Crónica. La democracia no puede ser antifranquista, ni antidemocrática la verdad sobre el franquismo
**Mientras no entendamos que el país está en manos de delincuentes vulgares, profesionales de la estafa, no conseguiremos salir del hoyo. Esa gente debe estar en la cárcel.
**Cuando salió a la luz el fraude del doctorado del fulano ese, se pidió tratar el asunto en el Senado. Creo recordar que el Doctor se libró diciendo que el Senado está para cosas más importantes o algo así. Que a la cabeza del gobierno esté un falso doctor no sería admisible en ninguna democracia mínimamente seria. En la democracia “plena” española es incluso un mérito.
**1.200 jueces advierten a la UE de que el estado de derecho sufre un gran peligro en España. Menos mal que se les ve una reacción, aunque sea servil hacia Bruselas. Pero el cuando la banda de Zapatero sacó del hoyo a la ETA –un partido ideológicamente muy afín al PSOE– reconociendo sus asesinatos como un modo de hacer política premiándolo con legalidad, dinero público, etc., ¿no quedó afectado el estado de derecho? Al parecer nadie quiso enterarse.
**Ha hecho muy bien Abascal en rechazar la “solidaridad” de un PP hipócrita, imitador del PNV. El PP es el mayor mal de la democracia española, pues nunca ha cumplido su papel de oposición a los empujes totalitarios y separatistas. Al contrario, fue siempre su auxiliar.
**El caso de Vizcaíno Casas demostraba una gran masa de población que recordaba lo que había sido el franquismo. Esa masa fue despreciada y políticamente privada de voz por la UCD y luego por el PP. Opino que sigue existiendo, que puede ampliarse mucho y que debe tener voz para que pueda sanearse una democracia seriamente enferma.
**También demostró otra cosa Vizcaíno Casas: que si la reivindicación del franquismo se acompañaba de condena a la democracia, como solía ocurrir, se condenaban las dos cosas: la democracia y el franquismo.
**Todo análisis político que no parta de la verdad sobre la república, la guerra y el franquismo será una sarta de nimiedades y chismorreos en el mejor de los casos, y un disfraz del totalitarismo en el peor.
**Mañana es el 14 de abril, 90 aniversario de la república. “Un pueblo que olvida su pasado se condena a repetirlo” A repetir lo peor de él
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Jóvenes ante la vida
Me explicaré mejor. La épica no necesita situaciones externas extremas, la lucha interna es también épica, la novela, como sabemos, desciende de la épica, y las luchas internas de la adolescencia y de la juventud por entender el mundo, preguntándose qué podrán hacer en él, esa suficiencia patética de muchos o esos complejos… Chano, he ahí un adolescente muy acomplejado por su físico y su nombre, pero con grandes aspiraciones y sed de aprender, y con criterios extravagantes unas veces y otras muy sensatos y agudos… Los otros son jóvenes, le llevan entre cuatro y seis años, parece ser, a esas edades son diferencias importantes. Pero cada uno tiene sus contradicciones y su lucha interna. Ahí está Javi, que prevé una vida aburrida y fastidiosa dedicada a los negocios de su padre, a quien desprecia un poco, y que trata de alargar la vida de estudiante, pensando que tomar la vida en serio es una tontería, como dice la canción, y sin embargo admira a Santi y a Moncho y presta mucha atención a sus disquisiciones. Es de los cuatro el que tiene más experiencia de la vida, eso que llaman así, y ve las cosas con optimismo dentro de su escepticismo, tiene madera de aventurero, de hombre de acción, me recuerda al Paco de su otra novela. En todos ellos hay una lucha interna, yo la descubro así. Moncho, es una historia de amor, y su recuerdo le atormenta, no le deja vivir pero al mismo tiempo tiene tantas ansias de entender la vida que contradictoriamente toma ese recuerdo como motivo para continuar. Santi resulta el más equilibrado. Es católico practicante y no quiere entrar en grandes disquisiciones: su catolicismo le da calma y serenidad, y supone que ese efecto que el catolicismo tiene en él ya refleja su verdad. No tiene grandes aspiraciones, desea una vida ordenada con una “compañera de la vida”, advierte a su amigo Chano que quien espera mucho tendrá mucha decepción… Al mismo tiempo también un recuerdo le preocupa: su amigo homosexual, ¿cómo es que no podía vencer su inclinación? ¿Lo querría así Dios? rechaza la libertad nihilista, pero también se le cuelan problemas de conciencia que quisiera no tener. ¿Y el crimen? ¿Cómo podía haber llegado a hundirse tanto su ex amigo siendo tan joven? ¿Era culpa suya? ¿Llegaría a redimirse como el escritor que aspiraba a ser? Si le interesan mis interpretaciones, puedo seguir. La novela en sí misma me parece apasionante y que no debería pasar sin más, merece análisis. También me ha gustado que sea tan diferente de la otra, ya sabe usted, muchos autores escriben siempre la misma novela, cambiando detalles y situaciones... J.D.F.
