El colonialismo, factor de civilización

Ha dicho Macron en Costa de Marfil que “el colonialismo ha sido un grave error” de Francia. En alguna otra ocasión lo ha calificado de crimen. No ha explicado bien por qué, pero por el contexto se adivina que debido a los resentimientos de los ex colonizados hacia Francia, a la que acusan de todos los males. Ha expresado también su esperanza de que esos resentimientos cambien a una actitud más amistosa sin explicar tampoco cómo podría alcanzarse tal cosa.
A decir verdad, gran parte del África independizada, sea de Francia, Inglaterra, Portugal o Bélgica, en mucha menor medida de España, ha vivido y sigue viviendo bajo regímenes corruptos, tiránicos y violentos, con mucha miseria y conflictos civiles. Ahora bien, ¿es eso culpa de los países colonizadores o de los países colonizados una vez lograron su independencia y, como se dice, “ser amos de sus destinos”? El problema es arduo.
¿Y desearían sinceramente esos pueblos volver a la situación precolonial? Es decir, una situación demográficamente estancada, con enorme mortalidad infantil, luchas intertribales, enfermedades diezmadoras; con creencias mágicas, ignorancia generalizada, técnica primitiva, incomunicación idiomática con pueblos próximos y territorial entre grandes espacios? Porque nada puede haber más alejado de los paraísos del “buen salvaje” imaginados por perturbados como Las Casas, que aquella realidad. La superación de todos esos atrasos y plagas se debió a la colonización, por más que esta se realizase casi siempre de forma violenta y despótica, a menudo con esclavismo. Y que, por supuesto, no haya traído la felicidad a unos ni a otros. Más aún, las ideas e ideologías que han permitido a esos pueblos independizarse, proceden también de las metrópolis.
En cuanto al Magreb colonizado por Francia, la situación era muy distinta: países musulmanes que a su vez practicaban intensamente el esclavismo y que durante siglos combatieron y trataron de invadir y someter a Europa; pero que a partir del XII o XIII habían caído en un estancamiento cultural que impropiamente asociamos a la “edad media”. En la medida en que han salido de esa “edad media” se debe, de nuevo, precisamente al colonialismo, si bien su fondo cultural permanece con gran fuerza y, según vemos, con renovada y creciente peligrosidad para Francia y en general Europa. La historia no se desarrolla conforme a valores morales generales, pero ese es otro tema
Negar la importancia histórica del colonialismo solo puede llevar a una especie de histeria política que se viene extendiendo de los países ex colonizados a las metrópolis ex colonizadoras, y que conduce al caos, en expresión de R. Cristin. Cabría hacer un paralelismo con la colonización de España por Roma: fue un proceso a menudo brutal y cruel, y ciertamente las resistencias de Viriato, Numancia o los cántabros, fueron heroicas, admirables y con todos los derechos de su parte. Pero el resultado final fue España, es lo que somos cultural y políticamente, y debemos asumirlo, si no queremos volver a la disgregación y las luchas consiguientes,. Como intentan los separatismos, en los cuales es bien visible ese factor histérico, que les lleva a edificar castillos de naipes sobre la falsificación de la historia.
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Para que lo peor del pasado no se repita es preciso conocerlo y no olvidarlo.

Cómo y por qué ya no estamos en un régimen democrático
En la breve charla semanal con Luis del Pino, planteó este la permanencia de las normas democráticas, que permiten rectificar políticas erróneas o peligrosas. Le repliqué que no era así, que no hay democracia aunque queden restos de ella, cada vez más amenazados, que las formas democráticas pueden utilizarse para destruir la democracia, incluso la libertad más personal, como hoy se intenta con los “delitos de odio”. Las leyes de memoria histórica y de género han sido votadas según normas democráticas, y sin embargo atacan los fundamentos mismos de la democracia.
Por otra parte, la Constitución nunca se ha cumplido en relación con los separatismos, a los cuales se ha consentido, es más, incentivado, su ataque permanente a la unidad nacional y a la idea de España. Tampoco se ha cumplido el estado de derecho en relación con la ETA, excepto en un corto período de Aznar, como he analizado en Los nacionalismos vasco y catalán en la guerra, el franquismo y la democracia. Y volvió a vulnerarse, con máxima gravedad, cuando el gobierno del PSOE rescató el aparato político y mediático de los terroristas. Etc. El fondo del problema de los separatismos se encuentra en la afinidad ideológica socialista del PSOE con la ETA y ERC, así como en la afinidad democristiana del PP con el PNV y CiU.
