¿Quién sienta a Franco en el banquillo? /Primacía del sentimiento sobre la razón.

Acaba de publicarse el libro Franco en el banquillo. La defensa toma la palabra (SND Editores) a cargo del historiador Fernando Paz y los periodistas Javier García Isac y Álvaro Romero. El libro provee de una gran base de datos a cuantos quieran defender la memoria del mayor estadista  que ha tenido España desde Felipe II. Y  creo que calificarlo así no es exageración, pues pocos políticos y militares, si alguno, han tenido que resolver tantos problemas, afrontar tantos desafíos y vencer casi siempre en todos los terrenos partiendo de situaciones sumamente difíciles, que habrían desanimado a casi cualquier otro. Los propios partidarios de Franco rara vez se han percatado del alcance de sus logros,  culminados después de muerto en el referéndum de diciembre de 1976, que aseguraba una transición sin demasiados traumas. Referéndum que se empezó a traicionar desde muy pronto, empezando por la derecha.

Quizá el mejor modo de que el  lector aprecie el valor de Franco en el banquillo sea resumir el índice de los temas tratados. Fernando Paz rebate con gran eficacia las habituales y rebuscadas críticas sobre los aspectos económicos (autarquía, racionamiento, desarrollismo, emigración…, aunque alguno de sus asertos, como que Franco pusiera  en algunos momentos la economía española en manos de Inglaterra parece más que discutible). Y aclara temas básicos como el de la supuesta represión de las lenguas regionales, las complicadas relaciones entre la Iglesia y el estado, sobre todo a raíz del Vaticano II, o las libertades políticas. Y la ideología, más bien ideas generales, del propio Franco.

  García Isac se ocupa de cuestiones menos básicas y más concretas, en cuyos efectismos se ha apoyado una masa de acusaciones en general fraudulentas. Así los mitos de Guernica, Badajoz o la Desbandá de Málaga, el caso de García Lorca, la ayuda recibida del exterior por uno y otro bando, las “fosas y cunetas”, la fortuna de Franco,  o “la España económica que Franco nos dejó”. Una vez más, los hechos reales, sin las manipulaciones tergiversadoras hoy tan corrientes,  hablan abrumadora y decisivamente en favor de la defensa.  De ello no puede caber la menor duda a quien se moleste en cotejar los datos que proporcionan los autores con las acusaciones sostenidas con tanto aparato publicitario como nula base real.

    La tercera parte, debida a Álvaro Romero, dedica su atención  al “golpe militar injustificado” (según la izquierda y el PP); a la mediocridad militar de Franco (medida por sus sistemáticas victorias);  a la represión durante la guerra, tema casi pero no completamente solventado y en todo caso secundario una vez se comprenden los intereses en pugna; a  la represión de posguerra (sufrida por chekistas y asesinos, transfigurados por la ley de memoria histórica en  ”defensores de la libertad fusilados “por sus ideas”; “la tumba faraónica de un dictador” o “los niños robados”.

    Como puede verse, el libro es casi exhaustivo y muy oportuno en momentos en que falsarios antifranquistas de 45 años después de la muerte de Franco, intentan perseguir la defensa de la verdad sobre el pasado, pervirtiendo ya por completo la democracia. Una amenaza que debe afrontarse con máxima energía y una inteligencia basada en el conocimiento real. Quizá no estaría de más un capítulo con el título de “¿Quiénes son los enemigos de Franco?” o algo parecido. Pues creo que bastaría citarlos para entender que se trata de la hez de la política y la intelectualidad, de los que se identifican con un régimen tan criminal como el Frente Popular felizmente derrotado por Franco. La nómina de los antifranquistas incluye a sujetos como el “héroe” de Paracuellos, los asesinos etarras, los racistas y golpistas del separatismo, el Doctor, Rajoy, Zapatero,  Cebrián, Ansón, personajillos del mundo universitario que medraron en el franquismo y quieren seguir medrando como antifranquistas… Todos ellos, etarras, separatistas, golpistas, corruptos socialistas y peperos, falsificadores profesionales de la historia… unidos y hermanados en el antifranquismo. Unidos y hermanados en la calumnia, el afán totalitario y la tarea de demolición de España y la libertad.

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En Una hora con la Historia: los no muy ejemplares protagonistas de la Transición: https://www.youtube.com/watch?v=VzfX4MK5UJY&feature=youtu.be

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Sentimiento y razón  casi siempre van juntos en el hombre, pero debe señalarse la primacía generadora del sentimiento. Para demostrarlo baste señalar que la razón no podría funcionar sin el sentimiento (aunque pueda intentar disociarse de él), mientras que el sentimiento puede operar sin la razón. Y que, como señalé, la razón no puede explicar  una gran parte de la cultura humana, que llamamos arte en general, la cual  depende directamente del sentimiento y muy poco o nada de la razón. Y tampoco el sentimiento del yo depende en absoluto de la razón. Debe insistirse en que todos los rasgos humanos, incluida la razón, se manifiestan también en los animales, aunque a un nivel muy primario y estancado, sin apenas desarrollo.

