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Lo que queda de democracia / ¿Defender la monarquía o la Iglesia? / Charlatanes (XXXIV): Seidman
Si la Galería de charlatanes tuviera amplia difusión en la universidad, contribuiría a su saneamiento, si es posible. Por eso animo a los alumnos y profesores que los lean a hacerlos llegar al mayor número posible.
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Lo que queda de democracia
Me decía un listillo: “La prueba de que la democracia en España no es fallida está en que usted puede escribir lo que quiera e insultar al gobierno sin que le metan en la cárcel”. Este argumento crea la impresión de que subsiste cierta libertad de expresión por merced de unos gobiernos supuestamente demócratas. Es cierto que llevan mucho tiempo pensando en cómo meter en la cárcel o arruinar a personas como yo y van dando pasos en esa dirección, sin acabar de decidirse a “ir a por todas”. Porque ven que la cosa no está del todo madura Pero van a lo que van.
Para empezar, la democracia no procede de ellos. Si fuera así, estaría liquidada desde hace mucho. El signo distintivo que une a todos esos “demócratas”, desde la ETA al PP, es el antifranquismo, y, precisamente, la democracia procede del franquismo y ha venido siendo corroída tenazmente por el antifranquismo. Un golpe muy importante fue el saqueo de Rumasa por el PSOE de Felipe González en 1983, apenas llegado al poder. En la ocasión, Alfonso Guerra decretó: “Montesquieu ha muerto”. Expresaba así su designio de liquidar la independencia judicial, un verdadero golpe de estado. Que pronto fue asumido por el PP para repartirse “democráticamente” dicho poder, corrompiéndolo. Sin independencia judicial no hay democracia, pero tampoco es tan fácil liquidar de golpe ese poder, como hizo el Frente Popular en 1936. Y a pesar de los escándalos del Supremo y el Constitucional, permanecen algunos jueces respetuosos de la ley y de la historia, lo que ha permitido declarar ilegal el estado de alarma de la mafia del Doctor y antes encarcelar a varios mafiosos golpistas de 2017, aunque luego sus cómplices golpistas del gobierno los hayan indultado. Por lo tanto, queda de democracia la existencia de algunos jueces dispuestos a encararse con las presiones corruptas del PSOE y el PP, aunque el proceso destructivo de ese poder está muy avanzado.
Queda también una relativa libertad de expresión. Relativa porque, debido a la colaboración del PP, los grandes medios se han convertido en una Triple M al servicio mayoritariamente de la izquierda y separatistas, del antifranquismo, de las leyes de género, etc. Es decir, medios de manipulación antidemocráticos. Han conseguido reducir a la marginalidad a los discrepantes. Durante años no les molestó especialmente la pervivencia secundaria de disidentes, que además les permitía presentarse como tolerantes o cosa así. Pero las cosas han ido cambiando, los partidos y su Triple M se han alarmado y han puesto en marcha una nueva ley directamente contra las libertades, que en su lenguaje pervertido y cínico llaman “democrática”. Y preparan otra que llaman de “seguridad nacional”, que pondría al servicio del gobierno a todos los adultos con sus bienes particulares.
¿Qué se puede hacer con estos restos de democracia? Ponerlos en acción con la mayor intensidad posible antes de que las mafias completen su programa. Así lo está haciendo VOX. Con ello quizá consigamos parar el proceso antes de que logren bolivarizar el país y plantear la cuestión en términos directos de fuerza, como de hecho ya los plantean con su golpismo en Cataluña.
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Crónica: ¿Cómo defender a la monarquía o la Iglesia?
**Con los indultos llegó la hora del rey. Los indultos eran un golpe brutal a la democracia, a la unidad de España y dejaban al rey como un pelele después de su discurso de 2017. La mafia del Doctor debió de tener un momento de susto, porque el rey podía oponerse constitucionalmente a la firma. Pero el disgusto pasó. El rey “olvidó” su viejo discurso y adoptó el tácito de la profanación de la tumba de Franco, cuando el Doctor Estafas tomó la medida a la monarquía y a los gerifaltes de la Iglesia.
**¿Cómo se puede defender a la monarquía si el propio rey se doblega a los ataques de las mafias? ¿Cómo se puede defender a la Iglesia si sus jefes son una pandilla de golfos capaces de cooperar con quienes profanan la tumba de quien la salvó del exterminio?
**El viaje del Doctor Macarra a Usa recibe una atención desmedida en los medios. Ese viaje y tantas otras maniobrillas de distracción carecen de la más mínima relevancia. Sirven para que los bobos desvíen su atención del golpe de estado permanente que el Macarra representa.
**El fulano del Master denuncia “corruptelas” del Doctor a favor de Maduro. ¿Sólo a favor de Maduro? ¿Y quién es el del Máster para acusar de corrupción a un Doctor tan corrupto como él, empezando por sus títulos universitarios?
**Los juegos olímpicos actuales nada tienen que ver con los de Grecia.
**Los ataques de Zapatero y el Doctor al Valle de los Caídos solo demuestran una cosa: que en los dos casos se trata de auténticos criminales. Que deben ir a la cárcel o convertirán en una cárcel a España.
**Dicen que Rabat o los separatistas “desafían” al Doctor. Más bien colaboran todos juntos contra España y la libertad.
**Muchos analistas creen que los ataques del Doctor al Valle de los Caídos responden a “electoralismo”. Muy al contrario, responden a un proyecto político y a un programa de destruir la herencia de Franco: la unidad de España, la democracia y la paz social.
**La inanidad intelectual a que ha llegado el periodismo español se manifiesta en su aceptación del lenguaje corrupto del gobierno. Todos hablan de la ley de memoria chequista como “memoria democrática”.
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Galería de charlatanes (XXXIV): Seidman desbarra
En este artículo (6-XI-2012: Seidman no da en el clavo / Masonería (y X): alguna conclusión. | Más España y más democracia (piomoa.es) creo que he sido demasiado educado con Seidman, típico representante de la ideología anglosajona en su más tosca acepción (dinero y técnica). Seidman solo tiene ideas pintorescas sobre España y la guerra.
