El rey, comprometido / Historia triste / Charlatanes (VI) S. Juliá y los “pobres”.

Aquilino Duque sobre Sonaron gritos y golpes a la puerta: Una novela dantesca (vinamarina.blogspot.com)

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El rey, comprometido.

Lejos de querer estar en el poder a cualquier precio –como suponen los simples–, aunque también, el Doctor y los suyos tienen un proyecto y quieren llevarlo a su fin. Ese proyecto es derrotar a Franco, lo cual suena de entrada a chifladura. Pero  no lo es tanto: por Franco hay que entender también su herencia: la paz, la reconciliación, la prosperidad y la libertad basadas en la unidad nacional.

Y en el paquete entra la monarquía. Cualquiera que no esté ciego percibe el progreso de la maniobra. ZP hizo firmar a Juan Carlos una ley sovietizante, anticonstitucional, para deslegitimar al franquismo y al referéndum del 76, y de paso a la monarquía, claro está. Y de Juan Carlos hemos aprendido lo suficiente para comprender que la firmó porque él  estaba en otros asuntos. El segundo gran golpe a la monarquía fue la profanación de la tumba de Franco por el gobierno representativo de la corrupción, los separatismos y el odio a España. Esta vez, cogidos en la trampa del antifranquismo, los monárquicos y la Iglesia aceptaron la injuria criminal, exhibiéndose de paso la corrupción de la justicia. Desde entonces, o desde antes, no han cesado las humillaciones a Felipe VI, sin que la “oposición” protestase en ningún momento.

Ahora nos encontramos ante  un nuevo delito del Doctor y su banda: unos indultos fraudulentos, como todo lo que hacen, que atentan contra las leyes y, más aún contra la integridad nacional. Unos indultos, directamente entre golpistas, pues en sí mismo son golpismo. Y Ayuso ha destapado el frasco de las esencias, o por mejor decir de las fetideces, diciendo, no que el rey es cómplice, sino que quieren hacerle cómplice.  ¿Los firmará el rey? Si lo hace, colaborará en un acto contra la Constitución y contra España. Si no lo hace, forzará una crisis constitucional de extrema gravedad.   Y eso es probablemente lo que necesita un país en que el pisoteo de la Constitución ha sido norma de los gobiernos, fueran PP o PSOE, auxiliados por un Tribunal Constitucional satélite de ellos.

Ante el referéndum golpista, Felipe VI adoptó la defensa de España que modificó radicalmente la política española, tan hedionda desde hace tantos años, y dio esperanzas al pueblo español de que aquella deriva podía ser contenida. Si ahora firma los indultos, romperá también su actitud ante el golpismo y propinará a la monarquía un golpe que puede ser el último o el penúltimo. Los estafadores del gobierno, conociendo bien tanto lo que se juega como la inmensa cobardía moral del PP, han obligado al del Máster y compañía a  atacar a Ayuso por mezclar al rey en el asunto, como si no fuera la partida del Doctor quien lo ha hecho. Y es grave que en VOX hayan salido voces en apoyo del fulano del Máster.

Pero el problema es más simple: ¿quieren ustedes evitar la  intervención del rey? Movilicen todas las fuerzas sociales para hacer naufragar el proyecto antes de que se plantee la firma. Algo que el PP no tiene la menor intención de hacer.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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Historia triste

La última vez que la vi fue poco antes de que se volviese a La Coruña, con sus familiares. Había escrito unos cuentos que no llegué a leer y que le habían ganado un premio,  lo cual no es importante, porque hay muchos, la cuestión es que recibió reseñas elogiosas en varios  periódicos influyentes. “Empiezas bien una carrera literaria, le dije, pocos comienzan tan bien”, le dije. Era una escritora algo tardía, más cerca de los cuarenta que de los treinta. No la vi muy animada. Me comentó, con cierto asco, que cierto crítico de El País le había propuesto echar un polvo, vamos, no se los dijo así, le había hablado de hacer el amor, que  “es algo maravilloso”, y tratado de convencerla. Él había puesto muy bien sus cuentos, en particular uno de ellos. Mi amiga era bastante guapa y de buena apariencia, aunque no se la veía ya muy lozana. Estaba indignada. “¡Qué gentuza anda por esos medios literarios!”. Me había burlado un poco: “Pues por la foto, no está tan mal el gachó, debe andar por  los cuarenta años”.  “No lo tomes a broma, es asqueroso”. Puede decirse que era hija del 68, y he notado muchas veces el hastío y cabreo de algunas de ellas con su pasado “liberado”. Como otros que he conocido, no se sentía contenta con su pasado, y ya entrando en la madurez sentía haber perdido algo, no sabía bien qué, algo  vacío e imposible de llenar. Un disgusto consigo misma y con el mundo en general, y aunque no tenía nada de vieja, ahora que entraba en la madurez le angustiaba la situación. “Hay algo que no he conseguido, y lo peor es que tampoco sé qué es…” Cambió de tema: “Un amigo mío ha pillado el sida y por él he conocido a otros así. No puedes soportarlo, es horroroso: se deshacen en vida, se pudren en vida, física y mentalmente. Quise animarlo, pronto de descubrirá una vacuna o un tratamiento, le dije. “¿Y qué carajo me importa a mí eso? Soy joven y voy a morir antes de que salga alguna cura, se está muriendo gente importante, que puede pagar lo que sea. ¿Y por qué? ¿Me ha castigado Dios? Eso me decía un beato gilipollas, no así de crudo, pero por ahí… ¿Y eso por qué? ¿Por hacer algo que él ha puesto en mi naturaleza? Además, ¿qué ha pasado para que a Dios le haya dado ahora por castigarnos? Durante años y años los maricones hemos vivido normalmente, sin  más enfermedades que las de todo el mundo… Le mandé a la mierda al beato, ¿y ha de ser el castigo la muerte…?”.  No dije nada a la chica, porque, claro, si no ha sido Dios, ¿a quién protestar? Solo dejé que se desahogase, después de todo, ella no tenía sida ni probablemente lo tendría, pues no era drogadicta, pero su angustia me angustió también. Creo que no volvió a escribir, y años después pregunté por ella a un amigo que la había tratado más. “La pobre, está recluida en  un psiquiátrico… Es una lástima, qué quieres que te diga”.    

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Galería de charlatanes. (VI) Santos Juliá y los “pobres”.

Fueron interesantes los ditirambos dedicados a Santos Juliá cuando falleció, hace casi dos años, y tanto desde la izquierda como desde la derecha, de marxistas o de Feijoo. Interesantes porque denotan el grado de farsa de nuestra clase política e intelectual, que encubre una ignorancia cultivada asiduamente durante muchos años. Juliá fue clérigo, y destacado, por cierto, antes de volverse apologista del PSOE. Una frase suya: “El Valle de los Caídos solo podrá ser hermoso cuando sea un lugar en ruinas”. 

Para ser historiador, a Santos Juliá le falla mucho la memoria, empezando por la de su pasado clerical, que nunca menciona pese a ser un dato importante para entender su trayectoria, y aun más relevante cuando muestra tan poco interés en señalarlo, pues nos ayuda a entender algunas de sus actitudes intelectuales. Juliá, afectado por la crisis posconciliar, se pasó a la izquierda hasta convertirse en historiador oficioso del PSOE y biógrafo de Azaña, siempre con su curiosa desmemoria, que le lleva a omitir datos significativos. Quizá por esta deficiencia, y no por mala intención, vaya usted a saber,  ensalza a personajes como Prieto, o pinta un Azaña inconciliable con los propios diarios del personaje.

Recientemente ha escrito contra la beatificación de numerosos mártires cristianos víctimas del Frente Popular, muchos de ellos directamente de los socialistas. Y lo ha hecho apoyándose en palabras del intelectual católico francés Maritain: “Es un sacrilegio horrible masacrar a sacerdotes –aunque fueran fascistas, son ministros de Cristo– por odio a la religión; y es un sacrilegio igualmente horrible masacrar a los pobres –aunque fueran marxistas, son cuerpo de Cristo– en nombre de la religión”. Pero un historiador con no más que un mediano sentido crítico no puede oponer a sacerdotes y 2pobres” como hace Maritain. Los sacerdotes eran asesinados por el mero hecho de ser sacerdotes, pero, ¿de dónde saca Maritain que los pobres sufrían matanzas por el hecho de serlo?

