Moscú (II) La urbe imperial/ Interseparatistas: admiración por doña Aixa

La impresión más fuerte de Moscú es la de una ciudad imperial, con sus pros y sus contras. El poder se siente allí a flor de piel, por así decir. Se percibe en el propio Kremlin y la Plaza Roja, pero no menos en las grandes avenidas, amplios espacios  y edificios oficiales que proliferan por el centro. Edificios con afán de monumentalidad y en los que no falta, incluso en muchos de época soviética, cierto deseo de  armonía  y embellecimiento, tan en contraste con los vulgares estilos funcionales extendidos por Europa del oeste después de la SGM. Hasta en el metro se manifiesta esa peculiar sensación: estaciones monumentales, escaleras mecánicas larguísimas, que parecen bajar a los infiernos  (en previsión de bombardeos, parece ser), andenes y trenes muy largos, con vagones que recuerdan a vehículos militares y que pasan cada minuto y medio, a grandes velocidades y haciendo un ruido casi de guerra… Ese toque imperial le llega a la ciudad desde muy antiguo (“la tercera Roma”), pero fue en la época soviética cuando alcanzó su forma más completa y opresiva: Moscú debía iluminar el mundo entero con el mensaje supuestamente liberador del comunismo.

   Por contraste, Madrid, antaño capital de un gran imperio, tiene un aire muy poco imperial. En su época gloriosa ni siquiera tuvo catedral ni universidad. El poder no se exhibe en grandes edificios, si exceptuamos el Palacio Real, que nunca estuvo aislado por murallas; y el de la Puerta del Sol  que concentró durante  muchos años el poder práctico (ministerio de Gobernación) no deja de ser un caserón de poco fuste y casi simpático y sin historias de terror. Podría comparársele con la sede del antiguo KGB (con otros nombres diversos) y hoy del FSB en la plaza Lubianka. Este es un palacio de cierta belleza y distinción externa cuyo interior guarda, en cambio una historia de auténticos horrores.  También la sede de las Cortes es una construcción modesta y de cierto valor artístico (muy empeorado por su ampliación en tiempos de Felipe González, que le da un vago aire carcelario con sus ventanucos), comparado con el actual edificio de la Duma, enorme y contundentemente feo, en contraste con otras sedes políticas de la ciudad, empezando por el propio Kremlin. 

Capitales con estilo imperial hay otras: Washington, por ejemplo, con sus vastas sedes neoclásicas y en particular con el  enorme obelisco, reminiscencia egipcia que parece concentrar los rayos de una inmensa decisión de poder. También París es una ciudad imperial, aunque con un conjunto más armónico que Moscú, que en su escasa armonía recuerda a Madrid, donde al lado de lugares de verdadera belleza se encuentran repelentes bodrios. Tampoco Londres da esa fuerte sensación “imperial” de las otras . La recuerdo con un centro monumental relativamente pequeño, sin grandes avenidas y rodeado de una extensión enorme de pequeñas casas casi todas iguales o muy parecidas, de ladrillo rojizo o negruzco,  un poco lúgubres pese a la abundancia de jardincillos. En lo cual no dejaba de haber cierta armonía. Eso era hace muchos años, y ahora veo fotos o documentales en que la masa del caserío está salpicada por rascacielos de belleza discutible. En todo caso, el poder allí, como en Madrid, se exhibe poco, parece más bien deseoso de disimular su fuerza por lo demás indudable.

   Ello aparte, Madrid ha perdido por completo cualquier ímpetu imperial, sustituido por una vocación de satélite. Ímpetu o espíritu que no han perdido Washington, Londres, incluso París, y que Moscú parece ir recuperando después de unas décadas de sensación humillante de fracaso. 

     Otro rasgo por así decir imperial de Moscú es su espectacularidad: seguramente la capital más espectacular de Europa, realzada este año por el parque Zariade, con sus gradas a modo de teatro al aire libre, llenas de gente que escucha actuaciones musicales o contempla  las puestas de sol; y  su mirador en forma de paseo elevado de líneas elegantes que parece adentrarse algo sobre el río Moscova y por el que discurren multitudes haciéndose y haciendo fotos del conjunto fantástico de torres, cúpulas, iglesias, palacios y edificaciones  hermosas en dirección a la iglesia de San Basilio, el Kremlin y mucho más allá a lo largo del río.  El año pasado la zona era un enorme socavón, y antes un  enorme y horrendo hotel soviético. Gran parte de la ciudad se encuentra en obras.

   Aunque muchos niegan la realidad del Volksgeist,  el espíritu particular de cada pueblo, creo que existe, y una de sus manifestaciones más claras consiste en el carácter de sus capitales, tan distintas las de unos y otros países. Obviamente, tomadas las personas una por una  todos somos muy parecidos  y en todas partes se encuentran los mismos tipos morales, buenos y malos; pero la interacción popular da ese aire particular a las poblaciones y a sus culturas. Rusia ha sido y sigue siendo una potencia imperial, pese a su declive económico y político. En la retórica oficial nunca ha agredido a otros pueblos, sino que ha respondido a agresiones con resultado final de expansión. Así habría sido con los mongoles, turcos, germanos, suecos, polacos, franceses o alemanes. En parte es cierto, pero no lo son menos sus impulsos ofensivos y expansivos, su mesianismo de III Roma. La SGM vendría a ser allí el último episodio de una contienda de siglos entre germanos y eslavos.

   En otro orden de cosas, pudimos ver en televisión las manifestaciones  en diversas ciudades a favor de Navalni y contra Putin, en víspera de la proclamación de este. Con su retórica quizá demasiado occidentalista, Navalni recuerda a muchos la época de Yeltsin, de desorden,  pobreza y denigración de la propia Rusia supuestamente en nombre de la democracia, y Putin ha anunciado que no permitirá tal cosa. Navalni está acusado de delitos probablemente ficticios para impedirle presentarse a las elecciones, aunque su partido es legal y considerablemente organizado, como demuestra su despliegue en la calle.  Las televisiones concedieron mucho espacio a las manifestaciones, que en Moscú fueron bastante nutridas, aunque no masivas. La policía se interponía y dividía a los manifestantes, pero no vimos ninguna carga. Un guardia con un altavoz se dirigía a “los respetables ciudadanos” para advertirles de que su actuación era ilegal y no debían cortar el paso a los demás. Otros manifestantes gritaban consignas o increpaban a los policías. Estos, de vez en cuando, detenían a alguno, no sé con qué criterio. En Moscú parece que fueron unos trescientos y otros cientos más en el  resto del país. Por el modo de actuar, más bien suave, parece probable que hayan sido pronto puestos en libertad con multas. Los gritos eran “¡Putin no es nuestro zar!”  “¡Rusia será libre!” “¡Vergüenza!” y similares.

   Los periodistas entrevistaban a manifestantes que atacaban a Putin o afirmaban que no había libertad. Uno se quejaba de “la triste Rusia que no se europeiza”. También salían paseantes que apoyaban a Putin. Una anciana manifestante se quejaba de la miseria de su pensión, y un joven decía que exageraba. El periodista preguntaba al joven si conocía la pensión mínima, y este la cifraba en el equivalente a cien euros, pero que trabajando duro se vivía bien. La realidad es que se ven por las calles a viejecillas mendigando o intentando vender cosas poco útiles. Pueden ser viudas de guerra, que perciben una pensión realmente miserable.  Los sueldos son bajos, pero han ido mejorando en estos años y en compensación hay muy poco paro. Se ven grupos de indigentes alcoholizados, generalmente viejos o  envejecidos, como en Madrid y otras muchas ciudades. Recuerdo la primera vez que fui a Londres, los indigentes de Hyde Park y otros puntos, con su tremenda miseria: nos llamaban la atención porque la sociedad inglesa era más rica que la española, pero en España no se veían tales espectáculos, y la mendicidad había casi desaparecido. Hablo de 1965.

