Cómo salir de la crisis

Blog I: La prostitución y la salud social: http://www.gaceta.es/pio-moa/salud-social-prostitucion-28042015-2253

**Los mitos del franquismo  está dedicado “a quienes respeten la verdad y sientan la necesidad de defenderla. O de debatir racionalmente.

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Los pastores de Porriño son un grupo de ex presidiarios que han acordado dedicarse a la vida pastoril y especulativa en la pulquérrima villa de Porriño, transformada así en  felicísima mezcla de Arcadia y Atenas. En amenos diálogos, mientras apacientan el ganado o liban en la Taberna del Bauprés, abordan en profundidad los problemas de la existencia humana, tales el sexo, los fundamentos de la economía, y muchos más. Los lectores de mi blog en LD los recordarán.

SALICIO.- Observo, ¡oh buen Simplicio!, que vuelves con rostro contento tras haber asistido al debate entre el alcalde de la vecina población, la jefa de la oposición que aspira a sucederle y otro contrincante más. ¿A qué se debe, cuéntanos, tu risueña fisonomía?

SIMPLICIO.- Risueña solo en parte, amigo Salicio, también con cierta tristeza que os explicaré a todos si me dejáis. Vengo de asistir a un debate altamente clarificador e ilustrado dentro de la presente campaña electoral, y me alegro porque vislumbro una salida rápida y fructífera a la crisis que nos flagela.

FABRICIO.- ¿Y cuál de ellos, ¡oh honrado Simplicio, ha penetrado con mayor carga de convencimiento en tus neuronas?

SIMPLICIO.- Hablaré sin rodeos: los tres. Todos han rayado a gran altura en sus propuestas. El alcalde ha hecho un llamamiento a pintar la población de rosa y a convertir la capital de la comarca y sus pueblos en una ciudad para los homosexuales y para el comercio sexual en general. Argumenta que los grupos homosexuales tienen hoy día gran poder adquisitivo, ya que muchos de ellos nadan en la abundancia a pesar de la crisis, existen empresas de todo tipo dedicadas a ellos y les va muy bien. Así, los honrados comarcanos podrían beneficiarse económicamente, lo cual redundaría sin duda en un pueblo más libre, próspero y avanzado. En cuanto al comercio heterosexual, es algo muy semejante. La ciudad podría convertirse en la ciudad del sexo libre, pero pagando, claro. Incluso ha propuesto cambiar el nombre de la ciudad por Sexycity. La demanda, a su juicio, sería inagotable, solo hace falta poner en pie la oferta y adiestrar a la población de modo que pueda prestar servicios sexuales de manera competitiva. El futuro de la economía está en los servicios, y estos, precisamente, tendrán una demanda siempre creciente.

FABRICIO.- Ideas en verdad poco novedosas, salvo por la de convertir a toda una comarca en un burdel. ¿Y qué propone la aspirante mayor?

SIMPLICIO.- Ella opina que sería mejor convertir a la capital en una ciudad-casino, e incluso tiene ya preparado el cambio de nombre: New Las Vegas. El juego industrializado, afirma, está en plena expansión en toda Europa a pesar de la crisis. Es más, cuanta más crisis, más afición al juego, porque muchos infelices esperan así hacerse ricos, ya que no encuentran empleo normal. Ella se considera mujer innovadora y urge a que nos demos todos prisa, porque el primero que tome la decisión contará con la ventaja del pionero, antes de que a otras ciudades y pueblos se le ocurra la misma idea. Insistió mucho en que nuestro pueblo está lleno de innovadores y emprendedores y que solo hay que darles una oportunidad. Al tercer contrincante no se le hacía mucho caso, porque nadie cree que gane las elecciones, pero a mi juicio ello es injusto, porque su propuesta no es menos progresista, y la defendía con razones de peso.

MAURICIO.- Aguardamos ansiosos tus explicaciones, ilustre Simplicio.

