El feroz encanto de los utopismos /Un punto a favor de Carmena

**Blog I: Urcullu sigue colaborando con la ETA y contra España: http://www.gaceta.es/pio-moa/urcullu-sigue-colaborando-eta-ycontra-espana-06062015-1248

**Hoy, en “Cita con la Historia” trataremos las relaciones entre el franquismo y los Aliados anglosajones en la II Guerra Mundial. Las relaciones con Alemania han sido examinadas (y a menudo falseadas) en muchas ocasiones. Las contrarias han sido menos tratadas.

Volvemos a insistir en la dependencia del programa con respecto a sus oyentes. Si estos no hacen algo más por difundirlo y por apoyarlo económicamente, es muy posible que desaparezca después del verano. Y eso no debe ocurrir de ningún modo. Gracias a todos, los que ya contribuyen y los que lo harán. La cuenta para apoyarlo es BBVA, ES09 0182 1364 33 0201543346

** Por cierto, estuve el jueves en la Feria del libro de Zaragoza, firmando Los mitos del franquismo. Eché en falta a doña Asun, Zgzna, que hace tiempo no aparece tampoco por el blog

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El feroz encanto de los utopismos.
La clave del atractivo de las ideologías del siglo XX está en la abolición del mal. El marxismo, por ejemplo, demuestra “científicamente” que el mal no es un hecho connatural a la condición humana, sino un dato histórico, derivado de la escasez, causante a su vez de sociedades en las que unos seres humanos explotan a otros. Una vez eliminada la escasez, avance cuya posibilidad se demuestra por el despliegue de fuerzas productivas del capitalismo, y eliminado a su vez el capitalismo, que mantiene innecesariamente el mal, el ser humano entraría en un mundo en que desarrollaría positivamente todas sus potencialidades “se realizaría” plenamente, y en que el mal desaparecería. Naturalmente, al desaparecer el mal desaparecería a su vez el bien, pues cada uno existe en función del otro. En otras palabras, desaparecería la moral, por innecesaria, y con ella, por la misma razón, la libertad.

 
Con más o menos pretensiones científicas o racionalistas, otras ideologías han creído encontrar la raíz del mal en cualquier factor: en el estado, la religión,  el “patriarcado”, la (mala) educación infantil, el imperialismo, la pobreza, la inferioridad o la impureza racial, la destrucción ecológica o diversas combinaciones de unos y otros… Cada uno de esos hallazgos presenta un satisfactorio futuro ideal, muy movilizador contra los obstáculos actuales que impiden acceder a él, obstáculos identificables a menudo como simple “atraso”. Así, alcanzar la beatífica sociedad sin moral exige un período intermedio de lucha, cuando el mal, tan difícil de discernir, a menudo tan inseparable del bien,  se condensa con máxima concreción y significado: se trata de aquellos individuos y grupos empeñados en mantener a toda costa la maléfica situación heredada del pasado. Esos grupos y fuerzas deben ser aniquilados por las buenas o por las malas. El bien, perfectamente concreto y discernible  a su vez, consiste precisamente en esa aniquilación. Aquellas personas opuestas al brillante porvenir dejan de ser propiamente seres humanos para transformarse en  meros obstáculos.

 
Esta “realización” del ser humano resulta paradójica. El Génesis y otros relatos míticos explican en su lenguaje figurado el paso de la inocencia instintiva del animal al reino del bien y el mal, de la moral, basada en la libertad,  con sus pesadas cargas. Rasgo fundante de la naturaleza humana y permanentemente expuesto en su historia. Así, el final de la historia consistiría en la vuelta a la animalidad: la moral –como la libertad y la religión que tradicionalmente la han sustentado– se habría vuelto inútil en un tiempo de abundancia y placer generalizados, en que los actos de cada cual perderían cualquier valoración. La experiencia hasta ahora demuestra que los pasos dados han traído incontables sufrimientos, pero se persiste en la misma línea. Tampoco faltan quienes, hundidos en el pesimismo sobre la imposibilidad de alcanzar tal fin, sobre la inevitabilidad de la carga moral, proponen el suicidio indoloro de la especie humana. La cual en todo caso quedaría también anulada por el triunfo de alguna utopía.

