(ar 6) El mamífero sentimental / La actual casta política debe hundirse.

Solemos definir algún objeto situándolo en su contexto más inmediato y señalado características que lo diferencian de otros dentro de ese contexto.  Así, se ha definido al hombre como animal con determinadas características exclusivas: racional, la más frecuente. Pero el contexto “animal” sin ser falso, es demasiado amplio. Tampoco sería erróneo definir al hombre como “la forma de vida” racional, o política o moral, etc. Y aún más allá, como “la forma de materia  que razona”, etc.  Pero con cada uno de esos contextos, los pasos para llegar al hombre serían muy largos y complicados. Más útil y económico será definir al hombre a partir del grupo de los mamíferos, tanto por ser su contexto más inmediato, que lleva implícito los contextos más amplios, como porque es la única clase de animales que ha evolucionado hasta las características humanas.

El hombre, pues, sería un mamífero con numerosos rasgos diferenciales más o menos acentuados. Por razones de economía conceptual, buscamos para caracterizarlo algunos rasgos, a ser posible uno solo más fundamental, que condense de algún modo los demás o simplemente sea el más acentuado con respecto a los demás mamíferos.  El rasgo más tradicional desde Aristóteles, que ha fundamentado en gran medida la filosofía europea, es la racionalidad: el hombre como mamífero (o animal) racional. Pero también se han hecho otras definiciones, como animal moral, más ampliamente cultural, o parlante u otros.

Sin embargo la razón no es el rasgo más definitorio y básico, sino que lo es el sentimiento. Obviamente otros mamíferos demuestran tener sentimientos aunque a un nivel incomparablemente más primario y menos diversificado que el ser humano. A decir verdad, también demuestran tener una razón elemental manifiesta en la capacidad de aprendizaje relacionada con la alimentación, la construcción de refugios y otras facetas. El leopardo, por ejemplo, se traza una verdadera táctica a la hora de cazar: busca acercarse subrepticiamente a la presa, cuidando de ponerse contra el viento para que lo detecte el olor, etc.  Pero, como en el caso del sentimiento, esa razón es incomparablemente más elemental. Además, su razón está limitada a sus necesidades básicas y gobernada en gran medida por el instinto,  mientras que en el hombre el ámbito de la razón se  amplía enormemente y se emancipa en gran medida del instinto, y lo mismo pasa con el sentimiento.

Los sentimientos se desarrollan en el ser humano antes que la razón. Al poco de nacer, un bebé ya expresa sentimientos, generalmente de amor hacia la madre, a la que tiene más cerca y hacia el entorno familiar. La razón va tomando forma con bastante posterioridad, se dice que hasta los siete años un niño no empieza a ser  lo bastante racional. Los sentimientos más básicos, y que aparecen antes, son los de amor, temor y odio, también el asombro, derivado de ellos. Podría pensarse que los sentimientos son más elementales con respecto a la razón, en cierto modo menos humanos, pero la cultura se basa esencialmente en el sentimiento. El lenguaje sirve para expresar muchas cosas, pero de modo destacado los sentimientos, y en esto se encuentra el origen de la literatura, el arte o los mitos. Y también de la razón como necesidad de ordenar dichos sentimientos. Las mismas expresiones de la razón en el pensamiento político o filosófico, incluso científico,  van siempre teñidos profundamente de sentimientos.

La expresión de los sentimientos se refiere a sí mismo, al “yo”, al entorno humano más próximo , al “prójimo”, y al mundo físico y social. Curiosamente, el primer sentimiento no parece referirse al yo, sino al contorno familiar más inmediato, como revela la dificultad del bebé, cuando empieza a hablar, para identificarse a sí mismo: no suele decir “yo quiero comer”, sino emplear el nombre que le han puesto, mejor o peor pronunciado, como si fuera en cierto modo algo ajeno a él: “Pepito quiere comer”, por ejemplo.  De todos modos esto no pasa de ser una curiosidad, pero conforme se va formando la personalidad, son los tres sentimientos mencionados los que se van desarrollando; y una de sus consecuencias, yo diría que la principal y definitoria, sería la religiosidad.  

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En Una hora con la Historia: el verdadero  Franco, reflejado en sus palabras: https://www.youtube.com/watch?v=Ev1joWze594 

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Dentro de la farsa generalizada en que ha degenerado la política española, ahora la audiencia nacional dice que investiga a unos espías rusos presentes en el referéndum catalán. Por supuesto, habrá allí espías rusos, franceses, ingleses useños y otros. Hay que ser idiotas para ver en ello una anomalía. Porque resulta que la amenaza de disgregación de España no es un acontecimiento histórico menor, y afecta a los intereses de muchos países.

Pero quienes han propiciado dicho proceso disgregador y el golpe de estado permanente en que por ahora ha desembocado, no son los rusos ni los ingleses (que se sepa) ni los franceses. Son los gobiernos del PP y del PSOE, contraviniendo la Constitución. Es a Aznar, Zapatero, Rajoy o el Doctor a quienes tendría que investigar la justicia española, si realmente fuera justicia.