Un amigo me ha pasado el libro de Michael Seidman, La victoria nacional, y según la he hojeado he podido asombrarme de la tenacidad con que muchos autores se aferran a sus prejuicios. El autor tiene a bien no citarme ni de pasada. Esto lo hacen muchos que sacan partido de mis estudios para detallar o ampliar tales o cuales aspectos, generalmente con contradicciones y deficiencias de análisis (por ejemplo, Álvarez Tardío o Fernando del Rey y sus editados, según lamentaba Rob Stradling en una reseña). Este no es el caso de Seidman, que indudablemente no se ha molestado en leer mis libros. Y creo que ha hecho mal, porque se habría ahorrado un cúmulo de errores, varios de los cuales iré mencionando. Hay cierta tendencia en alguna historiografía anglosajona sobre España a autoalimentarse despreciando la española con arrogancia injustificada ( o justificada cuando se trata de sus aprendices progres hispanos). Así, he leído a Hugh Thomas afirmar que fue el primero en reducir a estimaciones razonables la cifra mítica de un millón de muertos (que todavía oí repetir a una profesora universitaria de historia): el sociólogo Villar Salinas ya estableció en 1942 unas cantidades más aproximadas que las de Thomas. Y no fue un estudio perdido, porque fue premiado en concurso por la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Por cierto que Villar fue citado a menudo después por autores, españoles y extranjeros, que no lo habían leído, como demostró Ramón Salas Larrazábal en su libro Pérdidas de la guerra. Este libro ha sido superado en aspectos concretos pero no en el enfoque, método y valor general.
La obra de Seidman trata la economía de la guerra desde el punto de vista que él llama social. No descubre nada nuevo al sostener que la economía de los nacionales fue mucho más sana y eficiente que la de sus contrarios, y que la gente común estaba mucho mejor alimentada, aunque expone datos antes poco atendidos o dispersos en diversas obras. Sin embargo ya cae en serios errores de enfoque en su introducción. Por ejemplo, cuando afirma que “las calorías tienen tanto sentido como la cultura”. ¿Quiere decir que para elaborar su libro fue tan importante lo que comía como lo que escribía? ¿O que cualquiera que comiera bien podría elaborarlo igualmente? Las calorías, en general, dependen de la cultura mucho más que a la inversa, y fue la cultura (concepción general y capacidad organizativa) lo que permitió a los nacionales alimentar mucho mejor a su zona. El desenfoque se acentúa cuando, por subrayar su punto de vista, desestima un tanto los aspectos políticos y aborda los militares en términos del abastecimiento. En una guerra la conducción militar es lo esencial, y a ella se subordinan los demás aspectos, por supuesto el abastecimiento y tantos más. Aunque sea cierto que un ejército mal provisto tiene dificultad –pero no imposibilidad– de alcanzar victorias. Los nacionales, en pésimas condiciones (lo que suele llamarse actos heroicos) llegaron a frustrar ofensivas de sus contrarios. Es decir, en el análisis de una guerra no tienen el mismo sentido o valor la economía ni el abastecimiento que la organización del ejército y la conducción de los líderes. Ni se pueden poner en el mismo plano las proteínas que las fuerzas morales, ideológicas y políticas en juego. En la victoria nacional influyó su habilidad para alimentar mejor a la población, pero no fue eso lo esencial ni cabe ponerlo en el mismo plano. La población en el Frente Popular –se sabe desde hace mucho– estuvo harto peor alimentada, pero su ejército dispuso siempre de alimentos suficientes. Y no son pocas las guerras perdidas por los más ricos y mejor abastecidos.
Seidman llama a su enfoque “historia social”, “un examen de la experiencia propia de los hombres y las mujeres corrientes en cada lado de los conflictos”. No me parece muy acertado. Esas experiencias son demasiado variadas, y es peligroso, o más bien ilícito, atender a algunos testimonios o datos dándoles un valor de muestra, generalmente según la ideología del historiador. La historia social solo puede hacerse a partir de estadísticas como las de mortalidad, suicidios, deserciones, población penal, hambre, ejecuciones, etc. Y eso, en líneas generales y a veces muy detalladas, está ya hecho, aunque Seidman le haga algunas contribuciones estimables.
Tampoco parece muy matizada la comparación que hace con otras guerras civiles, en particular la rusa y la china las cuales confirman, a su juicio, “ la pauta o las causas generales del siglo XX de que las revoluciones sociales o proletarias surgen en naciones subdesarrolladas o atrasadas”. Pero todos los países de Europa del este, los de Asia (no digamos La India), o Latinoamérica, compartían ese rasgo de atraso o subdesarrollo, y en ellas no hubo guerras civiles ni revoluciones parecidas a esas tres, aunque sí mucha agitación comunista y a veces fascista. Las guerras española, rusa y china se parecerían en esto: surgieron en “países agrícolas carentes de una burguesía dinámica, implicaron a potencias extranjeras y duraron aproximadamente tres años”. No estoy muy seguro de que la comparación tenga mucho valor. Rusia, y sobre todo China, eran mucho más agrarios que España, y la Rusia anterior a la I Guerra Mundial era, con todo, quizá el país con mayor ritmo de crecimiento industrial del mundo. En España, el crecimiento económico fue muy fuerte justamente hasta la llegada de la república, en que prácticamente se hundió. Incluso limitar la guerra civil china a la posterior a la SGM es falso: la guerra civil se arrastraba desde los años 20. Aun sin contar las enormes diferencias del trasfondo histórico y cultural entre las tres, las diferencias son mucho mayores que las semejanzas.
Acierta Seidman, en parte, cuando afirma: “El caso de España es excepcional si consideramos las revoluciones más significativas y las guerras civiles de varios años de duración. Es el único en que los contrarrevolucionarios derrotaron a los revolucionarios”. Es un dato obvio que aquí ganaron los nacionales, pero no solo ni principalmente por su abastecimiento. Y no es del todo excepcional: en Grecia ocurrió lo mismo, y también en Finlandia, aunque en esta la guerra fue breve (o en Hungría, o en Alemania o Austria, por cierto, si bien en estas las intentonas revolucionarias fueron pronto aplastadas -ad).
Especula algo gratuitamente el autor al afirmar que la “contrarrevolución” de los nacionales “tuvo su fundamento en el campo, no en la ciudad”, o que “la España nacional no fue tanto un régimen bonapartista como un producto de la reacción rural”. Esto suena algo asombroso: me parece que los dirigentes y la inmensa mayoría de los mandos políticos y militares nacionales procedían de la clase media urbana. Ello aparte de la importancia dada desde el primer momento por el régimen a la industrialización del país (y la gran cantidad de apoyos que tuvieron en las grandes ciudades -ad).
También suena extraño leer que “Las fuerzas de Franco no ganaron porque manipulasen los símbolos nacionales mejor que sus enemigos”. Decir que los manipulaban, cuando las izquierdas los pisoteaban con auténtica furia, es una forma curiosa de hablar. Y desde luego, no ganaron por eso solamente, pero sí en gran medida, porque los sentimientos nacionales fraguaron en una disciplina, empeño y capacidad de resistencia en las condiciones más difíciles, que sus contrarios nunca tuvieron. Y al decir que los nacionales “se negaron de manera inflexible a separar la identidad nacional de la religiosa”, podría haber señalado que la persecución –realmente genocida—del Frente Popular a la religión y a la cultura cristiana en general, lo hizo inevitable (y solo hasta cierto punto -ad). De otro modo el aserto queda vacío.