SIMPLICIO.- Decía que un modo de superar la crisis sería fomentar la delincuencia. Y he aquí su cálculo: por cada delincuente encarcelado hay tres policías, cuatro abogados y otro numeroso personal de guardas diversos, carceleros, psicólogos, etc. Por consiguiente, si aumenta el número de delincuentes aumentará el de las personas encargadas de atenderles y reintegrarles en la sociedad, los periodistas especializados, los escritores de novelas policiacas y de guines para la televisión, actores, etc. etc. Todo cual crearían innumerables puestos de trabajos. Ello sin contar la revitalización del sector inmobiliario para la construcción de cárceles, de los aparatos de vigilancia electrónica, que fomentaría las nuevas tecnologías, etc., etc.

MAURICIO.- ¡Pero hombre, admirable Simplicio! Los delitos y los delincuentes no pueden aumentarse de forma planificada!

SIMPLICIO.- Ahí yerras lamentablemente, dilecto Mauricio. El aspirante segundo respondió muy adecuadamente a la objeción que le presentaba la candidata: de un lado, la crisis misma redundaría en aumento de la delincuencia, pero,  por otra parte, podrían hacerse nuevas leyes que penaran seriamente conductas que hoy vemos normalitas. Por ejemplo, fumar en cualquier sitio, o andar por la izquierda, o pasear a los perros, o echar un número de polvos a la semana inferior o superior al establecido por ley, para lo cual se instalarían cámaras y contadores en cada casa en beneficio de la tecnología… Las posibilidades, advirtió, son más de las que el vulgo ignaro osa imaginar.

SALICIO.- Por todos los dioses, que el progreso no conoce límites. ¿Y qué argumentaba el alcalde?

SIMPLICIO.- Este replicaba a la aspirante que los emprendedores son importantes, cierto, pero que nada podrían hacer sin conocer nuestros recursos y ventajas comparativas. Y resulta, señaló, que nosotros tenemos esa ventaja, que nos permite la especialización con una inversión mínima, poco más que unos cursillos preparatorios. Pues, asegura, nuestra comarca disfruta de las mujeres más liberadas de España y aun de Europa, y nuestros hombres son de ideas muy avanzadas y abiertos de mente y de otras cosas, y esos son recursos que sería un crimen mantener ociosos, y más con la que está cayendo. Por el contrario, podemos y debemos explotarlos, con iniciativa y espíritu emprendedor. Los casinos y demás requieren una inversión considerable y un noujáu que no puede improvisarse. La aspirante ha replicado que ya ha recibido una oferta para instalar aquí un casino, grandes negocios de máquinas tragaperras y todo los relacionado con el juego en sus más variadas acepciones, y además está dispuesto a montar salas de congresos y cosas de esas intelectuales que dignifiquen unas actividades que, debido a tantos prejuicios retrógrados como arrastran nuestras sociedades, todavía son vistas por algunos como algo reprobable y pecaminoso. Se generarían incontables puestos de trabajo, probablemente atraeríamos a una numerosa inmigración, etc. Todo lo que pide la empresa caminera es que le cedamos los terrenos gratis y que no le cobremos impuestos, pues con los que saque el Ayuntamiento de los ivas y los ierrepeefes a los nuevos trabajadores llenará de sobra las arcas municipales.

SALICIO.- ¡Pardiez, que son argumentos de mucho peso!

