Blog I: Esperanza Aguirre y Pablo Iglesias, de acuerdo en lo esencial: http://www.gaceta.es/pio-moa/esperanza-aguirre-pablo-iglesias-acuerdo-esencial-21072014-1121.
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Dice Esperanza Aguirre que condena todas las dictaduras, también la de Franco. Esta manía de los políticos de lanzar condenas a diestra y siniestra, como si fueran los jueces de la historia, es uno de los fenómenos más irrisorios de la farsa política. ¿Qué importancia tiene que esa gente, a menudo corrupta, a menudo ignorante, a menudo promotora de políticas nefastas, condene tal o cual cosa? Realmente ninguna. Pero ellos se sienten muy justificados moralmente. ¡Ah, condenan, desde un estrado de fiscales al que se sienten con derecho porque, dicen “representan al pueblo”! Realmente no representan a nadie más que a sí mismos, y menos cuando se ponen en plan de fiscales y jueces. Debiera bastarles con eso, con representarse a sí mismos, a su conciencia, a su estudio del caso, a su forma de ver las cosas. Pero no, usurpan tranquilamente una representación a la que formalmente han llegado, a menudo con engaños, sin haber sido elegidos nunca para pontificar como suelen.
Por supuesto, Aguirre lo dice porque es políticamente correcto, por esa profunda cobardía moral típica de los pijoprogres del PP, que lo deben todo a Franco, como de vez en cuando les recuerda la izquierda, a la cual… también le ocurre lo mismo. Porque también es beneficiaria de aquel régimen. Porque solo los comunistas y los terroristas pueden moralmente, en rigor, proclamarse antifranquistas con alguna base. En los demás es solo una farsa desvergonzada.
¿Y por qué condenaría Aguirre al franquismo? ¿Por haber librado a España de una tiranía totalitaria y haber salvado la unidad del país y la cultura cristiana? ¿Podrían haber hecho nada semejante las derechas antifranquistas de hoy, cuando carecen de cualquier idea o de cualquier causa por la que sacrificarse aunque solo sea un poquito? ¿Lo condenan por haber librado a España de una guerra, la mundial, que habría dejado pequeña a la civil? ¿O por haber vencido el hambre y el aislamiento y haber creado una España tranquila, próspera, con envidiable salud social y reconciliada –salvo los irreconciliables de siempre, terroristas y comunistas entonces, ahora una multitud de politiquillos y partidos de tres al cuarto? No, claro, no pueden condenarla por eso. Esas “nimiedades” simplemente las olvidan. A ellos lo que les importa ante todo y por encima de todo es, parece ser “la libertad”. Pero de paso olvidan que los logros del franquismo no podrían haberse alcanzado sin una dosis considerable de libertad. Libertad personal, como recordaba Julián Marías, y social. Incluso política. Había menos libertad política que ahora, es cierto, pero no dejaba de haberla, baste repasar las hemerotecas. Además, al oír a estos héroes de la libertad, uno podría creer que estarían dispuestas a sacrificar cualquier cosa por ella, cuando con toda certeza se acomodarían a una dictadura con la misma tranquilidad que se acomodaron a la de Franco, y se las habrían apañado para trepar en el aparato de su estado, como efectivamente fue el caso. ¿Cuántos demócratas o apóstoles de la libertad hubo en las cárceles de Franco? Ni uno. La inmensa mayoría prosperaba en aquel régimen, como casi toda la población. No, esos antifranquistas de pandereta no sacrificarían por la libertad no ya algo de su vida, sino ni un duro, y a menudo –no hablo por Aguirre sino por tantos otros—entienden la libertad política solo como el camino más recto y cómodo para forrarse.
En el otro blog he descrito las profundas semejanzas entre Esperanza Aguirre y Pablo Iglesias, al parecer invisibles para casi todos los analistas. Pero sobre todo me interesa decir que la dictadura (muy suave, sobre todo en su último decenio), dejó una España positivamente irreconocible con respecto a la que heredó. ¿Qué nos está dejando la democracia en un período de tiempo equivalente? Una crisis económica sin salida a la vista, un grave y creciente peligro de balcanización de España, una tendencia a disolver la milenaria nación española sometiéndola a la burocracia de Bruselas, una corrupción extendidísima, un verdadero páramo cultural, en el que España está perdiendo, simplemente, su cultura, sustituida por una parodia de la anglosajona… Obviamente, esto no es el fruto envenenado de la democracia, cuyas condiciones fueron tan bien preparadas por el franquismo, sino de los que se proclaman “demócratas” y en general son politicastros del mismo nivel que los que hundieron el régimen liberal de la Restauración o entregaron el poder a la república, en un autogolpe revelador de su talla. Esa gente no tiene el más mínimo rastro de vergüenza, ni conocimiento de la historia ni capacidad para extraer lecciones de ella, mientras “mira al futuro”, un futuro compuesto de sus arbitrarios anhelos, tan sórdidos a menudo.
No; hay dictaduras y dictaduras, como hay democracias y democracias. Ustedes, desde Suárez, han aprovechado unas condiciones históricamente excelentes para construir una democracia mediocre, deficiente y hoy en proceso acelerado de putrefacción. Y, prueba de una realidad, no se les ve a ustedes la menor actitud de contrición, el menor sentimiento de culpa o responsabilidad por ello.
Yo espero y deseo que surja una alternativa adecuada, acaso VOX. Porque el tiempo cuenta mucho, y muchos desastres resultan de no haberlo aprovechado.
