En el vídeo de la chica holandesa contra el feminismo (https://www.youtube.com/watch?v=OonMogbxHKE. Deberían poner subtítulos en español) hay sin embargo una idea discutible. Habla de los “valores europeos”. ¿Son esos los del cristianismo, los de la Ilustración o los de las ideologías salidas de ella? ¿O son extraeuropeos los del feminismo? Si consideramos que el feminismo consiste en la igualdad ante la ley, esta está conseguida desde hace muchos años, por lo que el feminismo está hoy de más. Para entender la histeria a que ha llegado, basta recoger sus consignas en manifestaciones y en las redes sociales. Son cien veces más ilustrativas que los embrollos entre ñoños, victimistas e intelectualmente perturbados en que se apoya su “pensamiento”.
Cuando se habla del mayo del 68 casi nunca se dice que fue una rebelión de los parásitos. Unos jóvenes en quienes la generación anterior había gastado inmensos esfuerzos para criarlos bien alimentados y sin problemas materiales, en tiempos de casi pleno empleo, con excelentes perspectivas profesionales, con las mejores condiciones que han tenido antes o después los jóvenes, en especial estudiantes, se rebelaban contra las generaciones anteriores, concebían sus vidas como lo único valioso situándose al margen de la historia, negada como una maldición… y del porvenir… (al mismo tiempo había un fondo contradictorio de protesta contra una sociedad que parecía hacer del consumo el alfa y omega de su concepción de la vida, esa es otra cuestión). De manera perfectamente gratuita se atribuía a su vez la defensa de causas desgraciadas a las que realmente solo podía aportar más desgracia.
Era, pues, una rebelión de los parásitos. Ya Ortega lo había entrevisto en La rebelión de las masas al hablar del “señorito satisfecho”, “sin intimidad propia”, que “da por bueno y completo su haber moral e intelectual”, “que cree tener todos los derechos y ningún deber”, empezando por el deber de gratitud hacia quienes les habían proporcionado una vida tan desahogada. Su combustible en el 68 fue una mezcla de marxismo y freudismo.
Algo muy similar pasa con las “señoritas satisfechas” del feminismo, que protestan contra el “patriarcado” gracias al cual disponen de empleos, trabajos creados casualmente por el lado masculino de la sociedad con enormes trabajos y riesgos durante generaciones. Gracias al cual viven más años, se suicidan y delinquen menos que los hombres, disponen de avanzada medicina ginecológica, etc., etc. Lo que las convierte en parásitas no es que aprovechen estos esfuerzos de generaciones, es que pretenden no deber nada a nadie odian a los autores de unos bienes que ciertamente no les deben nada a ellas, y desprecian a sus madres, abuelas y antepasadas por no haberse rebelado histéricamente como ellas.
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Conocer la historia criminal del PSOE, incluyendo su tradicional complicidad con los separatismos, es indispensable para regenerar la democracia. De otro modo la democracia degenera en la estafa permanente. https://www.youtube.com/watch?v=-xYmJq9kJKY
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Usted ha sido el primero en denunciar la política actual en España como propia de un nuevo frente popular, idea que han recogido VOX y en cierta medida el PP. Parece que algunas ideas suyas surten efecto.

–Un grave problema de los análisis políticos corrientes en prensa y partidos es la falta de perspectiva histórica, por eso degeneran rápidamente en poco más que chismorreo en torno a las declaraciones, casi siempre fraudulentas, de unos o de otros. Por eso he escrito Por qué el Frente Popular perdió la guerra. La cuestión no es solo reconocer que estamos ante un nuevo frente popular, sino sobre todo adoptar una línea política y de ideas para derrotarlo. Porque el actual frente popular es, como el antiguo, una alianza de separatistas y totalitarios. Cuando se reconoce esta evidencia, en la que casi nadie parece reparar hoy, se entiende también por qué y para qué se libró la guerra civil, y se entiende la amenaza que tenemos encima. VOX parece bastante consecuente en este sentido, mientras que la aspiración del PP se reduce a echar a Sánchez para mantener los chanchullos del régimen zapateril que nos ha conducido a esta situación. Ahí tenemos a alcaldes del PP retratándose en homenajes a las “víctimas del franquismo” o criticando al PSOE por haber abandonado, con el Doctor, una trayectoria democrática perfectamente inexistente.
Ese mensaje suena bastante apocalíptico. Sin embargo hoy no vivimos en guerra, las circunstancias históricas han cambiado por completo.
–La guerra llegó porque el frente popular no solo amenazó la unidad de España y lo que tenía la república de democrática, sino porque para lograr sus objetivos debió destruir la legalidad republicana, tal como desde Zapatero se viene destruyendo la legalidad constitucional, que, mejor o peor, mantenía un estado de derecho y libertades políticas hasta 2004. Hoy sufrimos leyes totalitarias que incluso pretenden regular nuestros sentimientos, algo sin precedentes, y vivimos en golpe de estado permanente. Si esto continúa y no hay una reacción, terminaremos como en Venezuela. Mi libro sobre el Frente Popular debería ser leído y debatido en VOX y otros partidos, y por los periodistas, porque expone precisamente esa proyección histórica, sin la cual la política se convierte en farsa y griterío.
Seguramente nadie con cierto nivel intelectual y político se opondría a debatir, pero tal vez consideren que su nivel como historiador deja qué desear.
–Cuando digo debatir quiero decir eso exactamente, es decir, oponer a mi libro críticas racionales que permitan una discusión con sentido y profundizar en unos problemas antiguos y nuevos cada vez más acuciantes. Tengo sin embargo una larga experiencia al respecto: he ofrecido muchas veces el debate, y la repuesta ha sido, primero el silencio o más bien el silenciamiento. Esto revela un gran miedo disfrazado de arrogancia. Y finalmente, la respuesta ha sido la ley de memoria histórica. Con apoyo del PP, nunca se olvide. El miserable alcalde pepero de Málaga acaba de retratarse con los corruptos y sinvergüenzas de la memoria histórica. El alcalde de Madrid habla de “la trayectoria democrática del PSOE”, que se parece a la del propio PP… En fin, esa ley no solo pone de relieve la falta de cultura democrática del PP, que la ha adoptado, sino también la miseria intelectual de una universidad convertida en órgano de falsificación y propaganda totalitaria y separatista. Y el pánico de todos ellos a la verdad. Santayana decía que un pueblo que olvida su historia se condena a repetirla, pero en España el olvido intencionado se ha combinado con la falsificación más grosera.
Mucha gente cree que estas falsedades y las leyes correspondientes no tienen importancia mientras la economía funcione más o menos. Esas personas son incapaces de mirar más allá de sus panzas y de ver las consecuencias sociales y políticas de la ruptura de la continuidad histórica de España, que hoy pretenden unos y otros. Son la más completa renuncia a la inteligencia, prólogo a males mayores.