 Los antiPutin también criticaban la corrupción, sin duda extendida, aunque no sé si España o Francia, por ejemplo, pueden darle alguna lección en contra. En cuanto a la libertad, una española allí residente comentaba que se sentía más libre que en España, donde ya no podías hablar a favor de muchas cosas ni siquiera con los amigos: ”No tienen ni idea de Israel, del franquismo o de Rusia, pero si hablas a favor de eso ya te marginan o resulta muy violento. La televisión les ha dicho que hay que pensar así, y repiten como loros…” “¿Y el alcoholismo?” “Está muy extendido, siempre lo ha estado, tal vez esté en descenso. Putin tiene fama de no beber y eso viene a dar ejemplo…” “¿Los jóvenes hacen botellón?” “No, claro, el alcoholismo aquí, como en los países nórdicos es más bien cosa de soledad, por la depresión que causan tantos meses sin apenas sol…” Una amiga rusa deseosa de ir a España, se extraña de que a la española le pueda gustar Rusia. Otros le dicen: “¿Hay mejor clima aquí? ¿Hay mejores sueldos? ¿Se come mejor? ¿Entonces que es lo que te gusta…?”.

Otro rasgo típico de Moscú es la veneración a sus poetas, escritores y músicos. Todos tienen sus casas museos, sus estatuas o sus tumbas en las que siempre hay flores frescas. Eso también marca un contraste con Madrid, donde el aprecio o el respeto por las grandes figuras españolas es más bien escaso.

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La reconquista y España

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 A DOÑA AIXA

Ah, mi querida y admirada doña Aixa, de la universidad de Granada, cuyas brillantes intervenciones llevo siguiendo algún tiempo, así como las respuestas no menos inspiradas de mi admirado señor Bofarull i Bofarull, de la universidad Pompeu Fabra, o las de mi paisano Carballeira O´Flanaghan, de la de Princeton: todas ellas repletas de ideas, de argumentos profundos y originales, de envidiables conocimientos históricos y, no obstante, abocadas, por no sé qué desdichado sino, al enfrentamiento no sólo estéril sino, aún diría más, inútil. Bien sé que, al no profesorear yo en ninguna universidad, debiendo contentarme con mis labores de literato ocasional y autodidacto, no podría competir con ustedes en ningún terreno, y, sin embargo, espero sepan perdonar mi osadía al echar mi cuarto a espadas en esta partida, con mis inevitables errores. Pido perdón por adelantado.
La idea de que es el áspero, rupestre y en más de un sentido brutal idioma castellano, impuesto a nuestros pueblos por la fuerza de las armas, por la ley del más fuerte, por la ley de la jungla, la idea de que es ese idioma, dicho en dos palabras, el que nos impide entendernos como sería deseable, se me ocurrió a raíz de leer al gran Américo Castro, prócer ilustre que tantos caminos ha abierto y tantos enigmas históricos ha aclarado científicamente, el cual ya explicó muy bien tanto la propensión invencible de los españoles a la guerra civil como las razones de la misma: la salvaje imposición de los castellanos cristianos sobre la espléndida prosapia de judíos y sarracenos, arrasando culturas magníficas y extendiendo la barbarie africana del uno al otro confín de la península, si exceptuamos al fraterno pueblo de Portugal, tan afín y querido por nosotros, los gallegos.
Como señalé en mi anterior intervención, y como usted, dilecta doña Aixa, está en las mejores condiciones de comprender, la tragedia de la imposición de las castas cristianas sobre las hipercivilizadas culturas de Al Ándalus y Sepharad, y luego la innoble y despiadada expulsión de ambas, trajo consigo, inevitable e inmarcesiblemente, la semilla nefasta de la guerra civil. Fue culminar la mal llamada reconquista, y los españoles no han dejado de asesinarse entre ellos y de oprimir de paso a los pueblos gallego, vasco, andaluz y catalán o canario, que llevan cinco siglos gimiendo bajo su horrísona tiranía.
Hay, sin embargo muy fuertes vislumbres de esperanza hoy en día, cuando el resurgir poderoso de los pueblos musulmanes alumbra una nueva era, y yo, personalmente me huelgo en las noticias sobre la acelerada vuelta a la península de cientos de miles, que pronto serán millones, de hermanos musulmanes, y la conversión de numerosos individuos de los pueblos peninsulares a aquella religión que tantos días de gloria y cultura dio a la península, en especial, mi querida doña Aixa, a su realidad nacional andalusí. Columbro ya el momento en que, entre ellos y nosotros, demos fin, de una vez por todas, a tantos siglos de esclavitud y tinieblas.
No obstante, doña Aixa admirable y admirada, permítame una observación: por mucha sinceridad y corazón que pongamos en la tarea, la cruel experiencia me indica que poco adelantaríamos si, para comunicarnos entre nosotros y planear conjuntamente la ofensiva conjunta y final, utilizáramos cada uno su idioma particular, porque, por mucho que nos duela, las huellas del pasado oprobioso continúan vivas, nos condicionan, nos imponen el terrible idioma de Castilla, y la cosa podría dar lugar a muchos malentendidos, perjudiciales para nuestra causa. No bastan el corazón y la sinceridad. Es su generosidad, doña Aixa, la que le lleva a ese punto de vista lleno, sin duda, de grandeza, y de gran porvenir, como es obvio para todos, pero hoy en día de harto difícil aplicación. Yo propongo, más modestamente, que, haciéndonos bien conscientes de los influjos funestos del idioma en que nos vemos obligados a expresarnos, hagamos un denodado y resuelto esfuerzo por romper su inconsciente condicionamiento, procurando escoger las palabras más suaves y halagüeñas para tratar entre nosotros. ¡Pensemos en la inmensa trascendencia de nuestra lucha común y no malgastemos energías peleándonos entre nosotros mismos, como usted muy bien indica!
Y nada más por hoy, mi querida doña Aixa. Me despido devolviéndole el beso que ha tenido a bien otorgarme.
Suyo, Prisciliano (mis amigos me llaman Prisci) Quiroga Ameixeiras