Esto es una sandez muy propia de la propaganda estalinista, y su falsedad salta a la vista no ya de un historiador, sino de cualquier persona con sentido común. Ello aparte, los muertos por el terror de los nacionales durante la guerra ascendieron a unos 70.000, según los cálculos más solventes de Martín Rubio: ¿tan poco pobres había en España? Como sabe todo el mundo, cayó entonces gente acomodada, de clase media y “pobres”, pero ninguno de estos últimos lo fue por su posición social, sino por considerárseles enemigos políticos, por venganzas personales, etc. Lo mismo vale para el terror del Frente Popular (unas 60.000 víctimas, más proporcionalmente que sus contrarios, al haberse ejercido sobre un territorio menor), que sacrificó igualmente a gran número de pobres –obreros y campesinos– desafectos.

La persecución de los sacerdotes y muchas monjas, masacrados a menudo con sadismo increíble, se emparenta cualitativamente con el Holocausto perpetrado por los nazis contra los judíos, pues en ambos casos las víctimas eran asesinadas simplemente por ser judíos, o clérigos en el caso español.

Un historiador serio debe tener en cuenta otro detalle que Juliá también olvida, y que ayuda a explicar la evidente falsificación del intelectual francés: la preocupación por su país no dejaba de pesar en sus juicios, y él estaba alarmado por la influencia que pudieran lograr en España los alemanes e italianos en detrimento de los intereses franceses, y por ello trataba de convencer al Vaticano de que Franco era un títere de Hitler. Pudo tratarse de una mentira inconsciente, pero desde luego faltaba a la verdad, y escondía que, por el contrario, el Frente Popular sí fue dominado por Stalin de modo decisivo desde el envío a Rusia del oro español.

Casualmente, nuestro historiador no se pregunta por las causas de aquellos horrores, nada excepcionales en el siglo XX. Por poner un ejemplo, en Leningrado, una sola ciudad, murió el triple de gente que en toda la guerra española y en el mismo tiempo. Por poner otro, la guerra ruso-finlandesa igualó en solo tres meses el total de caídos en España entre los frentes y la retaguardia. Sin embargo, la cuestión de las causas de la guerra es la decisiva y definitoria para entender los sucesos.

Pues bien, Juliá y otros muchos profesionales a la lisenka mantienen la tesis de que los nacionales se sublevaron contra la democracia y el progreso de los “pobres”, causando así la guerra y las atrocidades consiguientes. Una tesis en resuelta oposición a la evidencia misma: el Frente Popular se componía de los mayores enemigos concebibles de la democracia, y de ellos jamás sacaron los pobres otro beneficio que lo que Besteiro llamaba “envenenamiento de las conciencias”. Fue el Frente Popular quien destruyó la legalidad republicana, arruinando las bases de la convivencia y ocasionando la guerra civil, que el PSOE venía intentando desde finales de 1933. Hay que insistir sin tregua en este dato perfectamente documentado, porque los lisenkos insisten con increíble pertinacia en difundir la propaganda estalinista como “memoria histórica”.

Queda esto: los Santos Juliá desvirtúan la espeluznante persecución religiosa con argumentos especiosos, han pretendido durante años que la Iglesia pidiera perdón a sus torturadores y ahora se oponen a que honre a sus mártires. ¡Imaginemos que en Alemania se hiciese hoy algo semejante con los judíos! El envenenamiento de las conciencias prosigue, con las mismas falsedades de los años 30. Juliá y compañía no revelan el menor sentimiento por lo que entonces hizo el Frente Popular, y uno queda con la sospecha de que repetirían, si hubiera ocasión. Después de todo siguen demostrando una vocación en verdad fanática por defender a “los pobres”.

(En LD,  24-10-2007: Santos Juliá defiende a “los pobres”)

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Una hora con la historia: La guerra de Europa se vuelve mundial.  El fracaso de Hitler en la batalla de Moscú a los cinco-seis meses de invadir la URSS se debió en parte a que Japón no atacó a Stalin desde el este. En cambio atacó a Usa en Pearl Harbor, y Hitler declaró también la guerra a Usa. La guerra europea se volvió mundial. La alianza soviético–anglosajona iba a funcionar muy bien, pese a las desconfianzas, mientras que la del Eje Roma-Berlín-Tokio nunca funcionaría. Una de las muchas paradojas de la contienda fue que el ultrarracista “ario” Hitler apoyara la política japonesa de expulsar de Asia  al hombre blanco.

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Indultos mafiosos / Pesadez dostoievskiana / Charlatanes (V): Josep Fontana

 Crónica Indultos mafiosos

**Si la manifestación de Colón comienza una resistencia con voluntad de victoria sobre las mafias separatistas y totalitarias, habrá sido un éxito inicial. Si se reduce según pretende el PP –que no ha movido un dedo por movilizar a la gente–, a  un simple gesto testimonial, como hizo cuando la colaboración de ZP con la ETA, habrá sido un fracaso. Y una resistencia exige una estrategia.

**Los discursos en la manifestación no fueron, como suele decirse “para echar cohetes”. Quizá lo más significativo fuera la petición del fulano del Máster al Doctor: “no cambie la unidad de España por un puñado de votos”. Da por sentado que eso puede ocurrir, y ruega al mafioso que no lo haga, como le rogaba que echara al Coletas. ¡Dialogan tan bien un Doctor y un Máster…!

**Rosa Díez ha creado la Plataforma Unión 78 contra los indultos. Está bien, menos da una piedra, pero pensar que  una Constitución un tanto chapucera va a suscitar la emoción y el impulso de los españoles  suena poco realista, aunque pueda ayudar a echar a los mafiosos.  Pregunta Rosa Díez: “¿Donde se ha visto un gobierno que premia a los enemigos de  su nación?”. Llevamos viéndolo cuarenta años, con PP y PSOE. Lo que está en juego es España y la libertad, más allá de discusiones sobre interpretaciones constitucionales.

**Ayuso ha puesto un dedo en la llaga al mencionar al rey. ¿Firmará el rey los indultos mafiosos, o se arriesgará a provocar una crisis constitucional de gran alcance, pero necesaria? El corrupto majadero Campechano firmó la ley que deslegitima a la monarquía. ¿Se repetirá ahora la fechoría con su hijo?

**La cuestión de los indultos debe plantearse como palanca para echar, a ser posible a la cárcel, a la mafia golpista del Doctor, de modo que acompañe a los otros golpistas.  Otro planteamiento será inútil. Y Abascal debe asumir que solo él y su partido pueden representar el liderazgo necesario. Porque sólo VOX defiende hoy la unidad y la democracia en España, que son los intereses que pueden movilizar a la mayoría. Fuera de eso solo hay matices de la vieja política  de apoyar a los separatismos, implantar leyes totalitarias y despojar a España de su soberanía.

**En plan anecdótico, interesante ver al Mequetrefe del Máster detrás de Ayuso, con las manos en los bolsillos y aplaudiendo brevemente como quien asiste a un espectáculo que apenas le concierne. El lenguaje de los gestos. La acababan de gritar “Casado, nos has abandonado”. Podría haber replicado: “¿Cuándo estuve con vosotros, ignorantes? Yo dialogo con el Doctor”

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Una hora con la historia: La guerra de Europa se vuelve mundial.  El fracaso de Hitler en la batalla de Moscú a los cinco-seis meses de invadir la URSS se debió en parte a que Japón no atacó a Stalin desde el este. En cambio atacó a Usa en Pearl Harbor, y Hitler declaró también la guerra a Usa. La guerra europea se volvió mundial. La alianza soviético–anglosajona iba a funcionar muy bien, pese a las desconfianzas, mientras que la del Eje Roma-Berlín-Tokio nunca funcionaría. Una de las muchas paradojas de la contienda fue que el ultrarracista “ario” Hitler apoyara la política japonesa de expulsar de Asia  al hombre blanco.

