Torpedo contra el nuevo frente popular / (m. s. XIV) Sentimiento del yo / Trilogía

Desde 2004 ha venido formándose y avanzando un nuevo frente popular, con la colaboración de la derecha PP, hecho sin antecedentes. Hoy ese frente, compuesto de separatistas y totalitarios como el de los años 30,  vuelve a amenazar muy seriamente la libertad de los españoles y la unidad nacional, base de la democracia. Esta deriva siniestra  la han hecho posible el olvido o la falsificación de la historia por todos los partidos que componen el régimen zapaterista. Para entender lo que está en juego es indispensable entender el pasado. Con Por qué el Frente Popular perdió la guerra he querido restablecer la verdad sobre aquella vieja historia que ahora se reproduce. Nada hace más daño que la verdad a quienes quieren aplastarla mediante la ley totalitaria de memoria histórica o callan ante la tiranía. Por eso este libro es un torpedo dirigido a la línea de flotación del nuevo frente popular. Ese torpedo será efectivo en la medida en que el libro sea difundido y comentado, cosas estas últimas que ya están fuera de mi alcance. Pero creo que serán bastantes los que entiendan la necesidad de esa labor y se sientan comprometidos en ella.

Algunos rasgos del yo, en resumen:

1. El yo es el elemento más íntimo de la personalidad. Estrechamente unido al cuerpo, se siente a sí mismo, sin embargo, distinto de él,  y persiste a través de todos los cambios físicos y psíquicos a lo largo de la vida.

2. El yo tiende a sentirse como producto de sí mismo, de su voluntad,  de ahí el valor que da a su libertad. Sin embargo está predeterminado en medida decisiva por las circunstancias de época, lugar y sexo como nace, que escapan totalmente a su voluntad y que en medida muy alta condicionarán su destino.

3. Incluso en lo más íntimo, el yo se forma progresivamente en el seno de una familia que lo marca indeleblemente en la infancia, le pone el nombre que le distinguirá en su vida, así como una herencia genética que le condicionará a lo largo del tiempo.

4. Conforme se emancipa del protector entorno familiar, el yo se ve sometido a su vez a las presiones de la sociedad, que mediante leyes le imponen lo que puede y lo que no puede hacer (aunque la ley se inspire en la moral, es distinta de esta, y  puede entrar en conflicto: la moral dicta lo que “debe” hacerse, y en ese deber va implícita la libertad, pues la desobediencia tiene consecuencias a su vez morales. La ley dicta lo que está autorizado a hacer,  y ahí la libertad desempeña un papel secundario –como rebelión–, pues las consecuencias son el castigo físico).

5. A pesar de todos estos decisivos condicionamientos y de la común naturaleza humana de todos los yoes, cada uno de ellos es y se siente en alguna medida diferente de los demás. En el sentimiento de  esa diferencia se asientan también sus aspiraciones de libertad, de obrar según su voluntad, cosa por otra parte de efectividad  muy relativa.  

6. El yo tiende a sentirse a sí mismo como lo más importante en relación con el exterior:  su vida y destino le interesan más que cualquier otra cosa. Aun así, desde una presión moral, puede llegar a sacrificarse por otros yoes a quienes juzgue superiores (aunque esto es muy raro), o bien por la colectividad. Esto último revela una consciencia de que el yo se debe a sí mismo mucho menos que a la sociedad, y que esta es superior a él.

 7. No solo el yo se siente distinto del cuerpo, al que puede llegar a odiar y matar, sino que también puede llegar a odiarse a sí mismo, por razones morales como la culpa, o por comparaciones con otros yoes a quienes juzga más afortunados sin encontrar razón o mérito alguno para esa superioridad, a la cual no puede sustraerse anímicamente, sin  embargo. 

8.  El yo se expresa en sus deseos, a menudo contrarios entre sí, y en la actividad  resultante de ellos. Esa actividad busca satisfacer sus deseos o parte de ellos, y le impone un trabajo permanente, más o menos fructífero y a menudo frustrante. Y viene cerrada por el hecho totalmente desconcertante y misterioso de la muerte, cuyo sentimiento y realidad desafían todas sus potencias: nunca sabrá por qué ni para qué ha venido al mundo, ha estado en él y ha de salir de él,  como recordaba O. Jayam. Solo en el período intermedio podrá ejercer su voluntad y libertad, y aun entonces en pequeña medida. No obstante cabría pensar que en esa pequeña medida radica el valor y sentido de su destino.