Bofarull no está conforme

Bueno, doña Aixa, y don Prisciliano, no dejo de apreciar, créanme, sus buenas intenciones, y no dejo de reconocer que la necesidad de emplear un idioma tan infecto como el castellano perjudica inconscientemente nuestras relaciones, etc. etc. Sí, bien, todo eso es cierto, y hasta podría hacerse alguna tesis doctoral al respecto, estoy considerando la idea en mi universidad Pompeu Fabra, que, como saben, realiza una serie de tareas de alto nivel científico, progresista y humanitario, aunque no voy a extenderme ahora al respecto.
No obstante, y aun reconociendo lo que de verdad pueda haber en su aserto, deben ustedes reconocer que no pasa de ser una ocurrencia, o si quieren, una intuición bien orientada, pero un tanto burda, primitiva, achacosa, como de cuando suena la flauta por casualidad. Y la idea precisa, por tanto, una elaboración más profunda, definida y académica, que sólo personas de prosapia carolingia y formación auténticamente científica están en condiciones de elaborar. Insisto en ello, y no lo vean como un intento de minusvalorarles. Pues ustedes, las andaluzas y andaluces, doña Aixa, son de clara estirpe bereber, con sus defectos, pero también con sus virtudes, eso nunca lo negaré, y por tanto muy dadas y dados a bellas fantasías… pero, ¡ay!, poco aptas y aptos para las tareas científicas de alto nivel. Y ustedes, los gallegos, don Prisciliano, no les van a la zaga a los andaluces en cuanto a espíritu fantasioso, aun si éste cabe entroncarlo más bien con su raigambre céltica, sus gaitas y su caldo gallego (delicioso, por cierto).
Y una manifestación de esas llamémosle peculiaridades idiosincrásicas de los gallegos, mi querido don Prisciliano, he podido comprobarla en algunos de sus paisanos, el tal Brétemas y sobre todo el tal Carballeira, de la Universidad de Princeton (¡qué hará en esa universidad, Sant Jordi santo!) que han osado, sin prueba alguna, sin documentación y sin fuentes fiables, afirmar que nuestro héroe nacional, don Rafael Casanova, era en realidad un botifler, y que el verdadero héroe fue no sé qué gallego… Dejémoslo ahí. Qué fácil es ver la paja en ojo ajeno, y qué difícil ver en el propio la viga de hormigón armado como las que colocan en los puentes de las autopistas, como podría haber dicho nuestro añorado Carlomagno, si hoy viviera…
Porque debo insistir, por interés científico, en la inmensa barbaridad, totalmente injustificable, de haber hecho ustedes del día de Santiago el día de la patria gallega. Es decir, han hecho ustedes, y permítanme que se lo diga con el mejor ánimo de conciliación, fraternidad y unidad entre nuestros dos pueblos, han hecho ustedes coincidir su jornada patria con el símbolo por excelencia de la nación opresora. ¡De la nación que lleva oprimiendo a ustedes, los gallegos, desde hace siglos, desde tiempos del rey Miro o del rey Réquila o de quien ustedes quieran, no voy a entrar ahora en esas historias! Con esa insana, bárbara e indocumentada decisión, ustedes se han identificado son sus opresores seculares, señores gallegos, se han identificado con los mismos que les han mantenido y les mantienen en la esclavitud a sangre y fuego. No consigo imaginar una indignidad, una abyección, una sandez mayores que la identificarse con sus brutales amos. Porque aun admitiendo su idiosincrasia céltica y su carencia de los que pudiéramos llamar, en cierto modo metafóricamente, genes carolingios, eso, francamente, me parece excesivo. Me permito recomendarles que se pasen por algún departamento de historia o sociología o filología de la Universidad Pompeu Fabra para que les aconsejen al respecto, siempre en el mejor espíritu de amistad y progreso.
Queda de ustedes afectísimo y seguro servidor
Francesc Bofarull i Bofarull, de la Universidad Pompeu Fabra y ex detective.

 

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Impresiones (superficiales) sobre Moscú (I) / Debate interseparatista

Conozco a españoles que vivieron un tiempo en Moscú en la época soviética, y la describen como una ciudad inmensamente triste, sin apenas locales públicos, con edificios descuidados y sensación de dureza en todo. Por eso sorprende en Moscú la abundancia de símbolos comunistas en estatuas y fachadas, estatuas de Lenin o de Marx en lugares céntricos, etc. Sin embargo si Bréshnief, no digamos Stalin, levantara la cabeza sentiría que alucinaba. Aquellas anchas avenidas sin apenas coches están hoy repletas de un tráfico que provoca frecuentes atascos y aumenta la contaminación en una ciudad ya de antiguo contaminada por las numerosas fábricas. Hace ocho años estuve en San Petersburgo, y se notaba un parque automovilístico avejentado, mientras que hoy los coches son como los que pueden verse en Madrid, si bien peor cuidados. Han proliferado los  pequeños negocios y la ciudad está llena de cafeterías y restaurantes, supermercados, teatros, curiosamente también floristerías y farmacias… Hay calles céntricas peatonales bordeadas de una sucesión de terrazas, con músicos callejeros, etc.  La vida cultural, no sé si de gran calidad, da la sensación, en todo caso, de ser muy intensa y variada, festivales o exposiciones que se suceden unos a otros, y una gran variedad de museos. Las tradicionales tiendas  GUM de la Plaza Roja, antaño populares, están llenas hoy de tiendas de lujo internacionales; tanto en una visita anterior como en la actual, nos dio la impresión de poco movimiento: quizá con poco que vendan ya ganan algo. En las calles, numerosos establecimientos de cadenas extranjeras en cafés y otros negocios. La presencia comercial española es poco visible (existe Zara, por supuesto, empeñada en no parecer española), si bien uno se figura que las posibilidades son grandes; en cambio llama la atención la presencia italiana en marcas y establecimientos: debe de ser una tradición antigua, pues gran parte de los edificios y torres del Kremlin  fueron construidos por arquitectos renacentistas italianos, pese a lo cual el resultado no puede ser más ruso.

    Aunque se dice, algo absurdamente, que las comparaciones son ociosas y odiosas (a veces lo son, pero otras nos permiten entender mejor las cosas), vale la pena hacer algunas comparaciones con Madrid. Se ve mucho turismo ruso (lo hemos comprobado en los hoteles) y poco extranjero (muy poco si lo comparamos con Madrid). La multiplicidad étnica es más evidente que en Madrid, aquí con inmigración mayormente africana o rumana, esta no muy distinguible de la local; allí de origen mayoritariamente asiático, con rasgos mongoloides o caucasianos, claramente distinta en aspecto del elemento eslavo predominante. Así, el exterior físico de la población difiere notablemente entre las dos ciudades. Los moscovitas eslavos son, de promedio, más altos, más robustos y mucho más rubios que los madrileños.  Una conocida lo resumió: son más altos, hablan más bajo y sonríen menos que los madrileños. Habrá en Moscú bastantes musulmanes, pero se les nota mucho menos que en Madrid, muy  pocas mujeres van con burka y ninguna con la cara cubierta. Casi ningún africano.

 Los parques moscovitas son mucho más abundantes, verdes y extensos que los madrileños, aunque la mitad del año estarán melancólicos con los árboles desnudos y la nieve o el barro. Ahora están llenos de  paseantes, cafés y diversiones variadas. En el Gorki, aparte de espías se ven muchas madres jóvenes cuidando a sus retoños. La gente suele casarse muy joven y por eso, dicen, se divorcia mucho. Explicación falsa, porque aquí la edad media de casarse es mucho más tardía y los divorcios no deben de ser menos numerosos, quizá más. Abundan auténticas bellezas eslavas, y las  chicas se arreglan mucho, pero muy pocas con atuendos prostibularios, al contrario que en Madrid. Según otra leyenda, la atención de las jóvenes a su presencia física se debería a la competencia, al haber  bastantes más mujeres que hombres; pero eso solo ocurrió en la posguerra. En la gente casadera hay una ligera mayoría de varones, como en todas partes, hasta igualarse en torno a los 29 años más o menos. Los chicos, sobre todo en el extrarradio, suelen vestir de manera informal con un estilo entre proletario y macarra al modo inglés. Tampoco se percibe exhibicionismo homosexual como en Madrid.

