**¿Gobernará el PP Castilla y León con VOX? ¿Lo hará de algún modo con el PSOE? ¿Se repetirán las elecciones? Cualquier solución es muy mala para el PP.
**En Madrid, el PP y VOX funcionan bastante bien, no por el PP sino por Ayuso. Los jefecillos del PP se preguntan: ¿debemos sumarnos a la línea de Ayuso o debemos domarla y en su caso expulsarla? ¿Qué conviene más para retener nuestros cargos y sueldos?
**Muchos insisten en que PP y VOX defienden básicamente lo mismo, con diferencias de matices. Si fuera así, VOX sería una engañifa. Pero por ahora se percibe algo distinto. Un gobierno PP-VOX en Castilla y León será por ello inviable, a menos que uno se doblegue a la política del otro.
**VOX ha anunciado que derogará la ley de memoria chekista en Castilla y León. Es un asunto absolutamente crucial, porque esa ley ataca las libertades, la democracia, la convivencia nacional y la verdad histórica. ¿Cómo ha podido salir adelante? Por la miseria política, en especial del PP, y la falta de cultura democrática en la sociedad.
**Dice en Doctor que VOX es un peligro para la democracia. Qué entenderá ese estafador por democracia.
**Si vamos a lo esencial, el gran problema de España consiste en la combinación de separatismos y satelización del país. Es decir, en el ataque simultáneo a la unidad y soberanía de España, y a la democracia.
**Dice Cayetana que como sigan así, el PP no llegará a la Moncloa. Qué horror, ¿imaginan lo que sería España sin el PP en la Moncloa?
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Uno de los fenómenos más significativos de nuestra época es la progresiva destrucción de la cultura hispana. En otro tiempo, no tan antiguo, la mayoría de los españoles sentía orgullo por su historia y cultura, aun si en general las conocían solo en rasgos generales. Después de todo, los resultados estaban ahí: cientos de millones de hispanohablantes; numerosos países con esa lengua oficial; el rastro de nombres hispanos por América, África y el Pacífico; las universidades creadas por España en América y Filipinas; las ciudades fundadas por españoles, las más bellas de América; la conquista, colonización y civilización de inmensas extensiones; la evangelización; el pensamiento de la escuela de Salamanca; una literatura original que ha alcanzado cumbres excelsas; una pintura y arte en general comparables a las mejores del mundo; la lucha, con un balance en general exitoso, contra los expansionismos turco, protestante, inglés y francés y por salvaguardar la cultura católica… Todo ello resultado de la historia naval más importante de la humanidad, de unas universidades con el mayor número de estudiantes de Europa, y algunas de muy alto nivel; de instituciones como los Tercios, la orden jesuita, etc.
Es cierto que desde mediados del siglo XVII aquella gran cultura ha sufrido una decadencia muy palpable, llegada a su punto más bajo en el siglo XIX y que, con altibajos y mejoras en el siglo XX, continúa hoy de forma acentuada. Simplemente el gran ámbito cultural hispano creado en otros tiempos se muestra hoy muy poco creativo, casi insignificante en comparación con el ámbito anglosajón. Y precisamente lo que padecemos hoy es una auténtica colonización no solo en el idioma (ya he escrito sobre ello, y solo un sordo y ciego podría no percibirlo), sino en todos los aspectos culturales, cada vez más reducidos a mero remedo de Anglosajonia. Lo significativo es que este proceso, acelerado de año en año, se produce no ya sin la menor reacción, sino con el apoyo entusiasta de políticos, periodistas e intelectuales. Si no conociera los hechos, me asombraría de ver cuánto cantamañanas lacayuno cree que los anglosajones son ineptos para la publicidad y necesitan de sus habilidades para difundir más y más su lengua, su cultura, sus formas de entender el mundo, a costa de España y los países hispanos.
En Madrid tenemos a Esperanza Aguirre (Hope Aguirry) o Ana Botella (Annie Bottle), supongo que también Cifuentes y muchos más, esa generación de progres anglómanos de derecha que se aplica con el mayor empeño a la labor destructiva… ¡Y hasta, en su ignorancia e inconsciencia, lo hacen hablando de patriotismo! Vengo diciendo que Hope, por ejemplo es patriota, una patriota inglesa. Y como ella, casi todos los políticos. ¿No acaban estos idiotas de dedicar una plaza a Margaret Thatcher, otra patriota inglesa (“¡Bombardeemos Madrid!”) al lado del precario monumento a Blas de Lezo? Doña Hope es Dame Commander of the Order of the British Empire, es decir, del imperio que tiene una colonia en nuestro territorio, Gibraltar, dedicada a los negocios más sucios, en los que participan, como no, numerosos empresarios y políticos españoles (ahora ha salido Rato, otro patriota). ¿Por qué la han recompensado así los ingleses? Porque ha impuesto, ilegal e inconstitucionalmente, el bilingüismo en inglés en la enseñanza pública en Madrid. Un gran servicio. Salvo en algunas regiones, y no en inglés, España no es un país bilingüe, y el inglés o cualquier otro idioma extranjero debe ser estudiado como lengua extranjera, no en igualdad de condiciones y menos aún en superioridad, como es el caso. Porque, observen la propaganda con que justifican su fechoría: el inglés es “el idioma de la ciencia, de la economía (los economistas se expresan habitualmente en espanglish), de la técnica, de la música y la canción, incluso de la literatura y el arte en general, aparte de la moda…” en fin, de todo lo significativo culturalmente; y “si quieres encontrar trabajo,¡en la propia España!, debes saber inglés (Por cierto, en Grecia siempre han hablado mucho más inglés que en nuestro país, también en Portugal). Por tanto, el español queda desplazado, implícita pero muy claramente en la intención, a idioma doméstico y propio para infraculturas como las de los culebrones o la televisión basura, que llena prácticamente el 80% de los contenidos televisivos.
