no puede existir. La frase de Lincoln de gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”,  es pura retórica vacía, como indiqué en otros momentos. El gobierno se ejerce siempre sobre el pueblo. Pero, fíjese usted, se ejerce también para el pueblo, pues de otro modo no tendría sentido. Todos los regímenes habidos y por haber se justifican por su labor para el pueblo, poniendo orden y fomentando la prosperidad. Claro que en la práctica puede no ser así, puede ser todo lo contrario, pero la justificación de su existencia es esa. Ahora bien, ¿qué es el pueblo? No es un conjunto homogéneo, porque en él abundan los intereses, ideas y sentimientos más diversos, que tienden al encontronazo y al odio,  y también por eso, precisamente existen el poder y el estado. ¿Qué significa entonces gobernar para el pueblo? El gobierno es siempre oligárquico, por la propia naturaleza del poder, y las oligarquías tienen también sus propios intereses, que tienden a imponer sobre otros más generales. Lo que distingue a las oligarquías en lo que equívocamente llamamos democracia, es su actuación abierta en forma de partidos, para ganar a la opinión pública o crearla. Esto de crearla es muy importante, porque la masa del pueblo suele tener ideas muy sumarias y contradictorias sobre el poder y sobre casi todo, y los partidos tienden a explotar su ignorancia. Es algo inevitable. La lucha de partidos u oligarquías existe en cualquier régimen, pero en las democracias es abierta y en los demás es cerrada y no depende del voto general. Por razones históricas el franquismo no fue democrático, pero creó condiciones para una democracia que no viniera por vías catastróficas como en el resto de Europa occidental.

P. Pero usted dice que esas democracias, como la española, están haciéndose irreales, degenerando hacia el totalitarismo.

–Llamamos totalitarismo a la ocupación del estado por un partido,  y de la sociedad por el estado. La democracia exige libertades y eso es un riesgo, porque pueden ser utilizadas, de hecho lo son siempre en mayor o menor medida, para hacer demagogia, predicar disparates y disgregar la sociedad en una tormenta de odios como  ocurrió en la república. Por eso las democracias no funcionan sin una base, explícita o implícita, de valores generales compartidos, como el patriotismo, la identificación con la historia de esa sociedad y el respeto esencial a los antepasados y algunas ideas éticas generales de raíz religiosa o ideológica. Como decía un analista, en la república se llegó a una situación “en la que nada nos es común a los españoles”, y estamos volviendo a eso. Y también exigen las democracias cierto grado de prosperidad y una desigualdad social no muy fuerte, condiciones  que por sí mismas tienden a atenuar los odios, sin por eso eliminarlos. La democracia es así un sistema de tensiones sociales controladas que, desde luego, pueden degenerar. En el franquismo las tensiones sociales estuvieron muy bien controladas y por eso podía evolucionar hacia una democracia abierta. El inmenso error de la transición fue, desde Suárez, la ruptura con el franquismo. No una ruptura abierta como la que proponía el segundo frente popular, sino disimulada, aceptando la identificación de democracia y antifranquismo y tratando por ello de hacer olvidar de dónde venía el nuevo régimen. El antifranquismo es, en definitiva, el frente popular, coalición de hecho de separatistas, totalitarios y sectarios diversos. Estos 40 años de falsificación histórica son también una causa esencial de la flojera por no decir miseria intelectual y moral de las actuales generaciones. Y así estamos hoy.

P. ¿Y en Europa?

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Este sábado en Una hora con la Historia, trataremos las particularidades del catolicismo español en la Reconquista. Pueden ver en YouTube y en podcast la sesión anterior: la primacía de Castilla en la génesis de España: https://www.youtube.com/watch?v=BDGLvcZvcxg&t=23s

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*A estas alturas, las autoridades académicas tendrían que haber retirado ya el título de doctor al #MacarraSánchez . Como tarden, quedarán como cómplices de la fechoría.

*Fernández Villa, condenado ahora por robo, es un líder socialista conocido antaño como “el amo de Asturias”. Había sido confidente de la policía franquista, como otros muchos socialistas importantes. Por eso el PSOE en el poder destruyó los archivos de aquella policía, la BPS.

*Ha estado bien Aznar, pero no caigamos en la trampa de esperar algo del PP. La alternativa hoy por hoy es VOX. El PP es parte, y parte muy principal, del problema, no de la solución. El mismo Aznar fomentó enormemente los separatismos.