SIMPLICIO.- De tanto peso, amigo Salicio, que han empezado a discutir, a acalorarse y a no dejar intervenir al tercero, el cual se ha liado a tortas con los otros dos, y estos entre sí. La aspirante ha salido por piernas y los otros dos algo descalabrados. La reyerta ha divertido mucho a los presentes y, como he comprobado, a los televidentes del debate, pero a mi modesto entender la cosa es bastante triste. Porque cuando el pueblo disfruta de unos políticos de tal altura y capacidad oratoria, no deja de ser lamentable que terminen dando tales espectáculos, que los malintencionados achacaban a que están sobornados por las compañías del sexo y del juego, algo que yo no puedo creer, pues estoy convencido de que nuestros políticos, la inmensa mayoría de ellos, son honrados y de una moralidad intachable. Todos son modernos y europeístas. Y la cosa es tanto más deplorable cuanto que las tres propuestas, lejos de oponerse, se complementan en mi modesta opinión. Si en lugar de disputar por pequeñeces pusiéramos todos manos a la obra para convertir a nuestro Porriño y a toda la comarca en un emporio del sexo, el juego y la delincuencia, nos haríamos todos ricos, y por ello, ya dije, más libres, más avanzados, más tolerantes, más europeos, es decir, mejores en todos los sentidos. Atraeríamos a gran número de extranjeros y terminaríamos todos hablando inglés como segunda o incluso primera lengua, lo que redundaría en mayor progreso. Cierto que nos convertiríamos en la envidia de todo el país y aun del continente, pero qué se le va a hacer. La envidia es un coste que vale la pena asumir, conscientes de que también beneficiaríamos a los envidiosos, pues podríamos pagarnos espléndidas vacaciones en sus tierras, beneficiando a sus lugareños con nuestros bien ganados eurillos.

SALICIO.- Pero, pero… ¿estás sugiriendo que mi Amarilis se convierta en una meretriz?

SIMPLICIO.- ¿Y a ti qué más te da, si no te hace puto caso? Y haz el favor de no emplear esos términos obsoletos que hieren la dignidad de las personas y en particular de la mujer. Se dice profesional del amor, y mira, si ella decide hacerte caso algún día, ya no tendrías que trabajar, porque con lo que ella ganase viviríais los dos tan ricamente. ¡Piénsalo y no te dejes llevar por impulsos primarios!

SALICIO.- No sé, no sé…

FABRICIO.- ¡Aleja esos prejuicios, hombre! ¡Toma ejemplo de Simplicio, tan abierto de esto y de lo otro! ¡Ánimo, hombre, que quien algo quiere algo le cuesta!

SALICIO.- ¿Tú piensas dedicarte a… a dar servicios a los homosexuales, Simplicio?

SIMPLICIO.- Preferiría trabajar de croupier, pero si se tercia… Es preciso salir de la crisis, chicos: o el progreso o el atraso, no hay término medio.

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Goytisolo aclara la situación

**Blog I: Rescatar la historia y “abrir el horizonte de España: http://www.gaceta.es/pio-moa/rescatar-historia-yabrir-horizonte-espana-27042015-0858

**Último programa de “Cita con la Historia”: Antifranquismo y democracia (título de un capítulo de Los mitos del franquismo) https://www.youtube.com/watch?v=UGl4zmaxiuc

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Con motivo de la concesión del premio Cervantes a Juan Goytisolo se ha destacado mucho su tajante negativa anterior a aceptarlo, ya que, según él se trata de un premio fraudulento.  Fray Josepho: -Don Juan, ¿aceptaría el Premio Cervantes? -Nunca, jamás, aceptaré el Premio Cervantes. -¿Y si se lo conceden? -Bueno, en ese caso sí. En fin, las comicidades de tantos intelectuales reivindicativos, “comprometidos” con lo que sea.

   ¿Por qué le han dado el premio? La clave, bajo la hojarasca retórica, está en un artículo de César Alonso de los Ríos, de hace catorce años,  Don Julián, hoy”, donde denunciaba el tono antiespañol de la mayor parte de nuestra mediocrísima intelectualidad. Juan Goytisolo, en su reivindicación del conde famoso fue, en efecto, el más claro formulador de ese talante, en realidad viejo: “la negación del suelo patrio, de las tradiciones, de la moral convencional, incluida la heterosexualidad… Quizá esta última nota fue la menos celebrada: se tomó como un dato puramente personal aun cuando la consigna de Goytisolo era bien clara: la revolución total, la traición total, el entreguismo total pasaba por la reconversión sexual“. Le han dado el premio precisamente por eso.

