Rusia tiene sus razones

Blog I: Suárez o una transición desdichada:http://www.gaceta.es/pio-moa/suarez-o-transicion-desdichada-21032014-1421

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Creo que de las explicaciones de Putin sobre la anexión de Crimea, la fundamental es, más o menos: “queremos que la OTAN nos visite a nosotros, no que nosotros visitemos a la OTAN en Crimea”.  Tiene relación con el acercamiento de Ucrania a la UE y sobre todo a la OTAN. Algo en lo que los ucranianos, por muchas razones que les adornen,  estaban yendo demasiado lejos, a juicio de Moscú, algo intolerable para esta. Es  decir,  Rusia se siente amenazada, sometida a un creciente cerco militar  por la OTAN. Hace poco Putin se reía cordialmente de un periodista que le decía, al parecer creyéndoselo,  que el escudo antimisiles desplegado por la OTAN en torno a Rusia se dirigía en realidad contra Irán.

Además,  el hecho es que Crimea está en Ucrania por un capricho de Jruschof, que es mayoritariamente rusa y que sus habitantes prefieren estar en Rusia. Putin ha invocado el “derecho de autodeterminación”, un principio sostenido por los vencedores en la I y la II guerras mundiales, aunque tienda a aplicarse en beneficio de los más fuertes. Al hacerlo, quizá esté abriendo la caja de Pandora, porque otros pueblos incluidos en la federación rusa podrían invocarlo a su vez, con protección abierta o encubierta de Usa y de la UE, abriendo un proceso de descomposición interna combinado con los efectos de sanciones económicas que harían a Rusia mucho más daño que a la inversa. Sin embargo, emprender un proceso semejante traería consecuencias imprevisibles.  Las experiencias de Afganistán, Irak y otros lugares, del caos creado en Libia y Siria o la incertidumbre en Egipto deberían enseñar alguna lección, y en Rusia no se puede actuar como en Yugoslavia.

Por otra parte, Usa y la UE, la OTAN en definitiva, no pueden dejar pasar sin más una ofensa como la anexión de Crimea, de la que Rusia ya no puede volverse atrás sin sufrir una humillación  intolerable. Pero una presión excesiva podría tener consecuencias peores.  El problema de fondo es qué representa hoy Rusia, cual es su peligro real. Algunos han recordado a la Alemania de Hitler y la cuestión de los Sudetes o la anexión de Austria. Pero los habitantes de aquella región de Checoslovaquia y de  Austria querían mayoritariamente ser alemanes, y desde el punto de vista de los principios sostenidos por las democracias era difícil oponerse. No fue la cesión de los Sudetes lo que llevó al desastre, sino que Alemania la aprovechara para invadir y descomponer toda Checoslovaquia. ¿Podría ocurrir algo semejante ahora? ¿Que la anexión de Crimea sea un paso para apoderarse de Ucrania y proseguir una política expansiva amenazante para otros países de la zona? Desde luego, es posible, pero la situación general es muy distinta de la que precedió a la guerra mundial. Rusia es un país de escasa fuerza económica (no mayor, al parecer, que Italia) y militar (su presupuesto en ese orden apenas superaba en 2011 al británico, y entre este, el francés y el alemán casi lo triplican; por no hablar del presupuesto useño, casi equivalente al total  del resto del mundo). Carece además del influjo ideológico mundial de la era soviética. Y afronta un gravísimo problema de pérdida de población por emigración y escasez de nacimientos. No es una sociedad juvenil y optimista (tampoco la UE, cierto es). Su fuerza real, y puramente disuasiva, radica en el arsenal nuclear heredado de la URSS. Por tanto, no está en condiciones de emprender una política agresiva de gran alcance. Al menos por un tiempo, creo que se contentará con el logro actual. Una política más agresiva sería demencial. Aunque, no debe olvidarse, muchas veces los políticos han tomado decisiones demenciales.