Peor aún cuando afirma: “Sus enemigos (del régimen nacional) siguieron siendo los de la Iglesia: izquierdistas, masones, judíos y protestantes”. El desenfoque resulta algo grosero: los protestantes no contaron en la práctica, porque había muy pocos y algunos sufrieron persecución también por las izquierdas; los judíos eran enemigos solo en el plano retórico: muchos judíos de Marruecos ayudaron a Franco… aunque casi todos los judíos extranjeros apoyaron a los revolucionarios, y bastantes de ellos engrosaron las Brigadas Internacionales. La enemiga a los masones fue más sistemática: también ellos, en su mayoría apoyaron a la revolución dentro y fuera de España, por lo que no es de extrañar que el franquismo les mostrase poca gratitud. El caso de los izquierdistas fue mucho más serio, incomparablemente más, y ponerlo en el mismo plano que el de los restantes no habla muy bien del criterio de quien lo hace. Y debiera señalar también que, entre los izquierdistas, los enemigos principales fueron los marxistas, en su vertiente socialista y, sobre todo, comunista. Con los republicanos la represión fue mucho menor.
También explica Seidman que el régimen ordenó a la prensa “actuar en defensa de los intereses de la nación y convertirse en un instrumento de la Nueva España”. No sé si en la Inglaterra o la Usa en guerra se ordenaron cosas parecidas, pero dudo mucho que se hubieran permitido informaciones y comentarios contrarios a los intereses de esos países en aquellas circunstancias. En fin, la crítica que hace a Rafael Abella como cronista de la cotidianeidad parece acertada a medias, puesto que Abella es más bien un cronista anecdótico, cuyos datos, al carecer de valor estadístico, tienen un interés muy relativo; y lo mismo, me temo, cabrá decir de los de Seidman, que trataré en otro artículo.
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Contra la ley de la cheka y sus autores / Charlatanes (XXXIII) El golfete J. Treglown
Ley de memoria chekista.
Hace unos días escribí esto: Por qué necesitan una ley de memoria soviética
Lo primero que hay que decir de la ley de memoria ahora rebautizada “democrática” es que atenta gravemente contra las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra. Que la llamen de memoria democrática demuestra muy bien lo que entienden por democracia los canallas que intentan imponerla a la sociedad.
Al respecto debemos preguntarnos por qué necesitan esta ley, más de 80 años después de la guerra y más de 40 después de muerto Franco. Hay dos razones principales. En primer lugar, sus versiones sobre la guerra y el franquismo son tan manifiestamente falsas y han sido tan refutadas, que necesitan protegerlas con una ley de tipo soviético, que amordace a la verdad. Y ellos saben que son versiones falsas, pues de otro modo no tendrían problema en someterlas a la investigación y el debate libres, como se hace en democracia… y como tratan de impedir a toda costa.
En segundo lugar, y más importante, la necesitan porque con el ataque (falsario) al franquismo fundamentan sus políticas actuales, que, casualmente, están derivando hacia la descomposición de España y el totalitarismo, tratando incluso de controlar los sentimientos de la gente. Deben atacar al franquismo como cobertura para su programa político actual, que incluye la liquidación de la monarquía –como símbolo de la unidad nacional, y proveniente del franquismo–, y de paso la destrucción de las libertades, como vemos.
Imaginemos un joven o no joven, que no tiene idea sobre la guerra, Franco y demás, y que sufre el bombardeo de la propaganda antifranquista. Si tiene dos dedos de frente, ha de preguntarse: ¿quiénes son estos feroces enemigos de Franco 46 años después de su muerte? Y enseguida descubre que son los etarras, los golpistas y separatistas de todo pelaje, los comunistas y el PSOE, el partido más corrupto de la historia de España, con una larga historia criminal. Y también el PP, aunque este por razones distintas: el problema de la derecha española, como decía un catedrático, es que carece de formación histórica e ideológica, por lo que tiene que alimentarse de los desechos intelectuales de la izquierda, lo comprobamos a cada paso. Antifranquismo y canallería y corrupción política van tan juntos que ante este panorama, una persona medianamente lista ha de hacerse algunas preguntas elementales y buscar información por otra parte.
Y vamos con un ejemplo de embuste monstruoso, el de la fosas. Según dicen, hay más de 2.000 fosas con los restos de 150.000 personas (o más 115.000, o más de 130.000, se han dado varias cifras). Esto daría un promedio de 60-75 restos por fosa. Pues bien, llevan 21 años metidos en el negocio y según sus datos han exhumado unas 785 fosas. Según sus estimaciones, en ellas deberían encontrarse un mínimo de 47.000 restos personales, pero afirman haber encontrado solo 9.700 (y tampoco hay obligación de creerlo, pues no hay ningún estudio contrastado). Esto daría un promedio por fosa de 12-13 personas, muy lejos de la supuesta por los otros “datos”. Pero de esas 9.700 hay que descontar 2.840 del cementerio de San Rafael de Málaga, que suponen, de modo arbitrario, ser víctimas de la represión, con lo que las víctimas exhumadas serían unas 6.800, poco más de nueve por fosa. Es evidente que las cifras generales son pura invención. Pero además, en las fosas se encuentran fusilados por uno y otro bando, además de combatientes enterrados apresuradamente después de una batalla (están pidiendo información sobre fosas de la batalla del Ebro), y seguramente otros que no tienen relación con la guerra.
Y, por supuesto, nada se dice de que las supuestas “víctimas del franquismo” pertenecían a partidos que habían destruido la legalidad republicana, partidarios de disgregar España y de imponerle un sistema soviético. Igual que ahora, casualmente.
A esto puede llamársele el negocio del crimen montado por unos políticos canallas. Negocio utilizado para “envenenar las conciencias” mediante “un Himalaya de falsedades”, como lo definió Besteiro, un raro socialista decente. Y es necesario contrarrestarlo, porque sus efectos políticos actuales están bien claros. En fin, que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo… siempre que se investigue y se debata, que es precisamente lo que quieren impedir estos delincuentes con sus leyes liberticidas. Propongo aquí un informe titulado “El negocio del crimen”, examinando los datos ofrecidos por estos historiadores y políticos corruptos, que intentan prosperar con tales industrias.


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Y ahora, estos comentarios:
Usted lleva denunciando desde hace muchos años y más que nadie la ley de memoria histórica, ahora llamada democrática, y aparentemente no ha servido de nada.