   Podría afirmarse, de todas maneras, que la razón es una cualidad superior al sentimiento, ya que este,  en todos los aspectos de la vida humana, ocasiona a menudo trastornos y graves injusticias, sea como sensiblerías o como fanatismos o de otras formas. Esto es cierto, pero a  la razón le ocurre otro tanto. Todos los programas y actos tiránicos en política, por ejemplo,  se basan siempre en la razón, aunque se adornen con sentimentalismos más o menos aberrantes.

Siguiendo con el yo:  este es  la sede de los sentimientos (y de las demás cualidades derivadas de ellos), y un sentimiento él mismo: el yo se siente a sí mismo, corporal y anímicamente. Este desdoblamiento se debe al hecho de que, pese a su sensación primaria de autopertenencia (empezando por el “mi cuerpo”, “mi deseo”…), el yo procede de alguna fuerza –por decirlo en términos neutros–  o voluntad – por expresarlo en términos personales más o menos analógicos– ajena a él mismo. El yo no debe a sí mismo su existencia ni sus capacidades, la de sentir en primer lugar, también la razón, la memoria, la voluntad o la imaginación. El yo percibe además en los otros yoes ciertas similitudes básicas con él mismo, pero también grandes diferencias, tanto en sensibilidad como en memoria, voluntad, inteligencia o imaginación.

Se da además la llamativa circunstancia de que el yo no puede observarse a sí mismo más que muy parcialmente: antes de la invención del espejo solo podía contemplar su rostro, borrosamente, en alguna corriente de agua. Tampoco puede ver la parte posterior de su cuerpo y tiene dificultades para percibir en su conjunto la parte anterior, mientras que los demás yoes pueden percibirlo y sentirlo de manera mucho más completa y objetiva. Es cierto que no sienten ni perciben al yo ajeno, por naturaleza  invisible  e impalpable, pero sí sus  manifestaciones en actos y actitudes, y pueden entenderlos, por analogías consigo mismos, incluso con más claridad y objetividad que el propio yo observado, que a menudo solo tiene una consciencia borrosa del motivo de sus propios actos, los cuales pueden partir de impulsos instintivos o de complicaciones de impulsos confusos, de los que solo llega a ser consciente a posteriori.  Es muy frecuente que los actos de una persona sean juzgados erróneamente por sus prójimos, y no menos frecuente que la propia persona los juzgue mal, o los justifique embrolladamente…

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Importancia del Partido Comunista en la guerra / (ar.8) Paradojas del sentimiento del yo / El proyecto de poema.

 De las cuatro partes de Por qué el Frente Popular perdió la guerra, la más explicativa creo que es la cuarta,  que expone en líneas generales las ideologías en conflicto, ya que se trató de una guerra de ideologías: no operaban simples intereses económicos o meras luchas por el poder, sino concepciones generales de la vida, del mundo y de la propia nación. Por eso lo que se jugaba era mucho más fundamental que cualquiera de aquellos intereses parciales a los que ha querido reducir la contienda una vasta y mediocre historiografía. Ello queda intuido, pero por lo general poco aclarado, cuando se señala el extraordinario interés moral que la guerra despertó en gran parte del mundo.

Cabría deducir de ahí que la causa de la derrota estaría en las diferencias entre las ideologías del Frente Popular, que multiplicaron las divisiones internas, impidiendo al conjunto sacar el mejor partido de sus recursos; pero no fue así. También los nacionales tuvieron que afrontar ese problema. Ciertamente lo resolvieron mejor, en parte por el prestigio de Franco y sobre todo porque todos estaban más o menos de acuerdo en dos puntos básicos, la unidad nacional y el catolicismo. Pero el Frente Popular necesitó un proceso más largo en varias fases, dirigido por el Partido Comunista, único con una verdadera estrategia. Este  proceso es de lo más interesante y generalmente no se ha examinado bien, sea porque no interesa a la historiografía de izquierda, ya que perjudica a su versión de un Frente Popular democrático,  o porque la de derechas apenas se ha fijado en él.

 Dejando aparte el factor de la habilidad estratégica de Franco, solo un dominio más fuerte de los comunistas dentro del FP habría podido dar la victoria al conjunto. Y ese dominio, partiendo de un partido comunista muy débil, se iba consiguiendo ya en la última fase de la lucha. Claro que para entonces la guerra ya estaba prácticamente perdida, y ante esa perspectiva resultaba imposible controlar el pánico y las intrigas de los demás partidos y políticos, que actuaban como gallinas descabezadas.

