Franco, siempre actual: Preston, Viñas y compañía.

Blog I. ¿Hay demócratas en España? / Miseria de Pujol (artículo antiguo): http://gaceta.es/pio-moa/hay-democratas-espana-06112015-1918

*************************

Con motivo del 40 aniversario de la muerte de Franco están saliendo muchos comentarios y libros.  En 2002 un historiador despistado, Moradiellos, publicó una Crónica de un Caudillo casi olvidado, de valor historiográfico tan improbable como su título. Viñas, gran admirador de Negrín, el político más corrupto y expoliador de España en al menos dos siglos, va a presentar pronto otra biografía en la que quiere convencernos de que Franco era también un corrupto, vaya por Dios. Preston acaba de reeditar su biografía del Caudillo, que en su momento (1994) fue promocionada sobre todo por Ansón a través del ABC,  y Ricardo de la Cierva se ocupó de señalar la multitud de errores que contenía, algunos tan pintorescos como suponer el puerto Pajares era puerto de mar. Es cierto que en cualquier obra algo extensa se cuelan siempre algunos errores de detalle, pero en esta eran realmente demasiados.

Y ahora Preston, otro despistado, ha confesado en el Confidencial Digital:  “Mi biografía de Franco terminaba diciendo que cada año son menos los envejecidos franquistas irreductibles. Muy pronto no quedará ninguno (…) Sin embargo, la mitología y las leyendas franquistas  han resultado muchísimo más duraderas de lo que se podría haber imaginado a principios de los noventa”. Una desgracia para el pobre Preston y tantos como él, y no creo exagerar si afirmo que una gran parte de la culpa de esa “mitología y leyendas” me corresponde. De hecho, tanto el libro de Viñas como la reedición de Preston y otras,  tratan de responder a mi Los mitos del franquismo. Responder, ya se entiende, no en forma de un debate intelectual serio y honesto, sino al modo como suelen,  mediante alusiones, nombrándome lo menos posible y sin plantear nunca batalla abierta.

Según Preston, maestro de casi todos los demás, los principales mitos que quiere echar por tierra son cinco, Los  he  tratado brevemente en el otro blog (“Preston o el triunfo de la tontería”). Pero aquí quiero referirme un poco más por extenso al primero de los “mitos”: “Que Franco ganó la guerra civil a base de habilidades estratégicas dignas de Napoleón”. La comparación no es de nadie, sino del mismo Preston, y le contesté  que  es absurda, porque Napoleón perdió las batallas decisivas y perdió la guerra, mientras que Franco no perdió ninguna batalla y ganó la guerra. Ciertamente Napoleón guerreó por toda Europa y Franco solo en Marruecos y España, pero la guerra civil no fue un episodio insignificante: llegó a movilizar 1,2 millones de soldados en el bando nacional y 1,7 en el rojo. Y despertó una inusitada pasión en medio mundo. También en Preston, aunque la haya entendido tan mal.

Las diferencias son mucho más amplias, como he analizado en Los mitos del franquismo (obviamente sin hacer comparaciones como la que Preston atribuye a los que llama franquistas): Napoleón operó siempre con grandes ejércitos por así decir institucionales, mientras que Franco tuvo que edificar un nuevo ejército sobre la marcha. Además partió de una situación material tan desesperada que casi ningún general o político habría continuado la lucha: el golpe de Mola fracasó dejando en manos del Frente Popular la gran mayoría de la aviación,  la marina, la Guardia Civil y la Guardia de Asalto, casi la mitad del ejército de tierra,  casi todos los recursos industriales y la mitad de los agrícolas, las principales ciudades y los recursos financieros. Si, como decía Napoleón, ganar una guerra es cuestión de dinero, dinero y dinero, el bando rojo tenía forzosamente que ganar, pues tenía el dinero y muchísimos más medios. El mismo Prieto lo advirtió: por mucho valor que derrochasen, los nacionales iban a ser indefectiblemente vencidos.

Franco logró invertir poco a poco aquella situación, insisto desesperada en principio, y estuvo a punto de acabar victorioso en cinco meses, tomando Madrid. Fracasó allí –no fue derrotado– y conservó la iniciativa, que le permitió derrotar en el norte cantábrico a los rojos. Entonces sí ganó una ligera superioridad material. En fin, esa superioridad se hizo absoluta después de haber desbaratado al ejército rojo en el Ebro. Cataluña fue ocupada con facilidad, pero quedaba la muy extensa zona centro-sur, con un ejército de 800.000 hombres, buenos puertos y una flota todavía muy fuerte. De ser tan despiadado como Preston y compañía lo presentan,  habría aprovechado tal superioridad para aplastar a sus enemigos en un baño de sangre. En lugar de eso, esperó elegantemente a que el Frente Popular se descompusiera en una guerra civil entre sus propios miembros, y ocupó todo aquel territorio sin disparar un tiro.  Me gustaría saber qué general del siglo XX en cualquier país del mundo registra una serie de éxitos estratégicos y tácticos parecidos. Quizá Preston pueda indicárnoslo algún día.