Debe tenerse en cuenta, además, otro aspecto de esta campaña grotesca contra Rusia. ¿Qué interés puede tener en la disgregación de España un país como Rusia, lejano y ajeno en general a nuestros intereses? Pues sí lo tiene, porque los gobiernos del PP y del PSOE se han dedicado a hostigar y provocar a los rusos sin otro motivo que las órdenes de la OTAN, en particular las de Inglaterra, segunda potencia de la alianza en relación particularmente estrecha con la principal, con Usa. Inglaterra es, en efecto, el país más agresivo con respecto a Rusia. Lógicamente, a esta le interesa el debilitamiento de España.

 Y se da el caso de que Inglaterra, al revés que Rusia, invade nuestro país en un punto especialmente estratégico, pese a lo cual los gobiernos, sean del PP o del PSOE, se declaran amigos y aliados de los invasores, hecho que no creo que ocurra ni siquiera en países del tercer mundo. Amigo y aliado hasta el punto de seguir con fervor sus indicaciones.

 En otras palabras, la degenerada casta política actual viene apoyando y financiando los separatismos, satelizando el país a intereses ajenos, sirviendo perrunamente a la potencia invasora y provocando por cuenta de ella a otra potencia, Rusia, con la que no tenemos ningún contencioso desde la caída de la URSS. Esa miserable casta política debe desaparecer antes de que haga desaparecer a España.

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Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

Usted ha preconizado aprovechar el aniversario de la muerte de Franco para llenar las redes y los muros de consignas que reivindiquen su memoria y condenen al PSOE y separatistas. Sin embargo no ha ocurrido casi nada.

 –Lo cual revela al menos una cosa: mi escasísima influencia, a pesar de que llevo años explicando estas cosas.  Son otros los que dominan el ambiente. Lo manipulan, propiamente

También puede interpretarse que usted lucha contra molinos de viento, porque la cuestión de Franco estaría resuelta y olvidada para la inmensa mayoría, sin repercusión alguna en la actualidad.  

– Eso no es cierto del todo. Creo que ocurre como en Cataluña. También allí parecían los separatistas haber ganado la partida en todos los terrenos,  con protestas solo testimoniales. Pero bastó el discurso del rey para despertar una verdadera oleada de resistencia, que ha cambiado el panorama. 

Bien pero  sus libros y escritos y llamamientos debe reconocerse que no han tenido el efecto del discurso regio. 

–Es natural. Para eso es preciso que un partido de cierta solvencia dé voz y recoja la indignación difusa e impotente  de millones de españoles, y combata la mezcla de ignorancia y de ideas falsas de la mayoría sobre el franquismo.  Por eso he escrito Por qué el Frente Popular perdió la guerra. Espero que la gente consciente de la importancia de lo que nos jugamos lo promueva como es debido. Porque ataca las bases mismas del discurso que está arruinando a España. También noto una falta de combatividad entre muchos que dicen defender la libertad y la nación. Cuando era joven, cuatro comunistas nos bastábamos para llenar una universidad de consignas, pintadas y carteles. Debe reconocerse que, hoy por hoy, el que podríamos llamar sin error “franquismo democrático”, carece de ese espíritu. Siempre espera que alguien los ampare, como pasó con el discurso del rey.

 

 

 

 

 

 

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VOX y la democracia

En Una hora con la Historia: el verdadero  Franco, reflejado en sus palabras: https://www.youtube.com/watch?v=Ev1joWze594 

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VOX corre actualmente dos peligros derivados de su rápido crecimiento:  convertirse en un PP bis, un poco más radicalizado, y derivar hacia la extrema derecha. Los demás partidos, una vez ha fracasado el muro de silencio sobre VOX, tratan por todos los medios de asimilarlo amenazándolo con el estigma de ”extrema derecha”, y esa presión es muy peligrosa, porque llega también desde la Unión Europea, revestida de “democracia”. La realidad es que hoy VOX es el único partido democrático en España. Y lo es porque rechaza las leyes totalitarias impuestas por los demás, rechaza las corrientes disgregadoras de la nación impuestas y alimentadas por los demás contra la Constitución, y preconiza la aplicación de la ley contra su inaplicación sistemática frente a los separatismos, y contra el asesinatos de Montesquieu por los otros partidos. La democracia se demuestra en los hechos, no en palabrería embaucadora por no decir estafadora. En el reciente debate, Abascal dijo que allí había solo un representante totalitario, el comunista  de Unidos Podemas. Eso fue un error. Quienes han traído y aplicado leyes totalitarias son precisamente el PSOE y el PP. Ese y no otro ha de ser el argumento. De otro modo se terminará cayendo en las redes que los corruptos antidemócratas le están tendiendo.

