Crónica. Separatismos, tesis
**Una tal Pilar Llop, ministra me parece que de “justicia”, como la Delgado, dice que España es un estado de derecho. Si alguien sabe bien que no es así, es ella misma. Una estafadora, como el Doctor y el resto de la banda.
**Si la banda de estafadores del Doctor indultó a los otros golpistas, tendrá que indultar también al Puchimón, suponiendo que Italia lo extradite, cosa muy insegura.
**Los separatistas odian y denigran a España, pero odian y denigran más a los vascos, catalanes y gallegos del pasado, que siempre se consideraron españoles. Y a la mayoría que sigue considerándose así.
**Aunque lo disimulen después de la experiencia nazi, los separatismos se apoyan en la idea, verdaderamente pueril, de ser una raza superior. Ahora su propaganda insiste en las lenguas regionales, queriendo privar a sus paisanos del español común, infinitamente más hablado, útil y culturalmente importante.
**La pretensión separatista de defender a sus regionales es falsa: quieren privarles dela inmensa ventaja de compartir la cultura y la historia de España, de formar parte de una de las naciones con más influencia histórica y cultural del mundo.
**Los separatistas invocan las lenguas regionales, pero las convierten en instrumentos de una torpes propagandas entre dementes y delictivas
**Cada región española vale como contribuyente al acervo común cultural e histórico. Separándolo de él se reduce a una mediocridad provinciana.
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Héroes de nuestro tiempo (IV) Un estadista
Me ha hecho usted dos preguntas y como portavoza del gobierno voy a contestar a esas dos preguntas acerca del deplorable suceso del juez asesinado, aparentemente por un niño, en el Prettyboy, porque me parecen dos preguntas importantes y todas las ciudadanas y ciudadanos tienen derecho a conocer lo que piensa el gobierno, un gobierno irrenunciablemente de progreso, muy consciente de su deber de explicar la situación a las ciudadanas y ciudadanos, y ustedes, las periodistas y periodistas son el medio, y aprovecho para felicitarles por su excelente labor, tan necesaria en una democracia avanzada como la que nos hemos dado las ciudadanas y ciudadanos de este país, quiero decir su labor tan inestimable para el público en general, que siempre espera de todos y todas nosotras y nosotros la mayor eficacia en las respectivas labores. Así que paso a contestar a esas dos preguntas. Ante todo quiero decirles que el gobierno siente, como toda la ciudadanía, la mayor preocupación por el horroroso asesinato del juez, un juez progresista con muchos años de servicios a la causa de la libertad, el europeísmo y el progreso, un juez bien conocido por su agudeza y buen humor, un juez intelectual, que, como recordarán, estuvo en el gobierno anterior de nuestro partido, donde realizó una gran labor que agradecemos, para volver luego a la judicatura con todos los honores y prestigios. Y lo primero que ha hecho el gobierno, naturalmente ha sido informar del horrible suceso a su marido y a sus familiares más próximos, con el mayor sentimiento y descartando los bulos que hacen correr personas irresponsables y malintencionadas de extrema derecha. Un gobierno de progreso sabe bien hasta qué punto es indispensable la información veraz a la ciudadanía. Les puedo asegurar que el gobierno está muy encima de este terrible crimen y que espera localizar pronto al asesino o asesinos, la policía está volcada en su trabajo, tenemos una de las policías mejores del mundo y quiero aprovechar sus preguntas para felicitar igualmente a nuestras y nuestros honradas y valerosos policías, auténticos héroes y heroínas que defienden nuestra seguridad aun a riesgo de sus vidas. Hemos involucrado asimismo a los servicios de inteligencia, por si detrás del crimen del Prettyboy se encontraran oscuras manos exteriores o terroristas. La jefa de los servicios de inteligencia nos ha confirmado que existen elementos muy sospechosos en esa dirección, incluso, aunque no quiero precipitarme y afirmar nada concreto, aunque todo se sabrá en su momento, se piensa en un cura retrógrado y homófobo que últimamente estaba hablando mucho de pederastia, y ya saben ustedes a qué me refiero, precisamente un cura criticando esas cosas…, que está en su derecho, por supuesto, pero de progresista no tiene nada, perdonen que lo diga así de claro. Quiero felicitar a las agentes y a los agentes de inteligencia y de servicios especiales, que siempre se han destacado por su abnegación, así como a ustedes, los periodistas, por su labor informativa tan esencial para el buen funcionamiento de una sociedad de ideas avanzadas. Afortunadamente tenemos un presidente que además de doctor es hombre sereno, feminista, un auténtico estadista, siempre lleno de ideas ante sucesos como el que desgraciadamente estamos viviendo, cuyo drama intrínseco podría volverse más lamentable por las posibilidades de turbia explotación política por la extrema derecha. El presidente y todo el gobierno somos muy conscientes de ese grave peligro, y puedo adelantarles que afrontaremos con la máxima decisión, y castigaremos con arreglo a la ley cualquier expresión de homofobia o de odio, porque nuestra opción es de progreso, lo repito porque hay quienes nos calumnian infundadamente, y no claudicaremos ante ninguna presión ni campaña manipuladora. Sus preguntas, ya le digo, me alegro mucho de que me las haya hecho… ¿En qué consistían? Pero creo que más o menos las he contestado. A ver, otra pregunta…
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Este domingo, 26, por la mañana, firmaré en la caseta 221 de la feria del libro de Madrid Por qué el frente Popular perdió la guerra y Cuatro perros verdes. Otros libros míos pueden recogerse en las casetas 47 (Esfera de los libros) y 275 (Encuentro)
Historiador metido a novelista
Me choca que usted, que en el campo de la historia ha escrito libros de alta calidad, se haya pasado ahora al campo de la novela. Seguramente no está usted tan capacitado para la novela como para la historia, porque es raro que alguien tenga las dos virtudes a la vez. Pero, además, me parece un gran descenso de nivel. La novela, en fin de cuentas, no deja de ser un fingimiento, en el fondo no es más que una mentira agradable o entretenida, que explota las emociones. Al revés, la historia busca la verdad y por eso tiene mucho más valor, muchísimo más valor. Pero además si se mezcla la historia y la ficción en la llamada novela “histórica”, el estropicio es peor en los dos campos… Octavio.
