Neutralidad e independencia (XIV). Fracaso del menendezpelayismo
La concepción de Menéndez Pelayo sobre la historia de España tiene dos aspectos: la denuncia de las estúpidas condenas a la mejor época de España; pero también su inutilidad práctica. ¿Iba España, en el siglo XX, a realizar un nuevo Trento? ¿Iba a derrotar teórica y prácticamente al marxismo y al protestantismo? ¿A las potencias liberales que acababan de vencerla con tanta facilidad?… Y la evidencia de la catolicidad histórica de España, ¿qué rasgos, aplicaciones y consecuencias políticas podía tener en el nuevo siglo?
Tiene interés la cuestión porque algunos sectores del franquismo consideraron que aquellas ideas de Menéndez Pelayo –prescindiendo de su evolución en apoyo de la liberal Restauración– debían ser el fundamento intelectual y moral del nuevo régimen. Que ello significaba un empobrecimiento cultural de entrada quedó pronto de relieve en la polémica sobre Ortega y Unamuno entre los menendezpelayistas y la Falange, esta mucho más abierta y consciente de la necesidad de rescatar en lo posible la cultura de la época anterior y del exilio. A Ortega y Unamuno, considerados dentro y fuera de España como los pensadores españoles más relevantes de su tiempo, no podía desechárseles simplemente por el agnosticismo de uno y las heterodoxias del otro. La crítica a ambos no fue muy profunda, y los falangistas admiraban una obra tan cargada de desatinos como la España invertebrada, de Ortega. Por lo demás, la citada versión menendezpelayista se mostró pobre en frutos intelectuales o artísticos. De hecho, la cultura del franquismo pulsó mayoritariamente otras teclas y, aun con muchas particularidades interesantes y dignas de un estudio aún pendiente, nunca logró en ese terreno o en el político, configurarse como alternativa permanente a las ideologías enfrentadas y en muchos sentidos derrotadas en la II Guerra Mundial. Guerra que no solo acabó con la hegemonía europea de cinco siglos, sino también con su fundamento intelectual, la llamada modernidad.
Basten estos comentarios como prólogo (discutible, claro) a la cuestión real y a mi tesis de que lo que conviene a España es la neutralidad en los grandes conflictos internacionales. Una tesis que debe explorarse partiendo de un análisis de la evolución europea y mundial desde 1945 y más particularmente desde 1991.
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Crónica. La derecha no entiende
**El CGPJ se ha dado cuenta de que la ley de memoria histórica o “democrática” atenta contra las libertades (también contra la historia, por lo demás) Todavía no se ha percatado de que sus autores son mafias antidemocráticas e hispanófobas. No podía ser de otro modo. A ver si todo el mundo se va enterando.
**Una idea para programas de televisión: serie de, por ejemplo, el tango, no solo el argentino o uruguayo, también el ídish o el finlandés, y los tangos flamencos. Si van acompañados de documentales más expositivos que explicativos, podría resultar muy ameno. Quien dice el tango, dice cualquier otra forma de canción.
**¿Cómo luchar contra la colonización cultural? Primero denunciarla; segundo, organizar la protesta; tercero, o simultáneamente, poner en la picota a los agentes de dicha colonización, cuarto, promover leyes y orientaciones culturales.
**”La oposición acusa a Sánchez de traicionar y humillar a los españoles” Menuda novedad. Ese ha sido el deporte favorito del PP y el PSOE durante decenios. Y así hemos llegado al golpe de estado permanente. A ver si ahora VOX cambia las cosas.
**Cuando Preston y tantos otros pintan a un Franco extremadamente torpe, brutal y estúpido, ¿están retratando a Franco o a sí mismos?
**Decía un catedrático que la derecha está condenada a alimentarse de los desechos intelectuales de la izquierda, por falta de formación histórica e ideológica. Una de sus manifestaciones más crudas ha sido la entrega de la novela, el cine y la cultura en general a la izquierda. La derecha, simplemente, no entiende de esas cosas.


