Carta a Arturo Mas

Blog I Recuerdos (34) Dos monasterios gallegos: http://gaceta.es/pio-moa/recuerdos-34-monasterios-gallegos-08092015-0809

**Por qué el franquismo fue la mejor época para España en al menos dos siglos: pic.twitter.com/rUPtw9Fdlf

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(Es de hace dos años o así)

Sr. Mas:

Quiero recordarle algunas cosas que usted conoce pero prefiere olvidar, y sobre todo hacer olvidar a los demás. En primer lugar, usted está atacando a Cataluña. A la Cataluña real e histórica que, mal que le pese, ha sido y se ha sentido siempre parte de España. No  es esta carta una lección de historia, pero sí debo recordarle algunas distorsiones básicas en las ustedes apoyan su separatismo. La Marca Hispánica –ya el nombre lo dice todo–  englobaba el norte de las posteriores Cataluña y Aragón, cuyos habitantes eran conocidos por  hispanos o  godos, las dos palabras con sentido idéntico entonces, y nunca se sintieron a gusto con el poder franco. Cuando  empieza a hablarse de catalanes –en el siglo XII– es en el contexto de las empresas  bélicas de la corona de Aragón, de la que formaba parte la naciente Cataluña, que nunca quiso declararse reino y se comprometió, como el resto, en la tarea de la Reconquista.  Ni siquiera en el siglo XIV, cuando alcanza su mayor dinamismo, dejó Cataluña de considerarse parte de la corona aragonesa, sin pensar en secesión o independencia.  Y también como parte de Aragón se integró en la España reconstituida de los Reyes Católicos.  Y así hasta hoy, con el breve período de sumisión a Francia en el siglo XVII, causado por la traición de algunos oligarcas y muy penoso para el pueblo catalán y que redundó en la pérdida de parte del territorio. La Guerra de Sucesión por el trono de España, a principios del siglo XVIII no fue de Secesión, como ustedes intentan hacer creer, sino todo lo contrario;  y Casanova, el héroe de las “libertades catalanas” se asombraría de la manipulación grotesca que ustedes han  hecho con su persona.

Por cierto, ustedes llaman “libertades catalanas” al régimen feudal más opresivo de España, que  por ese carácter motivó guerras civiles, bandidaje  endémico y empobrecimiento secular de la región que durante parte del siglo XIV  había sido quizá la más próspera de la península. Precisamente la pérdida de semejantes “libertades” volvió a abrir paso a la prosperidad a los catalanes, beneficiándose extraordinariamente de la pertenencia a España y  beneficiando de paso al resto de ella.

Sus distorsiones han llegado a extremos alucinados como pretender que la última guerra civil enfrentó a España con Cataluña. No solo fue  guerra civil entre catalanes, como entre los demás españoles, sino que la mayoría de los catalanes, harta de la siniestra experiencia revolucionaria-separatista, recibió  con entusiasmo a los nacionales.  Los suyos, señor Mas, no hicieron más que entorpecer con sus aventuritas y usurpaciones el esfuerzo común del Frente Popular, como denunció Azaña; aparte de  maniobrar  con felonía lo mismo con Roma o Berlín que con Londres o París.  Sus paisanos encuadrados en el ejército del Frente Popular mostraron muy poco entusiasmo, mientras que los que lucharon en el bando nacional se portaron a menudo como héroes. Y la abundancia de carteles llamando a los obreros a trabajar duro por la causa prueba justamente  que  los obreros trabajaban poco por esa causa. Podría señalar mil datos más, demostrativos de las falacias en que ustedes apuntalan sus historias.

Después, lo cierto es que nunca prosperó tanto Cataluña –con el resto del país– como en la época franquista. Esto es un hecho perfectamente  medible y constatable. Y solo ver los documentos gráficos de las multitudinarias acogidas  a Franco en Barcelona y otras ciudades permite entender hasta qué punto falsea la realidad la pretensión de una sociedad oprimida y resentida, como ustedes la pintan. Una sociedad en que la resistencia separatista prácticamente no existió, pese a tener, según ustedes, los mayores motivos.  La oposición real  al franquismo tuvo ahí, como en el resto de la nación, carácter obrerista y comunista. Otra cosa es que en la democracia posterior fueran ustedes los mayores beneficiarios,  y lo fueran con protección y estímulo, no debe olvidarse,  de Madrid. Ustedes no han contribuido a las libertades, nacidas de la evolución del anterior régimen “de la ley a la ley”,  sino que simplemente las han aprovechado. Y perjudicado la democracia con sus fobias a España, sus intentos de proscribir el español común de la vida pública, perjudicando a la mayoría de la población, mientras degradaban el catalán a vehículo de sus manías y disparates. Han inventado la consigna del catalán como “idioma propio”, implicando que el español común era “extraño”. El catalán es la lengua originaria de Cataluña, cierto,  pero nunca el castellano fue del todo extraño a ella, y hoy lo es menos que nunca: un idioma propio, como el catalán. De hecho la parte mayor y probablemente mejor de la literatura y otras manifestaciones culturales catalanas, se ha expresado y expresa en el idioma común a toda  la nación.