 

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El aborto, la gran cuestión moral de nuestro tiempo

Blog I: La invalorable tradición de neutralidad española: http://www.gaceta.es/pio-moa/invalorable-neutralidad-espanola-19032014-1749

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La amplitud y dureza de las polémicas sobre el aborto han convertido a este en la gran cuestión moral de nuestro tiempo. No es difícil ver por qué: porque afecta a todas las ideologías en curso, particularmente al feminismo y el homosexualismo, a la religión, a la valoración de la vida humana y de los derechos y libertades de las personas, a las diferencias de sexo. Por ello merece una profunda atención.

   Creo que el punto esencial es este: si la vida en gestación en el seno materno es una vida humana, entonces el aborto puede asimilarse a un asesinato. De otro modo habría que considerar esa vida como algo equivalencte a una excrecencia o tumor  en el cuerpo de la madre, cosa muy difícil de sostener. Pero el problema tiene dos aspectos: el del valor concedido a la vida humana, al propio ser humano, y el valor concedido a un derecho real o supuesto de las mujeres.

   Señalaré ahora la importancia del primer aspecto: ¿Tiene verdadero valor la vida humana?  En otra ocasión expuse el contraste entre lo que  llamé concepción social y concepción natural del hombre (https://www.piomoa.es/?paged=5) . Y que podríamos llamar, quizá más adecuadamente, concepción religiosa y concepción científica. Desde el punto de vista científico, hoy tan invocado, el ser humano es, en definitiva, un animal más, aunque con rasgos particulares, y si consideramos normal y lícito matar infinidad de animales para alimentarnos, ¿por qué tendría que concederse un status tan especial al animal humano?  También desde un punto de vista economicista, asimismo muy en boga, la eliminación de personas podría resultar rentable, al menos en ciertos casos. Si no atribuimos a la vida humana una trascendencia de algún tipo, entonces su eliminación no diferiría esencialmente de la de un rebaño de vacas, y en muchos casos podría ser económicamente oportuna.  Por otra parte, la historia y la actualidad demuestran cómo, en la práctica, lo que denominamos asesinato, incluso asesinato de masas, ha ocurrido a menudo, por lo que no habría que “escandalizarse”. ¿Y acaso el aborto, incluso el infanticidio,  no se han practicado desde siempre en las más diversas culturas? ¿Qué se ganaría, entonces, con mantenerlo prohibido y por tanto clandestino?  Estas cuestiones pueden resultar chocantes o sonar a extravagancias, pero son la conclusión lógica e inevitable de muchos puntos de vista hoy en boga, como seguiremos viendo. ¿Cómo argumentar de manera racional –incluso científica—el valor y la dignidad de la vida humana?  He aquí un punto clave que merece, repito, mucha reflexión.  

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Tesis sobre Franco

Blog I: Crimea y Cataluña. Fraude electoral de febrero del 36: http://www.gaceta.es/pio-moa/crimea-cataluna-fraude-electoral-1936

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Tesis sobre Franco

*A los 39 años de su muerte, Franco sigue muy presente: hay más antifranquistas que nunca. ¿Qué revela ello? Su importancia histórica.

*En vida de Franco, su oposición se componía de comunistas y/o terroristas. El actual antifranquismo representa el triunfo de la propaganda de comunistas y terroristas

*Si el antifranquismo de izquierda y separatistas –siempre juntos y no es casual– resulta comprensible, el de derecha resulta especialmente obsceno.

*Que la propaganda comunistoide y separatista haya adquirido influencia creciente hasta hoy, refleja una grave falla de esta democracia. Entre otras.

*Franco no tuvo oposición popular. Ya en los años 40 fracasó el maquis, ante todo porque el pueblo nunca lo secundó. Ni el PCE ni el terrorismo separatista lograron mucho apoyo.

*Dicen odiar a Franco porque no era demócrata. Pero él no tuvo oposición democrática. No hubo demócratas o liberales en la cárcel.

*No puede haber democracia sin demócratas. Los pocos que había, prosperaban sin problemas bajo Franco, quejas intranscendentes aparte. Ídem los socialistas y posteriores separatistas.

*En la transición salieron los presos políticos: apenas 300 en una población de 36 millones. Todos presos totalitarios (comunistas y terroristas).

*De hecho, la democracia actual procede de Franco, de la sociedad próspera y reconciliada que la permitió. ¿Se le odia a pesar de eso? No: por eso.

