La ETA y Carrero Blanco. Deshaciendo algunas mitificaciones y mixtificaciones: https://www.youtube.com/watch?v=2i2MkxBvw5I
***********
La cuestión de la inmortalidad tiene que ver con el yo. Uno puede negar la existencia del alma y considerar al hombre como una máquina, según sostenía La Mettrie extendiendo al hombre el criterio de Descartes sobre los animales; y de hecho la psicología, etimológicamente “tratado del alma”, prefiere prescindir de esta. Pero no se puede dudar del yo, que termina pareciéndose demasiado al alma.
Según el materialismo consecuente, el yo no sería más que una parte o emanación sutil del cuerpo al modo del perfume de una planta, pero la diferencia es demasiado clara: el cuerpo es visible, tangible, mientras que el yo no lo es en modo alguno. Al yo lo designamos con un nombre propio, pero los cuerpos podrían resultarnos indiferenciados. Dos cuerpos pueden ser muy semejantes, y sus yoes muy diferentes. El cuerpo tiene una historia simple: su evolución desde el feto a la edad anciana, una evolución fundamentalmente física y previsible, pero la historia del yo es muchísimo más complicada, se compone de mil avatares diversos y en gran medida impredecibles tanto para el sujeto como para el observador externo. Y todos esos avatares tienen algo, pero poco que ver con el cuerpo, sino con ese elemento invisible e impalpable que llamamos el yo, y que tampoco queda del todo definido por su historia: “¿Quién no es mejor que su propia biografía?” decía algún burlón.
Aunque el cuerpo funciona por su cuenta, al margen del yo, al que condiciona en muchos aspectos decisivamente, pero puede, en principio, ser bastante conocido por el yo, pero con el yo ajeno ocurre de modo distinto: a este no lo podemos diseccionar, solo se revela a cada cual de modo muy parcial, a través de sus acciones y reacciones. En cambio cada cual no se entiende ni juzga a sí mismo por sus acciones sino por una autoconsciencia acompañada de un sentimiento profundo, que va más al fondo que los actos que otros perciben. Pero si el conocimiento del yo ajeno es parcial, y a menudo decimos que nunca acabamos de conocer incluso a personas muy íntimas, también es parcial la autoconsciencia, el conocimiento del yo propio, lo que complica la cuestión. Diríamos que el yo no acaba de revelarse al propio yo, que, semejante en esto al cuerpo, parece responder a una especie de voluntad ajena, y desde luego no existe por la propia.
Otra característica del yo es que si bien se siente a sí mismo y a su cuerpo de manera más inmediata e íntima de lo que pueden hacer los demás, no se percibe en cambio, ni a su cuerpo ni a sus acciones, con la claridad con que los demás le perciben. Cada cual puede ver a los demás y sus movimientos, pero no a sí mismo, salvo por medios artificiales como los espejos.
El yo no tiene más remedio que aceptar la muerte del cuerpo, pues la percibe en otros de modo indudable, y por razonamiento está seguro de que lo mismo ocurrirá con el suyo. Pero se resiste a creer en la muerte de sí mismo, del yo. La muerte es demasiado misteriosa y por ello temible, y comúnmente lo que llamamos su aceptación consiste simplemente en una especie de anestesia sentimental y moral: no pensamos en ella o nos distraemos de ella o hasta bromeamos sobre ella. Incluso la retamos poniéndonos en peligro. Pero ella sigue ahí, retándonos a su vez, burlándose de nuestro esfuerzo por entenderla. Ese esfuerzo ha dado lugar a mil creencias entre folclóricas y supersticiosas.
La consciencia de la muerte puede producirse de manera neutra, eliminando de ella deliberadamente el sentimiento. Eso es lo que ocurre en la cultura actual, donde la muerte tiende a convertirse en un acto burocrático y comercial más. Pero cuando acompaña a esa consciencia un sentimiento claro del final, produce terror, y ese terror ha de ser sublimado para ser soportable. Una manifestación de ese esfuerzo y esa resistencia a admitir la muerte se manifiesta en el arte. Aparte de las representaciones religiosas de otro mundo, el sentido del arte creo que consiste en perpetuar el yo, los yoes, sus acciones y manifestaciones, mediante la representación, sea en forma plástica, narrada, o musical. Al menos el arte permanece en el tiempo y hace que su memoria perdure, aunque sea limitadamente, a la existencia del yo, o de algunos yoes.
También están la representaciones religiosas de otro mundo, el consuelo del servicio a “la humanidad”, como si el conjunto de esta no tuviera el mismo destino que el individuo, etc.
Como decía, la historia del cuerpo es muy simple, no muy distinta de la de los animales. Pero la del yo difiere mucho: el conocimiento de la muerte le obliga a pensar su vida, el conjunto de sus acciones y motivaciones como un todo que debiera tener algún, sentido, alguna significación. Y ese sentido no pueden encontrarlo en sí mismo, sino referirlo a aquella voluntad externa y de designios impenetrables. De ahí la dificultad de la moral, cuya habitual reducción a las convenciones admitidas o impuestas socialmente resulta tan insatisfactoria, pese a permitir una referencia más “tangible” que aquellos designios extrahumanos.
************
“Respondiole el ingenioso Odiseo: “¡No te enojes conmigo, veneranda diosa! Sé muy bien que la prudente Penélope no puede igualarte en hermosura ni en gentil persona, siendo ella mortal y tú inmortal y exenta de vejez. Con todo ansío irme a casa y ver el día de mi vuelta. Y si alguno de los dioses quisiera aniquilarme en el vinoso ponto, lo sufriré con el ánimo que me llena el pecho, tan paciente para los dolores. Pues he sufrido mucho, así en el mar como en la guerra, y venga ese mal tras los otros”. Ocultóse el sol y vino la oscuridad. Al fondo de la profunda gruta retiráronse los dos, y compartieron el lecho, gozándose en el amor”.
Odiseo ha percibido la inmortalidad, y esta le ha asustado. El hombre siente terror de la muerte, pero también de la inmortalidad. ¿Por qué quiere tanto a Penélope? Quizá es el amor a la vida mortal y a pesar de serlo.



![Sonaron gritos y golpes a la puerta (Novela Historica(la Esfera)) de [Moa, Pío]](https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/51uyQymeyyL.jpg)