Esta gente lleva la traición en la sangre, como los comunistas para quienes los intereses de la Unión Soviética estaban muy, pero que muy por encima de los de España. Todos ellos, personajes estériles intelectual, cultural y moralmente, vinculados de un modo u otro a la corrupción en todos los terrenos, se las ha arreglado para mandar, mangonear y extender entre la gente sus propias miserias.
Pero seamos realistas. La cuestión es: ¿debemos resignarnos a la colonización y consiguiente desplazamiento de nuestra lengua y relegación de nuestra cultura a un asunto museístico, o es posible una revitalización, ya que en el pasado, aunque lejano, sí lo fue? Si esa revitalización no se da –y no hay por ahora grandes indicios de ello—todo será inútil. En cualquier caso, la primera medida es denunciar y hacer consciente a la gente de la degradante colonización que hoy sufrimos.
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El debate, llamémoslo así, de anteayer (escrito el 2 de febrero de 2010) en el blog, sobre el desplazamiento del español por el inglés en la propia España y países hispanos, acompañado de un declive progresivo y al parecer imparable de la productividad cultural hispana (una cosa va con la otra, y esto sí que es un páramo) demuestra lo que a su vez sostenía: la incapacidad, debida probablemente a un defecto de la enseñanza, del universitario medio para discutir con un poco de rigor sobre cualquier tema que vaya más allá del fútbol o de cosas demasiado obvias. Un anglófilo –nada que ver con los ingleses, que suelen ser poco beatos y más conscientes de sus intereses– afirma que el español no es idioma adecuado para la democracia; otro se burla diciendo que con el alemán se terminará indefectiblemente en el nazismo y con el ruso en el bolchevismo, aunque falla en el inglés, exagerando los méritos de Churchill o de la Thatcher (tenía que haber dicho: con el inglés se termina por exterminar a los aborígenes y bombardear masivamente a las poblaciones civiles, incluso con bombas atómicas…) En el concurso de disparates, uno aporta el pensamiento de que el rock es la principal vía por la que se impone el inglés, ya que a él y a otros les gusta mucho ese género musical, y hay quien rebate, algo patrioteramente, que “A nivel cultural, la literatura, la canción, libros de ensayo, de historia, los mejores literatos, poetas, cantantes, cantautores y en muchos más sectores el español es muy importante por no decir predominante. Y eso es una evidencia” La evidencia es exactamente la contraria: ni en literatura, en ensayo historia o música popular está España, como media, a mejor nivel que en el cine. Y que el resto de Europa no esté mejor, no es un consuelo. Y también en esos campos el inglés avanza avasalladoramente por España.
Se ha creado el mito de “la utilidad del inglés”, que obligaría a ponerlo en la enseñanza al mismo nivel que el español en lugar de enseñarlo como idioma extranjero. El inglés es útil para muchos profesionales, científicos e investigadores, porque la mayor parte de las cosas interesantes que se publican en la mayor parte de esos terrenos está en inglés. Aun así, cuando existen buenos traductores y traducciones, esa utilidad disminuye. No recuerdo que Ramón y Cajal dominase el inglés, y en todo caso era un gran defensor del español. Pero para la inmensa mayoría de la gente que vive en España, el inglés es perfectamente inútil, salvo en sus viajes turísticos para preguntar en el hotel el número de la habitación u otras informaciones banales, y aun en eso hay cada vez más recepcionistas que hablan español. El inglés es, por otra parte, fácil de chapurrear pero difícil de hablar con corrección, y la mayor parte de quienes lo estudian hace muy mal negocio económico, pues no pasan de chapurrearlo a un coste muy alto en tiempo y dinero. No obstante, es muy conveniente estudiar idiomas extranjeros, y ante todo el inglés, porque, al margen de su dudosa utilidad práctica para la gran mayoría, y aun conocido someramente, abre ventanas sobre otras culturas y amplía el horizonte vital.
Pero estas son cosas casi triviales, y no son en absoluto el problema. El problema es que la utilidad del inglés se está creando mediante la obligación impuesta desde arriba de saberlo, innecesariamente, para numerosas profesiones y empleos en la propia España; mediante su empleo en las comunicaciones internas de empresas en España misma;, mediante universidades que ya dan sus clases en inglés como la SEK, cuyos alumnos se convertirán casi automáticamente en nuevos promotores e impositores del idioma “superior” dentro del país, mediante la exigencia de redactar en ese idioma trabajos científicos de todo tipo, incluida la filología española; mediante la exposición creciente de anuncios que van llenando el espacio público y desplazando de él al español; mediante el intento de equipararlo en todas las actividades cultas, lo que equivale no a igualarlo, sino a situarlo en un nivel superior como idioma de prestigio… una verdadera colonización cultural, que nosotros mismos pagamos. En tantísimos otros procesos en marcha ante los ojos bovinos de una mayoría falta de sentido crítico o de conciencia de la propia cultura, o bien educada en la telebasura y el botellón.
Este es el problema, un problema extremadamente grave, y este el debate. Pero no parece haber forma de encauzarlo.