Algo ha servido, pero poco hasta el momento. Es una ley chekista que ataca todas las libertades democráticas y pretende imponer a la gente lo que debe pensar del pasado. Ahora sale el mangante del Máster diciendo que la derogará cuando esté en el poder para sustituirla por una ley de concordia. El bergante no entiende que ni un gobierno ni un parlamento democrático puede legislar sobre la historia ni sobre la concordia. Esas son ilusiones propias de gobiernos de tipo soviético. Y una ley de este tipo debe ser ipso facto desobedecida por todo aquel que se considere demócrata, sin esperar a ningún cambio de gobierno. Lo que hacen es imponer la falsedad histórica por una ley totalitaria que llaman democrática, o fomentar la discordia hablando de concordia. Esa ley define a sus autores como mafiosos estafadores.
Pero la desobediencia puede costar la cárcel o fuertes multas.
Las izquierdas y separatistas han desafiado y desobedecido sistemáticamente muchas leyes, precisamente leyes legítimas. Hay que imitarles contra una ley ilegítima. No se puede esperar a que un partido como el PP llegue al poder y la derogue, cosa que no hará, como no lo hizo antes. Es más: lo primero son dos cosas: recurrir esa ley ante los tribunales y acusar directamente al gobierno de delincuentes autor de ella. Porque son delincuentes y deben ir a la cárcel. Esto es muy importante, porque cuando un gobierno se compone de mafiosos, como ocurre desde Zapatero, los jueces son la última barrera antes de recurrir a una drástica resistencia civil. Por eso un objetivo clave del PSOE desde el principio ha sido corromper a los jueces para eliminar la independencia judicial. Ya lo dijo Alfonso Guerra: “Montesquieu ha muerto”. Era una declaración de golpe de estado, y no pasó nada. Mejor, dicho, sí pasó. Pasó que el PP se unió al proyecto.
Pero a los ojos de muchos, el PP es la única barrera posible frente a lo que está ocurriendo.
Lo que está ocurriendo es un golpe de estado permanente desde 2017. Y en él colaboraba el PP cuando gobernaba y sigue haciéndolo. Siempre he dicho que el PP es más siniestro que sus socios o cómplices separatistas y socialistas: estos, por lo menos, han reivindicado a sus padres y abuelos, mientras que los señoritos mangantes del PP han escupido, casi literalmente, sobre las tumbas de los suyos, que libraron a España de la disgregación y la sovietización. Es una miseria moral que sobrepasa y envuelve las miserias políticas. Como la de los obispos fariseos, colaborando en la profanación de la tumba de quien salvó a la Iglesia del exterminio. Del PP hay que olvidarse. Mejor dicho, hay que denunciar sin tregua su miseria moral y su espíritu de traición.
¿Cree usted que el rey firmará una ley tan abiertamente antidemocrática y anticonstitucional?
El emérito tuvo el cuajo de firmar la ley de memoria histórica que deslegitimaba la monarquía, y ahora uno de los objetivos del nuevo frente popular es rematar la monarquía (hasta uno de ellos ha hablado de asesinar a la familia real, no crean que bromeaba), porque la monarquía viene del franquismo, se pongan como se pongan. Felipe VI ha tenido ya también el cuajo de firmar unos indultos que, aparte de ilegales, anticonstitucionales y antiespañoles, le dejaban a él como un pelele después de su discurso contra los golpistas en 2017. Evidentemente, puede negarse a firmar una ley de falsificación totalitaria de la historia, que vulnera todos los derechos de los españoles, pero me temo que no lo hará. Está siendo humillado constantemente con vistas a eliminar la monarquía, y él colabora mansurronamente, como colaboró su padre. Esta es la situación. Por eso digo que no hay que hacerse ilusiones con este monarca, que no es corrupto como su padre pero que, fuera de su arranque ante el golpismo en 2017, ha demostrado falta de sentido de la democracia, de España y de su propio papel. Quizá piense que así le van a perdonar…
VOX tiene la gran oportunidad de manifestarse como alternativa, igual que en sus denuncias al golpismo catalán y al estado de alarma. Pero ahora el asunto tiene mucha más transcendencia todavía. Parece que parte de la derecha está saliendo de una actitud de denuncia, lloriqueante, pero derrotista y pasiva, que en la práctica es colaboración con el poder chekista. Y eso nos compromete a todos. Los españoles decentes que creemos en la libertad y la unidad de España tenemos que adoptar a una actitud combativa radical contra las mafias del nuevo frente popular.


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Galería de charlatanes (XXXIII) El golfete J. Treglown (este blog, 15-X-2014)
Hace tiempo que apenas leo novedades sobre la guerra civil, la república o el franquismo. La razón es que, aunque se trata de temas inagotables en detalles y aspectos, desde hace tiempo están bien aclaradas las cuestiones básicas: los orígenes de la guerra, el carácter del Frente Popular y de las elecciones del 36, las razones de la rebelión de Franco y las causas que defendía cada bando en la contienda, las razones de que Franco ganase y triunfase siempre sobre todos sus enemigos políticos y militares o crease una sociedad nueva, apta en principio para una democracia no convulsa, etc. Todo ello está hoy básicamente claro para quien quiera enterarse, aunque ello no evita que tenga aún mucho camino que abrir para calar en la universidad y en una opinión pública deformada por una falsificación masiva.
Pero hace unas semanas Miguel Platón me indicó que había hojeado en una librería un libro de un tal Jeremy Treglown en que me aludía dando una de cal y otra de arena. En fin, ayer hojeé a mi vez el libro en cuestión, y comprobé que el bueno de Treglown no me aludía, sino que me atacaba a fondo, o al menos lo intentaba. Así que dedicaré algún esfuerzo a aclarar las cosas a Treglown o a quien sienta interés por estas cuestiones, empezando por el ataque personal que me dedica.
Según Treglown, mis “afirmaciones” son “tan peligrosas como faltas de inteligencia”. ¿Peligrosas para quién? Evidentemente para quienes piensan y escriben como Treglown. Pero ¿cómo pueden ser peligrosas si carecen de inteligencia? Solo puede deberse, me temo, a que la inteligencia de Treglown y compañía deben ser todavía menores. Y realmente nuestro amigo no demuestra mucha, como veremos, aunque sus tiradas también pueden ser efecto de mala comprensión lectora en español, y hasta sospecho que a veces de mala fe. Así que veamos.