El método de Preston y otros como él consiste en recoger todos los juicios desfavorables que encuentra sobre Franco. Eso es fácil, pues por muy bien que alguien haga las cosas, nunca llega a la perfección y siempre habrá quien le denigre, aunque sea a base de sandeces, como un tal Escolá.  Mussolini y algunos alemanes criticaron la conducción militar del Caudillo, pero los hechos demostraron que eran ellos los equivocados. Si uno acumula los juicios negativos por este sistema puede llegar a ver lo blanco negro. Pero  queda el balance de hechos inocultables: Franco, repito, no perdió ninguna batalla y ganó una guerra muy difícil partiendo de una situación de total inferioridad y culminando la contienda sin disparar un tiro.  “Un militar mediocre”, concluyen estas lumbreras.

En fin, reitero que estas cuestiones no son meramente académicas, pues según como se enfoque la guerra civil y el franquismo se generarán unas  u otras políticas actuales Por eso es tan importante combatir el Himalaya de falsedades que llevamos tanto tiempo contemplando. Y por eso quiero hacer conscientes a los lectores y a los oyentes de Cita con la Historia, de la necesidad de tomar una actitud activa y colaboradora, porque la falsificación del pasado envenena el presente. Durante cuatro décadas, sin apenas oposición, se ha impuesto un ambiente general nefasto, y  solo irá cambiando si cuantos  percibimos su peligro arrimamos  el hombro:

www.citaconlahistoria.es

 

Creado en presente y pasado | 61 Comentarios

Democracia liberal y franquismo

Blog I. Preston, o el triunfo de la tontería: http://gaceta.es/pio-moa/preston-o-triunfo-toneria-04112015-1839.

Campaña 300 por 20.

Se van incorporando nuevos colaboradores, aunque estamos lejos de alcanzar  el ritmo necesario. La campaña continuará durante dos o tres meses, y es de esperar que  entonces quede asegurado Cita con la Historia para un largo período. La cuenta para apoyarlo  puede encontrarse en www.citaconlahistoria.es. Es preciso también que todos hagamos un esfuerzo enlazando los programas en las redes sociales y dándolo a conocer en los círculos de amigos y conocidos. Se trata de luchar contra el Himalaya de falsedades que tanto está dañando la convivencia nacional y oscureciendo el horizonte de España, como denunciaba Julián Marías.

*******************************

Dice Vilches que “hacer oposición o criticar a los socialistas no obliga a asumir como bueno lo que la izquierda desprecia”. Desde luego, él no lo hace: asume precisamente los tópicos de esa izquierda sobre el franquismo, incluso empeorándolos al estilo de Tusell, “progre” de derechas con necesidad psicológica de demostrar que es aún más antifranquista que la izquierda. Por lo demás, lo esencial de mi trabajo no es la oposición a los socialistas, sino la clarificación documental y analítica del pasado. Creo que el señor Vilches, tratando de rebatir mi artículo sobre el franquismo, hace un ejercicio de estéril pedantería académica, más bien que de aproximación seria a la historia. Le responderé con la mayor brevedad posible, punto por punto:

1. Contra lo que él piensa, la democracia liberal está obligada a elogiar y agradecer al franquismo. No existió un movimiento demoliberal contra Franco, en cuyas cárceles no hubo demócratas, sino totalitarios o asimilados. Por ello, la democracia liberal solo pudo construirse sobre las condiciones creadas por el franquismo. Los liberales nos beneficiamos de ello y debemos agradecérselo, como es de bien nacidos. Tanto más cuanto que ha sido y es el antifranquismo la mayor amenaza para la democracia conseguida.

2. Dice que la transición no la hizo posible la reforma “de la ley a la ley” sino “la articulación pacífica de la sociedad civil. Fueron las dos cosas: la articulación pacífica de la sociedad civil, conseguida bajo el franquismo (¿o cayó del cielo?), se manifestó en el voto masivo a la reforma “de la ley a la ley” y contra la ruptura. Y no es cierto que las leyes franquistas carecieran de consentimiento y legitimidad: la inmensa mayoría de la población no era antifranquista, y no existió alternativa democrática viable a él. ¿O la conoce el señor Vilches?