La decisión popular de democratizar el país a partir de la legitimidad y logros del franquismo empezó muy pronto a ser traicionada, alcanzando un ápice en 2002, con Aznar y su condena del alzamiento de 1936: por lo visto está muy mal rebelarse contra una tiranía de orientación sovietista y contra la disgregación nacional. Aquella decisión de fondo antidemocrático fue el prólogo a la ley de memoria histórica. La Constitución apenas de cumplía, pero no existían aún leyes como las actuales, y el ataque democrático a la ETA prometía otras rectificaciones. Es con Zapatero cuando el régimen se transforma en otro, de modo similar a como la II República se transformó en el Frente Popular; y se transforma precisamente en un nuevo frente popular de hecho: hoy vivimos en un régimen distinto, de leyes totalitarias, separatismos rampantes, hispanofobia, abortismo e inmigración salvaje, ideologías LGTBI, etc.
El análisis político en España, como tantas otras cosas, es un chiste malo, porque carece de memoria, de proyección histórica, y repite una y otra vez los mismos males. Por eso casi nadie ha percibido ese dato crucial, decisivo del cambio de régimen, marcado simbólicamente por la profanación de la tumba de Franco y del Valle de los Caídos. Profundo crimen resumible en esto: la Iglesia, la monarquía, los partidos y los tribunales prosternados ante el trasero de un estafador canallesco como el que hoy mangonea en la Moncloa: ese es el nuevo régimen.
Los señoritos cutres del PP han inventado dos lemas para estafar nuevamente a los incautos: “España suma” y “Por lo que nos une”, o cosa así. ¿Y qué es lo que une al PP y con quiénes? Al PP le une la ley de memoria histórica, las leyes de género, el abortismo, el homosexismo, la promoción de los separatismos so capa de “pluralidad”, la satelización a la OTAN, la colonización cultural por el inglés, la entrega de soberanía a la burocracia de Bruselas… Y en la base de todo ello, el antifranquismo. ¿Y a quiénes le une? Al PSOE, a los separatistas, a C´s y a Podemas, con diferencias de matiz. Se trata, precisamente, de romper esa “unión” para salir de la podredumbre actual.
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Para que lo peor del pasado no se repita es preciso conocerlo y no olvidarlo.

(Tertulia)
Con alguna frecuencia asisto a una tertulia de amigos y conocidos, en la que a veces se discuten escritos míos. Alguien, que decía leer de vez en cuando el blog, lo encontraba reiterativo y no le encontraba razón de ser. “¿Qué esperas de él o pretendes con él?”, concluyó.
–El blog está concebido, en principio, a dos niveles, como foro de discusiones de cierto nivel y como foco de denuncia y agitación política más inmediata. Por eso trato temas de fondo que casi no se tratan en otros lugares: feminismo, homosexismo, europeísmo, Gibraltar, colonización cultural, revisión de la historia reciente y general de España, condición humana, etc. Y análisis del momento actual, con referencia a la historia, que sirvan como motivo de agitación en redes etc. Este es el sentido del blog. La agitación es muy importante, porque si la denuncia y el análisis no se transforman en opinión pública, se quedan en nada.
Pero no se nota que eso funcione mucho. Además, de cosas como el feminismo no para de hablarse, no solo eres tú. O de la guerra y el franquismo. Y me parece que te leen muy pocos.
–Tanto del feminismo como del homosexismo empieza a hablarse algo en tono crítico, o ha empezado hace unos años, pero mis escritos han sido pioneros en España. Si han influido mucho o poco, no lo sé porque casi nadie me cita, pero el hecho permanece. En todo lo demás ocurre algo semejante. Me pasma leer artículos sobre la guerra civil, incluso que sostienen posiciones semejantes a las mías, y que no me citan. Pero creo que mis escritos influyen. Hace pocos años, nadie se atrevía a exponer tesis semejantes, ahora son un poco más valientes, porque alguien les ha abierto camino.