Me describe el autor como “un avezado propagandista (…) Parte de su impacto se debe al ardid bien ensayado de presentarse como el personaje aislado que batalla contra el poder de las instituciones”. Lo único cierto ahí es que batallo contra numerosas ideas cuya falsedad he demostrado, sin que la recíproca se haya dado hasta ahora; y que la respuesta ha sido el intento aislarme, nunca del todo conseguido. Yo siempre me he ofrecido a debatir, pero la oferta ha sido rechazada casi siempre, con pretextos infantiles. Comprendo que a gran número de intelectuales que han hecho su carrera y su prestigio con versiones o enfoques que se han demostrado falsos, les cueste mucho reconocerlo, ya que ello exigiría una honestidad intelectual por desgracia harto escasa en estos medios. En cambio defienden sus posiciones funcionariales u otras con uñas y dientes, es decir, con métodos poco honrados, procurando crear el vacío y el silencio a mi alrededor. Cosa que en parte está a su alcance, pues predominan en la universidad y en los medios; pero tampoco en la medida que les gustaría. No solo Stanley Payne, también Seco Serrano, Cuenca Toribio, Ricardo de la Cierva, David Gress, Rob Stradling, Jesús Salas Larrazábal, Andrés-Gallego, Bullón de Mendoza y otros historiadores han apreciado o citado mis libros. Y aunque me han vetado en la mayoría de los medios, todavía dispongo de algunos, aunque menores, y de las redes sociales. Que tratan de aislarme es cierto; que el apoyo que recibo es escaso, también. Pero no que lo consigan del todo. Y presentar el hecho indudable como un ardid, según toscamente supone ese autor, revela una dosis considerable de desvergüenza.
Treglown afirma que mi aislamiento no deja de ser una pose, porque “pocos autores han puesto tanta resistencia a las entrevistas o a tomar parte en acontecimientos en los que los humanistas profesionales presentan y explican sus obras nuevas”. ¿Ven como nuestro crítico cae en la golfería? La resistencia no es mía, sino de esos “humanistas profesionales” a invitarme o a entrevistarme. Y es fácil saber por qué, teniendo en cuenta que nunca han logrado rebatir ningún punto sustancial de mis obras. Por supuesto, tampoco lo hace Treglown, que en lugar de intentarlo se lanza a estos ataques personales y menos inteligentes de lo que él piensa. Dice también que mis obras no se encuentran en inglés, lo que es cierto. Porque en Inglaterra y en Usa, los ambientes universitarios están inmersos en versiones digamos progre-izquierdistas por lo que se refiere a España y más aún que aquí. Y los mandamases intelectuales saben aplicar la censura desde su prepotencia. La situación allí, por lo que se refiere a estas cuestiones, es todavía más totalitaria que en España, y la ausencia de traducción de algunos libros míos es precisamente una prueba de ello. Por cierto, Los mitos de la Guerra Civil iba a salir en francés, anunciada por la prestigiosa editorial Tallandier. Pero después del anuncio no hubo producto. Al parecer encontraron el libro demasiado peligroso para sus sensibles lectores. En Inglaterra se precaven todavía más eficazmente contra el peligro que tanto preocupa a Treglown.
Para este profesor, mi argumentación (se refiere a Franco, un balance histórico ), se basa en tres puntos, dos de los cuales acepta y el tercero rechaza: “que el estalinismo fue una tiranía espantosa”; ”que el estalinismo actuó despiadadamente en ciertos sectores del movimiento español”; y que “ese elemento (estalinista) fue la causa de la guerra civil”. Lo último le parece falso, al menos en parte porque, dice, “la mayoría de los historiadores estarán en contra del indignante desprecio de Moa por las causas sociales y económicas del descontento contemporáneo”. Lo del desprecio lo inventa él; pero la cosa tiene mayor alcance teórico. La situación social y económica no fue en absoluto la causa de la guerra. Esa situación había sido mucho peor en España en otras épocas y no había generado guerra civil; y también era mucho peor en gran parte de Europa, sin ocasionar tales contiendas. Pues no son las condiciones sociales, sino cómo piensan y actúan en ellas los políticos y partidos influyentes, los que pueden llevar al extremo bélico los conflictos naturales en toda sociedad. Treglown cita de mi libro por él comentado: “El pensamiento conservador, como el religioso, acepta la presencia de la injusticia, la insuficiencia y el malestar de la vida como parte de la condición humana“, implicando que el pensamiento revolucionario o “progre” no lo acepta, lo cual parece bien a Treglown. Por eso la demagogia izquierdista siempre ha invocado esas “causas” socioeconómicas; pero la causa real de la guerra radicó en que las izquierdas y separatistas aspiraban al poder, creían que su poder abriría el camino a una sociedad “sin injusticia, insuficiencia y malestar”, y que estaban dispuestos a quebrantar todas las normas de convivencia llamadas “burguesas” para alcanzar su objetivo. Por lo demás, la experiencia bien conocida –aunque parece que no para Treglown– revela que el poder de esas izquierdas revolucionarias, si algo ha conseguido es extremar la injusticia, la insuficiencia y el malestar. En España, sus dos primeros años republicanos fueron tan desastrosos que el pueblo votó muy mayoritariamente a las derechas en 1933; y en los cinco meses previos a la guerra, el Frente Popular, con su demagogia y tiranía, hundió literalmente la economía española, además de la legalidad republicana.
Y yo tampoco digo que el elemento stalinista fuera el determinante de la guerra, sino que lo fueron el elemento revolucionario (socialista, comunista y anarquista) y el elemento golpista y separatista (Azaña, Companys, etc.). Otro ejemplo de mala lectura de mis tesis: “Moa hace concesiones importantes. Por ejemplo, pese a las afirmaciones en contra de los nacionales, acepta que en España no hubo una revolución de la izquierda”. Lo que yo digo es que hubo un asalto revolucionario al poder en octubre del 34; que hubo un proceso revolucionario muy violento a partir de febrero del 36; y que hubo una revolución extremadamente sanguinaria durante la guerra civil. No me explico cómo puede haber entendido otra cosa. Y si relaciono el terror de los nacionales con el de las izquierdas me acusa de caer “en un ejercicio de ojo por ojo”, cuando simplemente expongo la evidencia del terror rojo, disimulado o justificado por los autores de su cuerda, y sin el cual no puede entenderse nada. Ya que el terror rojo empezó a ejercerse apenas llegada la república y causó cientos de víctimas antes de ser replicado por el terror de los nacionales. Sigue: “Defender casos perdidos es la especialidad de Moa. ¿Antisemitismo de los nacionales? ¿Y qué del abandono de los refugiados judíos por los aliados?” El hecho indiscutible es que Franco salvó a miles de judíos, y que los Aliados no hicieron gran cosa por ellos, como si no creyeran en el Holocausto, del que el Caudillo no sabía nada. Había antisemitismo en los nacionales, pero más retórico que práctico. Continúa en la misma línea: “Dictadura? El disidente ruso Solzhenitsin dijo que a los ciudadanos soviéticos de hoy les asombrarían las libertades de que disfrutaban los españoles. (A Moa no parece molestarle que la observación de Solzhenitsin date de 1976, es decir, después de la muerte de Franco)”. El franquismo duró por lo menos hasta junio de 1977 o, si se prefiere, hasta la Constitución de 1978. Y las libertades que explicaba Solzhenitsin eran perfectamente comunes en España desde muchos años antes. Y las señalaba también Kolakowski viviendo Franco, contra la beatería “antifascista” de unos laboristas cantamañanas. Ello aparte, y pese a lo que cree el oportunista Treglown, defender la evidencia histórica nunca es un “caso perdido”, por más que el embuste parezca tener fuerza aplastante, como ocurre hoy por hoy.
