Blog I: Los problemas de España.http://www.gaceta.es/pio-moa/los-problemas-espana-13112014-0957
**Próximo domingo en “Cita con la Historia”, hablaremos por segunda vez de la Falange.
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MAURICIO. -Te diré, Aparicio, los fotones que componen la luz no tienen masa, y por tanto no pueden aplastarte con ella cuando enciendes una bombilla…
APARICIO.- ¡Pero mi cándido amigo! ¿Cómo que no? ¿No dicen que los fotones son corpúsculos y ondas al mismo tiempo, sea eso lo que fuere? ¿Cómo puede haber un corpúsculo sin masa? ¿Acaso calientan el espacio vacío entre el sol y nosotros? No, calientan al llegar a la Tierra y al chocar o rozar con la atmósfera y el suelo. Si no tuvieran masa, ¿acaso no penetrarían en los cuerpos sólidos opacos? ¡Bah! Esos charlatanes se han inventado eso de la falta de masa porque si no, la realidad no encajaba en sus teorías. La trampa clásica… Además, ¿qué me dices del resto de las cuestiones? Que te repito: ¿a qué velocidad se separan dos rayos de luz que marchan en dirección opuesta? Además, el universo tiene que tener mucho menos radio, incluso diámetro, que el de los años desde la Grex multiplicados por la velocidad de la luz. Y eso de que el espacio puede expandirse a mayor velocidad que la luz no es creíble, porque entonces nunca nos llegaría la luz desde más allá de la Vía Láctea o Camino de Santiago, que entre nosotros podríamos llamar Camino de Porriño. Y si se para el tiempo a esa velocidad, para quien consiguiera moverse tan rápido, siempre estaría en la Grex, o estaría al mismo tiempo en todo el cosmos. Y si la luz nos llega a impulsos, ¿por qué percibimos una luz constante en vez de una oscuridad constante? ¡Y espera que se me ocurran otras pegas…!
MAURICIO.- Yo soy racionalista, Aparicio, no empirista, así que no me vengas con esas lucubraciones. Pero os diré, camaradas, siguiendo aquí a Fabricio, que la Nacre y la Grex, tan bien explicadas por Felicio, exigen un tercer factor, el que obliga a la Nacre a transformarse en Grex, pues la Nacre por sí sola ha de tender a mantenerse en su nada. Si es inestable, como dicen, ¿cómo llegaría a ser Nacre? Siempre mantendría algo de Grex, y nunca sabríamos si es anterior la Grex o la Nacre. Ese factor podría acaso ser Zeus o alguna divinidad, pero nuestro espíritu científico nos obliga a considerarlo en términos no religiosos. Llamémoslo, por ejemplo… Factor X… O mejor Factor Grexístico, porque provoca la Grex…
FELICIO.- ¡La razón sale de entre tus dientes, mi querido amigo! Pero el nombre es algo largo. Podríamos llamarle, por ejemplo, Grexil, en el sentido de provocador de la Grex. La ciencia todavía no ha explorado eso, pero no tendrá más remedio que hacerlo, antes o después… Y me opongo a la acusación de Aparicio, de que los físicos se inventan teorías extravagantes solo por ganarse unos duros, o unos euros o unos dólares. ¡Debes retirar esas palabras, Aparicio, yo tengo un tío que es físico y es de lo más honrado, así que lo considero un insulto personal!
MAURICIO.- Hay algo más que mi racional animalidad me impulsa a considerar: la Grex es una prodigiosa expansión de la materia, mas, ¿por dó se expande? Claro, decimos que ella misma crea el espacio y el tiempo, pero la contestación no es suficiente si no consideramos por así decir un metaespacio y un metatiempo… Me parece una hipótesis necesaria. Racionalmente necesaria. Algo inimaginable, si queréis, pero también es inimaginable eso de la Grex y la Nacre, en realidad llegamos a concebirlas por una exigencia racional a partir de la ley de la gravedad…
PATRICIO.- Racional y empírica, chaval… Bien, ya que no queréis hacerme caso, y seguís con esas lucubraciones absurdas, he de resignarme y aceptar el destino, pues es el destino, como dije hace un rato: todo lo que ha sucedido después de la Grex estaba contenido en la Grex, y por tanto estaba predestinado absoluta e inevitablemente, y yo estoy aquí diciendo esto y vosotros lo otro solo porque de alguna manera eso estaba inscrito en la Grex misma…a menos que admitamos un factor que altera y conduce de modo caprichoso la expansión cósmica posterior a la Grex, lo cual me parece a su vez una idea caprichosa. Porque suponemos que la Grexil, como dice Felicio, provoca la Grex, pero no se dedica después a jugar con ella cambiando el destino del cosmos a su antojo. No, eso es impensable. Por tanto, yo me dedico a la poesía y nosotros nos dedicamos al pastoreo y a estas conversaciones amenas, a veces no tan amenas, porque desde la Grex estaba decidido, por decirlo de algún modo, que así sucedería. ¡Me estremezco solo de pensarlo! Me da una sensación de importancia, ¿no os ocurre lo mismo?