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Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Pesadez dostoievskiana

Sus dos novelas son algo novedoso en la literatura española, y me pregunto si quedarán como un hito o como un suceso aislado y pronto olvidado. Me explico. Literatura épica y de aventuras hay muy poca en España, y, a menos que existan grandes relatos que han pasado desapercibidos,  es bastante mediocre,  si la comparamos con las de  Gran Bretaña  y Francia.  Pero además está el toque “dostoievskiano” que algunos han distinguido en ellas. Las dos combinan perfectamente, por lo menos para mi gusto, esas tres dimensiones: la aventura, la épica, el sello de la parte misteriosa de la vida, el destino humano. Esto hará los relatos menos digeribles para la mayoría, porque en España no hay esa tradición. Leí una opinión  firmada por  J. Calaza, en su blog, avisando de que ese toque dostoievskiano resultará plúmbeo para la mayoría. Para mí, ha sido lo más atractivo, aunque sus novelas no son propias de Dostoievski, eso es muy claro, porque Dostoievski no cultivó la aventura ni la épica, y  su estilo  parecía incompatible  con estos dos géneros.  De paso, la aventura y la épica, aunque se parecen, no son lo mismo ni mucho menos, por eso me ha resultado tan sorprendente (agradablemente) esta combinación de los tres géneros…  Siboney

Pues ya ve, acabo de ver una opinión en Amazon sobre Cuatro perros verdes:

“No es como “sonaron gritos y golpes” pero describe bastante bien la vida universitaria de los últimos años del franquismo. En ocasiones un poco “espeso” por lo filosófico de parte de su temática”.

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Galería de charlatanes (V): Josep Fontana “analiza”

Fontana fue un activo  historiador o intelectual marxista y  proseparatista catalán, especialista en análisis disparatados como el que expongo a continuación (ya comentaré algunos más). 

Un cantamañanas de rebaño lamenta en un periódico extremeño la pérdida de una intelectualidad de izquierdas homogénea y agrupada en una (nunca famélica) legión. Los políticos de izquierda tienen a la banda de los titiriteros, pero es verdad que intelectuales, lo que se dice intelectuales, cada vez menos. Les queda una multitud de profesorcillos en la universidad y la enseñanza media y gente así, dedicada a escribir libros de texto y contar viejas trolas a los jóvenes indefensos, pero que se les nota cabreados, inseguros y torpes cuando pretenden sentar cátedra fuera de sus ámbitos protegidos. El mal empezó para ellos con la caída del muro de Berlín, que los dejó patidifusos, incapaces de entender nada. Aún entonces mantuvieron una línea de retirada en la cuestión de la República, Azaña, la guerra civil, la maldad absoluta de Franco, el sufrimiento democrático de la oposición antifranquista, etc. Pero esa línea también se ha roto (sin falsa modestia, creo haber sido uno de los principales causantes de esa merecida quiebra) y han decaído a lo que Juan Carlos Girauta exponía en “La eclosión liberal”:

Ya no se requiere un cierto conocimiento teórico, una adscripción a determinados modelos de análisis, una mínima solvencia en el manejo de la lógica marxista o marxiana (…). Basta con muy poca cosa para sentirse confortado con la pertenencia a un espacio ideal compartido con la inmensa mayoría de los periodistas, con los profesores de secundaria o universitarios, con la modélica gente, ay, del cine español. Basta, por ejemplo, con decir: yo soy de izquierdas. Yo defiendo posiciones progresistas. Nunca había sido tan barato.

Y ahí tenemos al ilustre profesor José Fontana citado por el aludido cantamañanas y que, inasequible al desaliento, vuelve do solía:

Si analizamos lo realizado por cada uno de los dos bandos, nos daremos cuenta que les movían razones muy distintas. Y que es imposible entender lo que significó la Segunda República Española, y los motivos por los que la combatieron los sublevados de 1936, si se pasan por alto diferencias tan fundamentales como ésta: la República construyó escuelas, creó bibliotecas y formó maestros; el “régimen del 18 de julio” se dedicó desde el primer momento a cerrar escuelas, quemar libros y asesinar maestros.

Supongo que esto es lo que explica a sus pobres alumnos el señor Fontana.

“Si analizamos”, proclama. Pero para analizar es preciso ante todo conocer los datos, y sorprendentemente (¿o no?), nuestro profesor parece ignorar hechos tan elementales y hoy al alcance de cualquiera como que la República empezó haciendo una gran pira de escuelas, bibliotecas, trabajos de investigación y obras de arte invalorables; que creó pocas escuelas, dejó sin ellas a decenas de miles de estudiantes, al cerrar los numerosos centros de enseñanza católicos; que formó un profesorado sectario, en gran parte marxistizado y promotor de ideas totalitarias; que cerró, entre otras hazañas, el único centro superior de Ciencias Económicas; que apenas empezada la guerra en 1934, volvió a quemar una magnífica biblioteca en Portugalete y a dinamitar la de la universidad de Oviedo; que tan pronto recomenzó la contienda en 1936, la destrucción de bibliotecas públicas y privadas, de otras antiguas guardadas en monasterios, de archivos, el saqueo de piezas valiosas de museos y colecciones particulares, etc., se convirtió en un deporte perfectamente organizado desde el gobierno. ¿O no son verdad estos datos? ¿Puede ignorarlos un profesor universitario? Pues aunque parezca mentira, en la universidad de nuestros días los ignoran.

La segunda parte del “análisis” de Fontana resulta no menos extraordinaria. Le habría bastado consultar Franco para antifranquistas –que me he molestado en escribir en primer lugar para quienes enseñan en la universidad–, para informarse de que ningún maestro fue asesinado por serlo, sino por sus actividades políticas; que incluso en los dificilísimos años 40 el régimen de Franco creó muchas más escuelas y muchos más maestros y profesores que la República; que incluso en esos años aumentó a fuerte ritmo el número de alumnos y especialmente de alumnas de enseñanza secundaria; y así otros muchos datos que el señor Fontana encontrará mucha dificultad en refutar.

¿Qué análisis puede hacerse partiendo de los datos reales? Desde luego uno muy diferente del que el señor Fontana hace partiendo de su ignorancia garrafal. Pero observen, ¡se trata del director del Instituto de Historia Vicens Vives, de la Universidad Pompeu Fabra! Me suena algo de un tal Francesc Bofarull i Bofarull, de El erótico crimen del Ateneo y la polémica entre separatistas.

 (En LD, 13-7-2009: Josep Fontana analiza)

 

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Jolgorio arruinado / El mal puro / Charlatanes (IV): J. Casanova y Álvarez Junco

La guerra de Europa se vuelve mundial.  El fracaso de Hitler en la batalla de Moscú a los cinco-seis meses de invadir la URSS se debió en parte a que Japón no atacó a Stalin desde el este. En cambio atacó a Usa en Pearl Harbor, y Hitler declaró también la guerra a Usa. La guerra europea se volvió mundial. La alianza soviético–anglosajona iba a funcionar muy bien, pese a las desconfianzas, mientras que la del Eje Roma-Berlín-Tokio nunca funcionaría. Una de las muchas paradojas de la contienda fue que el ultrarracista “ario” Hitler apoyara la política japonesa de expulsar de Asia  al hombre blanco.