En cuanto a “extrema derecha”, como “fascismo” o “neofranquismo”, apenas pasan de ser insultos en el perturbado lenguaje de la izquierda, al que quiere sumarse el  PP. Pero hay una realidad por debajo: se trata de grupos que rechazan la democracia desde posiciones conservadoras o revolucionarias anticomunistas heredadas de la gran crisis europea de los años 30. Estas ideas, obviamente,  automarginan a sus defensores, porque la democracia viene del franquismo, no habría sido posible sin el franquismo y fue decidida por abrumadora mayoría  en 1976, sin ruptura con aquel régimen y contra los nostálgicos del Frente Popular. VOX no puede abandonar la bandera de aquel referéndum decisivo, cuyo olvido deliberado abona todas las demagogias que identifican falsariamente  democracia con antifranquismo. Reivindicar aquel referéndum que pronto empezó a traicionarse, es absolutamente esencial.  

 El franquismo se formó precisamente en respuesta a un enorme fracaso de la democracia en los años 30,  a manos de los partidos disgregadores y totalitarios que formaron el Frente Popular y que hoy constituyen informalmente uno nuevo. Fracaso que venía ocurriendo en gran parte de Europa por las mismas razones. El franquismo intentó ser una alternativa a la democracia liberal y al marxismo, y lo consiguió en la práctica hasta cierto punto: sus grandes logros fueron salvaguardar la unidad nacional, la cultura cristiana, la propiedad privada, la libertad personal, la familia y la libertad de mercado, y promover una prosperidad nunca vista hasta entonces. Pero no logró articular una doctrina suficiente para mantenerse de forma indefinida. Se trataba de articular cuatro doctrinas discordantes: la falangista próxima al fascismo, las dos monárquicas –liberal y carlista– y la católica-política. De articularlas en torno a dos ideas genéricas: el patriotismo y el catolicismo. Este conjunto de ideas y los partidos o familias inspirados por ellas  solo podía sostenerse sin encontronazos demasiado graves mediante el predominio de una, la católica, más  la autoridad de Franco y el ejército,  incuestionada hasta el final.

Ya sabemos lo que ocurrió: el Vaticano II propició la rápida descomposición de aquellas ideas y familias. La nueva actitud de la Iglesia pudo abocar a un derrumbe traumático e incierto, parecido al del salazarismo en Portugal. Si no fue así se debió a que bajo el franquismo se había creado una sociedad próspera, moderada y reconciliada, ajena a los viejos odios, fuera de grupos muy minoritarios.

 Todo el enorme fraude que sufrimos en torno s la democracia proviene de la falsedad histórica sobre la guerra civil y el franquismo. En Por qué el Frente Popular perdió la guerra creo haber dejado claro definitivamente qué fue aquel régimen que perdió la guerra,  y por qué sus nostálgicos de hoy son precisamente los mayores enemigos de la libertad, la concordia y la convivencia pacífica. Me permito sugerir a VOX y a cuantos amen la verdad y la continuidad de España, la utilización más intensa posible de este libro, un torpedo intelectual contra la línea de flotación del régimen zapaterista que recupera lo peor de nuestra historia.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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He oído un poco a Cayetana Álvarez con una demagogia desenvuelta  parecida a la del Doctor, hablando del PP como la alternativa que VOX ha echado a perder y comparando a VOX con los separatistas y la extrema derecha. Nadie la ha puesto en evidencia recordando lo que es y ha hecho  el PP. Y uno se pregunta: ¿Cómo es posible que el discurso político haya caído tan bajo?

**El PP ha sido el mayor puntal de los separatismos, más incluso que el PSOE. Y no por complejos, sino por una afinidad ideológica esencial entre todos ellos, heredada de la democracia cristiana común.

**El PP ha sido el partido más entreguista de soberanía a la burocracia de Bruselas. Más aún que el PSOE.

**El PP, no menos que el PSOE,  ha impulsado o aplicado las leyes totalitarias,  la doble política de aborto masivo e inmigración salvaje, y la satelización militar de España.

**El PP, no menos que el PSOE, se declara amigo y aliado de la potencia que invade el territorio español en un punto estratégico.

En la medida en que VOX no denuncie de forma contundente y clara la política del PP, en esa medida se acercará a ser fagocitado por ese partido.

Conocer lo que fue el franquismo es esencial para mantener la democracia y la unidad de España:

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

 

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Putrefacción de un sistema/ El ejemplar e ilustrativo caso Azaña

**La importancia de la corrupción en España quedó de relieve cuando la pandilla de Rajoy fue expulsada del poder. ¡En España no se tolera la corrupción! Lástima que el partido que lo expulsó sea más corrupto todavía. He aquí el panorama real.

**Otro aspecto del panorama: después de sus innumerables abusos, PP y PSOE siguen consiguiendo millones de votos. 40 años de embrutecimiento progresivo.