*El franquismo permitió que la democracia llegase sin traumas, por desarrollo propio. No como en casi toda Europa occidental, donde llegó o volvió por la intervención militar de Usa.

*Aun hoy, el número de demócratas y liberales en España es escaso: solo hay que ver los graves problemas y crisis que sufre el régimen actual.

*Los peligros de la democracia (terrorismo, corrupción masiva, “muerte de Montesquieu”, separatismos…) tienen todos el sello antifranquista.

*No es cierto que Franco se rebelase contra una democracia. Esta fue destruida por el Frente Popular y sustituida por un proceso revolucionario. Contra él se rebeló Franco.

*Dicen odiar a Franco porque atacaba a los trabajadores. Estos prosperaron entonces más rápidamente y con mayores derechos que nunca antes o después.

*Dicen también que odian a Franco porque firmó muchas penas de muerte. Las firmaban los jueces, él firmaba las conmutaciones, aproximadamente la mitad de las condenas.

*Se pretende que el número de ejecutados de posguerra sobrepasó los 200.000, los 150.000, los 80.000… La cifra real está probablemente en unos 12.000

*La cifra de muertes en la represión franquista es seguramente mucho más baja que la de cualquier país europeo en guerra durante el siglo XX.

*Se pretende que se fusilaba a gente por el simple hecho de pertenecer a partidos “republicanos”. No eran republicanos, sino revolucionarios y en su mayoría criminales, torturadores, chekistas, etc.

*Por supuesto, en las circunstancias emocionales de la guerra, también cayeron inocentes. Pero es curioso que los antifranquistas los equiparen con los chekistas: todos “víctimas”.

*Se acusa a Franco de cruel. ¿En comparación con quiénes? Churchill y Roosevelt sí fueron crueles, por no hablar de Stalin o Hitler.

*Es sorprendente y revelador cómo gran parte de la derecha repite simiescamente las invenciones subvencionadas por unas izquierdas que sí hicieron lo que achacan a Franco.

*La adhesión de la derecha a las falsedades de la izquierda sobre Franco demuestra una degeneración moral, intelectual y política muy alarmante.

*Evidencias: con Franco, el bienestar económico creció a mayor ritmo que nunca antes o después. ¿Se le odia a pesar de eso? No: por eso, precisamente.

*Evidencias: Franco derrotó a la revolución, al maquis y al injusto y delictivo aislamiento internacional. ¿Se le odia a pesar de eso? No: por eso.

*Evidencias: Franco salvó la unidad nacional y la cultura cristiana, junto con lapropiedad privada, creó la Seguridad Social, etc. ¿Le odian a pesar de eso? No: por eso.

*Evidencias: Franco mantuvo a España al margen de la guerra mundial, en la que pretendía meterla la izquierda. ¿Se le odia a pesar de eso? No: por eso.

*Franco inauguró el período de paz más prolongado que haya vivido España en dos siglos, y que aún persiste. ¿Le odian a pesar de eso? No: por eso.

*Evidencias: el antifranquismo une en un haz a De Juana Chaos, Arzallus, Mas, Roldán, Pajín, Josu Ternera, Guerra, Zapatero, Aido, M.A.R., Junqueras, Rajoy, Cebrián, Pakito, Rubalcaba, Urkullu, las dos Sorayas, los de los EREs falsos… Distinguido club.

*Para el club de los antifranquistas, el embuste, la calumnia y la distorsión son las armas más apreciadas. Siento haberme quedado casi solo en su desenmascaramiento.

*Es significativo que el odio incondicional a Franco provenga de políticos terroristas o colaboradores del terrorismo, de corruptos, separatistas, etc.

*Una democracia que no reconozca su verdadero origen está condenada a corromperse y degenerar entre demagogias.

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El interés electoral del 11-m

Blog I: Memoria “democrática” de los chekistas: http://www.gaceta.es/pio-moa/memoria-democratica-los-chekistas

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**Todos los domingos, de 4 a 5 de la tarde, en Radio Inter, “Cita con la historia”. Programas anteriores: La ley de memoria histórica y La represión de posguerra en España. Próximo domingo: La represión durante la guerra.