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Un jolgorio arruinado

“He leído mucho sobre la república y la guerra civil, desde una perspectiva ideológica y desde otra, libros de derecha, anarquistas, socialistas, nacionalistas catalanes… Dejé de leer sobre ese tema hace ya bastantes años, porque al final solo sacaba un embrollo fenomenal. Por consejo de un amigo he leído ahora por este orden La Segunda República y Por qué el Frente Popular perdió, y ¡por fin me entero de lo que fue! ¡Y por  la boca de los protagonistas, que cita el autor, y no de las “interpretaciones” que les dan  tantos historiadores fuleros!” P. Rivas

“Por fin me he enterado de lo que realmente fue la Segunda República Española. Lo que nunca se estudia en el colegio. Demasiados complejos y mentiras que deben esconder. Y luego hablan de la memoria histórica. No hay nada como un historiador serio. Es un regalo perfecto” Marta Gamoneda

“Creía que ya nada más se podía escribir sobre la república y la guerra civil. Pero Moa no solo ha  escrito algo más, sino, por fin, nuevo, clarificador, decisivo. Tanto que ha arruinado al gobierno y sus amigotes los jolgorios que tenían preparados para conmemorar aquella república del  barullo y la violencia. Felicidades al autor y a todos nosotros”. Leo Cartagena de Lezo.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Crónica. El mal en estado puro 

**El mal y el bien aparecen casi siempre mezclados, pero a veces se presentan en estado puro, como el mal  en el asesinato de las dos niñas de Tenerife por su psicópata padre. Qué decir de ello. Tal vez la raíz del mal esté en un yo por así decir inflado, contra el que siempre han prevenido las normas morales.

**Pocas cosas hay más repulsivas que las falsas y triviales  sensiblerías sobre el asesinato de las niñas de Tenerife. Si acaso  da más nauseas aún  su explotación por políticos delincuentes.

 **¿Le importa algo  a las feministas el asesinato de las niñas en Tenerife? Solo como un pretexto para  contagiar al máximo su histeria. Al parecer, la mayoría de los infanticidios son perpetrados por  madres.

**Dice VOX que no hay otro país en que se juzgue al delincuente en función de su género (quiere decir de su sexo, se cae siempre en el lenguaje envenenado de esos chiflados).

**Los que piensan que las mujeres son intelectualmente inferiores tendrían un buen argumento en las feministas dedicadas a la política: la Montero, la Calvo, la Delgado, la García, la  Colau, la  Belarra…en fin, todas esas.

**Al fomentar el odio entre hombres y mujeres, los feministas fomentan todo tipo de violencias.

**No existe violencia “machista” ni “patriarcal”, como no existe “violencia judía”, que dirían los nazis, de quienes copian los feministas más de lo que parece. Sí existe violencia feminista, bien manifiesta en sus lemas y propaganda del aborto.

**El PP  intentará que la manifestación de Colón sea el final y no el comienzo de una verdadera oposición a la banda del Doctor… con quien el del Máster “dialoga” tan bien.

**A Marhuenda le han llamado franquista y se ha puesto hecho una furia. ¡Qué calumnia casi criminal! Como si alguien ignorase  que el pájaro es tan antifranquista como sus cofrades “demócratas”, los corruptos déspotas del PSOE y del PP, o los separatistas. Aunque discrepe en cuestiones de matiz, que en eso se ve que es muy mirado.

**Unos cantamañanas se manifiestan en Santiago de Compostela contra una posible universidad privada. Dicen que sería “nefasta” y “sin garantías”. ¡Vaya! Pues como la pública.

**”La española Wallbox empieza a cotizar en…” ¿Española?

**El odio de la izquierda a la cultura. Varias veces escribí en tuíter: “Los nazis quemaban los libros que no les gustaban. La izquierda española, el PSOE en particular,  ha quemado bibliotecas enteras, indiscriminadamente”. Más que nadie. No obstante, se presenta como amante de la cultura, lo  que vale li mismo que sus “cien años de honradez”.  Ahora, en otro rasgo “cultural”, han apartado de los premios científicos, los nombres de los más relevantes científicos españoles del siglo XX, por ser “franquistas”, o simplemente por ser hombres. Dicen que van a nombrar a algunas mujeres, probablemente tan destacadas científicas como los propios socialistas. Y a esta gente ha entregado la derecha el dominio de la cultura, empezando por la novela y el cine.  Un pequeño recordatorio: República y cultura – Pío Moa – Libertad Digital 

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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Galería de charlatanes (IV) Julián Casanova y José Álvarez Junco

Algún lector ingenuo se ha escandalizado de que califique de charlatanes a tantos historiadores  con premios, historial académico y científico, prestigio internacional, etc. Le digo que la charlatanería consiste precisamente en esas pretensiones académicas y científicas, y en esos premios que se reparten entre ellos. La cuestión puede dilucidarse con dos criterios: ¿son capaces de replicar con algo de seriedad a mis observaciones críticas? ¿Y han protestado contra la ley sovietizante de memoria histórica?  Obviamente se han refugiado en esa ley por su incapacidad para replicar honestamente. Es la charlatanería prepotente de quienes se han aupado sobre la corrupción y el pienso público, al que no piensan renunciar.  Y ese es el nivel “científico y académico” de una universidad degradada, que creo dejar bien expuesto en estos comentarios. Invito a mis lectores a difundirlos, porque hay que acabar con este verdadero escándalo.

El nivel de la historiografía española sobre hechos contemporáneos es como el que podrán ustedes apreciar, según reseña que me envía un amigo acerca de la presentación de un libro de Julián Casanova. Descubre el hombre cosas como que “nada hacía ineludible la guerra civil”, o que “es evidente que en julio de 1936 hubo un golpe de estado que, al fracasar, provocó la guerra civil”.

  Verdaderamente, es un lince este historiador. Desde luego, no era ineludible que los partidos de izquierda organizaran o apoyaran la insurrección armada de octubre de 1934: podrían haberse echado atrás, como ha sucedido con tantas conspiraciones. Ni era ineludible que, después de fracasar en 1934, los partidos golpistas y revolucionarios hubieran seguido con las mismas concepciones que les llevaron a asaltar la república: podrían muy bien haber aprendido la lección y haberse moderado. En lugar de ello formaron un Frente Popular que subió al poder tras una elecciones fraudulentas (ni siquiera se publicaron las votaciones), y desde el gobierno subvirtió la legalidad republicana mientras desde la calle desataba un sangriento proceso revolucionario que, a su vez, tampoco era ineludible. Como no lo fue que las derechas y parte de los militares se rebelaran contra tales derivas, pues habrían podido someterse boyunamente a la tiranía de aquellos que el liberal Marañón describió –y no por capricho– como necios, canallas y criminales. Tampoco era ineludible que los alzados el 18 de julio siguieran luchando en lugar de huir al quedar de entrada en situación tan inferior…

En fin, como puede ver nuestro admirable Casanova, casi nada en la historia ni en la vida de las personas es ineludible, y sin embargo las cosas ocurren y tienen su lógica interna, que el historiador debe buscar y exponer de forma a su vez lógica, en lugar de plantearse problemas como el de la ineludibilidad de los acontecimientos, demasiado profundos para el común de los mortales, exceptuando a Pero Grullo.

Otro distinguido catedrático, don José Álvarez Junco, hizo esta interesante reflexión: “Octubre de 1934 fue un desastre, hubo desprecio a las instituciones por los dos lados”. ¿Desprecio? ¿Asaltar el estado mediante una insurrección es desprecio? ¿Y defenderla es desprecio? Sabemos perfectamente hoy, lo he estudiado en Los orígenes de la guerra civil, cuál fue el “desprecio” del PSOE y los nacionalistas catalanes, más las restantes izquierdas, que los apoyaron. El señor Álvarez parece haber encontrado desprecios equivalentes por parte de la derecha. Esperamos atentamente que publique sus investigaciones.

Luego señaló Casanova: “No está claro que el poder militar quiera subordinarse al poder civil hasta 1981″. Lo que él llama “poder militar” fue autor de incontables pronunciamientos en el siglo XIX, la inmensa mayoría de ellos de carácter izquierdista, esto es, liberal “exaltado” o “progresista” o “republicano”, como el propio Casanova; y lo primero que pensaron en 1930 los políticos republicanos reunidos en el Pacto de San Sebastián fue dar un golpe militar, en la vieja tradición. Los golpes derechistas apenas se produjeron más que cuando las descerebradas izquierdas españolas (recuérdese que nunca tuvieron un solo pensador de mediana talla) llevaron al país al caos y al peligro de disolución. Por otra parte, la tradición intervencionista militar no es solo militar: siempre estuvo muy ligada a poderes civiles que la reclamaban o querían instrumentalizarla. ¿Y a qué poder civil tendría que subordinarse un militar en 1936? Al poder de un gobierno ilegal y de una revolución en marcha, pequeña cuestión que olvida nuestro brillante historiador. ¿Y fue un “poder militar”? Pues resulta que la mayoría de los generales y casi la mitad de los oficiales apoyaron a las izquierdas (por eso fracasó el golpe) ¿Qué parte del ejército era el “poder militar”? El señor Casanova no entra en estas cuestiones, para él banales, prefiere las profundidades de Pero Grullo. Opción a la que tiene pleno derecho, eso no se le puede negar.

