Nadie debería ignorar los preparativos precisos del PSOE para la guerra civil. Esas ignorancias provocan grandes males: https://www.youtube.com/watch?v=-n9Qqg4Uilw&t=167s
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He citado más de una vez estas palabras de B. Croce: Escucho las jactancias de esa institución sobre su grande y saludable eficacia; escucho las atroces acusaciones que le lanzan sus adversarios, y me inclino a creer que jactancias y acusaciones son por igual exageradas. Pero conozco la mentalidad masónicas y veo en ella un serio peligro para la cultura italiana. Para Croce esa mentalidad, simplista a abstracta, pretende distinguir a golpe de ojo el bien del mal y clasifica hechos y hombres por signos externos y por fórmulas, y por tanto la consideraba pésima no solo mentalmente, sino también moralmente.
Como he expuesto en un ensayo, se trata de una verdadera religión, de tipo prometeico, con sus templos, sus ritos, su explicación del ser humano, etc. Una religión gnóstica o de iniciados, aunque, al revés que otras de ese tipo, es francamente materialista. Pretende estar por encima de las demás religiones, aparentemente neutral sobre ellas, pero realmente despreciándolas y corroyéndolas, muy particularmente la católica. Según Franco, fue muy productiva para Inglaterra, solo que en España ha sido también muy beneficiosa… para Inglaterra. Es decir, ha sido uno de los puntales de le leyenda negra, de las campañas contra la inquisitorial y oscurantista España que a fuer de católica no podía ser otra cosa.

Entre las jactancias de la masonería está la de promover la democracia y los derechos humanos. Y es evidente que ha tenido una parte en ello. En muchos países ha fundado “ligas de los derechos humanos”, indudablemente tuvo mucho que ver con la independencia de Usa, con la Revolución francesa o con la liquidación del Imperio español. en España se vanagloriaba de que la II república era “suya”. En gran parte era cierto, pues la presencia de diputados masones entre los políticos de izquierda sobrepasaba la de cualquier partido. Solo que su “democracia” fue caótica y bien definida por Azaña, masón de circunstancias, como “tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín sin ninguna idea alta”. Como diría Croce, no es como para jactarse.
Pero más allá de diversas experiencias históricas, hay otro punto paradójico en este democratismo y promoción de los derechos humanos por una sociedad no solo secreta y gnóstica sino también obsesivo con el secreto y con un peculiar elitismo. Esto es la contradicción misma de lo que entendemos por democracia y por derechos humanos. La única conclusión posible es que la masonería utiliza los ideales democráticos y liberales para manipular a las masas en función de sus ideas prometeicas, esto es, una adoración o culto a la razón humana. Nueva paradoja, porque los ritos, realmente estrafalarios, de la iniciación masónica, son cualquier cosa menos racionales.
También los métodos de la masonería, basados en complicidades e influencias secretas, dirigidos sobre todo a personas de influencia, como políticos, jueces, periodistas, militares, etc. tienen nada que ver con lo que normalmente entendemos por democracia, basada precisamente en la publicidad y la transparencia.
Esto podría llevarnos a pensar que la democracia es un fraude masónico, pero ello está muy lejos de ser cierto. Cualesquiera que sean las actividades ocultistas de la masonería, lo que le permite influir realmente es su discurso que apela a la libertad y los derechos humanos. Y ese discurso es mucho más difícil de desmantelar que las acusaciones a los masones. En general, en España y no solo, cierto pensamiento convencionalmente llamado de extrema derecha parece creer en la efectividad de tildar de masónica a tal o cual política. Pero fracasa a la hora de rebatir su discurso, al que da la impresión de oponer una vuelta al antiguo régimen, o un clericalismo trasnochado, ideas de corte fascistoide en general mal elaboradas, o la pretensión de que, por considerarse católicos, ya tienen el favor de Dios para gobernar a los demás. Discursos que, en cualquier caso, atraen y convencen a cada vez menos gente.
Por otra parte, la obsesión un tanto paranoica con la masonería, vista como fuente de todos los males, es a su vez anticristiana, pues según este el mal está en la propia condición humana y no solo en los masones. Además, en los procesos históricos, aunque no debe desdeñarse el influjo masónico desde hace unos siglos, inciden muchos otros factores tanto o más poderosos. Por lo tanto la “explicación masónica” no solo resulta precaria e insuficiente, sino que de paso da indirectamente alas a la influencia masónica al pintarla como un elemento todopoderoso o casi.
En otras palabras: la masonería es una sociedad constitutivamente antidemocrática que, sin embargo, utiliza la democracia. Pero creo que podría utilizarse la democracia contra ella. Siempre, claro, que no se crea que la democracia y los derechos y libertades políticas, por sí mismos, son masónicos y se le abandonen esas banderas tan poderosas. No se pueden contrarrestas con simplezas discursos sofisticados y atractivos.
En La guerra civil y los problemas de la democracia, he examinado la crisis de legitimidad de la convencionalmente llamada derecha ante el discurso de izquierda, que la presentaba como abanderada de la explotación de los trabajadores, y a sí misma como defensora de los pobres, los parias, los explotados. Este es un discurso “fuerte” que además tenía ciertos ecos cristianos. La crisis de legitimidad se revela, por ejemplo, en el golpe dado por la monarquía contra sí misma, despreciando a sus propios votantes para entregar el poder a los republicanos. O en la descomposición de la derecha después de haber vencido al PSOE y separatistas en octubre del 34. O en muchos fenómenos políticos de la transición y otros actuales.
Dado que uno de los intereses de la clase, casta o chusma política es el olvido o disimulo de la llaga infecciosa de Gibraltar, es preciso que la opinión pública la conozca, porque afecta en profundidad tanto a la política exterior como a la interior de España.
*Es importante formar un núcleo de opinión y propaganda dedicado a exponer el significado histórico y sobre todo actual de Gibraltar. Seminario los viernes de abril, a las 19,30 en el Centro Riojano, Madrid, Serrano 25. Inscripción: 5 euros, a la entrada:
Día 6: “La victoria de España sobre Inglaterra en la ONU”, por José María Carrascal
Día 13: “Cómo el PSOE anuló la victoria diplomática de España y transformó un Gibraltar ruinoso para la potencia colonial en una ruina para la España próxima al peñón y en descréditos para España.
Día 20: “Evolución histórica del problema de Gibraltar hasta la guerra civil”, por el general Salvador Fontenla
Día 27: “La situación actual y sus opciones”, por Pío Moa.