3. El franquismo nunca fue totalitario ni la Falange su única ideología. Sus “familias” (Falange, Iglesia, Opus Dei, monárquicos, carlistas) tenían mucho de partidos, con sus organizaciones y prensa propias y sus peleas por el poder, ya en los años 40. Lo he tratado en Años de hierro, examinando precisamente esos tópicos ideológicos. Tampoco “el Terror fue la forma y fondo” del régimen. El terror sí funcionó en muchos países europeos, incluidas democracias, después de la II Guerra Mundial; aquí la represión se hizo judicialmente. La retórica de Vilches al respecto es pura invención de origen comunistoide. Tan poco terror había que, salvados los efectos inmediatos de la guerra, la población penal en España era quizá la más baja de Europa, y los presos políticos (totalitarios casi todos) muy pocos. Quizá haya ahora más, pues los de la ETA lo son desde el momento en que los gobiernos hablan al respecto de “salida política”.

4.  Contra lo que cree Vilches, ni siquiera entre 1936 y 1945 fue el régimen totalitario ni de predominio falangista. La Falange perdió ya entonces sus pugnas con el sector católico (vea el estudio de J. Andrés-Gallego, por ejemplo). Y ya entonces el estado franquista era muy pequeño (y relativamente eficiente), lo que excluye de entrada el totalitarismo. Sorprende que a estas alturas un historiador pueda ignorarlo. Le recomiendo, de nuevo, mi Años de hierro, y si quiere le daré los datos correspondientes.

Pasa luego el señor Vilches a examinar lo que llama “tópicos franquistas”, a los que opone unos tópicos de izquierda hoy ya desacreditados:

1. El franquismo derrotó una revolución en marcha desde 1933. En 1934 se intentó la revolución desde fuera del poder y Franco contribuyó a vencerla. Desde febrero de 1936 se desató un proceso revolucionario desde el poder y desde la calle. No sé si Vilches cree compatible con la democracia liberal la marea de incendios de iglesias, registros de la propiedad, periódicos y sedes de la derecha, asesinatos culminados en el del líder de la oposición, ilegalidades del gobierno y amparo de éste a la oleada de crímenes, etc. Por mi parte no creo en esa compatibilidad.

2. ¿Franco no libró a España de la Guerra Mundial? ¿Entonces nos metió en ella? Primera noticia. ¿O fue Hitler quien no la quería y se lo impidió a Franco, como vienen a decir Preston, Marquina y tantos? Ahí entramos en el campo del disparate puro y duro. Franco tuvo una deuda de gratitud con Alemania y la pagó mediante la División Azul, que luchó contra el stalinismo. Los vencedores anglosajones debieron muchísimo a la neutralidad de Franco, más que los alemanes a cooperaciones menores. Y los vencedores “que trataron a España como un país derrotado y sin redención posible”, dice Vilches, incluían a Stalin, el mayor ganador de la guerra y a quien los anglosajones hicieron mil concesiones. Por supuesto, España no fue tratada como derrotada y sin redención: más bien fue España la que derrotó al maquis y al injusto aislamiento impuesto. El señor Vilches fantasea con que “los soldados norteamericanos, como hicieron en Italia, se hubieran paseado de Sur a Norte por España“. Nuevo error garrafal: los anglosajones distaron mucho, pero mucho, de pasearse por Italia y, por alguna razón (a ver si Vilches la acierta), prefirieron no meterse en la aventura de otro “paseo” por España.

3. El apoyo mayoritario a Franco no es un tópico, sino una realidad. Quienes luchamos contra el franquismo lo sabemos por experiencia, y lo he explicado en Franco para antifranquistas. Una razón de peso es que la gente había sufrido en sus carnes las “maravillas”, de la república y el Frente Popular, con las que la gente identificaba, erróneamente, la democracia liberal; confusión en la que siguen cayendo muchos hoy, a izquierda y derecha, incluyendo al señor Vilches, según parece. Otra razón es que el franquismo derrotó el aislamiento, reconcilió al país y lo elevó a la mayor prosperidad en siglos, cosas que el señor Vilches desdeña pero que los españoles de entonces apreciaban mucho. Otra razón es que aunque las libertades políticas estaban restringidas –no anuladas– existía una gran libertad personal y el estado se entrometía menos que ahora en la vida particular de las personas.

Un tercer apartado me parece que no mejora su exposición historiográfica:

1. La comparación con el caso alemán solo revela la total falta de perspectiva histórica. Alemania perdió la guerra, España no; Alemania fue aniquilada como nación, quedó dividida largo tiempo y su democracia fue construida y tutelada por la ocupación militar. Quizá el belicoso señor Vilches deseara algo parecido para España después de lo que imagina “un paseo” de los soldados useños. Bien, yo no lo prefiero. Aquí es cuestión de preferencias, como en el caso del Frente Popular. En cuanto al PSOE, principal causante y organizador de la guerra civil y una catástrofe para la democracia actual, no lo hicieron las elecciones, como él supone, sino una campaña artificial tremenda por parte de casi todo el mundo. Le voy a recomendar otro libro: La Transición de cristal, que quizá le dé algo que pensar.