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FELICIO.- Sí, concuerdo contido en que uno se siente importante al saber que todo lo que hace, dice y piensa estaba misteriosamente decidido por una fuerza superior desde el inicio de los tiempos, también la crisis económica y todo lo demás… Esa es la parte halagüeña de la cosa; la parte deplorable es que te da una sensación de impotencia, ¿no os parece? ¿Puedes hacer algo frente al destino? ¿No eres acaso un juguete en sus manos, y la libertad una ilusión?
FABRICIO.- ¡Arduo problema que lleva siglos dando la tabarra a las mentes más insignes, caros Patricio y Felicio! Pero antes de que aclaremos las cosas a Lutero y a los de Trento, que se les ve muy perdidos, porque, claro, ¿cómo podían tener ellos noción de la Grex, la Nacre y el Grexil?… Pues antes de meternos en esos berenjenales, yo ahora, ya esté determinado por la Grex, o como producto de mi irreductible y libérrima voluntad, me permito señalarte, ¡oh ilustre porquero Aparicio!, que uno de tus razonamientos se queda corto: si a la velocidad de la luz se para el tiempo, dices que quien fuera tan rápido estaría en todos los lugares simultáneamente, pero creo que la cosa se puede representar mejor afirmando que si el tiempo se para, también el espacio se esfuma. Y si conforme nos acercamos a la velocidad de la luz –llamémosla la veluz, por ejemplo, para abreviar, el espacio también irá comprimiéndose y cambiando de aspecto para quien tan rápido fuera, hasta reducirse a nada. Con lo cual nuestra visión del universo y la que tendría uno que se moviera a la veluz serían radicalmente distintas. Así que, a ver, ¿quién percibe el universo con mayor precisión, nosotros o el veluzista, digo velucista?
MAURICIO.- Más allá de la percepción, dilecto Fabricio, más allá de la percepción: si desaparece el espacio, la luz no se puede mover, no halla sitio por donde hacerlo. A nosotros, claro, nos parece otra cosa, porque estamos en el mundo del espacio-tiempo. En realidad, la luz estaría en una perpetua Grex, en un perpetuo comienzo, y lo mismo el eventual velucista. Ahora bien, yo me pregunto: ¿pueden existir al mismo tiempo los dos tipos de cosmos, uno con espacio, tiempo y en expansión, un cosmos, mundo o universo que podríamos llamar humanal, porque es el que percibimos; y el otro cosmos en Grex eterna, sin ninguna dimensión? ¿O bien uno de ellos es una pura ilusión? ¿O son incompatibles?
PATRICIO.- Camaradas, hacéis que me duela la cabeza con tan profundas disquisiciones. Yo os rogaría un poco más de superficialidad, un poco más de frivolidad. Pero, ya que la poesía no os dice nada, hacedme un favor: ¿no os percartáis de que el mundo está en crisis económica? ¿No tenéis nada serio que decir sobre una crisis que puede hundirnos a todos en la miseria mientras nos dedicamos a divagar sobre abstrusos enredos?
FABRICIO.- Bueno, sobre eso creo que ya habíamos llegado a alguna conclusión. Por ejemplo, que analizar la economía en términos de ahorro, inversión y consumo es una majadería: solo hay consumo (que también se le puede llamar inversión, como expliqué a su debido tiempo) y producción. Todo viene de ahí.
MAURICIO.- Eso de que habíamos llegado a esa conclusión lo dices tú. Es solo lo que tú sostenías, intentando rebatir –en vano, ridículamente en vano– a nuestros amigos Von Mises y demás insignes científicos de la economía.
FABRICIO.- ¿Habrá que volver entonces al principio para demostrarte…? Pues volveremos.