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Desde luego, que personajillos como Carmena, Colau o Iglesias alcancen tal relevancia en la política española, prueba la  putrefacción del sistema, pues sus demagogias nacen de modo natural de las fechorías del reparto del poder entre PP, PSOE y separatistas.

Pero dentro de ello, Carmena ha hecho una promesa positiva: eliminar el insultante cambio de nombre del metro Sol, en Madrid, que la administración de Annie Bottle ha transformado en Vodafone Sol. Lo ha hecho, por supuesto, a cambio de dinero, y como si los nombres históricos que dan carácter a la ciudad fueran propiedad suya. No cabe duda de que, de no resultar demasiado escandaloso, habrían rebautizado el museo del Prado como “British Airways El Prado”, el Palacio de Oriente como “Jazztel Palacio de Oriente”. Para estás derechas, “la pasta”, en especial la que revierte a sus bolsillos,  es el argumento final y definitivo. Carecen de la más mínima sensibilidad cultural, a menos que esta “rinda beneficios”, y por lo demás dejan el mundo de la cultura a la izquierda. Por dinero, no por otra cosa, también sodomizan a Madrid: http://www.gaceta.es/pio-moa/pp-sodomiza-madrid-i-06072014-0957

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Victorias y derrotas del franquismo

Blog I “Desafección, posdemocracia y antipolítica” http://www.gaceta.es/pio-moa/desafeccion-posdemocracia-antipolitica-02062015-1814

**”Cita con la Historia” hace un llamamiento a sus oyentes para difundir el programa y apoyarlo económicamente. Entre todos podemos y debemos vencer la falsificación histórica que pudre la convivencia nacional.
La cuenta para apoyarlo es BBVA, ES09 0182 1364 33 0201543346
La queja pasiva e inane es al final una forma de colaborar con los falsificadores. Más vale un gramo de acción que un quintal de quejas.

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Victorias y derrotas del franquismo
El franquismo derrotó a todos sus enemigos, militares o políticos, internos o externos, durante cuarenta años, y dejó un país próspero, relativamente bastante más próspero que ahora, y libre de los odios que destruyeron la república. Esto hizo posible una transición sin demasiados traumas a la democracia, que llegó del franquismo, de la ley a la ley, y no podía haber llegado de la oposición, que siempre fue totalitaria, es decir, comunista y terrorista o simpatizante. Pues, a pesar de ser una dictadura, aquel régimen nunca tuvo verdadera oposición democrática ni había demócratas en las cárceles. Ello se debe a que permitía una muy considerable libertad personal y hasta cierto punto política, de modo que, con algunos límites, se podían expresar opiniones diversas, incluso  contrarias al franquismo y de simpatía con el comunismo, como testimonia la prensa de los años 60-70.

Sin embargo, desde hace treinta y cinco años aquella serie de victorias se ha transformado en una cadena de derrotas político-morales, y la imagen hoy predominante del franquismo es la de un Caudillo inepto, cruel y mediocre con un régimen extremadamente opresivo y oscurantista capaz tan solo de producir miseria. El contraste entre los hechos reales y perfectamente demostrables arriba descritos, y la imagen creada posteriormente, basta para entender de entrada y sin mayor análisis que dicha imagen es, en lo fundamental, perfectamente falsa. Ese contraste nos obliga a plantearnos de dónde procede la imagen actual, por qué se ha impuesto y cuáles son sus efectos.

 
La primera cuestión es obvia: a lo largo de sus cuarenta años de duración, el franquismo solo tuvo una oposición de alguna importancia, la de los comunistas, cuya destreza y capacidad de propaganda es bien conocida. Esa propaganda, a pesar de su virulencia y sus virajes tácticos, nunca logró calar en España, pero fuera contaba con el apoyo de muy poderosos aparatos de otros partidos comunistas y de la URSS, así como de fuerzas e intelectuales no comunistas pero más o menos simpatizantes. Y cuando, con la transición, esa propaganda pudo expresarse abiertamente y disponer de fuertes medios, fue imponiéndose. En la última etapa del franquismo se unió a la oposición comunista la de los separatistas de la ETA, que también eran más o menos comunistas, y que seguía las mismas pautas: el franquismo debía ser condenado por ser una dictadura totalitaria fascista, que había destruido una democracia y practicado una despiadada y sangrienta represión contra los demócratas. Estas acusaciones en boca de los defensores de los regímenes más brutalmente totalitarios y sanguinarios y antidemócratas del siglo XX ya dicen mucho sobre su veracidad, que he tratado con cierto detalle en Los mitos del franquismo. Se diría que antifranquismo y democracia eran sinópnimos, cuando se trataba de contrarios. A la labor contribuyeron de modo importantes amplios sectores de la Iglesia.