*Hitler, Stalin y la guerra de España. He explicado a una periodista rusa que Stalin dominó al Frente Popular mediante el oro y el PCE, agente suyo. Hitler nunca mandó sobre Franco. Ni Mussolini.

*Expliqué también a la periodista rusa: “En España no existe democracia, porque funciona con leyes totalitarias como la de memoria histórica o las de género. Quedan las libertades de opinión, expresión etc., cada vez más asediadas.

*Añadí a la periodista rusa: En España la decisión popular de hacer la democracia desde el franquismo y no contra él, y sí contra el frente popular, ha sido burlada sistemáticamente por unos políticos infames.

*Otra cosa que expliqué a la periodista rusa. Hitler no tiene nada que ver con Franco. Hitler dejó a su país en ruinas. Franco dejó un país espléndido, próspero y sin más odios que los de los terroristas y comunistas, muy minoritarios.

*Asimismo comenté a la periodista rusa que España tenía una fundamental especificidad en Europa: no tenía la deuda de Europa occidental con Usa y con Stalin, no debía a nadie su democracia, hoy estragada, ni su prosperidad.

*Expliqué también a la periodista rusa: Yo luché contra el franquismo no tanto porque no me diera cuenta de que se vivía muy bien, sino porque pensaba que el comunismo emanciparía a la sociedad mucho más profundamente. Me costó entender el error.

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Impidamos la destrucción de la democracia por macarras y tiorras

Está en el poder un auténtico macarra con títulos académicos falsos, mentiroso compulsivo y vinculación familiar con el negocio de la prostitución homosexual y no homosexual. Este sujeto ha alcanzado el poder sin pasar por las urnas, mediante una alianza con separatistas y comunistas para desmontar legal pero ilegítimamente al anterior gobierno, que de hecho le allanó el camino al poder con una política a su vez delictiva. Y el actual mandamás ha montado un gobierno de tiorras e individuos semejantes a él, más algún iluso, y en lugar de convocar elecciones, se dedica a depurar los órganos de formación de opinión, es decir las televisiones públicas, ha empezado a hacerlo en el ejército y seguramente en otros organismos, y conculca la ley abiertamente, en Cataluña y pasando por encima del Senado en decisiones que competen a este. Todos los indicios apuntan a que planea una evolución a la venezolana.

Al mismo tiempo, está aplicando un programa de gobierno cuyos puntos básicos son la agravación de las leyes totalitarias de memoria histórica y de género impuestas por Zapatero y que  desvirtuaron la democracia, convirtiéndola en una democracia fallida, sin oposición de la derecha. Los nuevos pasos se dirigen redondear el proceso con la anulación de las libertades de asociación,  opinión, expresión, investigación y cátedra so pretexto de antifranquismo, y a la destrucción de la familia mediante una redoblada presión LGTBI.  La corrosión de la democracia por Zapatero, proseguida por Rajoy, solo estaba dejando en pie ciertas libertades básicas que ahora se hallan seriamente amenazadas, por la presión legal combinada con la fabricación de una opinión pública envenenada desde los grandes medios de masas. Estamos de nuevo en plena eclosión de los rasgos que según Gregorio Marañón caracterizaron a la república: la estupidez y la canallería.

El programa de gobierno incluye la prosecución del auténtico golpe de estado permanente instalado en Cataluña por Rajoy, Puigdemont  y Torra, con vistas a que degenere en una práctica secesión. Debe recordarse que Zapatero y luego Rajoy vaciaron prácticamente del estado a Cataluña y Vascongadas, permitiendo y financiando la infracción sistemática de la ley y el ataque permanente a España por parte de los separatistas.  Lo que hoy vemos solo es la coronación de una política desintegradora de España iniciada ya con Suárez y acelerada con Zapatero.

La acción estrella del gobierno del macarra es su plan de profanar y ultrajar la tumba de Franco, un gesto simbólico del máximo alcance político-histórico. Y se entiende su sentido porque Franco venció a un Frente Popular constituido esencialmente por socialistas, comunistas y separatistas, como el de ahora (y entonces arropado como aliados menores por republicanos golpistas y por anarquistas, ambos felizmente desaparecidos hoy.) El franquismo los venció militarmente, salvó la cultura cristiana y a la Iglesia, disolvió los odios feroces de la república que condujeron a la guerra civil, libró a España de las catástrofes mayores de la Segunda Guerra Mundial, y con todo ello dejó un país próspero y apto para una democracia. 

