*******************
Derechos humanos
Aparte de su sospechosa redundancia (no existen derechos no humanos), la expresión sugiere dos cosas: que se trata de derechos aplicables universalmente a la humanidad, y que la propia humanidad se los ha dado a sí misma.
Las dos cosas son falsas. La idea de esos derechos no procede de la humanidad, sino de una determinada cultura, de base cristiana y muy distinta de otras también humanas. E incluso dentro de esa cultura ha sido formulada en tiempos históricamente recientes. Y es falsa también porque los derechos en ningún caso se los da “la humanidad” ni una sociedad cualquiera, pues son expuestos y aplicados por muy pequeñas oligarquías.
No obstante, esas oligarquías se sienten autorizadas por algo superior a ellas. En este caso, ese algo superior sería “la humanidad”, para diferenciarse de otras concepciones en que los derechos vendrían de algo o alguien exterior a los seres humanos (la divinidad, por ejemplo). La oligarquía “derechífera” obraría así en representación de la humanidad, lograda, por ejemplo, mediante elecciones. Pero vuelve a ser falso: los derechos proclamados no surgen de la humanidad o sociedad que vota a la oligarquía para que los aplique, pues son un producto intelectual elaborado por sectores mínimos de la humanidad a través de muchos siglos y experiencias históricas y que tratan de imponerse a las sociedades. Es el mismo problema del marxismo: el partido comunista dice representar los intereses históricos del proletariado, intereses supuestos no invocados por este, sino por unos pocos intelectuales “burgueses”.
A “derechos humanos” se ha querido oponer la noción de “derechos naturales”, implícitos en la misma condición humana. Sin embargo las dificultades no desaparecen: ¿Cómo es que a lo largo de la historia los derechos han sido tan diferentes para unos grupos sociales y para otros, incluso con privación de ellos para gran parte de la sociedad, y por qué han variado de unas épocas a otras?

***********************
Historia y novela: ¿cuál influye más?
¿Qué pesa más en la conducta social, la historiografía o la literatura, en especial la novela? La historiografía trata de narrar sucesos reales y encontrar su lógica o sentido, así sea muy parcial. La novela narra sucesos sin pretensiones de realidad. La historia debería ser mucho más determinante socialmente, y quizá lo sea en política, al menos de forma directa. Sin embargo, creo que la sociedad se ve más influida en sus actitudes y valores por la ficción literaria que por el conocimiento de la historia.
Un ejemplo: la visión predominante sobre los años 40 nace seguramente de la novela de Cela La colmena, una visión generadora de mucha más literatura posterior y que ha influido en la política y la propia historiografía. Como reflejo histórico, la novela es muy parcial e incluso falsaria si se la propone como resumen verídico del ambiente de aquel tiempo. No obstante, esa imagen se ha impuesto porque interesaba a grupos o partidos, justificando indirectamente a los vencidos; por la escasa capacidad del bando vencedor para novelar su propio éxito militar y político; y más aún por la propia fuerza fabuladora de Cela. Su novela es eficaz porque, aun a menudo en caricatura, expone miserias morales y físicas, necesidades psíquicas muy humanas, fácilmente reconocibles. No ha habido novela contraria con la misma fuerza.
Veo que algunas interpretaciones de Sonaron gritos y golpes la entienden como una anticolmena. En tal caso su enorme retraso la haría ineficaz. Pero importa otra cosa: recuperar también literariamente aquel tiempo, o mejor dicho, otra faceta de aquel tiempo, y hacerlo por encima de convenciones y tópicos. Al costumbrismo cutre no se le puede oponer un costumbrismo beato. En su crítica a Sonaron Gritos, Pablo Sagarra señala que “las convicciones ideológicas y religiosas de los protagonistas no concuerdan con el sentir general de los divisionarios”. Es verdad: he rehuido el “sentir general”, que suele resumirse en tópicos, para centrarme en lo particular. Segarra entiende como esencial en la División Azul el catolicismo y la Falange, lo que históricamente es indudable. Pero es curioso que sobre esos dos pilares no se ha alzado ningún edificio literario algo impresionante. Además, entre los casi 50.000 voluntarios de la División Azul había de todo, muchos falangistas eran poco religiosos y he constatado incluso un ex fraile ateo.
Como he explicado, la novela parte de un hecho real más o menos reimaginado por mí. En la realidad, según me la refirieron, el crimen fue seguido por una historia romántica de un falangista que logra salvar a su novia, se pasa al bando nacional y lucha en él la guerra. Pero entre tanto se ha revelado como un mujeriego de conducta muy poco católica, que echa a pique el romanticismo inicial. La verdad es que podría haber seguido ese hilo, en sí mismo muy susceptible de ser novelado, pero preferí otro camino, aunque sin plan previo. Y que me parece más interesante, porque es difícil relatar la historia verídica sin caer en tópicos algo sobados. Sonaron gritos queda de todas formas enmarcado, como La Colmena, en aquellos años, para unos miserables, para otros heroicos y para la mayoría “normales” sin grandes extremos. Temía haber caído en la deformación profesional del historiador escribiendo una historia disfrazada de novela, y me ha satisfecho que no haya sido así, a juzgar por las críticas recibidas y sus variadas interpretaciones.

******************
Crónica. Un buen momento
**El caso del Moñitos es el mismo que el del Doctor: dos pícaros-mafiosos de la política. Más hábil el Doctor. En definitiva Moñitos no pasa de ser un tontaina osado e iluminado, peligroso solo por el “centrismo” de la seudooposición del PP.
**La mayoría de los votos de Ayuso han sido a ella, no al PP. Y se abre una nueva situación: ¿se impondrá en el PP Ayuso o se impondrán el Mequetrefe del Máster y el Pujol de Galicia (Puxoliño)? ¿Vamos a ver una pugna interna o la absorción de Ayuso por el PP?
**La posición de Ayuso es sumamente equívoca. Su rotunda oposición al Doctor, en abierto contraste con las ansias del Mequetrefe de encamarse con él, no impide que en casi todo lo demás siga la línea “centrista” marcada por Zapatero: leyes de memoria y de género, etc.
**Que la política española haya degenerado en una farsa esperpéntica a cargo de personajillos grotescos, revela el gravísimo daño que el antifranquismo ha hecho a la democracia y la unidad nacional. Todos esos sujetos, desde el Mequetrefe hasta los etarras, proclaman su antifranquismo como seña de identidad unitaria. Y no mienten.
**Ahora es el momento de que personas independientes emprendan una ofensiva de opinión pública en una triple dirección: reivindicación de la legitimidad histórica del franquismo como base para una democracia real; reivindicación de una política cultural frente a la colonización por el inglés; reivindicación de la neutralidad como clave de una política internacional independiente.
**Lo de que el Moñitos se ha ido de la política está por ver. Aunque a lo mejor emigra a Venezuela, dados sus problemas con los tribunales. Y la mafia del Doctor, desde luego, seguirá aún cometiendo fechorías “contra Franco”, es decir, contra la unidad nacional y la democracia.
**Se abre un panorama interesante en el que la necesaria lucha contra el Doctor y Podemos-Más Madrid puede dar la victoria a VOX