 

 
¿Por qué se ha impuesto esa propaganda, evidentemente falsaria? Vale la pena constatar que ha sido acogida por toda la izquierda y los separatistas no comunistas, y seguida por gran parte de la derecha, contra toda evidencia histórica. Me limito aquí a constatar el hecho, sin entrar en sus motivaciones, que también he tratado en Los mitos del franquismo. Además pesaba mucho la imagen internacional del régimen, creada tanto por los movimientos comunistas como por las democracias liberales, en reflejo persistente de la alianza entre ambos durante la II Guerra Mundial. Gran parte de la derecha deseaba congraciarse oportunistamente con la opinión internacional, en lugar de defender la verdad.

 

 
Pero hay, a mi juicio otra causa del éxito de esa propaganda, y es la pobreza del discurso de quienes intentaban defender la memoria del franquismo. A menudo se achacan sus derrotas a falta de medios frente a la abundancia de ellos y de subvenciones de que han gozado los antifranquistas, o a la inhibición de gran parte de la derecha, desde Suárez, en la lucha por las ideas. Todo ello es cierto, pero no excusa aquella pobreza argumental que, como señala Ricardo de la Cierva, a menudo volvía contraproducente dicha defensa. Aparte de que inicialmente sí contaban con medios muy considerables, que fueron perdiendo poco a poco, precisamente por esa incapacidad intelectual para afrontar lo que Julián Marías llamó “la mentira profesionalizada”. Intelectualmente, la mayor parte de quienes pretendían salvar la memoria del franquismo caían en tópicos, se sentían a la defensiva, hacían concesiones falsas al argumentario opuesto; o bien adoptaban un aire bravucón perjudicial o suspiraban por un nuevo Caudillo, lo que los dejaba en ridículo; o invocaban el catolicismo como si fuera una doctrina política (un evidente error del propio franquismo), oponiéndole una visión casi mística de la masonería, etc. Principalmente eran incapaces de situar a aquel régimen en su época histórica no solo española, sino europea y mundial, y no lograban entender cómo el franquismo se había vaciado de sustancia ideológica y por ello no podía continuar.

 

 
Es imposible entender el presente a partir de una visión distorsionada del pasado, y sobre la mentira no puede construirse nada sólido. Los efectos de la falsificación saltan a la vista: la democracia se ha desfigurado al chocar con grandes obstáculos: el terrorismo y sobre todo la colaboración de partidos y gobiernos con él; la politización de la justicia, socavando su independencia; el auge de los separatismos, propiciados y financiados por los gobiernos centrales; las oleadas de corrupción; las ilegales entregas de soberanía, esto es, de independencia, a la burocracia de Bruselas; las leyes llamadas de género, contra elementales principios jurídicos; la pretensión de dictar desde el poder, al modo totalitario, una versión sobre la historia reciente; el deterioro de la salud social manifestado en el aborto, los fracasos familiares y juveniles masivos. Etc. Pues bien, no es casual en modo alguno que todos estos ataques a la democracia y a la convivencia pacífica tengan el sello del antifranquismo.

 

 
Hay otra cuestión pendiente, solo esbozada en Los mitos del franquismo: el contraste entre los éxitos prácticos de aquel sistema y su pobreza doctrinal nos obliga a pensar en la necesidad de reexaminar la época también desde el punto de vista teórico, porque probablemente será posible extraer de él algunas lecciones provechosas para el presente, para consolidar la unidad de España y regenerar la democracia.

