Blog I. Recuerdos (58) Trabajo clandestino en Galicia (I): http://gaceta.es/pio-moa/recuerdos-58-trabajo-clandestino-galicia-23102015-1341
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Ante las próximas elecciones el análisis de la situación actual en España debe partir de una evidencia: el embrutecimiento mayoritario del pueblo. Sería realmente un milagro que tal fenómeno no se hubiera producido después de 40 años de “mentira profesionalizada” sobre nuestro pasado a cargo de unos políticos y unos medios de manipulación de masas cuyos rasgos más definitorios son la corrupción, el embuste y la hispanofobia, disfrazada a menudo de antifranquismo. Pues corruptos son prácticamente todos los políticos, por acción u omisión. Como decía Cicerón, “la verdad se corrompe tanto por la mentira como por el silencio”. Pues eso: corrupción económica acompañada de corrupción intelectual. Y esa labor de los líderes ha repercutido sobre el pueblo. Solo así se entiende que personajillos como Zapatero pueden ganar dos elecciones seguidas o necios como Rajoy obtener una mayoría absoluta después de haber colaborado con Zapatero en una oposición de puro camelo.
Me ha enviado Jesús Flores Thies un comentario, del que extraigo:
“Todo aquello que tenga que ver con Franco y la época en que gobernó a España con las generaciones que consiguieron levantarla a pulso, ha sido borrado, cuando no censurado, manipulado y falseado hasta la náusea. Pero como se corría el peligro de que alguien, en sólo un par de minutos, pudiera demostrar las continuas falacias de tertulianos, políticos o periodistas, a estos posibles enemigos del sistema kafkiano y orweliano había que cerrarles el paso. La derecha mediática, incluida la COPE, ABC, MUNDO, LA RAZÓN, la zona EPISCOPAL, y hasta el “Mando” del Ejército, cooperan con feroz entusiasmo. Aunque es EL PAIS la joya del “progresismo millonario” quien ha tomado sobre sus hombros la tarea principal de hacer estúpido al personal lector de periódicos, apoyándose en una serie de teloneros que rellenan sus magazines dominicales
Se puede ventosear públicamente contra España, pero no hay posibilidad de mandar al marrano a los infiernos. Si la señora Aguirre dice que Franco es el responsable del paro, nadie hay cerca para poner las cosas en su sitio; si Aznar dice que el “franquismo” fue nefasto para España, se va de rositas sin haber recibido el lógico guantazo dialéctico; si una ministra del PSOE dice que gracias a su partido en España no se pasa sed durante las sequías, nadie le pone las orejas coloradas por hacer el ridículo; si alguien dice que España está a la cola de Europa (1 %) en viviendas sociales, nadie tiene la oportunidad de completar el tema informando del número de viviendas sociales que se construyeron durante el “tenebroso franquismo”; si en una revista militar se escribe un artículo titulado “Las distintas épocas de la Academia General” y en él no aparece ni siquiera el nombre de Franco, como si nunca hubiera tenido que ver con esa Academia, resulta inútil escribir una carta al enfaginado Director; si Susana Díaz del PSOE dice que “con la izquierda, Andalucía ha avanzado en 30 años lo que otros han tardado un siglo”, sin que le crezca la nariz hasta el escaño de enfrente; si Juan Mª Uriarte, obispo emérito de San Sebastián dice que “Los dirigentes del entorno político de ETA encarcelados son los que con mucha mayor claridad asumen unas posiciones próximas a las que yo asumo”, sin una contundente respuesta de alguno de sus parroquianos…, sencillamente se cierra el paso al peligroso “disidente”, y hasta la próxima.
Es imposible que un país no se envilezca y confunda con este panorama, sostenido y agravado durante decenios. La operación de embrutecimiento político del pueblo por unas mafias de corruptos e ignorantes, viene acompañada de otras formas de lo mismo en materia de costumbres: han convertido a España en el país de la chabacanería, de sálvame, de Belén Esteban, del botellón, de una enseñanza degenerada, del abortismo y el homosexualismo, el consumo de porros y cocaína… Todo ello va junto, cómo no.
A pesar de ello, creo que en el fondo del pueblo español conserva unos valores que pueden sacarnos del marasmo. La cuestión política real es que el país afronta, por encima de todos, tres problemas de pura subsistencia: la unidad nacional amenazada, el deterioro de la democracia y la posición internacional de España como país lacayo. Y estos son los problemas que no entran en los programas electorales ni son tratados con un mínimo de seriedad por ningún político o partido. Sin esa base, todo lo que se diga sobre subida o bajada de precios, de pensiones, de enseñanza, de paro, de corrupción, etc., será pura palabrería.
¿Qué puede hacerse? Claramente es preciso impulsar un movimiento cívico por España y la democracia. Sobre eso habrá que hablar. Pero como en cualquier será una tarea larga que no influirá en las próximas elecciones, adelanto que en el panorama actual yo votaría a Vox, a pesar de que me parece un tanto flojo y difuso. Acaba de nacer y no va a convertirse en un gran partido en dos días, pero cuantos más votos tenga, peor será para otros partidos y mejor para el país. En cuanto a Ciudadanos, me parece un partido de izquierda, un tanto jacobino, con votos de derecha. De la derecha que quiere oír una defensa clara de España. la defensa de España por C´s es cualquier cosa menos clara. Sin embargo es preferible al PP y al PSOE, y en la medida en que profundice la crisis de esos dos nefastos partidos, será una buena cosa.