**Seminario sobre la masonería en Centro Riojano, y presentación de “Los nacionalismos vasco y catalán en la guerra, el franquismo y la democracia”: ver el blog de Gaceta

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El 11-m se puede analizar en dos niveles distintos, el legal y el político-histórico.  En el primero se trata de saber quiénes fueron en concreto los autores; en el segundo, qué posibles beneficiarios y consecuencias políticas ha tenido. Entre ambos planos puede haber una relación directa o no. Es decir, puede ocurrir que los beneficiarios estén implicados en mayor o menor medida en el atentado, o puede ser que simplemente lo hayan aprovechado para sus intereses, sin mayor implicación.

   El atentado perjudicó a unos y benefició a otros. Perjudicó a las víctimas, a través de ellas a toda la sociedad española y, en el terreno político, al PP, que perdió las elecciones.  El gran beneficiario fue el PSOE, que llegó al poder cuando las encuestas le daban perdedor, aunque fuera por poco. Y a través de la política del PSOE resultaron beneficiados, en el plano internacional, los yijadistas, con la retirada de tropas de Irak y la “alianza de civilizaciones”, así como Francia (España perdía gran peso en la UE)  y Marruecos. En el plano interno, los grandes beneficiarios han sido  en primer lugar la ETA, que veía recompensados sus crímenes con legalidad, dinero público, proyección internacional, buena imagen, acoso a sus víctimas, etc; y en segundo lugar los separatistas, que desde entonces emprendieron una escalada balcanizante amparada por el PSOE. En conjunto, se produjo una involución política brutal que dejó en papel mojado la Constitución y elementales principios democráticos.  Se reprodujo con especial intensidad, la alianza entre izquierdas y separatistas que fue la causa principal del derrumbe de la república y de la guerra civil.

   Así, el sanguinario atentado abrió una nueva y muy peligrosa etapa en la política y la historia de España. Debe advertirse que todo ello fue posible en gran medida porque el PP pasó a una seudooposición que de hecho facilitó las cosas a la izquierda y los separatistas. Estos son hechos, me parece que muy claros salvo para quien prefiera cerrar los ojos a la evidencia.

Queda el enigma de la implicación o no en el crimen por parte de los beneficiarios de este. A día de hoy sabemos que los escenarios del mismo fueron rápidamente destruidos, que se fabricaron pruebas falsas,  y otros hechos llamativos que hacen dudar de la veracidad de la versión oficial. No se sabe quiénes fueron los autores intelectuales, ni la intención del atentado, pero sí cabe establecer hipótesis razonables.  La clave está en la intención de la matanza: ¿perseguía alterar las expectativas electorales, o bien la elección de la fecha fue arbitraria? En su debate con Luis del Pino, Miguel Platón afirmó que el hecho no podía entenderse sin la finalidad política de alterar las elecciones. Si aceptamos esto, entonces una conclusión muy probable es que el PSOE (algunos miembros de su cúpula dirigente al menos) estuvo implicado de forma directa o indirecta en el atentado, lo cual explicaría la rapidez con que supo explotarlo electoralmente. También podría ser un argumento a favor de la teoría yijadista: dado que Zapatero había prometido la retirada de tropas de Irak, a Al Qaida o similares (también a Marruecos por otras razones) les interesaría mucho la victoria socialista. El problema es que el atentado, por sí solo, podía tener un efecto electoral muy negativo para el PSOE, salvo que se  le atribuyera enseguida una autoría yijadista que permitiera a la izquierda culpar al gobierno por haber intervenido en Irak. Contribuye a esta hipótesis yijadista el hecho de que Zapatero retirase rápidamente las tropas de Irak  e incitase a otros países a imitarle: daba impresión de pagar un favor con otro.

   Pero no eran los terroristas islámicos los únicos interesados en la victoria de Zapatero. No menos, sino aún más interesados estaban la ETA, duramente acosada por Aznar, y los separatistas en general, que tenían razones para esperar nuevas y grandes ventajas del PSOE.  Es decir, también pudo haber sido la ETA, una hipótesis descartada con demasiada contundencia por unos y otros. El problema es que un atentado atribuido a la ETA habría tenido un efecto electoral totalmente opuesto al buscado. Por consiguiente, para que el golpe tuviera resultado electoral favorable al PSOE era preciso que la autoría recayese en los islamistas, fueran estos los autores o no.