**La sentencia sobre los ERES, después de que una juez prevaricadora alargase cuanto pudo el proceso, no deja de ser un chiste de los habituales en la antidemocrática ”justicia” española:  6 años por más de 800 millones de euros. Que apenas se cumplirán, y sin devolución de lo robado.

**Con ser grave la corrupción, lo son mucho más otros datos: España cuenta con los únicos gobiernos del mundo que favorecen y financian por sistema los separatismos, se declaran amigos y aliados de la potencia que invade un punto estratégico de su territorio y regalan alegremente la soberanía nacional.

**Otro dato de la putrefacción de una seudodemocracia: en España el PP no ha sido oposición, sino auxiliar del PSOE y los separatismos.

**Obsérvese el exquisito respeto de nuestros políticos hacia los estafadores: ninguno recordó en la campaña electoral el doctorado del sujeto. Ni el negocio de las saunas.

**Dos puntos esenciales a sostener y difundir, al margen de los partidos: la memoria de Franco y el carácter criminal del PSOE. Sin claridad en la historia de ambas, la democracia se pudre. Putrefacción bien a la vista

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Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

En Por qué el Frente Popular perdió la guerra, usted empieza la parte de las semblanzas de sus dirigentes por la de Azaña, pese a que antes insiste en que su papel fue de mero adorno.

–Así es, sirvió de adorno o más propiamente de disfraz al carácter cada vez más comunista del Frente popular.  Sin embargo Azaña y Prieto son sus verdaderos fundadores. No con ese nombre, claro, solo como coalición de izquierdas.  El nombre de Frente Popular es comunista y muy pronto también lo fue su contenido. Además. Azaña cumplió un papel fundamental, precisamente como disfraz de una realidad totalitario-separatista. Ese disfraz, que era parte de la estrategia comunista, no funcionó pero creó una enorme confusión política e histórica en España y en Europa, una confusión que se mantiene, y permite a totalitarios y separatistas presentarse como demócratas.  Gracias a los equívocos sobre Azaña y otros republicanos.

Pero a Azaña no se le puede considerar totalitario ni separatista…

–No. En realidad era un liberal digamos exaltado, jacobino pese a estar dispuesto a aliarse con los separatistas y los totalitarios, a quienes creyó poder dirigir. “La inteligencia republicana dirigiendo a los gruesos batallones populares”, o algo así era su programa. Este programa de acción, que no solo era político, sino también vital, biográfico, lo expuso en 1930, en vísperas del golpe militar que debía traer la república.

Usted sostiene que en realidad fueron los batallones populares, es decir, los sindicatos y partidos marxistas, quienes dirigieron a la “inteligencia republicana”.

–Eso es. Más que dirigirla, la arrastraron. Por otra parte esa inteligencia nunca existió, y nada mejor que el propio Azaña para demostrarlo. Él decía cosas tremendas de sus colegas republicanos: “rodeado de imbéciles, gobierne usted si puede”, y cosas parecidas. Sin embargo él mismo demostró poca inteligencia al pensar que podría dirigir a fuerzas mucho más potentes y motivadas que la suya. Nunca entendió el marxismo, por ejemplo, pese a que por entonces en toda Europa era el marxismo una presencia política de enorme influencia. Lo mismo ocurría con Ortega.

Pero en su libro, usted concede importancia fundamental a su discurso “Tres generaciones del Ateneo”, de 1930  más bien que a sus diarios de guerra. ¿No es una contradicción?

–No, porque lo interesante de Azaña, desde el punto de vista de su evolución, es que siempre se mantuvo en la línea conceptual y de estrategia política que expuso en aquella conferencia. Se mantuvo en ella pese a que cada mes iba comprobando su fracaso, como expone en sus diarios de la república. Para él, lo esencial era la  “empresa de demoliciones” de la España tradicional, lo que se traducía en la práctica en impedir gobernar a la derecha, aunque esta ganara las elecciones. Con todo, cada vez estaba más preocupado por el rumbo que seguían los acontecimientos, y ya durante la guerra quedó preso en su propia trampa: no tenía alternativa, pues si los nacionales lo apresaban, lo fusilarían probablemente. Tuvo que desempeñar hasta el final el papel que él mismo había elegido. Y lo hizo entre  gemidos de impotencia, como revelan sus diarios de guerra.

Según usted, en su libro sobre las causas de la derrota del Frente Popular, el caso de Azaña tiene, desde el punto de vista biográfico, unos rasgos especiales.

–Son los que he dicho: su tenaz adhesión a una línea de acción no solo política, sino vital, que diseñó mucho antes de la guerra, y que condujo a ella en la práctica, obviamente sin que él lo quisiera deliberadamente. Digamos que él creía que al menos medio país iba a someterse, lloriqueando pero sin lucha, a su programa de demoliciones junto con marxistas y separatistas. Pero calculó mal.

