Begoña y Ayuso / Europa, improbable supervivencia / Heroico esfuerzo por el orden

**Están sonando tambores de guerra por toda la UE, y ni el PP ni el PSOE se dan por enterados. Tampoco VOX, que ha cometido el grueso error oportunista de apoyar a un corrupto criminal como Zelenski, que está sacrificando a Ucrania por intereses ajenos. Si sobre este asunto no alza VOX su propia voz, su propia posición,  que es fácil de explicar, se convierte en un partido más a lo Zelenski, es decir, al servicio de intereses ajenos a España. Creo que debería pensarlo seriamente, porque es una cuestión de principio, no de oportunidad.

**Ante los  indicios crecientes de corrupción de Begoña, mujer del doctor, el PSOE ha intentado desviar la atención hacia un supuesto chanchullo  económico del novio de Ayuso. La maniobra le está fracasando. Quizá el doctor caiga por su mujer y su suegro. Pero debería caer por fechorías mucho más graves. Ayuso es también un fraude: representa al PP, por lo tanto prefiere Silicon Valley al Valle de los Caídos, apoya a los delincuentes que lo están profanando y  obstruye sistemáticamente  a VOX.

**Son muchos los bobalicones (y los listillos) empeñados en unir a VOX y al PP contra el doctor (obsérvenlo bien: no contra el PSOE). Pero la prioridad del PP es hundir a VOX, a fin de tener las manos libres para sus eternos manejos con PSOE y separatistas. Si VOX cae en esa trampa, se hundirá él solo.

**Un periodista useño en un vídeo reciente  en Yemen. Unos niños juegan al fútbol en la calle. Pregunta al mayor, que sabe algo de inglés: “¿Del Real Madrid o del Barcelona?”. “Del Real Madrid”. Dos equipos españoles valorados en todo el mundo como los mejores. ¿Españoles?  Pero muchos del Barsa no quieren sentirse españoles, y el Real Madrid procura emplear el inglés en su publicidad, tiendas, etc. El fondo de odio o desprecio a la propia cultura por tanto descerebrado españolete.

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europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

La improbable supervivencia europea

Cuando nos planteamos la historia de Europa, como la de España o cualquier otra, investigación parte de una descripción de la realidad actual: ¿cómo se ha llegado a esta realidad? La pregunta ya nos evita remontarnos a tiempos demasiado nebulosos y especulativos. Así, tenemos que culturalmente España no puede remontarse más allá de la conquista romana a partir de la II Guerra Púnica. Antes de ella, Hispania era solo una denominación geográfica, culturalmente muy heterogénea. Pero casi siete siglos de colonización romana, combinada en su última parte con la difusión del cristianismo   hicieron de Hispania una cultura  bastante homogénea –nunca del todo, lógicamente– integrada en el conjunto político del Imperio romano.  Solo después de la caída de dicho imperio se fue definiendo España como nación política. Sin la cual habría sido imposible la Reconquista, y desde luego hoy no seríamos lo que somos.

La II Guerra Púnica no solo da origen a la gran expansión romana, sino también a lo que hoy entendemos por Europa, aunque ello solo se haya completado después de unas catástrofes históricas en el largo período de las invasiones, en las que pudo haber desaparecido en su germen  la civilización europea, como ha pasado con tantas otras. La que he llamado Edad de Supervivencia a falta de nombre mejor,   impresiona como casi un milagro, y considerarla de este modo nos aleja de  toscos determinismos burocrático-económicos, lo mismo que de la tendencia de algunos historiadores a creerse jueces de la historia dispensando condenas y elogios morales a diestra y siniestra. En nuestros días se plantea un nuevo problema de supervivencia de Europa, después de la era en que fue el núcleo impulsor de la historia humana, por decirlo así.

En mi ensayo sobre Europa he querido transmitir esa extraña sensación, común  a la biografía de cada cual: lo que ha ocurrido no tenía por qué haberlo hecho. Antes de ocurrir había otras muchas posibilidades, pero una vez sucedido queda tal cual, como un hito,  inapelablemente, y genera a su vez otras posibilidades entre las que solo alguna se cumplirá. Quien no se asombra de estos hechos no puede ser buen historiador, en mi opinión.  Se me permitirá una comparación, salvando las grandes diferencias, con nuestra propia vida: la unión del espermatozoide concreto con el óvulo concreto de la que ha resultado cada cual, fue un hecho fortuito, improbable en extremo, y sin embargo, determina biológicamente nuestra existencia, aun si  solo condiciona nuestra historia vital. A pesar de ello solemos creernos necesarios en el mundo.

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“El heroico esfuerzo por imponer orden”