No hace falta aquí extenderse más: simplemente constatar que, contra el falso problema que ustedes plantean, los catalanes, a través de los siglos, han sido y se han sentido parte de España. Ustedes se rebelan ante este hecho indudable y decisivo, que condensa miles de otros hechos,  y desprecian  a las generaciones anteriores que nunca encontraron  oposición entre su región y la nación española. Y hay que preguntarse: ¿por qué ese empeño en la secesión?  ¿Es que son ustedes tan magníficos y representan una alternativa tan espléndida que valga la pena romper con la Cataluña histórica, y dividir  y debilitar a toda España? Les diré lo que ustedes, en el fondo, saben bien: ustedes tienen muy poca talla de estadistas, de personas clarividentes o de figuras heroicas. Han tenido que inventarse un Casanova a su (mal) gusto, y sus  personajes inspiradores tienen algo de lamentable, de demagógico e insustancial. Así  Prat de la Riba, empeñado en convencer y convencerse de que los catalanes no podían entenderse con los vascos, andaluces o gallegos y que debían preferir la compañía de sus perros. O un perturbado como Macià y sus empresas tartarinescas; o Companys, presidente de una de las peores épocas históricas de Cataluña, corresponsable de aquel período de crímenes. Y tantos más. Como ahora los Pujol con sus chanchullos, los Carod, los del Palau, usted mismo… Mírense al espejo: ¿podrían ustedes llevar a Cataluña a otro sitio que no fuera un desastre?  Lo más gracioso es que ustedes pretenden que criticarles equivale a “atacar a Cataluña”.  ¿Tanto desprecian, en el fondo, a su región y a su historia para equipararlas a ustedes mismos?  El único personaje de verdadera talla que ha dado  la tentación secesionista, Cambó, evolucionó en un sentido mucho más  razonable hasta apoyar a Franco en la crisis histórica causada, entre otras cosas, por los delirios de Companys y  similares. Como apoyó a Franco lo más destacado de la intelectualidad catalana: D´Ors, Dalí, Valls Taberner, Sert, Agustí, Pla… Y otros muchos, que, sin apoyarlo, vivieron perfectamente y sin problemas en aquel régimen.

Señalar estas cosas, tan “incorrectas” desde un punto de vista hoy muy frecuente, resulta esencial porque solo una memoria veraz del pasado podrá orientarnos razonablemente en el presente, mientras que una visión falsa solo producirá desatinos.

Algo más. Desde el principio los separatistas dedicaron sus mayores esfuerzos a injuriar e insolentarse con el resto de España o con la región castellana. Lo expresó el fundador práctico del separatismo, Prat de la Riba, al preconizar, textualmente “el odio” para lograr sus objetivos: “Rebajamos y menospreciamos todo lo castellano, a tuertas y a derechas, sin medida”. Lo que, de modo más eufemístico, explicó Cambó al hablar de “algunas exageraciones y algunas injusticias” en su propaganda.  Esa  mezcla de insidias, injurias abiertas e invenciones calumniosas, continúa hoy. El objetivo es doble: exaltar a los catalanes más sugestionables y provocar una reacción simétrica de aversión e injurias en otras regiones,  a fin de pasarse por víctimas.  Su  táctica explota de modo enfermizo dos sentimientos  primarios: el narcisismo y el victimismo. Algo muy peligroso, como sabemos por la experiencia nazi, por poner un ejemplo. Y no cito  el ejemplo porque sí, ya que en el fondo de su secesionismo, señor Mas, en la exaltación sin medida de  lo que llaman “hecho diferencial”, late un racismo estrafalario.  Hoy no es de buen tono, como en tiempos de Pompeu Gener o del propio Prat, invocar una “raza” especialmente imaginaria, pero la idea, como en los secesionistas vascos, yace inconfesadamente en el núcleo de sus manías.  Una sátira de Boadella lo expresaba bastante bien.  Incluso han invocado la industria catalana como prueba de una diferencia “racial”.

Pero esa industria catalana no debió nada al separatismo, fue construida por catalanes con iniciativa  y con la protección, incluso sobreprotección de los gobiernos nacionales,  aprovechando el mercado español y la mano de obra barata, catalana y de otras regiones. Al examinar sus pretensiones, siempre encontramos los mismos dislates.