Como debe recordarse, pero nunca se hace, al comenzar la transición de formó una especie de nuevo frente popular de hecho con los continuadores de los partidos vencidos, más grupos totalitarios nuevos, diversos democristianos, etc., cuyo objetivo era enlazar con los vencidos en la guerra civil, presentándolos con increíble descaro como los auténticos demócratas. Este nuevo frente popular fue derrotado en el referéndum de diciembre de 1976 por la abrumadora mayoría de la población, que aprobó una democracia de la ley a la ley, desde el franquismo y no contra él, y sí en cambio contra aquel nuevo frente popular en ciernes, cuya debilidad quedó bien de relieve. Puede decirse que fue una segunda victoria de Franco, después de muerto.

Los partidos frentepopulistas debieron entonces disimular, aunque, por desgracia no aprendieron nada de la historia, y prosiguieron tenazmente sus maniobras basadas en la falsificación de la historia. Una falsificación que una derecha asombrosamente descerebrada aceptó y compartió. Todo ello combinado con el terrorismo separatista de la ETA y la colaboración con la misma bautizada como negociación o diálogo. Llevó tiempo formar un tercer frente popular de hecho, pero con Zapatero se hizo: aparte de las leyes de género, la ley, igualmente totalitaria, de memoria histórica, supuso el intento de invertir la historia que llevaba del franquismo a la democracia, para acabar con esta en cuanto herencia del franquismo. Ni uno solo de los partidos que apoyaron esas nuevas leyes es democrático, como no lo fueron los vencidos en la guerra civil. Y lo más grave, lo nuevo históricamente es que estas derivas fueron apoyadas en la práctica por el PP, que no les hizo la menor oposición significativa y mantuvo luego en vigor todos aquellos atentados contra el estado de derecho y la libertad. La gran plaga de nuestra democracia es un antifranquismo demencial, fabricado por los intelectuales más falsarios, los políticos más corruptos y los periodistas más ignorantes.

Y así hemos llegado hasta hoy. Es fácil entender que todos los grandes problemas y amenazas que sufre la libertad y la propia España nacen de la falsificación de la historia reciente. Del “Himalaya de falsedades”, como decía Besteiro del Frente popular, falsedades  que  hoy resurgen con fuerza inusitada gracias a la colaboración del PP. Cualquier estrategia para romper esa deriva, personificada en un auténtico macarra, debe partir de esta constatación. Para sanear la convivencia en libertad entre los españoles, es indispensable restablecer la verdad sobre el pasado, pues de su falsificación surge toda la gusanera que está recobrando las lacras que destruyeron la república. Todos los esfuerzos que se hagan en esa dirección serán pocos, y esta convicción debe calar de una vez en las personas moral e intelectualmente aptas que haya en los actuales partidos, y sobre todo en la población en general. . .

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Sistemas cerrados, el liberalismo en el franquismo y una generación floja.

Europa (Historia)Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

P. Ha citado ud a Koestler identificando como sistema cerrado tanto al marxismo y el freudismo como a la Iglesia católica. ¿Está ud de acuerdo en esa idea?

–Depende de cómo se plantee. El marxismo y el freudismo son cerrados porque no solo “explican”  la sociedad o la historia, sino también “aclaran” la razón de que haya quienes discrepen, demostrando que lo hacen por  intereses espurios, contrarios a la verdad “científica”. En cierto sentido ocurre lo mismo no solo con el catolicismo, sino con cualquier religión o ideología: los que no pertenecen a ella son herejes o réprobos o malvados que rechazan la verdad: los problemas no existen ni por tanto soluciones distintas de las supuestamente ortodoxas.  Claro que en todo caso ningún sistema de ideas puede evitar que en su seno se produzcan interpretaciones, corrientes y “herejías” diversas. Pero en todo caso hay una diferencia: el cristianismo establece una tensión, que puede ser y ha sido muy creativa, entre razón y fe. Cuando la tensión se convierte en antagonismo, se niega uno u otro aspecto. Las ideologías propiamente dichas las defino como visiones del mundo, la sociedad y la historia basadas en la razón-ciencia, con rechazo a la fe. Paradójicamente se transforman en nuevas fes, fes en la razón, que a su vez produce ideologías contradictorias. Lo he explicado en mi libro sobre Europa, y podría dar lugar a nuevos estudios.