   Hay cuatro rasgos muy comunes entre los jóvenes actuales que creo revelan cierta estupidez generacional: los pantalones rotos, los tatuajes, las chatarrillas en la cara, especialmente los anillos en el tabique nasal, y las camisetas con frases más o menos idiotas en inglés. Estos cuatro rasgos proliferan en Madrid y en todo el occidente europeo. En Moscú solo el primero y el último. Es muy raro ver a una chica tatuada o con “piercings”, y pocos chicos siguen esa moda.  No sabemos si se contagiarán. Las camisetas con frases en inglés proliferan menos que en Madrid, pero se ven muchas.  Entre los jóvenes se percibe admiración un tanto servil por la cultura anglosajona, aunque es fácil comprobar que el idioma no se les da nada bien, como ocurre en Madrid.  En Moscú, uno se da cuenta, a pesar de todo,  de la potencia de la cultura rusa, mientras que en la capital de España la impresión es más bien de satelización cultural.

   Un aspecto que vale la pena considerar es la persistencia de los símbolos soviéticos…


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Un señor Quiroga, que no explica en qué universidad profesa,  interfiere o interviene en la apasionante y apasionada polémica entre brillantes intelectuales separatistas:

Quisiera intervenir en la polémica entre Aixa, Bofarull y Carballeira, en la medida de mis modestas posibilidades:

Intuyo que buena parte de los malentendidos viene de que utilizamos un idioma que nos es ajeno, el español. Un idioma que nos ha sido impuesto, un idioma brusco, brutal, que tiende naturalmente a la expresión insultante y vejatoria, un idioma imperialista, en suma. Aquí se reía un sinvergüenza de que no habláramos cada uno en nuestro idioma vernáculo. Pues no podemos hacerlo, por desgracia, porque no nos entenderíamos.

Para mí, que hay que volver al Tripartito de 1923, firmado en Barcelona por representantes de los pueblos vasco, catalán y gallego. Entonces, en el convite de honor a los gallegos y vascos, el representante vasco Eguileor habló, como decía el periódico Aberri, con “tonos tan vehementemente patrióticos y tan valientes que produjo un entusiasmo delirante. Pronunció la primera parte de su discurso en lengua vasca, y sólo a instancias del público catalán, que quería entenderle, tuvo que seguir hablando en castellano”.

Porque, claro, así son las cosas por desgracia. Esto se lo digo a ustedes, Aixa y demás, porque también aclaraba “Aberri”: “No es cierto, como un papelucho local dice insidiosamente, que el señor Eguileor hablase en castellano porque no sabe euzkera. Él tiene el altísimo honor de conocer perfectamente el euzkera, por haberlo estudiado muy a conciencia de mayor, como sucede también al señor Gallastegui”. Bueno, todos sabemos que Gallastegui y Eguileor nunca llegaron a hablar bien el euskera, probablemente porque todavía no estaba debidamente normalizado como ahora, pero para el caso es lo mismo.

Ya lo hacía notar por entonces el prócer nacionalista catalán Sot i Delclós también en “Aberri”: “Quisiera escribir en cualquiera de los idiomas de estas dos patrias que gimen bajo el yugo de la más injusta de las opresiones. Mas, a pesar de mis fuertes deseos, yo, esclavo, véome forzado a emplear la lengua de mi opresor para comunicarme con mis hermanos de esclavitud ¡Oh ignominia! Quisiera escribir vasco, mas no lo sé, quisiera escribir catalán, mas no lo sabéis vosotros, y de ahí que para comunicarnos nuestros dolores y nuestras tristezas, nos veamos obligados a emplear el idioma español, que nos ha sido impuesto por la fuerza bruta”.

Así escribió entonces aquel noble prócer, y tenía razón. Pero el hecho de tener que entenderse en tal idioma no les impidió ponerse de acuerdo en el común esfuerzo.
Por eso yo os exhorto ardientemente, Aixa, Bofarull, Eguaraz, etc. a que, comprendiendo dónde está la causa de esa tendencia a romper el acuerdo entre nosotros, sepamos neutralizar las malas influencias de un idioma desdichado, sobreponernos a ellas.
Quiero recordaros que el Tripartito, que tan fecundos frutos pudo haber rendido, se realizó en una época de crisis del Estado español, y en acuerdo abierto o implícito con el gran liberador del Rif, Abd El Krim. Y ahora mismo vienen en nuestro auxilio, nuevamente, nuestros también oprimidos hermanos musulmanes. Que esta vez la ocasión histórica no se malogre.

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La cosa sigue, pero doña Aixa deja las cosas en claro:

“Un tanto alterada por la polémica con el señor Bofarull i Bofarull, he estado bastantes días sin leer el blog del ex terrorista que el diablo confunda, y por ello se me ha pasado el inteligentísimo comentario del señor Quiroga  que, leído hace unos días, puede creerme que me ha emocionado. Lo he fotocopiado y repartido entre bastantes profesores y alumnos de mi universidad de Granada, y, créame, todos lo han recibido como quien ve la luz después de andar mucho tiempo tanteando entre sombras.

Yo estaba bastante desconcertada por la forma como catalanes, gallegos, andaluces, vascos y otros estábamos, como quien no quiere la cosa, enfadándonos y echándonos cosas en cara, en lugar de unir nuestras fuerzas contra el común opresor. ¿Por qué, por qué tenían que ser así las cosas, por qué no podríamos disimular nuestras faltas y dejar de lado querellas y desprecios, en aras del bien común? ¡Parecía cosa del demonio, o del destino!

Y usted, con auténtica genialidad, perdone si ofendo su sentido de la modestia que adivino tras sus inspiradas palabras, ha encontrado la raíz del mal en un par de frases, como quien dice, en fin, lo propio de una mente fuera de serie. Créame que le envidio.

Ha dicho usted: “Intuyo que buena parte de los malentendidos viene de que utilizamos un idioma que nos es ajeno, el español. Un idioma que nos ha sido impuesto, un idioma brusco, brutal, que tiende naturalmente a la expresión insultante y vejatoria, un idioma imperialista, en suma.”

¡Pues ahí está, efectivamente, la raíz del mal! No puedo apoyarle a usted del todo cuando asegura que si cada uno hablase su idioma propio y natural no nos entenderíamos. ¿Por qué no? ¿Por qué no podríamos estar los vascos, los catalanes, los gallegos y los andaluces hablando cada uno su propio idioma y entendiéndonos perfectamente? Eso podríamos lograrlo con la mayor facilidad porque lo que cuenta, lo que realmente tiene valor es que las palabras salgan del corazón, que sean sentidas y sinceras. Ese es el lenguaje universal, el lenguaje del corazón, en el que todos nos podemos entender perfectamente.

Tenemos la enorme suerte de poseer esta riqueza idiomática, que nos aparta del tosco y feroz idioma castellano o español, y ¡somos tan tontos, incluso, perdóneseme que lo indique, tan acomplejados, que no la aprovechamos a fondo!

Aixa Modrejón Cogolludo (La Doncella Dorada Bajo la Fuente, en idioma árabe -andalusí)

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Los nacionalismos vasco y catalán: En la guerra civil, el franquismo y la democracia de [Moa, Pío]

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Bajo el imperio de las manadas / Interseparatistas (VI) Carballeira O´Flanaghan sacude a Bofarull, o a la inversa

 

Escriben las monjas carmelitas de Fuenterrabía: “Nosotras no vamos a fiestas, no ingerimos alcohol y hacemos voto de castidad. Es una opción que no nos hace mejores ni peores qua nadie, aunque paradójicamente nos haga más libres y felices que muchxs. Porque es una opción LIBRE, defenderemos con todos los medios a nuestro alcance (este es uno) el derecho de todas las mujeres a hacer LIBREMENTE lo contrario” Y añaden “tenemos responsabilidad con nuestras palabras y nuestro silencios”. Este mensaje les ha valido muchas felicitaciones de los enemigos de la Iglesia.

