P. Según se oye o se lee a veces en tuíter, ud es una de las personas más influyentes en la derecha
–No lo creo. Empleo el término “derecha” como un convencionalismo que permite más o menos identificar a un sector político, aunque de modo muy vago. Pero esa derecha, en general, es muy poco letrada, muy poco culta. Cuando era joven, en la universidad, apenas leía, éramos los de izquierda los principales consumidores de libros que no fueran los indispensables para aprobar. Y después ha seguido siendo así. Y eso explica su nulidad intelectual, tanto en el PP como en los sectores marginales cuyo pensamiento político se limita a “esos son masones” y a un catolicismo político perfectamente irreal. Por eso quien ha influido de verdad en la derecha en los últimos tiempos ha sido Zapatero, y en los sectores marginales mencionados, nadie, no quieren calentarse la cabeza con problemas algo complicados y siguen indefinidamente con sus monsergas. Tienen la clave de todo, ¿para qué necesitan más? Por eso, precisamente, son marginales.
P. Eso es un tanto injusto, hay gente que le admira, que ha cambiado de ideas gracias a sus libros, y no deja de apoyarle de un modo u otro, y usted ha vendido muchos libros
–Sí, algo de eso hay, pero muy poco. Fíjese en esto: mi libro Los mitos del franquismo tuvo un éxito asombroso, que todavía no me explico. Sin embargo su influencia real ha sido nula. La derecha no ha hecho nada con él, no ha servido para que, digamos, el PP, que es o era el grupo más significativo en la derecha, hiciera uso de él en la batalla de las ideas. Simplemente no tiene ideas ni quiere tenerlas. Aprovechando aquel éxito sorprendente y las maniobras de ZP y separatistas para profundizar en la disgregación de España, publiqué un libro periodístico, inmediato, muy actual y fácil de leer: Contra la balcanización de España. Pensé: el PP lo prohijará y se venderá por cientos de miles, porque era un torpedo a la línea de flotación de la maniobra disgregadora, entonces en sus comienzos. Creo que no pasó de quince mil ejemplares. Porque al PP no le han interesado nunca las ideas, sino el reparto de cargos con el PSOE, los separatistas y dentro de partido, y de hecho boicoteó mi libro. Y la derecha marginal no necesitaba más información o razonamiento que el de siempre: masones, sionistas y blablablá. Hay otra gente, claro, tiene que haberla, pero se hace notar muy poco, debe de ser muy pasiva, aunque hay excepciones esperanzadoras. En tuíter me encuentro constantemente con aquellos que lloriquean por lo que, según ellos “va a pasar”. En fin ya he hablado al respecto, y me harta un poco. Recuerdo que Julián Marías ya aludía al fenómeno, porque daba muchas conferencias a las que iba mucha gente, pero de ellas o de sus artículos y libros no salía nada, ningún movimiento, ninguna iniciativa, ni siquiera esfuerzos serios por divulgar su pensamiento. Todo tenía que hacerlo él y de ahí no se salía. Ni siquiera logró crear una escuela…
P. No obstante, ud parece confiar en VOX…
–Yo creo que tiene que haber una alternativa a la morralla actual, que es un régimen de partido único en lo ideológico. ¿Será VOX la alternativa? Hay buenos indicios pero es pronto para decirlo. Me gustaría, y quizá funcione. Le falta una alternativa global, aunque lo está haciendo muy bien en relación con Cataluña y va superando el muro de silencio creado por el PP en su entorno, al mismo tiempo que impulsaba a Podemos. Pero veo en él atisbos de algo que no me gusta. Ejemplo: cuando empecé los seminarios sobre Gibraltar, pedí a DENAES que lo diera a conocer y que moviera a su gente para asistir a él. Lo único que hicieron fue un tuit muy pobre y me advirtieron que eso era lo único que harían porque se trataba de una iniciativa ajena a ellos. Ese espíritu burocrático y exclusivista no les va a ayudar. He hecho algunas observaciones críticas en este blog y en tuíter que me parece que sentaron mal a algunos. Y cuando uno de los directivos se jacta de mandar a sus hijos a un centro donde se estudia en inglés, como medio de que “prosperen”, pues… Son cosas que no animan mucho, aunque pienso también que ningún grupo es perfecto y que los errores pueden corregirse. Cuando analizo la transición, señalo que el mal no estuvo en la transición misma, un ensayo político nuevo que forzosamente llevaría a cometer errores, incluso graves. El mal estuvo en que esos errores no se analizaron ni por tanto se corrigieron. Al revés, han ido a peor…
P. De lo anterior deduzco que su optimismo es menos que moderado
–Procuro no ser optimista ni pesimista. Puede pasar cualquier cosa. La historia da a veces los giros más inesperados, y me consuela un poco citar la frase de Keynes: “No suele pasar lo ineluctable, sino lo imprevisible”.