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Conocer lo que fue el franquismo es esencial para mantener la democracia y la unidad de España:

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

Los no muy ejemplares protagonistas de la Transición: https://www.youtube.com/watch?v=VzfX4MK5UJY&feature=youtu.be

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Sentimiento del yo

El sentimiento del yo es el más profundo y esencial en el hombre. No se presenta, desde luego, como un hecho objetivo que la razón reconoce, ni algo visible y palpable, sino inmaterial. Es anterior y distinto de cualquier razonamiento. Podríamos decir que ese ente al que llamamos yo “se siente” a sí mismo o se presenta a sí mismo como un sentimiento que lo diferencia de los demás yoes y que permanece igual a través de todos los avatares de su vida, de sus cambios físicos, anímicos o culturales. Como “algo” diferente incluso de su cuerpo y destino, como  núcleo de todos sus deseos, ideas, actos y referencias, de sus daños y placeres. Incluso como la referencia del mundo exterior, que ¿existiría” sin un yo que lo percibiera? Siendo necesario cierto esfuerzo racional para entender lo contrario: que el mundo exterior es la causa del yo.  El yo se siente incluso, antes de la razón, como una voluntad y creador de sí mismo.

El sentimiento del yo es tan básico y tan fuerte que tendemos a creerlo indivisible, y no por casualidad hablamos del “individuo”. Sin embargo todo en él es paradójico.  No es indivisible, sino muy compuesto de deseos y aspiraciones a menudo incoherentes,  es más dependiente del cuerpo que a la inversa, como lo es de un mundo exterior ajeno a su voluntad, de un tiempo y un lugar o lugares en  que nace y se desenvuelve, etc. Es también un sentimiento comunitario, de cierta identificación con otros yoes, especialmente los más próximos pero también con comunidades mucho más amplias, y hasta con “la humanidad”, aunque esa identificación sea también problemática, a veces placentera, a veces hostil o dañina.

 Si observamos el célebre rubai de Omar Jayam, está claro que el núcleo referencial es su yo, y su contenido un razonamiento que le abruma al forzarle a constatar que, contrariamente al sentimiento básico de sí mismo, su vida tiene muy poco que ver con su voluntad o con su autoconsideración como referencia del mundo exterior: depende de algo parecido a una voluntad exterior a él, voluntad inescrutable que no le permite entender el por qué o el para qué de su propia existencia. El sentimiento choca aquí con una dura razón.

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Proyecto de poema

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

   El proyecto de poema de ayer  no está mal: no  cae en retóricas o  barroquismos y habla de lo que quiere hablar:  dela histórica eminencia naval de España, algo que nadie ha dicho claramente, que yo sepa, porque a ese respecto todo se queda en el descubrimiento de América o en aspectos parciales sin la necesaria comparación con empresas de otras naciones. El tasunto merecería un buen poema.

Ahora bien, ¿es poético? La poesía tiene que llegar al sentimiento sin caer en la cursilería, cosa que a menudo se consigue con metáforas. Realmente parece más una declaración en prosa que un poema, y tiene algunos fallos: el final no es muy bueno, y el adjetivo “excelsas” queda mal en la sobriedad del conjunto, le da un toque pomposo. “Audaces”, por ejemplo,  quedaría mucho mejor. En cambio el principio sí me parece algo poético. En la prosa habitual decimos, por ejemplo, “Colón descubrió América” o “Magallanes cruzó el Pacífico”, o “Elcano dio la primera vuelta al mundo”. Pero en la declaración de estos hechos están  ausente los terrores ante lo desconocido, el peligro constante de muerte y fracaso, y otros sentimientos sin los cuales las declaraciones anteriores se quedan en meramente burocráticas. Creo que el núcleo del poema está bastante bien, aun si manifiestamente mejorable.

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“Delito de odio” / ¿Por qué un torpedo…? /Proyecto de poema.

“Delito” de odio

Una de las peores manifestaciones del totalitarismo en que se va convirtiendo la democracia es el llamado delito de odio. Por el cual una serie de bergantes a su vez cargados de sus odios particulares y  que se dicen representantes del pueblo, pretenden dictar hasta nuestros sentimientos. Nunca estuvo tan amenazada, no ya la libertad política, sino la libertad personal que hace del hombre lo que es. De siempre se ha considerado obvio que la democracia exige la limitación del poder, pero mediante lo que llaman “representación popular”, el poder se está ampliando de un modo que nunca conocieron las peores tiranías. Ejemplos de ello son las leyes de memoria histórica o las de género, e incluso más gravemente aún las referentes a los sentimientos, como estas del odio.

