Blog I: Regeneración democrática y franquismo http://www.intereconomia.com/blog/presente-y-pasado
************************
Avatares de la razón
Europa era en los años 30 un continente fuertemente ideologizado. Antes de seguir, no estará de más señalar algunos rasgos de aquellas ideologías en pugna. Son numerosos los libros de historia que no explican prácticamente nada al respecto, dando por supuesto que el lector ya sabe en qué consisten. Es difícil explicar una ideología, solo pueden darse versiones de ella, pero un autor debe arriesgarse a exponerla. En “El derrumbe de la República dediqué varios capítulos a exponer las ideas que impulsaban a unos y otros.
En la Europa de los años 30, las ideologías eran sobre todo tres, cada una con variantes: el marxismo, el fascismo y el liberalismo. Pese a sus fuertes discrepancias, todas tenían algo en común: su raíz en la Ilustración, en el culto a la Razón. A menudo se ha caracterizado al fascismo y al nazismo como irracionalistas, pero creo que es un error de enfoque. Cualquier ideología se ve obligada a utilizar la razón para explicarse y justificarse. La oposición entre el “frío” racionalismo de la Ilustración y el relieve del sentimiento y la voluntad en el Romanticismo, es muy relativa. Los “irracionalistas” fascistas, por ejemplo, deben recurrir a la razón para explicar y justificar sus ideas, y lo hacían constantemente; y un racionalismo que concibiera al ser humano como una especie de máquina en cuya conducta no tomaran parte relevante los sentimientos y la voluntad, simplemente no sería racional. Otra cosa es que la razón no llegue a dar cuenta clara de la realidad humana y exterior.
Por otra parte, el culto a la razón por encima del sentimiento y la voluntad, como ocurre en el marxismo y en cierto grado en el liberalismo positivista, origina a su vez voluntades y sentimientos muy poderosos. Solo hay que pensar en la Revolución francesa y su explosión sentimental en torno a la razón, o en el empeño y pasión con que los racionalistas suelen defender sus puntos de vista.
La razón es la facultad que nos permite clasificar y ordenar mentalmente el mundo exterior, la sociedad y la propia individualidad — la ebullición de los deseos del individuo–, dándoles algún tipo de sentido. Que la capacidad de ordenar todo ello es limitada, lo revela la propia multiplicidad y a menudo contradicción de las soluciones (teorías e ideologías) nacidas del esfuerzo racional. Porque los hechos nunca acaban de encajar perfectamente en las teorías, desbordan a estas y obligan una y otra vez a modificarlas o a abandonarlas. Además, de unas mismas premisas no se siguen consecuencias precisas e ineluctables, sino que estas pueden ser muy diversas. Y el razonamiento parte siempre de premisas últimas cuya racionalidad se hunde en la bruma. De la idea, generalmente compartida, de la dignidad humana –idea de orden más bien religioso–, marxistas, liberales y nazis sacan conclusiones y doctrinas muy distintas, incluso opuestas.
Característico de esas ideologías es la sustitución, el rechazo o la marginación de la religión tradicional, cristiana en el caso europeo. Los tres parten del supuesto de Laplace extendido a la sociedad y a la individualidad humanas: no hace falta la hipótesis de la divinidad para explicarlas. Algunas corrientes liberales son abiertamente ateas, pero sus puntos de vista en general resultan más complicados, llegan a admitir la realidad y acaso la necesidad de la fe, e incluso le dejan un espacio importante. El marxismo es abierta y agresivamente ateo, ya que no solo cree innecesaria la “hipótesis”, sino que la juzga causante de la alienación y opresión de la humanidad. En cuanto al fascismo, en el fondo ateo o ateoide, no se opone a la religión tradicional, considerándola hasta cierto punto útil políticamente.
Un punto clave en las ideologías es la consideración de la ciencia. Todas ellas –el liberalismo en menor grado– se proclaman científicas en el sentido laplaciano (Dios sobra, o estorba, o impide la explicación del mundo) Por lo que se refiere a la sociedad humana, objeto primordial de las ideologías, Darwin influyó poderosamente en ellas. Como ocurre con las premisas, su teoría de la evolución dio pie a ideas diversas, como el racismo o la filantropía. Ambas cundieron por las sociedades liberales y formaron parte del bagaje de las ideologías citadas.
Y aunque las ideologías desplazaron considerablemente a la religión cristiana, no acabaron en absoluto con ella, pues en sus tres variantes siguió influyendo, de forma a veces callada o implícita, sobre grandes masas de toda Europa. En otro sentido, y teniendo en cuenta los tremendos choques sociales, agitación y guerras relacionadas con el auge de las ideologías, podríamos concluir que esos fenómenos se deben al abandono de la religión. Pero las épocas anteriores, más religiosas y menos ideologizadas, conocieron, como sabemos, abundantes hechos semejantes, lo que obliga a una reflexión más amplia, que aquí no viene al caso.
Como veremos, estas ideologías que recorrían Europa, predominando unas en unos países y otras en otros, también se manifestaron agudamente en España, pero con unas características muy propias.
**************************************************
http://historia.libertaddigital.com/un-stalingrado-fallido-en-el-norte-de-rusia-1276239212.html