Sigue Casanova: “El siglo XX fue el siglo de los ciudadanos”, a pesar de lo cual “estos no pudieron votar durante 40 años”. Sí pudieron votar, en referendos y en las elecciones municipales, sindicales, etc. En los años 30 dos elecciones, al menos, fueron falsificadas por las izquierdas, las municipales de 1931 y las de 1936. O sea, que no fue tan “siglo de los ciudadanos”, sino más bien de convulsiones, salvo desde 1939. En la URSS también podían votar de forma muy curiosa, en Alemania la democracia cayó por decisión ciudadana y, de no ser por la intervención useña, en la mayor parte de Europa occidental no habría habido “ciudadanos” desde 1940. Y España pasó a la democracia por evolución propia y no por intervención armada externa gracias a esos 40 años sin votar, no gracias a la oposición antifranquista que, como el mismo Casanova, no dejó de soñar con las delicias del Frente Popular.

Afirma el historiador que la dictadura franquista fue una “excepcionalidad trágica”. Según para quién: para la inmensa mayoría de la población, que pasó del hambre, el caos  y el analfabetismo republicano a un alto grado de desarrollo, no lo fue, y, salvo en los años 40, tampoco para sus enemigos: en la transición solo había unos 300 presos políticos, comunistas o terroristas, que de demócratas tenían lo que Casanova de historiador solvente. Éste, por supuesto, tiene tanto derecho a identificarse con ellos como a su opción perogrullista, eso no se le discute.

Finaliza, en fin, Casanova, loando la ley totalitaria de memoria histórica como “retribución jurídico-política a unas víctimas a las que no se había hecho ningún reconocimiento”. ¿Reconocimiento de qué? Unos lucharon, de grado o por fuerza, por idealismo o porque no les quedó más remedio, en pro de revoluciones espeluznantes y de la disgregación de España, y otros eran chekistas y asesinos a quienes, hay que repetirlo, dejaron en la estacada sus jefes, que huyeron con inmensos tesoros expoliados. Pero para Casanova son todos iguales, asesinos e inocentes: “víctimas”, sin más. Todo ello está hoy bien reconocido en lo esencial. Faltan por estudiar a fondo las víctimas que se causaron las izquierdas entre sí. De ellas no dice palabra nuestro historiador, que, si no expone en absoluto la historia real, al menos debe agradecérsele que se exponga a sí mismo como lo hace.

(En LD, 2-12.2009)

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¿Monarquía autodestructiva? / Neutralidad (XV) en la guerra fría / Charlatanes (III): R. Carr, S. Balfour

En el verano de 1941, Alemania no estuvo lejos de haber ganado la guerra. Al llegar el invierno prácticamente la había perdido. 187 – Alemania a punto de perder la guerra | Nuevo frente popular – YouTube

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Crónica: Pulsiones monárquicas autodestructivas

**La protesta de Colón no debe olvidar por un momento que el PP va a intentar repetir su hazaña de Rajoy de llevar las protestas a la nada. Y no debe olvidar que la manifestación solo debe ser parte de una lucha política más larga y enconada. Lo adecuado sería que el Doctor y su banda terminaran en la cárcel.

**(“Comino”, en el blog): “Es contraproducente y patético ver a Leonor en Barcelona hablar en catalán, inglés y árabe, o al rey Felipe soltar chorradas en vascuence o catalán. Dan la sensación, tan querida por el separatismo, de que España es una especie de imperio austrohúngaro, de nación artificial de muchas e irreconciliables lenguas, cuando aquí todos hablamos y nos entendemos en español corriente desde hace siglos. Las lenguas regionales son eso, lenguas regionales”

**Aparte las asechanzas de unos republicanos delincuentes, la monarquía sufre dos o tres dolencias graves y susceptibles de empeorar: Servilismo hacia Inglaterra. Olvido de sus orígenes recientes después de que la monarquía se suicidara en 1931. Pretensión de representar el lazo de unión entre naciones de una especie de imperio austrohúngaro situado en la península ibérica, como a veces pretenden los separatistas: hay otros lazos de unión mucho más fuertes y enraizados en un pasado mucho más remoto que el de la dinastía. No debiera olvidarlo la monarquía, si quiere representar realmente a España.

**El feminismo incita al odio entre hombres y mujeres. Por ello incita al aborto y a  destruir la familia. Y a la violencia doméstica. La mayoría de los infanticidios son perpetrados por las madres.

**La pretensión de los feministas de representar a “la mujer” es como la de los comunistas de representar al “proletariado”: una usurpación desvergonzada que trata de reducir las mujeres a una ideología histérica.

**Pocas cosas hay más indecentes que la pretensión de los mediocrísimos políticos de la transición de haber reconciliado a los españoles. Por el contrario, los españoles estaban reconciliados desde mucho antes y por eso aquellos políticos pudieron hacer una transición sin crear un desastre. Aunque sembraran las semillas de lo que hoy tenemos.

**Marruecos pretende invadir territorio español. Inglaterra ya lo ha hecho en Gibraltar. Los gobiernos PSOE y PP, siempre tan amigos y complacientes con los separatistas, también se declaran amigo y aliados de Marruecos y de Inglaterra.

**El cuento de la “violencia machista” o “violencia de género” recuerda inevitablemente a los nazis con aquello de “el crimen judío”, “la violencia judía” y similares. Pero ahora la histeria va mucho más allá: no ya  un grupo social minoritario sino la mitad masculina de la población es declarada peligrosa y culpable por existir. Esta grotesca histeria está creciendo ante “los ojos estúpidos” de la mayoría.

**Usar el término “republicano” para referirse al bando (felizmente) derrotado en la guerra civil, ya implica una grave distorsión histórica.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Neutralidad  e independencia (XV) Guerra fría y neutralidad

Los vencedores de la SGM fueron, en esquema, una alianza de  liberales anglosajones y marxistas soviéticos. Que no podía durar, tal como previó Franco.  Significó  de  modo más profundo, el fin de la hegemonía europea y de la modernidad, ligada a ella, aunque pocos se percataran entonces. La guerra terminó en Japón con el lanzamiento de dos bombas nucleares, lo cual significaba que la humanidad había alcanzado el sueño de Prometeo, el sueño por así decir divino, de poder autodestruirse, ya que no autocrearse,  mediante el desarrollo técnico.  De momento una superpotencia, Usa, adquiría gracias a la bomba una superioridad decisiva sobre cualquier otro enemigo, y el enemigo principal era la URSS. Churchill había pensado una “Operación impensable” (Unthinkable) para imponer a la URSS la supremacía anglosajona. Sin embargo, el arma no estaba lo bastante desarrollada para detener un avance de las fuerzas acorazadas soviéticas por el llano y devastado centro de Europa.  aunque  pudiera arrasar de un golpe ciudades enteras. Y resultaba poco útil ante las tácticas bélicas comunistas, como demostraría la victoria de estos en la inmensa China, el país más poblado del mundo, solo cuatro años después de terminada la SGM. Es más, los soviéticos consiguieron su propia bomba ese mismo año 1949, y a partir de ahí se desarrollaría una doble dinámica: una carrera nuclear que en pocas décadas dispondría de poder efectivo para acabar con la humanidad; y por eso mismo la imposibilidad de usarlo  cada parte sin destruirse a sí misma.