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El bajo nivel del análisis político en España tiene mucho que ver con la ignorancia o falseamiento del pasado. #LosMitosDelFranquismo: pic.twitter.com/rUPtw9Fdlf

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Un discurso eficaz contra el separatismo catalán. Debiera divulgarse

Blog I: IV manifiesto: Por la neutralidad de España:http://www.gaceta.es/pio-moa/iv-manifiesto-neutralidad-espana-31052015-2112

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Carta abierta de un charnego a los catalufos

diciembre 18, 2007 por C’s Federación de Tarragona

Navegando hace unos días nos topamos con este escrito sincero de un lector de otro blog que el blog publicó por su maestría escribiendo y por compartir sus declaraciones. Por lo mismo, nos vemos en la obligación de reproducirlo aquí. Seguramente ninguno de nosotros lo hubiera descrito mejor:

Hace unos días, en un bar, oí cómo despotricaban tres de ustedes sobre muchos “charnegos” que habían venido a Cataluña porque en su país no tenían qué comer, y aquí se llenaron la barriga, y en vez de estar agradecidos se mostraban soberbios y descontentos. Como acababa de leer una encuesta entre escolares, en la que muchos de éstos no querían ser españoles porque sus maestros, ¡menudos maestros!, les decían que España era un país atrasado y pobre, sentí deseos de soltarles a ustedes unas cuantas verdades. Me contuvieron dos realidades: en primer lugar, la dificultad de que nos entendamos, porque manejamos conceptos básicos distintos; y en segundo lugar la violenta agresividad que manifiestan muchos de ustedes contra la libertad de expresión ajena, siendo en este caso, además, varios contra uno. Pero si no podría esperar el mínimo de entendimiento civilizado, sí puedo exponer algunos datos útiles para tantas personas a quienes ustedes se empeñan en embrollar con sus disparates.

Mis padres vinieron a finales de los años 50 de una aldea de Orense a Barcelona, donde yo he nacido. Nunca tuvieron la menor idea de estar trasladándose de un país a otro, sino de una región a otra de un mismo país, de una misma nación. Entre ellos hablaban corrientemente gallego, pero tampoco tuvieron el menor problema para entenderse con los catalanes en el idioma común español. Y siempre se sintieron en su casa en Cataluña, tal como los catalanes se sienten en su casa en Galicia, o en Canarias o en Andalucía, aunque algunos de ellos –los catalufos o nacionalistas– pongan gestitos ridículos haciéndose los extraños o los superiores. Y yo, nacido aquí, no voy a tolerar que me hagan sentir extranjero o agradecido, a mí o a mis padres.

Mis padres vinieron aquí porque en aquel entonces había en Galicia menos trabajo (no hambre ni mucho menos), y su mejora económica se la han labrado con su sudor, no la deben a ninguna limosna, y menos de gente como ustedes. Por el contrario, de gente como ustedes recibieron algún que otro desaire al que han sabido contestar con dignidad o, simplemente, haciéndoles el caso que en general merecen, es decir, ninguno.

Hace ya largo tiempo que el nivel de ingresos per capita se ha igualado bastante en España, y, quitando algunos matices, en cualquier región se vive con desahogo y de manera muy parecida (ustedes sostienen que es gracias al dinero que el estado le quita Cataluña, tiene gracia su soberbia). Barcelona prosperó mucho, y con ella toda Cataluña, y el resto de España, por el carácter emprendedor y pionero de muchas de sus gentes (la célebre industria conservera gallega debe mucho a los empresarios catalanes, por decir algo) y también por la protección que se le otorgó desde Madrid y por el mercado del conjunto del país. Es decir, hubo una simbiosis entre la industria barcelonesa y el resto. Tanto deben otras regiones a Cataluña como a la inversa. Este hecho no borra otro menos agradable, y es que aquel proteccionismo excesivo desde Madrid frenó la competencia y dificultó la expansión industrial de otras regiones. Hasta que la abolición del Arancel Cambó –y Cambó era un nacionalista catalán–, a principios de los sesenta cambió el panorama y facilitó un gran avance en los niveles de producción y consumo de todo el país.

Yo distingo bien entre catalanes y catalufos, y entre Cataluña y Catalufia, y también constato la nefasta influencia de ustedes sobre los demás. Los catalufos –o nacionalistas, separatistas en el fondo –, no son los creadores de la riqueza catalana, sino los que han aprovechado esa riqueza, con mentalidad de nuevos ricos, para tratar de infundir al catalán de a pie una soberbia perfectamente idiota y un complejo de inferioridad a algunos venidos de otras regiones. Su técnica, la misma de los nazis, eficaz, pero miserable: el narcisismo por un lado (“somos superiores”, hoy no se atreven a decir que son una “raza superior”, como hacían antaño, pero se les entiende) y el victimismo por otro lado (“no podemos subir tanto como quisiéramos porque España o Castilla nos pone plomo en las alas y siempre nos está perjudicando”).

