**La democracia española es harto deficiente (claro que si nos ponemos estrictos, todas lo son). Los poderes legislativo y ejecutivo tienden a ser el mismo, y el judicial se ve muy mediatizado por el ejecutivo. Los “representantes del pueblo” lo son más bien de la cúpula de sus partidos u oligarquías, las cuales, a su vez, tampoco cumplen el mandato constitucional de tener un funcionamiento interno democrático, supuesto que ello sea posible. Por otra parte, el nivel intelectual y moral de esas oligarquías, así como de los medios de masas, es peligrosamente bajo, como demuestran a cada paso.
**Los fallos de la Constitución son evidentes, desde la declaración demagógica del “derecho” de los españoles a una buena vivienda y un buen trabajo, hasta la vía abierta a la desintegración de la nación mediante el vaciado de las competencias de los gobiernos centrales por las llamadas autonomías.
**Las oligarquías o partidos han demostrado hasta la saciedad, ya a partir de la propia Constitución, su carencia de un verdadero pensamiento democrático y, lo que quizá es más grave, de sentido de la nación. y el estado Así ha sido posible un avance terco y persistente de los separatismos, apoyados y financiados por los gobiernos de PP y el PSOE, partidos que se dicen nacionales sin serlo. Así ha sido posible que el PSOE rescatase a la ETA del borde del abismo premiando sus crímenes con legalidad, dinero público, proyección internacional, liberación solapada de presos, etc. Política seguida luego por el PP de Rajoy y en sí misma un delito gravísimo de colaboración con banda armada y ataque fundamental al estado de derecho, aparte de desprestigiar al estado y dar un nuevo refuerzo a los separatismos. O que se haya dado una versión muy dudosa y en todo caso incompleta del atentado-matanza del 11M en Madrid. O que un llamado “Tribunal Constitucional”, organizado por los partidos para burlar la Constitución, haya avalado numerosas medidas anticonstitucionales y antidemocráticas tomadas por las oligarquías. O que se haya promulgado una ley totalitaria y esencialmente falsaria, llamada “de memoria histórica”, que manifiesta la identificación política-sentimental de sus autores con los chekistas y asesinos fusilados por el franquismo, así como con la ETA. O que se hayan promulgado leyes de “género” contrarias a tlas garantías jurídicas. O que se haya establecido ilegalmente en muchos lugares una enseñanza “bilingüe” como si España fuera un país bilingüe español-inglés a semejanza de muchas colonias. O que los oligarcas se sientan autorizados a ceder “grandes toneladas de soberanía” como si esta fuese una propiedad particular suya… Y así podríamos seguir largo rato con los desmanes de esa gente.
** La ley de “memoria histórica” tiene importancia especial, aunque unos políticos corruptos no la hayan querido ver: significa el falseamiento sistemático de la verdad histórica, y su efecto profundamente desmoralizador de la ciudadanía es evidente. Lo que han demostrado las últimas elecciones es que los oligarcas, la clase o casta política y los grandes medios de masas, ha conseguido trasladar a la sociedad, a gran parte de ella, su ínfima talla intelectual y moral, su corrupción, distrayendo a la gente de los problemas más profundos con una especie de pornografía política bien visible en las campañas electorales, o provocando movimientos de protesta ciega.
**Hay algo positivo, no obstante, en estas elecciones: las oligarquías tradicionales están en decadencia y se ha abierto una crisis política general más profunda. Ello crea una posibilidad de alternativa para una opción realmente nacional y más seriamente democrática. Las crisis pueden desembocar en catástrofes, pero también abrir el camino a una regeneración efectiva.
**Incidentalmente: Rajoy no ha ganado una sola elección, ni siquiera ante un rival tan barato como Zapatero, con quien prefirió colaborar, en vez de hacerle oposición efectiva. Las elecciones que le llevaron al poder se las ganó la crisis económica, y obtuvo el gobierno mintiendo desaforadamente, para llevar a cabo una política contraria a la prometida. Una política que seguía en todo, también en lo económico, la de Zapatero. El hombre de “la economía lo es todo” puede ir enterándose de que hay más cosas en la vida de una nación.
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Tienen algo que decir los países hispanos?
