Blog I. Algunas falsas ideas sobre la democracia: http://www.gaceta.es/pio-moa/falsas-ideas-democracia-16032015-1009
**Franquismo y democracia, cuestión clave histórica y actual: https://www.youtube.com/watch?v=9FJhrI_P8ug
**********************
La diosa Materia tiene todos los atributos de la divinidad: es omnipotente (todo le está sometido) omnicreativa (todo lo existente procede de ella y no hay nada fuera de ella) omnisciente (todo cuanto podemos saber del mundo es solo una ínfima parte de lo que Materia sabe hacer) omnipresente (es el elemento constituyente de cuanto existe). En cambio parece carecer de un atributo: la eternidad, ya que al parecer tiene principio y fin, y por tanto no podría considerársela un dios o diosa en sentido propio. Pero sí. En la religión cristiana, Dios es, en efecto, eterno, pero no ocurre así en otras, en que los dioses no son anteriores al mundo y aparecen más como sus ordenadores que como sus creadores, e incluso destinados a la derrota.
En cuanto a la eternidad, podemos concebirla de dos maneras: como la totalidad del tiempo imaginable como existente, o como la ausencia de tiempo, ya que no tendría principio ni fin. En el primer caso, Materia sería igualmente eterna, completaría su cualidad divina, pues el tiempo empezaría y terminaría con ella y no habría un tiempo independiente del tiempo material. En el segundo caso habría una limitación a su divinidad, pero puramente imaginaria, ya que la eternidad es un concepto ilusorio que realmente no tiene nada que ver con el tiempo ni con el mundo reales. Un tiempo sin tiempo, inexistente por su propia naturaleza y lógica. Pero incluso cabe pensar en una diosa Materia eterna en cualquier sentido, pues la física especula con la posibilidad de universos múltiples simultáneos y/o sucesivos, sin origen ni fin concebibles. Nuestro universo puede tener principio y fin, pero Materia sigue ahí indefinidamente, creando nuevos universos. Sin contar con que el final de nuestro universo mediante una Gran Contracción daría lugar a una nueva Gran Explosión, y quizá ello haya ocurrido ya infinitas veces, con lo cual ni Materia ni tiempo tendrían principio ni fin, al menos capaces de ser concebidos por nuestra mente.
Es una situación extraña: la diosa Materia crea constantemente realidad y sucesos totalmente diferentes de ella, ya que sus creaciones tienen principio y fin, están limitados en el tiempo, al contrario que Materia misma. Un (supuesto) hecho realmente llamativo. Algo semejante cabe predicar del Dios creador espiritual y personal (cristiano: en otras religiones los dioses son de algún modo posteriores al mundo, creados por este, con ciertas características que son proyección de las propias del ser humano, pero elevadas a un nivel enormemente superior). Ese Dios eterno e infinito ha creado todo tipo de cosas efímeras. La diferencia con Materia, es que lo consideramos de un modo u otro afín a nosotros, capaz de juzgar el bien y el mal y, por así decir, de comprendernos (y amarnos), un Dios capaz de consolarnos. Algo que no puede predicarse de la diosa Materia, como bien entendía B. Russell.
Ya en otra ocasión aludí al problema de la eternidad: http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/la-eternidad-3388/2.html