Por lo tanto, la guerra continuó  por otros medios, es decir , mediante guerras secundarias o interpuestas, golpes de estado y subversión organizada, la llamada guerra fría. Un antagonismo ideológico desarrollado de modo indirecto. Para España, cuya guerra civil se había producido para impedir la sovietización, era inevitable tomar partido, puesto que un eventual avance soviético no encontraría  obstáculos decisivos hasta los Pirineos y el canal de la Mancha. Por lo tanto, la política de Franco rompió con la tradición de neutralidad, pero solo hasta cierto punto. Fuera de una política anticomunista común con Usa, rechazó diversas iniciativas de esta, no entró en la OTAN, no reconoció a Israel, hostigó a Gibraltar  y siguió una línea independiente con el  mundo árabe,  y potencialmente antiuseña con respecto a Hispanoamérica. Puede decirse que era el país europeo más independiente  y libre de la tutela useña. 

Franco no llegó a presenciar la implosión de la URSS, pero es evidente que en tal situación se replantearía la política internacional de España, parte importante de la cual venía motivada por la lucha contra el comunismo  

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La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

Galería de charlatanes: Raymond Carr, Sebastian  Balfour, Gabriele Ranzato (en LD, 22-1-2008. No estaría de más que esta galería fuera difundida por mis amables lectores, para instrucción más amplia. Va a ser larga)

Gran parte de la historiografía lisenkiana, española y europea, sobre la guerra de España, centra su atención en los crímenes franquistas, los cuales revelarían la esencia de aquel régimen y a la vez lo condenarían. Esto puede decirse del nazismo y el sovietismo, por el enorme calibre de sus desmanes, pero los achacables al franquismo son casi insignificantes a su lado. ¿Y qué decir de las democracias? ¿Puede juzgarse y condenarse a las democracias anglosajonas por sus bombardeos sobre la población civil alemana, japonesa y otras, un crimen incomparablemente peor que cualquiera de los perpetrados por el franquismo? Encontramos fácilmente el crimen en cualquier sistema político: por comparación, el de Franco sale bastante bien librado. Y, desde luego, hay en el franquismo, como en las democracias, aspectos más positivos a tomar en cuenta.

Sin embargo el desenfoque persiste hoy, un poco en la línea de Harold Laski al terminar la guerra mundial, que resumo en Años de hierro: democracia y totalitarismo no podían convivir. Pero el ideólogo laborista no entendía por totalitarismo el régimen soviético, al que miraba con simpatía, sino… ¡el de Franco!, a quien tanto debía Inglaterra y a quien, dicho sea de paso, tampoco pudieron derrotar ni derrocar entre soviéticos y anglosajones.

Así, en una pintoresca historia de España coordinada por Raymond Carr –ya hablaré más de ella–, un supuesto especialista, Sebastián Balfour, repite impertérrito, uno tras otro, los tópicos de la propaganda izquierdista pese a hallarse hoy más que suficientemente refutados: el carácter deliberado de la represión de los nacionales y el “popular” y no deliberado de la represión izquierdista, la batalla de Madrid, la intervención exterior, Guernica, etc. Al igual que los laboristas, tan comprensivos con Stalin, cree que las democracias deberían haber apoyado al Frente Popular, y que, por no haberlo hecho, “millones de españoles pagaron ese error de los aliados con sufrimientos incalculables”; y reitera: “Sería difícil exagerar el sufrimiento que esas medidas (franquistas) acarrearon a millones de españoles.” No concreta adecuadamente tales sufrimientos, que cabe resumir en el hecho de que España se vio libre de la guerra mundial, la cual sí acarreó sufrimientos espeluznantes a toda Europa; sin olvidar lo que el hambre española de posguerra debió al semibloqueo inglés. Todo el cuento explicado en la lisenkiana y “democrática” línea del conflicto de clases y disimulando con desparpajo quiénes dinamitaron la legalidad republicana.

Hace algún tiempo comenté una tesis de Carr: “En lo que se ha llamado su fase bolchevique, (…) Caballero usó la retórica de una revolución proletaria sin ninguna intención de organizar una edición española de la Revolución Bolchevique de octubre de 1917.” Lo aseguran también Preston y otros. Pero el PSOE, dirigido por Largo Caballero, no sólo rompió en 1933 con los republicanos de izquierda y optó por la dictadura del proletariado, sino que marginó al sector moderado de Besteiro, creó un comité especial para organizar la guerra civil (textualmente), urdió maniobras desestabilizadoras contra el Gobierno legítimo de centro derecha en el verano de 1934, lanzó en octubre del mismo año la más mortífera insurrección del período republicano, con un total de casi 1.400 muertos en 26 provincias. Vencida la insurrección, persistió en sus ideas y prácticas, y en 1936 volvió a eliminar políticamente a Besteiro, se enfrentó con el sector menos violento de Prieto, a quien los seguidores de Largo estuvieron a punto de linchar en el célebre mitin de Écija, organizó milicias y fomentó un clima social en extremo violento después de las elecciones de febrero de ese año. Si a esto le llama Carr “retórica” y “falta de intención revolucionaria”, ya extraña menos que considere democrático y legal al Gobierno del Frente Popular. Bueno, pues en esa tónica sigue toda la escuela, impasible el ademán.

Hoy, esos tópicos solo pueden considerarse al nivel de la tontería, y solo pueden repetirse, como hacen estos pésimos historiadores, prescindiendo de todo el material documentado y analizado en estos años últimos, así como, a menudo, de la simple lógica. Lo cual implica una deshonestidad intelectual ridícula por lo evidente.

Deshonestidad que reencontramos en otro libro reciente del italiano Gabriele Ranzato, El pasado de bronce, donde recoge, sin atisbo de espíritu crítico, las “investigaciones” sobre las fosas comunes patrocinadas por intereses políticos bien conocidos, y realizadas por subvencionados funcionarios de izquierda, marxistas (lisenkianos) a menudo, y no pocas veces abiertamente estalinistas, como Espinosa, que recomiendan la persecución y censura contra mis libros o los de César Vidal ¡Gente digna a priori de todo crédito, para el señor Ranzato! El crédulo (o algo peor) profesor italiano finge, además, conocer la bibliografía al respecto cuando cita entre sus fuentes a A. D. Martín Rubio, a quien define como “de orientación filofranquista, pero no inconsistente”. ¡Y tan “no inconsistente”! Como que refuta a Santos Juliá (¿por qué no lo define como filoestalinista, puestos a eso?) y a aquellos funcionarios subvencionados con dinero público por los partidos de izquierda en quienes Ranzato deposita tanta fe.

 

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El PP quiere indultos/ Liberadas y valientes/ Iniciación a la vida / Charlatanes (II): Tusell, Tuñón, Reig Tapia.

En el verano de 1941, Alemania no estuvo lejos de haber ganado la guerra. Al llegar el invierno prácticamente la había perdido. 187 – Alemania a punto de perder la guerra | Nuevo frente popular – YouTube

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El PP quiere los indultos.

Siempre se olvida cómo fue el  discurso del rey cuando la intentona golpista en Cataluña, lo que obligó al PP a aplicar un artículo de la Constitución, saboteándolo al mismo tiempo de modo que los separatistas –sus socios de tantos años años– retuvieran todas sus bases de poder y sus recursos propagandísticos.  También se olvida que los golpistas no están  (más o menos) en la cárcel por iniciativa del PP, sino de VOX, y que el PP permitió la “huida” de Puigdemont y la actividad diplomática y de propaganda internacional separatista, sufragada directa o indirectamente por el estado. Por ello, para el PP el problema con los indultos es tratar de presentarlos a la gente como  una forma de apaciguar las aguas, incluso como una derrota del separatismo  –así los presentan muchos “analistas”–.  Y por eso el PP está dividido y vacilante: ¿conseguirá, junto con el PSOE,  presentar el delito como virtud, o la maniobra tendrá un coste excesivo para el partido? Por otra parte, ¡qué suerte que el desgaste corra principalmente a cargo del PSOE! Solo que el  desgaste también puede afectar, está afectando ya, al partido del del Máster.

