Ética de Ivánof y gran estrategia de Stalin
Ivánof (Torturadores y filósofos (piomoa.es) defiende la segunda moral, coherente con las ideas marxistas, que comparte con Rubashof. Y en esa concepción común radica posiblemente el secreto de las “confesiones” de los encausados por Stalin. ¿Qué es la persona, en definitiva, ante las exigencias de la colectividad, también podríamos decir de la historia? Pues la colectividad permanece mientras que la persona dura poco. Además, la persona, el individuo, depende de la colectividad en medida infinitamente mayor que la colectividad del individuo. Es la colectividad la que alimenta y moldea al individuo en casi todos los aspectos. Así planteada, es justa la posición de Ivánof, aceptada por su víctima.
El fondo histórico del problema era la gran estrategia de Stalin, basada en dos puntos: a) Ante el fracaso de la revolución en otros países, ¡en Alemania!, había que salvaguardar a toda costa la construcción del socialismo en un solo país, en espera de que las condiciones generales mejorasen. b) Ante la nueva “guerra imperialista” en gestación, era indispensable que la misma estallase por el oeste, entre Alemania y la alianza anglofrancesa, y no por el este, entre Alemania y la URSS. A eso se dirigía toda la acción política y diplomática exterior, y los frentes populares “contra el fascismo”. Si se conseguía la guerra por el oeste, todo cambiaría: Europa occidental quedaría agotada moral y económicamente, en excelentes condiciones revolucionarias, y Moscú sería el árbitro de la situación.
Por esos objetivos, con inmensas bazas en juego, Stalin trató de aniquilar cualquier oposición que le debilitase internamente. Cualquier conspiración en contra suponía un crimen inapelable. No es creíble que los acusados organizasen las conspiraciones achacadas, pero es razonable suponer que sí hubo al menos algún esbozo de ellas, y desde luego dudas o vacilaciones, imperdonables para las exigencias de Stalin. Quizá por ello, desde la ética colectivista, los acusados, simples individuos ante una colectividad todopoderosa, llegaron aceptar sus propios “crímenes”. Ya veremos la explicación de Menájem Beguin.
Stalin logró que la guerra estallase por el oeste, un gran éxito que sin embargo no le salió del todo bien: lejos de quedar agotada en una larga contienda, la Alemania nacionalsocialista venció con increíble facilidad, por lo que retuvo toda su capacidad militar y amplió la económica, dispuesta a lanzarse sobre la URSS, el objetivo central de Hitler. Para Stalin tuvo que ser un gran alivio que Inglaterra no aceptase la paz: ello volvía imprevisible por bastante tiempo el ataque a la URSS, que implicaría una guerra en dos frente. Una expectativa razonable, pero en la que volvió a equivocarse Stalin. En cualquier caso no perdió un minuto en prepararse para el choque con Alemania, forzoso antes o después: al amparo del pacto germano-soviético, que todos sabían pasajero, ocupó parte de Polonia, amplió su seguridad estratégica en Finlandia, ocupó los países bálticos, y sobre todo se acercó al petróleo rumano que abastecía a la Wehrmacht. Si la resistencia inglesa tuvo que animar a Moscú, la invasión de la URSS resultaría un alivio aún mayor para Londres. Lo demás es de sobra conocido.
Stalin había previsto la nueva guerra europea y anunciado con claridad su postura: para él no había diferencias entre imperialistas fascistas e imperialistas democráticos. Lo cual explica sus giros políticos en apariencia desconcertantes, pero guiados por una lógica implacable. Por una moral “viviseccionista”, que diría Ivánof.
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Crónica: El mejor político y la democracia “plena”
**Se atribuyó la dimisión de Suárez a presiones militares. Martín Villa lo niega: “Estuvo muy duro con el comportamiento de algunos componentes de los llamados poderes fácticos, concretamente de las finanzas y de la Iglesia. Nos dijo que solo había podido reducir a sus justos términos a los militares”. También lo niega Leopoldo Calvo Sotelo, que lo describe en un estado de euforia: “¿Os dais cuenta? Mi dimisión será noticia de primera página en todos los diarios del mundo”. El rey le recompensó con un ducado, pero no con el Toisón de oro, antes otorgado a Torcuato. Suárez quedó contrariado, pues creía merecerlo más que su antiguo mentor.
** Tras despedir airadamente a Suárez cuando dimitió, en 1981, el periodismo españolete volvió a dar su talla 27 años después, con ocasión de la foto en que, ya con alzheimer, aparecía al lado de Juan Carlos, ambos de espaldas. Cebrián: “Los equivocados éramos nosotros”; Oneto “Hemos sido injustos con él”; el anglómano Pedro J: “Nuestro rey Lear”, “Nuestro Nelson (…) “No tiene alzheimer, está triste”; Miguel A. Aguilar: “No volveríamos a escribir lo que escribimos”; Félix de Azúa: “Qué nostalgia de Suárez”: Elvira Lindo: “El hombre del que no supimos apreciar el valor político”; Paco Umbral: “Un Doncel de Sigüenza… un don Juan de Austria”, “elegido de los dioses” como Alejandro Magno”; Javier Tusell: “El mejor político del siglo XX”… La política desastrosa de aquel Alejandro Magno había llevado al país a un proceso acelerado de descomposición que fue la causa real del 23-f, cuyo gran beneficiado fue el PSOE de los “cien años de honradez.