¿Comprenden ustedes, además, lo que supondría la secesión? Y no me refiero a las pérdidas económicas ni me explayaré sobre su corrupción –en la que tampoco son ustedes únicos–  sino a otras consecuencias de mayor alcance. Sus intentos van a la par, y en parte coordinados, con los de otros políticos parecidos a usted en Vascongadas, en Galicia, en Valencia, en Andalucía y otras regiones. Su éxito solo convertiría a España en unos nuevos Balcanes, en un mosaico de pequeños estados impotentes, resentidos y  mal avenidos entre sí, y objeto del juego político de las verdaderas potencias. Por ese fin estúpido y nefasto trabajan los apóstoles de la disgregación de España.  Tengo la impresión de que usted y los suyos no recapacitarán, porque han ido ya muy lejos en ese funesto camino, pero al menos alguien tiene que cantarles algunas verdades.

- Ver más en: http://www.diarioya.es/content/carta-abierta-a-artur-mas-de-p%C3%ADo-moa#sthash.WK0hVzPo.dpuf

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¿Qué es Europa?

Blog I. Recuerdos (33) http://gaceta.es/pio-moa/recuerdos-33-noche-quedo-atras-07092015-0832

Ayer, en “Cita con la Historia”, hablamos sobre la frivolidad e irresponsable  ignorancia de  muchos formadores de opinión, y sobre los mitos de la Diada: http://citaconlahistoria.es/2015/09/06/la-diada-y-el-separatismo-catalan/

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Ofrezco el texto a la dura crítica de ustedes. “España es el país más europeísta de Europa y el más ignorante sobre Europa”:

Aunque físicamente Europa es un subcontinente de Asia, siempre se le ha considerado un continente aparte, haciendo de los Urales, el lago Caspio, el Cáucaso y el mar Negro barreras significativas,  aun si poco pronunciadas y menos aún insuperables para los humanos en cualquier época. La verdadera diferenciación es más bien de orden cultural: siguiendo el esquema de Nueva historia de España, aquí hablamos  de Europa como civilización particular  cuya historia se ha originado hace  algo más de dos milenios.   

    Debo aclarar también en qué sentido empleo aquí los conceptos de cultura y civilización, ya que han recibido significados diversos por distintos autores. Por cultura entiendo el conjunto de creencias y ritos, costumbres, organización social, técnica, conocimientos, arte, etc.  que constituyen la sustancia de toda sociedad humana. Cultura y sociedad humana son así sinónimos. La cultura, nunca estática, puede cambiar de forma muy lenta o muy rápida, decaer o fortalecerse y también ser destruida por agentes exteriores o por conflictos internos. El individuo humano perecería si no viviese en sociedad, pero también es cierto que la vida social genera constantes conflictos, a menudo extremos o sangrientos, de intereses, sentimientos, deseos, etc., debido a la individuación propia de los humanos, incomparablemente más acentuada que en los animales. Así, la sociedad, a la vez que indispensable para la supervivencia de sus miembros,  es al mismo tiempo propensa al choque entre ellos y entre grupos; es conflictiva por naturaleza, internamente y con otras culturas, pues la diversidad cultural constituye otro rasgo de la humanidad. La historia viene a ser el relato de tales avatares, entre los que hallamos creaciones, acumulaciones, estancamientos, transmisiones y destrucciones.

  En cuanto a las civilizaciones, las considero aquí formas complejas de cultura que empiezan hace solo unos 6.000 años en puntos aislados de Oriente Próximo (valle del Nilo y Mesopotamia). La civilización se alzó sobre culturas agrarias del Neolítico (agricultura, cerámica, artesanía, metales), mediante la especialización de la religión, del poder (formación del estado)  y la milicia, la urbanización (civilización tiene que ver con  ciudad), comercio desarrollado, escritura… Esta última  permitió acumular y transmitir la memoria, acelerando la evolución cultural. La civilización estimula la alta cultura (religión, técnica, ciencia, arte…) y también la diferenciación social entre élites u oligarquías más cultas y poderosas, capas intermedias  y masas más atrasadas, dedicadas en general a los trabajos manuales, en muchos casos en condiciones de esclavitud o privación de derechos. El estado que garantiza el orden en las civilizaciones y les da cierta estabilidad, es tanto  protector como opresivo, a menudo despótico y causante de discordias entre las oligarquías  o de rebeliones que pueden dar al traste con la civilización misma.   

    La historia es la de las civilizaciones, porque de ellas ha quedado constancia escrita. A lo largo de milenios, nacieron y murieron numerosas culturas, se dieron  migraciones de gran alcance, guerras, invasiones, comercio, descubrimientos prácticos,  arte, personajes notables como líderes y artistas; pero de ellos tenemos solo los conocimientos muy elementales y generales proporcionados por la arqueología, la lingüística o la genética, o, para los más recientes, los comentarios no siempre fiables que les hayan dedicado las civilizaciones coetáneas, tan a menudo sus enemigas. Las luchas entre culturas primarias civilizadas y civilizaciones, que a veces han arrasado a estas últimas, pueden considerarse terminadas entre los siglos XIX y XX, cuando las civilizaciones, en particular la europea, se han impuesto por completo y erradicado o arrinconado en casi todo el mundo a las culturas primitivas.  También han sido frecuentes los choques bélicos, comerciales, etc.,  entre civilizaciones,  o entre naciones y grupos diversos dentro de una misma civilización.