El PP está en posición difícil: quiere los indultos pero teme perder una masa de votos a favor de VOX. Esta vacilación la revelan los capitostes del partido que se desentienden de la manifestación del próximo domingo. No harán nada por organizar o por movilizar a la gente,  mientras sugieren  que no hace falta moverse porque el problema está en vías de solución, y los separatistas en crisis interna (siempre están en crisis, y siempre avanzan, gracias a la complicidad de PP y PSOE) .  Así lo están “analizando”  en sus órganos de propaganda mediática.  Y Casado, cogido en la trampa, no sabe qué hacer con la “foto” de Colón (la política en España gira en torno a “fotos” e “imágenes”, es puro truco de ilusionismo desde hace muchos años).  Porque el problema para él es que ha surgido VOX, el cual, como el discurso del rey ante el referéndum, le obliga a hacer lo que no desea de ningún modo. Y harán como siempre: fingirán oposición a los indultos y al mismo tiempo tratarán de desarbolar cualquier resistencia a ellos.

Recordemos otra gigantesca fechoría perpetrada por el PSOE: la colaboración y rescate de la ETA por Zapatero. Animada por la COPE y de forma en gran parte espontánea, surgió una resistencia en forma de enormes manifestaciones. El PP no tuvo más remedio que unirse a ellas. La protesta iba contra el gobierno colaborador y rescatador de la ETA, pero Rajoy la convirtió en manifestación contra una ETA ya casi desmantelada, precisamente por Aznar.  Dije entonces que Rajoy era tan proetarra en los hechos como el PSOE. El caso del PSOE y la ETA se comprenden: comparten casi toda la ideología. En el del PP es distinto, pero con efectos parecidos: carecen de principios, carecen de formación histórica e ideológica, por lo que se acomodan a cualquier orientación.  Si queremos simplificarlo, España no es importante para los señoritos del  PP. Lo que les importa es “Europa”, como llaman a la burocracia cada vez más totalitaria de Bruselas. Y a esa burocracia tampoco la integridad de España les importa de modo especial, máxime cuando son los gobiernos españoles quienes alientan y financian la disgregación.  Pues lo que está en juego con los indultos es precisamente la integridad de España, contra la que tanto el PP como el PSOE han atentado año tras año con los separatistas y adormeciendo  la gente con ilusionismo retórico. Esto nunca le salió muy caro al PP porque no había otra alternativa  política. Pero quizás, cuando ya se plantean los últimos y decisivos pasos, se encuentren con una resistencia mayor de la esperada, que ya no podrán desactivar tan fácilmente como antaño, habiendo surgido VOX.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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Crónica. Valientes y liberadas

**El Doctor pide a la sociedad “magnanimidad”, y todos los idiotas interesados claman que el separatismo ha sido derrotado. Es obvio que el Doctor ya ha prometido un referéndum arreglado a los separatistas. ¿La prueba? Ha dicho que no habría ese referéndum.

**El único partido que está diciendo a los españoles la verdad de lo que pasa es VOX. Y por eso los demás, profesionales del embuste y la corrupción, intentan desactivarlo con el cuento de la “extrema derecha”.

**Estrategia y táctica. ¿Por qué el análisis político en España es tan pueril, sobrepasando apenas el nivel del chismorreo? Porque los supuestos analistas y columnistas no distinguen entre la estrategia, es decir, los objetivos generales y básicos de los partidos, y la táctica, o sea las trifulcas, detalles, objetivos parciales  y manejos a menudo contradictorios,  que solo pueden entenderse atendiendo a los objetivos generales. 

**Valientes y liberadas.  Miles de mujeres han usado sus cuerpos como medio de promoción profesional. Veinte años más tarde creen que no estuvo bien, pero culpan a quienes les facilitaron su carrera: “Me too”.  Antes se las llamaba “liberadas”, y ahora se prefiere “valientes”.  Hay miles de ejemplos.  El Doctor liberador de las mujeres envía a la Bienal de Venecia una serie de fotos en las que una “artista” vasca orina de pie en diversos escenarios. No hace falta pensar mucho para percibir el profundo mensaje feminista implícito: otra mujer valiente y liberada como las del gobierno (a ver si las vemos pronto imitando ese arte). Cela, que odiaba la cursilería quizá más de la cuenta:  “¿Y valiente?” “¿Puta, quiere decir usted?” “Sí, eso”.

**En la bienal se Venecia se exhibe el “arte español” actual. lo esencial es lo de las meadas, pero en “diálogo” con otro “artista”, un tal Sergio Prego, con el tema “economia política de los cuerpos”. El tal Prego presenta el dibujo de “un cow-boy con un pene en erección que recuerda al Modulor de Le Corbusier, pero con un componente gay. Ese componente es muy acusado en parte de la obra de Sergio, pero no suele resaltarse”, informa El País, que entiende mucho de estar artes “políticamente correctas”.

**Un posible programa televisivo, semanal: resumen de las estupideces de la Triple M contra el español, la ciencia y la historia. O  de cachondeo sobre el “arte moderno”. Quizá cada una de esas cosas podría dar pie a un programa especial cada semana.

**Luis Segura ha publicado un libro con una amplia selección de sus críticas literarias en el blog La cueva de los libros. Una crítica literaria real es necesidad urgente en un panorama de suplementos de prensa dominados por el interés comercial y una “corrección política” (propiamente corrupción cultural)  banal e irrelevante. Las reseñas de Segura, gran lector,  son a menudo muy agudas, dentro de un pensamiento cristiano inequívoco y por completo independiente de los intereses que tanto  lastran el panorama cultural español.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Iniciación a la vida

Veo que ha puesto usted entre comillas mi calificación de “iniciáticas” a sus novelas, como ironizando sobre el adjetivo.  Lo he dicho en plan elogioso, y no soltando alguna extravagancia. Es evidentísimo que no me refiero a algo como la masonería y sus iniciaciones, me refiero a  que en sus novelas presenta usted unas experiencias de iniciación a la vida, en medio de  acontecimientos que marcan con fuerza la personalidad, que la sellan. Tanto en “Sonaron gritos y golpes a la puerta” como en “Cuatro perros verdes”, se nos presentan unos jóvenes ansiosos y asombrados y temerosos ante la vida adulta que empieza para ellos. En un caso empieza con la violencia brutal de la guerra civil, y en el otro con la paz, en ambos casos como una incertidumbre que pesa sobre ellos, en la primera es la incertidumbre para los protagonistas de si podrán sobrevivir a aquella violencia, y en la segunda es la  incertidumbre ante los caminos que se les  abren y que ninguno puede prever adonde le llevarán,  a despecho de que, como ya le indiqué, su jornada lanza como fogonazos de previsión hacia lo que les espera en el futuro, no sé si me expreso con claridad. A mí me han parecido no dos buenas novelas, sino dos grandes novelas, dos grandísimas novelas,  por mucho que no tenga yo la menor seguridad de que vayan a gustar a un público que ha sido educado en lo vulgar, en el puro “pasar el rato” con emociones impostadas llenas de trucos. La iniciación a la vida es un gran tema literario, uno de los más sugestivos… Dejo aparte las cuestiones políticas y sociológicas o históricas, sobre las que también podría decir muchas cosas, pero quería aclarar lo de “iniciáticas” Luis M. Vázquiez

Ver Novelas “iniciáticas” / Doble desplazamiento del español / ¿Puede un país caer más bajo? | Más España y más democracia (piomoa.es)

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La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

Galería de charlatanes (II): Tusell, Tuñón, Reig Tapia (LD, 13-11-2006)

Tras un homenaje organizado por Tusell (con fondos públicos, va de suyo) al historiador marxista Tuñón de Lara, maestro de Reig y de tantos otros, escribí un artículo recordando un par de datos elementales: la historiografía marxista se apoya en la noción de lucha de clases, y no busca esclarecer la verdad histórica, sino interpretar el pasado en clave revolucionaria, al servicio de los intereses que dicen “del proletariado”. Tuñón viene a ser el padre y maestro del gremio de nuestros lisenkos.