Tampoco han contribuido ustedes nada a las libertades de que todavía disfrutamos. En cambio nunca dejaron de parasitar la democracia con sus insidias, exigencias y rencores inútiles, con sus imposiciones chulescas, su bilis y sus ofensas contra sus compatriotas de otras regiones, unas veces agresivas, otras en plan hipócrita, sus pequeñas pero muy significativas violencias, sin descartar el terrorismo, con sus “diálogos”, como gustan llaman al compinchamiento con ETA, a ver qué nueces cosechan, y sobre todo con su incansable siembra de ese degradante victimismo y narcisismo del que hablaba.

Miren, catalufos: ustedes siempre han sido una plaga para Cataluña. Ustedes han contribuido mucho al resentimiento y las convulsiones del siglo XX. Unas veces se aliaban con los pistoleros anarquistas, otras se peleaban con ellos, pero siempre atacaban a las libertades. Ustedes atacaron el sistema liberal de la Restauración y ayudaron a destruirlo y a provocar la dictadura de Primo de Rivera, que tan bien acogida fue en Barcelona. Luego, ante la dictadura, ustedes no hicieron nada, quitando el irrisorio esperpento de Macià en Prats de Mollò. Pero su inhibición, vergonzosa para ustedes, fue una bendición para Cataluña, que prosperó como nunca antes. Después, durante la II República, ustedes se alzaron contra la legalidad, trataron de lanzar a los catalanes a una aventura criminal, a una guerra civil, y los catalanes les rechazaron aquel 6 de octubre de 1934. Y cuando la guerra en 1936, ustedes presidieron el peor período de crímenes y robos que haya vivido Cataluña en toda su historia, y traicionaron de paso a sus propios aliados anarquistas, comunistas y socialistas.

Llegó la dictadura de Franco, a la que ustedes, catalufos, contribuyeron con sus provocaciones, traiciones y manejos, y nuevamente les faltaron a ustedes arrestos para luchar, y nuevamente Cataluña prosperó, sobre todo cuando se eliminó el famoso Arancel, que parecía proteger la industria catalana y en realidad la estorbaba, como estorbaba la de toda España. Si quitamos algún que otro gesto testimonial, solo muy al final del franquismo se unieron ustedes… con los comunistas y terroristas, así de demócratas eran. ¡Verdaderamente, señores! Su historia sería una deshonra para Cataluña si ustedes de verdad la representasen, como pretenden.

Ustedes no paran en su reivindicación del idioma catalán, y me parece muy bien, menos por dos cosas: que llenan ustedes este idioma con una propaganda y una literatura ínfimas, muy mal favor le hacen a la lengua; y porque oponen el catalán al llamado castellano, que es en realidad el español común, que nos une a todos y nos permite comunicarnos con cientos de millones de personas más. El idioma que también han ido formando tantos catalanes desde hace siglos. El idioma en que se ha escrito la mayor parte de la literatura catalana, muy posiblemente la de más valor. Ustedes se quejaban con razón de la mutilación que suponía excluir el catalán de la vida oficial bajo el franquismo (aunque bien poco hicieron por resistirla), y ahora imitan ustedes al franquismo a la inversa y mutilan una parte fundamental de la cultura catalana, so pretexto de que el español común no es idioma “propio de Cataluña”.

No, ustedes no representen a Cataluña ni a los catalanes: son más bien un desastre para ellos. La historia de ustedes, al contrario que la de Cataluña, es estéril y vergonzosa, y su habilidad principal ha sido la siembra de vientos que han terminado ya varias veces en tempestades. Me gustaría que reflexionasen, pero no soy optimista: persistirán en sus provocaciones, falsedades y violencias. Pero deben saber también que encontrarán una resistencia creciente.

