Olvidos que matan
** Hay dos fechas fundamentales para España en el siglo XX y lo que va del XXI: el 18 de julio de 1936 y el 15 de diciembre de 1975. De la primera ha dependido la continuidad histórica y cultural de España, y de la segunda el paso a una democracia asentada, como solo podía serlo, en la legitimidad de la fecha anterior y sus efectos. Sin embargo todos los políticos y partidos intentan hacer que esas fechas se olviden, como si no hubieran existido. Y esos olvidos matan. ¿Qué matan? Precisamente la continuidad de España y la democracia. A ello se aplican desde hace años todos, menos, recientemente, VOX
** La Delgado, compinche de Villarejo, bebedora de la copa del juez delincuente Garzón y cómplice de un Doctor en fraudes enfermo de odio a un Franco muerto hace 47 años, de quien ha sido ministra de “justicia” y mandamasa de los fiscales…. ¿Cómo es posible que estas bandas de delincuentes y perturbados gobiernen España? Pues ya ven, es más que posible, es real. E irá a peor, si no lo impedimos entre todos.
**Es lógico que las feministas se identifiquen con las “brujas” que en la edad moderna fueron perseguidas y quemadas por casi toda Europa. Menos en España, donde la Inquisición cortó el crimen al diagnosticar que se trataba solo de algunas mujeres trastornadas. Y es que las feministas actuales son también mujeres trastornadas. Y hombres.
**Cuando tratamos las leyes de memoria y sus “historiadores” no debemos olvidar algo esencial: no viven EN la mentira, sino DE de la mentira.
******************************
Simplismos españolistas
Dice Stanley Payne que le ha alegrado que Hegemonía española y Era Europea esté libre de simplismos españolistas. Esto me parece esencial, porque a menudo la réplica a la leyenda negra se ha hecho con un tono a la defensiva (aunque fuera muy documentado) o bien con retóricas grandilocuentes o con beatería católica (en la que llegó a caer en algún momento alguien por lo demás tan agudo y prodigiosamente erudito como Menéndez Pelayo). Dediqué un capítulo a la religiosidad española de la época, junto con numerosas alusiones en otros. Y hay que decir que, desde el punto de vista intelectual y de pensamiento político, la viveza y potencia de la Iglesia española en en el siglo XVI no tiene parangón con lo que vino desde principios del XVII. Resumido en dos concilios: Trento y Vaticano II. La citada defensa contra la leyenda negra no logró descubrir la evidencia de que las exploraciones y conquistas españolas, más allá de América, inician una nueva era en la historia humana, y que otras potencias europeas tardaron un siglo en imitar las empresas hispanas. Por otra parte, la reivindicación de aquel siglo y medio de hegemonía no puede hacer olvidar la decadencia posterior, y el problema que actualmente se nos presenta, sin visos de solución, pues esa decadencia es hoy muy profunda: ¿puede España, la cultura española, volver a representar algo original en nuestro tiempo, o está condenada a ser un remedo pintoresco y patético de la cultura anglosajona mal contrastado por patrioterías huecas?
Una reseña de Luis Segura.
https://lacuevadeloslibros.blogspot.com/2022/07/hegemonia-espanola-y-comienzo-de-la-era.html?m=0
********************
La mejor novela española del s. XX
Leo que la novela Nada, de Carmen Laforet, “está considerada la mejor novela española del siglo XX”. ¿Considerada por quiénes? Es el tipo de naderías con que trabaja la crítica literaria. Realmente es una excelente novela, en una literatura española que no produjo ninguna que pueda calificarse de grande. Pero hay otras equiparables o superiores. En mi opinión La colmena, de Cela es la más importante del siglo, pese a lo mucho que tiene de falsaria. Y supongo que otros lectores del blog tendrán opiniones distintas, que podrían justificar aquí.
**************************
No conocía este texto, expuesto en el blog por Nebredo:
“Cuando, hace tiempo, el rey de España forzó a los judíos a admitir la religión del reino o irse al exilio, muchísimos judíos aceptaron la religión de los adictos a los pontífices (romanos). Y , como a aquellos que admitieron su religión, les fueron concedidos todos los privilegios de los españoles de origen y fueron considerados dignos de todos los honores, se mezclaron rápidamente con los españoles, de forma que poco después no quedaba de ellos ni resto ni recuerdo.
Todo lo contrario sucedió a aquéllos a quienes el rey de Portugal forzó a admitir la religión de su Estado; ya que, aunque se convirtieron a su religión, vivieron siempre separados de todos, porque el rey los declaró indignos de todo cargo honorífico.”
(Báruch Spinoza, Benito Espinosa en su idioma materno: Tratado teológico-político)