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Trilogía

La novela comenzada aquí ayer culminaría la trilogía de la que he hablado en otra ocasión. La primera, Sonaron gritos…, se sitúa en unos años particularmente difíciles para el país, con su reflejo en unos personajes no muy comunes –fuera del costumbrismo–. La segunda, que espero salga este año, se centra en una jornada en la vida de cuatro estudiantes algo peculiares (creo que se titulará Cuatro perros verdes,  situada en noviembre de 1967, con los conflictos personales e ideológicos de la época y una referencia secundaria a la novela anterior.  En la tercera quiero describir el trasfondo de la actualidad mediante una serie de monólogos de gente sin nombre, aunque más o menos reconocible y con una o varias tramas. Preveo que resultará algo complicado lograr que no resulte un galimatías, pero en fin…  Pienso titularla algo así como  La cloaca, o La pocilga. Lo de la cloaca enlazaría  con el comienzo de la segunda novela, en la que un estudiante plantea la necesidad de elevar las cloacas, tan indispensables para la vida urbana, a una alta dignidad y visibilidad, dejándose de hipocresías burguesas.  Esta última no creo que esté antes de un año o dos. La primera me costó un año, la segunda no menos de cuatro, porque entre medias he tenido que escribir muchas otras cosas. En conjunto formarían una trilogía con el fondo de la historia de España desde la guerra civil. Pero ni sería histórica ni propiamente ideológica.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

 

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Cómo hemos llegado aquí / Comienzo de novela

Lo que explica usted sobre la historia reciente de España, cómo se ha formado un nuevo régimen de frente popular, es decir, antidemocrático, exige explicar a su vez cómo es posible, sin que aparentemente nadie se haya dado cuenta.

–La cosa es sencilla, básicamente: todos han tratado de olvidar u ocultar la historia y de falsificar el significado histórico del franquismo. Ya apenas logrado el éxito del referéndum del 76, victoria póstuma de Franco, Suárez, el del aeropuerto, debió de creerse un gran estadista y procedió a repartirse el poder y el dinero con separatistas y los demás derrotados en la guerra civil. De todos modos, el régimen de la transición no tenía leyes despóticas y totalitarias como  las del régimen zapaterista. En realidad Suárez era un chisgarabís sumamente inculto, que jamás había sido demócrata y que entendía esta de ese modo, como repartos entre amigotes.  Para él, la historia, que empezaba por ignorar, no era nada: todo se reducía a cambalaches  y “diálogos” en los que no entraba ninguna cuestión de principio. En tres años destruyó su propio partido y llevó al país al borde del desastre. Siempre se olvida que el 23-f se debió a su gestión.

¿Cómo pudo hacerlo él solo?

–No fue él solo, claro está. Y eso habla también de la debilidad intelectual y política de la clase dirigente salida del franquismo. Y esa debilidad revela a su vez  el fracaso de aquel régimen en fundamentar una doctrina política de fondo. Esto quizá era imposible, porque había cuatro doctrinas, y la principal de ellas se volvió abiertamente contra el régimen.

Luego, el régimen de Franco no tenía posibilidad de subsistir.

–Así es. Solo Franco lo mantuvo gobernando con extraordinaria habilidad a sus cuatro partidos. Al final, nadie creía en las instituciones con las que se había gobernado el país con tanto acierto. En fin, al llegar la transición, los únicos que tenían ideas, aunque perversas, eran los que se identificaban con el Frente Popular al que empezaban por falsificar llamándolo bando republicano. Su nivel intelectual era también muy bajo, un marxismo muy tosco predominante, pero tenían la sensación de tener razón a base de caricaturizar a unos franquistas en ruina intelectual. Además contaban con un fundamental respaldo  político exterior: el de los países europeos que lo debían todo a Usa y a la URSS, al contrario que España. El propio franquismo no desarrolló doctrinalmente su magnífica experiencia de reconstrucción y desafío a casi todos –cosa que siguen sin perdonar a Franco–, y luego de crecimiento espectacular fuera de la CEE. En el propio franquismo fue adoptándose una actitud servil, de la que es buen ejemplo Luis Suárez, como expuse en otro artículo.

¿No es tarde para volver sobre eso?

–Antes de nada: los políticos, de un lado o de otro, salen de la universidad. Y la universidad española es un desastre desde hace mucho tiempo. Su miseria queda reflejada en su aceptación de la ley de memoria histórica. Y por eso creo que la cuestión de la enseñanza (lo que llaman “educación” al estilo anglo) es absolutamente fundamental, y un partido de alternativa tendría que ponerla muy en primer plano. No se trata solo de medidas técnicas o más dinero, sino de un enfoque distinto. Ningún partido, ni siquiera VOX, se plantea nada semejante. 

