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Teoría de los tres frentes populares
Va constándose por muchos que nos hallamos ante un nuevo frente popular, que sería el tercero en la historia reciente de España. El primero se compuso, de hecho o de derecho, de partidos totalitarios sovietizantes y separatistas, más algunos elementos secundarios golpistas o anarquistas. Aquel frente popular salió de unas elecciones fraudulentas, verdadero golpe de estado, y enseguida creó un régimen de ilegalidad y terror, con cientos de asesinatos, incendios y mil violencias en pocos meses. Un año y medio antes, aquellos partidos habían asaltado el poder en una guerra civil afortunadamente fracasada en dos semanas. Estos hechos provocaron el alzamiento de quienes querían mantener la unidad nacional, la cultura cristiana y la libertad personal, aunque para ello fuera preciso restringir las libertades de partidos. Estas fueron las causas y contenido de la guerra civil, que saltan a la vista si pasamos de las propagandas a los hechos.
No obstante, y de modo asombrosamente falsario, la historiografía predominante ya en los últimos años de Franco, presentaba aquella historia como un conflicto entre demócratas y fascistas o reaccionarios. Pero no había un solo demócrata en el Frente Popular y, por el contrario, ese mismo frente había imposibilitado para muchos años cualquier democracia en España. Debemos recordar estas evidencias una y otra vez porque en la falsificación de esta historia se basan la mayoría de los problemas que hoy tiene el país. En los años 30 el peligro principal fue el totalitarismo a la soviética, y el secundario fueron los separatismos. En la actualidad el totalitarismo se presenta más disimulado, y más a la vista los separatismos, que pretenden disgregar España en unas cuantas nacioncitas impotentes y manejables por otras potencias menos suicidas.
Aquel frente popular fue derrotado militarmente en 1939, y sus componentes dejaron de amenazar la integridad nacional, de exterminar al clero y destruir el patrimonio histórico religioso, de robar masivamente y de aplastar la libertad personal. Dejaron incluso de incordiar al nuevo régimen, con una sola excepción: los comunistas. El franquismo no tuvo oposición democrática, sino comunista. Sin embargo, el PCE, siguiendo una vieja táctica, encubría sus objetivos con la bandera de la democracia. De nuevo la democracia contra el franquismo. Pocos creyeron aquella farsa, y el PCE nunca llegó a arraigar. Cuando murió Franco, en 1975, era el único partido algo serio, aunque poco serio, en la oposición. Su éxito mayor fue otra vez el propagandístico, de modo que su versión de la guerra y el franquismo se extendió considerablemente y consiguió formar un esbozo de nuevo frente popular, cuya idea directiva consistía en saltar hacia atrás por encima de los cuarenta fructíferos años del franquismo. a eso lo llamaban la ruptura. Y nuevamente aquella alianza de totalitarios y separatistas fue derrotada, esta vez por las urnas, en el referéndum de 1976. Una inmensa mayoría, mayor que la de la Constitución, prefirió la democratización desde y no contra el franquismo, y sí contra la ruptura de aquel segundo frente popular, que resultó demasiado débil y hubo de disimular sus objetivos, pero fue fortaleciéndose con acompañamiento del terrorismo de la ETA y sobre todo gracias a una derecha realmente descerebrada y empeñada en olvidar la historia, que dejó el terreno de las ideas a los viejos partidos, bajo el supuesto de que “la economía lo es todo”, como ha dicho alguno de sus pensadores.
La situación cambió drásticamente al subir Zapatero al poder tras el mayor atentado de nuestra historia. Sin que casi nadie quisiera darse cuenta, el referéndum del 76 fue revertido de raíz mediante la ley de memoria histórica, con apoyo siempre de comunistas y separatistas e inhibición de la derecha. Aquella ley significaba la condena del franquismo, la exaltación de sus enemigos y la ilegitimación de la transición, de la monarquía y de la propia democracia. Pues se trataba de una ley totalitaria, por la cual se imponía desde el poder una versión de la historia, como en la extinta Unión Soviética, Cuba o Corea del Norte. Los que en los años 30 intentaron imponer un régimen a la soviética, arrasar de modo genocida la cultura cristiana y disgregar la nación española, pasaban a ser los buenos, y quienes habían librado a España de tales cosas eran los malos. Por ley. Pero el tremendo descerebramiento de la derecha, cuyo origen puede datarse en el modo como se aplicó aquí el Concilio Vaticano II, impidió que tuvieran cualquier efecto las denuncias que hicimos algunos sobre el significado de aquella medida y de otras que siguieron.