** Para la Robles, Casado, Arrimadas y tantos más, España es una democracia plena. ¿Cómo no va a serlo si funciona desde hace quince años con leyes totalitarias, gobiernos proseparatistas, proetarras, corruptos (¡Ah, Villarejo…!), etc.? “Sí –replican el Coletas y el Doctor–, es cierto, hay democracia, pero aún falta para que sea plena: quedan muchos restos del franquismo, empezando por la monarquía. Por no hablar de fundaciones, algunos medios de opinión, algunos jueces, algunas leyes reaccionarias, ¡la propia Constitución que habla de la unidad de España! Queda VOX… Mientras no eliminemos todo eso no habrá democracia plena”. Pocas cosas hay más reveladoramente esperpénticas que esta discusión de farsantes sobre la “plenitud”.
**Sugieren algunos que el disparatado PP debiera cambiar de siglas. Yo creo que debiera conservarlas, cambiando su significado. En vez de Partido Popular, Partido Proletario, por ejemplo. Total ¿qué mas da?
**El PP ha entendido muy bien que VOX es su verdadero enemigo. Pero a veces tengo la impresión de que VOX no ha entendido la recíproca. VOX solo puede ocupar su espacio político si la gente acaba de ver la verdadera catadura del PP.
**Insistamos: el “centrismo” del PP nunca ha consistido más que en estas tres políticas: apoyo y financiación de los separatismos; disolución de la soberanía nacional en la UE; aplicación de las iniciativas del PSOE. Tengo entendido que los ciegos no lo ven así.
**El feminismo mata. Cien mil vidas humanas exterminadas en el vientre materno. Y ahora como auxiliar del covid, igual que el año pasado. La histeria criminal.


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”Rusia y países satélites”
En el franquismo, los pasaportes valían para todo el mundo menos para “Rusia y países satélites”. Nada explica mejor los cambios desde entonces que el hecho de que España se haya convertido a su vez en país satélite, colonizado culturalmente, políticamente sin soberanía y embarcado en operaciones militares “de interés ajeno, bajo mando ajeno y en idioma ajeno”
Una de las mejores manifestaciones de tal caída degradante es la muy extendida aceptación de ese fenómeno. El franquismo siempre mantuvo una línea clara al respecto, sabiendo adaptarse al mismo tiempo a las circunstancias y aprovecharlas. La casta política que le sucedió ya no se adaptaba a las circunstancias, se hacía servidora de ellas, por carencia de principios y de conciencia de los intereses nacionales; como no la tenía sobre la independencia, la democracia y la historia.
Su primera medida decisiva fue entrar en la OTAN, de la que España no tenía la menor necesidad, pese a la existencia del Pacto de Varsovia, pues le bastaban los acuerdos con Usa, un toma y daca: España prestaba su posición estratégica y a cambio recibía apoyo diplomático contra el criminal aislamiento, y ayuda económica (modesta, como señaló Franco a los repentinos useñómanos). La OTAN protege a Inglaterra en Gibraltar, pero no a España en Ceuta y Melilla, que no son colonias, sino ciudades españolas. Fue el derechista Calvo-Sotelo quien metió al país en la OTAN, ratificándolo luego el socialista González. Desaparecido el Pacto de Varsovia, la OTAN ya no tiene carácter defensivo, sino claramente agresivo contra Rusia, con España forzada por sus gobiernos a participar en calidad de peón de brega.
La segunda gran medida fue abrir la verja de Gibraltar, anular la victoria política del franquismo y transformar el peñón en un emporio de negocios sucios y de corrupción contra España. Nada más significativo que el empeño de los sucesivos gobiernos en hacer como que no se enteraban del significado político decisivo del hecho y en declararse “amigos y aliados”, es decir, lacayos, del país que invadía nuestro territorio. Otro dato que demuestra el carácter antiespañol de una casta política infame.
Y la tercera gran medida fue la “entrada en Europa”, como si España no fuera parte de Europa desde sus orígenes Y como si Europa, concepto cultural, no político, se limitase a la CEE, luego UE. Tampoco tenía España necesidad de entrar en esa unión ni de supeditarse a unas decisiones en las que pesaba poco, y menos pesaría con semejante casta política. Fuera de la UE, España había crecido económicamente de modo más sostenido y equilibrado de lo que luego creció dentro de ella. Cierto que ya el franquismo cometió el error de pedir la entrada, recibiendo una humillante negativa por parte de unos países poco dignos, que, al contrario que España, lo debían todo a los ejércitos useño y soviético, y a las finanzas useñas. Pero, en fin, la cosa se resolvió entonces con un tratado comercial extraordinariamente ventajoso para España.
Ninguna de estas tres medidas que tienden a anular la independencia y soberanía españolas era necesaria política, militar ni culturalmente. Solo han respondido a la hispanofobia de fondo de unos políticos que se permiten despreciar a su propio país siendo ellos los despreciables. Observemos también que el aliento, fomento y financiación de los separatismos ha sido otra “obra maestra” de estos políticos y partidos que debieran pasar a la historia. A la peor historia.
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