Empecemos por los silencios: ¿han dicho algo, por poner un ejemplo, sobre los asesinatos de la ETA, sobre los homenajes a los asesinos, sobre las dos mujeres de guardias civiles apaleadas recientemente por proetarras, sobre la lenidad con que son tratadas las violaciones en varios países de Europa cuando las cometen musulmanes, sobre el asesinato de Alfie, sobre las leyes totalitarias de género, etc., etc.? No se les conocen opiniones al respecto. Y sí, todo eso  las hace muy responsables, ya lo creo. Las hace corresponsables además, de la ruina en que se halla la Iglesia en Vascongadas, de donde antaño salían tantas vocaciones religiosas. Ese silencio las hace cómplices también de los crímenes terroristas. A última hora, algunas autoridades eclesiásticas han pedido perdón por las colaboraciones del clero vasco con la ETA. Que continúan. Claro que, ¿quién puede reprocharles nada después de la colaboración mucho más delictiva de Zapatero y Rajoy?

Y vamos con las palabras. Esas monjas destrozan cualquier sentido de la palabra libertad equiparando a las conductas decentes las borracheras, las drogas, las orgías sexuales de las que a menudo salen embarazos y luego abortos… siempre que se practiquen “con libertad”. Es difícil una mayor degradación moral, precisamente en quienes se supone que deberían dar ejemplo. Y volviendo a los silencios, ¿no tendrían que decir algo sobre esas conductas “libres” cada vez más extendidas entre las jóvenes y que traen los peores efectos no solo morales también físicos, degradantes, incluido el crimen del aborto?

Y un poco más: ¿han leído estas necias redomadas la sentencia del caso? Es evidente que no, como la casi totalidad de las y los que chillan demencialmente porque no se hayan considerado violación unos actos que resultan muy dudosos, dada la incoherencia y contradicciones de la supuesta violada. Aquí sí que les correspondería guardar silencio a esas degeneradas, tan deseosas de hacer el juego a la histeria desatada de las feministas, tan bien explotada por los partidos infectos que están destrozando el país.

Porque lo único claro en todo este asunto es el intimidador griterío para sustituir cualquier noción de justicia por la presión histérica  sobre los jueces aprovechando una sentencia dudosa. Lo único claro es el ataque desaforado al estado de derecho, ya prácticamente desarbolado desde que el PSOE rescató a la ETA de la ruina para premiar sus asesinatos y convertirla en una potencia política. Un ataque en que participan, significativamente, Otegui y los etarras junto con los separatistas catalanes, la anglómana Ana Botín, la Cospedal, el Rivera y tantos politicastros más de los cuatro partidos, no criticando una sentencia judicial, sino intimidando a los jueces y amenazándoles directa o indirectamente. Parte esencial de esta campaña es la actitud manipuladora de la mayor parte de los medios de masas, que degradan el periodismo al mismo nivel que esas repulsivas “monjitas”.  Hoy, presumir de periodista es peor que presumir de prostituta, tristemente.

Las feministas y compañía se han declarado ellas mismas “manada”, igual que los supuestos violadores. Y son manadas, efectivamente, unos y otras. En una sociedad cada vez más animalizada e histérica, que corre hacia el totalitarismo. Pero cuanto más intentan imponerse, con mayor energía hay que hacerles frente. Porque atacan las propia existencia de una sociedad libre. la libertad de todos.

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Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

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*Dice la Botín: “El veredicto de la Manada es un retroceso para la libertad de las mujeres”. Lo que es un retroceso para la libertad de mujeres y de hombres  son las totalitarias leyes de género.

*En una Europa que fomenta el aborto, la homosexualidad, la inmigración masiva, que pretende regular hasta los sentimientos de las personas, la vida de un niño vale poco y los derechos de los padres menos aún. Es el totalitarismo (aparentemente) blando. Reaccionemos.

*Es repugnante que estén denunciando los homenajes a la ETA y no denuncien al gobierno que los facilita, el que junto con ZP, ha hecho de la ETA una potencia política y está desmantelando el propio estado.

*La Cifu da las gracias “a todos, de corazón”, por no sé qué. “Gracias, Cifu, por largarte de una vez de la comunidad y dejar de perseguir los derechos y libertades de las personas decentes. Muy amable de tu parte”.

*El PP es un partido perjudicial y fallido. Si en él quedara un resto de honradez y de preocupación por España, trataría de desaparecer de forma controlada, dejando el espacio a VOX

*El derecho de “las” (algunas) mujeres a emborracharse, tomar drogas, quedar embarazadas de cualquier manera. El nuevo modo del clero proetarra de concebir la libertad.

*Como a Rusia no pueden agredirla directamente como a Irak, Libia o Siria, tratan de arruinarla estos piratas de la “democracia”, tan satisfechos de los cientos de miles de muertos y refugiados que vienen provocando.

*El gobierno es el mayor y más eficaz cómplice de los separatismos, de la ETA, de Gibraltar, de la mafia LGTB… Ahí es donde está.

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Carballeira O’Flanaghan sacude a Bofarull…

Un señor Bofarull i Bofarull de una llamada universidad Pompeu Fabra, que, por lo visto, quiere competir con la de Princeton (por favor, no sean ustedes crueles y no se rían) se ha dedicado, por lo que veo, a difamarnos a los gallegos, con el pretexto de que yo, afirma él, ataco no sólo a él, sino a Cataluña. Nada menos, señor Bofarull, ex detective y, supongo, recogedor de la basura en algún tugurio de esa llamada universidad Pompeu Fabra: usted no tiene ni puñetera idea de lo que habla. Galicia, desde luego, recobrará sus derechos históricos pese a quien pese, se extenderá por toda la amplitud del reino suevo, de Ortegal al Duero, del Atlántico hasta Ávila, o más, si las investigaciones pertinentes atestiguan así la extensión de aquel reino. No ignoro, los patriotas gallegos no ignoramos, que tendremos problemas serios con leoneses y castellanos, y para ellos nos preparamos; como también problemas fácilmente solucionables, mediante la diplomacia, con nuestro hermano y razonable pueblo luso; pero el recobro de los legítimos derechos gallegos es sólo cuestión de tiempo…
    Como usted observará, en nuestras reivindicaciones no entra ni un centímetro cuadrado de los Països Catalans, y por lo tanto no tenemos con ustedes el más mínimo roce. ¿A qué vienen entonces esas arrogancias y esas presunciones, carolingio de pandereta? ¿Quieren buscarse ustedes problemas donde no los hay? Y mire usted, don Francesc, presuma menos de científico y demás, sobre todo delante de mí, y, cuando sus labores en los tugurios le dejen un rato libre, estudie un poco de historia, por favor, eleve usted su cultura y entérese de quién fue realmente Rafael Casanova, su flamante héroe nacional. Y cuando se entere, nos lo cuenta, ¿eh? Con seriedad y sin ínfulas “carolingias”. Porque ahí, yo estoy de acuerdo con Brétemas, de las pocas cosas en que estoy de acuerdo con él: el verdadero héroe fue el gallego Antonio de Villarroel, que les defendió a ustedes contra los Borbones, sin conseguirlo porque el material humano, qué quiere usted que le diga, no era de primera calidad, y además le estaba saboteando de continuo el Gran Botifler Casanova, ese individuo a quien ustedes rinden  un irrisorio homenaje año tras año. Vamos, que…. Entérese bien, buen Bofarull, y luego nos lo cuenta. ¿De acuerdo?
Sólo coincido en parte con usted en relación con doña Aixa Etc. y Etc., una fantasiosa africana que con el cuento de la concordia y la amistad contra el enemigo común nos las quiere meter dobladas. Doña Aixa Etc. y Etc., mire usted, podemos actuar juntos contra el enemigo español, si se da el caso, que no creo, porque nosotros ya nos las apañaremos solos. Pero en todo caso se agradece la intención. Ahora bien, fantasías no, ¿eh?
Un cortés saludo a todos,
Camilo Carballeira O’Flanaghan, de la Universidad de Princeton
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… Pero Bofarull es de armas tomar:

Siento verdadera repugnancia en escribir en la blogia de un españolista desvergonzado y abiertamente fascista y terrorista o ex terrorista, que me da igual, como el del señor Pío Moa. Siento verdadera repugnancia, insisto, pero como, con la mayor desvergüenza, doña Aixa y el tipejo ese de Princeton o que dice ser de Princeton, insisten en lanzar desde ahí sus insidiosas, calumniosas y anticientíficas tiradas contra Cataluña y mi modesta persona, que sería lo de menos, pero sobre todo contra Cataluña, no tengo más remedio que introducirme en el cubil de la fiera para medirme con esa canalla. San Jorge me asista.
Mi universidad Pompeu Fabra no quiere, señor (¿?) Carballeira, competir con la de Princeton. Yo sólo he dicho que en nuestra universidad se realiza un trabajo científico, progresista y erudito de primera línea, como está reconocido hoy día en toda Europa. ¿Que en Princeton lo hacen todavía mejor? Lo ignoro, y no me preocupa lo más mínimo, porque yo soy partidario de la cooperación, la colaboración y la comprensión, no de esa machista, neoliberal y obsesiva competencia de que hacen gala en Estados Unidos. Y en cuanto a que soy un limpiador de tugurios, mire, señor (¿?) Carballeira, me parece evidente que usted me atribuye su oficio en Princeton, porque no puedo ni imaginar que una persona como usted pueda desempeñar una tarea mejor en esa universidad de la que usted presume tanto y que, le insisto, aquí no nos impresiona lo más mínimo.
Ya le he dicho en otras ocasiones que no quiero inmiscuirme en los asuntos internos de un pueblo hermano y oprimido por el imperialismo estatalo-español. Pero ustedes, con sus pretensiones completamente fuera de lugar en el mundo académico, desprestigian, no sé si se dan cuenta, su propia causa. ¡Rey Miro por aquí, rey Miro por allá! ¡Resucitar el idioma suevo, el “auténtico”! ¿Pero se dan cuenta de las barbaridades anticientíficas, antiacadémicas y en el fondo reaccionarias que están soltando?
No puedo extenderme ahora, pero me permitiré decirle que tiene mucha gracia que nos vengan hablando del “botifler” Casanova y riéndose de la Diada unos tíos que no han tenido mejor idea que la de declarar el día de Santiago, el patrón del Estado español, el matamoros, el de “cierra España”, como alguno de ustedes mismos ha reconocido, declararlo, digo “Día da Patria Galega”. Son ustedes una panda de locos, y no se lo digo por insultar, sino por describirlos.
En cuando a doña Aixa… Bueno, es doña Aixa. Qué le vamos a hacer.

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La vida como aventura / Interseparatismo (VI) Bofarull aclara las ideas a Aixa

Escribe Pío Baroja. “Me reprocha una señora que al hablar de Felipe Trigo diga de este autor que creía ver misterios en el comisionista, en el estudiante y en el café de una ciudad de provincia. ¿Y por qué no? –me dice– ¿Es que solo los aristócratas o los millonarios son interesantes?  Yo, para contestar a esta señorita o señora tendría que dar muchas explicaciones y quizá no valga la pena. El pensar que el estudiante y el comisionista, en general, carecen de interés novelesco, no quiere decir que yo crea que lo tengan el aristócrata o el millonario”. 

    A mí me parece que el interés novelesco de cualquier personaje depende ante todo de cómo lo trate el novelista. Hay novelas malas sobre temas y personajes de interés y novelas buenas sobre sucesos de apariencia trivial o anodina. Porque la vida humana solo es en apariencia anodina. Todos tenemos experiencia de temporadas en las que la vida parece estancarse, en que los días se repiten, aburridos y rutinarios sin nada de interés, generando neurastenia. Pero  esa pesadez vital procede de corrientes anímicas encontradas que se anulan. Chéjof describe muy bien esa sensación de estar en una especie de pantano del que los personajes quieren salir pero  del que, por razones complicadas, no les es posible. El propio Baroja hace interesantes en algunas novelas las acciones de gentes lumpen y sin perspectivas, lo que no es fácil sin caer en la chabacanería. También hay una literatura costumbrista convencional y sin gracia aunque con gracieta, o un realismo cutre, pero no sin valor literario, como el de Cela, o sobre todo el de Céline, en que alcanza cotas de tragedia..

   La vida humana transcurre entre dos sucesos, la concepción y la muerte,  ajenos al individuo, sobre los que este carece de cualquier autonomía y cuya intención o sentido caen fuera de sus capacidades intelectivas (el suicida puede adelantar su muerte, pero esta sigue siendo un hecho por completo ajeno a él). Dentro de esa realidad misteriosa, de una incertidumbre radical, transcurre un tiempo en el cual la incertidumbre se mitiga, se relativiza, sin desaparecer. El individuo no sabe el tiempo que vivirá ni puede prever ni determinar un sin fin de sucesos que le afectarán inevitablemente;  pero sí puede prever algunos y ejercer sobre ellos su voluntad o su deseo. La vida es, al menos en parte, controlable y segura, y ello permite a las personas vivir e incluso disfrutar a pesar de los imprevistos, accidentes y contrariedades, que por otra parte no afectan por igual a todos. Pero lo imponderable les está acechando siempre, y eso, junto con sus reacciones, hace de la vida humana una aventura.

    Por lo general, la gran mayoría huye de la aventura y busca la seguridad, mientras que otras personas buscan la aventura, incluso el riesgo mortal, no por deseo suicida sino por desafiar el destino o probar sus fuerzas. Estas son las que, a primera vista, ofrecen más interés novelesco. Pero la  vida más anodina y menos insegura también lo tiene, aunque la aventura transcurra más en la psique del individuo que en sus acciones externas.

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

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Este viernes hablaré sobre la situación actual en relación con Gibraltar, y las opciones posibles. En el Centro Riojano de Madrid, Serrano 25, a las 7,30 de la tarde, terminando así este primer seminario, en el que han intervenido José María carrascal, Guillermo Rocafort y Salvador Fontenla.