    Tales aberraciones  vienen ocurriendo desde hace quince años con total impunidad y sin que casi nadie, aparentemente, se dé cuenta o quiera darse cuenta de lo que significa ni proteste con la energía indispensable. En España y cada vez más en el resto de Europa, la democracia es simplemente una palabra que puede usarse en cualquier sentido y por parte de cualquiera, y con la que se pueden hacer mil juegos malabares políticos.  Los partidos alcanzan el poder manipulando a la opinión pública mediante unos medios de masas cada vez más corruptos y corruptores. Sus políticos se dicen representantes cuando los ciudadanos no conocen a la inmensa mayoría de ellos, los cuales representan realmente a la cúpula de su propio partido, a la que deben su posición, y que por ello están perfectamente dispuestos a aprobar las leyes más demenciales. Es claro que estas aberraciones exigen un replanteamiento en profundidad del pensamiento político y sobre la democracia en particular.

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo) *************

Por qué este libro es un torpedo La guerra civil se produjo por la destrucción de la legalidad republicana a cargo de un conglomerado de partidos totalitarios y separatistas, destacadamente del PSOE y la ERC. Con la victoria de los nacionales se inauguró la etapa más larga de paz interior, libertad (salvo para los causantes de la guerra)  y progreso material que ha vivido España en siglos. Esa etapa está seriamente amenazada hoy por el régimen zapaterista, impuesto en 2004 mediante una nueva alianza de hecho entre el PSOE, grupos comunistoides y separatistas, oficiando el PP de auxiliar de todos ellos.

Terminada hace ochenta años, aquella guerra continúa perturbando seriamente la política actual. No la guerra misma, sino la interpretación de ella impuesta por el nuevo frente popular, con la complicidad del PP. Es una interpretación tan fraudulenta y a favor de los asesinos y chekistas de entonces, que nunca podría sostenerse en un debate libre, precisando por tanto  imponerse finalmente por una ley que cabría calificar sin exagerar  como “la Ley de la Cheka” o “ley de los asesinos”.

Han tenido que obrar de este modo, mostrando bajo la careta democrática su auténtico rostro de déspotas guerracivilistas porque desde finales del siglo pasado se venían revisando las enormes mentiras en que se basaba su versión de la historia, generada por una universidad degradada. En esa falsedad histórica han querido fundamentar un cambio del régimen decidido por votación popular en 1976,. Decidido , “de la ley a la ley¨, es decir, desde la legitimidad del régimen que derrotó al Frente Popular a una democracia normal, una vez superadas la miseria, odios y caos generados y explotados por dicho Frente en los años treinta. El cambio o cambiazo tomó forma precisa a partir de los atentados del 11-m, imponiéndose un nuevo régimen, frentepopulista de hecho. Régimen que cabe llamar zapaterista, cuyas leyes totalitarias están bien a la vista de quien no quiera cerrar los ojos, y cuyo discurso general se basa, precisamente, en su versión falsaria de la guerra civil.

En la revisión imprescindible de esa inmensa patraña fueron importantes varios de mis libros, en particular Los orígenes de la Guerra Civil y Los mitos de la Guerra Civil, que cambiaron radicalmente la perspectiva por entonces dominante y tuvieron un extraordinario éxito de ventas. Estos libros y otros debieron haber anulado la deriva antinacional y antidemocrática de socialistas y separatistas. Debieron generar un nuevo discurso político acorde con la realidad histórica y que permitiera recuperar la convivencia en paz y en libertad, cada vez más alterada por todos ellos  con sus ilegalidades, también por medio del terrorismo.  No se recuperó la decisión popular de 1976 porque el PP ha sido sistemáticamente cómplice en la falsificación de la historia y, por tanto, en las derivas cada vez más dañinas que partían de ella.

Con este nuevo libro, Por qué el Frente Popular perdió la guerra. Causas y consecuencias históricas, he querido cerrar este ciclo en unos momentos en que el régimen zapaterista se muestra a los ojos de todos con sus gravísimos peligros. Frente a los necios que hablan de “mirar al futuro” sin aprender del pasado, he querido aportar a la imprescindible recuperación de la  historia, y con ella de la  libertad y la continuidad de la nación y la democracia.

https://esradio.libertaddigital.com/fonoteca/2019-11-24/entrevista-a-pio-moa-143540.html Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Proyecto de poema (por si alguien lo quiere poetizar mejor)

Desafiando los terrores

de lo desconocido,  las tormentas.

de los combates y naufragios,

marinos y naves de España

cruzaron los océanos,  exploraron continentes,

tierras habitadas o sin gentes

rodearon la Tierra

comunicaron culturas y naciones

en las gestas navales más excelsas

de toda la historia humana.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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¿Violencia contra la mujer? / Tarea del momento / (ar 3) Sentimiento del yo