¿Cuánta gente lee tu blog?
–No lo sé. Hace tiempo lo leían algunos miles de personas, hasta 15.000 en La Gaceta, pero esta ha bajado de nivel y de lectores. Seguramente los de mi blog han bajado enormemente. De “Más España y más democracia” no tengo ni idea. Aquí, el problema es la pasividad de la gran mayoría de los lectores, por lo que estos análisis e ideas llegan a poca gente. Los del nuevo frente popular zapateril son incomparablemente más activistas. Lo que dicen son mayormente estupideces, pero las sueltan con empuje y tenacidad, y a menudo las réplicas caen en el miso nivel. Esto resulta un tanto descorazonador, a veces dan ganas de dejarlo, porque supone un desgaste, pero, en fin, creo que de un modo u otro valdrá de algo, aunque el esfuerzo sea mayor que el resultado. Además, sí hay algunos lectores muy activos y de alto nivel, y esto es muy apreciable.
A veces en la tertulia ponemos objeciones a tus libros. Dices que el blog debería suscitar debates o polémicas de altura, pero eso tampoco lo vemos.
–Es cierto. En general, la mayoría de la gente tiende a discutir solo de asuntos políticos inmediatos o de cuestiones históricas puntuales, y con argumentos simples, que a menudo degeneran en intercambios de insultos. Cosa comprensible, pasa en todas partes, pues a la mayoría no le dejan tiempo sus ocupaciones para profundizar. Los temas más generales o más abstractos suscitan poco interés o son abordados con tópicos. Por ejemplo, estos que voy tratando sobre el mamífero sentimental (habría que encontrar otra palabra, porque lo de sentimental se entiende de manera distinta a como quiero expresar, y puede quedar algo ridículo). Pero a veces en el blog surgen discusiones interesantes,
¿Tú crees que influyes en VOX?
–No lo sé. He apoyado a VOX desde el principio, hace unos años, cuando todo el mundo se cachondeaba de su gente, porque yo creía ver en ese partido una alternativa al zapaterismo. Y parece que se va convirtiendo efectivamente en alternativa. Me gustaría pensar que alguna influencia han tenido mis libros y análisis, pero realmente no lo sé. Me gustaría que mi folleto Qué es España, publicado por Hazte Oír, y sobre todo mi último libro sobre el Frente Popular, muy ilustrativo ahora que estamos ante otro frente por el estilo, los considerasen obras de formación política para sus miembros, y los estudiasen. Pero eso ya no depende de mí.
De Hazte Oír se oyen muchas cosas raras…
–Yo estoy al margen, y juzgo por sus hechos. Parece que a los obispos no les gusta, y hacen correr rumores de sociedades secretas y demás. Pero lo que hacen los de Hazte Oír contra esas ideologías siniestras del abortismo, el feminismo o el homosexismo, es muy necesario y les apoyo, como a VOX.
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Un amigo me envía este comentario:
El 28 de noviembre pasado Pablo Planas publicó en Libertad Digital un interesante comentario sobre un libro titulado “Manual de desobediencia civil”, de Paul Engler, un escritor norteamericano hijo, al parecer, de un cura y de una monja, que se define a sí mismo como un cristiano místico, y que es, al parecer, una de las más importantes referencias para el separatismo catalán. Una de las tesis del libro de este cristiano místico, a quien el contacto con el movimiento separatista catalán dejó, según sus propias palabras, “en shock”, es que “los movimientos ganadores son los que tienen mártires”, una idea con la que Torra comulga… Pues bien, en ese mismo artículo Pablo Planas se refirió también a un sujeto llamado Santiago Espot, que es un conocido agitador separatista, organizador de pitadas al Rey en las finales de Copa y de escraches contra los médicos que no hablan catalán (si es que queda alguno), reproduciendo un mensaje publicado en Twitter en el que, apoyándose en un pasaje de un libro de Joan Estelrich apelando a la necesidad de que los catalanes sean insensibles, duros y vengativos (para enfrentarse a la tiranía españolista, se entiende) dice que Estelrich escribió esos párrafos ”cuando vió que el franquismo pretendía aniquilar cualquier signo de catalanidad dentro del territorio de la nación”.Perfectamente falso: son párrafos del libro “Catalunya endins”, publicado en 1930, en Barcelona, p. 26 Pero es más: Estelrich fue durante toda la guerra civil el principal agente literario y propagandístico de Cambó a favor de Franco (desde París, donde se refugió y estuvo mantenido por Cambó) y más tarde, cuando España es admitida en la UNESCO en 1953, Estelrich fue nuestro primer delegado y fallece en Paris en 1958 ocupando ese cargo. ¿¿¿Estelrich antifranquista???