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Manejos proseparatistas de Rajoy y compañía
En el blog trato de analizar la política en función de los movimientos y estrategias generales de los partidos y, en lo posible, de los movimientos sociales, con atención menor a lo anecdótico o lo muy concreto, de lo que se ocupa, generalmente manipulándolo, la Triple M. Se ha publicado que Jaime Giró pagó desde la Fundación La Caixa el sueldo de Jorge Sánchez entre 2015 y 2017, tres años en los que Sánchez preparaba el golpe junto con Puigdemont, Junqueras y Cuixart.
Me pone la información e un contexto más amplio una fuente conocedora de tales manejos: “El jefe de Giró y financiador del separatismo era Fainé desde la Caixa, a quien el gobierno le ha entregado Bankia gratis. Ya en 2007 se organizaba la fusión Repsol-Gas Natural con traslado de la sede a Barcelona, en una campaña para trasladar el poder económico a Barcelona con apoyo del Emérito y de Rajoy, que estaba en el ajo. Todos cobrando. También Esperanza Aguirre fichó por una de las terminales, unos cazadores de talentos catalanes, “abducida” por el comprador de voluntades Mauricio Casals, conocido como “el príncipe de las tinieblas”, presidente de La Razón, factótum del grupo Lara, Antena 3, la Sexta, Onda Cero, etc. Estos manejos políticos se hacen pagando en euros y en “protección mediática”. El verdadero implicado era Rajoy. Aznar se oponía desde fuera, por eso fue llevado al ostracismo: no colaboraba en esos manejos ni en las chorizadas del emérito. Ni en la vaciladas para convertir a España en una colonia económica de Cataluña y al mismo tiempo encanallar a los catalanes desde TV-3, RAC1, La Vanguardia y los pequeños digitales.”
Tres observaciones: a) El separatismo catalán tiene dos tendencias, una a la separación total y otra a una separación incompleta que permita a la oligarquía catalana dominar económicamente al resto de España. b) El racismo separatista o catalufo le hace creer que los demás españoles son bastante estúpidos e ineptos, lo que es cierto en el caso de los políticos desde la transición: no solo han cedido una y otra vez a las exigencias de los separatistas, sino que se han adelantado a ellas. Creían o decían creer que era la manera de mantener a Cataluña unida a España. c) En todos los casos este proceso se ha acompañado de la masiva infiltración del inglés, de tal manera que los nombres de bancos y empresas de “anglisizan”, así como los de sus servicios. Gas Natural-Fenosa de ha transformado en “Naturgy” ( Naturgy Energy Group). Caixabank es otro ejemplo de mezcla de inglés y catalán. Los servicios de Caixabank se llaman Oficinas Store, Business Bank, Oficinas Day One… Y un largo etc. Y lo mismo el Banco de Santander (la Botín quería trasladar su sede a Londres), BBVA y demás.


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Rebatiendo a “historiadores académicos” (I) Ranzato (en LD, 24-I-2008)
Durante años dediqué un esfuerzo a replicar algunas de las mil distorsiones de supuestos historiadores, muchos de ellos premiados con los más altos títulos, que por eso mismo se desacreditan. Empezaré a recoger esos artículos, para que el lector pueda juzgar. Empezando por uno sobre Gabriele Ranzato, que como es natural goza de “gran prestigio académico”:
El señor Gabriele Ranzato me acusa en su libro de “superficialidad y agresividad”, de falta de “rigor, equilibrio y respeto por los interlocutores”, de cultivar “el desafío, la provocación, épater le bourgeois, el sensacionalismo (…) Usando el tono agresivo que ha utilizado, Moa… ha regresado, y de forma banal, al cliché de las dos Españas“.
Bien, pudiera ser. Pero el lector imparcial tiene derecho a saber si estas opiniones de Ranzato son un simple amontonamiento de palabras o tienen algún sentido, y para darles sentido su autor tendría que haber expuesto algún caso revelador de mi “agresiva provocación”. No lo hace, claro. Y para acabar de explicar la situación a sus lectores también tendría que haber mencionado la actitud de mis críticos, cosa ineludible en un historiador; pero tampoco muestra interés en cumplir esta elemental exigencia informativa.