¿Era mejor en el franquismo?

–El franquismo hizo bastante por mejorar la universidad,  pero sin mucho resultado, entre otras cosas por su falta de doctrina política algo  unitaria, más allá de algunas ideas elementales, básicamente el patriotismo y el catolicismo. En su visión, la guerra se había librado “por Dios y por la patria” (desde luego que no por la monarquía ni por el Vaticano II), cosa muy real, pero insuficiente  para fundamentar una ideología. Lo que yo estoy haciendo es tratar de extraer de la práctica franquista algo que nos sirva para la actualidad. Una actualidad en la que a los viejos problemas se suman otros nuevos, en una verdadera crisis de civilización. 

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Ha salido ya la segunda edición de Por qué el Frente Popular perdió la guerra civil. Causas y consecuencias históricas. Lo considero un libro definitivo en el sentido de que acaba de una vez por todas con el mito de un frente popular democrático y de la interpretación de la guerra como pugna entre democracia y fascismo o reacción. El Frente Popular se compuso, como ahora, de una alianza entre totalitarios y separatistas, y la guerra se libró precisamente contra el totalitarismo sovietizante y la desintegración de España. Lo vengo explicando en algunas presentaciones que animo a mis lectores a difundir, porque la lucha en el terreno de las ideas debe arreciar al máximo como una forma de evitar que se repita lo peor del pasado. Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilLos Mitos Del Franquismo (Historia)

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Comienzo de novela

Punto primero del orden  del día: dejad de llamarme Doctor Saunas. Con Doctor es suficiente… Ya, ya sé que no debemos ser hipócritas, para eso ya están los de la oposición. Para ellos una sauna para maricones… ¡oh, perdón…! Ministra, ¡eres tan malhablada que se contagia! ¿Te das cuenta? Y no te das cuenta de que con ese lenguaje ofendes a los ministros masculinos… ¿Que no os sentís ofendidos? Eso dice mucho en vuestro favor, ¡nobles y orgullosos! ¡Desafiando a los asesinos de García Lorca! ¿Qué? ¿Que era homófobo? Venga ministro, eso no lo cree nadie… Bueno, pues aún así, coño, que no podemos caer en esos lenguajes… Lenguajes reaccionarios. Y a lo que iba, para esos de la oposición, un burdel de maricones… ¡Cagon la leche, otra vez! Ministra, eres un desastre, joder…  y a propósito, ¿de qué eres ministra? Perdona que me haya olvidado, pero es que con tanto personal en el gobierno… Ah, ¿ministra de la Guerra? … ¡Se dice de Defensa, mujer, en qué siglo vives! Con todas estas historias me hacéis perder el hilo… ¿De qué hablábamos? Ya, ya recuerdo, lo del burdel, digo la sauna, para los del orgullo y tal y cual, pues eso, los hipócritas, carcas y retrógrados de la oposición lo pintan como algo malo, cosa que nos importa un carajo, sabemos que es un progreso fundamental… ¡Fun-da-men-tal! ¡Estamos en el siglo XXI! Por lo tanto, podemos decirlo con plena satisfacción, las saunas, para homos y heteros, un progreso que nos debe agradecer la sociedad, la gente, en eso estamos todos de acuerdo, supongo. Sí, muy bien,  ¡pero también hay que fijarse en la política! ¿Es conveniente ir enarbolándolo por ahí ahora mismo? Lo de las saunas, digo.  Yo os pido que reflexionéis. ¿Ganaríamos votos con eso o no? Porque de eso es de lo que se trata, y eso lo saben muy bien los meapilas reaccionarios… No, no, no, ministra, perdona, no me vengas con que si cuestión de principios y tal y cual, porque si nos echan del poder y nos joden los chiringuitos, a ver con qué principios nos forramos. Si no nos dejan oportunidad de servir a la gente, a los ciudadanos, nos vamos al paro o a trabajar en cualquier porquería. Hay que ser realistas. Principios sí, desde luego, eso ante todo, pero con los pies en el  suelo, ¿eh? Eso es fundamental. ¡Coño!, ¿no he tenido yo que hablar con el jefecillo de la oposición para que dejara de dar la tabarra con lo de mi doctorado? “Mira, le dije, vamos a llegar a un acuerdo: mi doctorado es perfecto, y tus másteres y los de los tuyos también son perfectos. Así que dejémonos de politiquillas de tres al cuarto, que los ciudadanos están esperando de nosotros políticas elevadas, que les beneficien, que les abran los caminos del porvenir, ¡hay que mirar al futuro, joder! Así que no caigamos en esas pequeñeces”.  Se lo dije así, con esta claridad, y el tío lo entendió a la primera. No tuve que insistirle. Lo de mirar al futuro le conmovió, me lo reconoció emocionado. Pues aquí, con lo de las saunas, lo mismo, hay que andarse con pies de plomo. Cuando ganemos las próximas elecciones ya será otra cosa, pero el momento es delicado. También le advertí eso, lo de las saunas: “Y no me salgas con esa historia de las saunas que  ha sacado un periodista. Si vais por ahí, yo os sacaré lo de la pederastia de algunos de los tuyos, ¿entendido?” Y volví a hacerle un llamamiento a reflexionar, a  dejarnos de pequeñas miserias, que la política es un arte noble, que estamos para servir a la gente y mirar al futuro y tal y cual. El tío lo entendió también enseguida. No voy a decir que el fulano sea una lumbrera o un tío honrado, o medianamente lúcido, pero hay  cosas que las entiende bien… ¡Sí, sí, sí…! ¡Ya sé que la pederastia está bien y que llegará en su momento, pero estamos en la política, y la política es así hoy por hoy, y si nos precipitamos, si nos adelantamos al momento oportuno, nos puede costar un riñón y la yema del otro. ¡Hay que medir bien los tiempos, que algunas y algunos no acabáis de entenderlo, os  obcecáis con los principios y que si abajo la hipocresía y el amor romántico, que ya sabemos que esclaviza a las mujeres… Pero,  ¿y qué? Todo tiene su momento. Hay que saber jugar con eso. Mentira parece que os tenga que enseñar cosas tan elementales a estas alturas…