F. N. S., economista.

fuente: http://batiburrillo.redliberal.com/011060.html

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**Cita con la Historia: La legalidad que fundamentaba a la república fue creada por la izquierda sin consenso con la derecha, la Constitución nunca fue sometida a referéndum y fue primero asaltada y luego destruida por la propia izquierda. Algo muy diferente de las versiones corrientes, oficiales y oficiosas sobre aquel suceso:
https://www.youtube.com/watch?v=zWzQR-8hu_g

** En tuíter: Ud no entenderá bien lo que pasa hoy en España sin conocer lo que fue el franquismo al margen de propagandas #LosMitosDelFranquismo

*Sin el franquismo, la historia de España y quizá de Europa habría sido muy distinta y seguramente peor #LosMitosDelFranquismo

*Es interesante saber por qué el franquismo no tuvo oposición democrática #LosMitosDelFranquismo

*Pese a la guerra mundial y el aislamiento,en los años 40 la esperanza de vida pasó de 50 años de la república, a 62. #LosMitosDelFranquismo

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Por qué el “gaymonio” nunca será matrimonio

Blog I. Impunidad y triunfo de la mentira, o “El pasado es presente”: http://www.gaceta.es/pio-moa/impunidad-triunfo-mentira-29052015-0720

**#CitaConLaHistoria: la derecha nunca ha entendido la importancia de la historia en la política actual. La izquierda sí. Este domingo hablaremos de cómo y por qué cayó la república.

**El programa #CitaConLaHistoria carece de todo apoyo oficial. Solo el de sus oyentes. Pero es preciso que este aumente, pues de otro modo su continuidad estará en serio peligro. La cuenta para hacer las aportaciones es, BBVA: Es09 0182 1364 33 0201543346  Por paypal es tiempodeideassigloXXI@gmail.com , aunque nos dicen que hay problemas en ella

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Por qué el gaymonio nunca será matrimonio.

La ex católica Irlanda ha aprobado por amplia mayoría el “matrimonio” homosexual, y, por supuesto, no habrá un segundo referéndum como cuando Irlanda rechazaba ciertas iniciativas de la UE, para obligarla a aceptarlas mediante amenazas implícitas o no tan implícitas.

  1. Es una obviedad que los órganos sexuales masculinos y femeninos son diferentes y complementarios, y que el dimorfismo sexual está más acentuado en el ser humano que en los demás mamíferos o la mayoría de ellos. Lo que no ocurre con los homosexuales
  2. Es evidente que la diferencia y complementaridad se extiende mucho más allá del aspecto externo y  los órganos sexuales: incluye temperamentos, conductas,  tendencias…  El carácter naturalmente diferenciado masculino/femenino es tan fuerte que a menudo  se muestra entre los homosexuales en una forma fingida o paródica.
  3. La sexualidad tiene una faceta de juego placentero y otra, más profunda y decisiva, de  reproducción o mantenimiento de la especie. Esto último no ocurre con el  amor homosexual, naturalmente estéril.
  4. Por consiguiente, es evidente que no hay igualdad ni equivalencia entre la homosexualidad y la sexualidad normal, y por estas razones la homosexualidad es una anomalía. Como otras muchas anomalías, se trata de cuestiones personales e íntimas, que cada cual soluciona como puede. Al respecto debe diferenciarse entre homosexualidad y homosexualismo. Este último es una ideología que pretende borrar tan obvias diferencias identificando la homosexualidad como una sexualidad normal e incluso como motivo de orgullo.
  5. Como todas las ideologías, el homosexualismo afirma representar al colectivo de los homosexuales, pero lo representa tanto como el marxismo a los obreros o el feminismo a las mujeres. Se trata de una representación ficticia cuyo ejercicio mezcla un victimismo con una agresividad extremos, y a menudo una obscenidad chocante.
  6.  Desde el punto de vista del mero placer sexual no es precisa la unión duradera, aunque pueda darse. Ni siquiera es preciso limitar su práctica a los adultos, también puede justificarse por ello la pederastia, la zoofilia o cualquier forma de las tradicionalmente calificadas de  aberrantes, pero que la nueva ideología tiende a colocar asimismo al nivel de lo normal.
  7. La unión duradera o matrimonio se justifica  sobre todo por la necesidad biológica de crear una familia, se consiga o no, y de proteger y educar a los hijos, algo biológicamente  fuera del alcance de la homosexualidad.
  8. Partiendo de diversas ideologías, el matrimonio tradicional ha sido atacado por “burgués”, “patriarcal”, etc. A él se le oponía el “amor libre”, basado en la mera atracción sexual pero sin compromiso duradero,  y poco apropiado para la descendecia y la educación de los hijos. El amor “libre” se presentaba como una salida revolucionaria más “auténtica” y menos “hipócrita”. A nadie se le ocurría, empezando por los propios homosexuales, un “matrimonio” entre personas del mismo sexo.
  9. El “amor libre”, precisamente por sus malas consecuencias para la reproducción y la educación de los hijos, y por los traumas psíquicos ocasionados a mucha gente debido a la falta de compromiso, ha fracasado en gran parte y  no ha podido erradicar la familia tradicional, de raíz cristiana, aunque la ha debilitado mucho. La reivindicación del “matrimonio”  entre personas del mismo sexo,  que en definitiva pueden ser más de dos,  creo que puede entenderse como una segunda oleada de ataque al matrimonio y la familia, caricaturizándolos  y desprestigiándolos.
  10. La invocación homosexualista a la igualdad y los derechos carece aquí de sentido, pues obviamente se trata de cosas desiguales y con efectos muy desiguales. Que dos o más  homosexuales tengan derecho a vivir en parejas o grupos nunca hará de ellos un matrimonio ni es razón para un derecho,  como  la ceguera no da derecho a jugar en los equipos de baloncesto normales.
  11. Dada su indisimulable desigualdad, los homosexualistas van más allá en sus obsesión igualitaria y extienden sus reivindicaciones hasta  un supuesto derecho a disponer de hijos,  mediante inseminación artificial o adopción. Ello constituye un ataque directo al primer derecho de los niños: tener un padre y una madre. La argucia habitual insiste en el amor como primer derecho de los niños, y por lo visto los “matrimonios” homosexuales tienen mucho de ese amor . Pero el amor a los niños empieza por reconocer su derecho a un padre y una madre. De otro modo ese “amor” recuerda al que pueda despertar  una mascota, que ciertamente suele ser intenso.
  12. No es casual que el homosexualismo  vaya de la mano con el feminismo abortista, invocando supuestos derechos de “la mujer” a prescindir del padre y destruir vidas humanas  en su seno por la conveniencia que se estime oportuna.
  13. El homosexualismo y el abortismo testimonian una decadencia moral y social profunda de los países occidentales. Más peligrosa cuanto más consiguen influir en la gente a través de poderosos y muy agresivos medios de difusión y de un poder político perverso. 