Decía que la percepción del yo, de la sociedad y del mundo físico, provoca en la psique humana (en el yo) unos sentimientos profundos y movilizadores que caracterizan la peculiaridad humana con respecto a los demás mamíferos (y, por supuesto a los demás animales o a las rocas, pero no totalmente ajena a ellos). Sentimientos expuestos por los poetas fundamentalmente, en forma de mitos y de sus desarrollos literarios y artísticos y motivadores también de la imaginación, la razón, y la técnica. El contraste que ofrecen a su percepción el firmamento y la tierra es la raíz de su comprensión del mundo como la complementariedad/oposición más elemental entre el espíritu y la materia, que el ser humano encuentra en todas las manifestaciones de la vida.
Creo que es Paul Diel quien más agudamente ha expuesto el fondo (“insondable”) de los mitos y su relación con la psique. En la lucha de los titanes contra los dioses se expresaría esa relación como oposición o rebeldía de los hijos de la tierra, símbolos de las fuerzas ciegas de la naturaleza (el mal), contra los dioses olímpicos, símbolos del orden, es decir, del sentido del mundo, impuesto desde lo alto (el bien). Relatos parecidos, en los que los dioses, es decir, el orden, prevalecen frente a las fuerzas oscuras de la tierra, los hay en diversas culturas. Los dioses y los titanes serían la expresión de las propias fuerzas que encuentra el hombre en su yo, en su psique. En el cristianismo encontramos algo semejante en las profecías de Jesús y en el Apocalipsis.
Generalmente el relato culmina en el triunfo de los dioses, excepto en la mitología germánica, en la que los dioses terminan siendo vencidos por las fuerzas del mal, quedando el valor sin esperanza de los dioses y los héroes como único sentido de la vida…, pese a su sinsentido. Esta visión radicalmente pesimista no ha desaparecido ni mucho menos, y creo que la expresa inmejorablemente la oración laica de Bertrand Russell, que criticaba Ramiro de Maeztu, y a lo que me he referido en varias ocasiones: el hombre debe cumplir una autoimpuesta misión de sentido, cultural, a pesar de que la ciencia le dice que será completamente inútil frente a las fuerzas gigantescas y sin sentido de la naturaleza.
La misma angustia se percibe hoy en la histeria sobre el cambio climático: sabemos que el clima puede cambiar catastróficamente, a pesar del poder técnico que ha llegado a adquirir el hombre (y que le faculta para autodestruirse por completo, otro motivo de angustia). Dado que el actual período interglacial es el más largo que ha existido hasta ahora, podría volver una edad del hielo que congelase a gran parte del planeta, aunque hoy se prefiere especular sobre un calentamiento, cuyas consecuencias, salvo que se extremase, serían mucho menos desastrosas.
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(Tertulia)

En la cuarta parte del libro sobre el Frente Popular y la guerra expones las ideologías presentes en la guerra civil y ninguna se salva. Tampoco las del bando vencedor. En ese sentido no deja mucha esperanza.
–Entre los nacionales existía el catolicismo como vínculo de unión entre sus partidos, cuyas ideologías diferían mucho entre sí, por lo demás. Por eso el régimen se declaró católico. Pero ¿en qué consistía ese catolicismo en concreto? El término “nacionalcatólico” fue inventado con propósito denigratorio, pero expresa a la vez un oxímoron y un intento. La pretensión de igualar a España con el catolicismo carece de sentido. Y las derivas de la Iglesia desde hace ya siglos, y hoy agravadas, hacen muy difícil definir el catolicismo en términos políticos. Según Pancho Primero, supone el ataque a la herencia española en nombre de la Pachamama y cosas así. Eso molesta mucho, pero quienes definen el catolicismo no son cuatro integristas españoles, poco realistas y que en todo caso no aportan nada nuevo, sino el Vaticano. Ya que están tan disconformes con los actuales rumbos de la Iglesia, tendrían que denunciarlos abiertamente, pero también les faltan agallas para eso.