   Los premiantes han obligado al rey a soltar tonterías sobre el “carácter cervantino” del  premiado. Si algo representa Goytisolo, quizá a partir de sus amores  homosexuales, es precisamente a quienes apresaron y esclavizaron a Cervantes durante cinco años, estando a punto de enviarlo a Constantinopla para su pérdida definitiva para la historia y la literatura.  Cervantes, soldado precisamente contra lo que defiende Goytisolo,  era  lo que podríamos llamar  hoy un españolista profundo: “Y soilo, y soilo (español); lo he sido y lo seré mientras que viva y aun después de ser  muerto ochenta siglos”, hace decir a uno de sus personajes. La concesión del Cervantes, en este caso, lleva el absurdo  malintencionado al colmo de lo grotesco. Pero tiene la virtud de reflejar la calidad intelectual y moral hoy predominante entre los intelectuales o quienes se consideran tales.

Alberto Cardín, otro escritor homosexual, llamaba Álvaro Sologaitas al nuevo “cervantes”,  y da grima leer las oficiosidades  de los del jurado, empezando por Caballero Bonald. Pero debe reconocerse al galardonado su mérito al despreciar y prácticamente injuriar sin remilgos a sus charlatanescos benefactores, dejándolos en evidencia: “Ser objeto de halagos por la institución literaria me lleva a dudar de mí mismo”, dijo entre otras cosas. Un premio fraudulento, en efecto. En fin, un majadero poniendo las peras a cuarto a otros majaderos. Y estos elementos calificaban de “páramo cultural” a otros tiempos culturalmente harto más dignos.

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Problemas absurdos con el dinero

Blog II: Plena actualidad de un artículo de hace 18 años: Julián Marías. “¿Por qué mienten?”:http://www.gaceta.es/pio-moa/julian-marias-mienten-24042015-1744

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FABRICIO.- ¡Ah, es cierto, buen Sulpicio! La crisis empieza a golpearnos rudamente, mas ¿qué podemos hacer frente a ella si no entendemos qué es, de dónde viene y adónde va? Dejemos, al menos por ahora, las cuestiones algo metafísicas que nos plantea Salicio sobre dioses y dineros y divaguemos sobre estos misterios.

SULPICIO.- Yo propongo que volvamos al dinero, pues parece estar en la base de todo el problema. Si hemos de considerar una mercancía al dinero, admitamos, con Aparicio,  que se trata de una mercancía muy especial. El usurero no te vende dinero, te lo da a cambio de nada palpable, solo de la garantía de que se lo devolverás con creces, respondiendo con tus propiedades y hasta con tu persona. Hay una base de confianza. Cuando el Cid consigue un préstamo de los judíos dando en prenda la arena, solo los engaña a medias: los judíos esperaban que el Cid les devolviera el préstamo –como se supone que hizo cuando le sonrió la fortuna–, y entre tanto la prenda real era su prestigio.  En los negocios siempre hay un margen de incertidumbre, puesto que se hacen pensando en el futuro. Pero en definitiva es lo mismo. Quiero decir, si me lo permitís, que el dinero es más que un simple instrumento de apreciación de las mercancías. Tiene su propia lógica, su propio dinamismo, que en parte se parece al de las mercancías corrientes y en parte no. Las mercancías se aprecian en dinero, pero el dinero ¿en qué se aprecia?

SALICIO.- En su capacidad para adquirir mercancías, supongo.

SULPICIO.- Pero la capacidad es algo impalpable, intangible. Depende de la confianza. Y la confianza depende de dos cosas: de la autoridad del gobierno o el estado que crea el dinero,  y de la experiencia. De modo que un estado puede hacer las cosas mal, y entonces la confianza desaparece y el dinero pierde su propio precio, su capacidad de compra. Admitamos que el estado puede hacer las cosas bien, y entonces hay prosperidad, o hacerlas mal, y entonces viene la crisis.

APARICIO.-  Y digo yo, ¿no estará el problema en el estado? ¿No sería más razonable que el dinero, como cualquier otra mercancía,  se fabricase privadamente, es decir, que cada quisque emitiese su propio dinero y la gente lo aceptase o no?