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Me ha parecido un libro nostálgico…
-No me lo parece a mí. Melancólico, quizá. Y tampoco. Remedando a Pessoa sería un libro del desasosiego. Mejor, del desconcierto.
-Ha mencionado a Pessoa, ¿se compara con él o con su libro citado?
-No hombre. Méritos literarios aparte, Pessoa llevó una vida casi contemplativa, totalmente distinta de la mía. https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B ……
![Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]](https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/41x%2B9j5cNIL.jpg)
Evolución de al Ándalus desde Abderramán I a Almanzor: https://www.youtube.com/watch?v=l-X0DtS-g00 
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De esta carta habría que hacer campaña:
Empecemos por la ideología LGTBI que ustedes profesan como seña de identidad básica. Uds. afirman que hombres y mujeres son iguales o deben serlo (no está claro: ¿son o deben ser?) y que cualquier forma de sexualidad es equiparable a la que siempre se ha considerado normal entre hombre y mujer porque, en definitiva, el acto sexual no tiene otro objeto que la obtención de placer y este puede conseguirse de muchas formas. En particular exaltan uds. la homosexualidad como un motivo de orgullo, atribuyéndole las cualidades de libertad, igualdad y amor. Las formas tradicionales de amor sexual serían simplemente unas más, en realidad inferiores al estar contaminadas de lo que uds. llaman “machismo”. Creen también que el aborto no es la liquidación de vidas humanas, sino una manifestación de libertad y derechos de la mujer, derechos que deben ejercerse lo más ampliamente posible, para ser eficaces.
En cambio yo, y muchos otros, creemos –en realidad constatamos porque es la misma evidencia– que hombres y mujeres son notabemente diferentes y complementarios tanto física como psíquicamente; y que ello determina la sexualidad normal. Digo normal no solo porque es la forma más frecuente con mucho, sino porque es la que asegura la reproducción humana, la permanencia de la especie, mientras que la homosexualidad y otras formas son estériles. La reproducción exige además la familia y el compromiso de ambos cónyuges más allá de las conveniencias o placeres pasajeros. Por eso una sociedad donde esta evidencia se niega o denigra es una sociedad que corre a la desintegración. Constatamos, además, que lo que concibe la mujer en su seno es una vida humana, no una especie de tumor; y que el derecho más elemental del niño y su mejor modo de desarrollarse, en principio, es una familia con un padre y una madre reales, y no la parodia de dos “papás” o dos “mamás”. Creemos que la sociedad debe seguir el camino de apoyar la sexualidad y la familia normales, sin equipararlas a otras formas de relación sexual, aunque sin perseguirlas salvo en sus formas delictivas.
Hasta aquí podríamos decir que se trata de una cuestión de opinión. Todo normal: ustedes tienen sus ideas y nosotros las nuestras, la Constitución y en general la democracia amparan por igual la expresión de unas y otras. Parece que no debería haber ningún problema, pero los hay, y muchos.
Ante todo, aunque las libertades democráticas amparan su libertad de opinión y la nuestra, ello no quiere decir que todas las opiniones valgan lo mismo, pues en definitiva se trata de ver cuál se acerca más a la verdad, única forma de progresar. Y hay al menos dos formas de decidirlo. Una es observar los efectos reales de las ideas, por encima de su retórica justificativa. Estos efectos son mucho menos opinables. Así, su feminismo, su abortismo y su homosexismo tienen consecuencias sociales claras: la eliminación masiva de seres humanos (unos cien mil abortos al año, mientras, curiosamente, se da vía libre a una inmigración en gran parte ilegal, cosas ambas llamativas); el también cada vez más masivo fracaso familiar, cuyas víctimas principales son los niños y adolescentes, criados con graves desequilibrios y deficiencias afectivas. Lo cual se refleja en fenómenos juveniles como el aumento de suicidios, la proliferación de las drogas y el alcoholismo, el sexo en grupo, consumo de ansiolíticos, etc, en todo lo cual España está entre los países más “avanzados” de Europa, gracias a ustedes y a partidos como el suyo. Se refleja en la pérdida de respeto del hombre a la mujer y el rechazo del primero a comprometerse, bien visible en la violencia doméstica (de hombres a mujeres y viceversa, aunque menos a viceversa, y también de padres y madres a hijos y viceversa, una tendencia en fuerte aumento, pero ignorada en los medios manipulados por ustedes); en las denuncias “de género” falsas, de las que se trata de impedir la defensa al acusado, etc. En cuanto al homosexismo, cualquier persona en sus cabales solo tiene que observar los espectáculos grotescos y obscenos del “orgullo gay” para hacerse un concepto del asunto. Ustedes denuncian a menudo los males que ustedes mismos provocan. Y basta ver las consecuencias sociales de sus ideas para entender lo que siempre se ha dicho: por sus frutos se conoce el árbol. Ustedes son responsables de las consecuencias de sus teorías, y no podrán eludir esa responsabilidad por mucho que manipulen el lenguaje.