¿Cómo dices, ministra? ¿Que hay un ministro y unos periodistas  de los nuestros metido en lo del  establecimiento ese de los pederastas? ¿Pero no era un negocio montado por los curas…? ¿Que son de los nuestros? ¡Joder! ¿Incluso el cantante ese…? Pero ¿están locos? ¿No ven que van a quitarnos votos  si sale a la luz? ¡Hay que hacer algo! ¡Es absolutamente necesario!… A ver, vicepresidenta,  los medios son cosa tuya, encárgate tú. Hay que hacer circular que es cosa de los obispos. ¿Que ya es imposible? ¡Pues hay que hacer algo, lo que sea!  ¿Por qué no ha venido hoy  el ministro a la sesión? ¿Que está con gripe? ¡Ya entiendo yo esa gripe! ¿Será gilipollas? … ¡Chica, vice, muy buena idea. Hay que saber bandearse con estas cosas. Tienes toda la razón. Que nuestros periodistas armen una buena escandalera con lo de los curas y los niños de Irlanda, o de donde sea, o con las trece rosas o lo de García Lorca. Y yo vuelvo a advertir al fulano de la oposición que le conviene tentarse la ropa y no berrear demasiado. Ya pasará todo el ruido y no sacarán ni una nuez. Y cuando toque juzgar el cuento, tú sabes hacer bien eso: que le toque a uno de esos jueces que los pillamos con menores en Acapulco… ¿No era Acapulco, ministra? ¿O Cancún? Bueno, da igual, donde fuera. Eso lo tenemos documentado, ¿no?  Hay que conseguir lo de ese juez. Hay que moverse. ¿Hay algo importante más que tratar? ¿No? Pues se levanta el consejo. Muchachas y muchachos, yo ahora tengo que largarme a un concierto de rock en Puerto Banús. Es de interés general para el país, pero hay muchos que no lo entienden todavía. Vivimos en un país atrasado, ¡maldito franquismo…! ¡Ah! y pasen los porros aquí, pero la farlopa antes o después del consejo,  hay que mantener las formas.

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España se latinoamericaniza / El poder de las tinieblas

Ha salido ya la segunda edición de Por qué el Frente Popular perdió la guerra civil. Causas y consecuencias históricas. Lo considero un libro definitivo en el sentido de que acaba de una vez por todas con el mito de un frente popular democrático y de la interpretación de la guerra como pugna entre democracia y fascismo o reacción. El Frente Popular se compuso, como ahora, de una alianza entre totalitarios y separatistas, y la guerra se libró precisamente contra el totalitarismo sovietizante y la desintegración de España. Lo vengo explicando en algunas presentaciones que animo a mis lectores a difundir, porque la lucha en el terreno de las ideas debe arreciar al máximo como una forma de evitar que se repita lo peor del pasado.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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España se latinoamericaniza