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Equívocos sobre la democracia
Uno de los equívocos más toscos de la política consiste en oponer la democracia a la oligarquía. Las oligarquías son inevitables como efectivas gestoras del poder en todos los casos y regímenes concebibles. Las oligarquías se conforman como partidos (o camarillas en torno al poder), y todos los partidos son “déspotas ilustrados”. Algunos incluso “iluminados”, en el sentido de que creen o quieren hacer creer que tienen la receta para hacer feliz al pueblo, creencia que excluiría a otros partidos y recetas, que por definición serían erróneos y perjudiciales. Por otra parte, su poder solo puede ejercerse sin la participación o con participación mínima del pueblo al que nominalmente sirve. Tal cosa es forzosa, porque la gobernación es asunto complicado, que rebasa los conocimientos y aptitudes de la gran mayoría. Por lo tanto, y en función de la llamada ley de hierro de las oligarquías, los partidos tienden a convertirse en despotismos o tiranías que utilizan sus superiores conocimientos e influencias en interés de sí mismos, de mantener indefinidamente su poder.
¿Cómo evitar la tiranía? Este problema persigue el pensamiento político desde los griegos, los romanos, y en Europa desde Isidoro de Sevilla. En el pensamiento de San Pablo tenía difícil solución, ya que el poder venía de Dios y había que obedecerlo siempre. Isidoro y en general el pensamiento medieval buscaban la salida en la educación del príncipe en los principios y valores cristianos; lo que, desde luego, no siempre funcionaba. En Maquiavelo, el poder es por naturaleza tiránico y su regulación depende de la astucia y habilidad del príncipe, lo que aplicado a fondo generaría entre partidos u oligarquías una lucha general y sin escrúpulos por el poder, que haría el gobierno sumamente inestable. La Escuela de Salamanca admitió en principio la democracia en su equívoca, propiamente falsa, acepción etimológica, lo que modificaba la doctrina tradicional: el poder viene de Dios pero no directamente al príncipe, sino a través del pueblo. Mariana admitió asimismo el tiranicidio como posible solución.
La democracia permite en principio dos cosas: que la competencia entre oligarquías se haga públicamente impidiendo así el poder absoluto (“despotismo ilustrado”) de cualquiera de ellas; y que la lucha por el poder se dirima pacíficamente en elecciones periódicas. Sin embargo tiene un doble peligro que puede abocar a un despotismo mucho peor que cualquier otro conocido: que los partidos se pongan de acuerdo al modo de mafias que se reparten el “mercado político” (esto ha ocurrido entre PP y PSOE, y de ahí la degradación del sistema); o que, explotando la ignorancia y los deseos primarios del “pueblo”, la lucha por el poder degenere en un concurso feroz de demagogias entre partidos, hasta hacer que “nada sea común a los españoles”, como se decía en vísperas de las elecciones del 36, impidiendo la convivencia social. El principio de la representación “popular” entraña además el peligro de que una oligarquía que haya logrado la mayoría, se sienta autorizada por “el pueblo” a ejercer un despotismo sin límites hasta dictar a la gente los mismos sentimientos personales y el lenguaje común. Lo contemplamos hoy en España y la UE.
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A lo largo de la guerra mundial, la posición de España cambió rápidamente para los contendientes. De desentenderse de cualquier apoyo español, Hitler y sus generales pasaron a centrar su estrategia en la toma de Gibraltar, que habría supuesto un golpe durísimo para el Imperio inglés. Sin duda la recuperación de Gibraltar habría tenido todas las simpatías de Franco, que además tenía una deuda de gratitud con Alemania. Sin embargo pesaban otros aspectos y expectativas… 179 – El peso de de España en la guerra europea | Entender la república – YouTube