   Luis del Pino tiene otra hipótesis: habrían sido los servicios secretos, con el fin de empujar al país en una dirección confederalista, que redondearía el proceso iniciado con las autonomías de la transición por unos políticos frívolos, aprendices de brujo. Esto es precisamente lo que está ocurriendo hoy, y él se apoya en unas declaraciones algo sibilinas de Aznar. Pero me parece muy difícil que ello responda a un designio programado antes del 11-m; que los servicios secretos actúen tan independientemente de los políticos; que dichos servicios sean capaces de prever a tan largo plazo; y que los servicios tengan interés en un programa tan arriesgado y peligroso; y que Aznar no haya aclarado las cosas, si eso es lo que creía.  En todo caso, si fueron dichos servicios, difícilmente pudieron actuar sin la implicación del PSOE.

   De momento queda esto: los grandes perdedores han sido España y la democracia. Los beneficiarios,  la izquierda, la ETA y los partidos balcanizantes.  Y si el atentado tuvo intención electoralista, fueran cuales fueran sus autores, es difícil imaginar que el PSOE simplemente aprovechara el favor sin estar implicado en él de forma más o menos directa.   

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¿”La” gran novela de los Años de Hierro?

Parece que ya puedo entrar de nuevo. Espero que los lectores también.

Blog I: Hipótesis sobre el 11-m: www.piomoa.es

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P. Cuáles son, en su propia opinión, los libros de historia más importantes que ha escrito?

R. “Nueva historia de España” y “Los orígenes de la Guerra Civil”

P. ¿Por qué?

R. El primero es una interpretación global de nuestra historia, creo que muy diferente de las que se han producido hasta ahora. En ese sentido es nueva, y en gran medida critica otras numerosas historias que se han escrito desde hace muchos decenios, algunas de las cuales han adquirido casi carta de naturaleza. En cuanto a “Los orígenes de la guerra”, ahí encontré la clave explicativa de nuestro siglo XX, clave que he desarrollado en libros sucesivos.

P. No he leído ninguno de ellos, pero sí “Los mitos de la Guerra Civil”, que me parece sobre todo un ejercicio de lógica y sentido común. Y la novela “Sonaron gritos y golpes a la puerta”. Me interesa sobre todo esta. ¿Cómo la entiende usted? ¿No es un intento de invadir un terreno que no le es propio?

R. Era un riesgo, desde luego, y casi todos los que han escrito reseñas de ella, en general muy elogiosas, han explicado que tardaron en decidirse a leerla, por pensar que un historiador no puede escribir una buena novela. Sin embargo, una vez leída su opinión cambió notablemente.

 P. Usted, lógicamente, coincide con los que piensan que es una buena novela. Pero hoy se escriben cientos de buenas novelas, quiero decir novelas entretenidas, que se dejan leer, que “te atrapan”. La suya lo es también, pero dudo de que hoy se escriban grandes novelas, yo no podría decir eso de ninguna que conozca. La publicidad de la editorial la expone como “la gran novela de los años de hierro de la historia de España” ¿Usted diría que realmente es grande, quiero decir, no solo entretenida sino realmente profunda?


R.
Hombre, me gustaría que así  fuese, pero eso no lo puedo decidir yo. Sí puedo afirmar que no se corresponde a ninguna tradición literaria española, por lo que yo sé, ni tampoco europea. Realmente no tiene ningún modelo. A mucha gente le ha desconcertado.

 P. Sí, realmente el autor es muchas veces el menos indicado para juzgar su obra, y eso es curioso. En fin, algunos le han encontrado cierto parecido con Baroja.

 R. Quizá por cierta sobriedad, no sé… Pero es un parecido superficial. Pero por un lado se aparta del costumbrismo y del realismo cutre de, por ejemplo Cela y de gran parte de la literatura actual, que es una de las principales tradiciones españolas ya desde la picaresca, incluso desde La Celestina. No digo que no se hayan escrito grandes obras en ese género, que sí se han escrito, obras realmente grandes, pero creo que está agotado y cada vez resulta más difícil hacer algo de verdadero valor en él. Cada novela refleja un espíritu, y yo no sabría calificar el de esta, pero creo que difiere de cualquier otro… claro que no he leído toda la literatura española, lógicamente, y menos aún la extranjera. En realidad he pasado muchos años sin leer prácticamente literatura. Solo cuando era muy joven leía bastante novela.