Por tanto, usted aspira a demoler las versiones izquierdistas sobre Azaña…

– Las izquierdistas o más bien progres  (Marichal y otros) llegan a presentarlo como un estadista incomparable en España, a la altura de Churchill o de Adenauer y en la misma línea política liberal. Esto es simplemente grotesco, y el mismo Azaña se habría quedado perplejo. Sin embargo han sido aceptadas por gran parte de la derecha que quiere ir de liberal. Las versiones digamos franquistas son también demasiado simples y hasta simplonas, no llegan a entender la lógica profunda del personaje.

La república estuvo muy controlada por la masonería. ¿Era Azaña masón?

–Una cosa es decir que había una proporción muy alta de masones entre los políticos republicanos y otra que controlasen el régimen. La masonería llegó a considerar la república como un régimen suyo, y hay mil detalles de su influencia, pero también es verdad que pronto se les escapó de las manos, sobre todo al llegar la guerra, en que son los comunistas, muy poco amigos de los masones, los que llevan cada vez más la batuta. El programa de demoliciones de Azaña era seguramente compartido por la mayoría de los masones, pero cuando Azaña lo diseñó no estaba en esa sociedad. Entró más tarde en la masonería por puro interés  político momentáneo, pero sus ritos le parecieron ridículos, lo expone en sus diarios, y nunca más frecuentó una logia. Más interés tiene su peculiar relación con Prieto, que tampoco era masón (dijo que prefería una misa a los barrocos ritos masónicos).

¿Cómo juzgar el caso de Prieto?

 Prieto venía a ser la antítesis de Azaña. Era hombre visceral, muy inculto y poco intelectual, aunque algo leído, sin nada parecido a un diseño de vida y política como el de Azaña. Creo que dijo una vez que sus memorias, las cuales no escribió, las titularía “Una vida a la deriva” o cosa así. Azaña es interesantísimo por la lógica de su evolución, y Prieto por sus derivas. Sin embargo formaron un verdadero equipo entre los dos, y el origen del frente popular fue una sola de las aventuras en que se embarcaron juntos. Sugiero en el libro que un historiador  serio aborde el tema de las relaciones entre Azaña y Prieto, que tan decisivas fueron en la evolución de la república y de la guerra. Porque fue una relación verdaderamente asombrosa por sus efectos y sus maquinaciones. Entender estas cosas es fundamental para entender a su vez la política actual y sus peligros.

 

 

 

 

 

 

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Tragedia y moral / Tres damas de la revolución

–Según Aristóteles, la tragedia nos conmueve porque trata de grandes  desdichas que ocurren a otros sin merecerlo, por lo que provocan miedo y compasión, la catarsis. Algo así creo recordar.  Por lo tanto, no hay crimen y castigo, es decir, la tragedia es un relato amoral. Según tu novela, así sería, entonces.

–No me parece buen planteamiento ese. Un grave accidente sería también una tragedia y de hecho así se dice muchas veces. Pero es un problema serio. ¿Son culpables Irina e Iliena? ¿Lo es Paco? ¿En qué sentido provoca una catarsis la narración de los hechos? No estoy seguro. ¡Hombre!, compasión sí producen, desde luego, porque por insensibles que seamos siempre las desdichas ajenas nos afectan de algún modo.

–Pero no las desdichas merecidas, esas no nos causan compasión.

–Lo mismo pasa con el otro caso, el de la poetisa, su tía y el actor fracasado. Nos causa compasión porque ninguno se lo merece, son “las cosas de la vida”.

–El problema de fondo es ese. Los personajes somos nosotros mismos, nos identificamos con ellos con más o menos intensidad. ¿Nos merecemos los males que nos caen? ¿O los bienes?

–La mayor culpa del hombre es haber nacido, ¿no lo decía el Segismundo de Calderón?

–No me convence. O, bueno, solo en el hecho de que la vida humana va asociada a la culpa. Los animales no experimentan la culpa, parece ser. Pero una cosa es la asociación y otra decir que la vida humana es una culpa, bueno, un pecado.

–Veamos: si hay un culpable en el episodio de Rusia ese es Paco. Está acostumbrado a hacer su voluntad, se enamora de  Iliena después de mentir a la otra, y provoca la cadena de catástrofes. Podría haberse contenido, sabiendo el daño que hacía a su amigo, además de que la chica no le quería a él.

–Pero en esos enamoramientos súbitos, que se dan, eh,  y pueden ser muy violentos, hay un factor que escapa a la voluntad y al razonamiento. Qué, en concreto, se ve en la otra persona, es imposible saberlo. Pero es algo que hechiza, por así decir, y parece que sin ella la vida se vuelve insoportable.  No pasa con frecuencia, afortunadamente. De todas formas, Paco parecía el menos indicado para sufrir un ataque así.

–¿Quieres decir que es inverosímil?

