Cultura de la patraña: Reconquista, guerra europea, feminismo /(IV) La esperanza en el mesías.

419 – Ceuta aflora la podredumbre del régimen del 78 | Judaismo y sionismo – YouTube

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Cultura de la patraña: la Reconquista

La Reconquista Y España

La época que vivimos en España desde hace varios decenios podría llamarse “cultura de la patraña”, especialmente centrada en la historia, pero no solo. A ella dediqué Galería de charlatanes, que me parece bastante ilustrativo.

El Saunas se ha convertido en la piedra de toque política y moral de obispos, militares cipayos, jueces, casa real, grandes empresarios, políticos PP, etc. En la piedra de toque política y moral de una sociedad degradada por décadas de cultura de la patraña.

Decía Julián Marías que el mal del PSOE radicaba en su visión negativa de la historia de España. Pero esa visión está igualmente extendida en la derecha, por influencia de Ortega. El franquismo ayer y hoy, las dos Españas y las crisis europeas.

Un tema básico de la cultura de la patraña es la Reconquista. Durante decenios  políticos  intelectuales e historiadores  han venido negando la Reconquista y ensalzando a Al Ándalus. Negar la Reconquista es negar España. Sus efectos políticos resaltan en actitudes de sumisión a los  separatismos, a  la tiranía de Bruselas o a Marruecos. Ahora en Ceuta.

Recomiendo el interesante ensayo de Javier Esparza “Reiniciar España”. Hoy España afronta la putrefacción del régimen del 78, y precisa una nueva transición: hacia una reforma en profundidad, o a una mezcla de Venezuela de Maduro y destrucción de la unidad nacional.

La UE mata a Europa

Las guerras promovidas por la UE-OTAN en Ucrania e Irán  amenazan traer  hambre, no solo a África, también a la UE. Ya la Lagarde habla de racionamiento asegurado por la identidad y moneda digital, el modelo chino al que nadie podría escapar. La  guerra que planean en Europa sería el fin de Europa. La UE mata a Europa.

Es preciso entender que el único medio de evitar una nueva gran guerra en Europa consiste en que Rusia aplaste por completo a Zelenski en breve plazo. Es lo único que haría reflexionar a los delincuentes que dirigen la UE

Feminismo

El feminismo ha pasado de hacer del aborto su “sacramento” a promover directamente el asesinato de niños.

¿No es sorprendente el cariño de las feministas hacia los islámicos? Sin duda hay ahí algo psicológicamente profundo. Quizá debería prohibirse a las feministas tener hijos. A no ser con moros y en la morería, pues las costumbres de estos con las mujeres parece que las atraen mucho.

EL FRANQUISMO AYER Y HOY

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Judaísmo y sionismo (IV) La esperanza en el Mesías 

Por accidentada que fuera la experiencia  de la tierra prometida hasta su eliminación por Roma, y una diáspora que duraría dieciocho siglos, el mito permeneció como una seña fclave de identificación nacional. Algún día se volvería a Jerusalén y a la tierra prometida, tal como prometió Yavé a Abraham.

Las desgracias de los judíos eran respondidas con una adhesión apasionada a los rasgos que distinguían su identidad, básicamente la fe en Yavé y en ser el pueblo elegido por este. Sin embargo ese apego no significaba que los judíos mantuvieran una unidad de ideas, aspiraciones y acción. Bajo la opresión de Roma proliferaban los predicadores y  sectas, como los  fariseos, los saduceos y  otras menores, una de ellas el cristianismo, el cual terminaría dominando, por así decir, al Imperio romano. Las disputas entre grupos podían estar teñidas de una hostilidad implacable, y  frecuente entre los judíos, quizá más que en otras religiones, como la misma cristiana.

Pero conviene atender a la posición en que quedó el judaísmo al ser expulsado  por Roma: pequeñas minorías dispersas por medio mundo, 

 Pero conviene atender a la posición en que quedó el jusaísmo a ser expulsado por Roma: pequeñas minorías dispersas por medio mundo, su templo destruido,  condenadas soportar leyes y costumbres ajenas y a la pérdida progresiva hasta de su idioma, sometidos a pueblos a los que consideraban inferiores, no elegidos, a los que despreciaban y de los que sudrían desprecios y golpes. Obviamente, en tales circunstancias muchos judíos  irían desertando, bien fuera convirtiéndose a otras religiones (cristianismo o islam), o  dejando de creer simplemente en su dios, o en cualquier dios, y abandonando la moral tradicional. No obstante, siempre persistió en medios tan adversos una corriente profundamente afecta a su religión.

  Tal situación tenía que provocar un profundo desasosiego: si sufrían la diáspora solo podía deberse a haberla merecido, por sus pecados., pero ¿de qué pecados se trataba? ¿Era pecado la rebelión contra el opresivo  poder romano que los esquilmaba y ofendía? ¿Quizá consistió el mal  en atender a falsos mesías como Bar Kojba, que en definitiva pretendía liberar al pueblo sacudiéndose un pesado yugo? Y fuera cual fuere el pecado, ¿por qué su castigo se prolongaba sin fin previsible, generación tras generación?  ¿Cuándo se cumpliría la promesa hecha a Abraham?  Eran preguntas  que no podían plantearse claramente, pero que bullían en el fondo de una intensa y característica  inquietud espiritual.