Conocer lo que fue el franquismo es esencial para mantener la democracia y la unidad de España:

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

Los no muy ejemplares protagonistas de la Transición: https://www.youtube.com/watch?v=VzfX4MK5UJY&feature=youtu.be

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Violencia contra la razón y la sociedad

La perversión histérica del lenguaje ha creado la frase “violencia contra la mujer” o “de género”. Esto es totalmente distinto de decir que hay mujeres (y hombres y niños) que sufren violencia, cosa que siempre ha habido y probablemente habrá, como toda delincuencia, aunque puede tener grados poco perturbadores socialmente o volverse una plaga. Pero en ningún caso existe la “violencia de género” o “contra la mujer”. Con esa expresión-consigna se implica que “el varón” es enemigo natural de “la mujer”, y que es preciso perseguirlo y vigilarlo por ello. Una idea demencial, por supuesto falsa y socialmente suicida, una buena muestra de la ideología feminista-homosexista-abortista. Que tal basura se haya colado en los medios políticos, intelectuales y periodísticos revela, como tantas otras cosas, la extrema degradación moral e intelectual que trata de imponerse a la sociedad desde un poder cada vez más tiránico.

   A nadie se le ha ocurrido hasta ahora hablar de la “violencia contra el taxista”.  Pero quizá cada año, en promedio, mueran asesinado  un taxista o dos. Como debe de haber mil veces más mujeres que taxistas,  tendría que haber al año mil o dos mil asesinatos de mujeres por comparación, y ni aún así cabría hablar de violencia contra el taxista ni contra la mujer. Por otra parte cien mil vidas humanas son liquidadas violentamente cada año en España mediante el aborto promovido desde el poder. Esa terrible violencia, socialmente tan peligrosa (un pueblo envejecido es un pueblo sin futuro) se presenta como algo positivo: un “derecho humano” de la mujer.

Se da el caso, además, que esas histerias generan un odio y un malestar que ataca no ya a la familia, sino a la mera convivencia y  complementariedad entre los sexos,  lo cual se expresa inevitablemente en violencias crecientes. Aparentando ir contra la violencia, esas consignas e ideas la fomentan, al modo de los bomberos pirómanos. Y, al mismo tiempo, se genera un negocio parasitario que da trabajo a una masa de delincuentes, canallas e ilusos, a costa de toda la sociedad. Es una violencia sistemática contra la razón y la sociedad.

Como todo su discurso se basa en una sentimentalería  que cala en mucha gente desprevenida, la reacción debe consistir en la máxima difusión de un discurso contrario bien fundado y contundente, que apele tanto a la razón como al sentimiento y desenmascare la chusma delincuente o perturbada que ha generado esas ideas y conductas. Y eso debe hacerse sin concesiones ni ñoñerías. Porque el victimismo acompañado de cursilerías es un método muy empleado para implantar cualquier clase de despotismo. VOX debería ser claro y sin falsas concesiones, para convertir en fuente de debilidad de los tiranos lo que estos emplean como arma de agresión a la sociedad y al sentido común.

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La tarea del momento

El Doctor es básicamente un estafador ramplón, un chulo de sauna con aires matonescos. Hay muchos así, pero lo tremendo es que haya llegado a gobernar España.

–Algunos dicen que es el propio sistema democrático el que lleva a esa degradación.

El Doctor ha llegado tan alto,  está amenazando tan seriamente las libertades y la integridad nacional, porque no ha tenido enfrente a nadie. Pasa como con Zapatero. ¿Cómo pudo un fulano tan grotesco y cretino subvertir el régimen de la transición e implantar uno nuevo, el que en 1976 intentaron en vano los rupturistas, los nostálgicos del régimen criminal del Frente Popular?  Pudo hacerlo porque enfrente tenía a Rajoy y su pandilla, es decir, tenía el vacío. El mismo Aznar era muy poca cosa, pero Rajoy era ya la nada, el auxiliar político, intelectual y moral de Zapatero. Y esos que dicen que la democracia es la causa del mal también son nadie.

 –Solo usted habla de que Zapatero impuso un cambio de régimen.

De momento es así. Y no se dice porque el nivel del análisis político en España es un chiste, con muy pocas excepciones. Apenas pasa del chismorreo de ocasión sobre los políticos del momento. Es terrible. Y es así porque le falta perspectiva histórica y perspectiva internacional. Piense en el Instituto Elcano, que debería llamarse propiamente “Francis Drake”, un modelo de colonización político-cultural al más alto nivel.

–¿Qué se puede hacer, a su juicio?

