Contenido épico
Encuentro su novela “Cuatro perros verdes” un poco demasiado cara, casi 27 euros en Amazon, o sea, que saldrá por 30 euros en librerías. Seguramente otros muchos habrán dejado de comprarla por eso, máxime cuando vemos “Sonaron gritos y golpes a la puerta” por 11,30. Hoy hay mucha gente que mira el euro, no estamos en época de vacas gordas. Los comentarios de su blog me han animado a comprarla, a pesar de todo, pero quiero hacerle esta observación, no hay que atacar el bolsillo de la gente y menos en estos tiempos. Julián García.
Cuatro perros verdes tiene también un contenido épico, no solo por la aparición del “fantasma” o la de la ETA (anacrónica, eso sí), con sus residuos “épicos” de tiempos anteriores: en 1967 hacía casi treinta años de la guerra civil) Me refiero a que describe de manera magistral los esfuerzos y luchas internas de unos jóvenes por aclararse la vida que para ellos empieza. Ese es un gran tema y yo encuentro en él una épica especial. (J.D.F.)
Carlos Caballero Jurado: El autor de Sonaron gritos y golpes a la puerta retrata magníficamente la relación existente entre la Guerra Civil y la División Azul (…) La DA, por lo excepcional de su historia, se presta inmejorablemente a sacarle “jugo literario”. Son demasiados ya los autores que escogen el escenario de la DA para narrarnos historias más o menos rocambolescas, casi siempre con desconocimiento de su historia y vicisitudes. Moa ha corregido tan peligrosa inclinación y nos ofrece un relato históricamente impecable: no inventa a capricho hechos o circunstancias , sino que acomoda sus personajes a lo que fue en realidad la campaña, con descripciones de extraordinario realismo (…). No como Soldados de Salamina, de Cercas, cuya presunta base histórica es insostenible (…) Pero Moa no trata de engañar a nadie ya que califica esta obra como creación literaria. Eso le da derecho a construir sus personajes con libertad, dotándoles de unos perfiles psicológicos, de unas historias personales, de unas trayectorias biográficas fruto de su creatividad (…) Como todas las novelas, tiene diferentes “niveles” de lectura. Hay problemas psicológicos, vivenciales que mueven a los personajes, incluyendo las relaciones sentimentales. Hay análisis ideológicos, donde se retrata el debate entre las concepciones políticas que agitaron el siglo XX (…) Hay novelas que se te caen de las manos al poco de empezarlas, Desde luego, este no es el caso”.
Stanley Payne: … La novela me interesó mucho por la capacidad que tiene para recrear ambientes. En esto, lo mejor no es España sino Rusia. Además a veces el lenguaje es muy vivo y las conversaciones por eso buenas, aunque también hay altibajos.
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¿Por qué perdió la guerra el Frente Popular? ¿Por qué pudo haberla ganado? ¿Por qué parece estarla ganando política e ideológicamente en la actualidad?
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Un fracaso intelectual
Una aspiración nativa del diario El País, excelente aspiración, por cierto, fue la de promover un movimiento cultural con ciertas características ideológicas (defensa de la democracia, europeísmo, etcétera) pero que, por encima de ellas, tomara vuelo y altura intelectual. A tal efecto, el diario patrocinó una serie de talentos mayores o menores y un cierto debate, al principio, sobre cuestiones sociales, políticas e históricas que se suponían fundamentales.
Hoy, el proyecto puede darse por fallido; el periódico, más que un centro de promoción cultural, ha quedado en instrumento publicitario de determinadas firmas personales y marcas culturales, al servicio, a menudo, de la política en su nivel más ramplón. Lejos de adquirir vuelo, se ha quedado en el plano “políticamente correcto”, con el estilo trivial y romo que esas importaciones suelen adquirir en España. Lo ideológico ha ahogado a lo intelectual, lo mercantil a lo cultural, y el triunfo de los primeros se ha pagado con la derrota de los segundos.
Durante años, el ABC de Ansón intentó ser una contrapartida al proyecto de El País. Aunque el intento distó de cuajar en un éxito rotundo, al menos mantuvo el tipo y fue, desde luego, necesario para mantener una cierta vitalidad intelectual en España. Ahora, el suplemento cultural de ABC podría serlo también de El País, si acaso algo más ingenuamente progre.
¿De dónde vienen esos fracasos, que no deben alegrar a nadie, porque en definitiva son de todos? Seguramente hay causas profundas, que deberían sacarse a la luz. En la más básica de ellas viene insistiendo Julián Marías: el sacrificio de la verdad a conveniencias ideológicas u otras. Sacrificio especialmente sangriento en todo lo que se refiere a nuestro pasado reciente. Este es cada día más irreconocible, y no sería mala cosa empezar a debatir en serio sobre él. Una clave: El País saltó al ruedo proclamando aquello del “páramo cultural del franquismo”. Se trataba de la típica falsedad autocomplaciente que tiende a imponerse por su carácter intelectualmente terrorista, pues quien se atreviese a negarla entraba sin más trámite en el rango de los “fachas”.
Por suerte, el mismo Julián Marías tuvo el valor de salirle al paso, aunque al parecer en vano, ya que los otros han insistido en su monserga como si no hubieran oído o leído nada en contra. Naturalmente, la implicación del “páramo” era el vergel cultural representado por El País; la realidad ha resultado casi la inversa. Como decía alguien, la verdad es una amante terrible: no acaba de entregarse a nadie y sin embargo castiga implacablemente a quien no la corteja. (LD, 16-2-2001)
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