   En todo caso, la fe pwermanecía enfocada hacia el mesías, un personaje que liberaría a los judíos, les pertmitiría retornar a un Israel muy ampliado e inauguraría el “fin de loa tiempos”, el reino de Yavé sobre la tierra con hegemonía de su pueblo elegido. 

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Cultura de la patraña Reconquista

Guerra europea

Feminismo

Las guerras promovidas por la UE-OTAN amenazan hambre, no solo en África, también en la UE. Ya la Lagarde está hablando de racionamiento. La guerra en Europa que planean sería el fin de Europa. La UE mata a Europa.

Es preciso entender que el único medio de evitar una nueva gran guerra en Europa consiste en que Rusia aplaste por completo a Zelenski cuanto antes. Es lo único que haría reflexionar a los delincuentes que dirigen la UE

Decía Julián Marías que el mal del PSOE radicaba en su visión negativa de la historia de España. Pero esa visión está igualmente extendida en la derecha, por influencia de Ortega. “El franquismo ayer y hoy, las dos Españas y las crisis europeas”.

Recomiendo el interesante ensayo de Javier Esparza “Reiniciar España”. Hoy España afronta la putrefacción del régimen del 78, y precisa una nueva transición: hacia una reforma en profundidad, o a una mezcla de Venezuela de Maduro y destrucción de la unidad nacional

Durante muchos años políticos e intelectuales españoles vienen negando la Reconquista y ensalzando a Al Ándalus. Negar la Reconquista es negar España. Sus consecuencias políticas se aprecian en relación con los separatismos, sumisión a Marruecos y a la tiranía de Bruselas.

El feminismo ha pasado de hacer del aborto su “sacramento” a promover directamente el asesinato de niños.

¿No es sorprendente el cariño de las feministas hacia los islámicos? Sin duda hay ahí algo psicológicamente profundo. Quizá debería prohibirse a las feministas tener hijos. A no ser con moros y en la morería, pues las costumbres de estos con las mujeres parece que las atraen mucho.

 

El Saunas se ha convertido en la piedra de toque política y moral de obispos, militares cipayos, jueces, casa real, grandes empresarios políticos de derecha, etc. En la piedra de toque política y moral de una sociedad degradada por décadas de “cultura de la patraña”

La esperanza en el Mesías

Por accidentada que fuera la experiencia  de la tierra prometida, hasta su eliminación por Roma, y una diáspora que duraría dieciocho siglos, el mito permeneció como una seña fundamental de identificación nacional. Algún día se volvería a Jerusalén y a la tierra prometida, tal como prometió Yavé a Abraham.

Las desgracias de los judíos eran respondidas con una adhesión apasionada a los elementos que distinguían la identidad judía, básicamente la creencia en Yavé y en ser el pueblo elegido por este. Sin embargo ese apego a la  identidad no significaba que los judíos mantuvieran una unidad de ideas, aspiraciones y acción. Bajo la opresión de Roma proñliferaban loa predicadores y  sectas como las de los  fariseos y los saduceos, más otras menores, una de ellas el cristianismo, que sin embargo terminaría dominando, por así decir, al Imperio romano. Las disputas entre ellos podían estar teñidas de una hostilidad implacable, lo que ha sido muy frecuente entre los judíos, quizá más que en otras religiones, como la misma cristiana.

Pero conviene atender a la posición en que quedó el judaísmo al ser expulsado de su país por Roma: pequeñas minorías dispersas por medio mundo, , soportando leyes y costumbres ajenas .

Conviene atender a la  posición en que quedaban al ser expulsados de su país, el templo destruido, condenados a vivir dispersos en pequeños grupos soportando leyes y cosumbras ajenas y a la pérdida progresiva hasta de su idioma, sometidos a pueblos a los que consideraban inferiores, los no elegidos, por los que eran despreciados y a los que despreciaban íntimamente. Obviamente, en tales circunstancias muchos judíos  irían desertando de su religión, bien fuera convirtiéndose a otras religiones (cristianismo o islam), o bien dejando de creer simplemente en su dios o en cualquier dios, y abandonando la moral tradicional. No obstante, siempre persistió en circunstancias tan adversas una corriente profundamente afecta a la mentalidad religiosa.

La situación del judaísmo tenía que provocar en su seno una perenne y profunda inquietud: si sufrían la diáspora solo podía deberse a haberla merecido, por sus pecados., pero ¿de qué pecados se trataba? ¿Era pecado la rebelión contra el opresivo  poder romano que los esquilmaba y amenazaba su identidad? ¿Quizá consistió el pecado en atender a falsos mesías como Bar Kojba, que en definitiva pretendía sacudirse el pesado yugo romano? Y fuera cual fuere el pecado, ¿por qué su castigo se prolongaba generación tras generación?  ¿Cuándo se cumpliría la promesa hecha a Abraham?  Eran preguntas  que no podían plantearse claramente, pero que bullían en el fondo de la intensa inquietud espiritual del pueblo judío.

En todo caso, la inquietud se enfocaba hacia el mesías, un personaje que liberaría a los judíos, les pertmitiría retornar a un Israel muy ampliado e inaugiraría el “fin de loa tiempos”, el reino de Yavé sobre la tierra con hegemonía de su pueblos elegido.

 

 

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