Los incidentes con Bolivia protagonizados por el gobierno gangsteril del Doctor, muestran la latinoamericanización progresiva de España a manos de unos políticos muy ligados a la Venezuela de Maduro. El nuevo frente popular zapaterista no tiene otra opción que degenerar progresivamente, de ilegalidad en ilegalidad, hacia la fragmentación de España y la liquidación de la democracia, convertida en una kakistocracia (poder de los peores). Y lo viene haciendo a un fuerte ritmo. Ha sido un proceso comenzado realmente por la derecha poco después del referéndum del 76, pero que con Aznar y su lucha eficaz contra la ETA parecía entrar en un proceso de reforma (la ETA ha tenido un peso de la mayor importancia en toda esta evolución, como he expuesto en La Transición de cristal y en Los nacionalismos vasco y catalán...). La reforma quebró tras los atentados del 11-m y la vuelta del PSOE al poder, en 2004.

Entre ambos hechos –atentados y triunfo de ZP– hay una clara relación: quizá el PSOE no tuvo que ver con aquellos (o quizá sí: el crimen nunca fue aclarado y la historia criminal del PSOE no debe olvidarse nunca); pero su explotación, fraudulenta, como siempre, junto con la inanidad moral y política del PP, cambiaron la historia. ZP montó un nuevo frente popular de hecho y el régimen cambió. Un régimen se caracteriza por una legalidad más o menos determinada, y así, cuando el Frente Popular llegó al poder en 1936 mediante unas elecciones fraudulentas, la legalidad de la II República fue arrasada. De modo semejante, antes de ZP no había leyes totalitarias y ahora las hay, con pretensión incluso de dictar o vigilar los sentimientos de las personas. La ETA fue rescatada  y convertida en potencia política por un gobierno ideológicamente muy afín a ella. Los separatismos fueron reimpulsados con nuevos estatutos anticonstitucionales promovidos por el PSOE, no por los propios separatistas. La agonía de Montesquieu se aceleró. La satelización política y colonización cultural fueron reimpulsadas. Esto fue un auténtico cambio de régimen, insisto, practicado por unos ilusionistas de la política, con todos sus puntos aceptados por el PP y luego aplicados por este cuando volvió al gobierno.

Esta deriva siniestra tiene el fondo del antifranquismo, tanto más virulento cuantos más años pasan desde la desaparición de aquel régimen: porque es la coartada perfecta para que el nuevo frente popular, que hoy incluye al PP, cometan impunemente fechoría tras fechoría. Y así nos vamos acercando al final de un proceso que, si no se encuentra la vía política para desmontarlo, nos conducirá a una situación como la de Venezuela o a una salida violenta. Porque entre la tiranía y la rebelión los hombres libres siempre han optado por la rebelión.

Europa (Historia)

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El poder de las tinieblas

–¿Qué os parece lo de  esa señora, que la literatura española es banal menos la novela aquí de nuestro amigo Moa?

–No te cachondees a lo tonto, no ha dicho eso.

–A que ninguno ha leído El poder de las tinieblas.

–Yo lo leí hace bastantes años. Creo que iba de las intrigas  de unas mujeres con el sexo y el dinero de fondo. Muy deprimente. Unas pasiones brutales. Tolstoi resulta ahí muy misógino. Pero decía que la causa es la falta de educación de las mujeres.

–Esa explicación es una bobada y echa a perder la propia obra. La maldad se da igualmente entre  la gente más educada. Pero Tolstoi tenía esa manía, de confundir la ciencia con la moral. Como tanta gente.

–Así que el dinero y el sexo. Como lo dices, me sugiere los bienes de la tierra, lo material, lo palpable, frente a los bienes del espíritu. Ha habido dos grandes movimientos de rebeldía frente al espíritu, el marxismo y el freudismo. Bueno, ha habido y hay más, pero estos son muy elaborados. Para Marx, el dinero, es decir, la economía, para Freud el sexo. Para Marx, la moral no expresa más que los intereses de la clase dominante, que explota a las demás, y por eso cambia según sea esclavista o feudal o burguesa. El proletariado desarrollará su propia moral cuando consiga el poder. Para Freud lo esencial era el sexo, y el espíritu, el “super yo” no era más que una sublimación de la sexualidad; sublimación es lo mismo que engaño. La moral tiene que reprimir la sexualidad, con lo que provoca el malestar de la cultura, pero tiene que hacerlo porque, si no, sería una guerra de todos contra todos. Es una moral convencional.

–¿Moral y espíritu son lo mismo?

–Quizá no, pero la moral es el producto más elevado del espíritu. Posiblemente, eh, no lo afirmo.