Todo el mundo habla de sus vidas en un momento u otro, porque es un tema que interesa de manera egoísta, pero también interesa la de los demás, por una especie de simpatía: todos estamos en este valle de lágrimas o de delicias, según quiera mirarse. Algunos no solo hablan, sino que la escriben,  ya sea por vanidad o por la inquietud de buscar en sus embrollos alguna coherencia, alguna trama como en las novelas, algún hilo conductor y explicativo: ya que nadie ha venido al mundo por propia decisión, tiene que hacer un gran esfuerzo por explicar o explicarse los sucesos que han modelado o sustanciado su vida.  Para los que comentamos ayer, Albiac o Baroja, parece haber tenido la vida más de valle de lágrimas que de delicias, y algo parecido sucede que la autobiografía de Koestler, que solo reconoce tres años felices en su biografía, aunque le parecen suficientes, dado lo habitual en una época tormentosa. No parecen seguir a Amado Nervo cuando poetizaba “Vida, estamos en paz”. Más afín a Nervo  sería en cambio, Jorge Semprún, que termina su Federico Sánchez se despide de ustedes con un “¡Que me quiten lo bailado!”, satisfecho sin duda de cómo le han ido las cosas,  contrariedades aparte, de sus aventuras y logros como escritor y hombre de acción.  Otro triunfador para el criterio común, pero al parecer no para el suyo propio, es Woody Allen, que titula su autobiografía A propósito de nada. No obstante, ha querido llenar esa nada con algo, aunque solo sean palabras. las cuales deberán tener algún significado, aunque él mismo no logre encontrárselo.

Todo esto me viene últimamente a la cabeza por haber publicado recientemente Adiós a un tiempo y reeditado  De un tiempo y de un país. Luis del Pino, que está contento de su vida,  me preguntaba hace tiempo si yo estaba satisfecho de la mía. Le dije que no, que estaba simplemente desconcertado. Quizá por eso haya cobrado cierta afición a las memorias o autobiografías ajenas. Nunca la tuve, pero me la despertó la consulta y contraste entre las memorias de los políticos de la república con la que escribí Los personajes de la República vistos por ellos mismos. La variedad de  sucesos vitales, de actitudes, de éxitos y fracasos, de justificaciones, de olvidos, de verdades y falsedades, es tal que nos impide llegar a conclusiones un poco sólidas sobre nosotros mismos. Y sin embargo persiste el empeño inexorable, quizá como en el mito de Sísifo. “El heroico esfuerzo del espíritu humano por imponer orden en el caos de la experiencia”, que dice G. Steiner.

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Adiós a un tiempo

 

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Recuerdos y emociones / Método contra metodología / Edades de Europa / Feijóo baja el tono

Recuerdos y emociones

Aunque los recuerdos de Albiac (En tierra de nadie, ya comentados aquí) apenas son tales, pues los envuelve en una retórica emocional muy subjetiva y a menudo infantil que los desdibuja, es significativo este párrafo, escrito de modo peculiar: “He visto. En otros tiempos. En otros. Mucho más tarde. En otro mundo. Que no existe ya. Yo, tampoco. He visto. Demasiado. He visto”. El párrafo suscita un leve sarcasmo de Amorós: “Yo tengo muy mala opinión de mí mismo, lógicamente, pero decir que no existo, a eso no he llegado”. Albiac no tiene mala opinión de sí mismo, y aunque repasa muchas atrocidades que ha visto o creído ver,  o quizá por eso mismo, se considera”insufriblemente sabio”.

Pese a todo, el párrafo citado tiene interés. Hacia los setenta años es mucho lo que ha visto todo el mundo,  otra cosa es cómo lo haya interpretado o sabido juzgar. El pesimismo vital que  Albiac exhibe (o aparenta, pues tiene un final feliz, cuando  el ABC le concede el premio Mariano de Cavia), nos acerca a las frases de Baroja sobre  el recuerdo del pasado “como una herida que va fluyendo constantemente” o  sobre  cómo “siente uno en el fondo del alma un sentimiento confuso de horror y de tristeza” al recordar a las personas “que pasaron al lado de uno con sus sueños, con sus preocupaciones, con sus extravagancias, la mayoría tontos y alocados, pero algunos, pocos, inteligentes y nobles”. Baroja también escribió sus memorias hacia los setenta años.

Pienso en estas cosas en relación con Adiós a un tiempo, también con De un tiempo y de un país (este segundo título suena muy pretencioso pero solo se refiere  al título de una canción de Raimon de los años 60, que,  queriendo expresar las esperanzas y la fe en un próximo fin del franquismo, lo hacía con una pesadez premonitoria). La verdad es que uno puede tanto horrorizarse como ilusionarse  o satisfacerse de la vida pasada. Hay muchas  memorias optimistas y en los dos casos parece existir una lección implícita o explícita, como si nos quisieran aleccionar: “esta es la verdad de la vida”. Quien ha estudiado la historia sabe que es mucho mejor exponer los recuerdos sin alardes sentimentales o moralistas,  con la mayor objetividad que la memoria permita: “Así fue. Ya no es, lo ha disuelto el tiempo. Pero lo que fue ya no puede cambiarse, y por eso adquiere una suerte de inmortalidad,  en un plano inaccesible a nuestra percepción. Plano  al que intentamos llegar, en vano o quizá no del todo, al dejar el recuerdo por escrito”.

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Método contra  metodología

**A menudo la evidencia es lo último en verse. He aquí dos en las que casi nadie repara: a) El Frente Popular fue una alianza de sovietizantes, separatistas y golpistas. Esta mera constatación ya permite entender qué fue la guerra. b) Los gobiernos PP y PSOE provocan a Rusia, con la que no tenemos ningún conflicto, y lo hacen por interés de potencias que invaden nuestro territorio en un punto clave. ¿Puede haber algo más revelador?

**Se llenan mucho la boca con lo de la “metodología” los mediocres pedantes afines a las leyes de “memoria”. Su “metodología”, siendo lo contrario del método racional, les permite concluir que el frente popular, compuesto por comunistas y comunistoides, separatistas y golpistas, era la democracia. Y la continuidad de la república, a la que habían aplastado entre todos ellos.

