Literatura e historia.

Literatura e historia

La literatura y la historiografía están estrechamente unidos, pero son profundamente distintos. La literatura expresa ante todo el sentimiento de la vida, y su bondad o mediocridad depende de la fuerza con que lo exprese. Por eso en Hegemonía española, etc.”, presto atención al análisis de obras como La Celestina, las Coplas de Jorge Manrique, etc., y por supuesto el Quijote. Las novelas, en particular, tienen un trasfondo histórico, a veces fuerte, a veces diluido, pero siempre analizable.    Hace muchos años concebí la idea de una trilogía  novelística que completase la historia propiamente dicha. Tres novelas con un claro trasfondo ideológico y contenido existencial, sin ser propiamente novelas históricas  ni existencialistas.

El trasfondo histórico de la primera, Sonaron gritos y golpes a la puerta, son los “años de hierro” de la guerra y la posguerra, esta tratada en relación con Rusia y el maquis. El elemento existencial queda expresado en cierto modo en los versos más célebres de Verlaine “pareil a la feuille morte“) invocados por la chica rusa en algún momento, y por el descubrimiento final  del protagonista sobre su padre biológico.

La segunda novela, Cuatro perros verdes trnacurre en un tiempo muy distinto, los años 60, llamados convencionalmente prodigiosos, con su auge económico, sus avances científicos, “la electrónica que permitirá hacer robots perfectos como personas, y la genética, que hará personas perfectas como robots”. En una jornada de 1967, simbólico por la muerte del Che Guevara o el suicidio de Violeta Parra, del nacimiento del movimiento hippy, guerra de Vietnam, etc. unos estudiantes muy distintos entre sí se enfrentan a la vida con sus ilusiones, obsesiones y temores.

El lazo de unión entre las dos novelas viene a ser la presencia de un “liderillo estudiantil” comunista, hijo del protagonista de la novela anterior, y la triple y breve intervención de un personaje que en la novela anterior debía haber sido fusilado por los españoles de la División Azul.

La tercera novela,  que llevo un montón de años abordándola de vez en cuando, completará la primera con la experiencia de un hijo del protagonista de Sonaron..., narrada por él mismo, ya viejo y  con el trasfondo de la vida actual. Un título en que he pensado sería El hombre fracasado. Espero terminarla en cosa de un año.

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