P Luego, todas las ideologías y religiones son sistemas cerrados que producen los mismos efectos.

–Veamos la diferencia: el catolicismo, el cristianismo en general,  es cerrado en cuanto a la fe, pero no en cuanto a la razón, a menos en principio. Sin embargo en la práctica política y social tiende a  apabullar al César en nombre de Dios, por decirlo así, a dar respuesta a todo tipo de cuestiones  políticas o sociales basándose en una supuesta voluntad divina solo al alcance de los creyentes. Por supuesto, no existe una divisoria clara entre lo que es de Dios y lo que es del César, pero la diferenciación de principio está marcada, es algo que no se da en otras religiones y que las ideologías tienden también a suprimir en sentido contrario.  En España se ha tendido a borrar la diferencia en favor (presuntamente) de Dios, convirtiendo la religión en doctrina política. La tentación es vieja, piénsese en las pretensiones gregorianas de supremacía  o en la Donación de Constantino, una falsificación con la que el papado quería dominar a las potencias políticas.  El catolicismo es compatible con sistemas políticos muy variados, ya lo explicó Francisco Suárez, siempre que no ataquen directamente a la Iglesia. El franquismo quiso identificar a España con la Iglesia, y la broma le salió muy cara. La iglesia pasó luego de transmitir a la política el sistema cerrado de su fe, de sus dogmas, para después,  en el Vaticano II, saltar a un aperturismo excesivo, precisamente hacia regímenes y concepciones abiertamente contrarios al cristianismo. Una tendencia agravada hoy con el papa Pancho.

P. Pero, según usted, incluso en los años 40 y 50 el franquismo fue un régimen bastante liberal.

–Lo señala Julián Marías: en economía fue liberal, admitía la propiedad privada y la economía de mercado con algunas restricciones. El estado solo trataba de frenar la agitación tipo “lucha de clases”,  y promovía aquellos sectores donde no llegaba  la iniciativa privada, tradicionalmente mediocre en España. También había restricciones políticas para los partidos derrotados en la guerra civil, pero en general, en el ámbito de la cultura, predominaba un talante liberal: Buero Vallejo, por ejemplo, ex condenado a muerte, podía recibir premios literarios, o Cela publicar con pocas trabas novelas realmente contrarias al catolicismo y al propio régimen. Hubo una corriente importante de “realismo social” que era realismo socialista a la soviética y claramente antifranquista, películas de un carácter parecido. Hubo algún debate ideológico de considerable relevancia… También fue un régimen digamos liberal en el sentido de que no creó un estado muy grande, sino pequeño. Es difícil definir un régimen tan peculiar. Se le ha llamado “autoritario” para distinguirlo de “totalitario”, pero ahora tenemos en España y en Europa regímenes mucho más autoritarios, que pretenden reglamentar hasta la vida íntima y los sentimientos de las personas. Lo esencial, ya digo, fue el llamado nacionalcatolicismo, con rasgos menores, pero significativos, de tipo falangista o semifascista,  tradicionalista y desde luego liberal. Un régimen muy pragmático, acompañado de una notable pereza intelectual o doctrinaria.