2. El franquismo no “pasó del apoyo a nazis y fascistas durante la II Guerra Mundial a definirse como régimen ‘típicamente español’”. Se definió siempre como esencialmente español, y por eso, entre otras cosas, no entró en la guerra mundial. También se definió como católico, con la aquiescencia de Roma. El complejo de inferioridad no lo tenían los franquistas ni los españoles de entonces, sino que lo ha cultivado intensamente el antifranquismo. En España existía el imperio de la ley –quizá más que en nuestra partitocracia–; lo que no existían eran partidos oficiales (salvo las “familias” del régimen). Y finalmente, la obra del franquismo ha permitido una evolución democrática que nos debemos a nosotros mismos y no a los “paseos de los soldados estadounidenses“. Esto a mí me parece bien, a Vilches mal. Cuestión de gustos, nuevamente.

3.  El franquismo no se apropió de la españolidad y sus símbolos: los recogió del suelo donde eran pisoteados por quienes oponían los “viva Rusia”, “Viva la república” o “Viva Euzkadi” a los “viva España”. Fue el franquismo quien salvó la bandera tradicional contra la estrafalaria bandera “republicana”.

4. La idea del franquismo sobre España, con todos sus defectos, es mucho más adecuada a la realidad histórica que las invenciones de los antifranquistas, separatistas, Tuñón de Lara, Tusell y similares.

5. La Iglesia apoyó al franquismo porque éste la salvó, literal y físicamente, del genocidio. Después, gran parte de ella se volvió pro marxista, bastante proetarra y proseparatista. Si Vilches prefiere a esa Iglesia, es cosa suya, pero eso no le autoriza a invertir la realidad de los hechos: cuando la Iglesia vio menguar rápidamente sus filas fue cuando adoptó esa orientación y no antes.

Creo que Vilches es especialista en el siglo XIX. Pero por lo que se refiere al XX, y a la república y al franquismo en particular, me parece que adopta acríticamente una retórica cuyo origen se halla históricamente en la Comintern, mezclada con un peculiar liberalismo dogmático (es decir, poco liberal), que pasa por alto o inventa los datos históricos constatables.

(En LD, a4-6-2011)

Creado en presente y pasado | 132 Comentarios

¿Está Suiza en Europa?

Blog I. Honradez de Carrillo entre farsantes: http://gaceta.es/pio-moa/honradez-carrillo-farsantes-03112015-1914

***Campaña 300 por 20 para asegurar “Cita con la Historia”: A día de hoy han contribuido con 20 euros (que suponemos mensuales) 35 personas. Todavía no es un gran logro, pero es un comienzo. Afortunadamente hemos recogido otras aportaciones superiores de hasta 1.000 euros, que nos aseguran los meses de noviembre y diciembre. No obstante son mucho más importantes las contribuciones mensuales de 20  euros para asegurar a largo plazo el programa. Debemos insistir por tanto, a nuestros oyentes en  la necesidad de un compromiso más activo con el único programa que desafía la totalitaria ley de memoria histórica.

 La cuenta para las aportaciones es: BBVA ES09 0182 1364 33 0201543346  También pueden encontrarla en www.citaconlahistoria.es

*************************

Los suizos siempre han tenido fama de aficionados a las armas, hasta el punto de que solían alistarse en otros ejércitos como mercenarios; a veces en ejércitos enemigos entre sí, y, según cuentan, en las treguas se reunían suizos de uno y otro bando a beber y comentar los incidentes de los combates. Todavía observamos ese carácter en la seriedad con que se toman la preparación militar. Pero, como país, es el que ha disfrutado de más larga paz en Europa, permaneciendo neutral en todos los conflictos que han devastado el continente en los últimos dos siglos.

Esa neutralidad ha tenido algunos costes, y en la última guerra mundial el comportamiento suizo en relación con, por ejemplo, los judíos, distó de ser modélico —mucho mejor fue el de Franco, por poner un caso—. Pero el balance de conjunto es inmensamente positivo, y no sólo para la propia Suiza, país elegido como sede de la Sociedad de Naciones, donde nació la Cruz Roja, y donde numerosos estados contendientes han firmado o negociado el fin de sus querellas. Suiza es, además, una de las más antiguas y prestigiosas democracias del mundo. Es una considerable potencia industrial y también científica —superior a España, por cierto— y artística; la célebre opinión reflejada en “El tercer hombre” simplemente no pasa de tontería. Y es quizá el país más sólidamente rico de Europa.