   A lo largo de los siglos han nacido y colapsado muchas civilizaciones, a veces por causas externas, a veces internas. Estudiosos como Danilevski, Spengler o Toynbee han dedicado atención al fenómeno, sin que sus distintas teorías lo  expliquen del todo. De entre las civilizaciones conocidas, ninguna como la europea ha experimentado un dinamismo tan intenso en cuanto a pensamiento, arte, economía, capacidad técnica, expansión transoceánica y otros rasgos. Tan excepcional dinamismo caracteriza, de entrada,  a esta civilización, la cual ha engendrado subcivilizaciones nacionales o  supranacionales, como la hispánica, la anglosajona, la francesa, la alemana  o la rusa.Lla civilización europea abarca el ámbito convencionalmente llamado Occidente, pero la propiamente europea se halla en decadencia desde 1945, y sus “hijas” de América del Norte y del Sur podrían originar nuevas civilizaciones. La china, y más confusamente la india, permanecen mejor o peor desde hace unos 4.000 años, y la islámica experimenta un llamativo impulso beligerante después de siglos de estancamiento.[1] 

  

   Sin embargo de todo lo dicho, podríamos poner en cuestión la existencia real de una civilización europea: siendo Europa, después de Oceanía, el continente de menor extensión  y hoy el menos poblado (unos diez millones de km2 para 750 millones de habitantes, comparado con los 44  y 4.200 respectivamente de Asia y densidad menor que en esta, los 30 y 1,100 de África o los 42 y casi 1000 de América), es también el más diversificado relativamente en naciones y estados (46) y por tanto también en culturas nacionales. Encontramos estados tan mínimos como el Vaticano, con menos de medio kilómetro cuadrado (que ejerce sin embargo una influencia mundial) y tan vastos como Rusia, que por sí sola ocupa casi un 40% del continente.  Y las diferencias demográficas no son menores, entre los 15-27 habitantes por km2 de los países escandinavos y Rusia hasta los  más de 400 o 370 de Holanda y Bélgica.  

       La lengua, factor cultural de primerísimo orden, tampoco ofrece la menor homogeneidad, salvo por la remota raíz indoeuropea de las lenguas más habladas. Estas se hallan diversificadas en tres grandes familias, la eslava, germánica y latina, que por sí solas suponen el 95% de la población total, más otras ramas menores como la céltica o la griega, y algunas lenguas no indoeuropeas y poco habladas, como el finés, el húngaro o el vascuence. Dichas tres ramas son completamente ininteligibles entre sí, y cada una de ellas está diversificada a su vez en numerosos idiomas y dialectos poco o nada comprensibles entre sí sin estudio. Hay además tres alfabetos, predominando el latino, con diferencias menores según diversos países, y el cirílico. La lengua  con más hablantes nativos es el ruso, más de 160 millones, seguida del alemán,  con 90 millones, el francés, inglés  e italiano, con unos 65 millones cada uno, el español el polaco y el ucraniano con más de 40 millones cada. No obstante la lengua con mayor número de hablantes nativos son el español y el inglés, fuera de Europa la mayoría de ellos.

  Esta gran variedad lingüística, que hace que la gran mayoría de los habitantes de una nación no puedan entenderse con los de la vecina, aunque tienda a emplearse un inglés elemental en muchos casos. Los ámbitos lingüísticos van más allá, marcando cada uno de ellos  fuertes  peculiaridades étnicas y  de otro tipo.  Las diferencias lingüísticas se extienden a la literatura, asimismo muy variada en estilos, tonos y temas según los países, o el arte en general, la arquitectura popular, la canción,  la culinaria, etc.. Algunas naciones europeas, como Inglaterra, España, Rusia, en menor medida Francia o  Portugal, han creado vastos y duraderos espacios culturales propios, especie de subcivilizaciones,  en varios continentes.    

   Las diferencias lingüísticas se acompañan de otras en el aspecto físico, que difiere notablemente entre la población germánica, la latina y la eslava, aun con bastante mezcla entre ellas. Con todo, tomada como conjunto, la población europea difiere más en el aspecto exterior de la africana o la asiática.