SALICIO.- No sé por qué, me parece que eso sería como dejar que cada cual fuese por la carretera por la mano que le pareciese, aparcase en ella donde le diera la gana, etc.

SULPICIO.- En cualquier caso sospecho, si me lo permitís, que sería un galimatías, porque te encontrarías con que un dinero que tú aceptas podría no ser aceptado por otra persona con la que comercias, o que te lo acepta, pero a un cambio distinto de aquel por el que lo has obtenido. Además, tendríamos que quienes ofrecieran un dinero más fiable se irían adueñando del mercado del dinero, y al final quedarían unas pocas monedas… Ocurriría en cada país lo que ocurre en el plano internacional con las monedas, que suben y bajan, son más o menos aceptables, etc. Sería un tremendo galimatías, a mi modesto entender.

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“Antifranquismo y democracia” en “Los mitos del franquismo”

**Recuerdo a mis amables lectores que el programa “Cita con la Historia” puede acabarse si el micromecenazgo no logra cubrir los próximos meses.  Es cuestión de decidir si preferimos la queja inane a la acción y apoyo a iniciativas que pueden ser fructíferas. “Cita con la Historia” hace 13 meses con la intención de convertirse en un referente para muchos frente al “Himalaya de falsedades”, que decía el socialista Besteiro de su propio bando, y que ha  vuelto a elevarse en estos tiempos. Mientras no entendamos que una historia veraz es esencial  para una política actual sana, democrática y no corrupta, el mal seguirá progresando.

**Hoy, a las 22,00 estaré en El gato al agua para hablar de Los mitos del franquismo

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El capítulo 27 de Los mitos del franquismo va dedicado al carácter del antifranquismo y su relaciòn con la democracia. He aquí su comienzo:

Hemos visto algunas de las versiones más circuladas en estos años sobre el franquismo y el antifranquismo, concretables en estos puntos:

  1. El franquismo nació de un golpe militar contra “la democracia republicana”
  2. El franquismo tuvo carácter fascista, al menos al principio, y totalitario siempre.
  3. Si España se libró de la II Guerra Mundial no se debió a Franco, sino a Hitler, o bien a los sobornos ingleses o a la habilidad de un político useño.
  4. La represión franquista tuvo carácter “genocida”, sin parangón con otras represiones aplicadas en Europa durante o después de la guerra mundial. Solo cabe emparentarla con el terror nazi y se habla incluso de “holocausto”.
  5. Los judíos salvados por España lo fueron contra las instrucciones del gobierno, que en realidad colaboró en la persecución del III Reich.
  6. La División Azul cometió numerosos crímenes de guerra y se componía de delincuentes o de desharrapados que querían escapar del hambre. O bien fue un expediente de Franco para librarse del sector revolucionario de la Falange.
  7.  El maquis  luchaba por la libertad y la democracia.
  8. El Valle de los Caídos fue construido por 20.000 presos “republicanos”.
  9. Don Juan y sus partidarios representaban una viable solución democrática
  10. El franquismo practicó un genocidio, al menos cultural, contra Cataluña y “Euskadi”. Y  oprimió de manera especial a “la mujer”.
  11. Si en algunos casos el régimen se liberalizó o disminuyó su terror se debió al temor a las presiones del exterior o de la oposición antifranquista.
  12. El franquismo salió del aislamiento sin mérito especial, a costa de venderse a Usa  y simplemente porque le convino a Usa en la guerra fría.
  13. La década de los años 40 se caracteriza por el hambre, la tristeza y el terror. Los años 50 fueron también una década económica y políticamente “perdida”.
  14. La prosperidad económica de los años 60-75 fue un simple reflejo de la prosperidad occidental y basada en “factores exógenos”, como el turismo y las remesas de emigrantes.
  15.  Los aumentos en las rentas,  la enseñanza,  y cualquier  cambio social positivo se habrían realizado al margen o contra el franquismo, pese a ser descrito este como una dictadura terrorífica.
  16.  Culturalmente, el franquismo fue un páramo o erial. Las manifestaciones culturales que se separaban de la línea oficial eran censuradas y sus autores sañudamente perseguidos.
  17.  El franquismo “utilizó” a la Iglesia (al parecer contra la voluntad de esta).
  18.  Los que luchaban contra el franquismo (básicamente los comunistas y los separatistas de la ETA) eran demócratas. El PCE luchaba por las libertades y la reconciliación entre los españoles.
  19. La tortura fue siempre práctica habitual, y las cárceles del régimen estaban repletas de demócratas sometidos a pésimas condiciones.
  20.  Franco era un individuo militar y políticamente inepto y sanguinario, e intelectualmente nulo, aunque dotado de “astucia aldeana”.
  21. La crueldad de Franco se revela también en que murió condenando a muerte a varios “luchadores por la libertad”.
  22.  La transición a la democracia se debe fundamentalmente a la política y las movilizaciones antifranquistas. O bien fue planeada por Usa, siendo sus actores españoles simples ejecutores secundarios y más o menos inconscientes.
  23. La reconciliación entre los españoles se alcanzó en la Transición