Suiza ha seguido, en general, el camino de apoyarse en sus propias fuerzas y en su propia experiencia, evitando mimetismos y sin aislarse, no obstante, del exterior. Pese a las fuertes presiones para que se sume a la corriente, ha declinado entrar en la Unión Europea. Obviamente, no muestra el menor complejo por ello, ni a ningún político se le ocurre presentarla como ajena a Europa. Al contrario, los suizos tienen la impresión de ser en muchas cosas más bien un modelo para el resto del continente. Que un país tan pequeño muestre tal confianza en sí mismo es un hecho destacable, pero mucho más el que esa confianza se haya demostrado tan justificada.

Nuestro caso es casi justamente el contrario. Parece que estuviéramos siempre dispuestos a olvidar o menospreciar nuestra propia experiencia, a no darnos a nosotros mismos un margen de confianza, a buscar fuera, con espíritu milagrero, algún bálsamo de Fierabrás a nuestras heridas. Cuando oigo referencias al “orgullo español”, por parte de franceses o ingleses, me quedo perplejo. No sé si habrá ahora mismo en Europa un pueblo más servil y falto de confianza en sí mismo. Autodesconfianza tan justificada como la confianza suiza, pues, en círculo vicioso, engendra sus propios males.

 (En LD, 11-5-2003)

Creado en presente y pasado | 102 Comentarios

La izquierda española y la cultura

Blog I. Pujol y Rajoy, o la putrefacción de la justicia y el estado: http://gaceta.es/pio-moa/pujol-rajoy-o-putrefaccion-justicia-01112015-2138

Hoy, en Radio Inter, “Cita con la Historia”: Motivaciones de la persecución religiosa y evolución Iglesia. http://www.citaconlahistoria.es 

*Que Rajoy instrumente ahora la justicia contra Pujol, tras muchos años de encubrirlo, revela la podredumbre de un sistema hispanófobo.

*Si algo revela el encubrimiento-complicidad de PPSOE con Pujol durante decenios, es que España no es un estado de derecho.

*”Cataluña está enferma” dice García Domínguez. No. Toda España está enferma después de tantos años de “cultura” de la falsedad histórica

************************

 (En La Ilustración liberal, nº 15)

La identificación de la izquierda con la cultura ha sido uno de los clichés propagandísticos que más éxito han tenido ya desde mediados de los años 60. Según esa versión, el aspecto más característico de la república en su fase izquierdista habría sido su extraordinario florecimiento cultural y el intenso afán de sus gobernantes por elevar el nivel cultural de las masas. República de los profesores” se la ha llamado, para destacar su alto nivel intelectual combinado con una cierta ingenuidad política que le habría impedido actuar más decisivamente contra la “reacción”. Ésta, por contraste, representaba el oscurantismo, “la caverna”, y bien se vería durante la guerra civil, cuando la casi totalidad de los intelectuales habría optado por el bando izquierdista, debiendo luego exiliarse, al perder la guerra ante la fuerza bruta, quedando así España convertida en un “erial” o un “páramo” cultural.

Teniendo en cuenta que los hechos distan muchísimo de abonar tal estereotipo, su éxito es realmente asombroso. Durante la república hubo un notable florecimiento cultural, pero nada debía a aquel régimen, pues simplemente continuaba el que vivía España desde finales del siglo XIX. En la república coincidieron, en plena creatividad, las llamadas generaciones del 98, del 14 y del 27 (de la dictadura, podríamos decir). Otra cosa es que en amplios medios intelectuales -aunque no en todos, desde luego- la república fuera saludada con entusiasmo. Un entusiasmo que decayó rápidamente en los años siguientes.

La primera y temprana indicación sobre el concepto de cultura de los republicanos fue la llamada quema de conventos, que no fue sólo de conventos, como se dice, ocultando su vertiente directamente cultural, pues también fueron reducidas a cenizas varias de las bibliotecas más importantes de España, laboratorios, escuelas y trabajos de investigación muy valiosos, sin contar invalorables joyas del arte. El propio Vidarte, socialista y masón distinguido, cuenta cómo, con motivo de la insurrección de octubre del 34, aconsejó a algunos seguidores que no perdieran el tiempo en destruir magníficas obras artísticas, como habían hecho en 1931. Según todos los indicios, la oleada de incendios partió de los republicanos más exaltados del Ateneo de Madrid. Aparte de la conocida reacción de Azaña, debe subrayarse, además, que la izquierda en general se identificó implícitamente con las turbas de fanáticos autores de aquellos desmanes criminales, al atribuir éstos al “pueblo”. Pues las izquierdas se proclamaban, sin más averiguaciones, representantes privilegiadas del “pueblo”.