Desde entonces, este tercer frente popular ha progresado de forma constante, bajo el PSOE y bajo el PP de Rajoy. Y hoy se considera lo bastante fuerte para aplicar más allá la ley de memoria histórica. Lo que hicieron en una primera fase fue masificar la propaganda frentepopulista mediante subvenciones públicas, pero sin atacar directamente otras versiones. El ataque directo se plantea hoy con una ampliación de la ley para perseguir con enormes multas y cárcel a quienes discrepen de la radical falsificación del pasado que intenta oficializarse. Al mismo tiempo se pretende ultrajar la tumba de quien les venció en 1939, un acto simbólico-político de la mayor transcendencia ante el que muchos quieren cerrar los ojos. Porque este tercer frente popular no solo ha impuesto una ley que por su carácter totalitario invalida la democracia, ha impuesto una segunda llamada de género, ha rehabilitado a la ETA y premiado sus crímenes, socavando así el estado de derecho; ha impulsado y financiado los separatismos hasta llevarlos al borde mismo de la secesión.
Y bien, es necesario comprender este desarrollo histórico, que he expuesto con más detalle en mis libros, no para lamentarse sino para impedir que continúe el proceso de destrucción de España y de la democracia. Es preciso derrotar a este tercer frente popular. Y parte fundamental de esta nueva lucha política debe darse en el terreno cultural, en la clarificación de la historia, porque de su falsificación surgen demasiados peligros. El primer frente popular fue vencido militarmente, el segundo cívicamente y este tercero debe serlo política y culturalmente.
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En “Una hora con la Historia”: rasgos del catolicismo español la Reconquista. https://www.youtube.com/watch?v=L18MFp4ktqE&t=3s

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Dos novelas y el espíritu griego
P. Ud habla de la baja creatividad artística de la derecha, sea la derecha “bizcochable” tipo PP o de la llamada extrema. Ud mismo se proclama novelista, es decir, artista, pero veo los comentarios a su novela sobre el crimen del Ateneo y son enormemente desfavorables.
–Es cierto, pero son solo dos. He recibido más directamente, personalmente o por correl (debería decirse así, “correl”), otras mucho más favorables, pero que no se han molestado en contrarrestar aquellas. En internet quienes más se saben mover, con mucho, son izquierdas y separatistas. A mí me hacen mucha gracia los que se quejan de que, por ejemplo, la Wikipedia la dominen en alto grado los progres. Pero, claro, es que ellos se molestan en escribir allí, y los otros son muy mayoritariamente pandas de vagos que se complacen en sus ideas, por lo general simples, y no sienten necesidad de crear opinión pública. No todos son así, por supuesto, pero por cada cien activistas de los progres apenas habrá diez de los contrarios. Nunca me ha desanimado bregar contra estos o los otros, pero constatar la pasividad de quienes aparentemente están de acuerdo conmigo me resulta deprimente. Y por eso mismo aprecio más a los pocos que tienen un espíritu más activo.
P. Da ud por supuesto que quienes opinan contra ud lo hacen de mala fe.
–En una proporción elevada es así. Por mala fe entiendo la etiqueta ideológica a un nivel muy bajo, bueno, el que hay. Luego está el hecho natural de que lo que les gusta a unos no les gusta a otros. La novela del Ateneo retrata en un plano satírico y humorístico los discursos “culturales” de los años 90, que hoy han ido a más. Al respecto se queda corto. Pero he encontrado incluso entre quienes más se han divertido con el relato, que no entendían el trasfondo ni la intención de, por ejemplo los discurso de Crevillente sobre el condón, Europa o la defecación en la vía pública. No entendían que ahí estaba el meollo del asunto. En parte también se debe a que la concepción de la sexualidad en España es muy simplona y a todo el mundo, incluso entre los más extremistas de derecha, le gusta presumir de su falta de prejuicios y de “estar de vuelta” de todo, a un nivel muy pedestre. Entre otras cosas, la novela expresa en tono cómico y discursivo la actual degradación de la sexualidad, en función de unos discursos alucinados con pretensiones intelectuales. Y eso se ve “natural” tanto en la izquierda como en la derecha. Fíjese en que toda la chifladura LGTBI apenas provoca réplica en la derecha, ni en la bizcochable, que dice ud ni en la otra. Lo ven como un asunto sin importancia, si es que no les parece bien.
P. ¿Tiene alguna relación esa novela con la anterior de Sonaron gritos y golpes? Si me dijeran que han sido escritas por dos personas diferentes, me lo creería.