Hasta hace no tantos años, millares de intelectuales se proclamaban marxistas, orondos y desafiantes, pese a ser bien conocidos los efectos prácticos de dicha teoría. Y otros muchos exhibían desde fuera su respeto por su metodología y carácter científico. El naufragio de la URSS dejó a todos desconcertados, pero muy pocos han realizado algún esfuerzo de comprensión sobre las causas del monstruoso fracaso. Por supuesto, ni Reig ni sus pares lo hicieron. Hoy, la mayoría ya no se dicen marxistas, hasta se enfadan si se les llama así, pero no han evolucionado intelectualmente. Su modo de pensar, la ideología progre, podría describirse como un marxismo difuso en mezcla arbitraria con cualquier tendencia que les suene a “antiimperialista”, sin excluir el fundamentalismo islámico. Rota la antigua rigidez doctrinaria, cualquier cosa vale, y nuestros carpetovetónicos lisenkos siguen produciendo a destajo.

Aunque también procuran disimular. Así, dice Reig, tratar de “estalinista” a Tuñón (a quien dedica su libro) constituye “una bajeza moral” y una “simpleza mental”. Hasta definirlo como “marxista” le parece fuera de lugar. Pero detengámonos un poco en el personaje. Tuñón dirigió en la universidad francesa de Pau y en España, después del franquismo, unos cursillos destinados a formar y orientar historiadores. “Renovó la historiografía española”, dicen muchos, sin aclarar en qué sentido. Gran parte de la derecha le reverenciaba, empezando por el mencionado Tusell, de conocida vocación inquisitorial. El éxito de Tuñón, nos informa su discípulo Reig, “se debía obviamente al hecho de que en España no se podía escribir con libertad, claro, y los que carecían de ella leían con verdadera ansia a un hombre libre que había dejado su patria por luchar por ella y para poder seguir siendo libre”. Pero en España había muchísima más libertad que en la URSS, por lo que viene a los labios la pregunta: ¿en qué consistiría la “libertad” por la que luchó y se exilió este “hombre libre”?

 Sabemos poco de la biografía de Tuñón, personaje un tanto misterioso, pero lo suficiente para lo que aquí interesa. Se licenció en Derecho –no en Historia– en la universidad de Madrid, en 1936, y cuatro años antes había entrado en las juventudes comunistas. Aunque Reig lo presenta como gran defensor de la república, los comunistas trataron de aniquilar desde el primer momento a aquel régimen “burgués” por medio de la insurrección armada, y participaron en la de 1934. Cambiaron parcialmente de táctica a finales de 1935, según las orientaciones de Moscú de formar frentes populares, sin abandonar su objetivo: implantar en España un régimen soviético, usando como palanca la lucha contra un fascismo prácticamente inexistente en España. Tuñón, obviamente, compartía esos designios y actividades.

Y cuando Carrillo birló al PSOE sus juventudes, unificándolas con las del PCE bajo normas estalinistas, Tuñón se convirtió en director de la escuela de cuadros de dichas juventudes. Dato muy relevante, porque una escuela de cuadros era un centro para la formación de especialistas teóricos y prácticos en marxismo-leninismo. Se ve que ya tenía vocación y aptitudes, demostradas nuevamente en sus coloquios de Pau, pues estos fueron una auténtica escuela de “cuadros” historiadores, como Reig y sus pares. Los marxistas siempre prestaron máxima atención a controlar la visión del pasado, la “memoria histórica”, como arma política para el presente.

Ser comunista, entonces y después, significaba simplemente ser estalinista. El estalinismo no es otra cosa que el marxismo-leninismo, fórmula inventada por Stalin para definir la doctrina marxista en la nueva época de desarrollo capitalista, la época del “imperialismo” (el PCE, recuérdese, no abandonó el marxismo-leninismo, esto es, el estalinismo, hasta entrada la transición después de Franco). Por consiguiente, el apóstol de la libertad Tuñón era en los años 30 un entusiasta de Stalin e instructor de otros como él. Este hecho no admite discusión, pero sus “cuadros” se empeñan en velarlo. En su obituario, su discípulo Eloy Fernández Clemente hacía juegos malabares para evitar la declaración precisa. Durante la guerra, Tuñón habría sido “activísimo” (¿en qué?), pese a lo cual salió en libertad en 1940, y poco después “reconstruye la FUE” en Madrid, o monta, según Reig, “la Unión de Intelectuales Libres” (siempre la libertad). Y en 1946 “huye” a París con “una rica hoja de servicios a la causa”… ¿del comunismo? No, finge una vez más Fernández, ¡”de la izquierda”! La izquierda que en marzo de 1939 se había sublevado, precisamente, contra los comunistas.

La libertad de este hombre libre siguió siendo la libertad del gulag al menos hasta 1956, cuando, nos cuenta su panegirista Fernández, “la crisis de Hungría y otros acontecimientos lo distancian del PCE, como ocurre por entonces con Claudín, Semprún y otros”. En realidad Claudín y Semprún se marchan o son expulsados en 1964, y Carlos Semprún dice que Tuñón siguió cobrando del KGB. Reig afirma, sin más, que ello “es radicalmente falso”, pero los marxistas han declarado “radicalmente falsos” tantos hechos ciertos que, de momento, su aserto carece de valor. Y a nuestro objeto tampoco tiene mayor relevancia. Importa más bien otra cuestión: ¿dejó Tuñón de ser comunista, o sea estalinista, en algún momento, dentro o fuera del PCE, o del KGB? La respuesta inequívoca es que no. Una frase tardía del personaje lo revela: “Jamás te avergüences de España: es el único país, con Vietnam, que resistió tres años a un golpe de Estado”. Frase perfectamente explicativa. Para él, la férrea dictadura marxista-leninista vietnamita representaba la libertad, como el Frente popular español tutelado por Stalin. Motivo para no avergonzarse de España, nada menos. También invocaba, nos cuenta Reig, la “utopía razonable”, algo así como el hielo caluroso o, más apropiadamente, el crimen benévolo.

Y, en fin, ¿siguen los libros de Tuñón una metodología marxista? La respuesta, también inequívoca, es que sí. Por eso, calificar a Tuñón de marxista y, más en concreto, de marxista-leninista o estalinista, no solo es pertinente, sino indispensable para entender tanto su “renovación historiográfica” como a sus discípulos, los cuales encubriendo a Tuñón buscan encubrirse a ellos mismos. Porque declararse marxista o marxistófilo ya no constituye un prestigio, como antes del derrumbe de la URSS. Tradicionalmente los comunistas se han disfrazado de otra cosa, de fogosos demócratas y pacifistas por lo general, pero parece algo tarde para jugar al despiste.

Hablo de Tuñón, obviamente, no como persona, sino como historiador y formador de cuadros. Personalmente fue, según tengo entendido, afable, simpático y de buen talante. Entre los comunistas no faltaban personas así, de gran eficacia proselitista. Pero, por su ideología, Tuñón solo podía instruir a esa legión de lisenkos que después coparon gran parte de la universidad con su dogmatismo, exclusivismo y agresividad sectaria. Y su, digamos, copiosa esterilidad intelectual.

El núcleo historiográfico de nuestros lisenkos consiste en un mito o seudomito pasmoso: la atribución de los valores de la libertad y la democracia al conglomerado de marxistas, anarquistas, racistas del PNV y golpistas varios que integraron el Frente Popular ampliado, bajo el protectorado de Stalin. Tal pretensión desafía a la lógica y la experiencia más elementales, constituye un embuste fenomenal y fundacional, generador de incontables embustes más. Pero fue la base de la propaganda de la Comintern, y sigue siéndolo de las historias de nuestros “hombres libres” de la historiografía.

Pensándolo bien, hacen falta unas tragaderas gigantescas para tal rueda de molino, y sin embargo innumerables historiadores españoles y extranjeros la engullen sin masticarla. También debe observarse el carácter pedestre del marxismo español, su singular ineptitud para plantearse cualquier problema teórico, su nula aportación intelectual a su propia doctrina. Ni siquiera la caída del muro de Berlín ha logrado obligarles a reconsiderar seriamente la ideología, y ahí siguen Reig y sus pares con ella, más o menos aguada en ideología progre, y tratando de disimular. Procuraré resumir en un par de artículos las razones, al parecer incomprensibles para ellos, por las que sus teorías solo pueden generar pésimos estudios de historia, lisenkadas, vamos.

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