En primer lugar recobrar el sentido de la continuidad política y social a partir del franquismo y sobre la derrota del Frente popular. Un terrible fallo de la democracia, desde el principio, fue la voluntad de ignorar la historia, de ignorar qué fue el Frente Popular, de ignorar la historia criminal del PSOE y los separatismos. Como si la guerra civil fuera una especie de ataque de locura que les dio a unos y a otros o bien un “golpe militar contra el pueblo”. Eso no es solo una renuncia al pensamiento racional, es también una completa falsedad, y sobre la falsedad institucionalizada no puede construirse nada estable. Creo que la tarea de fondo para salvar la democracia y la propia integridad nacional consiste en recuperar la memoria de lo que fue el Frente Popular. Sin olvidar la historia delincuente del PSOE desde que volvió al poder en 1982. Mis dos libros recientes, Por qué el Frente popular perdió la guerra, y Los mitos del franquismo,  son una contribución por mi parte, pero todos los que sientan la libertad y la patria deberían esforzarse en la tarea. Si no entendemos qué  fue el Frente Popular y por qué perdió la guerra –y no acaba de entenderlo casi nadie– estaremos ciegos para analizar la actualidad y seguiremos progresando hacia el desastre. En otras palabras: es preciso acabar políticamente con los herederos y nostálgicos de aquel régimen de crimen y miseria.

https://esradio.libertaddigital.com/fonoteca/2019-11-24/entrevista-a-pio-moa-143540.html

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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El sentimiento del yo

Decíamos que las diferencias entre el hombre y el animal, más concretamente el mamífero, se extienden a muchos aspectos, con gradación tan fuerte que se vuelven cualitativas y no solo cuantitativas. Siendo tanto los aspectos, debemos buscar uno que sea especialmente notable y a su vez esté en la base de los demás. Ya expliqué por qué esa base solo podía ser el sentimiento, en concreto el sentimiento del yo, del entorno inmediato, y del  entorno social y físico. Es obvio que esos sentimientos, esencialmente el amor, el temor y el odio, también el asombro) son en el hombre mucho más variados, profundos y en desarrollo que en los animales;y ellos están en el origen directo del arte y, más indirectamente, de la razón y la ciencia.  

   El individuo o persona se siente a sí mismo en primer lugar y de manera más profunda e inmediata que a cualquier otro individuo. A ese sentimiento le llamamos el yo,  fórmula presente en todas las lenguas. A lo largo de su vida, la persona experimenta cambios físicos, biológicos y psíquicos que llegan a ser muy fuertes, pero siempre se identifica a sí misma como el sujeto de tales cambios, con un nombre que le diferencia de los demás, al menos en su propio ambiente, y con una voluntad particular. 

   Sin embargo las condiciones de formación y conservación del propio yo le vienen dadas desde fuera. No solo el nombre sino el  cuerpo y las condiciones de formación personal le vienen de fuera, no nacen en modo alguno de su voluntad. Así la familia, el lugar y la época en que va a desenvolverse, el medio social… datos sobre los que no suele reflexionar o apenas tener en cuenta una vez su yo se erige en voluntad propia individual e individualizante, o más propiamente personal y personalizante.

   Si empezamos por el cuerpo, encontramos inmediatamente que el yo depende íntimamente de él y que no podría subsistir sin él, pese a lo cual se siente distinto. El yo puede estar muy descontento de su cuerpo y puede incluso matarlo, matando con él al propio yo.  Por su parte, el cuerpo funciona casi completamente al margen de la voluntad del yo, e impone a este una actividad básica, a menudo muy fatigosa, para sostenerse. Las interferencias del yo con el cuerpo suelen ser dañinas…

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Cómo venció Franco a los Aliados / (ar 2) Mamífero sentimental-2. / División Azul

En Una hora con la Historia: el verdadero  Franco, reflejado en sus palabras: https://www.youtube.com/watch?v=Ev1joWze594 

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En tu novela tratas algo que no he visto en otras, aunque puede que lo haya, y es el ambiente en España después de la guerra mundial. Después de haberse salvado de ella, el país estaba expuesto a una nueva, a la invasión por los vencedores.

–Es cierto. Y no solo no hay, que yo sepa, literatura adecuada de la época, es que el análisis histórico es igual de flojo, por no decir falseado. Fue un período de grandes dificultades y vacilaciones. Hasta Serrano Suñer recomendó a Franco congraciarse con los Aliados sacrificando para ello a la Falange.  Franco hizo algún arreglo cosmético, pero desde luego mantuvo a la Falange y al Movimiento. No se dejó intimidar.

–No, pero para ello tuvo que arriesgar mucho.