Seguiré con un par más de entregas, y ya se verá que el calificativo de golfete que dedico a Treglown, que puede sonar maleducado o gratuitamente ofensivo, resulta merecido.
Otras entregas sobre Treglown:
Jeremy Treglown (II) Un par de bellaquerías | Más España y más democracia (piomoa.es)
J. Treglown (III) El turbio negocio de la “memoria histórica”, cunetas y fosas | Más España y más democracia (piomoa.es)
Treglown (y IV) “Explicación” de las atrocidades típicas de los ingleses | Más España y más democracia (piomoa.es)
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Dos victorias de VOX / ¿Cree Monasterio lo que ha dicho? / Charlatanes XXXII: Jorge y Helen
Crónica Dos grandes victorias de VOX
**Dice Arrimadas que “no se vence a quien nunca se rinde”. Pues ella bien que se rindió a los encantos del Doctor, y dejó a su partido en astillas.
**Qué poco se airea este hecho: la sentencia del TC es obra de VOX, Como la prisión de varios golpistas catalufos o caganers. Son dos victorias políticas, las únicas importantes desde ZP, aunque entre PP y PSOE (y el rey) hayan echado abajo la segunda, delictivamente.
**Se preguntan algunos políticos: “¿Cómo es que después del varapalo del Constitucional no dimite el Doctor y su banda, y en cambio se pone chulo y acusador”? Muy sencillo, porque estamos en una democracia fallida
**Desde Zapatero, la oposición a la deriva gubernamental-separatista no ha pasado de la denuncia y la queja. Con VOX, por primera vez se ha transformado en acción política. Por eso la irrupción de ese partido es la única noticia realmente importante desde hace muchos años.
**”Señor Moa, ¿ha oído hablar del libro “En manos del Tío Sam. ETA y Estados Unidos”, de un profesor universitario?” La verdad es que el título ya parece una gansada, y que sea profesor universitario no es garantía de nada actualmente. La cantidad de tonterías que se han escrito sobre la ETA, la perfecta incapacidad de la derecha para analizarla, es una de las claves de su supervivencia.
**Basta ver el alboroto que arma la Triple M con unas temperaturas veraniegas en España para entender que que lo del cambio climático es una campaña de intoxicación más. Alguien debería recopilar las predicciones que vienen haciendo esta gente y los ecologistas desde hace cuarenta años. Tengo idea de que no han acertado una.
**Un régimen que se pretende igualitarista debe llevar a su máximo grado el despotismo y la desigualdad. No puede eliminar la desigualdad connatural a las sociedades humanas, por lo tanto la polariza en alguna clase de “nomenklatura”, dueña de todo, que impone la igualitaria privación de derechos a los demás.
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Rocío Monasterio no puede creer lo que ha dicho
Escribe Jaime Alonso una respuesta a Rocío Monasterio: Hay en la historia de España, una “era de Franco”; pero no hay un sistema franquista en la historia de las ideas políticas. Franco no quiso un partido único para usufructuar el poder y sucederle, sino unas instituciones sólidas, un desarrollo económico y una justicia social como base de la convivencia; de ahí surgió la clase media, inexistente hasta entonces. Sólo cuando inclinó la balanza en favor de instaurar la monarquía dinástica y cuando antepuso el desarrollo económico y social a la ideología, puede decirse que Franco ejerció su prestigio, la auctoritas y potestas (…) El absurdo, ineficaz y contraproducente modo de juzgar el pasado, por parte del centro derecha, ha consistido en la “equidistancia” de considerar a todas las dictaduras iguales: malas; y todos los dictadores condenables “per se”, cualquiera que haya sido la razón por la cual se produjo esa necesidad de suspender la actividad parlamentaria y prescindir del sufragio universal, soberanía del pueblo lo llaman. Ese simplismo argumental obedece a una falta de rigor intelectual y valor político, malo para quien aspira a ser gobernante. Ese fue el error de Rocío Monasterio.
Parece como si la democracia en España se debiera a los antifranquistas, los mayores enemigos históricos de la libertad. O de los liberales y los vanos y complacientes señoritos del PP. Mientras no se reconozca que la democracia fue posible por el suelo social y político creado por el franquismo, la democracia estará enferma y en riesgo, que hoy se ha vuelto muy grave.
Yo no creo que Rocío Monasterio crea de verdad lo que ha dicho. Pero la falsificación del franquismo es una trampa en la que cae toda la derecha desde la misma transición, por esa tradicional “falta de formación histórica e ideológica”. Ni siquiera tiene por qué defender a Franco. Le bastaría defender la democracia con algo así: “Constatamos que el franquismo es condenado por la ETA, por los golpistas separatistas, por los comunistas y por el PSOE, un partido extremadamente corrupto, que tiene también un historial terrorista que nunca ha puesto en cuestión. En cambio existen en España personas que piensan que el franquismo fue bueno para el país, y, como demócratas, pensamos que tienen el mismo derecho a expresarse que etarras, proetarras, socialistas, separatistas, golpistas y comunistas, que, por cierto, nunca han sido demócratas”.
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Galería de charlatanes (XXXII) Informando a Jorge y a Helen
De vez en cuando mi amigo Jorge Martínez Reverte va por la prensa soltándome piropos. Últimamente me ha llamado “impresentable”, “mala persona” y “malvado”, porque tengo la desgracia de discrepar de sus creencias sobre la guerra civil. Jorge no es malo, pero no entiende mucho de lo que habla: lo suyo no es la historia, sino la novela. Escribía novelas policíacas con un detective progre de protagonista, el cual, como tal progre, era por temperamento inasequible a la corrupción, ya ven ustedes si tiene buen ojo.
Con el mismo buen ojo, me temo, Jorge ha escrito otras tres novelitas sobre la guerra civil, ambientadas en las batallas del Ebro, Madrid y Cataluña. Él las cree libros de historia, porque no distingue bien entre una cosa y otra, y ello le permite pasmarse ante descubrimientos como éste, que expone en Bobelia: “la correlación de fuerzas antes del 23 de diciembre de 1938, cuando se inicia la campaña de Cataluña, era favorable a Franco”. ¡Y tan favorable! Franco empezó la guerra en desventaja casi desesperada, a lo largo del primer año fue logrando un equilibrio material, hasta que, al final de la campaña del norte, en octubre de 1937, alcanzó una superioridad que iría en aumento. Al emprender la campaña de Cataluña, acababa de derrotar en el Ebro al ejército de Negrín, y su ventaja era ya abrumadora. Está bien que lo diga Jorge y lo publique Bobelia como un hallazgo, pero, créanme ambos, ese mediterráneo lleva muchos años descubierto.