 P. Yendo a cuestiones más concretas, coincido en que el protagonista no se corresponde a modelos que yo recuerde ahora. Me ha parecido una novela en cierto modo épica, de aventuras a un nivel especial, épico ya digo, con unos protagonistas que no se corresponden con los habituales de esos géneros. Por ejemplo el principal, Alberto, termina cada una de las partes del libro con un golpe psicológico tremendo, un trauma que le desequilibra, le trastorna. Uno entendería bien que se hubiera vuelto loco, sin más, o haberse suicidado. Ese podría haber sido un posible desenlace de la narración…

 R. Sí, ja, ja… Creo que más de uno podría haberse desequilibrado definitivamente. Máxime cuanto que Alberto se ha criado con poco cariño, tiene algunos rasgos neuróticos bastante claros, si bien los compensa con su afición intelectual, su predisposición a la acción y su amistad con Paco. Al final de la primera parte entiende cuál ha sido la realidad de su familia y de su posición en ella. Eso casi le enferma, no sabe cómo reaccionar, rechaza el amor de Carmen, se le echa encima el mundo y solo piensa en huir, en marchar de Barcelona para buscar otro ambiente, empezar de cero, como ocurre a muchas personas que no se soportan a sí mismas y que sienten su ambiente como traumatizante. Creo que Carmen comprende su situación casi mejor que él mismo. En Madrid está próximo a hundirse por completo en la soledad y en la neurosis, aunque entre unas cosas y otras sale a flote al encontrar un grupo de alegres amigos y reanudar el trato con los hermanos Paco y Carmen.

 P. Sale a flote, pero es solo para emprender una nueva huida…


R.
Sí, es verdad en parte. Él toma partido en una situación general de gran violencia. Tiene un fondo de gran fortaleza psíquica, pero en realidad nunca acaba de salir a flote, es como quien está nadando al límite de sus fuerzas. Y esa nueva huida, si queremos llamarla así, termina todavía más desastrosamente, con una herida que está a punto de destruirle anímicamente y de destruir su amistad con Paco, a quien debe tanto, hasta la vida. Solo las urgencias y penalidades de la guerra le permiten superar a medias el desastre.

 P. Me permitirá observar que el desdichado “affaire” con la rusa Iliena suena poco creíble.

 R. ¿Por qué? Yo lo creo verosímil. Hubo amores o amoríos entre soldados españoles y chicas rusas, y las posibilidades de los celos y de un desenlace trágico en las condiciones de la guerra se vuelven mucho más agudas. Un estudioso de la División Azul me ha hecho observar que Paco y Alberto resultan personajes inhabituales entre los que fueron allí, en su mayoría gente idealista e ingenua, algunos pícaros en buen sentido, sin grandes complicaciones morales. Seguramente es así, pero no he querido hacer una obra costumbrista. Además, por la División pasaron cerca de 50.000 voluntarios, y habría de todo. Recuerdo el diario de uno de ellos que menciona a un fraile exclaustrado que se jactaba de no creer en Dios. Y hubo muy pocos, pero sí algunos, que se alistaron con intención de pasarse al enemigo. Etc. Yo creo que el costumbrismo es una tara de gran parte de la literatura española. En mi opinión, gran parte de la novelística española falla por su falta o escasez de épica y de conflicto moral algo profundo en los protagonistas. Son personajes triviales, en general. Ciertamente Alberto y Paco son personajes complicados algunos me han hecho notar que demasiado complicados, sobre todo en la primera parte, para ser tan jóvenes, cuando están entre los dieciocho y los veintiún años. Pero yo he conocido de muy joven a muchachos bastante complicados. Una cosa es la norma, lo corriente, y otra las excepciones. En general, la literatura se fija más en las excepciones.