Lo cierto es que desde el primer momento propuse un debate intelectual sobre estas cuestiones y, en respuesta casi unánime, los hegemónicos historiadores progres y su entorno sindical y periodístico han exigido la censura de mis libros y mi silenciamiento en los medios de difusión, llegando a pedir la cárcel para mí a raíz de mi libro Años de hierro. Todo el plato aderezado con la desvirtuación de mis posiciones y los más bajos y agresivos (estos sí) ataques personales, y hasta acusándome de “victimismo” cuando yo protestaba. La señal la dio Tusell, a quien Ranzato llama “capaz y equilibrado” y de quien afirma, con falsedad, que “había polemizado con Moa en términos bastante duros”. Ni duros ni blandos, Tusell fue quien empezó pidiendo mi silenciamiento y siguió aprovechando la censura impuesta por El País a mis réplicas. He aquí de qué pasta están hechos estos demócratas
Así pues, se me ha respondido, como ha denunciado Stanley Payne, con el espíritu de la Rusia de Stalin. El profesor Ranzato no puede ignorar estos datos tan reveladores como notorios y denunciados, gracias a que permanecen algunos medios de masas y periodistas libres. Sin embargo el riguroso, equilibrado y respetuoso profesor opta por mantener a sus lectores a oscuras, o bien encuentra tan natural semejante “crítica progresista” como inadmisible que yo haya replicado a ella, quizá con dureza pero sin caer nunca en sus métodos.
En ese desprecio por los hechos y por el debate libre reincide mi crítico cuando escribe: “Moa no se resiste a alinearse con la parte franquista casi sin reservas. Las palabras conclusivas de su libro son inequívocas: ‘No me parece exagerado decir que la victoria de Franco en la guerra civil salvó a España de una traumática experiencia revolucionaria, y que su régimen la libró de la guerra mundial, modernizó la sociedad y asentó las condiciones para una democracia estable. Con todos sus elementos negativos, y a pesar de la imagen nefasta cultivada por sus enemigos en estos años últimos, su balance final me parece muy positivo, e infundada la mayoría de las críticas a él que hoy circulan como verdades inconcusas’.”
El señor Ranzato puede criticar en serio mis palabras, y eso estaría muy bien, pero ¿lo hace? Como cabía esperar, ni lo intenta. Según él, mi conclusión “constituye una posición –más que de un juicio– cuya parcialidad y falta de fundamento, casi totales, no viene al caso discutir aquí”. Ni aquí… ni en ninguna parte, hasta ahora. ¡Y yo que llevo años esperando esa discusión! Además, lejos de ser una “posición”, mi punto de vista resulta de un largo y pormenorizado análisis que nunca han logrado rebatir mis críticos, los cuales prefieren, por razones poco esotéricas, los “debates”al modo totalitario.
No menos chistosa queda otra afirmación de nuestro historiador: mis “provocaciones” estarían inclinando a los intelectuales progresistas, por reacción, a posturas extremas y a reivindicar ciegamente la república como origen de la democracia actual. Esto le parece –¡menos mal!– un error, pues admite que la democracia republicana pecó gravemente. Pero en realidad, y salvo algún empecinado, nadie ensalza hoy la república o a Azaña como modelos inspiradores casi sin tacha, según ocurría pocos años ha. Y este cambio, aun si un tanto vergonzante, se debe sobre todo a mis estudios; y perdóneseme la inmodestia después de tener que soportar tanta “crítica”.
Si nuestra democracia no viene de la república, debe proceder del franquismo. Para constatar esta evidencia basta considerar de donde salieron el Rey, Suárez, Fernández Miranda, los procuradores de la reforma posfranquista… o tantos de los antifranquistas retrospectivos. Pero esa evidencia la rechaza el profesor Ranzato, que no logra entender cómo tal cosa fue posible. En consecuencia pretende hacer borrón y cuenta nueva, romper con la historia y dar la democracia por empezada desde cero. Un poco al estilo de Azaña o del Frente Popular, cuyos errores él mismo analiza, aunque de modo muy insuficiente. Y así escribe la historia.