** Me informa Álvaro Muñoz  de dos programas de Radio Libertad: “La hora in and out“, sobre restaurantes y vinos.  Y “Premium Spain”, para “descubrir lo mejor de España en experiencias premium de lujo y alta calidad”. Esta emisora está adjunta a Intereconomía, que presume de patriota, católica y conservadora. La derecha española siempre ha sido así: fundamentalmente inculta, y por ello tan a gusto cooperando a la colonización cultural. “Radio capullos libres”, podría rebautizarse.

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Las edades de Europa.

C. Cellarius,  historiador alemán del siglo XVII, inventó la división de la historia en tres edades: antigua, media y moderna. Fue preciso luego dividir la larga edad media en dos, alta y baja, y como moderna significa contemporánea,  añadirle otra moderna, a la que  es habrá de seguir otra más moderna o contemporánea todavía. La división de Celarius  parece útil desde la concepción implícita de que todo lo que ha ocurrido en el pasado  fue una preparación del presente, al que se supone de algún modo superior o pleno. En realidad todas las edades que queramos discernir son a un tiempo antiguas y  medias  con respecto a otras, y contemporáneas con respecto a sí mismas. La división de Celarius se ha aplicado incluso a la historia universal, no solo a la europea en la que cobra algún sentido, y así muchos nos informan de que en tal o cual país viven aún en la edad media.

La cuestión se presta a muchas disquisiciones, pero trataré brevemente el asunto en relación con mi ensayo Europa, una introducción a su historia.  En otro anterior, Nueva historia de España ya había abordado el problema, distinguiendo cinco edades o épocas:  Formación, Supervivencia, Asentamiento, Expansión y  Apogeo. La primera, equiparable a la “Antigua”, está marcada por la confluencia, en Roma, de tres grandes corrientes culturales: la filosofía griega, la ley romana y el cristianismo. O, dicho de otro modo, de Roma y Jerusalén, canalizadas por Roma. Confluencia conflictiva y difícilmente armónica, pero que por ello mismo puede decirse que impulsa la dinámica del espíritu europeo hasta nuestros días, su especial inquietud y esfuerzo, y permite identificar su civilización entre otras, con perdón de Spengler.

Creo que la corriente principal de la historiografía europea,  desde el siglo XIX, ha querido encontrar en la economía o la técnica el elemento dinámico subyacente  que explicaría la evolución histórica por debajo o por encima del caos de los mil variados sucesos, conflictos y personajes, los cuales quedarían así reducidos a epifenómenos o “histoire évènementielle” poco menos que irrelevante. Esta tendencia se entiende porque la economía puede ser más o menos cuantificada, lo que le da un aire científico, en mi opinión engañoso. La concepción economicista es común, con diferencias de enfoque, a las ideologías liberal y marxista, las más influyentes hasta hoy. Baste decir ahora que mi enfoque queda reflejado en lo dicho sobre los tres  grandes elementos forjadores de la civilización europea, ciertamente muy difíciles de medir o cuantificar.

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ADIOS A UN TIEMPO

Feijóo baja el tono.

 Las elecciones que en 2019 le permitieron gobernar, dieron al PSOE 6,8 millones de votos, 5 millones al PP, 3,6 a VOX, 3 a Podemos y 1,7 a Ciudadanos ya en franco retroceso. Las negociaciones con los comunistas y los disgregadores permitieron a Sánchez investirse como jefe de gobierno, pero en las elecciones de 2023 su posición empeoró: el PP repuntó hasta los 8,1 millones, superando la subida del PSOE a 7,8; Podemos, en una coalición poco sólida, aún retuvo 3 millones; y Vox bajó a 3,1, perdiendo algo más de medio millón. Ciudadanos, en desguace, ni siquiera se presentó. Parecía, pues, en vías de reconstituirse el viejo bipartidismo, si con algunos cambios. Sin embargo no sería así del todo: lo más significativo de la campaña electoral de 2023 fue la entregada fiereza con que todos los partidos y los medios adictos a ellos, es decir, casi todos también, cargaron contra VOX, con propósito de hundirlo. El ataque, sobre todo por parte del PP y de sus medios de masas, exhibió la decencia, veracidad e ingenio que cabía esperar de sus autores, ausencia compensada con la machaconería puesta en el empeño. Pero pese a la abundancia de recursos puestos al servicio de su afán, solo lo alcanzaron parcialmente, pues VOX mantuvo algo más de tres millones de votantes, permaneciendo como una piedra de escándalo para los diálogos y marrullerías del conjunto.

Un lance bien indicativo de los límites de las pugnas entre el PSOE y el PP quedó de relieve ante corrupciones que presuntamente alcanzaban a la esposa del doctor, un teme electoral muy  tentador.  En una primera tentación, el PP, se cebó en ella el 18 de marzo de 2024, en el Senado, alegando una subvención de 500 millones de euros para reflotar una empresa aérea quebrada, en cuya negociación intervino dicha esposa. Un senador del PP habló de “corrupción en el lecho del poder”, y preguntó: “¿En condición de qué intervenía la señora Gómez en esas negociaciones? No es de recibo que Sánchez dé una subvención y la beneficiaria sea su mujer, asunto que habría hecho caer a cualquier presidente en Europa”. Le replicó la vicepresidenta primera del doctor que la Oficina de Conflictos de Intereses –dependiente del gobierno– había archivado la denuncia al respecto, y pasó al contraataque: “¿Pueden aclarar si la Xunta de Galicia dio una ayuda de más de 100.000 euros a una empresa en la que trabajaba la mujer de Feijóo? ¿Por qué no lo llevan a la Oficina de Conflictos de Intereses? ¿Por qué no lo denuncian?”. El doctor, al lado de su vice, reía y hacía gestos burlones hacia la bancada del PP como diciendo: “Sigan, sigan por ahí”. El mensaje, bien claro era “Todos somos iguales y sabemos demasiado unos de otros”.