 P. La tercera herida, llamémosla así, al final de la novela es quizá la más espectacular. Parece como si Alberto hubiera dado un enorme rodeo vital, un periplo en sentido estricto, para volver al comienzo, a la brutal escena con que comienza el relato. Eso me ha parecido un logro novelístico importante, pero me quedo con la impresión de que no está plenamente explotado, de que podría haber alcanzado un tono dramático más agudo.


R
. Tenga en cuenta que el protagonista, que escribe su propia historia, ha pasado después medio siglo alejado de ella, en una vida normal y tranquila, procurando no recordar sus peripecias juveniles, pues las siente demasiado traumáticas. Además se ha hecho profesor de filosofía y elude el patetismo en su relato. Las escenas, por muy crudas o dramáticas que sean, procura exponerlas con objetividad y si acaso cierta melancolía. Sí, creo que hay bastante melancolía en las apreciaciones sobre sus propias aventuras. Dar a sus peripecias intensidad patética como si fueran recientes sonaría artificioso.

P. Su libro se presenta como novela histórica, pero no estoy seguro de que corresponda del todo al género.

 R. Tiene razón. Es pura novela aunque situada con total claridad en un tiempo histórico real y en relación con él. Hay en ella muchos datos reales, pero no son ellos los que dan coherencia al relato, son solo referencias o pretextos. La coherencia del relato se basa en las características y conflictos internos y externos de los personajes.

 P. Un conocido me la ha interpretado como una novela fundamentalmente de aventuras.

R. En parte sí lo es. Una novela histórico-épica, si usted quiere, con la diferencia de que estas suelen tener un toque algo grandilocuente y terminar bien para el protagonista, incluso si muere, y nada de ello ocurre aquí. Además, los protagonistas aventureros o épicos suelen ser hombres de una pieza, sin demasiadas complicaciones, y ello tampoco se da en mi novela. Desde luego, nada que ver con cantamañanadas pueriles como las de Indiana Jones.

 P.- Sí, los personajes no son habituales. Paco me ha recordado un poco a uno de “Edad prohibida” de Torcuato Luca de Tena, un tipo audaz, viril, mujeriego, con pocos escrúpulos, que termina en la cárcel… O al protagonista de “La paz empieza nunca”, de Emilio Romero…

 R.- Bueno, Paco podría terminar como delincuente, pero no es fácil. Es hombre de acción y aventurero, pero con serias preocupaciones intelectuales, admito que es una combinación muy rara, pero se da. Y no es propiamente mujeriego, aunque conquista con facilidad a muchas mujeres. Si las circunstancia lo favorecen, prefiere una relación estable y relativamente fiel, como la que tiene con Mercè. Tampoco es como el de Emilio Romero, un héroe falangista, aunque se apunta a la Falange. Es más complicado que eso. Él sostiene que el amor enloquece y ata, y tiene una visión ideal masculina de hombre templado y dueño de sí… No obstante es capaz de acciones sangrientas.

 P. Como usted ha dicho, prefiere el cariño al amor, y usted lo castiga al final al hacerlo enloquecer por Iliena y desatar una historia de celos y venganzas que está a punto de convertir en enemigos a los dos amigos, a él y Alberto, y termina en tragedia. Pero el personaje de Iliena me parece un tanto irreal. Puedo admitir el enamoramiento repentino de Alberto, pero parece que ella se enamora de él casi tan repentinamente, y eso no me suena… Y que prefiera a Alberto y no a Paco, siendo este mucho más atractivo para una mujer, tal como usted lo ha pintado. A eso me refería antes al decir que era inverosímil.