    Otras versiones más particulares atañen al magnicidio de Carrero, la ejecución de Julián Grimau, el Juicio de Burgos, etc. Y dejo aparte los mitos de la propia guerra civil, como el alcance del bombardeo de Guernica, la matanza de Badajoz,  el “salvamento” de los cuadros del Museo del Prado, etc., analizados en otro libro; tampoco menciono  mitos recientes forjados por la inventiva de unos u otros, como el de “los niños robados”, el asesinato del general Balmes por Franco…  Una vez definido el franquismo como un totalitarismo al estilo nazi, y como luchadores por la libertad a sus opositores, la capacidad mitificadora no encuentra más límites que los de la imaginación.

   Las enumeradas versiones antifranquistas, todas o en parte, han cundido masiva y tenazmente a través de los medios de comunicación, de numerosos departamentos universitarios, historiadores y escritores muy varios. Han destacado al efecto el grupo PRISA con sus potentes instrumentos ElPaís y la SER; el derechista ABC, el grupo ElMundo y las televisiones públicas y algunas privadas; todos los medios separatistas;  películas, novelas y  series televisivas tipo Cuéntame, o Amar en tiempos revueltos. Y han destacado en la labor figuras como Ansón desde ABC, Cebrián, inspirador de PRISA, los historiadores Preston, Gibson, Jackson, Malefakis y la nutrida cohorte de sus imitadores castizos, Juliá, Viñas, Moradiellos Reig Tapia, y decenas más;  políticos, desde Alfonso Guerra a Rajoy o Garzón, pasando por Zapatero, así como, por omisión o vacío intelectual, Suárez y Aznar, más, naturalmente, los separatistas. El acuerdo entre tantos  e ideológicamente tan dispares medios y personajes inclinaría a creer en la veracidad de tales versiones, pero no ha sido rara en la historia la imposición de tesis absurdas durante un tiempo. Muchas de esas tesis sucumben al primer análisis lógico, y todas sin excepción chocan con los hechos y documentos conocidos,  quedando en grandes exageraciones, desenfoques o puras falsedades, como hemos ido viendo.

    Ello nos obliga a plantearnos la razón de tales desvirtuaciones y el carácter de sus promotores

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La igualdad moral o el liberalismo totalitario

**Blog I: La destrucción de la cultura española:http://www.gaceta.es/pio-moa/destruccion-cultura-espanola-20042015-1407

Me comunican algunas personas que en algunas librerías se niegan a vender Los mitos de la guerra civil. El caso no es nuevo  y lo he denunciado otras veces. Y me temo que los grandes medios de masas harán el vacío al libro, como lo han hecho a  muchos otros míos, hasta a la novela Sonaron gritos y golpes a la puerta. Estos hechos, entre tantos otros, revelan una degradación intelectual y comercial contra la que es preciso luchar. Como venía a decir Stanley Payne, uno se pregunta si España es realmente un país democrático y culto.