–Las novelas son diferentes por completo, o quizá no tanto. Creo que en mí existe cierto sustrato griego que está presente, con mayor o menor acierto, en las dos. Usted recordará cómo en Las nubes Aristófanes se burla de Sócrates y los sofistas llevando sus discursos a ciertas conclusiones evidentes que ellos tratan de evitar. El método es parecido al de mi novela sobre el Ateneo. En cuanto a Sonaron gritos…, algunos han creído notar ciertas reminiscencias míticas, semejantes al mito de Edipo, unas semejanzas que me parecen erróneas, pero que, bien mirado, van en buena dirección. Siempre he dicho que lo que perjudica a la cultura española es la debilidad de su injerto griego, mucho más fuerte en la cultura francesa, inglesa o alemana. La cultura española es quizá excesivamente romana. Yo creo que el estudio o al menos el conocimiento de la Grecia clásica y del siglo de oro español deberían tener mucho relieve en la enseñanza. De ahí podría surgir incluso una renovación. En Adiós a un tiempo he contado cómo cuando, repitiendo curso en sexto de Bachillerato, Arturo, un amigo un tanto alcoholizado, y yo pasábamos mañanas en el café Derby de Vigo, ya desaparecido, traduciendo trozos de La Ilíada y cómo nos fascinaba su fuerza y belleza… Por entonces teníamos que traducir también trozos de La Eneida de Virgilio, que me disgustaba por su artificiosidad. Recuerdo que, muchos años más adelante, todavía en una clandestinidad ya solitaria, encontraba una especie de consuelo escuchando la música de Manos Jallidakis. Era una cinta de una chica con quien vivía entonces, que había convivido años antes con un griego en Grecia y se había traído la cinta. Me parecía escuchar sonidos del pasado clásico… En fin, yo relacionaría Sonaron gritos… con ese espíritu de Grecia. Otra cosa es que la novela haya resultado lograda o feliz, de eso ya no opino.
P. La novela del Ateneo es o pretende ser una burla sangrienta del actual ambiente progre, mientras que Sonaron gritos parece una exaltación de la época heroica del franquismo. ¿Se puede decir así?
–Si quita lo de sangrienta y lo de exaltación, posiblemente. La del erótico crimen es de los años 90 y la sátira hoy me parece muy suave, casi benévola. Hoy la haría mucho más dura. En cuanto a la otra, refleja o intenta reflejar, efectivamente la época heroica del franquismo, la de la lucha contra el frente popular, la guerra en Rusia y la lucha contra el maquis. Desde el primer momento me percaté de que no podía ser apreciada ni por las personas de mentalidad economicista, hoy tan frecuentes, ni por lo católicos tradicionales, cuyas versiones de entonces me parecen pesadas y a menudo hipócritas. Ni la trama ni los personajes corresponden en absoluto a los estereotipos creados por franquistas o antifranquistas. Dese cuenta de que la literatura de posguerra en España no ha explotado apenas aquella épica, que fue una épica real, o la ha explotado mal, o ha preferido versiones de costumbrismo cutre tipo Cela. Por consiguiente su público solo podía ser muy restringido, y me temo que incluso en ese medio ha sido mal comprendida mi novela, posiblemente por defectos míos.
https://www.youtube.com/watch?v=ORthBgPelQ0
https://www.youtube.com/watch?v=P1ueL5Vnqls
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Rasgos del catolicismo español en la Reconquista: https://www.youtube.com/watch?v=L18MFp4ktqE&t=12s
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El descrédito de la historiografía universitaria
Rasgos del catolicismo español en la Reconquista: https://www.youtube.com/watch?v=L18MFp4ktqE&t=12s
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No me refiero, claro está, a toda la historiografía universitaria, sino sólo a la referida a la república y la guerra civil, cuya muy mediocre calidad intelectual y deontológica he podido comprobar fehacientemente, y ahora, por enésima vez, en un artículo de Javier Tusell, en El País, sobre el revisionismo histórico.
El problema para Tusell es éste: En España ha aparecido un revisionismo histórico en los últimos tiempos que siempre ha movido a la duda acerca de si merecía la pena dedicarle alguna atención. ¿Duda? Ninguna. Tusell y otros de su cuerda le vienen concediendo la máxima atención. No la atención que uno esperaría de personas intelectualmente agudas y de espíritu liberal, sino más bien la de grupillos de poder con aspiraciones a monopolizar el cotarro, asustados por la competencia.