Es decir, el catolicismo no tiene hoy nada interesante que decir, según tú.
–No según yo, es un hecho. La Iglesia no acaba de encontrar un lenguaje adecuado a los tiempos actuales. Creo que es un problema muy serio en una época en que las ideologías nacidas de la Ilustración han fracasado, pero se están transformando en otras nihilistas, que no amenazan ya a una clase u otra, a una forma u otra de poder, sino al ser humano mismo. El pensador italiano Renato Cristin lo señala en relación con la cultura occidental, etc., sometida a los embates del caos (Los señores del caos), una reflexión sobre el impulso autodestructor de la cultura occidental. Pero ese impulso va más allá de la cultura occidental, va contra el propio ser humano, que ya no es concebido como una imagen de Dios, capaz de elevación moral, o espiritual, sino como una especie de cáncer de la naturaleza.
Pero yo me refería concretamente a la guerra civil. En Por qué el Frente Popular perdió la guerra queda claro que ganaron los buenos. Sin embargo el pensamiento profundo de esos buenos no lo presentas como muy convincente.
–Es cierto. Y eso se manifestó ya en la polémica de los años 40 y 50 sobre Ortega y Unamuno, que quedó olvidada hasta que la estudió hace unos años Martín Puerta. Ya hablamos de ella en el blog. Algunos sectores del franquismo intentaron impulsar una cultura propia y nueva, basada en Menéndez Pelayo y un catolicismo casi consustancial de España, y consiguieron algo apreciable pero en definitiva mediocre, como se reveló en la inanidad de los representantes españoles en el Vaticano II. Tampoco la cultura falangista, que iba en otra dirección, produjo gran cosa, sin ser despreciable ni mucho menos. Esa mediocridad hizo que la cultura del franquismo no fuera básicamente franquista ni católica y en parte adoptara una actitud hispanófoba que se hizo mayoritaria después de la transición. Resulta muy difícil definir esa cultura, la desarrollada en el franquismo, que merecería estudios de algún calado, hoy por hoy inexistentes, que yo sepa. El diagnóstico de Cristin se presenta en España al mismo tiempo como una hispanofobia arrasadora.
Resulta difícil conciliar esa mediocridad ideológica o cultural o como quieras llamarla con los logros del franquismo, que según tú mismo, son fantásticos.
–Sí, son fantásticos en el terreno político y de salud social, y gracias en gran medida a la personalidad excepcional de Franco, que consiguió mantener bajo la rienda a cuatro tendencias o partidos que por su propia dinámica se destruirían entre sí, como se vio claramente en la transición y ya un poco antes. Pero en el terreno de la alta cultura o cultura de élite no fueron tan excepcionales sus logros, ni mucho menos. Y eso, a la larga, impide una continuidad.
En suma, no hay salida. Todo son fracasos en el mundo actual
–Digamos que todo son peligros. Mi punto de vista es que debemos reestudiar la experiencia franquista, porque su falsificación es la raíz de casi todos nuestros males. Y también la gran época de la cultura española de los siglos XVI y XVII en contra de la leyenda negra. Reestudiarlos no meramente para reivindicar sus valores, sino por si fuera posible aprender algo valioso para nosotros en la actualidad. Reivindicarlos es relativamente sencillo– aunque exija un esfuerzo penoso– porque la denigración de ellos se basa en falsedades evidentes. Pero extraer de ellos algo válido para el mundo de hoy resulta mucho más difícil, y está casi todo por hacer.
Hablando de eso, ha comenzado una polémica en torno a los libros de Roca Barea. ¿Puede salir de ahí algo interesante en cuanto a lo que dices?