Y es cierto que una de las deficiencias de la Restauración había sido su escasa atención a la instrucción pública y que, en ese sentido, los republicanos hicieron un esfuerzo indudable. Pero ese esfuerzo tuvo tres graves limitaciones, pocas veces mencionadas: en primer lugar, los recursos dedicados a instrucción pública (577 millones de pesetas en el primer bienio), aunque mayores que antes, seguían siendo mediocres, manteniéndose proporcionalmente entre los más bajos de Europa, como señala S. Payne (se construyeron algo más de 5.000 escuelas no las 13.000 de la propaganda). Otro fallo fue la improvisación de miles de maestros mediante cursillos demasiado rápidos. Esos maestros eran a menudo menos expertos que politizados, y concebían su tarea como una especie de adoctrinamiento en sentido izquierdista. Un tercer error, producto del sectarismo, y que neutralizaba en buena medida los otros avances, fue la prohibición de la enseñanza a las órdenes religiosas, obstaculizando o cerrando centros de gran solera y prestigio, como el único centro español dedicado a la enseñanza de las ciencias económicas, en la universidad de Deusto. Con todo esto, está claro que la tan elogiada revolución cultural de la república no pasa de ser una entelequia. En cuanto al segundo bienio, de centro derecha, también tradicionalmente motejado de oscurantista, aumentó notablemente los presupuestos de enseñanza, que pasaron a 685 millones, y la construcción de escuelas continuó prácticamente al mismo ritmo.

Puede añadirse que durante la insurrección de octubre de 1934, principio real de la guerra civil, fue volada, entre otras obras de arte, una de las joyas europeas del románico, así como la valiosísima biblioteca de la universidad de Oviedo, o incendiado el palacio de Salazar, en Portugalete, que albergaba un verdadero museo de pinturas y una gran biblioteca.

Dejaré aquí de lado las terribles destrucciones y saqueos del patrimonio histórico y artístico español (bibliotecas, archivos, pinturas, esculturas, edificios…) durante la guerra, y señalaré, una vez más, la falsedad de que entonces la intelectualidad casi en pleno se volcase del lado del Frente Popular. En realidad, como en otros ámbitos, la intelectualidad se dividió prácticamente por la mitad. Merece la pena reseñar que los más destacados intelectuales catalanes y vascos (Pla, D´Ors, Valls Teberner, Unamuno, Maeztu, Baroja, etc.) se inclinaron por el bando de Franco, pero especialmente significativa fue la reacción de los “padres espirituales de la república”, así llamados por el peso de su opinión en la formación de la opinión pública republicana en 1930: Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Pérez de Ayala, Antonio Machado o Unamuno. Sólo Machado defendió al Frente Popular, llegando a elogiar la pistola de Líster por encima de su propia labor literaria. En cuanto a los demás, Marañón escribiría las palabras más acerbas contra los republicanos, a quienes trata de “cretinos criminales”, y de “bellacos”: “Horroriza pensar que esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí”. Pérez de Ayala los trata de “desalmados mentecatos”, cuyo “crimen, cobardía y bajeza nunca hubiera podido imaginar”. Ortega fustigaba a los intelectuales extranjeros, que, ignorando todo o casi todo de España, se solidarizaban con el Frente Popular, desacreditando la función del pensamiento. Unamuno fulminó contra el bando izquierdista, y aunque con el paso de los meses tuvo su célebre enfrentamiento con los falangistas, mantuvo su condena frontal a aquél.

En cuanto al supuesto erial de la posguerra, otro tópico por el estilo, ha sido desmentido eficaz y repetidamente por Julián Marías y otros. No hubo tal páramo cultural, sino el empeño, bastante exitoso hasta hoy, de las izquierdas por ocultar y borrar la cultura de entonces, desde luego muy valiosa. Lo más llamativo es que la condena a la cultura de aquella época no se hace desde un apabullante florecimiento intelectual, sino desde la mediocridad más ramplona. Pero, gracias a la repetición y a un cierto griterío, el tópico ha terminado por imponerse en buena medida.

En la lamentable realidad, nadie ha incendiado más bibliotecas, más centros de cultura, más obras de arte, nadie ha destruido más patrimonio artístico e histórico español que esos partidos y grupos que se presentan como apóstoles de la cultura. Su balance es estremecedor, pero no impide que hablen alto y con autoridad, y acusando a los demás a troche y moche. ¡En qué país estamos!