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La guerra civil organizada por el PSOE en 1934 fracasó porque en la población los odios aún no eran suficientes. Mediante una campaña falsaria sobre las “atrocidades de Asturias”, consiguió envenenar a la sociedad española, exacerbando el odio https://www.youtube.com/watch?v=w8h_1COz_tQ … … … …

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  Mi corresponsal de Reus me envía la siguiente nota del señor Bofarull i Bofarull, de la Universidad Pompeu Fabra. Estoy de acuerdo con él en que apenas merece la pena hablar con los no carolingios:

«He hecho polvo, materialmente, los argumentos del pretencioso pedante señor Carballeira O´Flanaghan, de la Universidad de Princeton –eso dice él, habría que ver qué hace en esa universidad–, el cual ni ha osado a replicarme. Aclarada la cuestión, me dedicaba yo, tan tranquilo, a mis tareas investigadoras, docentes y creativas, cuando unos alumnos me han mostrado las memeces vertidas por algunos individuos contra mí y, lo que es más grave, contra Cataluña. ¿Qué hacer? Pensé no gastar un minuto con gentes tan ineducadas e intolerantes, pero no podría callar sin hacerme cómplice de los desvaríos de unos personajillos grotescos, anticatalanes y anticientíficos, que siembran la confusión, dividen nuestras fuerzas y obran de hecho como agentes provocadores del nacionalismo español. Y me da igual si lo hacen pagados o gratis, y hasta con buena intención. Todo tiene un límite, y las buenas intenciones no pueden justificar la estupidez, la falsedad y la ignorancia.

Ha destacado por su falta absoluta de seny el señor Eguaraz Hernandorena, quien con inenarrable desvergüenza me exige reconozca, con el corazón en la mano, que los vascos bla-bla-blá, y los catalanes están muy por debajo de ellos en diferencias nacionales. Muy bien, pues con el corazón en la mano dígame usted, lenguaraz Eguaraz: ¿son los vascos tan europeos y civilizados como los catalanes, ein? ¿Tienen algo de carolingios, ein? Lea y medite, buen hombre, si se lo permiten sus cortas entendederas, estas frases simplemente iluminadoras del Molt Honorable Jordi Pujol, pronunciadas en una visita internacional a Aquisgrán, sede del gran Carlomagno: Cataluña nació como pueblo y como nación hace mil doscientos años, como una marca fronteriza del Imperio de Carlomagno. Cataluña es el único pueblo del Estado español que nace ligado a Europa y no, como los demás, como una reacción autóctona del legitimismo visigótico contra los musulmanes. ¿Se entera usted, buen hombre?

Si el orate Sabino Arana –sí, orate, aunque duela—, nos insultaba a los catalanes tratándonos de españoles, lo cual precisa una falta de pudor, de espíritu académico y de actitud dialogante difícilmente superable; si aquel orate, insisto, y si le pica se rasca, suelta tales dislates, nosotros, catalanes auténticos, esto es, separatistas, podemos afirmar sin faltar en lo más mínimo a la verdad histórica que ustedes, como los demás pueblos de la península, gústeles o no, a duras penas pueden llamarse europeos, y de carolingios, desde luego… ¡venga, hombre! A nosotros nos enorgullece nuestro carácter tolerante, nuestro seny, nuestro ese no sé qué tan difícil de definir, pero evidente para cualquier observador imparcial, que nos sitúa a otro nivel, ¿comprende usted? Y le dejo, pobre señor Eguaraz, por compasión no quiero pulverizarlo a usted, que tanta envidia demuestra ante la formación universitaria de otros. ¡Firma usted “Sin otro título que el de Buen Basko”! Mire, muchacho, no quiero hacer sangre, pero créame que le vendría bien algún curso en la Pompeu Fabra, para quitarse algo del pelo de la dehesa.

En cuanto a las chillonas, indoctas e ignaras tiradas del señor Brétemas sobre nuestro héroe y mártir nacional, el inolvidable Rafael Casanova, a quien homenajeamos fervorosamente los auténticos catalanes cada 11 de septiembre, y su torpe intento de sustituirle por Villarroel, las pasaré por alto: él mismo se califica con tales sandeces.

Más lamentable me ha parecido que la oficiosa doña Aixa Modrejón Cogolludo dé a entender que Casanova pudiera ser un botifler, pero que lo que cuenta es que el pueblo crea otra cosa: mire usted, doña Aixa, eso podría valer para Andalucía, pero no para aquí. Aquí la gente no se deja engañar, porque el espíritu científico y racional está tan arraigado en la mente catalana, que no acepta cualquier bobada simplemente porque halague su fantasía. Si Casanova es nuestro héroe nacional se debe a que su heroísmo está perfectamente contrastado por las más rigurosas investigaciones históricas y científicas. No hay ahí mito, no hay capricho, créame. En la Pompeu Fabra lo tenemos muy claro.

Usted, doña Aixa, es andaluza o andalusí, y como tal árabe-africana, como muy bien indicaba su buen líder Blas Infante. Pueden ustedes creerse, si quieren, el cuento ese de los “baños estupendos” andalusíes mientras los catalanes no nos lavábamos, y no voy a poner en cuestión las excelsas cualidades de la civilización andalusí ni su derecho a mandar a paseo a la maldita España. Pero es indudable que ustedes, como africanos, cultivan más la fantasía que la razón, y no me llame racista por señalar esta evidencia. Cada pueblo tiene sus peculiaridades; para qué, si no, querríamos separarnos de la infame España. Sin que ello entrañe ninguna superioridad o racismo. Bien al contrario, nosotros partimos de la tolerancia, la ciencia y la aceptación del “otro”, ¿entendido? Por eso no vemos inconveniente en aceptar que a ustedes les distingue la fantasía como a nosotros el espíritu racional y científico, a ustedes la cultura africana como a nosotros la europea; a ustedes el toque arábigo como a nosotros el carolingio. A cada cual lo suyo, y todos tan contentos y bien avenidos, ¿no le parece?

¡Ah! Y eso de que Modrejón Cogolludo significa en árabe “la doncella dorada bajo la fuente”, mejor cuénteselo a sus compatriotas andaluces, porque si lo dice en Cataluña puede que nos dé un ataque de risa, y no es por ofender, ¿eh? Y, señor Brétemas, no se haga ilusiones: jamás su Villarroel sustituirá a Casanova en el corazón de los auténticos catalanes, ya puede usted subirse por las paredes o cantarlo en flamenco. Siga usted con sus fantochadas sobre el rey Miro y déjenos en paz a los catalanes, ¿vale? Y, volviendo al lenguaraz Eguaraz, es verdad que conmemoramos una derrota, pero una derrota digna y heroica, no una derrota vergonzosa y traicionera como alguna no tan antigua y de la que ustedes saben mucho, ¿eh? En pro del buen entendimiento entre los nacionalismos catalán y vasco me abstendré de entrar en detalles, pero quizá la palabra Santoña le indique a usted algo.

Con la esperanza de que hayan entrado ustedes en razón y no tenga yo que perder más tiempo en clarificar algunas cosas elementales, les saluda con el más tolerante , europeo y racional espíritu carolingio,

Francesc Bofarull i Bofarull, de la Universidad Pompeu Fabra.»

 

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El caso Cifuentes y la putrefacción de una democracia.

La guerra civil organizada por el PSOE en 1934 fracasó porque en la población los odios aún no eran suficientes. Mediante una campaña falsaria sobre las “atrocidades de Asturias”, consiguió envenenar a la sociedad española, exacerbando el odio https://www.youtube.com/watch?v=w8h_1COz_tQ … … … …

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Este viernes hablaré sobre la situación actual en relación con Gibraltar, y las opciones posibles. En el Centro Riojano de Madrid, Serrano 25, a las 7,30 de la tarde, terminando así este primer seminario, en el que han intervenido José María carrascal, Guillermo Rocafort y Salvador Fontenla.