 R. Iliena es un personaje peculiar, pero no es irreal. Lo he pintado, como usted dice, sobre alguien que he conocido. Vive sin ilusiones ni ambiciones especiales, “viendo pasar la vida” en un ambiente que ni le gusta ni rechaza, el único que conoce. Resulta muy atractiva para “cierta clase de hombres”, lo sabe y lo acepta sin mucha ilusión. En cierto sentido es la antítesis de Carmen, más aún que la promiscua Luisa. Carmen sabe lo que quiere y lucha activamente por ello, es capaz de arrostrar los peligros de la Quinta Columna, aunque no por gusto sino por sentido del deber, detesta la violencia y quiere fervientemente fundar una familia normal con Alberto, de quien soporta muchas cosas, aunque en algún momento esté a punto de romper. Habría bastado con que Alberto fuera un poco más, digamos, normal, para que la historia de los dos, después de la guerra civil, resultase tranquila y previsible, aunque no necesariamente convencional. Iliena, pese a su aparente abulia, es capaz de amar, es sensible y culta, cree ver en Alberto una nobleza que parece no haber encontrado nunca antes. Y pese a haber tenido algunos amoríos sin mucha ilusión, como digo, no es una mujer fácil ni le gustan los hombres del tipo de Paco ni sus artimañas para embaucar a las mujeres. Obviamente, el personaje podría dar para una novela aparte, pero hay que condensar…

P. Bien, es cuestión de interpretaciones. Desde luego, el relato tiene una gran variedad de personajes y situaciones. Me ha sorprtendido también la crudeza de varias descripciones de violencia, como cuando ensarta en la bayoneta a un enemigo ruso y creyéndose seriamente herido va a la enfermería, que describe bevemente pero en unos tonos horribles.

R. ¿Diría usted que las descripciones son truculentas?

 P. Ahora pregunta usted… No sé qué decirle.

 R. Creo que no son truculentas, o eso espero. Creo que son realistas, me he basado en diversos testimonios reales. No me gustan los relatos en los que la violencia o la crueldad se exageran en plan efectista. Creo que si he pecado es más bien de parco. No me gustan los tremendismos. Claro que una cosa es lo que uno quiere y otra lo que consigue.

 P. Volviendo a la última escena del relato, tiene algo de tragedia clásica: el padre y el hijo, el padre biológico, que no se conocen, en el maquis. El padre desconfía de que el hijo sea un traidor y el hijo se entera de quién es el otro cuando ya no tiene más remedio que llevarle la muerte…

 R. La situación no fue premeditada desde el principio. En efecto, el padre, Antonio, es el único que en aquel grupo de maquis desconfía de Alberto, su hijo, sin saber su relación digamos biológica y pone a Alberto en una situación difícil, que podría llevar a que lo matasen, y de la que Alberto sale un poco por los pelos. Después, cuando ya está puesta a punto la emboscada que acabará con Antonio, el hijo se entera de quién es este por una conversación casual sobre Rusia. Lo único que puede hacer ya es negarse a participar en aquella última acción, para no presenciar o no participar directamente en el homicidio. No explica su extraña actitud a los homicidas, lo guarda todo para sí e Intenta mantenerse frío. Después de todo nunca conoció a su progenitor, cuyo carácter brutalmente egocéntrico y vengativo le parece detestable; pero es muy consciente de ser el principal causante de la violenta muerte de quien le ha traído a la vida. Consciente, además, de lo mucho que se le parece en tantos aspectos de inclinación y carácter. Y finalmente cae en un trance podríamos decir místico, con una confusa, pero demoledoramente intensa percepción de la extrañeza de la vida, no solo de su vida sino de la vida en general, de la misteriosa relación entre los sucesos…

 p. ¿La muerte freudiana del padre?

 R. No, hombre, no tiene la menor relación. Nada que ver, puesto que Alberto se entera de la realidad, que le afecta en lo más íntimo, solo en el último momento: tiene ya 28 años y solo ha visto a su padre unos breves momentos, cuando este asesina al hombre que Alberto había tomado por su padre real durante dieciocho años, y por quien siente cierto respeto, pero escaso afecto. Observe que el protagonista está afectivamente en el aire, por así decir, inseguro, con un único asidero en su amigo Paco, pero incapaz de comprometerse con Carmen, cuyo amor le da cierta seguridad, pero al mismo tiempo le atemoriza… Si usted quiere, la escena final puede tener un simbolismo social o histórico, pero a decir verdad, yo creo que es más precisamente humano, como en esas obras que nos impresionan al margen de su posible significación política. O eso espero. Porque los simbolismos políticos o sociales, aunque sean posibles, no dejan de limitar la significación de un relato y en muchas ocasiones lo vuelve banal y limitado al momento.

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