Se planteaba llamar a declarar a la mujer del doctor, pero rápidamente Feijóo bajó el tono: “No tengo ningún interés”, declaró, “A mí no me gusta llamar a la mujer del presidente “ Y, hombre estiloso, añadió: “No es mi estilo. Es el presidente del Gobierno quien tiene que dar explicaciones”; pero evitó aclarar si lo llamaría a comparecer en las Cortes. También prefirió no exagerar la presión contra la amnistía y otros affaires, cuya denuncia solo VOX mantenía de lleno. El PSOE había jugado electoralmente con una foto de Feijóo en compañía de un conocido narcotraficante gallego, pero Feijoo, en un estilo no diferente del de Sánchez, arguyó simplemente que había sido un error del pasado y que –argumento decisivo–, no le había quitado un solo voto. En los rifirrafes del Congreso, Sánchez le había acusado de “esconder su pasado”, sin especificar cual.El único partido que exigía llamar a declarar al doctor y su señora es VOX.

Feijóo había sucedido a la cabeza del PP a Pablo Casado, a su vez sucesor de Rajoy. Casado, típica lumbrera del partido, empeoró sus resultados electorales en 2019 y en poco tiempo causó una grave división interna, casi un cisma entre los suyos, al ocurrírsele intrigar contra Ayuso, una jerarca del PP en pleno auge de popularidad. La tensión interna  obligó a Casado a dimitir el 23 de febrero (!) de 2022, por lo que el PP, en plena crisis nombró jefe suyo a Feijóo, que llegaba de Galicia con el prestigio salvador de haber ganado allí cuatro mayorías absolutas. La acción de Feijóo en Galicia había sido idéntica a la de Pujol en Cataluña, utilizando la lengua regional para desplazar progresivamente a la nacional de la vida pública, la enseñanza y otras instituciones, presentando al español como idioma ajeno a Galicia, aunque fuera la lengua materna mayoritaria, como en Cataluña o en Vascongadas. Al mismo tiempo creaba un espejismo publicitario hablando de “bilingüismo cordial” y aparentando diferencias de fondo con el PSOE y los separatistas claros del BNG, cuando sus políticas eran prácticamente iguales. En Barcelona llegó a jactarse de no hablar nunca en público en español en Galicia, como si el español fuera un idioma allí extranjero, e incitó a promover el inglés como lengua de comunicación que, según él, facilitaría la supresión de supuestos antagonismos lingüísticos. A pesar de no hablar él ese idioma, por haber estudiado francés en sus años mozos. Pero su entusiasmo por el inglés es tan revelador como su desprecio por el español, aunque se vea obligado a usarlo. Fuera de Galicia, eso sí.

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DE UN TIEMPO Y DE UN PAIS (HISTORIA CONTEMPORANEA)

Pocas cosas hay más demostrativas de la inanidad y franca estupidez en que ha derivado la política española en una democracia pervertida, que la escasa atención a los vientos de guerra en Europa. Para nuestros partidos y políticos, es un tema secundario, del que no merece la pena ocuparse más que de pasada:  Conmemorar el 1 de abril | La guerra que se está preparando (youtube.com)

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Ventaja del doctor / Una necia ilusión / ¿Un mundo plúmbeo?

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La ventaja del doctor

**Como el doctor tiene una conciencia histórica aguda, aunque fraudulenta, entiende bien la importancia del franquismo para fundamentar su política actual, la tradicional del PSOE. La derecha, que cree que la historia comienza con la transición, se asusta y lloriquea: “¿Otra vez Franco? ¡No, por favor, no! ¡Nosotros no tenemos nada que ver con él! ¡No sabemos siquiera si existió! ¡Si ya lo hemos condenado, por si acaso! ¡Olvidémoslo, por favor, y dialoguemos! Dialoguemos sobre si la amnistía es legal o no,  sobre si Bildu es democrático o no, sobre la cesta de la compra, sobre la xenofobia de VOX, sobre cómo repartirnos el poder judicial… Sobre esas cuestiones que son las que de verdad interesan a los españoles. O por lo menos a nosotros”.

**Me han preguntado varias personas si participaría con Luis del Pino en Radio Libertad. Me lo propuso Luis, pero por razones técnicas (tendría que ser presencial) no será posible. Nada que ver con la “cancelación”, es decir  la censura y el muro de silencio que han alzado contra mí las  izquierdas y más aún las derechas. Su intento de muerte civil no ha prosperado del todo, pero sí en gran parte. Ahora dependo del apoyo que me presten los lectores del blog y los oyentes de Una hora con la historia.

**He definido al mundo hispanoamericano como un tercer occidente. Ahora que los otros dos (centroeuropeo y anglo) sufren una crisis que puede conducir a una nueva gran guerra, mientras gran parte del mundo se rebela contra su herencia, se plantea si este tercer occidente tendría algo que decir o que hacer.