Resp. No me parece que puedan compararse la historia y la novela. Como usted indica, la historia busca la verdad. La busca a partir de los datos y una argumentación atenida a ellos, cosa que no hace la novela. Pero es una equivocación igualar ficción y mentira. El Quijote es una ficción, pero expresa sobre la condición humana una verdad de tal profundidad que la mera historia no podría probablemente alcanzar. La ficción literaria se refiere a las motivaciones íntimas de las personas, algo que el ficcionador puede “adivinar” por introspección y por lo que conoce de otros a lo largo de la vida. Un libro de historia que se dedicara a presuponer tales o cuales motivaciones personales en los políticos, por ejemplo, se vuelve por ello mismo arbitrario y generalmente ridículo. Preston, por ejemplo, es muy dado a atribuir a los personajes que trata, especialmente a Franco, las motivaciones personales que a él le da la gana de imponerle. Esto solo funciona en la propaganda.
Lo que usted señala de la novela histórica es un peligro cierto, pero no un defecto consustancial. Ya he dicho que hay dos tipos de novela de ese género: aquel en la que el autor se apodera de personajes históricos reales y los maneja como mejor le parece, generalmente según sus prejuicios o manías ideológicas; y aquel otro en que los personajes son ficticios, por lo que es lícito “manejarlos”. En el primero (cultivado por R. Graves y muchos otros, y que se ha puesto de moda), me parece que su crítica es razonable: constituye básicamente un un fraude. Sin embargo en el teatro tiene otra virtualidad, pues sabemos de antemano que los personajes reales son tratados como personificaciones de tales o cuales conflictos psicológicos (de carácter, etc.), así muchas obras de Shakespeare.
Al segundo tipo lo llamamos novela histórica solo porque la acción de los protagonistas transcurre en un marco histórico real que condiciona gran parte de su peripecia. Ahí los personajes reales solo aparecen como parte del “paisaje” de la época. Por ejemplo, en Sonaron gritos salen Franco y otros que sin embargo no tienen ningún papel en la trama novelística. También aparece Companys, que sí desempeña un importante papel, pero solo de forma pasiva, como objeto de la acción, finalmente fallida, de los protagonistas y de algunas lucubraciones de estos. Lo mismo el entierro de Durruti como ocasión para diversas reflexiones. Algunos otros, como González Vicén, están solo muy ligeramente novelados a partir de hechos en los que participaron (González Vicén en la organización de la sangrienta emboscada al maquis en Asturias, aunque yo lo sitúo en Galicia, para no crear una impresión excesiva de reportaje en lugar de novela y porque los ambientes rurales y suburbiales gallegos me son más conocidos que los asturianos).
Siendo incomparables la novela y la historiografía, cada una puede alcanzar un nivel u otro, desde lo chabacano y deleznable hasta la máxima calidad accesible al ser humano. La mayor parte de los libros de historia, como de las novelas, tiene un nivel mediocre, inevitablemente. Los personajes de ficción pueden tener más o menos verdad al modo del Quijote, eso depende del talento del autor. Usted supone que quien es historiador no puede ser buen novelista o a la inversa, pero eso no está demostrado, aunque es verdad que los de un oficio no suelen ejercer del otro. De hecho, cuando propuse la novela a Ymelda Navajo le advertí que la mayoría de la gente tiene el prejuicio –a veces fundado– de que quien destaca en un campo no puede destacar en otro, por lo que se difundiría mucho menos que mis libros anteriores.
Por lo que a mí respecta, no puedo juzgar sobre mis propios méritos literarios, como es obvio. La novela ha sido recibida con silencio sepulcral en todos los medios importantes, sean de izquierda o de derecha. Esto podría interpretarse como indicio de que su calidad es mediocre o mala… si no fuera porque con el mismo silencio han obsequiado mis trabajos historiográficos desde Los mitos de la guerra civil, por lo que el silencio responde a otros criterios que la calidad de la obra. Creo que soy la persona más vetada en dichos medios, que prefieren dedicar sus grandes espacios a otro tipo de personajes. Solo he podido comentar Sonaron gritos y golpes a la puerta en Es Radio y en Intereconomía, dos medios de difusión limitada. No obstante, las reseñas en algunos blogs han sido muy propicias, incluso excelentes,
Otros muchos lectores me han enviado comentarios, casi todos elogiosos o mucho más que elogiosos (varios los he publicado en estos blogs). No sé si ello significa mucho o poco, porque en literatura suele ser difícil ver la calidad real de una obra, que se va decantando con el tiempo; al revés que un libro de historia, cuya calidad puede apreciarse y quedar establecida desde el primer momento, porque depende menos de la subjetividad y la moda. (Hace años, en este blog)