Además de los efectos sociales, otro modo de acercarse al valor y verdad de las ideas es el debate. Pero ustedes lo vician de antemano diciéndose representantes de la mujer, de los homosexuales etc. Claro está que el feminismo representa a la mujer o el homosexismo a los homosexuales, lo mismo de que el comunismo a los obreros, los separatistas a los catalanes, etc; es decir, nada. Ustedes usurpan una representación irreal. Ustedes se representan a sí mismos e, insisto, son responsables de sus consecuencias, que tratan de eludir con verborrea fraudulenta.
Y no solo vician de antemano el debate, de hecho lo sustituyen por una imposición brutal en los medios y por la amenaza de aplicar la violencia del poder contra quienes no comulgamos con sus teorías ni aceptamos sus usurpaciones. Ustedes empiezan por no respetar el derecho de quienes pensamos de otro modo, y tratan de acallarnos mediante campañas denigratorias de insultos y amenazas, y promueven manifestaciones de jaurías histéricas, que intentan doblegar la ley al griterío callejero. Hasta se atribuyen la idea del amor, en mil consignas, una nueva usurpación. Ustedes han impuesto sus banderas en el espacio público y en las instituciones de manera abusiva, han llenado los medios de masas con sus lemas y versiones, promueven una retórica cargada de odio hacia la familia normal, a la que tildan de “patriarcal” y “machista”, típicas palabras-policía totalitarias. Odian a la familia de origen cristiano, porque ustedes odian también al cristianismo, raíz de nuestra civilización. Y todo eso, como el “orgullo gay”, lo hacen con dinero ajeno, obligándonos a pagarlo a quienes no estamos de acuerdo, es decir, robando, literalmente, un dinero que no es suyo para aplicarlo ilegalmente a un adoctrinamiento indecente, una corrupción más entre aquellas en que tanto han destacado ustedes a lo largo del tiempo: los “Cien años de honradez”.
Ninguna de sus actuaciones políticas responde a los principios de la libertad de opinión y expresión de la democracia, y por el contrario, los vulneran de un modo típico de los partidos y gobiernos totalitarios. Y en ese camino están llegando demasiado lejos. Ustedes pervierten el lenguaje sistemáticamente, cambiando sus significados. Lo que llaman amor es odio; lo que llaman libertad es imposición desde el poder; lo que llaman pluralismo es ataque al disidente. Y han ido más allá: han elaborado leyes “de género” o “de odio”, para castigar la discrepancia. Con ello, ustedes pretenden algo sin precedentes siquiera en los anteriores totalitarismos: regular los sentimientos. Asombra oír en labios de una ministra semianalfabeta y ayudante de un juez delincuente, la pretensión de cambiar la mente de las personas; o a otra determinar la relación sexual más íntima, o perseguir el amor romántico como machista. Personajes despreciables política y personalmente exhiben una escalada de disparates que darían risa si no fueran peligrosos al imponerse desde la violencia del estado, que por eso mismo deja de ser legítima. Un poder, además, no salido de las urnas. Esto no ha ocurrido siquiera en los regímenes soviéticos. Hay que decir que en esta siniestra empresa no están ustedes solos. Los demás partidos, del PP a Podemos y la ETA, creo que con la excepción de VOX, van por la misma senda de destruir la familia y con ella las libertades más elementales. Ustedes no son demócratas, sino la amenaza más grave que ha tenido hasta ahora la democracia. Uds son auténticos maleantes. Y, por supuesto, es preciso pararles los pies si no queremos vernos sujetos a una tiranía que, como decía Tocqueville, amenaza privar al ser humano de sus atributos más propios.
Podría extenderme interminablemente sobre sus fechorías contra la libertad de todos, pero voy a centrarme después en otra cuestión clave, no menos decisiva y definitoria, la que llaman ustedes “memoria histórica”.
Invito a mis lectores y oyentes a difundir esta carta del modo más insistente y masivo.
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![Sonaron gritos y golpes a la puerta (Novela Historica(la Esfera)) de [Moa, Pío]](https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/51uyQymeyyL.jpg)