**Si VOX aspira a ser una verdadera alternativa a la bazofia política que se sirve a la gente, no podrá eludir los dos problemas básicos que todos quieren apartar del debate: el franquismo y la neutralidad, es decir, la independencia de España. Máxime ante  los tambores de guerra que bate la UE .

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Pocas cosas hay más demostrativas de la inanidad y franca estupidez en que ha derivado la política española en una democracia pervertida, que la escasa atención a los vientos de guerra en Europa. Para nuestros partidos y políticos, es un tema secundario, del que no merece la pena ocuparse más que de pasada:  Conmemorar el 1 de abril | La guerra que se está preparando (youtube.com)

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Una necia ilusión

Según algunas encuestas, España es el país más europeísta y al mismo tiempo el más ignorante  y menos interesado por la realidad histórica y cultural de lo que llamamos Europa. Las dos cosas van juntas: su europeísmo se basa en la ignorancia. La idea predominante sobre Europa viene a ser un mito difuso que salvaría a España de sí misma. Porque, según los europeístas, España tiene una historia por así decir defectuosa. Es decir, desean sustituir la España real por una Europa imaginaria, diluir a España en una ilusión vacía . No voy a insistir en la frase de Ortega sobre el problema y la solución, sin duda una de las más estúpidas que se pronunciaron aquí en el siglo XX.

La prueba de lo dicho es que ese ferviente europeísmo no ha generado, no ya a debate algo serio, sino estudios o ensayos de fuste (cabe excluir hasta cierto punto el de Díez del Corral), ni siquiera libros de viajes interesantes. Nada o casi nada.Una ilusión como la de los paletos de Bienvenido míster Marshall, retratados por Berlanga, otro paleto en fin de cuentas. Europa ha pasado por dos tremendas guerras que han marcado el final de una gran era histórica de cuatro siglos largos comenzada por España, sin que esos hechos determinantes hayan suscitado aquí algo más que descripciones periodísticas. Es un europeísmo intelectualmente estéril, y que en las últimas décadas se ha decantado hacia una colonización cultural y política por el occidente anglo.

Ese vacío me impulsó, en 2016, a escribir el ensayo Europa, una introducción a su historia.  Y desde entonces han ocurrido sucesos que vuelven el análisis más urgente y debatible. Ha ocurrido,  sobre todo, la guerra de Ucrania, que amenaza volverse general mientras los dirigentes de la UE, con la honrosa excepción de Hungría, están lanzando ya gritos de guerra, como si las dos anteriores no hubieran sido suficientes para extraer algunas lecciones. Espero que mi ensayo dé pie, por fin, a un necesario debate intelectual que permita aclarar lo que, desde la perspectiva hispana, podemos o debemos entender por Europa

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¿Un mundo plúmbeo?

     Escribiendo años después de la SGM, Baroja concluye: “La alegría ha muerto en toda Europa” “Cuando se ha empezado a operar con masas y con manifestaciones, ya se acabó la originalidad y la alegría. Ha venido un ambiente plúmbeo, pesado, dominado por la razón del número. Todo ello es algo brutal y antipático”.”La alegría, ¿quién puede tenerla en este tiempo? La vida actual es un sueño sombrío, sin luz y sin esperanzas. ¿En dónde puede existir un hombre que viva con serenidad, con alegría y sin suspicacia?  Una persona poco inteligente  y que no se dé cuenta de lo que ocurre en su país y en el mundo,  podrá llegar a tener la idea de vivir sin responsabilidad y sin temor; pero esto, para una persona inteligente, es imposible”.

   Su pesimismo afecta también a la España anterior, donde la invasión napoleónica dejó el rastro de una decadencia  no solo económica, sino moral, y de feroz inquina entre liberales y carlistas y entre los mismos liberales. El ambiente quieren reflejarlo algunos escritores  e intelectuales, como Juan Valera: “Este es un país pobre, ruin, infecto, desgraciado, donde reina la pillería y la mala fe más insigne”. Baroja coincide:  “De mi época de principiante no recuerdo más que casos de malevolencia, de envidia, de tristeza del bien ajeno y de jugarretas de mala índole. De ejemplos de bondad o generosidad, recuerdo muy pocos”.  “Siempre parecen tristes y melancólicas las cosas que fueron; no se lo explica uno bien; se recuerda claramente que en aquellos días no era uno, ni mucho menos, feliz; que se encontraba más inquieto más en desarmonía con el medio social, y, sin embargo, parece que el sol debía de ser más amable y el cielo más prometedor. Ese pensamiento en el pasado, cuando se deja muy atrás la juventud y se mira desde lejos, es como una herida que va fluyendo constantemente”.

   No todo el mundo ve así  las cosas. Pensando en mi Adiós a un tiempo y en De un tiempo y de un país, me pregunto qué les habrían parecido a Baroja No creo exhibir en ellos ese optimismo poco inteligente que señala, ni recuerdo demasiados ejemplos de pillería y mala fe, malevolencia, envidia y jugarretas. Bueno, sí,  en el Ateneo de Madrid, como expongo en uno de los episodios de Adiós a un tiempo. Uno de los ateneísta que se dedicaba a la política decía que ni siquiera en el ambiente de partidos había encontrado tanta animosidad y miseria moral como en el Ateneo. Lo gracioso de ello es que en los partidos la gente, al menos mucha gente, “va a ver lo que saca”,  sin escrúpulos sobre los medios, pero en el Ateneo no había nada que sacar. Y sin embargo las maniobras malévolas, envidias y maledicencia eran brutales. Esto tiene, sin duda mucha comicidad, y así la he tratado en el libro. Pero también sugiere reflexiones sobre la índole de las personas.