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Nada puede ser más ejemplar e ilustrativo de la situación española que el caso Cifuentes. Esta señora  tiene la ideología zapateril al completo: es LGTBI, republicana, milita fervorosamente  en un partido engordador de separatismos, de Gibraltar, de la ETA (esto último no con Aznar), favorable a regalar “grandes toneladas de soberanía” a la burocracia de Bruselas… Un partido corrupto y antifranquista (y esto es decisivo), fiel cumplidor de la totalitaria “memoria histórica” inventada por el partido de los “cien años de honradez”. En otras palabras, la señora podría estar perfectamente en el PSOE, en Ciudadanos o incluso en Podemos, porque las diferencias ideológicas entre todos ellos son apenas perceptibles. Zapatero “el idiota Zapatero” según muchos, imprimió profundamente su huella en la política española, siguiéndole luego Rajoy y destruyendo toda posibilidad de regeneración democrática dentro del sistema salido de la Transición. La regeneración que tantos españoles pedían tras el desastre de Felipe González y que Aznar prefirió evitar “pasando página”. 

    Cifuentes sabía hacer demagogia con desenvoltura, y apenas disimulaba su ambición de llegar a presidenta del país, un objetivo en el que chocaba con “Sexy Soraya” (http://blogs.libertaddigital.com/conectados/sexy-soraya-4316/ ). Fue muy significativo el caso de su falso máster, porque sacó a la luz  el mismo tipo de fraude académico cultivado por gran número de políticos de todos los partidos. Pues  un rasgo de nuestros políticos es, junto con una inclinación a corromperse, cierto semianalfabetismo que les lleva a querer presumir de “cultura”. En la página de internet de las Cortes desaparecieron de pronto muchos másteres. Decía una historiadora que “analfabetos siempre los hubo pero ahora salen de la universidad” Este “ahora” lleva ya muchos años. Estos políticos degradan todo lo que tocan, sean las cajas de ahorros o la universidad. Como sea, Cifuentes representaba perfectamente al PP actual. Es, por decirlo en términos vulgares, “pija, progre y jeta” los tres valores más respetados en ese partido, los dos últimos muy compartidos por los demás.

    Un fraude como el de Cifuentes conllevaría,  en una democracia real, la renuncia al cargo. Pero esa buena señora se sentía “mucho más fuerte de lo que algunos creen” (por fuerte hay que entender jeta), así que en lugar de renunciar al cargo renunció al máster.  Y dijo que no dimitiría si no se lo pedía Rajoy, el cual no le exigió nada. Sin embargo, la oposición, que no difiere en casi nada de ella pero que pelea, lógicamente por los jugosos cargos políticos, se aferró al máster como un perro de presa, provocando en el PP un considerable desgaste. Y de pronto llega el golpe de gracia: el vídeo de su pequeño y sórdido robo de unas cremas en un supermercado.

   ¿De dónde salió ese vídeo? La empresa dice haberlo destruido a los 30 días como marca la ley. Puede ser verdad o no. Lo  cierto es que cayó en manos de alguien que ha sabido usarlo en el momento oportuno. Ese alguien pudo ser muy posiblemente el CNI, una de cuyas misiones consiste, desde Felipe González, en espiar a políticos e incluso al rey, convirtiéndose en manos de quien lo maneje en un instrumente definitivo de  chantaje. El CNI está en manos de Sexy Soraya, tan ambiciosa como Cifuentes, aspirantes ambas a ser una Clinton triunfante en España. Y  la hipótesis de que sea Soraya quien está detrás de las desgracias de Cifuentes tiene mucha verosimilitud, aunque, por supuesto, sigue siendo solo una hipótesis. Puede ocurrir también que el vídeo hubiera caído en manos de la izquierda, pero de ser así habría salido a la luz antes, muy probablemente.

   Y aquí entramos en otra faceta del asunto. Como dije al principio ,Cifuentes no solo es una gran promotora de la ideología LGTB sino que, abusando del poder  en forma tiránica y totalitaria, ha impuesto multas, alentado el chivateo y  perseguido a quienes rechazan esa aberrante ideología, atacando  para ello las libertades de conciencia, opinión y expresión.  Y ha impulsado una ley para adoctrinar en las escuelas, desde la infancia, en tales concepciones de la sexualidad y la vida. Esto lo ha hecho junto con Ciudadanos, Podemos y PSOE, que desde el punto de vista ideológico han formado un régimen de partido único. Estamos ante gravísimos atentados no solo contra las libertades políticas sino contra la misma libertad personal, actos que pisotean de modo totalitario y despótico la Constitución y lo que normalmente se entiende por democracia. Sin embargo esos partidos lo consideran “normal”. Cuando se llega a esos extremos, es lógico que la lucha política se degrade en peleas despiadadas por los cargos, los sueldos y las corrupciones, y se salden  del modo mafioso como se han saldado con Cifuentes.

   Estamos, llevo tiempo diciéndolo, en una democracia fallida, o enferma o podrida, como se la quiera llamar, y  solo expulsando a semejante clase, casta o chusma política podrá la democracia regenerarse y el país sobrevivir. Porque la misma existencia del país está ya en juego. En su maquiavelismo de aldea, el PP (Sexy Soraya en particular) ha impulsado mediáticamente a Podemos  a fin de recuperar los votos del miedo. La pregunta  que muchos se hacen es: “El PP puede ser muy malo y apenas distinguirse de los otros, pero si cae, ¿quién le va a sustituir?   ¿Vendrá algo parecido a un Frente Popular?” El miedo es lógico… a medias. Es la nefasta política del PP la que está abriendo el camino a un nuevo frente popular, que, aunque casi nadie lo recuerda, fue una alianza entre separatistas, totalitarios y golpistas. Alianza de hecho que vuelve a dibujarse en el panorama actual. En la república, la derecha, aunque torpemente, defendía con cierta coherencia unos valores esenciales. Lo nuevo históricamente es que aquellos valores  han sido barridos por el PP, el cual no solo hace una política apenas distinguible de los demás, con diferencias solo de matiz, sino que al mismo tiempo ha bloqueado  cualquier alternativa con el supuesto “voto útil”. Es preciso que el PP desaparezca y que deje espacio a una alternativa real, que frene los procesos de disgregación nacional, de falsificación de la historia por ley, de perversión de menores por ley, y de corrupción generalizada.

   El proceso de putrefacción del actual sistema está muy avanzado, el descontento aflora por todas partes y ha surgido un partido, VOX, que, el menos en algunas cuestiones esenciales supone una ruptura con el zapaterismo. Le faltan algunas cosas, como una doctrina internacional clara pero está realizando bastantes acciones muy meritorias. Las circunstancias le son muy favorables  y parece estar haciendo un gran esfuerzo para aprovecharlas y romper los muros del gueto mediático donde lo habían encerrado el PP junto con los demás partidos zapateriles. En estas circunstancias VOX podría dar un verdadero salto adelante, como el que dieron hace pocos años Ciudadanos y Podemos, ganando influencia real. Esta posibilidad, que me parece muy real, tiene también sus riesgos, porque atrae siempre a numerosos personajes equívocos. Por ello VOX debería dedicar gran atención a la formación de cuadros o expertos políticamente instruidos y fiables. Porque la lucha va a ser inmisericorde, y exigirá grandes dosis de habilidad y firmeza.

   Y esta es la situación: una democracia en estado de putrefacción de la que va emergiendo una alternativa. Que no debe malograrse.

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Está en marcha una enorme campaña de intoxicación sobre la guerra civil y la historia reciente de España. Antídotos:

los mitos del franquismo-pio moa-9788490603499la guerra civil y los problemas de la democracia en españa-pio moa-9788490551394Mitos de la Guerra civil, los (Bolsillo (la Esfera))

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