–No. Pero creo que se da más en personas solitarias, o que no han tenido relación sexual, o poca, a lo mejor gente aburrida que de pronto se deslumbra con una visión beatífica en alguien del otro sexo. Ojo, también puede darse entre homosexuales, pero propiamente es lo que digo.  En cambio Paco es todo lo contrario, tiene gran facilidad con las mujeres y tampoco espera mucho de ellas. En ese sentido me parece raro. No inverosímil, pero raro.

 –A mí me interesa el problema moral. En la tragedia griega son las acciones de los personajes los que les llevan a la catástrofe. Ellos saben defender muy bien su causa, pero por debajo corre la hibris.

–¿Qué es eso? Espero no parecerte muy inculto, pero lo mío es la física.

–Es el exceso, el abuso, la soberbia o más bien la vanidad. El desafío a los dioses. Prometeo es el símbolo de la hibris, precisamente. Tomemos a Edipo: Freud lo trata con demasiada literalidad e incoherencia. Edipo está dañado psíquicamente, es un resentido con tendencia a reacciones excesivas, como matar a Layo, su padre, por sentirse humillado. Es inteligente, pero sus acciones posteriores están determinadas por ese carácter.  

–Como en tu novela, ¿no?

–No. Alberto está dañado psíquicamente, pero no de ese modo, además provoca la muerte de su padre a sabiendas y desde luego no se casa con su madre. Su choque emocional consiste en el sentimiento desconcertante de matar en definitiva a su padre, un tabú terrible en sí mismo, junto a la conciencia repentina de que él no habría llegado a existir sin aquella persona a la que considera un asesino brutal y medio enloquecido, y tiene todas las razones para  aborrecerlo. Sin embargo todo lo que ha vivido Alberto, bueno o malo, y él no tiene tendencias suicidas, se lo debe a aquel en último extremo. Esa impresión-revelación le resulta demoledora… O bien,  ¿se merece el padre, por sus actos,  terminar muerto por su propio hijo, por alguien que no habría llegado a vivir sin él? ¿Cómo es posible eso? ¿Es Alberto un justiciero en ese caso? Alberto, en general, no va de justiciero de nada, no es esa su motivación.  No obstante se puede ver una lógica subterránea, una especie de justicia, el karma de los orientales quizá, en que un criminal  como el padre termine siendo muerto por su propio hijo. Pero, ¿qué autoridad moral tiene  Alberto para considerar a su padre un criminal y hacer justicia, si se puede decir así? También se pueden mirar las cosas desde la perspectiva de unos tiempos muy turbulentos, de los que ellos no son responsables, y que los arrastran les guste o no… ¿Cuál es su responsabilidad, su culpa? ¿Son como animales?

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

Dice usted que su libro Por qué el Frente Popular perdió la guerra puede comenzarse por cualquier de sus cuatro partes. Esto no suele ocurrir en libros de historia.

–Cada parte arroja una perspectiva distinta, y permite comprender mejor el conjunto. Fue una guerra ideológica, de modo que se puede empezar por la última parte, donde se describen a grandes rasgos las ideologías en juego. O por la segunda,  que son semblanzas político-vitales de los dirigentes.

Usted dedica un capítulo a “las tres damas de la revolución”. ¿Es un título irónico? Por lo demás, su influencia fue muy escasa.

–El título tiene algo de ironía porque a una revolucionaria no se le suele tratar de dama, un tratamiento típicamente burgués. Pero sí influyeron, y mucho. La propaganda comunista hizo de la Pasionaria un mito internacional. Cierto que ni ella ni José Díaz eran quienes realmente dirigían al Partido Comunista, que era mandado desde Moscú, pero desempeñó un papel moral de primera importancia, lo mismo que las otras dos, o más aún que ellas. Representaban a la mujer nueva dentro de la concepción revolucionaria del hombre nuevo. Montseny fue además ministra durante seis meses o así. El fervor que despertaban las tres era increíble.

Pero su labor dirigente fue mínima.

–Fue mínima en el caso de la Pasionaria y de Margarita Nelken, pero no en el de Federica, que codirigió una facción anarquista, la FAI, y lo siguió haciendo en el exilio. Simbolizaban, ya digo, la mujer nueva, y por eso las siguen admirando tanto tanta gente simpatizante de esas cosas.

Usted no las admira demasiado, parece.

–Verá. Tenemos a Preston, por ejemplo, que ha escrito una hagiografía de Nelken  en un libro suyo. Ella era periodista, experta en arte y una mujer “liberada” (le llamaban “el colchón de todas las redacciones”), aunque sospecho que lo que ella deseaba era una relación matrimonial estable. Pero eso es como se quiera ver. Lo importante de Nelken era su capacidad prodigiosa de mentir e inventar atrocidades de los contrarios, y su prédica de una guerra realmente terrorista. Según García Oliver, ella capitaneaba las acciones de las juventudes socialistas en las “noches de espanto” de los asesinatos en retaguardia, en Madrid. Y sus artículos en la prensa eran llamamientos al terror más amplio posible. Esto a Preston no le preocupa, claro. Lo que cuenta es que era una mujer “liberada” “sin prejuicios”, y que por eso, dice,  suscitaba las fobias de los reaccionarios.