   Permanecen asimismo fuertes  diferencias económicas,  particularmente entre el este europeo, por lo común más pobre que el centro y el oeste, o entre las economías nórticas y las mediterráneas… Hay países muy intensamente industrializados y otros mucho menos o más agrarios o con mayor peso de los servicios y las variaciones en estructura económica, política fiscal o  constituciones políticas  son también muy significativas, como el peso de tales o cuales partidos, aunque se han creado internacionales de una u otra tendencia, tampoco demasiado homogéneas…

   La historia interna de Europa ha distado de ser armoniosa.  Las guerras entre sus países  han menudeado siglo tras siglo, algunas tan devastadoras como la de los Treinta Años en el XVII, o las dos mundiales del XX. Estas dos última señalan la decadencia del continente como un todo.  Como efecto de las guerras, las fronteras han cambiado  de forma sustancial muy a menudo, hasta nuestros días.  España es uno de los países con fronteras más estables desde hace siglos, pero la mayoría han experimentado  rectificaciones muy amplias incluso en pleno siglo XX. Así Francia, Alemania, Rusia, Reino Unido, Suecia, Polonia y las demás naciones del centro-este, Grecia… Se han creado nuevos estados disgregando imperios y alguno, como Yugoslavia,  ha sufrido una sangrienta desintegración en tiempos recientes.

  ¿En qué sentido puede hablarse, entonces, de una civilización europea? Existe, por lo pronto, un evidente factor común de la mayor relevancia: todos los países de Europa se han considerado a sí mismos cristianos, y durante siglos se los podría definir como “el continente cristiano”. Aún así, el cristianismo está dividido en tres ramas principales,  la católica, la ortodoxa y la protestante, y curiosamente,  cada una de ellas destaca en  alguno de los tres grandes  ámbitos étnico-lingüísticos. El catolicismo predominó en el centro-oeste europeo hasta que el violento cisma protestante cundió sobre todo por los países germánicos en el siglo XVI, con excepciones importantes como las católicas  Austria, la mitad de Alemania o de Holanda. Así, el catolicismo quedó casi reducido a los países latinos (excepto Rumania), a algunos eslavos y a Irlanda. La rama ortodoxa predomina netamente en los países eslavos  más Grecia, con excepciones como las católicas Polonia, Croacia y otras menores. Simplificando un tanto puede decirse que la Europa germánica es protestante, la latina católica y la eslava ortodoxa.

        Pero aun con tales divisiones,  persiste el cristianismo como  la raíz cultural común  a toda Europa, salvo regiones menores de tradición islámica y grupos inmigrantes de esa religión actualmente en auge. Es más, si algún factor ha moldeado profundamente la historia y la cultura europeas  hasta la actualidad, ha sido el cristianismo. No obstante, a partir del siglo XVIII han ido tomando cuerpo ideologías contrarias o indiferentes, como algunas corrientes liberales y revolucionarias, el marxismo o un laicismo extremado, de influencia creciente en nuestros días, cuando un porcentaje considerable de los europeos, muy variable según países, declara no profesar ninguna religión. El cristianismo también diferencia a Europa de otros continentes, con excepción de América, parte de África y Oceanía, adonde ha llegado más tardíamente y precisamente a partir de Europa. 

    Un rasgo del cristianismo ha sido cierta separación entre el poder espiritual y el poder político, ausente en otras religiones. El poder  religioso estuvo y está centralizado en Roma, mientras que la soberanía política se ha dispersado en numerosos estados nacionales o imperiales. Las relaciones entre ambos poderes han dado lugar a frecuentes tensiones y hasta conflictos armados, y también a un concepto de la libertad más agudo que en otras civilizaciones. Con la expansión protestante, el poder  espiritual se disgregó en muchas tendencias particulares, sin sede común, mientras que en la parte oriental  el cristianismo ortodoxo siempre estuvo mucho más próximo y mediatizado por el poder político que en el catolicismo.

   Junto con el cristianismo, otra raíz común a la cultura europea ha sido el gran legado del pensamiento y el arte grecolatino, así como, menos generalizadamente, el derecho romano.  Estas herencias fueron transmitidas y propagandas precisamente a través del cristianismo  desde la destrucción del Imperio romano.

    En relación con todo ello, otra característica europea  ha sido su productividad cultural en el pensamiento, la ciencia, la técnica y las artes,  con más intensidad en unos países que en otros, y que en conjunto superan a cualquier otra civilización, aun recordando los altos niveles logrados por algunas como la china, la india o en su mejor época la islámica. Desde la pintura a la filosofía, desde las matemáticas a la literatura, la ciencia y la técnica,  en ningún  otro continente a se ha producido una explosión tan sostenida de la alta cultura, a través de sucesivos movimiento que han abarcado, si no a todos sus países, a muchos de ellos y los que más han marcado con su impronta al conjunto:  así el Románico, el Gótico, el Renacimiento, el Barroco, la Ilustración, el Romanticismo, el Liberalismo, el capitalismo, el Marxismo,  los fascismos, etc.   La democracia liberal, en cambio, ha llegado a Europa desde fuera, desde Usa, si bien esta fue engendrada a su vez por el pensamiento político europeo.