En cuanto a mis libros los otros aludidos hablarán de lo suyos, si lo estiman oportuno, las réplicas de Tusell y compañía nunca han pasado de exhortaciones a la censura, a sepultarlos en el silencio. El prestigioso historiador Stanley G. Payne, libre de las conocidas servidumbres de la universidad española, lo ha expuesto con precisión: Quienes discrepen de Moa necesitan enfrentarse a su obra seriamente y, si discrepan, demostrar su desacuerdo en términos de una investigación histórica y un análisis serio que retome los temas cruciales que afronta en vez de dedicarse a eliminar su obra por medio de una suerte de censuras de silencio o de diatribas denunciatorias más propias de la Italia fascista o la Unión Soviética que de la España democrática.
A juicio de Tusell, el nefando revisionista “no parte de preguntas, sino de seguridades o de presunciones. No acude a fuentes primarias, sino a las secundarias que pretende elaborar con originalidad. Lo hace, sin embargo, con extravagancia, acudiendo a interrogantes inapropiados (…) suele magnificar el dato irrelevante para sus propios fines o tomar la parte por el todo. Huye de matices porque lo suyo es el dualismo maniqueo, la simplificación o la parcialidad“. Espléndida descripción inicial, cuyo único defecto es que no la demuestra en ningún momento. Son acusaciones por las buenas, simplemente.
Por descender de la retórica a los hechos, yo he basado lo fundamental de mi investigación en los archivos del PSOE guardados en la Fundación Pablo Iglesias, en especial el archivo de Largo Caballero, en el Archivo de Salamanca y otros, en el diario de sesiones de las Cortes, en las declaraciones de los políticos en la prensa de la época, en los testimonios de los procesos Es decir, lo he basado en fuentes indiscutiblemente primarias, como sabe muy bien todo aquel que me haya leído, en especial el libro Los orígenes de la guerra civil, el cual considero la clave del resto de mi obra. Si Tusell lo ha leído miente al decir lo que dice; y si no lo ha leído parlotea, y en ello se retrata, no precisamente como el intelectual serio por que pretende pasar.
La duda sobre si ha leído aquello que critica se acrecienta cuando describe así mis trabajos: Moa empieza, por ejemplo, por considerar que la CEDA no era nazi, para llegar a la conclusión de que la Guerra Civil empezó por culpa de la izquierda en octubre de 1934. Pero, además, presume una conspiración desde comienzos de siglo de izquierdistas y nacionalistas y dice descubrir su capacidad destructiva ¡en una sociedad secreta! Evidentemente, Tusell puede aplicarse a sí mismo lo del dualismo maniqueo, la simplificación y la parcialidad que achaca a otros; por no decir sin más que miente. Si algo queda perfectamente nítido a partir de las fuentes primarias del PSOE, que Tusell ignoraba y quiere seguir ignorando, es que en 1934 (70 aniversario este año) dicho partido se propuso, textualmente, organizar la guerra civil para implantar una dictadura proletaria. Sobre ello no puede caber la menor duda a nadie que, simplemente, quiera abrir los ojos. Y no sólo se propuso el PSOE la guerra civil, sino que la llevó a cabo, aunque fracasara, dejando la broma de 1.400 muertos en dos semanas. Y fracasó porque los obreros no le siguieron, salvo en la cuenca minera asturiana, y porque la CEDA, que desde luego era un partido moderado, contra lo pretendido años y años por la propaganda contraria, defendió entonces la legalidad republicana y las libertades. Algo muy parecido a lo del PSOE puede decirse de los nacionalistas catalanes de la Esquerra. ¿Llamaría Tusell a esto datos irrelevantes y magnificados interesadamente?
Por otra parte yo no hablo de culpas, pues, sean cuales fueren, debemos darlas ya por zanjadas. Lo que he procurado ante todo es hacer inteligibles los procesos, ideologías y falsos razonamientos que llevaron a la guerra, pues comprenderlos puede ayudarnos a evitar derivas parecidas. En cambio las condenas arbitrarias tan abundantes en los últimos tiempos sólo reabren las viejas heridas y odios, labor en que está empeñada ahora tanta gente, con una desvergüenza e irresponsabilidad que no suscita crítica alguna en intelectuales tan supuestamente escrupulosos como Tusell.