P. ¿Por qué insiste siempre en esa pereza? ¿Es que se cree usted el único que va a contracorriente?

–No me creo el único, claro está, pero sí el más relevante, si no le molesta. Porque soy quien más ha investigado estos asuntos. Todos los grandes problemas que tiene hoy el país derivan de la falsificación sistemática de la historia reciente. Le pondré un ejemplo propio. Yo tuve un éxito enorme con el libro Los mitos de la guerra civil. Un éxito difícil de explicar en un ambiente intelectual tan pobre como el actual. Lo atribuyo a dos factores: a la célebre entrevista que me hizo Dávila en la TVE2 y a la reacción furiosa –y totalitaria– de los medios progres, que contribuyó dar relevancia al libro. Todo ello dentro de un momento de gran interés por la guerra civil. Sin embargo publiqué unos años después Los mitos del franquismo sobre un tema aparentemente también en boga y desde luego no menos importante que la propia guerra civil, y el libro pasó con un éxito muy moderado. Claro está, no recibió la publicidad del primero sino un silenciamiento deliberado en los grandes medios. Y sin embargo debió de haberse difundido tanto al menos como el anterior, porque era el primer análisis de aquel régimen fuera de las falsedades a que nos tienen acostumbrados unos, y de la simplezas y tópicos de los otros. Por estas razones, las personas interesadas, sobre todo de la convencionalmente llamada derecha, debieran haber difundido masivamente el libro de boca a oreja, y debiera haber dado lugar a debate. Porque hoy se publican tantos libros que los que no tienen publicidad pasan inadvertidos, pero hay algunos que, sin publicidad previa “se venden como rosquillas”, por la difusión boca a oreja.  Los lectores del primer libro deberían haberse aplicado a difundir el segundo, pero esa derecha no solo es muy perezosa intelectualmente, sino extremadamente pasiva, mientras que la izquierda es mucho más dinámica en ese sentido, y no solo porque esté subvencionada. La derecha, en general, no entiende el valor de la cultura ni de la teoría. La hay de dos clases, la de “la economía lo es todo”, y la de “la masonería,  el sionismo y el nacionalcatolicismo”. Por eso uno tiene a veces la impresión de que todos los esfuerzos por salir de esa ciénaga son vanos. Hay épocas y generaciones que valen muy poco, y me temo que esta es una de ellas.

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los mitos de la guerra civil-pio moa-9788497340939los mitos del franquismo-pio moa-9788490603499la guerra civil y los problemas de la democracia en españa-pio moa-9788490551394

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La profanación de cadáveres como arma psicológica: https://huercaloveraface.blogspot.com/search/label/FIDES%20MILITVM

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*1. Dice “El País” (ligado a la prostitución, no es casual) que Defensa (es decir, la Robles, arpía liberticida ) abrirá los “archivos secretos militares”, como el de Ávila. Esos archivos están abiertos de siempre, solo que los “historiadores” españoles no los usan.

*2. El archivo de Ávila, por ejemplo, contiene las sentencias de muerte de tribunales del ejército de tierra (las más numerosas), remitidas a Franco. Son unas 23.000, de las que la mitad más o menos fueron conmutadas.

*3. Como podrán comprobar en los archivos “secretos”, los ajusticiados lo fueron por crímenes de sangre (asesinatos acompañados a menudo de torturas, violaciones y robos). Estas son las “víctimas” del franquismo con quienes se identifica la Robles y demás delincuentes del gobierno

*4. Quedan claras dos mentiras de la tiorra liberticida, de “El País” y de un gobierno que representa a totalitarios y separatistas: los archivos no eran secretos, y la represión de posguerra castigó a culpables de crímenes brutales. Con los que se solidariza el actual gobierno.

*5. Cabe añadir que las sentencias conmutadas a cadena perpetua eran aproximadamente la mitad, incluyendo a asesinos con algún atenuante. La cadena perpetua no duraba generalmente más de seis años, incluso menos.

*6. Y, por fin, si de alguien fueron víctimas los asesinos ajusticiados en la posguerra, lo fueron de sus jefes, en especial los del PSOE, que los dejaron completamente abandonados a merced de los vencedores, mientras ellos huían con gigantescos tesoros robados a medio país.

*7. La guerra civil no se superará mientras los constructores del “Himalaya de falsedades” en que se basó el Frente Popular (Besteiro), no sean desmentidos y acallados. La tiorra liberticida Robles representa la “estupidez y canallería” (Marañón) de los derrotados en la guerra.

*El golpe de estado permanente en Cataluña, la colaboración con la ETA, la conculcación de las leyes para profanar la tumba de Franco o robar el Valle de los Caídos o los bienes de la Iglesia despiertan la esperanza ilusionada de Rosa Montero. El nivel de nuestros intelectuales

*El antifranquismo se compone de los intelectuales más falsarios, los políticos más corruptos y los periodistas más ignorantes.

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En YouTube y en podcast, “Una hora con la Historia”, trataremos el proceso por el cual Castilla obtuvo la primacía en la Reconquista. Primacía cultural, política, militar y demográfica. Un dato crucial que facilitaría la reconstrucción política del país: https://www.youtube.com/watch?v=BDGLvcZvcxg

La Reconquista Y España

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