   Cabe hablar, por tanto de una verdadera civilización europea, si bien con muchas variantes en el tiempo y el espacio, siendo otro rasgo suyo una gran diversificación en naciones, sistemas políticos y culturas; diversidad en la que ha radicado, precisamente, una de las causas de su riqueza y dinamismo.

       ¿Qué es Europa, finalmente? Podríamos describirla como un conjunto muy variado  de naciones y  culturas, unido por ciertas tradiciones y concepciones religiosas, filosóficas y artísticas a través de diversas edades, y  hoy en decadencia y en trance de transformación profunda con resultados inciertos.



[1] Unas consideraciones más amplias sobre estas cuestiones, la importancia de la economía o la naturaleza y evolución del poder político,  o las concepciones marxistas, que, más o menos modificadas,  mantienen una influencia muy extendida en ámbitos académicos, en Nueva historia de España, pgs. 17 y ss.

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González Cuevas, intelectual estudioso y aplicado

Blog I. Recuerdos (32) De cobardía y amor: http://gaceta.es/pio-moa/recuerdos-31-cobardia-amor-06092015-0855

**Hoy, en “Cita con la Historia” trataremos los mitos relacionados con la Diada y la irresponsabilidad de tantos políticos y periodistas, aficionados a pontificar sin tener de la historia, incluso la reciente,  más que cuatro ideas tópicas y generalmente falsas. De 4 a 5 de la tarde en Radio Inter.

   Otro programa: ¿Tuvo legitimidad la rebelión del 18 de julio?  https://www.youtube.com/watch?v=LwKjuLHSn8o

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Me remite un amigo de tertulia estas frases de D. Pedro González Cuevas:  Yo mismo he polemizado violentamente con Moa, a quien creo que aplasté desde el punto de vista histórico y metodológico; algo, por cierto, no excesivamente difícil, dado el ínfimo nivel de su producción.

Se nota que el señor González tiene algo de soñador o de crédulo. Quien quiera juzgar sobre sus aplastamientos puede abrir los enlaces que ha colocado D.  manuelp, aunque creo que hubo algún artículo más, pues él empezó la cosa con olímpicas descalificaciones: http://www.nodulo.org/ec/2007/n062p11.htm
http://www.nodulo.org/ec/2007/n063p11.htm
http://www.nodulo.org/ec/2007/n064p13.htm

    En realidad fue una polémica de poco fuste, pues no trató de nada realmente concreto, sino que giró inevitablemente en torno  a la doble pretensión de González de llegar a ser el mentor intelectual de la derecha y a ser reconocido como igual en el mundillo autodenominado académico. Su primera aspiración me temo que es inútil, pues nuestra derecha es especialmente banal e inculta, y satisfecha de tales cualidades. Tengo la impresión de que por ahí no tiene González nada que rascar.

En cuanto al mundillo “académico”, está dominado por la izquierda progre, mayormente  lisenkiana, o por el temor reverencial de la derecha a ella. La izquierda española siempre ha sabido disimular su vacío intelectual (no hay un solo pensador de interés en ella) con una agresividad chulesca  y manejos mafiosos que acoquinan a los académicos de derecha, tampoco unas lumbreras, salvo excepciones. Y me temo que también en esa pretensión lo tiene crudo el señor González, porque él es de derecha  y quiere dar la batalla del revisionismo, aunque sea un revisionismo “académico” que busca hacerse aceptable para la izquierda. Lo cierto es que el mundillo “académico” español es, con no muchas excepciones, de un nivel intelectual  muy bajo, incapaz del menor debate serio,  y no sé si merece la pena a alguien el esfuerzo, a menudo humillante, de hacérsele simpático.

  De González he leído algunos artículos, farragosos pero reveladores de un espíritu estudioso y aplicado; aunque su perspicacia y agudeza crítica brillen un tanto por debajo de esas otras meritorias virtudes. Varios de esos artículos, prescindiendo de su pesadez, no están mal y coinciden en parte con mis tesis. A decir verdad, no sé por qué la ha tomado conmigo, aunque sospecho que se debe a su pintoresca o paranoica idea de que yo “bloqueo” su trabajosa y me temo que vana aspiración a dirigir intelectualmente a la derecha.

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En tuíter:

Dicen que Franco fusiló a los que no pensaban como él. Entonces casi todo el mundo pensaba como él.

El franquismo no tuvo oposición democrática: solo comunista y terrorista.