–Muy esquemática esa explicación de Marx y Freud, pero aceptable. Aparte de eso, yo creo que lo que hay ahora tiene poco que ver con Marx y con Freud. Más bien con el nihilismo liberal. Mirad a la gente pendiente de los móviles para ver en ellos mil chorradas… En medio de tanta seudoinformación  y diversión se pierde el sentido de las cosas.

–A todo esto, ¿qué es eso de la banalidad? ¿La vulgaridad? ¿Y qué tiene de malo la vulgaridad?

–Ya expuse otra vez mi punto de vista. El hombre es un producto de la tierra y del sol. Para la psique humana, la tierra son esos impulsos elementales, los titanes, y el sol es el espíritu, que puede ser también arrasador. Si se equilibran, bien; si no, vienen los problemas. En la superficie del planeta, los hombres tienen que convivir, sus deseos chocan con los de los demás,  y eso genera una moral convencional o banal. Pero por debajo de la superficie existen fuerzas que llegan a estallar violentamente, en crímenes, por ejemplo, o en tiranías, en guerras… Además, siempre pensamos que lo creativo es lo bueno y lo destructivo lo malo, pero no es así. Creación y destrucción van juntos y sin una no habría la otra. Solo pensad en la enorme destrucción de vida que perpetra el ser humano para sobrevivir. O en este mismo derroche que hace la naturaleza: el ser humano es la forma de vida más compleja, de una complejidad que va muchísimo más allá de lo que el cerebro de un hombre puede concebir. Y sin embargo, habiendo creado esa cosa asombrosa, la naturaleza la condena a la destrucción y  destruye cada ejemplar que crea.  Esto, bien pensado, es enormemente irracional, es lo más antieconómico que uno pueda imaginar.

–¿Por qué no nos ceñimos al tema?

–¿Y cuál es el tema?

–El poder de las tinieblas. El título de Tolstoi, supongo que en ruso dirá eso. Es un título justo. La luz no pasa de la superficie del planeta. Debajo es la oscuridad total. Pero en esa oscuridad hierven por así decir unas fuerzas monstruosas. La obra de Tolstoi, no la he leído, pero por lo que has dicho… pone de relieve la acción de esas fuerzas oscuras que están en la psique humana. En la superficie todos procuramos comportarnos según una moral convencional, y esa es la banalidad. Tolstoi es un gran artista y expresa esas fuerzas indomables. Lo que has dicho de Marx y Freud: también lo expresan, Marx de manera explosiva, la revuelta de la materia contra el espíritu,  y Freud de manera convencional: cierta represión aunque sea al precio de la neurosis, para evitar males mayores. Los dos consideran el espíritu algo derivado, miran al suelo, pero el espíritu viene de arriba, de más allá de nuestra experiencia concreta.

–Estás hablando de Dios.

–Estoy hablando del sol. Entre el sol y la tierra hay una evidente complementariedad y oposición, en cambio se supone que Dios también crea la materia, con esas fuerzas oscuras  que los mitos representan como titanes o monstruos y que están en la psique humana. La literatura suele exponer casos extremos, incluso irreales, pero que atraen porque en ellos nos vemos reflejadas también las personas “normales”. Lo banal es lo que no tiene profundidad ni elevación. Podríamos definirlo así.  En literatura es el mero entretenimiento, que juega incluso con lo monstruoso o lo terrorífico como una diversión más. Y tampoco tiene elevación. Hay una gran literatura de las tinieblas, como en Céline, en la que no se percibe posibilidad de elevación, un laberinto sin salida, y otra en la que la elevación predomina.

–Yo diría que existe también una literatura banal importante. Tú mismo lo has dicho: Cela es muy banal, realismo cutre. Una literatura sin profundidad ni elevación… Sin embargo es  buena literatura.

–Cómo divagamos…

–El poder de las tinieblas lo tenemos ahora mismo en España. Me refiero al gobierno.

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5 tesis sobre Franco / Mujeres malvadas /Injusticias de la naturaleza.

Para difundir en redes:

**Preston y Viñas, a la cabeza de una caterva de “historiadores”, están empeñados en convencernos de que Franco fue un socialista más: dicen que era corrupto y criminal.

**Si Franco solo hubiera librado a España de la peste separatista y sovietizante, ya merecería un puesto de honor en la historia del siglo XX. Pero hizo muchos méritos más.

**El dilema de Besteiro: denunció que su partido, el PSOE, preparaba la guerra civil y “la aberración política más grande que han conocido quizá los siglos”. Pero siguió en el PSOE hasta el final.