**”Cita con la Historia tiene cubierto económicamente el mes de abril y la mayor parte del mes de mayo. Recordamos a nuestros oyentes y lectores que es un programa independiente y no subvencionado, por lo que cu continuidad  depende de sus aportaciones. Las cuentas son: por  paypal : tiempodeideassigloXXI@gmail.com  Directa del  banco: Es09 0182 1364 33 0201543346

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 Un rasgo típico de las utopías consiste en partir de algún principio simple en el que  encuentran la solución a todos o los principales problemas sociales o más en general humanos.  En el caso de Rallo y otros liberales de su escuela, su concepto básico es la igualdad moral de todos hombres. Pero ya empiezan las incoherencias al aseverar: Moa se niega a admitir que quienes se oponen a la libre inmigración sean moralmente inferiores a los liberales. Ahí está la cuestión: si yo no acepto su idea de la inmigración (y otras), resulta que no soy  igual moralmente a los liberales  tipo Rallo, sino inferior. ¿En qué quedamos?  ¿Son iguales moralmente los nazis, los comunistas, los islámicos los liberales, los católicos, los animistas…?  ¿O unos son más morales que otros? Porque  humanos lo son todos.

   Añade: “No podemos  considerar que  los fines existenciales de ninguna persona posean prevalencia moral sobre los fines de ninguna otra persona”. El mismo problema: ¿no tienen prevalencia los liberales sobre los marxistas, según el propio Rallo?  ¿Cómo se soluciona  el problema?  Necesitaremos de un conjunto de normas que permitan coordinarnos y resolver nuestras disputas imparcialmente: normas que no pueden ser ni las tuyas ni las mías (pues en tal caso tú estarías imponiéndome tus fines a través de tus normas y viceversa) sino que han de ser las de ambos. ¿Y cómo alcanzar normas comunes y universales dentro de un grupo? Sólo a través del consentimiento unánime dentro de un grupo o reconociendo la existencia de meta-normas que minimicen la interferencia de unos individuos sobre otros (o de unos grupos sobre otros)”. Pero el consentimiento unánime no es humano, y en realidad solo puede existir en sociedades como las de las abejas o las hormigas. Y reconocer  “meta-normas” es ya alejarse de ese consenso unánime y entrar en terrenos  muy interpretables.  En dos palabras, el consentimiento solo funcionaría (teóricamente) si todo el mundo fuera o pensara como esos liberales, negando así de paso la igualdad moral a quienes no coincidieran con ellos. Sería un liberalismo totalitario.

    Pero ni siquiera si todo el mundo pensara como Rallo sería posible la unanimidad más allá de una declaración de principios típicamente buenista, pues en su interpretación nos pasaríamos la vida discutiendo sin llegar a la unanimidad. Además, en la práctica los seres humanos y sus “fines existenciales” entran constantemente en conflicto, hasta entre los propios liberales, pues no todos pensamos como Rallo. Y, supuesto alcanzada esa unanimidad, ¿quiénes  harían cumplir las normas y las metanormas?  Las unanimidades en torno a declaraciones abstractas y buenistas, aparte de ser interpretables de muchos modos,  desaparecen tan pronto se baja a la práctica real. Haría falta un poder ejecutivo que las interpretase y las impusiese, gustase o no a quienes tuvieran “fines existenciales” no acordes con los establecidos.  Él dice que es concebible un derecho sin estado igual que un estado sin derecho. Lo último es concebible, en efecto (estados tiránicos) pero lo primero solo lo es desde el puro deseo arbitrario, no desde un pensamiento serio y atenido a la realidad. Suena a frases como “la anarquía es la máxima expresión del orden” de los anarquistas, simple juego de palabras.