¿Fueron más  moderadas las otras dos?

–La Pasionaria no, desde luego. Era del mismo estilo que la Nelken. En cambio Montseny resulta más humanitaria, aunque le encantaba el espectáculo del “pueblo” quemando iglesias y demás. Tiene unas memorias bastante más humanas que las de la Pasionaria. Le dediqué un ensayo hace unos años. Un dato interesante de ella, Federica, es su concepción del amor, un amor libre típicamente ácrata pero que concluía en una especie de puritanismo. En ese terreno es de lo más pintoresco. En cuanto a Nelken, es una lástima que no escribiera sus memorias, porque era la más culta de las tres. Ya se sabe que esas memorias están llenas de distorsiones o mentiras, es natural, pero siempre digo que  cuando uno habla de sí mismo revela mucho más de lo que cree.

En el bando contrario no hay mujeres al mismo nivel.

–El bando nacional no era feminista, pero sí hay mujeres al mismo nivel. Pilar Primo de Rivera y otras organizadoras de la Sección Femenina de la Falange hicieron una labor cultural y asistencial realmente extraordinaria en unos años difíciles. Nunca predicaron el terror ni nada por el estilo, más bien lo contrario. Y en el franquismo, por poner un indicio, hubo muchas más mujeres escritoras o intelectuales que nunca antes. En fin, puede usted mirar en internet documentales sobre la llegada de los nacionales a Madrid o a Barcelona y constatar la gran proporción de mujeres entusiastas que los recibían. Parece que los feminismos revolucionarias no las habían convencido demasiado.

 Volviendo a las tres damas, ¿cual de ellas le parece más interesante?

–Las tres lo son. No resultan muy atractivas moralmente, y políticamente eran simplemente nefastas, pero son interesantes por lo que revelan de una época, un feminismo algo marimachesco y el espíritu de la revolución: una comunista, una anarquista y una socialista que evolucionó a un comunismo que terminó pareciéndole algo flojo. Son interesantes, aun si nada atractivas, como personas y como políticas. Rasgos de la condición humana.

Conocer lo que fue el franquismo es esencial para mantener la democracia y la unidad de España:

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Los jefes del Frente Popular /Dem (III) Poder y oligarquía

**Nada podría ser más nefasto para VOX que pactar o identificarse en algún modo con un PP cuya política ha sido el seguidismo del PSOE y de los separatistas, y la disolución de la soberanía española. Es de esperar que no caigan en esa tentación a la que le empujan tantos “analistas”, y  que resultaría letal no solo para VOX, sino para el país.

**No debe olvidarse que la situación actual es la herencia directa del PP.

**Dado el laberinto a que ha conducido la segunda transición al régimen zapaterista, unas nuevas elecciones resultarían una oportunidad para salir de él.

**La inanidad, por no decir estupidez, del noventa por ciento del análisis político en España se debe a su falta de perspectiva histórica en unos casos (los que pretenden “olvidar y mirar al futuro”) y la falsificación de la historia en otros.

Conocer lo que fue el franquismo es esencial para mantener la democracia y la unidad de España:

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Como he dicho, el libro Por qué el Frente Popular perdió la guerra se divide en cuatro partes, y puede ser empezado por cualquiera de ellas.  Uno de los temas es el de sus personajes. En una ocasión, cuando Besteiro se oponía a la deriva sovietizante del PSOE, señalaba el bajo nivel intelectual y el simplismo político de los bolcheviques españoles, comparados con los rusos.  Lenin, o Stalin y otros, desde luego, combinaban al intelectual y al revolucionario de acción, no solo organizaron y dirigieron, sino que escribieron y teorizaron incesantemente, enfrentándose a mil problemas. Su obra escrita ocupa muchos volúmenes, y su cultura y capacidad teorizadora son también excepcionales. Por comparación, los dirigentes y “teóricos” españoles apenas superan el nivel del militante de filas (tal como, podríamos decir, el nivel del análisis político de los expertos en los medios  supera poco el del paisano en la  barra de un bar),. Eran incapaces de plantearse en serio ningún problema y solo querían aplicar cuatro esquemas  teóricos mal digeridos. Naturalmente, los principios y concepciones generales de que partían Lenin, Trotski o Stalin, eran falsos, y de ahí que por mucha inteligencia y esfuerzo que dedicasen a su ejecución y análisis resultaran en pesadillas. Pero comparados con ellos, sus seguidores españoles eran unos simplones brutales.

   Esta deficiencia  no se aplica solo a los líderes socialistas y comunistas. Los intelectuales regeneracionistas tipo Azaña u Ortega, convencidos de que “Europa” era la solución a no se sabe bien qué, jamás se plantearon ningún problema sobre Europa, a pesar de sus convulsiones, que tenían ante los ojos. Era la postura del iluminado.