Blog I. España, el catolicismo, el franquismo y la teoría:http://www.gaceta.es/pio-moa/espana-catolicismo-franquismo-teoria-22052015-1933
Entrevista con Mario Noya en Es-Radio, sobre #LosMitosDelFranquismo: http://esradio.libertaddigital.com/fonoteca/2015-05-03/ld-libros-entrevista-a-pio-moa-87275.html … … … … #LDLibros pic.twitter.com/wOGHANGY8h
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Como hemos visto, la expansión de Usa ha sido extremadamente belicosa, con la doctrina de la superioridad aplastante y su empleo sin escrúpulos (al estilo Sherman). En la II Guerra Mundial sus crímenes de guerra (bombardeos sobre la población civil, asesinato de prisioneros, violaciones) sobrepasaron a los de los nazis en el frente occidental (en el frente oriental fue otra cosa, y la Shoah entra en un capítulo diferente). Su carrera de victorias se vio contenida en Corea e interrumpida en Vietnam, donde su poderío bélico abrumador fracasó ante un pueblo relativamente pobre y técnicamente atrasado. Ello fue visto a menudo como el fracaso del mesianismo useño frente al comunista, aunque a la larga resultó al revés. Y a partir de Vietnam los fracasos han sido más que las victorias y vienen dejando un rastro de desastres en diversos países.
Podría interpretarse, por tanto, que el mesianismo useño ha entrado en declive, en lo cual no debemos precipitarnos. Su capacidad bélica sigue siendo incontrastable para cualquier otra potencia, y está planeando una fase superior con nuevas armas para aumentar su superioridad cualitativa. Y sobre todo, la expansión useña no ha sido solo exterior, esto es, imperialista y militar, sino también interna, manifiesta en su impresionante dinamismo cultural e ideológico, que impregna en mayor o menor grado la vida de la mayor parte de la población mundial. La cultura y la técnica useñas han supuesto, en general, mayor libertad y mayor prosperidad, no solo en su país
Ese mesianismo tiende a imponer por todo el mundo regímenes demoliberales, y el atractivo de sus éxitos en la propia Usa ha hecho que otros países trataran de imitarlos. Así ha ocurrido, por ejemplo, en Hispanoamérica, y sin embargo la imitación no ha funcionado bien allí, dando lugar a una especie de convulsión semipermanente. Podría decirse (y se dice) que esa inestabilidad y violencia es herencia de España, si no fuera porque antes Hispanoamérica era una de las zonas más pacíficas y tranquilas del mundo, y porque las nuevas naciones se construyeron sobre el rechazo de la herencia española y el deseo de asimilarse a las nuevas ideologías. Y en España ocurrió algo muy parecido. Como he intentado exponer en Los mitos del franquismo, la excepción fue el período de Franco, de un éxito práctico realmente sorprendente. Franco insistió mucho en que cada país tiene sus propios condicionantes históricos y culturales a los que no pueden imponerse soluciones político-culturales ajenas, aunque hayan triunfado en otras partes. Esto puede ser bastante cierto, como viene probando la historia –aunque un grado de interinfluencia siempre existe, y la cultura useña ofrece mucho de aprovechable–; pero también es verdad que el franquismo fue incapaz de elaborar una ideología propia y nueva capaz de rivalizar con el marxismoy el demoliberalismo. Y en los países de raíz hispana ocurre lo mismo.
Por consiguiente, y por más que en el ámbito hispánico se exprese insatisfacción con el influjo apabullante de la cultura anglosajona y se ponderen sus fracasos y crímenes y su posible decadencia, no acaba de surgir en el ámbito hispánico algo nuevo que valga la pena. Quizá sea preciso reexaminar el pasado de España en su gran época por si de ahí cupiera recuperar savia creativa que origine nuevas ideas. La impresión que se tiene, sin embargo, es muy simple, como época de triunfos militares y religiosos cuando se plantea de modo positivo; o como tiempos de oscurantismo y opresión en sentido contrario. En el franquismo hubo intentos de reestudiar la época con vistas a extraer de aquel pasado un nuevo impulso cultural, pero resultaron poco fructíferos. Sin embargo podría volverse sobre la tarea con un enfoque nuevo, revisando también el propio franquismo. En otro caso, el destino del ámbito cultural hispánico será profundizar y empeorar las tendencias actuales, disgregándose progresivamente como satélites político-culturales resentidos, vulgares y más o menos convulsos, de Anglosajonia y, en el caso español, de la UE, lo que viene a ser lo mismo. En el blog de la Gaceta he abordado algunos de estos temas.