   Rallo detesta al estado-nación porque en él No hay igualdad moral: el Estado-nación sólo reconoce la igualdad moral entre los nacionales que se sientan nacionales; el resto de personas o son extranjeros con derechos separados o son nacionales que deben someter sus fines vitales a las obligaciones superimpuestas por la mayoría.  Exactamente como pasa con los liberales de Rallo, supuesto que obtuviesen la mayoría. ¿O daría iguales derechos a los nazis o a los yijadistas con sus fines existenciales?  El Estado-nación no tiene nada que ver con una peña o una asociación, pues la filiación a estas últimas es voluntaria: deriva del consentimiento individual de cada miembro. Pues, de nuevo, lo mismo ocurre con el estado-nación: sus miembros pueden irse o nacionalizarse en otro país, si lo prefieren, y algunos, o muchos, siempre lo han hecho. Sobre la base de la argumentación de Rallo, un estado-nación solo podría constituirse con inmigrantes que voluntariamente hayan adoptado la nacionalidad. Los demás, los naturales de él, a quienes nunca se les ha ocurrido que debían “consentir”  su nacionalidad,  no tendrían el mismo derecho. Por lo demás, tampoco ha elegido ningún individuo la familia, la posición social, la cultura, la lengua,  el lugar o la época en que ha nacido, sin que a nadie se le ocurra hasta ahora protestar porque ello coarta su libertad  individual. Creo que el argumento de Rallo conduce directamente al absurdo utópico.

  Por lo demás, si los estados- nación subsisten es solo porque la inmensa mayoría de sus miembros acepta su cultura, sus leyes, sabe que su nación va mucho más allá de su existencia individual, y se siente identificado con todo ello. ¿Habrá que someter a un consenso unánime la existencia de la nación porque algunos ciudadanos se declaren contrarios a ella, ya que no se les ha consultado  al respecto?  ¿Y cada cuánto tiempo?  ¿Habrá que negar la historia y  el valor de los esfuerzos de los antepasados como absurdos o moralmente inválidos? ¿Qué es aquí lo absurdo?

   Si no existe una obligación positiva a compartir nuestro domicilio con españoles, tampocola habrá con los no españoles. No hay  esa obligación para quienes rechazan la inmigración irrestricta, pero  sí para los liberales que propone Rallo. ¿No es pura hipocresía hablar de igualdad moral cuando gran número de inmigrantes viven en la miseria, sin casa ni trabajo o forzados a tareas muy malas o degradantes…?  La hipocresía solo dejaría de serlo si quienes piensan como Rallo tomaran medidas individuales para hacer efectiva esa igualdad moral, aunque me temo que piensen más bien en que esas medidas las tome coercitivamente el poder del estado… rompiendo la unanimidad de quienes estamos en desacuerdo y obligándonos a pagar los costes.

   Por otra parte, Rallo expresa una concepción del estado típicamente marxista: Convertir al Estado en un mecanismo institucional para que las élites dominantes (sean mayorías electorales o no) impongan normativamente sus valores morales al conjunto de la población es una forma de imponer una solución violenta a las controversias humanas: aquella norma engendrada por el Estado —por el mero hecho de haber sido engendrada por el Estado como aparato militar— es válida y ha de ser acatada por todos. Por lo visto, él supone que la unanimidad que él predica puede aplicarse sin un fuerte aparato coercitivo. En realidad, cuanto más unánime se pretenda, más fuerte e impositivo tendrá que ser el “derecho sin estado”  que haga cumplir las unanimidades frente a los renuentes. Y no debe olvidar que quienes han formado los estados son las sociedades compuestas de individuos moralmente iguales.

   No voy a extenderme sobre los temas particulares tratados. El principio sobre el que asienta Rallo sus construcciones es una frase vacía, fuera de generalidades de escasa aplicación práctica como la de que “Todos somos hijos de Dios”. Puede ser verdad, pero las sociedades humanas nunca han funcionado ni pueden funcionar sobre tales igualdades. Habría que especificar además, en qué consiste ahí la moral. Seguramente entraríamos en interpretaciones muy diversas, lejos de consentimientos unánimes. No: los problemas de la realidad han de resolverse teniendo en cuenta la realidad, actual e histórica. No cabe denunciar  o rechazar  esas realidades simplemente porque no se acoplen a tal o cual principio supuestamente liberador.

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