–Quizá, no estoy muy convencido. Roca ha hecho un gran trabajo mostrando aquellas falsedades contra la gran época de España, pero a mi juicio un tanto desenfocado al exaltar los imperialismos como algo necesariamente bueno. Sus contradictores son simplemente irrisorios y El País ha sido el gran vehículo de la hispanofobia, junto con el ABC (en este, bajo el cuento del antifranquismo). Es difícil que con tales mimbres salgan buenos cestos. En Nueva historia de España, ya expuse cómo España se forjó diferenciándose precisamente de la Europa imperial, de la idea del Imperio cristiano, por entonces católico, a que aspiraban el Vaticano y otras potencias. España no entra en la Europa de los imperios, sino de las naciones, que se desarrollaron en el arco occidental entre Escandinavia e Hispania. En esta importante evidencia no han reparado, otros historiadores, que yo recuerde.
Pero no puedes negar que España construyó un gran imperio.
–Sí, un imperio nefasto, genocida y retardatario, en opinión de sus enemigos. Creo que fue más bien lo contrario, y es preciso señalarlo, como hice en Nueva historia, que, por cierto, doña Elvira no se digna citar a pesar de que fue publicado unos años antes que el suyo. Me han dicho, no sé si es verdad, que pertenece o simpatiza con Ciudadanos y en algún sitio acusa a Franco de “utilizar” el patriotismo… Pero la gran cuestión es: ¿podemos extraer de la reivindicación de aquel imperio unas ideas, en suma un renacimiento cultural válido para nuestros días y no solo para el conjunto de naciones hispanohablantes, hoy tan decaído? Eso requiere mucho estudio y debate, y el ambiente no va por ahí, me parece.
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Como dicen acertadamente los mangantes de Podemas, tenemos la monarquía de Franco. Lo pinten como lo pinten, es exactamente así. Esto debería ser un motivo de orgullo para el monarca y su entorno, puesto que Franco ha sido el mayor estadista español en varios siglos, pero, por el contrario, se presenta como un motivo de ilegitimidad, ya desde antes de la Ley de Falsificación Histórica. Por cierto que el Doctor en estafas piensa lo mismo que Podemas, y lo ha demostrado con el feroz ataque indirecto del ultraje a los restos de Franco, ante el cual el entorno monárquico ha demostrado una abyecta sumisión. Como la han demostrado igualmente el episcopado y los tribunales supremo y constitucional, convertidos en poco más que bandas de rufianes. Y como también la democracia viene del Caudillo (¿podría haber venido de su única oposición real, la comunista y etarra?), se ha demostrado (¡una vez más!) el carácter no solo corrupto, sino antidemocrático de casi todos los partidos.
Pero estamos con la monarquía. El discurso del rey podría definirse como “nada con sifón”, cosa esperable en condiciones normales, pero no tanto en las actuales. Un discurso también de fondo antifranquista, con referencias vagas a períodos de opresión y exaltación mágica de la Constitución –una Constitución visiblemente mejorable y que en rigor nunca se ha cumplido– como varita mágica de la libertad, la unidad, el patriotismo y la permanencia de España. En el estilo de la ignorante Cayetana Álvarez. Algo muy diferente del discurso contra el referéndum separatista, que despertó a mucha gente y dio lugar a un cambio político de gran envergadura. Hay algo además profundamente desagradable en esta monarquía antifranquista, y es su sumisión a la potencia que invade nuestro país en el punto estratégico clave de Gibraltar.
La monarquía de Alfonso XIII se condenó a sí misma con actitudes y manejos semejantes. Conviene aprender de la historia, algo que en España no se hace tradicionalmente y que explica la recurrencia de muchas miserias.
**Unos capullos han montado una “Spexit platform”. El capullismo es una de las notas más distintivas del españolete medio actual, incluidos “patriotas” de Spain.
**Dice el PSOE que el rey avala “el diálogo entre ideologías muy diferentes”. El discurso fue tan ambiguo que podría interpretarse así, excepto que entre PSOE, Podemos y los separatistas apenas hay diferencias.
**Dice Torra que el problema es España para Europa, porque España conculca los derechos humanos. Tiene razón: Torra y sus déspotas racistas llevan muchos años conculcando la libertad en España, y por tanto perjudicando gravemente a España y de resultas a Europa.
**No deja de haber cierta justicia poética en el hecho de que los separatismos, tan cuidados, apoyados y casi venerados por los gobiernos PP y PSOE, estén cerca de dinamitar el sistema que los ha amamantado y robustecido.