Donde ya mete la pata es al atribuir esa superioridad a Hitler, otra manía de la novelística progre. Vamos a ver: el Frente Popular dispuso de enormes recursos financieros, aparte de los que saqueó al tesoro artístico e histórico nacional y a los particulares, incluyendo las alhajas de los montes de piedad. Y con todo ello logró, nos dicen, menos armas y suministros que Franco, el cual, en comparación, partía casi de la indigencia: “los republicanos no tenían ni un fusil para cada dos combatientes”. Tan extraño caso requiere algún análisis, ¿no les parece, señores historiadores progres? ¿Tendría algo que ver en ello la masiva corrupción de las izquierdas en la compra de armas? ¿O el hecho de que al colocar el grueso de las reservas en la URSS pasaran a depender por completo de Stalin? ¿Tendría algo que ver la práctica inexistencia de tal corrupción en las compras franquistas, y el pago, en excelentes condiciones, del material recibido de Alemania e Italia? ¿O el hecho de que, pese a la escasez de medios financieros, Franco salvara su independencia frente a Hitler y Mussolini? Piénsenlo, y a ver si nos dan una respuesta más satisfactoria que las seudorrománticas lloreras sobre la mucha ayuda supuestamente obtenida por los malos y la poquísima de que, nos aseguran, disfrutaron los buenos.
Rémi Skoutelski también nos larga una novela sobre las Brigadas Internacionales, y compara los “75.000 italianos frente a los 35.000 miembros de las Brigadas Internacionales”. Pero los italianos llegaron después, y en respuesta a las brigadas internacionales, las cuales, junto con las armas, los asesores y el terror soviéticos, impidieron que la guerra terminase en cinco meses, en noviembre de 1936, y prolongaron la carnicería hasta abril del 39. Estos detalles siempre se les escapan a estos historiadores que prometen rebatir al “revisionismo”. Como sigan así…
Envidia me da, en cambio, la vista de Jorge para otras cuestiones: ha sabido colocarse como historiador oficioso del gobierno, con sabrosas prebendas en televisión. Seguro que la derecha traga, al revés que la izquierda cuando armó tan formidable y antidemocrático alboroto por la entrevista que Dávila osó hacerme en TVE-2. Nunca he recibido –ni pedido– apoyo del PP, que apenas le mientan la historia se encoge como un gusano: en cambio Jorge y el Partido de los ciento y pico años de honradez van juntos, tan orgullosos. Buen ojo, digo, o, al menos, buena suerte.
Más gracia tiene doña Helen Graham, una historiadora progre británica de la escuela de Preston, muy quejosa de la venta de los libros de César Vidal y los míos, y no mejor informada sobre la guerra que el amigo Jorge. Una costumbre de esta buena gente es la de invocar la “complejidad” de la historia, para a continuación endilgarnos los más simples esquemas de un marxismo de andar por casa. Así nos informa nuestra escritora de que la república “inició una serie de transformaciones (la reforma agraria, la separación Iglesia y Estado, la modernización del ejército, la generalización de la educación) que pretendían traer a España los cambios que ya había dado Europa desde la revolución de 1789; pero no llegó a propiciar un cambio de régimen, ni alteró las relaciones de poder; no desposeyó a los grandes terratenientes e industriales de sus propiedades” ¿Dónde hemos leído esta letanía? Ah, sí, es la base de la propaganda de la Comintern y de las historietas “científicas” del estalinista Tuñón de Lara. Doña Helen cree que la agresiva demagogia de las izquierdas –no de “la república”, aunque las izquierdas se creyeran, despóticamente, las dueñas del nuevo régimen– fracasaron por no haber destruido más a fondo las normas democráticas y el derecho de propiedad (y el derecho a la vida: no se dice, pero va implícito en las concepciones marxistas). ¿Habrá leído doña Helen a Azaña? ¿Habrá leído a los “padres de la república”? ¿Habrá leído las memorias de los políticos de entonces? Increíble, a estas alturas.
O descubre otro mediterráneo, al modo de mi amigo Jorge: “No había dos Españas condenadas a enfrentarse, las cosas no eran tan simples”. Pues tiene razón, no había tal condena, y la simpleza la encontramos más bien en doña Helen empeñada en sus torpes esquemas e incapaz de analizar el proceso. Así, no era forzoso que en el PSOE se impusieran Largo Caballero y Prieto, en lugar de Besteiro; no era forzoso que Largo y Prieto planificaran la guerra civil en 1934; no era forzoso que Companys utilizase la autonomía para promover una rebelión guerracivilista; no era forzoso que Largo mantuviera después sus posiciones revolucionarias y Prieto alcanzase el summum de la demagogia; no era forzoso que Azaña destruyese en 1936 su propia legitimidad al amparar el proceso revolucionario, o que vulnerase él mismo la ley sistemáticamente; no era forzoso, en suma casi nada de lo sucedido. Pero dejando aparte esta perogrullada, tales cosas sucedieron, y la destrucción de la ley, de la democracia, por las izquierdas y el separatismo, causó la guerra civil. Y no a la inversa, como insisten, ¡con toda la documentación hoy conocida!, estos epígonos de la propaganda estalinista.
Con el desparpajo típico de los marxistas, y más todavía de los baratísimos marxistas posteriores a la caída del muro de Berlín, la señora Graham, como Preston, Juliá, Fontana, Jorge y compañía, se obstinan en tachar de “franquistas” las versiones contrarias, incomparablemente mejor argumentadas y documentadas. Una muestra más de su mezcla de embrollo e ignorancia. A ver si un poco de información les va serenando y abriendo un poco los ojos.
(En LD, 7- 4-2006)
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Tesis sobre el 18 de julio, informe técnico / El caso Pumpido /
Para difundir:
Tesis sobre el 18 de julio (informe técnico)
1. El 18 de julio de 1936, una parte del ejército, apoyada inmediatamente por una masa de población, se sublevó contra el gobierno del Frente Popular, impuesto en un proceso electoral fraudulento entre febrero y abril del mismo año. La causa inmediata de la rebelión fue el régimen de terror instaurado por las izquierdas: abolición de la autonomía judicial, cientos de asesinatos, incendios de iglesias, de obras de arte, de sedes de la oposición, de registros de la propiedad, okupaciones de fincas, atentados mortales entre los propios sindicatos izquierdistas…
2. La razón de fondo de la rebelión fue la propia composición del Frente Popular: partidos sovietizantes, separatistas y golpistas (Azaña, que había intentado dos golpes de estado al perder las elecciones de 1933). Este mero dato revela que tanto la unidad nacional como la libertad y la democracia corrían muy serio peligro.