“Yo no sé si los que escriben recuerdos mienten a sabiendas  o inconscientemente; pero que lo hacen, me parece indudable”, dice Baroja. ¿Miente él en sus recuerdos? Se supone que no, y en todo caso sus memorias me parecen las más interesantes de literatos o intelectuales españoles del siglo XX.  Muchos, sobre todo políticos, mienten deliberadamente, y aun así dicen siempre más de lo que se figuran. En Adiós a un tiempo he procurado exponer los recuerdos como “desde fuera”, con la mayor objetividad posible, como si no me afectaran especialmente, ni como “una herida que supura constantemente” ni con la felicidad del tonto.

Adiós a un tiempo


 

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La improbable hegemonía española / Franco no ha muerto / Baroja y Steiner sobre la novela

Pocas cosas hay más demostrativas de la inanidad y franca estupidez en que ha derivado la política española en una democracia pervertida, que la escasa atención a los vientos de guerra en Europa. Para nuestros partidos y políticos, es un tema secundario, del que no merece la pena ocuparse más que de pasada:  Conmemorar el 1 de abril | La guerra que se está preparando (youtube.com)

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La improbable hegemonía española

Si la clave del choque entre los expansionismos de los imperios, mencionada ayer,  ayuda, creo,  a entender los grandes rasgos de la edad moderna o de expansión europea, se presenta un serio problema al considerar la hegemonía española en Europa. Esa hegemonía se mantuvo durante un siglo y medio, con los matices y evoluciones temporales que se quiera, y sin embargo resulta muy difícil de explicar con los criterios corrientes.  Tan difícil que muchos historiadores han desafiado la evidencia para interpretar a España como potencia secundaria, cuando no marginal en Europa. Así Joseph Pérez o Kamen, entre bastantes más.

  La hegemonía debía haber correspondido a Francia, por la cuádruple razón de su demografía, tres veces superior a la española; de su mayor riqueza natural como país mucho más llano y cultivable, siendo la agricultura la base de la economía europea por entonces; de su situación más céntrica en el continente; y de una monarquía bastante más ambiciosa de poder  y volcada en los asuntos europeos que la española. Y a pesar de todo, España se impuso militarmente a Francia durante todo aquel tiempo y le arrebató el trono del Sacro Imperio, debió bregar al mismo tiempo con el Imperio otomano, también superior demográfica y económicamente, así como con otras potencias menores, tal Inglaterra, y con la expansión protestante (Francia y Bélgica permanecieron católicas gracias en gran medida a la intervención española). Obviamente, España contó con apoyos en Italia y el Sacro Imperio, aunque se trataba de estados políticamente poco funcionales y poco fiables, recayendo el esfuerzo principal y director en la monarquía organizada por los Reyes Católicos. 

En Hegemonía española y comienzo de la Era Europea, he querido ir más allá de la mera descripción de los hechos para tratar de entender la causa de tal fenómeno, dejando de lado, por supuesto, explicaciones milagreras o beatas, frecuentes en nuestra historiografía cuando aborda el problema, si es que llega a verlo como tal problema.

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Franco no ha muerto

**Muchos critican que el doctor y su cuadrilla invoquen continuamente a Franco y la guerra civil. Pero yerran. El doctor tiene conciencia de la historia y sabe muy bien su importancia política actual y futura, aunque su versión sea un fraude. Sus críticos quieren que se olviden aquellos hechos decisivos, que con tanta fuerza siguen planeando sobre el hoy. Se equivocan, repito, y dejan la iniciativa a los enemigos de España y la democracia.

**En la versión de la derecha, ya durante el franquismo, no convenía recordar la guerra civil porque “fue una lucha entre hermanos”. Expresión que no explica nada, es más, huye de toda explicación. Más racionalmente, la izquierda y los separatismos la explican como el asalto del fascismo o la reacción para defender sus privilegios contra un gobierno legítimo, progresista  y democrático. La realidad histórica no tiene nada que ver con ninguna de las dos versiones.

**Frente a los bobos y los malintencionados que describen la guerra de Ucrania como una simple e intolerable invasión rusa, hay que recordarles una y otra vez: la guerra se  habría evitado si  Kíef,  la OTAN y la UE  hubieran cumplido los acuerdos de Minsk. Pero la OTAN, la UE y su hombre de paja Zelenski no respetaron los acuerdos  que habían firmado con el propósito evidente de engañar a Putin y ampliar la contienda. Y la guerra se habría detenido varias semanas después de empezada mediante las negociaciones de Turquía, pero Usa e Inglaterra presionaron a Zelenski para impedir todo acuerdo, dándole esperanzas de que con las armas de la OTAN podría derrotar al ejército ruso.

  **La guerra de Ucrania está cambiando la situación en el mundo con tanta profundidad como el derrumbe de la Unión Soviética hace más de treinta años. Y la está cambiando de forma muy amenazadora, con nuevos grandes bloques de poder cada vez más enfrentados, mientras que un peligro creciente de guerra se cierne sobre toda Europa.