***************

Campaña 300 por 20 para sostener Cita con la Historia.  La pequeña molestia de encargar en su banco la contribución mensual de 20 euros al programa, permitirá mantener  la única voz activa y sistemática contra la mentira profesionalizada:  Sea usted uno de los trescientos.  No permita que la verdad se corrompa por el silencio. Cuenta para aportaciones: BBVA ES09 0182 1364 33 0201543346 

“La verdad se corrompe tanto por la mentira como por el silencio” (Cicerón): pic.twitter.com/rUPtw9Fdlf

Enlace permanente de imagen incrustada
Creado en presente y pasado | 128 Comentarios

El caso de Ciudadanos / Algo de VOX

Blog I. Recuerdos (60) Comienzo de viaje a pie en Huelva: http://gaceta.es/pio-moa/recuerdos-60-comienzo-viaje-huelva-rastrero-pp-31102015-2002

**Mañana, domingo, en Cita con la Historia, radio Inter, de 16,00 a 17,00, trataremos la segunda parte de la persecución religiosa en la guerra civil, sus motivaciones y la evolución posterior de la Iglesia. La sesión anterior, en www.citaconlahistoria.es . También en podcast y en youtube: https://www.youtube.com/watch?v=SnUNyqjblL4  

  **Me dicen que la Real Academia de la Historia pasa o ha pasado por grandes apuros económicos a raíz del costoso y monumental Diccionario Biográfico Español. Contaban con que fuese adquirido por las muchas instituciones oficiales de carácter más o menos cultural, pero el gobierno del PP dio orden de que no se comprase ninguno. ¿Por qué? Debido a las amenazantes protestas de los chekistas intelectuales por la biografía de Franco, realizada por Luis Suárez, probablemente el historiador que más sabe hoy del tema. Es probable que Zapatero no se hubiera atrevido a tanto. Creo que el calificativo que mejor corresponde al PP es “rastrero”. Señoritos pijo-progres. 

   **El martes, 10 de noviembre, se presentará en el Casino de Madrid el libro de Luis Suárez  Franco y el III Reich

************************

La razón fundamental del éxito de Ciudadanos es su defensa abierta, al menos de palabra, de la nación española frente a los separatistas y al PPSOE, gran favorecedor y financiador de los separatismos. Este infame doble partido se ha hundido en Cataluña y Vascongadas, lo cual no es nada grave. Lo grave es que de paso ha arrasado gran parte de la opinión nacional.

Decía hace poco  Otero Novas que un partido que pusiera como punto fundamental y casi único de su programa la defensa de la nación española, podría ganar las elecciones. Porque, a pesar de la degradación real de la sociedad y de muchas apariencias, el sentimiento patriótico sigue vivo en gran parte del pueblo español. También en la república creían izquierdas y separatistas que ese sentimiento se había destruido, y llevaron una sorpresa tan desagradable como merecida. Ciudadanos, aparentemente, defiende a España. En realidad es un partido de izquierdas, incluso bastante jacobino, pero con votos mayoritariamente de derechas.

De su españolismo cabe dudar, por otra parte. Es un partido fanáticamente “europeísta”, y el europeísmo, en España, es básicamente una manifestación de hispanofobia. Ningún país más europeísta que España, ni tampoco más ignorante sobre Europa. Ese era también uno de los tópicos del regeneracionismo, que tan bien vino a los separatismos  y a los extremismos obreristas (PSOE y CNT). Los regeneracionistas consideraban la historia de España “enferma”, “anormal”, deforme”, y no tenían apenas idea de lo que era “Europa”, que poco después se sumió en la I Guerra Mundial. Fueron incapaces de escribir, no ya una historia o un ensayo sobre lo que llamaban “Europa”, y ni siquiera un libro de viajes por aquellos países. Para ellos, “Europa” era básicamente una visión puerilmente idealizada de Francia. Algo parecido ocurre en la actualidad, según he expuesto en otros artículos. El pensamiento europeísta español puede reducirse a esto: nada con sifón.

Por lo demás, Ciudadanos es abortista, homosexualista, no piensa reconducir las autonomías ni recuperar la enseñanza,  piensa eliminar la enseñanza religiosa, sostiene el mar de corrupción en Andalucía, etc. Es decir: no se diferencia en nada sustancial del PPSOE, incluso de los separatistas, excepto en su reivindicación de España. Una reivindicación  poco convincente para alguien con sentido crítico. En cualquier caso, mejor que PPSOE seguramente será. Y ha conseguido un envidiable acceso a los grandes medios de masas.

*****************

Santi Abascal con Jordi, follonero, en el bar de Monedero

Las preguntas que Jordi le hizo a la nueva izquierda, al nuevo centro y ahora…

¿No te incomoda la derecha?

No me incomoda nada; Soy de derechas sin complejos y sin miedo a decirlo. La derecha le incomoda a Pablo Iglesias, Albert Rivera, Pedro Sánchez y a Mariano Rajoy muy especialmente, que hace tiempo que ha renunciado a sus ideas.