En fin, a todos Felices Pascuas y Próspero Año, que promete emociones fuertes..
Tal como están las Cortes, resultado de unas políticas responsabilidad ante todo del PP, la investidura del Doctor estafador y su cuadrilla es lo más probable, porque les va mucho, demasiado, en convocar nuevas elecciones. VOX podría plantear acuerdos de momento con otros partidos para impedir la investidura o promover una moción de censura en su caso, pero las dos opciones estarían condenadas al fracaso, al menos por ahora. Hay cierta esperanza en que las exigencias de los aliados del Doctor sean tan excesivas que impidan el acuerdo, o incluso en que el PSOE se rompa internamente, aunque las dos cosas son harto improbables. El régimen zapaterista está putrefacto, pero todavía puede causar graves daños al país y a la libertad. Se ha llegado a una situación en que todas las salidas son malas y no se resolverán a corto plazo.
El gran problema actual no se cifra en echar del poder al Doctor y sus pandillas, como pretende el PP, sino en desmontar el régimen zapaterista: leyes totalitarias de falsificación de la historia y de género; legalización de la ETA, promoción de los separatismos, entrega de soberanía, corrupción de partidos mediante “chiringuitos” y otros medios; política abortista, de inmigración salvaje, de corrupción de la infancia; degradación de la enseñanza, colonización cultural… Y esto es mucho más fundamental que echar (¿por cuánto tiempo, si fuera posible ahora?) al actual frente popular o régimen zapateril.
Los obstáculos a esta necesaria inversión del camino ya emprendido hace muchos años, e institucionalizado con Zapatero, son muchos: una justicia en gran parte politizada y corrompida, con unos tribunales supremo y constitucional infames, unos medios de masas moral y políticamente degradados, y sobre todo la pretensión de que los mencionados procesos zapateriles responden a un ideal de democracia: más o menos el mismo ideal que el Frente Popular de 1936. Son realmente el cáncer de la democracia y de la propia unidad nacional so capa de un “antifranquismo” tan falsario como sus libertades. Y exigen una reacción enérgica en el terreno de las ideas, de la política y en el judicial, porque el zapaterismo tiene unos evidentes rasgos delictivos, corruptos y corruptores. Reacción cuyo avance y victoria llevará algún tiempo, pero que es cada día más urgente plantear, porque el zapaterismo ha avanzado ya demasiado y podría desembocar en una situación semejante a la de Venezuela, o en choques violentos.
Hasta ahora, la oposición a tales miserias ha sido obra de francotiradores, porque el PP trataba ante todo de neutralizar cualquier resistencia. En la actualidad va cobrando auge una fuerza distinta y opuesta, y eso cambia todo el panorama. Esa fuerza, VOX, está dando cauce a la indignación de millones de personas que se hallaban sin voz ni representación ante los abusos y despotismos del nuevo frente popular. Pero está sometido a una presión de todos los lados para que acabe integrándose en el sistema zapateril como un apéndice algo gritón, pero apéndice en el fondo. Y esa tentación es visible en algunas de las actitudes de VOX como la reciente en Madrid hacia las leyes de género y uno de sus productos, el chiringuito LGTBI. Además, siendo tan fuerte su empuje actual, le falta un discurso preciso y convincente en varios terrenos.
Si VOX no acierta a situarse claramente fuera del conglomerado zapateril, con una permanente denuncia del mismo y un discurso alternativo, ningún éxito político momentáneo serviría de nada. Realmente estamos ante una tercera transición, que requiere una estrategia de gran alcance.
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En tu libro sobre el Frente Popular y la guerra me ha llamado la atención tu exposición, nada entusiástica, del liberalismo, aunque te dices liberal.