**España debe salir de la OTAN, que es ajena, cuando no contraria,  a los intereses españoles,   y presionar en la UE contra la guerra, al modo de Hungría. De otro modo nos veríamos arrastrados a un inmenso conflicto del que saldríamos destrozados. VOX, si es verdadera alternativa, debe explicar la situación y su peligro, olvidándose de temores ridículos a la abusiva propaganda de la OTAN y los gobiernos dominantes de la UE. Si le falta valor para hacerlo, se hará inevitablemente cómplice.

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SONARON GRITOS Y GOLPES A LA PUERTA

Baroja y Steiner sobre la novela

En sus memorias, Baroja hace observaciones sobre la obra literaria, en particular sobre la novela, de la que decían algunos que era un género ya agotado después de los grandes del siglo XIX. Baroja opina que la novelística de su tiempo es ciertamente inferior, pero no puede considerarse agotada ni descartarse la eclosión de nuevos “grandes”: “Para mí, en la novela y en todo arte literario, lo difícil es el inventar; más que nada, el inventar personajes que tengan vida y que nos sean necesarios sentimentalmente por algo. La imaginación, la fantasía, en la mayoría de los hombres,  constituye un filón tan pobre  que cuando se encuentra una veta abundante produce asombro y deja maravillado”. También niega una base común a las novelas y  la común técnica correspondiente: “La novela, hoy por hoy, es un genero multiforme, proteico, en formación, en fermentación; lo abarca todo, el libro filosófico, el psicológico, la aventura, la utopía, lo épico, todo absolutamente. Pensar que para tan inmensa variedad puede haber un molde único, me parece dar una prueba de doctrinarismo, de dogmatismo”

Creo, sin embargo, que hay un fondo común. Según George Steiner,  “En las obras de arte se hallan reunidas las mitologías del pensamiento, los heroicos esfuerzos del espíritu humano por imponer  un orden y una interpretación al caos de la experiencia”. Sin duda el espíritu humano busca, y no solo por el arte, superar el caos de la experiencia,  y más allá el misterio de la existencia, ante todo de la propia existencia humana, cuya angustia expresa tan decisivamente el rubai de Omar Jayam, que he citado varias veces en el blog. El esfuerzo se realiza mediante la razón, como en el pensamiento o la ciencia, o, en el arte, mediante el sentimiento, tan contagiable sin  lógica alguna. En cierto modo, la novela permite a los lectores identificarse con los o algunos personajes  y situaciones, y en cierto modo vivir con ellos otras vidas muy distintas a la suya real. De ahí que las preferencias varíen mucho según esa disposición a identificarse con un relato u otro.

Este fenómeno lo he comprobado, no sin cierta sorpresa, en las dos novelas del proyecto de trilogía. Sorpresa porque uno tiende a suponer que sus propios gustos serán más o menos universales. Perros verdes, por ejemplo, ha suscitado muchos menos comentarios de Gritos y golpes, pese a que  expone experiencias mucho más próximas y comprensibles para el lector actual, incluso para el que no ha vivido los años 60. De Perros verdes me han llegado algunos comentarios escritos elogiosos,  como el de Stanley Payne y otros en Amazon, pero muy pocos comparados con los suscitados por la novela anterior. En los dos casos, algunos  son desfavorables por razones ideológicas, no literarias. De Gritos y golpes me ha comentado algún amigo que le parecía una mala novela inspirada en El enamorado de la Osa Mayor, que a su vez le parecía un cuento entre agrario y marginal. Sin duda su carácter y aficiones le impedían identificarse con los personajes y aventuras de los relatos. Véase en cambio el comentario de Luis del Pino, que en cambio no escribió sobre la segunda obra: Sonaron gritos y golpes a la puerta – Los enigmas del 11M – Libertad Digital. No me parece a mí que sea una novela “hermosa y delicada” ni “caritativa”. Pero se ve que lo que cada uno encuentra o ve en un relato escapa al  criterio o intención  del autor.

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Cuatro expansionismos en Europa / El estadista y el estafador / Novela, sociología y destino.

Cuatro expansionismos en la época de hegemonía española (I)

La época  de dos siglos tratada en Hegemonía española y comienzo de la Era Europea es la que, prolongada en el siglo XVIII, se conoce  habitualmente con el nombre un tanto absurdo de Edad Moderna, y que en Nueva historia de España he caracterizada como Edad de Expansión o Expansiva de Europa.  Ahora bien, lo que encontramos en esos dos siglos es el choque violento entre cuatro expansionismos muy distintos entre sí: el español (secundariamente el portugués), el francés, el otomano y el protestante. Cada uno con muy acusadas características propias, que he procurado aclarar en lo esencial.

 De los cuatro,  el otomano continúa o retoma las invasiones que desde el este y el sur, en la llamada Alta Edad Media (Edad de supervivencia, de las invasiones o de los monasterios, en mi terminología propuesta) estuvieron cerca de aniquilar en embrión lo que hoy llamamos civilización europea. El islam registró una primera expansión realmente explosiva, que  en muy poco tiempo  destruyó grandes imperios e impuso su nueva cultura sobre otras muchas, en especial la cristiana extendida hasta entonces por Oriente Próximo, norte de África y España, aunque en el caso español se produciría una reconquista. El Imperio otomano recuperó bastante de aquel impulso propio del islam,  amenazando muy seriamente a Europa por los Balcanes y el Mediterráneo hasta ser parcialmente rechazado, sobre todo por el esfuerzo hispano.