En Una hora con la Historia: Franco, reflejado en sus palabras: https://www.youtube.com/watch?v=Ev1joWze594 

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 Poder y oligarquía

  1. 1.       En todas las sociedades  humanas encontramos siempre  el fenómeno del poder. Este hecho proviene de la diversidad y a menudo oposición de intereses, sentimientos, gustos e ideas que existen en toda sociedad humana. Esta diversidad tiende por si misma a la disgregación social y a la lucha permanente de unos grupos contra otros y dentro de cada grupo. Esta fuerte tendencia a la disgregación se manifiesta siempre, desde las asociaciones culturales a los imperios, y exige una fuerza o poder que evite la disgregación y permita una convivencia tolerablemente pacífica y productiva.
  2. 2.      La anarquía o ausencia de poder solo sería posible en una sociedad homogénea, de intereses, gustos e ideas iguales y no chocantes entre sí, regida por algo parecido al instinto. La anarquía sería un retroceso al nivel puramente animal, y su intento, en la práctica humana, no elimina el poder, sino que crea gran número de poderes que generan más despotismo y  confusión. El funcionamiento interno de los grupos ácratas y la experiencia española en la guerra civil son suficientemente ilustrativos.
  3. 3.      La necesidad del poder genera grupos pequeños que lo ejerzan, lo que a veces se llama “clase política” o más propiamente oligarquías. Un gran país, un imperio, puede ser gobernado y de hecho lo es, por un número proporcionalmente escasísimo de personas. Por contra, la inmensa mayoría tiene interés muy limitado por el ejercicio del poder, del que espera más bien que le permita vivir y trabajar sin caer en una lucha generalizada
  4. 4.      Por tanto, el poder consiste en el gobierno de la gran mayoría por una pequeña minoría: es siempre y forzosamente oligárquico, como por lo demás atestigua la historia, incluso en el caso de poderes que afirman negar el poder.  No es posible que la mayoría gobierne a una oligarquía o que el pueblo, donde se rozan o chocan intereses tan diversos, gobierne o ejerza el poder sobre algo por lo demás inexistente fuera de él.
  5. 5.      Las formas del poder pueden ser muy variadas, pero siempre e inevitablemente son oligárquicas. La división tradicional entre monarquía, oligarquía (o aristocracia) y democracia, es falsa. De hecho, todo régimen estable resulta de una combinación de monarquía (casi siempre hay una sola persona a la cabeza de la oligarquía) y democracia considerada como consentimiento de la mayoría; pero su base es forzosamente oligárquica. Incluso en la monarquía absolutista o en un régimen totalitario, un solo hombre no puede gobernar sin un grupo que haga cumplir sus órdenes y que le asesore. Ni mantenerse largo tiempo sin algún grado de consentimiento y apoyo de una parte suficiente del pueblo. De ahí que todo poder estable combine en diversas proporciones las tres formas clásicas, que tomadas aisladamente con una ficción.
  6. 6.      A su vez, las oligarquías nunca son homogéneas en ideas e intereses, por lo que los choques dentro de ellas se forman partidos y camarillas, cuyos choques pueden ser violentos. La historia política es en gran medida la de la lucha entre facciones oligárquicas
  7. 7.      Dada la diversidad y oposición de intereses sociales, el poder se basa necesariamente en la violencia: solo hay que prestar atención a los enormes aparatos armados (policía y militares) o de arbitraje forzoso.  El control de los medios de violencia permite la imposición de unos intereses sociales (o de facción oligárquica) sobre otros. Según la llamada ley de hierro de las oligarquías, de Michels, estas acceden al poder sirviendo en principio a intereses sociales más generales, pero una vez en el poder su mayor interés es permanecer en él, utilizándolo en su propio interés. Según Pareto, ello daría lugar a ciclos de auge y decadencia oligárquicos, hasta ser sustituida una oligarquía por otra.
  8. 8.     La violencia, siendo connatural al poder, no garantiza por sí sola  la estabilidad y duración de este.  Aunque ella permita imponer unos intereses particulares  (tiranía, despotismo),  la justificación del poder consiste en su capacidad de establecer un equilibrio (justicia)  entre los diversos intereses sociales, y  sobre ese equilibrio se legitima. Así pues, sin legitimidad, la mera violencia (tiranía, despotismo)  no puede sostenerse largo tiempo. El principio espiritual de la legitimidad es tan necesario que incluso las mayores tiranías se lo fabrican y despliegan una intensa propaganda que convenza a suficientes personas.
  9. 9.      Así, las críticas supuestamente democráticas al franquismo, afirman que este se sostenía meramente por la violencia, careciendo por ello de legitimidad. De ahí la importancia de clarificar esta cuestión, a la que doy especial importancia en el libro Por qué el Frente Popular perdió la guerra.

 

 

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