–El franquismo venció a los Aliados en esta guerra, que no llegó a tener lugar o solo a medias (maquis y aislamiento eran verdaderas acciones de guerra). Los venció por tres razones: porque el principal sector del régimen, con Franco a la cabeza, se mantuvo firme y advirtió que lucharía contra cualquier agresión. Y saber que  se necesitaría una nueva guerra para derrocar al franquismo tenía sus riesgos para quien lo intentase. Esto es lo fundamental, porque sin esa voluntad de vencer todo lo demás está de sobra.

¡No me digas…! Las posibilidades de Franco de resistir a los ejércitos que acababan de doblegar a Alemania eran casi inexistentes.

–La cosa no era tan sencilla para los Aliados.  Franco se percató antes que nadie de  que la alianza entre anglosajones y soviéticos era entre socios  desleales, y por tanto no podría durar. Y de que una nueva guerra en España con  gran parte de Europa en ruinas y con hambre  expandiría los conflictos por otros países como Francia e Italia, con ganancia para los comunistas. Esta es la segunda razón de la victoria franquista, la clarividencia de Franco, y por eso los anglosajones tuvieron que envainarse progresivamente sus intimidaciones, chantajes e intrigas.

Pero no tienes en cuenta que en España había también mucha hambre, represión y descontento y que no todo el mundo iba a apoyar al régimen.

–Precisamente esa es la tercera razón. Había serias estrecheces, como en el resto de Europa. Pero apenas había descontento con el régimen, al contrario había una gran adhesión a él, con más o menos grados, pero muy mayoritaria. Y esta es la tercera razón. La gente sabía lo que había sido el Frente Popular, sabía lo que había sido la guerra mundial, y sabía a quiénes se debía el haberle librado del comunismo y de la guerra europea. Por eso apoyaron a estos.

Es fácil decir que lo apoyaron, olvidando el terror y la represión

–Había una fuerte represión lógicamente, ante las amenazas exteriores y la intrigas interiores, no podía haber debilidades. Los Aliados pudieron organizar el maquis y el aislamiento, pero  el franquismo derrotó a ambos, y eso no habría ocurrido sin la adhesión muy mayoritaria de los españoles.

Aun así,  España perdió la ocasión de tener democracia como en el resto de Europa occidental.

–Digamos dos cosas: casi nadie quería una democracia impuesta por los tanques anglosajones e indirectamente por los soviéticos. Y la experiencia del Frente Popular había desacreditado la democracia para muchos años. España tenía que reconstruirse y construir una sociedad muy distinta de las epilepsias supuestamente democráticas de la república y el Frente Popular. Esto es lo que, aunque de manera confusa, percibía la gran mayoría. Por eso el maquis no arraigó y  por eso la gente soportó sin demasiadas quejas el “ajuste del cinturón” forzado por el aislamiento. Si el maquis hubiera cuajado, por ejemplo, e insisto en que las condiciones objetivas parecían excelentes para ello, la historia habría sido muy diferente. Pero nadie consiguió crear un ambiente de rebeldía en la población, a pesar de que las condiciones objetivas parecían tan favorables por las estrecheces, la represión y el poder abrumador de los ejércitos aliados al otro lado de los Pirineos y del protectorado marroquí. Por parte del gobierno fue necesario, desde luego, un temple muy especial para desafiar todo eso y salir adelante. Casi nunca se reflexiona al respecto.

Puede decirse que el franquismo venció a los Aliados, entonces?

–Ciertamente los venció, primero al impedir una guerra y luego al derrotar al maquis y al aislamiento, como vengo diciendo.  Pero sin la voluntad de resistir de los dirigentes, empezando por Franco, el régimen pudo derrumbarse y dejar paso a una nueva edición de una monarquía enferma y de las demagogias pasadas y probablemente de más guerra civil. La actitud de las democracias fue particularmente miserable, pues mucho debían a la neutralidad de España, y siguieron hostigando al régimen español hasta el final, recuérdese sus moviientos solidarios con los comunistas y el terrorismo.

–No cabe duda de que es un enfoque muy novedoso. Pocos lo creerán.

– Quizá lo crean pocos, pero es la verdad y terminará imponiéndose. Fue una consecuencia histórica fundamental de la derrota del Frente Popular. Sin ella, entre otras cosas España habría entrado en la guerra mundial, habría quedado mucho más arrasada y bajo un poder comunista… Lo he expuesto desde la perspectiva histórica en Años de hierro, y de modo más completo en Los mitos del franquismo. Y también lo he novelado un poco en Sonaron gritos y golpes a la puerta en relación con el maquis. Un personaje comenta que si Franco hubiera vacilado, todo el aparato del régimen se habría venido abajo. Y en la lucha contra el maquis, otro señala la importancia de no dejar dudas a nadie sobre la voluntad de vencer, pues si se crease la impresión de flojera o de que podría vencer el maquis, muchas personas se le habrían sumado, inevitablemente. Casi nadie quiere estar con los perdedores.   