**Besteiro reconoció que todo el mérito por haber impedido que España cayese en la mayor aberración correspondió a los nacionales por su “gran cruzada antikomintern”.

**Cuando el PP de Aznar condenó oficialmente el alzamiento de julio del 36, nos comunicaba dos cosas: que sus padres y abuelos eran unos delincuentes;  y que rebelarse contra la tiranía y el terror es un crimen. El partido coprófilo. 

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilLos Mitos Del Franquismo (Historia)

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Mujeres malvadas

“(…)  No voy a argumentar sobre su novela “Sonaron gritos y golpes”: según la terminaba tenía la impresión de que casi toda la restante literatura española actual y del siglo pasado resulta banal por comparación. Tampoco es común en la literatura inglesa o francesa que también conozco. La rusa es otra cosa. Eso me animó a leer la otra, “El erótico crimen del Ateneo”. Simplemente me ha desconcertado. No acabo de entender cómo la misma persona ha escrito dos cosas con estilos y contenidos tan diferentes (…)  Solo un fallo encuentro en la primera: todas las figuras femeninas son buenas. Incluso Irina, la que desata la tragedia, obra por unas presiones y un miedo irresistibles, y Paco es tan culpable como ella.  La madre de Paco, más que malvada, es banal, su hermana Luisa tampoco es verdaderamente mala, es una descarriada que cubre su ansiedad con promiscuidad y que terminará trágicamente con su padre (…) ¿Es que cree que no hay mujeres malvadas? ¿Ha leído “El poder de las tinieblas” de Tolstoi? Hay mujeres tan malas como hombres, créame (…). ¿Qué  tal han ido las dos novelas en cuanto a lectores? En todo caso, mis congratulaciones”. Apsai Ivanova  González, profesora de literatura española.  

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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Injusticias de la naturaleza

Una periodista feminista le pregunta a Nadal una idiotez: ¿por qué los deportistas hombres ganan más que las mujeres? Nadal responde que no lo sabe y tampoco por qué las mujeres ganan más en la moda. La verdad es bien clara: en los deportes, las marcas masculinas son siempre o casi siempre superiores a las femeninas, por lo que despiertan mayor atención. Y hay más, incluso el deporte femenino despierta más atención en los hombres que en las mujeres. Los lectores de la prensa deportiva son varones en mayoría abrumadora, lo mismo que la prensa “del corazón” la leen muy mayoritariamente féminas. ¡Cuántas injustas desigualdades tiene la naturaleza!   ¿O será cosa del patriarcado?

 

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Franquismo servil / El hombre como criatura de Prometeo

El franquismo es hoy imposible, pero podemos llamar franquistas a quienes defendemos la memoria de aquel régimen como un hecho histórico extraordinario y extraordinariamente positivo, del que cabría extraer lecciones importantes. Sin embargo hay entre los franquismos diversas corrientes, una muy amplia, que interpreta aquel régimen justificándolo en el enorme mérito, implican,  de haberse congraciado con las potencias anglosajonas. Esto es frecuente sobre todo entre los más católicos y monárquicos. Así Luis Suárez, que ha producido densos y valiosísimos estudios, los más documentados sobre aquel régimen, y que sin embargo da una interpretación de conjunto realmente pintoresca en una nota de Razón española. El viejo problema de los árboles y el bosque. 

Así, presenta al franquismo “no como un régimen sino como una variación de regímenes”. Hasta 1942 estaría  dominado por la “influencia de los totalitarismos”  y solo desde entonces Franco se fue “desprendiendo de las influencias hitlerianas”. Esto, aparte de ser radicalmente falso (la ideología hitleriana nunca fue aplicada en España, ni Franco quiso entrar en la guerra mundial en ningún momento, aunque quizá vacilase en alguno), deja a Franco como un oportunista barato, según lo presentan sus enemigos: mientras Alemania iba ganando, dominaba su influencia. Cuando su victoria se alejaba “Franco emprende el establecimiento de buenas relaciones con EEUU e Inglaterra” (nuevo régimen, según Suárez).

 Luego, cuando Franco se entera del Holocausto, ordena defender a los judíos “haciendo lo posible cumplir la disposición de Alfonso XIII” (fue la dictadura de Primo de Rivera)” de reconocer como españoles a los sefardíes. Franco nunca se enteró del Holocausto (sí lo conocieron los anglosajones y no hicieron nada por impedirlo) ni probablemente lo consideró más que una típica mentira de guerra. Sí conoció la persecución a los judíos, pero no en todo su alcance, y solo por motivos humanitarios protegió a los que pudo, a pesar de que en su mayoría le eran enemigos.  