La legalidad republicana era inviable una vez el Frente Popular la destruyó: no podían volver sus destructores

El Frente Popular quiso entregar a Stalin los destinos del país, enviándole ilegalmente el oro del Banco de España

El Frente Popular buscaba la balcanización de España y una revolución genocida,destruyendo la cultura cristiana

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El “asesinato” del general Balmes

Blog I. Recuerdos (31) Cosas de críos. http://gaceta.es/pio-moa/recuerdos-sueltos-31-cosas-crios-05092015-0914  

**Este domingo, en Cita con la Historia, Radio Inter, de 4 a 5 de la tarde, trataremos como tema principal el mito de la Diada del separatismo catalán, y comentaremos la ignorancia de la historia por parte de periodistas, intelectuales y formadores de opinión, tomando como ejemplo una tertulia, ya comentada aquí, en que Esperanza Aguirre dijo algún disparate, agravado por otros, a quienes no supieron responder Isabel San Sebastián o Carlos Cuesta. De este modo  el falseamiento del pasado sigue impune su carrera, envenenando e infantilizando  la sociedad española. 

Pueden consultarse las sesiones de Cita con la Historia en www.citaconlahistoria.es

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El general Balmes gobernador militar de Las Palmas puede considerarse el primer muerto de la guerra civil, o más bien de su reanudación en 1936. Se mató al intentar desencasquillar una pistola apoyándola en el vientre  “al estilo moro”, según dicen. Franco, comandante general de las islas, acudió a su entierro, eludiendo así la estrecha vigilancia a que lo sometía el Frente Popular en Santa Cruz de Tenerife. Una vez en Las Palmas declaró la rebelión contra el Frente Popular que había destruido la legalidad republicana y tomó el avión que le llevó a Marruecos.

Este es todo el secreto de la historia. O lo era hasta que en 2011 Ángel Viñas publicó La conspiración del general Franco, afirmando que Balmes había sido asesinado por orden de Franco porque se negaba a sumarse al alzamiento. La tesis no tiene pies ni cabeza, porque Balmes era amigo y hombre de confianza de Franco, quien le había nombrado para encabezar las tropas contra los rebeldes de Asturias en 1934, en sustitución del indeciso general Bosch, pero sobre todo porque Viñas no se apoya en ninguna documentación probatoria, sino solo en la imagen de monstruo de feria que él mismo ha creado sobre Franco. No obstante, su obra fue muy publicitada por la izquierda y la derecha mediáticas, aunque a decir verdad casi nadie la creyó.

Viñas, antiguo funcionario de cierta confianza en el franquismo, que se descubrió a su debido tiempo antifranquista feroz, debutó como historiador con un libro sobre “el oro de Moscú”, apoyado en cierta documentación pero con enfoque desviado, que he tratado en otras ocasiones. Con el envío (ilegal e innecesario)  del oro, el Frente Popular simplemente se ponía por completo en manos de Stalin, una evidencia que escapaba a la perspicacia de Viñas. Desde entonces ha publicado otras obras, cada una más demencial que la anterior y de cuya crítica me he encargado a veces.

Ahora Moisés Domínguez ha publicado En busca del general Balmes, que aún no he leído pero cuya presentación reproduzco:

En   El 16 de Julio de 1936 se produjo en Las Palmas de Gran Canarias la primera muerte de la Guerra Civil Española. Con el presente trabajo el investigador histórico Moisés Domínguez  desvela todos aquellos misterios que rodearon el fallecimiento, en extrañas circunstancias, del General Amado Balmes Alonso y que aún no habían sido  estudiados en profundidad. Salen a la luz documentos que habían dormido el sueño de los justos durante más de 78 años: la autopsia del General, el testimonio del único testigo presente en el momento del disparo, las declaraciones de los Oficiales que estuvieron implicados en el asunto. Todo este acervo documental otorga a la obra, que tiene el lector entre sus manos, un valor histórico cualitativo y cuantitativo sin parangón en la historiografía actual al respecto. 

Constituye, sin duda alguna, la investigación más completa, exhaustiva  y esclarecedora que se ha hecho hasta la fecha sobre la muerte del General Amado Balmes. Se hace un estudio de la trayectoria inequívocamente monárquica del General Balmes antes de su muerte y se demuestra con documentación inédita como participó en los prolegómenos y preparación del alzamiento militar.  Se acompaña el ensaño con las aportaciones de expertos militares en balística, peritaje forense e histórico. En definitiva, un libro que cambiará la percepción adulterada,” por unos y por otros “que tenían los amantes de la historia de la muerte del General Balmes. Una obra escrita sin apasionamientos y basada  en un riguroso estudio científico en el que se han consultado más de una veintena de archivos y registros y donde el autor se ha alejado de las elucubraciones y chismes de cuarto de banderas al uso por una historiografía poco rigurosa con el uso de las fuentes primarias  para centrarse únicamente en documentos contrastados.