 

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España debe subsistir como nación independiente

Tercer manifiesto: España debe subsistir como nación independiente

 **Cita con la Historia” corre peligro. De no ser por dos generosas aportaciones de 2.000 y 1.000 euros, el programa no habría podido llegar hata mitad de junio. Ahora tenemos cubierta la mitad de julio. Como hemos dicho, bastaría con que un millar de oyentes aportase 20 o 30 euros para que “Cita con la Historia” pudiera continuar  hasta fin de año. ¿Es que son tan pocas las personas con sensibilidad cultural y conscientes del peligro que representa la falsificación de la historia?  Hoy el PP ha convertido a España en un país sin historia, mientras que la izquierda y los separatistas lo han convertido en un país con historia radicalmente falseada. Y un pueblo que no asimila su pasado, siempre irá dando bandazos, como los que ahora presenciamos. Quiero hacer un nuevo llamamiento a nuestros oyentes para que no dejen desaparecer el único programa de este tipo que afronta con plena deliberación la marea de distorsiones e invenciones hoy predominantes.

La cuenta para hacer las aportaciones es, BBVA: Es09 0182 1364 33 0201543346 . Por paypal es tiempodeideassigloXXI@gmail.com , aunque nos dicen que hay problemas en ella

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Por la subsistencia de España como nación independiente 

En el primer manifiesto recordábamos la importancia de la cultura para afirmar el futuro de un país como España, que padece un pésimo sistema de enseñanza y cada año se ve más satelizado a la cultura anglosajona; en el segundo aludíamos a los separatismos o procesos de balcanización, nuestro mayor problema político actual. Pero, relacionado con este, hay otro problema no menor a la larga, y es la progresiva destrucción de la soberanía, esto es, de la independencia de España, subordinándola a la burocracia de la UE. Los políticos españoles son seguramente los más ignorantes sobre Europa, pero también los más “europeístas”, entreguistas de soberanía (“hay que ceder grandes toneladas de soberanía”, ha dicho impunemente un ministro), como si la  soberanía fuese una propiedad particular suya con la que podrían hacer lo que quisieran. Así, el país sufre una doble presión destructiva: de balcanización por abajo y de disolución por arriba, presiones que no se contradicen, sino que se complementan.