    En 1953, nuevo “régimen” franquista: Gracias a los acuerdos con Usa,  ”Ya no es solamente el catolicismo, es también la libertad económica, las normas que empiezan a introducirse en Europa”(?).  Así,  ”España debe a EEUU un agradecimiento que no tiene límite, ya que gracias a ellos se pudo comenzar la reconstrucción económica”. Aquí alcanza Suárez el colmo del servilismo. Como expresan sin duda los datos económicos, la reconstrucción estaba lograda en lo fundamental ya en los años 40 y frente a todas las adversidades de la guerra mundial, el aislamiento y el maquis. Siendo el único país de Europa occidental que no debió nada a los ejércitos useño y soviético ni a las finanzas useñas, dato crucial prácticamente nunca citado, como si fuera vergonzoso, y que a Suárez le trae al fresco, al parecer.

El propio Franco ya criticó los repentinos entusiasmos  prouseños de algunos, señalando que la ayuda recibida había sido bien modesta. Y no a cambio de nada. A Usa, en su contienda “fría” con la URSS, le convenía en extremo el acuerdo con España, entonces el país estratégicamente fundamental de Europa, junto con  Inglaterra, ante una eventual ofensiva soviética. Además, en España no contaban los soviéticos con las poderosas quintas columnas comunistas de Francia o Italia. No hay ningún motivo de gratitud especial: fue un clásico toma y daca con un país que había hecho lo posible, junto con los soviéticos, por aislar a España durante largos años. Y Franco, hombre desagradecido,  según implica Suárez, se  permitió romper el embargo a Cuba, mantener una política exterior independiente, no reconocer a Israel ni enviar tropas a Vietnam, entre otras cosas.  

Como Suárez es un tanto ultramonárquico,  encuentra por fin el cambio definitivo del régimen en 1969 “cuando se produce el juramento de Juan Carlos como futuro rey”… aunque “la Monarquía no es un régimen, sino una forma de Estado que afecta a todos los esquemas de la sociedad”.  El agradecimiento sin límites a Usa se extiende entonces a su supuesta tutela política: “Es decir, la Transición es un fenómeno de largo aliento, apoyado sobre todo por los EEUU, que empieza en 1943 y concluye en 1978″. El servilismo resulta simplemente alucinante en un historiador que se dice franquista, y que pinta a Franco como un oportunista que siempre está con el que vence, con el propósito de instaurar una monarquía a gusto de Usa y que no se entiende bien por qué ha tardado tanto. Con tales entusiasmos franquistas no hacen falta antifranquistas. 

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La lucha de dioses y titanes es la proyección a un plano cósmico de los conflictos en el seno de la psique humana. Parece que el titán Prometeo fue perdonado o que se pasó a los dioses, pero en el mito aparece como creador del hombre moldeándolo con arcilla, le insufló algo de la virtud divina (la capacidad técnica) y le enseñó a burlarse de los dioses.

Habitualmente se le presenta como un benefactor del género humano, castigado por los dioses, pero hay ahí una contradicción extraña, pues los dioses representan el orden, que viene de lo alto, mientras que el titán simboliza los impetuosos deseos terrestres (la arcilla, la burla a los dioses). Prometeo (“el que piensa antes, el previsor”)  infunde en el ser humano la capacidad técnica para satisfacer los deseos terrestres, cosa que resulta conflictiva, pues esos deseos son contradictorios y susceptibles de multiplicarse  más allá de las posibilidades reales (lo que queda indicado por el hermano  de Prometeo, Epimeteo (el que piensa después): la capacidad de previsión del ser humano es muy limitada.

La facultad técnica es solo una de las capacidades de los dioses y Prometeo prescinde de las demás, propiamente del espíritu: pone ese aspecto del espíritu, la técnica, al servicio exclusivo de los deseos terrestres. Y su castigo se lo busca él mismo: se ve atado a la tierra (a la roca), a la vida trivial sin capacidad de elevación, mientras el águila, enviada del espíritu, le roe las entrañas, símbolo del resentimiento.

   Hay una diferencia con el mito cristiano. En este es Dios quien crea al hombre, aunque lo crea también de arcilla. Pero el fondo es muy parecido: el hombre se burla o desobedece al espíritu, llevado por su carácter y deseos terrenales (la serpiente), y se condena.

Pero, decía el poeta: “Señor, ¿por qué  has metido en nosotros ilusiones que no podemos cumplir, preguntas que no podemos responder, deseos que se matan entre sí…?”. La titanomaquia es la lucha entre el bien y el mal, elevada al plano universal. Y al parecer nunca se decide del todo.

 

 

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