–. Creo que el liberalismo ha aportado progresos importantes en cuanto a la libertad política, la igualdad ante la ley, la seguridad jurídica y la protección de la persona frente a la tiranía, principalmente. Lo que no comparto es la exaltación del liberalismo como la panacea de todos los males de la sociedad. Eso no está al alcance de ninguna ideología, no está al alcance de la propia condición humana. Cuando se presenta como tal remedio, conduce inevitablemente al totalitarismo aunque se vista de libertad y democracia, como ya pronosticó Tocqueville. Y esa mística del comercio como la solución a todo, creo que es ridícula, sin más. En ese sentido, el liberalismo comparte con el marxismo la misma concepción economicista de la sociedad y la persona, aunque saque de ahí conclusiones diferentes…
Por otra parte das una visión muy negativa del liberalismo español
Se trata de un libro de historia, no doctrinario. Y en la historia real, los liberales españoles han dejado mucho que desear. En el siglo XIX se dedicaron a sabotearse unos a otros mediante pronunciamientos militares; después muchos de ellos contribuyeron a echar abajo al régimen, también liberal, de la Restauración, cuyo personal político era muy mediocre, con pocas excepciones; finalmente contribuyeron, con gran frivolidad, a traer una república caótica y el Frente Popular. Eso debe explicarse con alguna amplitud, porque plantea muchos problemas. Es una realidad histórica y me parece que nadie lo había enfocado de esa manera. El libro trae muchas cosas nuevas, que pueden debatirse y desarrollarse
A mí me parece que tu exposición de la política de Stalin es contradictoria: si quería presentar al Frente Popular como democrático para enzarzar a las democracias contra los fascismos, ¿cómo se entiende su política de imponer al partido comunista en España? Eso no iba a engañar a nadie.
–Esa supuesta contradicción la han planteado algunos estudiosos, pero no había tal. En España se había producido una revolución anárquica (no solo anarquista) y solo el Partido Comunista podía refrenarla o echarla atrás para mantener un disfraz democrático, utilizando también a Azaña y compañía. Y para ello debía dominar a sus aliados, por las buenas o por las malas. No logró convencer a Londres ni a París, desde luego, pero sí a muchos millones de personas comunes e intelectuales, que presionaban a los gobiernos inglés y francés. Tanto fue el éxito que hoy, en España, la política sigue girando sobre un Frente Popular democrático, totalmente imaginario. Y la mayoría de la historiografía extranjera al respecto comulga con semejante rueda de molino. Aquí tenemos a un necio como Ángel Viñas criticando a los gobiernos inglés y francés por no ser tan necios como él. Viñas entre tantos…
Está claro que armonizar comunismo y democracia es imposible. ¿Por qué Stalin tenía tal empeño en ese disfraz, como lo llamas, y que nadie podía creer seriamente?
–¿Que nadie podía creerlo? Ya tos recordé que convenció a millones, incluidos miles de intelectuales supuestamente muy lúcidos e inteligentes. Bien, en España estaba el PSOE, un partido muy fuerte, que iba en plan más anticapitalista y pro dictadura “proletaria” que el propio PCE. Por eso mandó el oro a Moscú, entre otras cosas. Stalin, en cambio, tenía una gran estrategia de alcance mundial: su doctrina explicaba que estaba próxima a estallar, necesariamente, una nueva “guerra imperialista” como la I Guerra Mundial. El peligro máximo para él era que el choque se produjese por el este, entre la URSS y Alemania, y por eso todos sus esfuerzos se orientaron a procurar que estallase por el oeste, entre las democracias y el fascismo. A eso se orientaba su concepción de los frentes populares. Cuando comenzó la guerra de España, se dio cuenta, aunque no inmediatamente, de que era una ocasión fantástica para involucrar en ella a unos y otros. Pero, claro, eso solo sería posible si el Frente Popular se presentaba como democrático, lo que, paradójicamente, solo podía hacerse si los comunistas llevaban la voz cantante y si la propia URSS protegía al Frente Popular y alargaba el conflicto, que estuvo a punto de terminar en pocos meses. Para Stalin (como para Franco, por ejemplo) de una nueva guerra así solo podrían surgir nuevas revoluciones comunistas. Fue Franco quien frustró el gran proyecto de Stalin, aunque este procuró alargar lo más posible la contienda, con aquella esperanza. Cuando vio que España ya no le servía, y que Londres y París no se involucraban, interpretó que estas deseaban que fueran Alemania y la URSS quienes se enfrentasen. Y en un giro radical, buscó el acuerdo con Hitler, dejando boquiabierto y desconcertado a todo el mundo. Sin embargo se trató de una estrategia muy coherente con su objetivo esencial.