La alarma ante la balcanización ha crecido mucho, afortunadamente, pero durante bastantes años casi nadie quería verla, y los que la denunciaban eran tachados de retrógrados y fachas.  Con la cuestión de la disolución, estamos en la primera posición: estamos sumidos en una beatería europeísta sin asomo de crítica y basada en un desprecio abierto o supuesto a nuestro propio país, idioma y cultura. Por ello me centraré aquí en señalar tres puntos:

1. Europa está formada por unos elementos culturales básicos comunes, cuya raíz principal es la religión cristiana, evolucionada a lo largo de siglos, y cauce también de la cultura grecolatina. Puede decirse que el cristianismo ha creado Europa en lucha con invasiones y con otras concepciones de la vida, y condicionando las evoluciones políticas e intelectuales. Sin embargo la actual UE corroe activamente esa raíz cultural promoviendo el llamado multiculturalismo, incluido el islam y la reducción del cristianismo al ámbito privado. A cambio se impone una especie de  religión del consumo, del “becerro de oro”, en la que “la economía lo es todo”, como ha sentenciado  el jefe del PP. No se trata de laicismo en el sentido de aconfesionalidad del estado, pues el estado  no debe ser confesional; se trata de que grupos políticos utilizan el poder del estado para cortar las raíces más profundas de Europa. Europa es algo muy distinto de la UE y sus burócratas y políticos. Hasta puede afirmarse que la UE es en gran medida antieuropea.

2.  La base común de Europa se ha diversificado profundamente, a lo largo de la historia, en culturas nacionales que han dado a la civilización europea su particular y fructífero dinamismo.  Sin embargo el designio de la UE es visiblemente acabar con esas diferencias, homogeneizar al continente  sobre la base de un endiosamiento de la economía y de un idioma, el inglés, como lengua privilegiada de la cultura y la comunicación, empleando como coartada la paz y la democracia. España sufre ese proceso de forma acelerada. En realidad ese proyecto homogeneizador y destructivo. Probablemente nunca se debió pasar de la Comunidad Económica Europea, beneficiosa a ese nivel pero no demoledora de la diversidad cultural. Además, dentro de la UE, España sufre una posición excepcionalmente humillante, por la presencia en su territorio de una colonia de un país supuestamente amigo, que obstruye el mismo eje de la defensa española y nos supedita a los intereses de la potencia que mantiene dicha colonia. Un país que mantiene una colonia en otro país no es una potencia amiga, sino esencialmente hostil.

3. Los serviles políticos y partidos actuales presentan a la UE como si hubiéramos “entrado en Europa”, cuando siempre hemos estado en ella. Hablan como si  le debiéramos la democracia, la prosperidad y hasta la misma existencia,  cuando la realidad es muy distinta.  España no debe nada a la UE. Casi todo el resto de Europa debe su democracia actual a la intervención bélica useña, ciertamente muy sangrienta,  mientras que nosotros nos la debemos a nuestra propia evolución pacífica y ordenada. Económicamente, España crecía a mayor ritmo y más sanamente  cuando estaba fuera, mientras que dentro hemos crecido más lentamente, con grandes tasas de paro y a trompicones. Hemos retrocedido enormemente en salud social (índices de fracaso familiar, violencia doméstica, fracaso escolar, drogadicción, abortos, delincuencia, etc.).  Políticamente, la pertenencia a la UE no nos ha ahorrado terrorismo ni frenado los separatismos. Y soportamos la mencionada humillación de Gibraltar, un acto de piratería permanente. A cambio de todo lo cual, se ha robado a España, ilegalmente las citadas “grandes toneladas de soberanía”.Estos son datos esenciales perfectamente comprobables, que nuestros políticos sustituyen por una retórica beata e ignorante.

Salir de la UE no es salir de Europa, y es difícil decir ahora si nos conviene  o no. En cualquier caso, dentro de la UE es preciso recobrar soberanía y defender nuestros intereses de forma eficaz, haciendo balance de pros y contras y  abandonando el indecente servilismo de nuestros lacayunos políticos.

 

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