*En “Sin complejos”, de Luis del Pino. La hispanofobia como enfermedad política y social. El antifranquismo como disfraz de la hispanofobia: http://esradio.libertaddigital.com/fonoteca/2015-08-15/involucion-permanente-espana-tiene-mal-concepto-de-si-misma-90936.html
**Blog I: Recuerdos sueltos (14) Excursiones arqueológicas por Cuenca: http://www.gaceta.es/pio-moa/recuerdos-14-excursiones-arqueologicas-cuenca-16082015-0906
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Sobre el primer comentario, apoyé en su día la invasión de Irak, advirtiendo que había tantos argumentos a favor como en contra, y que, como miembro de la OTAN, España debía… Creo que fue un inmenso error. Aun así, una vez cometido, el PP debió haber defendido su posición con uñas y dientes ante la opinión pública, en vez de dejar esa iniciativa a la izquierda. Hoy sigue sin saberse quiénes fueron los autores del atentado del 11-m, un atentado que empeoró drásticamente las derivas políticas que Aznar había ya acentuado, con la excepción de su política hacia la ETA.
En LD: Alfilerazos contra estocadas
31 de Mayo de 2006 – 09:32:35 – Pío Moa – 397 comentarios
Rajoy ha hecho un discurso parlamentario de esos que no conmueven gran cosa a la población ni al gobierno. Ha señalado “incertidumbres” y hechos “preocupantes”, o “alarmantes”, o lo que sea, en un buen discurso para circunstancias normales. Pero los tiempos no son normales. Porque no es normal que un gobierno colabore con una organización terrorista y esté liquidando la Constitución de acuerdo con ella y con los separatistas. No es normal que un gobierno democrático diseñe un plan de alianza con las dictaduras y dé premios al terrorismo islámico, bautizándolos a todos como “civilizaciones”, con la misma descarada perversión del lenguaje con que llama “proceso de paz” al proceso de destrucción de la ley. No es normal que un gobierno intente dar por cerrado el más grave atentado de nuestra historia, en el cual casi todos los implicados son confidentes policiales y otras personas controladas por unos policías que habían abandonado esos controles justo antes del atentado; unos policías cuyo comportamiento en relación con las pruebas y la justicia resultan cuanto menos extrañas; un atentado, en fin, al que debe el poder ese mismo gobierno. No es normal que desde el poder se esté presionando para silenciar las voces críticas o desacreditar a las víctimas más directas del terrorismo, o realizando detenciones ilegales…
Ni tantas otras cosas, estocadas a la democracia, a las que Rajoy responde con alfilerazos, tal vez porque no se percata con claridad de la situación. Como tampoco se percata de estar lidiando con el partido de los “cien años de honradez”, con el partido del GAL y de Filesa, nunca retractado, ni regenerado… Y al cual, por tanto, no puede arrebatar la iniciativa.
El Iluminado, más habilidoso y eficaz, ha hecho un canto a sus logros económicos. Ni aun ahí ha estado Rajoy a la altura. Ha hablado, en abstracto, de “un ciclo de crecimiento”, como si el mismo no tuviera relación con la política económica de Aznar, lo único que no ha variado sustancialmente el gobierno actual. La falta de referencia de Rajoy a la etapa de Aznar ya me llamó la atención en su campaña electoral, cuando el actual líder de la derecha se presentaba haciendo mil promesas vacuas, como si viniera de la oposición.
¡Ah, e Iraq, Iraq, la marca de la cobardía del PP…! Nunca acabarán de pagar su falta.
En fin… Esperemos que el futuro de España no dependa de todos ellos. Es la hora de los ciudadanos.
Elecciones en el Ateneo de Madrid
27 de Mayo de 2006 – 09:05:17 – Pío Moa – 323 comentarios
Da lástima y algo de desprecio contemplar la decadencia de la institución cultural española más original y en muchos aspectos más creativa de los últimos dos siglos, un modelo nacido en Madrid, que se extendió desde Barcelona a Manila. Hoy, ni sombra de lo que fue. Un símbolo de los tiempos
“Y he aquí un cuarto rasgo del Ateneo, sugerido por su propio nombre, alusivo a Atenea y a la ciudad que más disfrutó de su patrocinio. A la diosa de la sabiduría y de la guerra, del intelecto combativo, en síntesis, pues nunca la búsqueda de la verdad ha sido buena compañera de la complacencia ni de la componenda. Las polémicas ateneístas han sido famosas en sus mejores horas, y aunque poco de ello ha quedado escrito, su influjo invisible, formador de actitudes y afinador de ideas, ha sido con seguridad poderoso en la obra de muchos pensadores. También la discusión abierta y el contacto intelectual directo fueron características de la cultura griega.
Esa actitud vivaz, emprendedora e inquisitiva, presta a poner en tela de juicio las ideas, ha existido también en el Ateneo. En él se ha llegado a combinar la investigación con la discusión y la tertulia, una tradición mediterránea, particularmente helénica”



Estos hechos, de los que la España actual es un resultado inequívoco, no pueden ser minimizados, y menos aún pasados por alto, como he procurado exponer en Nueva historia de España.