Sobre la conspiración y la sociedad secreta, o bien Tusell, una vez más, no ha leído mis libros, o bien no ha entendido nada de ellos, pese a concordar todo el mundo en que escribo con claridad. Nunca he creído en las teorías conspiratorias de la historia, pero es evidente que las conspiraciones han existido siempre y han tenido un papel. La sociedad secreta, la masonería, supongo, tuvo influencia de sobra comprobada en algunos sucesos y momentos históricos (en las primeras Cortes republicanas, por ejemplo, había más masones que representantes de cualquier partido). Pero una cosa es señalar tales hechos indudables y no disimularlos, como hacen algunos historiadores, y otra explicar el desarrollo histórico a través de conspiraciones masónicas, cosa que yo no he hecho en ningún momento.
Tusell, por tanto, necesita falsificar mis tesis (como otros muchos) para atacarlas, probando así la inconsistencia y carácter fraudulento de su crítica. Y aún más fraudulento y contradictorio resulta el hombre cuando justifica su retirada ante un debate intelectual con el patético argumento de que los libros revisionistas en nada facilitan la convivencia. Si esto fuera así, y precisamente por su peligro para la convivencia, Tusell y compañía deberían esforzarse en polemizar hasta hacer añicos las tesis de esos libros, máxime cuando gozan de tal difusión. ¡Pero hacen justamente lo contrario! Rehúyen el debate amparándose en exigencias académicas que, como acabamos de comprobar, no cumplen ellos mismos en lo más mínimo. Para colmo, no se les ocurre otra cosa que despreciar a los lectores, a quienes tildan de público poco propicio a sofisticaciones. Payne, Seco, Cuenca Toribio y otros más han hecho grandes elogios de mis libros. ¿Serán poco propicios a sofisticaciones? En fin, con tales argumentos entramos en el terreno de la puerilidad, también muy reveladora del nivel científico de tales críticos. La convivencia entre los españoles, señor Tusell, debe basarse, entre otras cosas, en la búsqueda y el respeto a la verdad histórica, y no en el mantenimiento de mitos convenientes para algunos grupos de presión.
¿Por qué extiendo al conjunto de la historiografía universitaria el descrédito que, en rigor, sólo corresponde a gente como Tusell? Por dos razones: porque son estas gentes quienes han marcado la pauta, han pontificado y dominado en ese mundillo durante muchos años; y porque otra gente mucho más valiosa ha mantenido una postura acoquinada, asustadiza y hasta reverencial ante los más gritones y descalificadores. El desprestigio de una institución no lo labran sólo los charlatanes prepotentes, sino también, y no menos, las personas de mérito pero escasas de valor moral para enfrentarse a aquellos resueltamente, con la razón pero sin falsos respetos. Si estos últimos tienen en cuenta lo que está en juego, es de esperar que encuentren los bríos necesarios para no inhibirse y disimular ante la superchería.
(En La ilustración liberal, diciembre de 2004)
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*Si la Delgado dimite no debe ser en absoluto por sus frases, que exponen un saludable desprecio por la corrección política, sino por tratarse con delincuentes como Villarejo o Garzón. Pero en España se está perdiendo toda perspectiva moral.
*A ver si nos dejamos de hipocresías. Si por mentir debera dimitirse, no quedaría un político en su cargo.
*¿Y por qué la Delgado no ha de preferir un tribunal de hombres a uno de tías? ¿Es que ya no se pueden tener preferencias?
*La palabra “maricón” tiene dos sentidos: condición de homosexual masculino y mala persona (como “cabrón”) No queda claro en qué sentido la usó la ministra.
*Me asombran esas acusaciones de mentir a la Delgado. ¿Acaso hacen otra cosa casi todos los políticos y a todas horas?
*Marlasca está orgulloso de ser maricón. ¿Dónde está el insulto?
*La Delgado no ha dicho ninguna mentira. En España el miedo a la verdad se ha vuelto enfermizo.
*Observen este fenómeno de tan profundo significado: blasfemar o insultar o calumniar de mil formas a la Iglesia se ha convertido en una virtud. Molestar lo más mínimo a los homosexistas se ha convertido en un sacrilegio punible.
*Se ve que no se trata ud mucho con el pueblo llano. Los cursis dicen “gay”, pero la gente común dice “maricón”. Claro que en “gay” hay cierta carga de orgullo y en “maricón” cierta carga de menosprecio por el “amor estéril”.
*Pedro Duque debería dimitir a tiempo. Ha de comprender que estar en el gobierno del tío de la tesis contamina, y mucho.
*El instituto Elcano debería llamarse Francis Drake. Es un instrumento de colonización política y cultural sobre España.
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El Jesús subversivo.