3. El Frente Popular se había compuesto con los mismos partidos que se habían alzado contra la república en octubre de 1934 en un golpe concebido como guerra civil para sovietizar al país y, en el caso de Cataluña empujarla hacia la secesión. La derecha y Franco habían defendido el orden republicano y hecho fracasar el intento, que dejo 1.400 muertos e infinidad de destrucciones. Fracasado el golpe, aquellos partidos habían optado por el fraude electoral para ganar el poder y destruir así la legalidad republicana, es decir, la república y cualquier asomo de democracia.
4. La fuerza y activismo alcanzados por aquellos partidos, los odios políticos que habían cultivado en pro de su objetivo sovietizante y disgregador, imposibilitaban la convivencia en libertad y arruinaban al país. El alzamiento del 18 de julio trataba, por tanto, de salvaguardar la unidad nacional, los valores de libertad personal, propiedad privada y cultura cristiana, atacados por el Frente Popular en nombre de supuestas igualdades y “progresos” conducentes siempre a tiranías. Fuera de esa oposición común, los partidos del Frente Popular tenían objetivos diferentes u opuestos, que causarían auténticas guerras civiles entre ellos mismos
5. Las fuerzas sublevadas se componían fundamentalmente de cuatro corrientes políticas: carlistas, falangistas, monárquicos y católicos (todos se proclamaban católicos, pero aquí nos referimos a los más ligados políticamente al episcopado). No eran fuerzas políticamente homogéneas ni mucho menos, pero lograron concordarse lo suficiente para evitar entre ellos choques graves.
6. Los partidos del Frente Popular habían destruido la democracia o lo que tenía de demócrata la república (un fraude generador de otros muchos es llamar “republicano” al Frente Popular y a su bando durante la guerra civil. Fraude extendidísimo, generador de otros muchos). Los sublevados habían concluido que con tales partidos era imposible una democracia y trataron de buscar otras salidas. La democracia, por tanto, no tuvo el menor papel en ninguno de los bandos. La cuestión era si iba a subsistir o no la unidad nacional y la cultura cristiana, incluida la libertad personal y la propiedad privada.
7. España arrastraba además, serios problemas político-sociales desde la invasión napoleónica: atraso económico (disminuido por el régimen liberal de la Restauración y el de Primo de Rivera);considerable analfabetismo (entre el 20 y el 30%); una agricultura poco productiva, entre el latifundismo del sur y el minifundismo del norte; problemas agravados desde el 98 por absurdos racismos separatistas; terrorismo anarquista; un socialismo golpista y totalitario… todo lo cual empeoró en la república por unas reformas a veces bien planteadas, pero aplicadas de forma ineficiente o caótica, y aliñadas con exacerbación de los odios sociales y campañas sistemáticas de descrédito de la España histórica y cultural.
8. Todos los problemas de fondo fueron resueltos en el franquismo, que evitó entrar en la guerra mundial, mantuvo la unidad nacional y la independencia, reconstruyó el país sin deudas exteriores, desafió y superó un criminal aislamiento exterior y creó una sociedad reconciliada, próspera, alfabetizada, culta e industrializada, en excelente salud social.
9. Sobre esos logros del franquismo volvió a ser posible una democracia no caótica ni guerracivilista como había sido la república. Y así lo decidió democráticamente el referéndum de diciembre de 1976, de la legitimidad franquista a la democrática. No obstante, las fuerzas que se sentían herederas del Frente Popular, acompañadas por el terrorismo separatista etarra, no cesaron de socavar la democracia y fomentar un revanchismo histórico hasta desembocar en la actual democracia fallida, con leyes totalitarias y en golpe de estado permanente que amenaza provocar un estado fallido como el impuesto por el Frente Popular en 1936.
10. Este proceso funesto se ha desarrollado bajo la bandera de una democracia de la que el Frente Popular de antaño y el actual han sido y son los peores enemigos. Una derecha “falta de formación histórica e ideológica” ha colaborado durante decenios en el proceso. Pero la experiencia y la reflexión histórica deben servir para algo. La unidad nacional es el suelo de cualquier régimen, y desde luego de la democracia. Fracturarlo es empujar al conflicto social más radicalizado. Es imprescindible vencer en el plano político e ideológico al nuevo frente popular, para evitar tener que plantear la lucha en otro terreno. Y la recuperación de la historia es un elemento fundamental.
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Crónica El caso Pumpido
**El Tribunal Constitucional tiene una trayectoria más bien siniestra al servicio de los separatistas y los gobiernos proseparatistas. Extraña, esperanzadoramente, que haya dictado una sentencia independiente contra un gobierno mafioso. Es la noticia política más importante desde el encarcelamiento de algunos golpistas. Las dos cosas se han debido a VOX.
**En democracia, el gobierno habría dimitido y convocado elecciones. En cambio se ha declarado prácticamente en rebeldía frente a una justicia que, por una vez, lo ha puesto en su sitio. Y ha utilizado especialmente a su agente Conde Pumpido. Esto es gravísimo, pero casi nadie lo señala en esta democracia sin apenas demócratas. O gana la justicia o ganan los delincuentes.
**Dice el Pumpido que la sentencia del Constitucional “desarma al estado frente a las pandemias”. El estado socialcomunista no está desarmado. La prueba: su gestión ha conseguido el mayor número de muertos proporcionalmente a la población, o uno de los mayores. A ese “estado armado” sirve Pumpido.
**Pumpido es fundador del grupo progresista “Jueces para la democracia”. Una mafia que ya desde su nombre exhibe lo que es: usurpan la idea de la democracia, atribuyéndosela contra los discrepantes, para atacar la libertad. “Progresismo” en España siempre ha significado progreso hacia alguna tiranía socialcomunista.
**Pumpido tiene un distinguido historial: también le nombró fiscal general del estado por Zapatero, para que cubriese jurídicamente la colaboración del gobierno con la ETA y el rescate de la banda terrorista. Y este fantoche pasa por ser una luminaria de la jurisprudencia española.
**Increíble ¿o todo lo contrario? que la Triple M se deshaga en elogios a una figura tan repugnante políticamente como la Bardem, deseosa de imponer a los españoles una tiranía a la soviética. Y tan próspera, ella y su familia, en el franquismo. La democracia fallida.
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La grave crisis interna en España, en la primavera de 1942: 193 – 1942. Grave crisis en España | Cambio de régimen – YouTube
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