Aprecio a Moisés Domínguez por su obra La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, realizada con Francisco Pilo y y Fernando de la Iglesia, un estudio a fondo , basado en la documentación y atenta a los hechos, que demuestra, entre otros muchos puntos, que el propagandista izquierdista useño Jay Allen,  creador de la leyenda de la matanza en la plaza de toros, no estuvo en Badajoz como pretendía, cosa que ya sospeché en Los mitos de la Guerra Civil; o puntos interesante como la falsedad de la cita atribuida a Yagüe por Whitaker  ”confesando” que había fusilado a miles de  “republicanos” para no dejar enemigos a retaguardia. Frase que no publicó Whitaker en su momento, sino que la “recordó” años después en la revista Foreign Affairs.

Con este precedente  cabe tener confianza en la nueva investigación de Moisés Domínguez, de la que ya hablaré más tarde. Pero, al revés de lo ocurrido con las invenciones de Viñas, es seguro que esta investigación apenas tendrá la menor repercusión mediática, ni de la izquierda, por supuesto, ni de la derecha. Vivimos bajo el imperio de la “mentira profesionalizada” (Julián Marías), o del “Himalaya de falsedades (Besteiro), y todo lo que sea ponerlas en evidencia choca con el muro de complicidad de los poderosos falsarios. Por eso mismo hay que esforzarse más en romper ese muro.

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El PSOE siempre colaboró con los separatismos y la ETA. Hoy, también el PP

Blog I. Recuerdos (30) Tres visitas al Valle de los Caídos: http://gaceta.es/pio-moa/recuerdos-30-tres-visitas-valle-los-caidos-04092015-0733

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Un Congreso contra la ley

27 de Septiembre de 2006 – 17:08:34 – Pío Moa – 411 comentarios

La extremada corrupción política que ha permitido a la mayoría parlamentaria aprobar estatutos claramente ilegales, ha dado un paso más con la definición anticonstitucional de España como un “Estado plurinacional”. Con ello pretenden dar estado legal a las necias canallerías de orates como Sabino Arana o Prat de la Riba hace alrededor de un siglo.

Con su habitual y equívoca blandenguería, el PP ha dicho que este radical desmán “demuestra el sometimiento voluntario del PSOE frente a los nacionalistas”. ¿Sometimiento voluntario? Esto se llama colaboración. El PSOE colabora con los separatistas y actúa como la quinta columna del terrorismo nacionalista vasco y del islámico. Al PP, esa actitud le parece “peligrosa”. Peligrosa. ¿También “preocupante”? ¿O quizá “una mala noticia”?

Obviamente esos diputados no dan estado legal a nada, solo a su propia ilegalidad, por así decir. En el Congreso, gimotea el PP “se ha derogado la Constitución”. Pues no. Cuando unos políticos delincuentes atacan la ley, no es la ley la que queda anulada, sino ellos los que quedan fuera de la ley. Y esto debe tener consecuencias. Y el PP debiera advertir que ninguna decisión inconstitucional será aceptada, empezando por los estatutos.

Es la hora de los ciudadanos, debemos insistir, frente a un gobierno y unos partidos antiespañoles y antidemocráticos, situados voluntariamente contra la Constitución.

Viejas y nuevas degeneraciones

25 de Septiembre de 2006 – 19:42:02 – Pío Moa – 354 comentarios

Me permito insistir en ello:

¿Por qué habría de abandonar la ETA las pistolas y las armas, si Zapo le ha demostrado lo muchísimo que con ellas puede ganar?

Zapo y su ilegal gobierno no son “débiles” ante el terrorismo, como dicen algunos débiles. Su talante se llama, precisamente, colaboración política con él. Entre todos ellos se aplican a destruir el estado de derecho y la unidad de España.

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Vi hace tiempo unos carteles de Nuevas Generaciones o Degeneraciones del PP: el espíritu del botellón. Ahora van a hacer nada menos que la “revolución ideológica”, naturalmente “desde el centro”. ¿A qué aspirarán estos revolucionarios? Ningún misterio: “tenemos un mismo proyecto y un mismo objetivo: hacer a Rajoy presidente del Gobierno”. En otro momento creo que llaman “utopía” a su fantástico proyecto. Pero también son prácticos, saben que los jóvenes son un buen “caladero de votos”, así que, a pescar. En fin, “nuestros valores son la libertad, la tolerancia y la solidaridad. No hay más debates”. Tan jóvenes y tienen resueltos todos esos asuntejos. Qué envidia.

Los chicos prometen, se ve a la legua.

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En tuíter:

¿Cómo ayudar a los refugiados? Aplastanto a Estado islámico y a los rebeldes guerracivilistas. ¿Por qué no lo hacen. Huele que apesta

No debe olvidarse que Usa y la UE han apoyado los movimientos islámicos y las guerras civiles consiguientes  so pretexto de la “libertad”.

A día de hoy, las intervenciones en Afganistán Irak y las “primaveras árabes”, en gran parte orquestadas por Usa y la UE han sido un sangriento fracaso. Solo han creado caos y guerra.

.@ianasagasti Las llamadas víctimas del franquismo eran golpistas, totalitarios y a menudo complicados en las chekas.

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