No dar Seguridad Social a los inmigrantes que no tienen papeles. ¿Qué piensa de esta medida?

Creemos que no se puede dejar a nadie sin atender a las puertas de un hospital. Nadie puede morir a las puertas de un hospital. Pero no se puede utilizar esta cuestión para hacer demagogia con la inmigración. Un país tiene vallas, tiene fronteras y no todo el mundo cabe en un país. No se puede hacer demagogia con la valla de Ceuta y Melilla. No se puede hacer demagogia con la crisis migratoria. Tenemos que analizar la inmigración desde las perspectivas de las necesidades de la economía nacional, y desde la perspectiva de quién quiere y quién no quiere integrarse. ¿Cómo afecta esta avalancha a la seguridad de Europa y al futuro de Europa?.

Pensiones. ¿Hay que subirlas?

Debe haber un esfuerzo para subir pensiones, que sean dignas para todos. Si ahorrásemos en Autonomías podríamos invertir en pensiones. Si ahorrásemos en Autonomías podríamos ayudar más a los autónomos… Los mayores lo han dado todo; sus pensiones son intocables y debería estar absolutamente vedado tocarlas.

¿Nos volveremos a jubilar a los 65 años?

Tenemos claro que o nos ponemos a tener más hijos y promover la natalidad o nos tendremos que jubilar a los 80 años con este sistema de pensiones.

¿Han pedido créditos a los bancos?

Ni pedimos, ni debemos nada a los bancos. Los bancos apuestan por los poderosos, y han apostado por otros. Financiamos nuestra campaña gracias a los españoles que nos apoyan y estamos a favor de suprimir subvenciones.

¿Quiénes son los ricos?

Yo no tengo casa en propiedad porque la perdí en esta crisis, sin embargo soy rico porque tengo la fortuna de tener cuatro hijos. Ni me molestan los ricos, ni les envidio ni tengo resentimiento social hacia quien tiene más que yo porque lo ha ganado con su esfuerzo. Lo que me molesta son los chanchullos y las corruptelas, las oligarquías financieras…

La SICAV…

Este debate es una cortina de humo para no hablar de lo importante. Todos los partidos políticos que en este momento parecen disputar el poder están a favor de políticas fiscales inaceptables. Somos partidarios de suprimir o reducir todos los impuestos.

El juicio por la consulta del 9N. ¿Es político?

Es un timo, porque sólo ha sido procesado por un delito cuando debía haber sido por cinco. En un país democrático Artur Mas estaría en la cárcel y no en el palacio de la Zarzuela o en la Moncloa.

¿Aceptarías un referéndum?

Nunca. La unidad de España ni se negocia, ni se vota, ni se suplica. Se defiende.

¿Derogaréis la Ley Mordaza?

Sí, la ley mordaza sobre la memoria histórica, la ley mordaza para los bebés no nacidos…

¿Devolver las ayudas atrasadas a los dependientes?

Sí. El Estado está para ayudar a los más débiles. A quienes están siendo ayudados y sostenidos por su familia en situaciones de extrema necesidad.

¿Tiene la Iglesia que pagar el IBI?

No. La Iglesia realiza una labor social absolutamente impagable, que no puede hacer el Estado. Si no llega a ser gracias a la Iglesia en España habría habido un estallido social.

El concierto vasco…

Es una injusticia y una desigualdad histórica. Soy partidario de su supresión, igual que de la supresión de las Autonomías porque son el motivo de la división. Soy partidario de un Estado unido y viable, de ciudadanos libres e iguales.

¿Debería el Gobierno financiar escuelas que segreguen por sexo?

Creemos en el derecho a la educación y en el derecho de los padres a decidir qué educación quieren para sus hijos. En plena libertad, que decidan si quieren pública, concertada o privada… A través de un cheque escolar para que elijan entre educación mixta o separada, religiosa o laica… y siempre contando con la ayuda del estado los padres.

¿Cerraréis el Senado?

Sin duda. Y el Constitucional y los parlamentos autonómicos.

¿Indulto a Otegui?

No. Somos partidarios de suprimir el indulto en manos de los políticos y de impulsar el proceso de ilegalización de Bildu y Amaiur.

¿Acercamiento de los presos de ETA a Euskadi?

No. Acercaríamos a su tierra a los vascos que han tenido que irse por amenazas terroristas, por presiones. Esa es la gente que nos preocupa.

¿Sí o no a una moción de condena al franquismo?

Queremos gobernar para los españoles y apelar a la concordia. No condenaríamos ni el franquismo, ni la Transición, ni la República, ni la reconquista. Ya basta de una ley de memoria histórica que divida a los españoles.

Creado en presente y pasado | 67 Comentarios