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilSonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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La definición del hombre como mamífero sentimental cambia por completo el enfoque tradicional en la filosofía europea. Para este, la mayor parte de las creaciones culturales resultan incomprensibles, pues la literatura, el arte en general, los mitos y una multitud de comportamientos sociales son básicamente ajenos a la razón, y sin embargo afectan a lo más profundo de la personalidad humana, provocan en ella emociones y acciones que los logros racionales, con ser tan importantes, no consiguen provocar.  En cambio es perfectamente posible entender la razón y sus obras como derivadas del sentimiento.

Por cierto que ha habido intentos de dramatizar la técnica,  como aquellos poemas dedicados al tren de vapor y otros logros técnicos o científicos, hijos más propiamente de la razón,  y que dan risa. No se puede hacer épica, lírica ni tragedia con ellos, y los intentos se hunden en la trivialidad. Pero si quisiéramos hacerlo en serio, tendríamos que recurrir nuevamente a los sentimientos, por ejemplo, los sufrimientos y esfuerzos personales de los innovadores técnicos. Por cierto que no han faltado intentos, como algunas novelas de Ayn Rand, que parten de un supuesto tan dramático como improbable: que el ignorado domesticador del fuego fue asesinado por la tribu o algo por el estilo. ¿Por qué da risa? Porque no solo es falso que los inventores y razonadores hayan sido perseguidos o asesinados por la sociedad beneficiaria (habrá excepciones, claro), sino que, ante todo, los logros de la razón afectan generalmente al bienestar material, meramente utilitario, lo cual es muy importante, sin duda; pero el arte y la religión se refieren al destino humano, y de ahí la profunda impresión psíquica que ejercen sus productos,  cuando son realmente valiosos.

Me doy cuenta de  que la expresión “mamífero sentimental”  suena un poco a broma, como  a título de alguna novela satírica o burlesca.  Parece más noble emplear la palabra animal, aunque sea más volátil (la lejanía entre  una libélula o un erizo de mar y el hombre es excesiva para una buena definición), mientras que la palabra  mamífero suena algo mal. También la expresión “sentimental” suele emplearse como sinónimo de sensiblero o cursi, cosa que no tiene nada que ver en este contexto. Pero provisionalmente continuaré con la expresión, mientras no encontremos otra menos susceptible de chanza.

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Discurso del general Heberlein al primer contingente de la División Azul de vuelta a casa  tras un año en el frente (en el boletín Blau División):

 ”Soldados españoles: hace un año que la DivisiónAzul se formó aquí para marchar al frente del este y luchar contra el bolchevismo. Desde entonces la División se encuentra en combate continuo contra este enemigo y desde entonces el mundo admira las hazañas de la División.  El adversario era taimado, cruel, tenaz, y al iniciar la lucha tuvo todas las ventajas de su parte: era superior en número, conocía el terreno, estaba acostumbrado al clima. De este modo, los combates fueron  muy duros para vosotros, y aún más duras, casi sobrehumanas, las fatigas y privaciones que os impuso el invierno ruso. Habéis soportado todos los rigores, el frío os ha helado la sangre en las venas, pero no habéis dejado vuestro puesto y habéis rechazado al enemigo prepotente. Sin miramientos a las necesidades propias, habéis ayudado al vecino (alemán), duramente acosado y lo habéis liberado. Sea donde fuera, donde y cuando los españoles encontraron  al enemigo, lo han batido. Desde el lago Ilmen reluce la gloria de la División Española sobre toda Europa (…)

 El que lucha  debe estar dispuesto a morir. Las victorias requieren sacrificios. Cada uno de vosotros ha tenido que pasar horas durísimas, durante las cuales estabais más cerca de la muerte que de la vida. Pero una Providencia bondadosa ha tendido su mano protectora sobre vosotros. Sin embargo, muchos de los que marcharon con vosotros ya no pueden formar hoy aquí.  Han tenido que pagar su lealtad con la muerte. No obstante, están aquí presentes y estarán siempre con vosotros como los mejores camaradas que fueron. En esta hora nos inclinamos con profundo respeto y agradecimiento a los valientes caídos (…) Dejareis de pertenecer al ejército alemán, pero el Ejército y todo el pueblo alemán saben de vuestras hazañas y combates. Estamos orgullosos de saberos en nuestras filas  (…) Volveréis como hombres que, en el mayor peligro, se han portado admirablemente y habéis hecho honor al nombre de España…”.

   Me atrevo a creer que en mi novela se reflejan bastante bien las condiciones realmente inhumanas de aquella lucha. Conviene recordar que los divisionarios españoles también dejaron buen recuerdo entre la población civil, y que en años recientes ha habido actos de confraternización entre veteranos españoles y rusos.  

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