  En Nueva historia de España, expuse mi punto de vista de que cuando las culturas se convierten en civilizaciones (estado, urbanización,  alfabetización de algún tipo, diversificación económica…) tienden a expandirse y convertirse en imperios por  el doble efecto de un impulso interno y una presión externa: desde fuera les presionan otras culturas e imperios hostiles, e internamente el impulso de poder llega a hacerse extremo. Como poetizaba el sultán otomano Selim I,  “Si  en una alfombra pueden acomodarse dos sufíes, el mundo entero no es lo bastante grande para dos reyes”.

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El estadista, el estafador y los cómplices de este

**La extrema degradación de la democracia por el PSOE se manifiesta inmejorablemente en el hecho de que un pequeño estafador,  politiquillo de tres al cuarto,  haya podido profanar la tumba del estadista y militar más importante que ha producido España en al menos dos siglos. Con la silente complicidad de la Iglesia, a la que salvó del exterminio;  de la monarquía, que él reinstauró;  del PP, que procede directamente de su régimen; y de unos jueces ajenos a Montesquieu y repartidos entre los dos partidos y los separatistas.

**Que el doctor y su banda actúan directamente contra la Constitución es algo manifiesto y repetidamente denunciado. Falta que, ante el delito, los jueces cumplan con su deber. A menos que, en el fondo, no quede ninguno que estime su independencia. En cuyo caso habrá que pensar en otros remedios, empezando por la movilización popular.

**Las fechorías del doctor no hacen más que proseguir las de Zapatero. Zapatero pudo actuar como lo hizo, llenándose además de autoridad moral, gracias a que Aznar se permitió condenar a Franco. Y el doctor puede obrar como lo hace porque Rajoy le allanó el terreno. Y porque Feijóo es, en el fondo y no tan al fondo, uno de los suyos.

**La diferencia entre el PP y el PSOE, es que este tiene un concepto de la historia, aunque sea pura farsa, y un gran proyecto, aunque recobre el que llevó a la guerra civil. En cambio el PP es un partido perfectamente vacuo de conciencia histórica e intelectualmente nulo más allá de que “la economía lo es todo” y que la democracia consiste en el reparto del poder y los fondos públicos entre los partidos, así estos aspiren a disgregar a España. De ahí la “superioridad moral” de la izquierda

**El proyecto de fondo del PSOE fue, junto con la acción disgregadora de los separatismos, la causa de la destrucción del régimen liberal de la Restauración, de la destrucción de la república, de la guerra civil e, intencionalmente, de la entrada de España en la II Guerra Mundial. Y,  desde la transición, del socavamiento complementario de la unidad nacional y de la democracia. Y cuando nos encontramos además ante la perspectiva de una nueva gran guerra europea, la pregunta es: ¿habrá todavía en España energía moral y claridad política suficientes para detener  e invertir estas derivas suicidas?

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Novela, sociología y destino

Más de una vez me han preguntado qué relación podía haber, para considerarlas partes de una trilogía,  entre dos novelas tan distintas en todo como Gritos y golpes, y  Perros verdes. La razón es que narran historias personales con un trasfondo social relacionado, la primera el de una guerra larga, y la segunda, de la paz engendrada por aquella guerra. Podría no haber expuesto lazo personal ninguno entre los dos relatos y aun así  seguirían contando como partes de una trilogía (todo será que logre terminar la tercera parte). Sin embargo  Perros Verdes contiene un doble enlace personal, ceñido a una sola escena,  la del comedor del SEU, entre Diego, hijo del protagonista de la novela anterior, y el policía, que no aparece como tal y que acaba de ver al padre del anterior, caminando meditabundo,  sin atreverse a abordarlo. Para disgusto de su padre, Diego es un liderillo comunista en la universidad.  El policía no se presenta como tal, aunque al principio de la narración  escucha disimuladamente la conversación de los cuatro jóvenes mientras desayunan en una tasca, y  solo al final de la novela actúa en su verdadero oficio. Es un antiguo comunista de la guerra, que pese a ello ha sufrido el GULAG, como tantos,  y que en la novela anterior apenas sale, suponiéndosele fusilado en Rusia. Ni Diego ni el policía saben quién es el otro, aunque entre los dos saltan chispas y sospechas.

   Diego apenas sabe nada de las aventuras juveniles de su padre, porque este parece haber querido olvidarlas.  El caso no era demasiado raro entonces, cuando a unos padres fachas les salían hijos rojos. Y esa contradicción marca también la evolución del trasfondo histórico. Pero la novela dista mucho de ser sociológica. En ningún caso los personajes son meros reflejos del ambiente, tienen su propio recorrido, en el que sus decisiones y responsabilidades son autónomas, condicionadas más por el destino, si queremos llamarlo así, que por presiones sociales. Esto me ha parecido decisivo, porque la literatura “social” es por sí empobrecedora, y aunque cada cual vive en una época y la sociedad influye sobre todos, de esa influencia en principio homogeneizadora resultan los más diversos caracteres y trayectorias vitales. La segunda parte de Gritos y golpes la titulé, citando al coro de Antígona, “el mayor misterio”, que es el del hombre para el hombre mismo. Enfocándolo así se evita la literatura meramente convencional.

Cuatro perros verdes (NOVELA HISTORICA)

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