Resumiendo mucho las cosas, Jesús fue crucificado por los romanos como rebelde. Pero ¿rebelde a qué? ¿A las autoridades romanas o a las judías? Algún autor (Hyam Maccoby) ha señalado que la inquina de Jesús a los fariseos resulta un tanto arbitraria, porque las doctrinas fariseas eran las que entre los judíos más se parecían a las suyas. Y encuentran sospechoso que, en cambio, apenas haya condenado a los saduceos, mucho más opuestos a sus prédicas. Pero se da la circunstancia de que los saduceos eran colaboracionistas de los romanos, mientras que los filisteos, sin involucrarse abiertamente en la resistencia, mantenían una rígida separación y evidente repugnancia a los dominadores. Entonces los verdaderos enemigos de Jesús habrían sido los saduceos, y el propio Jesús habría sido crucificado como rebelde a Roma. ¿Por qué los evangelios y San Pablo presentan las cosas al revés? Porque les interesaba congraciarse con el poder romano para no ser aplastados. Esta interpretación exhibe cierta lógica, y no debe olvidarse que los romanos organizaron varias sangrientas persecuciones contra los cristianos, en quienes veían un peligro para su orden político. Pero la interpretación no es del todo verosímil porque lo normal es que los seguidores de un rebelde siguieran siendo ellos mismos rebeldes, sin intentar congraciarse con los dominadores, y la actitud de los cristianos hacia Roma nunca fue de enfrentamiento directo; postura no correspondida, por otra parte.
Pero si los fariseos tenían bastante cercanía a las prédicas de Jesús, se entiende mal la animadversión de este. No obstante, el hecho es que pese a que los evangelios insisten en que Jesús iba cumpliendo las profecías, y la declaración propia de que venía a cumplir la Ley y no a abolirla, de hecho la estaba subvirtiendo de raíz. Y los atentos fariseos no podían dejar de ignorarlo. Baste pensar en frases como “Quien esté libre de pecado tire la primera piedra”, que volvía incumplible ya de entrada la aplicación de las ancestrales leyes religiosas. O, en el mismo sentido, “No es impuro lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella”, que rompía todas las complicadas normas judías en materia alimentaria. O “No se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”, frase ambigua que animaba a romper las convenciones tradicionales al respecto. Normas como estas tenían la mayor importancia para los judíos, pues establecían con claridad su diferencia con los pueblos no elegidos. En cambio la frase “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, podía convenir muy bien a los saduceos. Pero la gota que debió de colmar el vaso de la indignación para fariseos y saduceos fue que Jesús se atribuyera el perdón de los pecados, un poder divino que lo convertía en blasfemo a sus ojos. Por consiguiente es obvio que el efecto subversivo de Jesús se dirigía abiertamente y en primera instancia contra las autoridades judías, y solo indirectamente contra las romanas. La posterior renuncia cristiana a la circuncisión marcó ya la ruptura profunda entre las dos religiones, con lo que la expresión corriente de “cultura judeocristiana” exigiría bastante explicación.
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*Los feministas creen que las mujeres deben ser como ellos. Afortunadamente no es así.
*Zapatero es un imbécil, sí, pero marcó un antes y un después. todos los partidos hoy en las Cortes, “nacionales” y separatistas, son partidos zapateriles. La política de los imbéciles.
*¿Cuándo van las autoridades académicas a retirar el doctorado al #MacarraSánchez? Cuanto más tarden en hacerlo, más se desacreditarán ellas mismas.
*En “Los mitos del franquismo”, investigué la propaganda contra aquel régimen, en la que antaño creí. Pues bien, examinada a fondo, apenas se encuentran unos gramos de verdad en arrobas de falsedades.
*Si la monarquía no se mueve contra la pretensión del fulano de la tesis de profanar la tumba del estadista que trajo la actual monarquía, entrará en la vía hacia su supresión.
*La Calvo se hace la sexy, como la Soraya. No puede evitarlo. Prefiere el amor de burdel al amor romántico, ya saben uds.
*Hace tiempo analicé en mi blog cómo la degradación de la feminidad origina dos “modelos”, la puta y la marimacho: https://www.piomoa.es/?p=6851
*Parece que la parte de la #DivisiónAzul en “Sonaron gritos y golpes a la puerta” es la que más interesó al autor de esta reseña: http://archipielagoduda.blogspot.com/2013/07/la-magnifica-novela-de-pio-moa.html … …
*La segunda parte de “Sonaron gritos y golpes a la puerta” transcurre en la #DivisiónAzul
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